Nuestro maravilloso universo cósmico
Los nuevos descubrimientos sobre la ordenada disposición del universo son prueba de Aquel que lo creó todo, y también de que lo hizo con un propósito.
¿Sabía que las galaxias del universo no están distribuidas de manera fortuita por la expansión cósmica? Sorprendentemente, nuevos hallazgos astronómicos muestran que en realidad están situadas a lo largo de filamentos entrecruzados de enorme escala, como una inmensa telaraña.
Esto nos recuerda Isaías 40:22, que dice que Dios “extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar”, hablando en términos de estructura.
Esto debería ayudarnos a ver aún más lo que el rey David describió en el Salmo 19:1: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”.
La red cósmica
La revista estadounidense Astronomy presentó los hallazgos del Instituto Max Planck de Alemania en estos términos: “El universo está construido como una telaraña de gran tamaño. Todo el material visible está dispuesto a lo largo de la estructura filamentosa de la materia oscura. En sus hilos y nudos, esta red sostiene gigantescos trozos de . . . materia [subatómica]” (“A Cosmic Spider Web Is Unraveled” [“Se desenreda una telaraña cósmica”], Astronomy.com, actualizado el 19 de mayo de 2023, énfasis nuestro en todo este artículo).
Gracias a potentes telescopios, recientemente se ha obtenido cierta confirmación de la existencia de la red cósmica. Según se informa en el sitio web Daily Galaxy:
“En un extraordinario avance para la astrofísica, los astrónomos han logrado un importante descubrimiento con la primera imagen directa de la red cósmica, una estructura enorme y en gran parte invisible que desempeña un papel central en la formación de las galaxias y la expansión del universo. Esta red cósmica, a menudo descrita como ‘el esqueleto’ del universo, conecta las galaxias por medio de finos filamentos de gas y materia oscura, pero hasta ahora estos filamentos solo habían existido como modelos teóricos y simulaciones. Gracias a la tecnología de observación de vanguardia, los científicos han capturado una imagen real de uno de estos filamentos, consolidando décadas de hipótesis científicas” (Lydia Amazouz, “Astronomers Capture the Universe’s Hidden Highways Connecting Galaxies: First-Ever Image of the ‘Cosmic Web’ Revealed!” [“Los astrónomos descubren las autopistas ocultas del universo que conectan las galaxias: ¡Se revela la primera imagen de ‘la red cósmica’!”], 30 de junio de 2025).
El universo, cuna de la vida
Este extraordinario hallazgo nos ayuda a comprender mejor cómo un universo ordenado es similar a una cuna que sostiene la vida. El profesor de investigación en astrofísica Paul Sutter escribe en la revista Nautilus: “Las galaxias no están dispersas aleatoriamente en nuestro universo. En cambio, existen en un patrón, denominado red cósmica. La red cósmica incluye la gran mayoría del contenido del cosmos: aproximadamente un 5 % de materia (como gases y sólidos), un 27 % de materia oscura y un 68 % de energía oscura. Y se extiende por todo el universo, atravesando vacíos cósmicos que, de otro modo, estarían relativamente vacíos. Sirve como andamio responsable de transportar el plasma, la sangre vital de nuestro universo. Es la razón por la que existimos” (“The Cosmic Web and the Fate of the Universe” [“La red cósmica y el destino del universo”], 11 de diciembre de 2023).
El excepcional orden que se necesita para que exista la frágil vida se suma a la evidencia cada vez mayor de que el universo es producto de un propósito y un diseño.
Cuando un entrevistador les preguntó sobre el orden en el universo, los físicos gemelos franceses Igor y Grichka Bogdanov acertaron al señalar: “Esta es una pregunta fundamental. La característica más llamativa del universo es que el orden comenzó desde el principio, en su etapa inicial. Según algunos físicos, todo ocurre como si la humanidad hubiera nacido en un universo 'creado para ella', y más aún, diseñado intencionadamente para los seres humanos. Esto puede compararse con la preparación de la habitación de un bebé antes de que este nazca” (“The Universe Was Not Born from Chance” [“El universo no nació por casualidad”], Le Point, 10 de junio de 1991).
Dios creó el universo
Este orden concuerda claramente con lo que revela la Escritura acerca de un Creador con un propósito. La Biblia nos dice en Hebreos 11:3: “Por la fe entendemos que Dios creó el universo por medio de su palabra, de modo que lo que ahora vemos fue hecho de lo que no se veía” (RVC). De hecho, los científicos han descubierto que gran parte del universo está compuesto por fuerzas invisibles ocultas a la vista.
Las Escrituras también dicen que Dios no es autor de confusión, sino de orden, una característica que él desea que imitemos (véase 1 Corintios 14:33, 40). Él estableció el universo para que funcionara de manera estable y armoniosa. Jeremías 33:25 afirma: “Así dice el Señor: Tan cierto como que he pactado una alianza con el día y con la noche, y he establecido las leyes del cielo y de la tierra” (La Palabra Hispanoamérica). Estas leyes de la física están cuidadosamente calibradas entre sí. Con el descubrimiento de la red cósmica, podemos comprender mejor cómo el universo mantiene su equilibrio, dinamismo y estabilidad mientras se expande.
Las misteriosas “materia oscura” y “energía oscura”
Además del efecto de la gravedad y otras fuerzas sobre la materia perceptible, muchos científicos están convencidos de la existencia de la “materia oscura” y de la “energía oscura”. La palabra “oscura” en este contexto se refiere a que no son directamente observables y a que los científicos admiten que realmente no saben qué son. Pero se aceptan sobre la base del efecto medible que se considera que tienen sobre la materia y la energía observables, siendo lo observable solo una pequeña parte del todo.
El profesor Sutter continúa hablando sobre los últimos hallazgos: “La red cósmica llena el volumen del universo y contiene hasta 2 billones de galaxias . . . A partir de los nuevos datos recopilados por el telescopio espacial James Webb, un equipo internacional de investigadores descubrió un filamento incipiente que contiene solo 10 galaxias y que probablemente se formó apenas 830 millones de años después del Big Bang, lo que confirma que estos filamentos eran estructuras importantes desde los primeros días del universo. Además de la atracción gravitatoria de la materia normal existen, por supuesto, las fuerzas de la materia y la energía oscuras, que dan forma a la red cósmica. Combinadas, estas fuerzas constituyen el 95 % de toda la energía del universo, por lo que es imposible que la red no se vea influenciada por ellas”.
El equilibrio de las fuerzas del universo es tan exacto, que el astrofísico Hugh Ross ofrece la siguiente analogía: “Imaginemos un vehículo enorme, mucho más grande que un automóvil, como el portaaviones USS John C. Stennis de la Marina de los Estados Unidos, por ejemplo. Ahora imagine una pequeña partícula de pintura de ese barco, tan diminuta en comparación con su mano, que apenas se ve. Si se comparara ese vehículo con el universo en sus primeros momentos, eliminar esa partícula o añadir una gota extra de pintura sería suficiente para alterar la masa del vehículo hasta el punto de hacerlo completamente inútil para transportar pasajeros.
“En realidad, la delicadeza de esa proporción es mucho más extrema de lo que revela la analogía del barco. Por las razones señaladas anteriormente, y si ningún otro factor de densidad influye en la expansión del universo, en ciertas épocas tempranas de la historia cósmica su densidad de masa debió estar tan finamente ajustada como una parte en 1060, para permitir la posible existencia de vida física en cualquier momento o lugar dentro de la totalidad del universo. Este grado de ajuste es tan grande que es como si, justo después del comienzo del universo, alguien hubiera podido destruir la posibilidad de vida en él restando la masa de una sola moneda de diez centavos de todo el universo observable o añadiéndole la masa de una sola moneda de diez centavos” (Why the Universe Is the Way It Is, [“Por qué el universo es como es”], 2008, p. 35).
Un sistema de superautopistas cósmicas
Otra analogía que utilizan los cosmólogos para explicar el diseño de la red cósmica es un intrincado sistema de autopistas que guía las estrellas y galaxias a través del universo y ayuda a establecer su equilibrio.
Un libro reciente sobre el tema afirma: “La red cósmica en sí misma es esencialmente una red de halos de materia oscura conectados por filamentos de gas. Estos filamentos actúan como autopistas por las que puede fluir la materia y son el medio principal por el que las galaxias y los cúmulos de galaxias se distribuyen por el universo. Sin la materia oscura, la red cósmica no existiría de la misma manera y la estructura del universo sería muy diferente” (Michael Scott, The Cosmic Web and Large-Scale Structures [“La red cósmica y las estructuras a gran escala”], 2024, p. 64). ¡Así que nada se ha dejado al azar!
Un artículo escrito por un equipo astronómico de la Universidad de Kansas afirmaba que Gregory Rudnick, uno de sus miembros, “ve el universo atravesado por algo parecido a un sistema de autopistas interestelares. Los filamentos –las hebras de materia agregada que se extienden a lo largo de millones de años luz por el universo para conectar cúmulos de galaxias– son las autopistas. Las galaxias fluyen a lo largo de los filamentos desde las partes menos densas del universo hacia las más densas, de forma similar a como hacen los autos que circulan por una autopista hacia la gran ciudad. En este caso, se dirigen hacia grandes cúmulos, atraídas por la gravedad de esas grandes concentraciones de materia” (“New Research Looks at How ‘Cosmic Web’ of Filaments Alters Star Formation in Galaxies” [“Una nueva investigación analiza cómo la ‘red cósmica’ de filamentos altera la formación de estrellas en las galaxias”], Phys.org, 1 de noviembre de 2017).
Tal complejidad no es cuestión del azar
La precisión y complejidad que todo esto implica son increíbles. El Dr. Sutter compara la formación de la red cósmica en sí misma con el difícil arte del plegado de papel llamado origami: “Por lo que entendemos de la red cósmica, gran parte de su forma puede explicarse mediante las matemáticas del origami. Si usted toma una hoja de papel y empieza a doblarla, encontrará una serie de nodos y filamentos. Los filamentos son los pliegues simples, y los nodos son los puntos donde se cruzan los pliegues. Los matemáticos han estudiado las relaciones entre los pliegues y dobleces de las estructuras del origami . . . y los astrónomos han tomado ese lenguaje y lo han aplicado a la red cósmica”.
Por supuesto, hay que tener en cuenta que el origami requiere de un artista. Lamentablemente, la mayoría de los científicos actuales no evalúan con honestidad la cuestión de quién creó la red cósmica. Muchos dirían que nadie la creó, ya que es solo el producto de aspectos aleatorios de la materia y la energía, y que simplemente tuvimos suerte.
Por otro lado, si se les preguntara cómo se forma una telaraña y con qué propósito, responderían sin dudar que la araña la hace para atrapar insectos y comérselos. ¿No es lógico pensar que la estructura mucho más compleja de la red cósmica, descrita en términos de construcción como el andamiaje o la arquitectura del universo, también fue creada? Decir que simplemente sucedió, sin inteligencia ni previsión, es negar la realidad (véase Salmos 14:1; Romanos 1:20-21).
Creado por un Dios que se preocupa por nosotros
Mucho más sensato que creer que la complejidad del universo es resultado de una casualidad ciega, es comprender que un Creador todopoderoso diseñó el universo con el propósito de sustentar la vida.
Como vimos en Hebreos 11:3, Dios creó el universo a partir de lo que es invisible para los sentidos humanos. Además, lo creó y sostiene por medio de Jesucristo. Hebreos 1:2-3 dice que “Dios . . . mediante el Hijo, creó el universo. El Hijo irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, y sostiene todo con el gran poder de su palabra” (NTV).
Y lo hace por nosotros, por pequeños que parezcamos en la inmensidad cósmica. En cierta ocasión, Cristo afirmó que Dios se preocupa tanto por nosotros que cuenta hasta los cabellos de nuestra cabeza (Mateo 10:30). También puede contar todas las estrellas del universo, e incluso les da nombres (Salmo 147:4). De manera similar, ahora está preparando el universo para la venida de Cristo pues “quiere que su gloria la compartan todos los que lo aman y obedecen” (Hebreos 2:10, Traducción en Lenguaje Actual).
Las Escrituras declaran nuestro potencial de reinar algún día bajo Cristo como coherederos del universo. Como dice Romanos 8:16-17, el Espíritu Santo de Dios “da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.
¡Qué gran propósito! Y qué maravilloso es el universo en que vivimos, cuidadosamente diseñado como hogar para la humanidad. Démosle gloria a Dios y vivamos nuestras vidas de tal manera que el increíble potencial que él ha planeado para nosotros se haga realidad algún día. Como dice
1 Corintios 2:9: “Cosa que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. BN