¿Te sientes solo?

Compass Check: Para nuestros lectores jóvenes
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Si te sientes un poco aislado y quisieras tener más amigos, te sugerimos algunas ideas prácticas.


 

Actualmente, uno de mis programas predilectos es una serie de televisión llamada Alone (Solo). Se trata de un reality show en el que 10 concursantes son dejados en la naturaleza inhóspita de Canadá con solo unas pocas provisiones. El desafío consiste en construir un refugio, cazar para comer, sobrevivir a las duras condiciones climáticas y, en ocasiones, defenderse de animales salvajes agresivos. No hay electricidad, celulares ni forma alguna de comunicarse con el mundo exterior (aparte de una radio de emergencia). La persona que aguante más tiempo (hasta seis meses o más) gana 500 000 dólares. 

Aunque algunos concursantes terminan por abandonar debido a lesiones u otros problemas de salud (les hacen chequeos médicos periódicos) y otros acaban “tirando la toalla” porque no encuentran suficiente comida o no pueden sobrevivir al frío, cuando solo quedan unos pocos de ellos el factor que determina quién gana y quién pierde es casi siempre el mismo: la tolerancia a la soledad.

LA NECESIDAD DE COMPAÑÍA

Debo admitir que a veces me gusta estar solo. Me permite pensar, reflexionar sobre la vida y simplemente relajarme. No soy el tipo de persona que necesita ir a una fiesta cada fin de semana ni estar hablando por teléfono con amigos todos los días. Disfruto esas cosas, pero la mayor parte del tiempo me agrada estar solo. Sin embargo, reconozco que eso no siempre es bueno para mí.

Proverbios 27:9 nos dice: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre”. Nos guste o no reconocerlo, todos necesitamos consejos de vez en cuando. El buen consejo de un amigo sincero es realmente grato. Sin embargo, a veces no es lo que nos gustaría oír. Piensa en cómo Jonatán tuvo que decirle a David que tenía que huir para salvar su vida porque Saúl estaba enojado con él (1 Samuel 20). Un buen consejo se agradece, aunque en su momento resulte un algo desagradable.

No obstante, los amigos hacen más que dar consejos: también dan ánimo. En 1 Tesalonicenses 5, el apóstol Pablo habla de los momentos difíciles a los que se enfrentan los cristianos. Estas pruebas, tal como las que soportan quienes están en el bosque en Alone, son una parte natural de la vida. Pablo nos recuerda que, como personas fieles, no debemos ver las pruebas con el miedo y la preocupación que experimentan algunos. Luego, en el versículo 11, dice: “Por lo cual, consolaos los unos a los otros, y edificaos los unos a los otros, como hacéis” (Reina-Valera Antigua). Muchas versiones traducen la palabra “consolar” como “animar”. Pero independientemente de la palabra que se utilice, el mensaje es muy claro: debemos animar a los demás en los momentos difíciles.

Otra ventaja maravillosa de tener amigos es que a menudo nos ayudan a ser mejores personas. Hebreos 10:23 dice: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. El autor (probablemente Pablo) nos recuerda que debemos permanecer fieles a Dios y a sus enseñanzas, porque él es fiel con nosotros. A continuación, en el versículo 24, añade: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”, haciendo énfasis en que podemos ayudarnos mutuamente a actuar con más amor y a hacer el bien. 

Aquellos de ustedes que han asistido a campamentos juveniles de verano de la Iglesia, cuyo enfoque en la vida cristiana es muy fuerte, han experimentado este tipo de influencia positiva. ¿Cuánto más fácil es “ser bueno” cuando estás rodeado de personas que también intentan mejorar siguiendo el ejemplo de Jesucristo?

Por supuesto, aunque todos necesitamos buenos consejos, ánimo y ayuda para motivarnos a hacer el bien, debemos recordar que otros también lo necesitan. Proverbios 27:17 nos dice: “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo”.  Tus amigos necesitan todas estas cosas tanto como tú, o quizás incluso más. 

CÓMO HACER AMIGOS

Probablemente estés pensando que todo el mundo quiere tener amigos. Pero, ¿cómo hago para tener amigos? A continuación te ofrecemos algunos consejos que no solo te facilitarán hacer amigos, sino que también te ayudarán a asegurarte de que estos sean buenos.

1. Para hacer amigos, debes ser amigable.

Una de las cosas más difíciles cuando se conoce a alguien es dar el primer paso. Aunque no hay garantía de que la persona que acabas de conocer terminará siendo tu amiga, nunca lo sabrás si no intentas al menos entablar una conversación.

Jesús dijo que debemos tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros (Lucas 6:31). Y en las Escrituras encontramos el principio adicional de que cosechamos lo que sembramos: con mezquindad o con generosidad, de manera positiva o negativa (2 Corintios 9:6; Gálatas 6:7). Es decir, el beneficio que recibimos por nuestros esfuerzos es proporcional a lo que invertimos en ellos.

El hecho de mostrar amabilidad hacia los demás redunda en más amabilidad. Esto no significa que debas fingir ser amable cuando hablas con la gente, sino que debes esforzarte por estar dispuesto a entablar nuevas amistades. Una sonrisa cálida y una pregunta sencilla como: “Hola, ¿cómo estás hoy?”, o tal vez : “¿Has hecho algo interesante en los últimos meses?”, son buenas formas de iniciar una conversación.

2. Pesca donde haya peces.

Por sencillo que parezca, no irías a pescar a un charco de barro, ¿verdad? Si hubiera algún pez allí, sería muy pequeño y probablemente incomible. Sería mucho mejor elegir un hermoso arroyo de montaña o un lago cristalino.

Del mismo modo, probablemente no conocerás a los mejores amigos potenciales en un encuentro fortuito en una tienda o, peor aún, pasando el rato en un lugar en el que probablemente no deberías estar, como una tienda de cigarrillos electrónicos. Sería mucho mejor que fueras a un lugar donde se reúnen personas con intereses similares: tal vez una biblioteca, una feria regional o, mejor aún, una actividad de la Iglesia o las actividades para jóvenes en la Fiesta de los Tabernáculos.

3. Mantén el equilibrio.

Cuando se trata de tener una conversación, procura asegurarte de que no seas tú quien habla todo el tiempo. Si bien algunas personas tienen problemas para hacer amigos porque no hablan lo suficiente, otras los tienen porque hablan demasiado. Proverbios 10 dice: “En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente” (v. 19). Y aunque hablar demasiado no es necesariamente un pecado, es prudente moderarse de vez en cuando y dejar que otras personas expresen sus pensamientos y experiencias.

4. No fuerces las cosas.

Una última cosa para tener en cuenta en tu esfuerzo por hacer amigos: no puedes obligar a nadie a que te quiera, ni debes hacerlo. Si alguien no parece muy interesado en compartir contigo, no te preocupes. Tal vez esté teniendo un mal día, o quizás esa persona no sería la mejor influencia para ti. Volviendo a la analogía de la pesca, ¡hay muchos otros peces en el mar!

Hacer nuevos amigos puede resultar difícil para algunos de nosotros. No soy una persona muy extrovertida, y acercarme a gente nueva y presentarme nunca me ha resultado muy fácil. Pero si piensas un poco en cómo hacerlo, ¡quizá encuentres a tu nuevo mejor amigo!  BN

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Dan Preston

Dan Preston es Pastor al servicio de las congregaciones de Charlotte y Hickory, Carolina del Norte y Columbia, Carolina del Sur.