Cómo lidiar con un mundo que cambia aceleradamente

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En este mundo en continua transformación, es lógico preocuparse por el futuro y lo que pueda suceder. ¿Qué puede hacer usted para no desalentarse? La solución radica en evaluar lo que realmente está sucediendo y apoyarse en Dios, la única fuente verdadera de estabilidad. 


 

A riesgo de parecer “una persona mayor”, debo admitir que últimamente me ha dado por contar muchas historias que comienzan con “en mis tiempos” a los estudiantes de secundaria y universitarios que conozco. Les cuento que cuando era adolescente tenía que ir a la biblioteca a investigar para los trabajos escolares, tipear mis trabajos de fin de curso en una máquina de escribir, diagramar manualmente el periódico del colegio con papel y regla, y buscar una cabina telefónica para llamar a alguien si me hallaba fuera de casa y tenía una emergencia.

Lo que me parece especialmente interesante es que los jóvenes suelen responder diciendo: “Claro, las cosas son diferentes de cuando usted era joven. ¡Pero piense en cuántos cambios ha habido solamente en mi vida!”.

Y es cierto. Nuestro mundo y estilo de vida han cambiado radicalmente tan solo en los últimos 15 o 20 años.

Gran parte de este cambio ha sido consecuencia directa de las innovaciones tecnológicas y en particular de la llegada del Internet y los teléfonos inteligentes a finales del siglo xx, que revolucionaron las comunicaciones y permitieron un flujo de información sin precedentes. Esto allanó el camino para el desarrollo de los mensajes de texto, los servicios de videos en emisión continua, los sitios web de comercio electrónico como Amazon y las redes sociales como Instagram y Facebook, todos los cuales se convirtieron en parte integral de la cultura occidental en la década de 2010. 

Y desde luego, en los últimos tres a cinco años se ha producido un auge de los sistemas de inteligencia artificial (IA), lo que ha transformado aún más nuestra forma de vivir y trabajar.

Las empresas tecnológicas están trabajando ahora en el desarrollo de sistemas de IA más avanzados, Interfaz Cerebro-Computador (ICC), computadores cuánticos (que superan con creces la velocidad y escala de los computadores tradicionales en la resolución de problemas complejos) y ciudades inteligentes (administradas por sensores e IA).

A esto se suman los radicales cambios geopolíticos, sociales y culturales intensificados por las nuevas tecnologías. Por ejemplo, las redes sociales y las plataformas digitales dan voz a los activistas políticos y a la “gente común”, lo que conduce a la polarización entre los pueblos e impulsa el cambio social.

Las matemáticas detrás de nuestro rápido ritmo de cambio

Obviamente, durante todo el tiempo en que los seres humanos han habitado la Tierra ha habido cambios culturales, inventos, movimientos sociales y nuevas formas de pensar. Consideremos cómo el desarrollo de la imprenta, la máquina de vapor y el automóvil, junto con las ideologías de Charles Darwin, Sigmund Freud y Karl Marx, transformaron al mundo. A un nivel más personal, a lo largo de la historia los niños probablemente han escuchado historias sobre cómo vivían sus padres y abuelos, y se han maravillado de lo diferente que era la vida “en aquellos tiempos”.

Sin embargo, aunque las sociedades siempre han pasado por cambios, el ritmo de estos se ha acelerado rápidamente desde principios del siglo xx. Hoy en día estamos experimentando un rápido incremento de cambios tecnológicos y culturales sin precedentes en las generaciones anteriores.

La razón, explica Richard Swenson en su éxito de ventas Margen (2004) es que “las matemáticas son distintas. Muchas de las líneas constantes que en el pasado describían adecuadamente nuestras vidas ahora han desaparecido. Han sido reemplazadas por líneas que ascienden exponencialmente. Dado que en nuestra vida cotidiana pocas cosas cambian exponencialmente, tendemos a pensar con una mentalidad lineal. 

“Semana tras semana, todo parece bastante igual. Mientras tanto, de manera bastante inadvertida, la historia ha cambiado la marcha a adelanto rápido. Aunque nuestra vida todavía se describe mejor de manera lineal, gran parte del cambio histórico se describe mejor de manera exponencial” (pp. 40-41).

El empresario británico Mustafa Suleyman, experto en inteligencia artificial, cree que la invención del circuito integrado (más tarde conocido como microchip o chip de silicio) a principios de la década de 1960, inició el cambio tecnológico exponencial.

En su libro The Future Wave (“La ola que viene”), señala que “desde principios de la década de 1970, el número de transistores por chip se ha multiplicado por diez millones y su potencia se ha multiplicado por diez, lo que supone una mejora de 17 000 millones de 
veces . . . Este aumento de la potencia computacional ha sustentado el auge de los dispositivos, las aplicaciones y los usuarios. A principios de la década de 1970 había alrededor de medio millón de computadores. 

En 1983, solo un total de 562 computadores estaban conectados al Internet primitivo. Ahora, se calcula que el número de computadores, teléfonos inteligentes y dispositivos conectados asciende a 14 000 millones. Los teléfonos inteligentes tardaron unos años en pasar de ser un producto minoritario a un artículo absolutamente esencial para dos tercios del planeta” (2025, pp. 33-34).

Continúa: “El acceso a la tecnología aumenta a medida que se abarata. La tecnología prolifera y, con cada ola sucesiva, esa proliferación se acelera y penetra más profundamente, mientras la tecnología se vuelve más potente” (p. 34). Él prevé una aceleración continua de la innovación tecnológica en los próximos años, a medida que se acumulen más capacidades y aumenten su eficiencia.

Aparte de los cambios relacionados con la tecnología, nuestro mundo está experimentando otros cambios que se agravan. Por ejemplo, la eliminación de la Biblia de las escuelas y la vida pública ha llevado a una mayor aceptación de estilos de vida no bíblicos. Indudablemente, el deterioro de la familia nuclear y el aumento de las tasas de divorcio han provocado problemas sociales y de salud mental, lo que a su vez puede conducir a un aumento de las tasas de criminalidad. No es de extrañar que se haya popularizado el eslogan “sobrecarga de cambios”.

Más cambios de los que logramos asimilar

En 1970, el futurista Alvin Toffler describió los efectos de “demasiados cambios en demasiado poco tiempo” en su clásico contemporáneo Future Shock (“El shock del futuro”). Él predijo que las personas expuestas a estos rápidos cambios de la vida moderna sufrirían “un estrés devastador y desorientación”. En sus propias palabras, estarían “conmocionadas por el futuro”. Sostenía que la necesidad de adaptarse constantemente a situaciones cambiantes podía provocar sentimientos de impotencia, desesperación, depresión, incertidumbre, inseguridad, ansiedad y agotamiento. Y su descripción coincide con lo que estamos viendo hoy en día.

Una encuesta de la consultora GlobeScan (especializada en investigación de opinión pública) realizada en 2024, muestra que casi ocho de cada diez personas en todo el mundo (el 78 %) afirman que “el mundo está cambiando demasiado rápido para mí”, lo que refleja una sensación general de ansiedad ante las transformaciones radicales que está experimentando nuestro mundo, ya sean cambios tecnológicos o revueltas sociales o políticas.

A la mayoría de nosotros no nos gustan los cambios, especialmente cuando nos son impuestos.

Disfrutamos de nuestras rutinas y de tener cierta “normalidad” en nuestras vidas y nos gusta pensar que tenemos cierto control sobre cómo vivimos. Por eso, cuando oímos hablar de las últimas maniobras políticas, no podemos evitar sentir cierta inquietud acerca de cómo podrían desarrollarse tales acontecimientos. Puede que nos preocupe cómo podría afectarnos el desarrollo de la superinteligencia artificial, a qué podría conducir una Interfaz Cerebro-Computador, o cómo los reajustes geopolíticos podrían impactar nuestros fondos de jubilación.

La incertidumbre acerca de “lo que podría suceder” y “el miedo a lo peor” es lo que hace que muchos se pongan nerviosos. Es posible que se sientan abrumados por tener que asimilar tantas cosas a la vez, ya que puede resultar difícil saber cómo interpretar lo que está sucediendo y se preguntan: “Este nuevo avance, ¿mejorará o empeorará nuestra vida?”. Y aun si a largo plazo ciertos cambios resultan ser beneficiosos y positivos, si se producen demasiado rápido pueden ser igualmente estresantes .

(Para conocer algunos de los cambios más importantes de los últimos tiempos, lea “Diez cambios trascendentales en las últimas décadas”, comenzando en la página 10).

Cómo actuar en medio de la incertidumbre

¡Es mucho con lo que hay que lidiar! Afortunadamente, la Biblia ofrece pautas sobre cómo afrontar los tiempos de incertidumbre con valentía, sabiduría y una mentalidad positiva. Estas pautas incluyen:

• Busque la estabilidad en Dios. Por muy tumultuoso o volátil que se vuelva este mundo, siempre podemos contar con que Dios cuidará de nosotros. Él es nuestro refugio y nuestra roca (Salmo 46:1; 18:2).

Sus promesas y verdades no cambian y nunca lo harán (Malaquías 3:6; Isaías 40:8). Debemos hacer de nuestra relación con Dios nuestra máxima prioridad reservando tiempo para la oración diaria, el estudio de la Biblia y la meditación, porque, al fin y al cabo, eso es lo que nos ayuda a superar los momentos difíciles

.• No se deje sorprender. Prepárese para cambios mundiales continuos a medida que nos acercamos al regreso de Cristo.

La Biblia nos dice que en los últimos tiempos habría un aumento del conocimiento (Daniel 12:4) y numerosas guerras (Mateo 24:6-8), que las sociedades serían inmorales y violentas (2 Timoteo 3:2-3) y que el amor de muchos se enfriaría (Mateo 24:12), lo que sin duda podría ser el resultado de que la gente dedique la mayor parte de su atención a sus dispositivos digitales. El avance hacia una sociedad sin dinero en efectivo y el rastreo digital parecen encajar con lo que podría suceder en el futuro con el auge del poder de “la bestia” en el libro del Apocalipsis. No sabemos si los cambios que estamos viendo ahora conducirán directamente a los acontecimientos del tiempo del fin, pero podrían hacerlo. En cualquier caso, no deberíamos alarmarnos cuando veamos estas cosas.

• Dispóngase a ir contra la corriente. Romanos 12:2 advierte contra el conformismo a “las costumbres de este mundo” (RVC). En términos actuales, no ceda a la tentación de permitir que la IA escriba su ensayo o publique información en Facebook que debería mantenerse privada, solo porque los demás lo hacen. Reflexione sobre si las cosas realmente serán beneficiosas a largo plazo. No debemos seguir ciegamente las tendencias.

• Manténgase en contacto con otras personas para obtener apoyo. Esfuércese por establecer y mantener relaciones con amigos, familiares, vecinos y compañeros de la Iglesia. Esto le ayudará a superar los momentos difíciles y le permitirá animar a los demás. Eclesiastés 4:12 nos recuerda el apoyo que aporta la compañía de otros: “Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” (NVI).

• Mantenga la vista puesta en la eternidad. El cambio se vuelve más estresante cuando perdemos de vista lo que realmente importa. Colosenses 3:2 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Aunque debemos mantenernos atentos a lo que sucede a nuestro alrededor, nuestro enfoque principal debe estar en la esperanza suprema que Dios nos ofrece. La Biblia nos brinda una magnífica visión de un mundo mejor que está por venir. Sabemos que Dios Padre enviará a Jesucristo de vuelta a la Tierra para establecer su reino eterno, y tener eso en mente como objetivo final nos proporciona esperanza, confianza y paz mental.

Por tanto, aunque vivamos en un mundo que se transforma rápidamente y es cada vez más peligroso (2 Timoteo 3:1), podemos seguir viviendo nuestras vidas con una actitud positiva si nos aferramos firmemente al Dios que no cambia y cuyas preciosas promesas y verdades son absolutamente ciertas. BN

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