¿Podría llegar mañana el fin del mundo?
¿Podría el regreso de Jesucristo producirse en cualquier momento? ¿Qué hay de la gran tribulación predicha en relación con su regreso? ¿Podría comenzar mañana? ¿Cuán cerca estamos del fin? ¿Y qué significa todo esto para nosotros?
Muchos de los que creen en la segunda venida de Jesucristo consideran que su regreso es inminente, es decir, podría ocurrir en cualquier momento. Otros entienden que su regreso debe ir precedido de un catastrófico período de tribulación, como parte de una cronología de acontecimientos finales. Sin embargo, muchos de ellos creen que el período de tribulación podría comenzar de inmediato, y que Jesús vendría poco después.
¿Qué dice la Escritura? ¿Podría el fin llegar mañana? Este es un tema muy amplio, y en este breve artículo solo podemos abordar una visión general. Por tanto, remitiremos a nuestros lectores a guías de estudio y recursos más detallados que les ayudarán a completar la información que nos da la Biblia.
¿Podría Cristo regresar en cualquier momento?
El propio Jesús dijo que nadie sabría el momento exacto de su venida (véase Mateo 24:42-44). Además, la Biblia afirma que el regreso de Cristo y las calamidades del tiempo del fin vendrán sobre el mundo como un ladrón en la noche y tomarán a la mayoría por sorpresa (1 Tesalonicenses 5:2). Sin embargo, también asegura que a los fieles de Dios que estén atentos, ese día no los sorprenderá como un ladrón (v. 4).
Jesús dio señales muy claras sobre la proximidad de su venida, entre ellas el aumento de los disturbios y desastres (véase Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21). Si uno observa la escena mundial, puede ver muchos indicios de que nos encontramos en lo que las Escrituras denominan los últimos días, o el tiempo del fin. Nuestra guía de estudio gratuita ¿Estamos viviendo en los últimos días? ofrece más información al respecto.
Pero ¿nos encontramos en el mismísimo tiempo del fin, y está Jesús a punto de aparecer en cualquier momento?
Muchos de los que piensan que Cristo podría llegar de repente, sin previo aviso, creen en un rapto secreto, mediante el cual él llevará secretamente a sus seguidores al cielo antes de la gran tribulación. Sin embargo, las Escrituras dejan claro que cuando Cristo regrese, “todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7), “como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente” (Mateo 24:27).
Y los seguidores de Cristo no resucitarán para encontrarse con él a su regreso, sino que lo harán al concluir el período de tribulación del tiempo del fin (Mateo 24:29-31). Permanecerán como seres humanos en la Tierra durante este período de 1260 días, o tres años y medio, cuya última parte es un período de un año conocido como el día del Señor (véase, por ejemplo, Apocalipsis 12:14-17 e Isaías 34:8, y para comprender mejor este período, solicite o descargue una copia de nuestras guías de estudio gratuitas El Apocalipsis sin velos y El rapto secreto versus la Biblia).
Por lo tanto, no: Cristo no puede regresar mañana. Primero deben ocurrir la gran tribulación y el día del Señor.
Y desde luego, para cualquiera de nosotros la muerte podría estar a minutos o segundos de distancia, momento en el que permaneceremos inconscientes hasta que resucitemos en el futuro, cuando nos encontremos con Jesús. Por lo tanto, siempre existe esa urgencia personal de mantener la perspectiva correcta, sin importar lo que esté sucediendo en el mundo.
¿Podría comenzar mañana la gran tribulación?
Ahora bien, ¿podría comenzar mañana la gran tribulación? Algunos creen que sí, pero una vez más la respuesta es no. Antes de eso deben suceder varias cosas. Veamos a continuación algunas de las circunstancias y acontecimientos que la precederán y que aún se hallan en el futuro, y a los cuales debemos estar atentos.
1. Se agravará el deterioro de las naciones modernas de Israel. Esto incluye más que el moderno Estado de Israel y el pueblo judío.
Como se explica en nuestra detallada guía de estudio Los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía bíblica, Estados Unidos y las naciones de ascendencia británica son los principales representantes de los israelitas en la actualidad. Y muchas profecías y promesas sobre Israel en las Escrituras se refieren a estas naciones modernas descendientes del antiguo Israel. Levítico 26 y Deuteronomio 28 registran las bendiciones por la obediencia nacional a Dios y las maldiciones por la desobediencia, que siguen en vigencia.
Estos pasajes describen el aumento del castigo por los pecados y una serie de calamidades que aumentan con el tiempo, hasta que repentinamente llega la destrucción final. Eso es lo que les sucedió tanto al antiguo Israel como a Judá. Dios le envió al pueblo problemas cada vez mayores, de los que supuestamente debía aprender, como terribles sequías (véase Jeremías 12:4; 14:1-6; compárese con Hageo 1:9-11).
También se debilitaron cada vez más ante los enemigos extranjeros y fueron sometidos por ellos. Finalmente, estos los invadieron y los deportaron al cautiverio y la esclavitud.
Muchas profecías advierten que estas cosas volverán a suceder en el tiempo del fin, aunque a mayor escala. El período final de la gran tribulación en realidad se llama “tiempo de angustia para Jacob” (o Israel), como leemos en Jeremías 30:7. Debido al enorme poder de los Estados Unidos en el mundo actual en relación con otras naciones, esta calamidad parece aún lejana (véase “Cómo descifrar los tiempos: El momento de decidir es ahora”, a partir de la página 4).
Aún no hemos llegado a ese punto. No obstante, las cosas podrían cambiar rápidamente si vemos un aumento de los desastres naturales, la fragmentación interna, la anarquía, el terrorismo, las epidemias y la confusión colectiva, todo lo cual también ha sido profetizado.
Cabe señalar que tras la división del antiguo Israel en dos partes, el reino norteño de Israel y el reino sureño de Judá, el apogeo de la riqueza y el poder del reino del norte se produjo bajo el reinado de Jeroboam II. Veinte años más tarde, tras un período de declive y pago de tributos a Asiria, esta devastó la nación y la llevó en cautiverio. Ese tiempo no fue muy largo y, por supuesto, en nuestra era las cosas podrían avanzar aún más rápido.
2. Una Europa poderosa con una iglesia ascendente que domina el sistema económico mundial. Una coalición de 10 potencias políticas, con raíces en el antiguo Imperio romano, se unirá bajo un líder supremo como el último resurgimiento de lo que el libro del Apocalipsis llama la bestia. En colaboración con una gran religión cristiana falsa y su líder, llamado el falso profeta en Apocalipsis, esto será una restauración de la unión entre la iglesia y el Estado conocida en la historia como el Sacro Imperio Romano. (Consulte también nuestros artículos recientes sobre la marca de la bestia en nuestra edición de julio-agosto 2025, disponible en línea).
Hoy en día Europa tiene una perspectiva muy irreligiosa, así que al parecer llevará algún tiempo que la iglesia y el Estado se unan nuevamente. La Biblia predice señales y prodigios de la iglesia falsa que pueden acelerar este proceso, y un ataque a la cristiandad europea podría provocar una reacción violenta (véase el punto 4 más abajo).
Mientras que Apocalipsis 17 presenta el lado religioso de este sistema descarriado conocido como Babilonia, el capítulo 18 revela su lado económico, a través del cual se enriquecen los comerciantes del mundo. Este capítulo encuentra paralelos en Ezequiel 27, que presenta al antiguo poder mercantil de Tiro como precursor del sistema del tiempo del fin, y parece aplicarse en un doble sentido al futuro.
Y aquí vemos a Israel y Judá entre los muchos comerciantes internacionales de este sistema (versículo 17).
Los antiguos Israel y Judá establecieron complicadas alianzas con potencias extranjeras y terminaron dependiendo de ellas y pagándoles tributos, hasta que intentaron liberarse y acabaron siendo conquistados y destruidos. Dios advirtió a su pueblo, tanto al antiguo como al moderno, que no confiara en estos “amantes” que finalmente los traicionarían (véanse Jeremías 3; 4; 22; Ezequiel 16; 23; Oseas 2). Del mismo modo, el poder europeo resucitado de la bestia acabará por provocar la destrucción de los Estados Unidos y las naciones de ascendencia británica, y será considerado como la principal potencia militar (Apocalipsis 13:4).
Por ahora, la actual dinámica de poder sitúa a los Estados Unidos muy por encima de otras naciones. Muchas cosas deben cambiar para que la hegemonía se traslade a Europa.
3. El restablecimiento del sistema de sacrificios en Jerusalén, que más tarde será abolido. La profecía de Daniel 11 muestra que un gobernante extranjero del norte vendría a dominar la Tierra Santa, perseguiría al pueblo judío y causaría la profanación del santuario del templo, estableciendo una “abominación desoladora” y deteniendo los sacrificios diarios (versículos 30-32). Como se explica en detalle en nuestra guía de estudio gratuita El Cercano Oriente en la profecía bíblica, esto sucedió en el siglo ii a. C. bajo el gobernante greco-sirio Antíoco Epífanes.
Sin embargo, Jesús describió esta abominación como un acontecimiento futuro que daría paso a la gran tribulación (Mateo 24:15-22), lo que demuestra que la profecía de Daniel es dual y se aplica también al tiempo del fin. Daniel 12 también muestra que alguien suspenderá los sacrificios, evidentemente 1290 días antes de que resucite el propio Daniel, lo que ocurrirá al regreso de Jesús (versículos 9-13; véase también Daniel 8:11-13, 17).
El hecho de que los sacrificios sean interrumpidos necesariamente implica que tendrán que recomenzar, y en estos contextos también vemos mención de un santuario o lugar santo, que deberá hallarse en alguna fase de desarrollo (Daniel 8:11-13, 17; Mateo 24:15). Es obvio que este sistema aún no está operando de nuevo, pero ciertos grupos judíos se han estado preparando, recreando los accesorios del templo y practicando rituales.
Aún está por verse qué cosa propiciará que esto suceda. Algunos especulan que sucederá tras un período de dominio israelí sobre sus enemigos. Otros piensan que sucederá en un momento de desesperación, como último recurso contra la destrucción nacional. Una vez más, es algo a lo que hay que estar atento.
4. Un bloque de poder del sur que ejerce presión sobre Europa. Daniel 11 continúa mostrando que, en el tiempo del fin, una potencia política del sur de Oriente Medio se enfrentará contra la potencia del norte, lo que provocará una represalia masiva (versículos 40-43). Históricamente, la potencia del norte de Siria fue absorbida por el Imperio romano, por lo que la potencia del norte en el tiempo del fin será el resurgimiento romano en Europa. El poder del sur en la Antigüedad era Egipto. Es muy posible que vuelva a serlo al final, aunque Egipto se ha incorporado a otros poderes a lo largo de su historia, especialmente al formar parte del califato islámico.
Desde hace mucho tiempo existe un conflicto entre la cristiandad europea y el Oriente Medio musulmán, y es evidente que volveremos a verlo a una escala mucho mayor.
Como explica más detalladamente nuestra guía de estudio El Cercano Oriente en la profecía bíblica, el Salmo 83 presenta una amplia y hostil confederación de países del Medio Oriente decidida a acabar con Israel, lo que parece ser profético. A este bloque de poder se une Asiria, que se encontraba en lo que hoy es el norte de Irak, pero que hoy en día puede representar proféticamente el poder del norte de Europa en los últimos tiempos. Esa colaboración se produciría antes de la división entre estos dos elementos en el avance del sur contra el norte.
Quizás la creciente invasión de Europa desde el sur, o incluso un ataque terrorista masivo, conduzcan a las represalias y ocupación profetizadas de Oriente Medio, incluyendo finalmente la Tierra Santa, lo que llevaría a la mencionada abominación desoladora de los últimos días.
5. Una coalición de naciones asiáticas con un enorme ejército. Apocalipsis 9:13-19 y 16:12-16 presentan una poderosa alianza oriental con un ejército de 200 millones de hombres, que finalmente lanzará un devastador ataque contra Europa y procederá a invadir Oriente Medio. Consulte nuestra guía de estudio gratuita Rusia y la profecía bíblica para obtener más información al respecto. Aparentemente, el inmenso ejército de este bloque de poder tendrá que empezar a reunirse antes de los acontecimientos finales.
6. Un período de aparente paz y prosperidad. Antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro británico Neville Chamberlain, tras firmar el Acuerdo de Múnich que permitía a Adolf Hitler, de Alemania, anexar parte de Checoslovaquia, pronunció la famosa frase “paz para nuestro tiempo”. Por supuesto, estaba muy equivocado. Al parecer veremos declaraciones similares antes del caos y la guerra de los últimos días.
1 Tesalonicenses 5:3 dice: “. . . cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán de ningún modo”. La participación en el sistema comercial descrito en Apocalipsis 18 traerá cierta prosperidad durante un tiempo, pero los acontecimientos acabarán siendo nefastos. Al final, ese sistema se convertirá en cenizas.
Manténgase alerta y utilice con prudencia el tiempo que le queda
¿Qué debemos hacer mientras tanto? Jesús dijo que no nos agobiáramos con preocupaciones superfluas, sino que veláramos, permaneciéramos alerta y oráramos para acercarnos a Dios, a fin de que seamos considerados dignos de escapar de la destrucción venidera y de presentarnos ante él (Lucas 21:34-36).
Lo mismo se reitera en 1 Tesalonicenses 5:4-7: que no nos durmamos espiritualmente, sino que permanezcamos vigilantes y sobrios. Esto no solo se refiere a lo que sucede a nuestro alrededor, sino también a nuestras propias vidas y pensamientos, a vivir como Dios nos ha llamado y a animarnos unos a otros (versículos 8-11).
Debemos usar sabiamente el tiempo que tenemos, ya que es fugaz (véase Efesios 5:14-16). Si el tiempo parece alargarse más de lo que habíamos previsto, consideremos lo que dice Hebreos 10:36:
“. . . porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.
Gálatas 6:9 nos exhorta de la misma manera: “No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.
Al considerar las señales de los tiempos, recuerde: aunque el fin no puede llegar mañana, tampoco está muy lejos. Todo indica que será pronto.
Y para cualquiera de nosotros, el fin puede llegar en un instante si morimos. Y aunque el tiempo siga transcurriendo, no lo hará indefinidamente. En algún momento, los acontecimientos finales que anunciarán el regreso de Cristo ocurrirán, y las calamidades de aquel tiempo darán paso, felizmente, a una alegría y una paz maravillosas bajo el reinado venidero de Cristo.
Anímese con las palabras finales de la Biblia en Apocalipsis 22:20-21: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén”. BN