Háblales del Reino

La gran esperanza para la humanidad es el Reino de Dios, los tiempos de refrigerio del cual hablaba el apóstol Pablo.

Transcripción

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Hace algunos años atrás leí un artículo. No recuerdo bien si fue en una publicación de las revistas propiamente tal, o fue un comunicado que tuve en mis manos. Tal vez haya sido la publicación que se llamaba Nuevos Comienzos. Quizás, como digo, no recuerdo exactamente dónde leí el artículo, pero sí recuerdo haberlo leído. El artículo hacía mención a las últimas palabras que expresó un ministro de Dios a un joven aprendiz. Estas palabras fueron vertidas a raíz de una pregunta que le hizo este aprendiz aquí a este ministro veterano.

La pregunta más o menos dice así. Después de todos estos años en el ministerio, ¿qué les diría a la siguiente generación? ¿A dónde apuntaría usted después de todos estos años en el ministerio? Y si bien es cierto, como digo la pregunta, fue más o menos así. La respuesta sí se me quedó más grabada. La respuesta de este hombre, veterano en la fe, aportas ya de partir, fue la siguiente. Le dijo, háblales del reino. Eso fue lo que le dijo este ministro de años en el ministerio, aportas ya de cerrar este ciclo.

Les dijo, háblales del reino. Transmíteles acerca de lo que Dios nos tiene preparado. Estoy convencido que la vida, al igual que una escuela, lecciones, en este caso el anciano ministro visualizó, en la gran esperanza que todos tenemos. La gran esperanza para el hombre como individuo y como humanidad es el reino. La gran esperanza del hombre y de la humanidad son esos tiempos de refrigerio que el mundo y nosotros necesitamos. Hago énfasis en esta frase que nosotros necesitamos el reino, porque honestamente estamos viviendo un mundo peligroso.

Al igual como don Germán en el sermóncillo, para mí también fue impactante esta semana. La noticia de aquí, de este médico en Curicó, que en un momento de locura quiso asesinar a toda su familia. Y de hecho, su próxima a sus hijos nos asesinó, a sangre fría, y luego se auto eliminó. ¿Qué mundo es el cual estamos viviendo? O hace unos meses atrás, en un billorrio cercano a Santiago, un hombre con una hacha mató a una dama. Vivimos en un mundo plagado de noticias escandalosas, ya la vez tristes. Tanto así que pasa el tiempo y uno dice, bueno, ya nada me está sorprendiendo. Vivimos en un mundo que necesita más que nunca a Dios.

Sin embargo, ese mundo, en ese mundo, cada día se hace más patente que Dios ha sido excluido. Ya ha sido excluido de las aulas, ha sido excluido de los lugares de trabajo. Mencionar a Dios en una organización del mundo es algo que es despreciado prácticamente. Las personas quieren vivir con éxito, quieren recibir los beneficios de las bendiciones, pero no quieren someterse a las condiciones de o para recibir esas bendiciones. El mundo, como mencioné, ha excluido a Dios. La conducta del mundo en general se parece a la conducta que tenía Israel, aquí en Isayah 30.

El mundo quiere escuchar noticias buenas, pero noticias que le hablen de las condiciones para obtener las bendiciones, eso ya molesta. En Isayah 30 hay una escritura que hace mención a lo que acabo de decir. En Isayah 30, en el versículo 8, dice que aquí ve, pues, ahora y que aquí ve esta visión. En una tabla delante de ellos y registrará en un libro para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.

Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley del eterno, que dicen a los videntes, no veáis. Los profetas no profetizáis lo recto. Decidnos cosas a las dueñas, profetizad mentiras. En Israel, antes de vivir el exilio, Israel estaba viviendo una situación de pecados. Y aquí, entonces, los profetas iban y decían, anunciaban a Israel, el pecado de Israel. Y Israel, que hacía, decía, no, ¿sabe qué? No, no nos prediquen estas cosas. Prediquen los cosas a las dueñas. A las dueñas busqué en el diccionario, el diccionario lo define como que promete cosas favorables. Eso es alagüeño. También es traducido como lisonja en otras traducciones.

Bueno, el punto es que la gran esperanza del hombre y de la humanidad son esos tiempos de refrigerio, que el mundo y también nosotros necesitamos. La frase, los tiempos de refrigerio, están mencionadas en el libro de los hechos, en el capítulo 3.

La humanidad entera necesita estos tiempos de refrigerio. La palabra refrigerio implica alivio y descanso. Eso es refrigerio. En hechos 3, en el versículo 18, se nos dice, pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Y Él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado, a quien, de cierto necesario, que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas, que han sido desde tiempo antiguo. Los tiempos de refrigerio, el mundo necesita tiempos de refrigerio. Como mencionaba hace un momento atrás, ya pareciera que nada nos sorprende. Todos los días hay cosas negativas dando vuelta en los diarios. Cuando pienso en esto, reflexiono lo siguiente. Cuando yo partí con este servicio de predicar, años atrás, allá en Temuco, me recuerdo que para encontrar noticias escandalosas, uno tenía que buscar la prensa internacional. No había esta difusión a través de internet, así es que uno buscaba en revistas como el Newsweek. En español se encontraba con estas noticias truculentas, la prensa amarilla, o la prensa roja, según quieran identificarlo. Han pasado los años y ya no es necesario comprar prensa internacional para encontrarse con noticias que son impactantes. Uno piensa en la actualidad, en cualquier diario que usted abra, en cualquier día de la semana, ni siquiera ya ahora, antes o era el viernes o era el martes, que había una énfasis en lo negativo que está ocurriendo en nuestra sociedad. Ahora ya no es así. Ahora usted abre un diario cualquier día de la semana y uno se encuentra con cosas tristes, desagradables, horrendas, que se difunden en todo el ámbito que uno quiera investigar o estudiar. Así es que pareciera que ya nada nos sorprende y cada día las noticias siguen siendo más negativas. Y no es que uno quiera apuntar a lo negativo, es que a veces, honestamente, lo único positivo para los que gustan del fútbol es cuando gana el equipo de sus amores, que ahora ya no es blanco sino es azul. Una broma.

Es un chiste para chilenos. Bueno, el punto es que las noticias se han ido negativizando y por eso es que uno dice, necesitamos estos tiempos de refrigerio. Necesitamos, es como cuando en un día caluroso, ¿verdad? A uno lo invitan a comer un helado. Eso es un refrigerio. La Biblia reitera y describe cómo serán estos tiempos de refrigerio. Y describe además que estos tiempos de refrigerio serán un tiempo en donde todas las cosas serán restauradas, a lo que fue en su origen. La restauración significa volver a su forma original. Y antes que... podríamos decir, antes que ocurra la restauración, la restauración será precedida por uno de los milagros más añorados y deseados por todos a través de la historia. La escritura menciona aquí en 1 de Corintios 15.

En 1 de Corintios 15.

En el versículo 50. Dice aquí, pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. Aquí os digo un misterio, no todos dormiremos, pero todos seremos transformados. Pablo pensaba que el retorno de nuestro Señor Jesucristo ocurría en sus días. Y por eso él habló de la transformación. Y dice aquí, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados, incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Pablo pensaba que el retorno ocurría en sus días. Y por eso él habló de la transformación. Y hace un momento atrás mencioné que el milagro deseado, todos, todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pensado que la muerte es un enemigo, y en ese enemigo algunas veces aún no le causa dolor, dejar de ser. Eso es algo que causa dolor. Pablo anhelaba ser revestido de inmortalidad sin tener que vivir la muerte. Eso lo dice aquí Pablo en Segunda de Corintios.

En el capítulo 5, en el versículo 1, dice lo siguiente. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial. Pues así seremos hallados vestidos y no desnudos, porque así mismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia, porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos para que lo mortal sea absorbido por la vida. Este es un anhelo que desde siempre se ha tenido. Así es que antes del retorno de nuestro Señor Jesucristo, o en el momento del retorno de nuestro Señor Jesucristo, a la final trompeta los muertos serán resucitados y los que estén vivos en ese momento serán transformados. Y una vez que esto ocurre, la Escritura nos dice a quien sacaría 14.

Sacaría 14. Se nos presenta esta imagen en donde vemos al eterno descendiendo de lo alto y afirmando sus pies en el monte de los solivos. Dice aquí, sacaría 14 en el versículo 4, y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los solivos que está en frente de Jerusalén, Maloriente, y el monte de los solivos se partirá por el medio hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un valle muy grande y la mitad del monte se apartará hacia el norte y la mitad hacia el sur.

Así es que este es el momento en que el Jesucristo regresa. Y una vez que el Jesucristo regresa y toma el poder entendemos que paradójicamente el mundo, los reinos de este mundo, los reyes de este mundo, se oponen a Jesucristo. Y Jesucristo aquí tiene que entonces tomar el poder, o podríamos decir, quitarle el poder al hombre. Aquí en sacaría 14 en el versículo 12, dice, y esta será la plaga con que irá el eterno a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén, la carne de ellos se romperá estando ellos sobre sus pies y se consumirán en las cuencas sus ojos y la lengua se les desará en su boca.

Ya acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por el eterno y trabará cada uno de la mano de su compañero y levantará su mano contra la mano de su compañero y Judá también peleará en Jerusalén y serán reunidas las riquezas de todas las naciones del rededor, oro y plata y ropas de vestir en gran abundancia. Así también será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos. Así es que cuando regresa nuestro Señor Jesucristo, entonces pone sus pies en el monte de los olivos, los reinos de este mundo se alzan tratando de atacarlo, vemos como Jesucristo los destruye y una vez que esto acontece, Jesucristo y sus santos toman el control del mundo y comiencen entonces este restablecimiento o restauración de todas las cosas, sanidad de las aguas, restablecimiento de Jerusalén como el centro religioso del mundo.

Pasemos aquí a Isaías 25. Aquí hablando de lo que va a ocurrir en ese reino, en el futuro. Isaías 25.1. Dice el Eterno, tú eres mi Dios, te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas, tus consejos antiguos son verdad y firmeza, porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina, el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea raidificado. Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gente roja, te traerá la ciudad de la que te ha hecho maravillar, estás bien y te parece muy bien.

No está muy bien, pero tienes que ir a tu casa, ya que es un lugar muy complicado, por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gente robusta porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción. Refugio contra el turbión, contra sombra, contra el calor, El bajo de nube harás marchitar, el renuevo de los robustos. Y el eterno de los ejércitos hará en este monte, a todos los pueblos, banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.

Y destruirá en este monte la cubierta, con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre, y enjugará el eterno el Señor toda lágrima de todos los rostros, y quitará la afrenta de su pueblo, de toda la tierra, porque el eterno lo ha dicho. Y se dirá en aquel día, he aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado y nos salvará, este es el eterno a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.

Lo que viene, la escritura está llena de referencias en relación a lo que acontecerá en ese futuro reino. Cuando uno piensa en todas esas bendiciones, cuando uno piensa, por ejemplo, cuando el que hará alcanzará al que cosecha, las promesas son inmensas, tiempos de refrigerio, de paz, de tranquilidad, con justa razón. Pablo aquí en Romanos 8, en Romanos 8.

Romanos 8, en el versículo 14.

Dice aquí, porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos, agua padre. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro Espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Pablo, un conocedor de las escrituras, entendía o leía o había leído las escrituras que hablaban de este glorioso reino, donde en ese reino entendemos que ya no tendremos al maligno, al tentador, al enemigo, al acusador, no estará allí. Y entonces Pablo tiene que haber pensado, bueno, ¿qué son los problemas actuales en relación con las promesas futuras? Y Pablo, hemos hablado en el pasado de este punto, Pablo vivió una vida compleja, una vida llena de problemas, no necesariamente toda la vida fueron problemas, pero la escritura revela que Pablo vivió persecuciones, persecuciones ya sea de su pueblo, persecuciones de los romanos, persecuciones de los falsos hermanos. Y entonces aquí, Pablo, por inspiración, dice, pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Pablo siempre hablaba, decía, mire, en nosotros se van a manifestar todas estas promesas. Y dice aquí el versículo 19 de Romanos 8, porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios, porque lo que viene es algo espectacular, es algo que la escritura misma dice aquí en 1 de Corintios 2-9, cosas que ojo no vio, ni oído o yo, son las que Dios tiene preparados, a los que le aman. Aquí en 1 de Corintios.

1 de Corintios 2, versículo 9, dice antes bien como está escrito, cosas que ojo no vio, ni oído o yo, ni han subido en corazón de hombre. ¿Se imaginan eso? ¿Han pensado en eso? Yo sé que sí. Yo sé que sí. Es una pregunta retórica. A veces uno se olvida de imaginar eso. Y se olvida de imaginar eso porque se concentra en el presente. Y por eso dicen, y han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Lo que viene es algo inmenso, inconmensurable, increíble, cosas que cuando uno las comenta en el mundo, las personas dicen que uno está loco, que uno está viendo cosas extrañas.

Y por eso aquí en Romanos 8, Pablo reflexiona en esto, reflexionando en estas cosas. Él entonces por inspiración escribe aquí en Romanos 8, en el versículo 28, dice aquí y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Esto es a los que conforme a su propósito son llamados. Pablo haciendo esta reflexión de vida, mencionando que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Aunque esas cosas en el tiempo presente sean difíciles y dificultosas de sobrellevar.

¿Quién de nosotros que ha estado viviendo una prueba no considera que esa prueba es digna de conmiseración? ¿Quién no ha pensado eso cuando está viviendo una prueba? Bueno, cuando uno está viviendo pruebas, uno debe proyectarse el futuro y pensar en las cosas que Dios nos tiene preparados. Ni siquiera en el versículo 29. Porque a los que antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su hijo. Para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Ya los que predestinó a estos también llamó. Ya los que llamó a estos también justificó. Ya los que justificó a estos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

El que no es catimonia a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? Y dice aquí, en el versículo 37, 35.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Pablo hace esta pregunta? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro o espada. ¿Pablo reflexionando en los problemas que puede detener una persona? ¿Acaso los problemas podrán separarnos? ¿Entre nosotros y Dios?

Dice aquí, en el versículo 36, como está escrito, por causa de ti somos muertos, todo el tiempo. Somos contados como ovejas de matadero. Una piensa, esta era las reflexiones de un hombre en el primer siglo de nuestra era. Ser cristiano significaba explícitamente e implícitamente persecución. Ya sea de los judíos, ya sea de los romanos, ya sea del mundo. Y por eso, Pablo dice, somos contados como ovejas de matadero. Uno piensa en los problemas que han tenido los hermanos en la fe a través de la historia.

Los romanos andaban buscando los cristianos para matarlos, no para expresarles que no estaban de acuerdo con nosotros. Y Pablo, entonces, viviendo estas experiencias, él decía, bueno, estos problemas no separarán de Dios en mi relación con Dios.

Y dice aquí, en versículo 37, antes en todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir. Es interesante aquí esta expresión. Pablo dice, miren, los problemas de ahora ni los problemas en el futuro, no podrán separar.

Dice, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, no podrán separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

Ahora bien, las promesas para los que aman a Dios son increíbles. Vivir el reino es la gran esperanza a la cual debiéramos echar mano siempre. Jesús nos enseñó a que oráramos constantemente pidiendo que venga el reino. Todos entendemos que las promesas que Dios nos ha hecho se cumplirán. Todos los que estamos aquí hemos entendido esto. Lo que está escrito está escrito. Y lo crea uno o no lo crea, las promesas se van a cumplir.

Ahora bien, ¿qué es lo que debemos hacer en espera del cumplimiento de todas estas cosas? Las promesas son seguras, son firmes. Paolo menciona que es el tiempo presente en comparación con lo que viene. Pero vale también la pena responder esta pregunta, ¿qué es lo que debemos hacer? Mientras, una y otra vez, la Escritura refuerza y reitera el que debemos hacer.

Al comienzo de este mensaje, mencionamos la Escritura de Hechos 3. Yo los invito a ir allá.

En Hechos 3, en el versículo 18, se nos dice aquí, pero Dios ha cumplido así lo que antes, lo que había anunciado antes por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Y entonces aquí se mencionan estos dos principios. ¿Del qué hacer del cristiano en estos tiempos de espera? Dice aquí, así que, arrepentíos y convertíos. Para que sean borrados vuestros pecados. Para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Y entonces aquí se dan estos dos principios. Arrepentimiento y conversión.

Los fundamentos de nuestro qué hacer mientras esperamos el segundo advenimiento de nuestro Señor Jesucristo. De hecho, también la Escritura menciona este tema en Segunda de Pedro, en Segunda de Pedro.

En el capítulo 13, en el versículo 1 se nos dice Amados. Esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento. Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles. Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores andando según sus propias concupisciencias. Y diciendo, ¿dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así, como desde el principio de la creación. Esto es una de las aseveraciones que causa más problemas de las personas que cuestionan. Desde el principio, uno piensa, Pablo pensaba que el retorno de Jesucristo era en sus días. Bueno, pasa los años y pasa los años. Y bueno, vienen los burladores diciendo, bueno, han pasado los años y desde que yo soy pequeño vengo escuchando las mismas aseveraciones. Y entonces aquí, versículo cinco, Pedro dice, estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y también la tierra que proviene del agua y por el agua subsiste. Por lo cual, el mundo de entonces pereció negado en agua. Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más o amados, no ignoráis esto, que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Y aquí hay algunas preguntas. ¿Con quién es paciente Dios? Dice con nosotros. Y entonces otra pregunta. ¿Por qué es paciente Dios con nosotros?

Es interesante este punto. Dios espera que todos procedamos al arrepentimiento.

Sigamos leyendo. Aquí dice aquí, pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grandes truendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Y entonces aquí Pedro vuelve a enfatizar, que significa esto de proceder al arrepentimiento. Dice, puesto que todas estas cosas han de ser desechas. ¿Cómo no debeis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir?

Pablo, Pedro aquí trae a colación este punto. ¿El qué hacer del cristiano en estos tiempos de espera? Dice aquí, nuestra vida debe ser santa y piadosa. Santo y piadoso. Cuando uno busca aquí la escritura santo, es apartado para un uso especial. Eso es santo. Apartado para un uso especial. Por eso el día sábado nosotros decimos, es un día santo. ¿Por qué? Porque es un tiempo que fue apartado por Dios para un uso especial. Bueno, así también nosotros. Nuestras vidas fueron apartadas por Dios para un uso especial. Aquí en primera de Pedro, uno... En primera de Pedro, uno...

Pedro explaia este punto. O Pedro se explaia en este punto.

En primera de Pedro, uno versículo 13.

Dice, por tanto, señid los lomos de vuestro entendimiento. Se desobreos y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais, estando en vuestra ignorancia. Sino, como aquel que os llamó es santo, ser también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. Porque escrito está ser santos, porque yo soy santo. Nuestra manera de vivir debe ser santa. Apartada para un uso especial. Y uno se pregunta, bueno, ¿cómo puede llevar uno eso a la práctica? ¿Por qué está la conceptualización teórica? ¿Pero cómo lleva uno eso a la práctica? Bueno, aquí, Filipenses, por ejemplo, menciona lo que deberán ser nuestros pensamientos.

En Filipenses... En Filipenses...

Filipenses 4, en el versículo 8.

Dice aquí, por los demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo. Todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre. Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensado.

Nuestra mente debe protegerse, debe apartarse del mal. ¿Cómo hace uno eso? Bueno, pensando en todo lo puro, todo lo amable, todo lo bueno. Todo lo que es de buen nombre. Ahora bien, Pedro también habló de llevar una vida piadosa. Una vida piadosa. Las traducciones...

...dicen que actúa con piedad, que actúa bondadosamente, que actúa con compasión.

Debemos llevar en estos tiempos de espera una vida santa y una vida piadosa. El arrepentimiento genuino es una manera de ser. No es solo un concepto. La religión no es una conceptualización teórica, es una forma de vida. Es una forma de vida.

La religión no es solamente lo que hacemos en el día sábado, es lo que hacemos durante toda nuestra vida. Y Pedro, por eso, dice aquí, estando en espera de estas cosas, sabiendo que todas estas cosas van a ocurrir, dice cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir.

Juan el Bautista, aquí en Lucas3, también explica este tema. En Lucas3.

En Lucas3, en el versículo 4, Juan el Bautista dice como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice, vos del que clama en el desierto, preparado el camino del Señor, enderezá sus sendas, todo valle se rellenará y se bajará todo monte y collado, hablando de lo que va a ocurrir en el reino, que la tierra, según entendemos, aquí todos los montes se derretirán y tendrán, será una planicia tremenda. Y dice aquí, y se bajará todo monte y collado, los caminos torcidos serán enderezados y los caminos ásperos hayanados y verá toda carne la salvación de Dios. Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él, o generación de víboras, ¿qué nos enseñó a oír de la ira venidera? Y aquí, Juan el Bautista dice, hacer pues frutos dignos de arrepentimiento y no comenceis a decir dentro de vosotros mismos, tenemos a Abraham por padre, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras. Y entonces, bueno, ¿qué es lo que hay que hacer? A la espera de estas cosas Juan dice, describe aquí, frutos dignos de arrepentimiento. El arrepentimiento no es un concepto, por supuesto que el concepto ayuda, ¿verdad? Entender lo que significa arrepentimiento nos ayuda, pero el arrepentimiento, mis hermanos, se muestra con hechos, con hachos, con hachos, con hachos, y por eso Juan dice, hacer frutos dignos de arrepentimiento. Y dice aquí, en versículo 9, esta advertencia. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles. Por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.

Y dice aquí, la gente le preguntaba diciendo, entonces, ¿qué haremos? Y respondiéndoles, dijo, el que tiene dos túnicas, déal que no tiene. Y el que tiene que comer, haga lo mismo. Aquí hablando, entonces, del compartir, de la misericordia.

Como digo, el arrepentimiento, los frutos del arrepentimiento, la vida santa, la vida piadosa, se muestra con hechos, no con conceptos. El arrepentimiento genuino no es sólo sentirse mal por las transgresiones cometidas. Por supuesto que uno se siente mal cuando ha transgredido, pero eso no cambia a la persona.

El cambio, el arrepentimiento genuino, implica un cambio de actitud que se demuestra a través de hechos.

El arrepentimiento genuino es una manera de ser.

¿Y cuál es esa manera de ser y de vivir? ¿Y qué implicaciones tiene para nuestra vida diaria? Bueno, aquí Pedro. Sigamos leyendo en segunda de Pedro.

En el capítulo tres.

En segunda de Pedro.

En segunda de Pedro.

Voy a comenzar en el versículo 11. Y se puesto que todas estas cosas han de ser deshechas. ¿Cómo no debéis vosotros andar en Santa y Piedosa manera de vivir? Versículo 12. Esperando y apresurando vos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados se fundirán. Y dice aquí, pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia, por lo cual, o amados, estando en espera de estas cosas, procurados con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles en paz. Estas son las implicaciones que tiene esta forma de vivir.

Procurados con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, esto sin reproches. Y uno tiene que hacer su parte en este negocio que tenemos con Dios. Hablar del reino y de las implicancias que esto conlleva es esencial para nuestra vida y también es esencial para las generaciones venideras. Hablar del reino es mucho más que hablar de conceptos. Hablar del reino implica hablar de nuestro arrepentimiento y de la importancia del arrepentimiento. Por eso es que aquí, Pablo, dijéramos, en Hechos, en Lucas, en Hechos habla del arrepentimiento y de la conversión para que vengan del Señor tiempos de refrigerio.

Y esto es esencial, esto es esencial, que lo sepamos y que también logremos transmitirlo a la generación futura. Ahora entiendo un poco más lo que quiso decir este veterano ministro en el ocaso de su vida, que es lo más importante y vital al pensar en la siguiente generación, sin duda alguna, lo más importante y esencial para la siguiente generación es hablarles acerca del reino.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.