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Calendario Sagrado año 2013-2014: Los jueces de Israel

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Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

La figura del «juez» apareció en la historia de Israel como una evidencia del pecado del pueblo. Dios gobernaba directamente a su pueblo, y su Palabra marcaba el camino por el cual Israel había de caminar.

La triste historia de Israel en tiempos de Josué y los jueces se puede resumir en dos fases. Durante la generación de Josué: "Y se levantó después de ellos (la generación de Josué), otra generación que no conocía al Eterno, ni la obra que él había hecho por Israel" (Josué 2:4).

La historia de los jueces se reduce a una serie de narraciones episódicas e inconexas. Y el tratamiento que reciben los protagonistas es muy desigual, pues mientras que a unos pocos se les dedican varios capítulos (Débora, Gedeón, Jefté, y Sansón).

Así los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses” (Jueces 3:5-6).

Cuando Josué era viejo y avanzado en años, dijo a Israel: “Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra; para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos.

Los esfuerzos indiferentes de las tribus israelitas al tratar con los habitantes de Canaán como Dios había instruido, dieron por resultado la negativa de Dios para sacar al resto de los cananeos.

“El Cántico de Débora es uno de los ejemplos más finos y hermosos de una oda de triunfo preservada en la literatura israelita, con una vivacidad, un efecto casi stacatto de acción y un espíritu de total exaltación” [Comentario de Tyndale del Antiguo Testamento, Cap. 5]

Después que Josué y su generación murieron, los líderes que ocuparon sus puestos no estaban cortados de la misma tela. Esos hombres, y el pueblo a quien guiaban, “no conocían al Eterno, ni la obra que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10).

Después del éxito que tuvieron Débora y Barac, vino un periodo de 40 años de independencia y paz. Pero Israel hizo nuevamente lo malo ante los ojos de Dios y una vez más los entregó a sus enemigos, esta vez a los madianitas.

Por supuesto, nada sucedió. Joas, llamó entonces a Gedeón con el nombre de Jerobaal (“Deja que Baal Suplique” o “Deja que Baal tome Venganza”), haciendo de esta manera vituperio viviente a Gedeón para los adoradores de Baal.

Cuando se inició la batalla, Gedeón dio a cada hombre una antorcha, una jarra de barro y un cuerno. Conforme las tropas se dispersaban en la noche, descendieron sobre los madianitas en el valle, Gedeón dio la señal.

El gran número de hijos de Gedeón (70) nacidos después de su victoria, indican que Gedeón amasó un gran harem (Jueces 8:30), algo comúnmente reservado solo para los reyes.

Por 40 años los filisteos habían oprimido a Israel. Entonces Dios levantó a un libertador, Sansón de la tribu de Dan. Fue hijo de Manoa, cuya esposa había sido estéril.

Dios, siempre tan misericordioso y perdonador, levanta a otro libertador, Jefté. De nuevo se nota el descenso general de la moral del pueblo. Jefté era el hijo ilegítimo de Galaad, de una ramera.

Período de transición desde Josué hasta los reyes (1403-1048 AC)

Resulta muy interesante que cuando uno se pone a organizar el Calendario Sagrado para un determinado año, se encuentra con una serie de aspectos interesantes que normalmente, no se los encuentra en nuestros estudios bíblicos personales.