La Iglesia católica persigue el ecumenismo; no designará oficialmente a María como corredentora

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El papa León XIV continúa la misión ecuménica de la Iglesia católica romana de reunir a todo el cristianismo tradicional bajo el mismo redil. Tal y como había anunciado a principios del año pasado, se unió al patriarca ortodoxo oriental Bartolomé I en un culto en Turquía, tanto en Estambul como en una peregrinación a Nicea, lugar donde se celebró el llamado Primer Concilio Ecuménico hace 1700 años (para más información al respecto, véase la edición en línea de julio-agosto de 2025 de Las Buenas Noticias). Ambos hablaron de su aspiración de restaurar la plena comunión (“Pope at Divine Liturgy: May We Continue to Strive Towards Christian Unity” [“El papa dijo en la divina liturgia: sigamos luchando por la unidad cristiana”], Vatican News, 30 de noviembre de 2025).

La práctica católica de venerar y rezar a María, la madre de Jesús, llamándola a menudo “corredentora” o “comediadora” con Cristo, ha sido un serio motivo de división con las iglesias protestantes.

Ahora, en una nueva declaración doctrinal titulada “Madre del pueblo fiel de Dios”, la Iglesia admite que considerar a María como corredentora “conlleva el riesgo de eclipsar el papel exclusivo de Jesucristo”. La Iglesia romana no designará formalmente a María como corredentora, según han solicitado muchos de sus fieles, lo que ha calmado las tensiones con muchos protestantes. Sin embargo, la declaración señala además que el título de corredentora puede seguir utilizándose “cuando no ponga en duda la mediación única de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre” (“Mary, Mother of Jesus and All Believers, Is Not Co-Redeemer, Vatican Says” [“María, madre de Jesús y de todos los creyentes, no es corredentora, afirma el Vaticano”], Conferencia Episcopal de Estados Unidos, 4 de noviembre de 2025).

El asunto ha sido objeto de una confusa controversia. María fue una mujer maravillosa y llena de fe, pero actualmente está muerta y carece de conciencia, por lo cual no puede escuchar las oraciones de nadie (Eclesiastés 9:5, 10). Ella espera una futura resurrección, pero ciertamente no es corredentora. Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5).

Debemos estar atentos a estas iniciativas que procuran unir al cristianismo tradicional bajo un mismo credo. Se trata de un sistema descarriado que fue predicho en la Biblia.

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