El Poder de Dios, lo vemos desde la creación, desde los cielos que declaran su gloria hasta los más minúsculos detalles. Ese mismo poder está al alcance de cada uno de nosotros para ayudarnos en nuestras vidas.
Desde los patriarcas hasta el sermón del monte encontramos un discurso congruente de cómo debemos vivir. El saber debe concordar con el hacer para cuando vengan las experiencias de pruebas y problemas.
Tenemos la esperanza y misión de llevar el evangelio a todo linaje, lengua, pueblo y nación.
La gran esperanza para la humanidad es el Reino de Dios, los tiempos de refrigerio del cual hablaba el apóstol Pablo.
Los personajes Bíblicos ofrecen una tremenda inspiración para vivir conforme a Dios, uno de ellos, el rey David, desde su juventud hasta su muerte, da una profunda lección de vida digna de imitar en nuestros días para continuar caminando en la grandeza de Dios.
La importancia de estar atento a los eventos que están ocurriendo a nuestro alrededor es un factor determinante para vivir la vida diaria teniendo en mente la segunda venida de Jesucristo a la tierra.
Cuatro analogías de la vida cristiana que podemos obtener al observar una maratón.
Uno de las grandes interrogantes que muchos han intentado resolver y en la cual no han tenido mayor éxito. Las páginas de la Biblia ofrecen la respuesta y en este mensaje puede encontrar una clave para su comprensión.
Pablo nos dice en I de Corintios ....Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron......
El cómo las decisiones de nuestro pasado van creando nuestro presente y la necesidad de ser conscientes de ello