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Ahora sí ya estamos listos para el siguiente mensaje de este día de sábado.
Estamos a menos de una semana para vivir Pascua y Panes sin levadura. Y por segundo año consecutivo, la gran mayoría de nosotros, por no decir todos, estamos o estaremos confinados a nuestros domicilios a raíz de esta cuarentena en fase 1 que nos ha afectado. Confinados a nuestros domicilios con todo lo que aquello conlleva, tanto para bien como lo contrario.
Y las razones por las que tendremos que vivir de esta manera Pascua y Panes sin levadura aún las estamos, como se dice, las estamos pensando o las estamos reflexionando. Hay un dicho, una palabra que es más bien coloquial, pero que da cuenta de lo que acabo de decir de manera formal. Las razones por las cuales tendremos que vivir de esta manera Pascua y Panes sin levadura las estamos masticando. Aún las estamos masticando, aún no las entendemos a cabalidad.
Todos entendemos que estamos viviendo un nuevo brote de coronavirus y creamos o no las cifras son lo que son. Y lo que es más relevante en este caso, lo más relevante en este caso es que esas cifras son administradas por aquellos que tienen el poder para determinar la serie de cuarentenas, cierre de fronteras, distanciamiento social, estricto y todas aquellas medidas que han bloqueado nuestros intentos por guardar Pascua.
Como lo hacíamos antes, creamos o no en la pandemia, el punto es que por segundo año consecutivo estamos viviendo esta situación de excepción. Esto es, por segundo año, no iremos a un lugar o no iremos al lugar para celebrar Pascua. Y como dije hace un momento, aún, voy a hablar a título personal, aún no entendemos a cabalidad las razones por las que estamos viviendo todo esto.
Desde cierto punto de vista, podemos expresar nuestros argumentos y la frustración o desazón que nos genera todo esto. Y podemos llegar a conclusiones que pueden hacernos cuestionar las cosas. Pero, no debemos pasar por alto que Dios es quien está a cargo. Y cuando tenemos estas reflexiones en las cuales uno empieza a mascullar ideas respecto de los porqué y todo aquello, Dios responde a nuestros cuestionamientos porque es Dios quien ha permitido esto. Y aquí en Job 40, verso 2, hay una escritura que nos dice, Esa viduría con tender con el omnipotente. Hay otras versiones que dicen, es de sabios con tender con el omnipotente. El que disputa con Dios, responda a esto.
Estamos viviendo por segundo año consecutivo algo que aún no entendemos a cabalidad. Pero ese algo, entre comillas, está siendo permitido por quien tiene la autoridad. Y aquí la pregunta es, ¿quién tiene la autoridad para hacer o deshacer? A veces pareciera que el que tiene esta autoridad es el hombre o el sistema o las magistraturas. Pero a esas instancias es Dios quien le ha entregado o le ha permitido hacer lo que Dios autoriza para hacer.
En este sentido hay un relato que a mí me resulta muy interesante. Aquí esta conversación que tiene Jesús con Pilato. Cuando Jesús fue llevado a Pilato por las autoridades judías que capturaron a Jesús. Y lo llevan para que Pilato como gobernador o autoridad romana ejerciera aquí su poder y lo matar. Aquí en Juan, en el capítulo 19, en el verso 9, Juan 19, verso 9. Aquí esta conversación que se da entre Pilato y Jesús, un segmento de la conversación o de las conversaciones. Dice y entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús, ¿de dónde eres tú?
Más Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato, ¿a mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte y que tengo autoridad para soltarte? Aquí Pilato da la impresión, se enojó o se frustró porque Jesús no le respondió. Y Jesús le dijo, ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuese dada de arriba. Por tanto, el que a ti me ha entregado mayor pecado tiene. Esta frase, ninguna autoridad tendrías si no te fuese dada de arriba. Así también, en la actualidad, nuestras autoridades han recibido ese poder, pero ese poder les ha sido entregado.
¿Por quién es el que está a cargo? Dios permitió que Jesús viviese lo que tenía que vivir por un propósito. Por un propósito, en el caso de Jesús, esto era parte del plan. Ese plan que antes de la Fundación del Mundo estaba listo. Eso es lo que plantea o escribe la carta de Pedro, primera carta de Pedro. Uno, podemos leer, uno 18, en adelante. Dice aquí, primera de Pedro, uno 18, sabiendo que fuisteis rescatado de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la Fundación del Mundo, pero manifestado en los pocos lejos por amor de vosotros.
La versión Dios habla hoy. Cristo fue escogido antes de que el mundo fuera creado. En el caso de Jesucristo, el plan contemplaba su sacrificio. Desde siempre, Cristo supo lo que vendría. Tendría que ser sacrificado para salvar a muchos. Sin embargo, la misma Escritura dice que esta experiencia tuvo un propósito. En hebreo 5, verso 8, dice, y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. Y esto nos lleva a reflexionar en lo que estamos viviendo hoy. Nada de lo que estamos viviendo hoy está ocurriendo sin un propósito. Aunque ese propósito lo estamos madurando. Hoy estamos viviendo, por segundo año consecutivo, Pascua en domicilio, Pascua en casa. Siguiendo los principios de cómo se guarda Pascua en casa.
Les quiero leer aquí la introducción que grabamos esta semana y que está subida a la página. Dice, si usted es una persona bautizada y no le es posible reunirse con su congregación en la fecha prescrita para observar Pascua, dice, prepare o compre con antelación una pequeña cantidad de pan sin levadura o panásimo la preparación para la Pascua.
¿Qué es lo que tiene que hacer usted si no puede congregarse? Y eso es lo que estamos viviendo, no nos podemos congregar. Dice, si opta por comprar pan o galletas, serciéndose de que no contenga levadura ni ningún otro ingrediente cuyo fin sea levantar la masa. Por ejemplo, bicarbonato, polvos de hornear. Aquí hay que tener esa precaución, ¿verdad? Hay algunas galletas de agua, según pasen las empresas o cambian las empresas.
De año en año, algunas galletas de agua le han cambiado los ingredientes y uno tiene que siempre, si compra galletas de agua, bueno, tiene que serciorarse que no tenga bicarbonato. Y o, si prefiere preparar su propio pan, hágalos sin utilizar ninguno de los ingredientes mencionados. También deberá adquirir una pequeña cantidad de vino tinto, rojo, natural, sin mezclar alguna de otro tipo de bebida alcohólica. Su graduación de alcohol deberá ser del 10 al 13%.
Vinos con mayor porcentaje de alcohol contienen brandy o coñac, no deben usarse en esta ceremonia. La páscoa debe observarse poco después de la puesta del sol. El cuarto donde vaya a efectuar la ceremonia deberá ser preparado con antelación y deberá estar limpio y ordenado. En la mesa deberá haber pan y copas o vasos pequeños de vino suficientes para el número de participantes.
Una cucharada de vino en cada copa es suficiente para la ceremonia. Tanto el pan como las copas de vino deben ser cubiertos con servilletas blancas. Debido a que la páscoa es la ceremonia más solemne del año, todos los participantes deben reunirse calladamente en el cuarto donde se efectuará la ceremonia. Solo deben participar miembros bautizados de la iglesia.
No se da oración inicial ni de clausura en esta ceremonia. La ceremonia termina con un himno que está consignado en las escrituras en Marcos 14-26. Se menciona que luego de tomar el pan y el vino y luego que Jesús indicara el simbolismo que tendría el pan y el vino, aquí en el verso 26 de Marcos 14 dice, cuando hubieron cantado el himno salieron al monte de los olivos.
Por segundo año consecutivo estaremos viviendo la experiencia de vivir páscoa en casa. No obstante y no menos importante debemos igualmente estaremos guardando páscoa. Este obstáculo de no poder congregarnos no implica que no vamos a tomar páscoa. Vamos a tomar páscoa. Guardaremos páscoa en la intimidad del hogar. Llegado el 14 de Aviv, renovaremos con el padre, con nuestro padre, renovaremos nuestros compromisos, renovaremos nuestros votos. Llegado el 14 de Aviv, haremos lo que hacíamos en conjunto, pero esta vez lo haremos en algunos casos solos, en algunos casos con la esposa, pero esta vez no lo haremos en conjunto.
La pregunta que podemos hacernos aquí respecto de esta páscoa que viviremos solos en nuestros hogares. Esta páscoa tiene menos valor que las que hacíamos en el pasado, cuando nos juntábamos todos. Podríamos decir, es la páscoa en casa una ceremonia de segunda orden. La páscoa en casa no es una ceremonia de segunda orden. La páscoa en solitario es una ceremonia de primer orden. Es una ceremonia de primer orden. ¿Saben por qué? Porque somos o estamos obligados a tomar el toro por las astas en cuanto a los detalles mismos de la ceremonia.
Ya no dependeremos de un tercero para que haga aquello. Y cuando digo detalles, me refiero a los detalles de páscoa. Páscoa tiene muchos detalles y esos detalles ya no dependen de un tercero, sino de mí. De mí. De quién está guardando páscoa.
Cuando digo de mí, me estoy hablando en primera persona, cuando estamos pensando en que estamos guardando la páscoa solos. Estos detalles se refieren a la preparación del lugar. ¿Qué tiene o qué no tiene que tener el lugar?
Las instrucciones dicen que el lugar debe estar limpio. Limpo. Y más que limpio, el lugar debe estar sin levadura. El lugar debe estar libre de levadura. Y ese trabajo ya no depende de un tercero. Ese trabajo depende de uno. Cada uno debe cerciorarse, que el lugar esté limpio. No un tercero. No un tercero. Esto no lo podemos delegar. Cada uno debe conseguir o preocuparse de tener pan sin levadura. Usted en primera persona debe estar a cargo de la preparación del pan. Cada uno debemos preocuparnos por adquirir el vino. Cada uno de nosotros tendrá que llenar la copa de vino.
No dependemos de terceros. Cada uno lo hará. No un otro. Usted y no un tercero. Deberá conseguirse una mesa que esté presentable. Usted y no un tercero deberá buscar una silla que sea cómoda. Y no tan cómoda para tomar la páscua en conformidad con el mandamiento. Usted y no un tercero preparará su lebrillo. Y en caso haya un segundo, cada uno tiene realidades diferentes. En caso que haya un matrimonio, pueden lavarse los pies en conjunto.
En caso que uno esté solo, eso se omite. Y también, otro detalle que tiene la ceremonia es cuando ya ha terminado la ceremonia. Cada uno tendremos que ordenar y limpiar lo que quede después de la ceremonia. Usted y no un tercero. La páscua guardada en casa tiene sus virtudes. Y una de esas virtudes precisamente es lo que acabamos de describir. Aquí uno está renovando su compromiso con Dios y tiene que preocuparse de los detalles.
De los detalles. Y también preocuparse de la esencia de la páscua. El punto esencial de la páscua. El punto esencial de la páscua es su relación personal con Dios. Porque páscua es una ceremonia de corte personal con Dios. Y cuando uno la guarda en casa, el real se nota más. Usted y no un tercero renovará sus votos o compromisos que tiene con Dios. Y el único mediador entre usted y Dios, la Escritura lo dice, es Jesucristo. Aquí en primera de Timoteo. En primera de Timoteo, capítulo 2.
En primera de Timoteo, capítulo 2. En primera de Timoteo, capítulo 3. Dice aquí, verso 5, 1 de Timoteo 2, verso 5. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres. Jesucristo, hombre. Cuando estemos guardando páscua, no debemos olvidar que usted y no un tercero estará en la presencia del Dios vivo. Y el Dios vivo, estando en medio, cumple lo que está escrito en Ezequiel respecto de su pueblo, que iba a estar en la dispersión. El pueblo que iba a estar en la dispersión en Ezequiel, hay una escritura muy hermosa, que da cuenta del cuidado que tiene Dios para con su pueblo.
Y él hizo una promesa a la Casa de Israel, cuando la Casa de Israel estuviera en la dispersión. Aquí, en Ezequiel 11, 16, la escritura dice, por tanto, di, hacía dicho el Eterno el Señor, aunque les he arrojado lejos entre las naciones y les he esparcido por las tierras, con todas las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras a donde lleguen. Aquí, el contexto, ¿verdad? Ellos estaban alejados del templo, del lugar, allí, en Jerusalén.
Y entonces, Dios les dice, yo, el Eterno, les seré por un pequeño santuario en las tierras a donde lleguen. Esto de santuario, exactamente, algo o lugar consagrado. ¿Quién es el que santifica un lugar? ¿Quién es el que santifica un lugar? Es Dios. Dios, la presencia de Dios.
Y cuando guardamos Pascua, nosotros nos ponemos e invocamos el nombre de Dios. Y le pedimos a Él que Él acepte nuestras oraciones de arrepentimiento. Y clamamos a Dios en este sentido. Y Dios está en medio de nosotros. Y en Pascua debemos tener la certeza más absoluta que estaremos en la presencia del Dios vivo. Y en ese día, y siempre, pero en particular, en ese día de Pascua, invocaremos su nombre. Y hay una escritura en Salmo 145, en el verso 18. La escritura dice, yo los invito a ir allá, Salmos 145, verso 18. En donde dice, cercano está el eterno a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.
O otra traducción, a todos los que le invocan de verdad, de verdad. La palabra invocar significa llamar en solicitud de ayuda de manera formal. En el día de Pascua, clamaremos a Dios, pidiéndole que acepten nuestras oraciones de arrepentimiento y compromiso. Y vamos a estar allí relacionándonos íntimamente con nuestro Dios. Y reflexionando respecto de Jesucristo, nuestro Señor, quien se sacrificó por nosotros y por quien nosotros ahora tenemos entrada al lugar Santísimo. Usted y no un tercero deberá, deberémos actuar con el mayor de los respetos, tanto por la ceremonia en sí misma, así como porque nosotros estaremos invocando el nombre de Dios.
En el día de Pascua, usted y no un tercero entrará en la presencia del Dios verdadero. Y hace un momento atrás pregunté, ¿quién es el que santifica un lugar? ¿Quién es el que santifica un lugar? Es Dios. Dios es el que santifica los lugares. Aquí se acuerdan cuando Moisés se encuentra con Dios en la zarza ardiendo. ¿Se acuerdan de ese relato? Vayamos allá. Vayamos allá. En exo 3, en el verso 1, exo 3, verso 1, la escritura dice así. Apasentando Moisés las ovejas de Jétrus su suegro, sacerdote de Marían, llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Oreb, monte de Dios.
Y se reapareció el ángel del eterno en una llama de fuego en medio de una zarza, y él miró y vio que la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo, iré yo ahora y veré esta grande visión. ¿Por qué causa la zarza no se quema? Viendo el eterno que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza y dijo Moisés, Moisés. Y él respondió, eme aquí, verso 5, y dijo, no te acerques, quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
Y aquí entonces una de las preguntas, ¿la tierra es santa? ¿perce? No, la tierra fue santificada por la presencia de Dios, y Dios le pide a Moisés y le dice, sacate el calzado, porque si viene saca vas a contaminar, vas a contaminar. El día de Pascua invocaremos a Dios, y la presencia de Dios. Si Dios oye nuestra oración, Él se acercará o lograremos esa comunión, mejor dicho.
El vendrá y estará en medio de nosotros, y nosotros deberíamos hacer lo que hizo Moisés. ¿Qué hizo Moisés cuando Dios le dice, le da esta instrucción, quita tu calzado, porque este lugar es santo? Dice aquí en el verso 6, exodo 3, verso 6. Dice aquí y dijo, yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Se humilló ante la presencia de Dios. La Pascua en casa no es una Pascua de segundo orden, porque tenemos e invocaremos a Dios y estaremos en la presencia de Dios.
Entraremos en contacto con Dios de una manera íntima, recordando el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Y eso es algo que Dios nos ha bendecido con esta verdad. Y hemos sido incluidos, ¿verdad? La circuncisión no echa de manos, sino la circuncisión de Cristo en su bautismo. Por ende usted, y no un tercero, deberá prepararse para entrar en su presencia. Y la preparación incluye, incluye por una parte el trabajo en las cosas físicas, pero también incluye el trabajo en las cosas espirituales. Las cosas físicas ya las mencionamos, los detalles físicos, pero tenemos los detalles espirituales.
Las cosas espirituales, esas son o requieren mucho más tiempo. Limpiar una pieza demanda tiempo, demanda planificación si se quiere, pero limpiar la mente. Eso sí, cuesta más. Pero no debemos pasar por alto, que dentro de nosotros mora un espíritu que no se amilana ante los problemas. Aquí en la segunda de Timoteo 1-7, Dios nos ha dado de su espíritu a través de la imposición de manos.
Y ese espíritu está descrito, dice porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Y teniendo esta certeza, podemos, y esta convicción, podemos trabajar sobreponiendonos a la adversidad y creciendo en gracia y conocimiento. Estamos a pocos días de vivir pascua y renovar nuestros, o nuestro compromiso con Dios.
Debemos rogar los unos por los otros, debemos orar fervientemente, no solamente a nivel personal por uno mismo, sino los unos por los otros. Porque Satanás anda como león rugiente buscando a quién devorar. Y la misma escritura nos dice aquí en Primera de Pedro 5-8 que debemos ser sobrios y mantenernos despiertos, porque Satanás está a las vueltas buscando nos, acechando nos.
Y debemos orar los unos por los otros para que Dios nos dé la inspiración y nos dé el valor y nos dé la sabiduría para poder prepararnos para pascua en conformidad con el mandamiento. Debemos orar los unos por los otros para ser protegidos de todo mal. Y debemos orar los unos por los otros para que podamos soportar las pruebas, las vicisitudes. Y digo esto porque Dios nos ha prometido que no seremos probados más allá de lo que podemos resistir, pero a veces no somos conscientes de lo que somos capaces de resistir hasta cuando estamos viviendo la situación crítica.
Y por eso debemos orar los unos por los otros porque hay que ver que la oración del justo puede mucho. Hay que ver que a veces las personas se sorprenden actuando con mucha mayor calma, con mucha mayor resiliencia que la conciencia que tenían de aquello. Y eso proviene de Dios. Eso proviene de Dios. Y uno tiene que pedirlo. Pedirlo por uno y pedirlo por los hermanos. También debemos orar para entender de dónde vienen las oposiciones y las pruebas. Satanás es un enemigo poderoso, pero más poderoso es Dios. Y la misma escritura aquí en Efecios nos dice que no tenemos lucha contra carne y sangre.
Y nos da la clave para resistir al enemigo, que a veces influencia a las personas. Aquí en Efecios 6 voy a empezar a leer del versículo 10. La escritura dice, por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de Su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, ya habiendo acabado todo, estar firmes. Dios nos da la clave para poder resistir al diablo y salir fortalecidos cuando hemos sido probados en alguna circunstancia. Y Pablo, aquí por impidación, dice en el verso 18, uno de los artículos de la armadura es la oración.
Y dice aquí, orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Aquí se fijan, no es solamente la oración que uno hace por uno mismo, que debemos hacerla, ¿verdad? Cada uno con sus luchas personales, particulares, más también con los hermanos. Y dice aquí, Pablo, y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer condenuedo el misterio del Evangelio, por el cual soy embajador en cadenas, que condenuedo hable de él, como debo hablar. Pablo pedía que oraran por él, que oraran por él para que hablara como debe hablar.
Y entonces, mis hermanos, debemos orar los unos por los otros siempre y ahora en particular en esta semana, para que estemos a la altura espiritual necesaria para vivir esta Pascua. Esta Pascua que viviremos en casa, en donde usted y yo, y no un tercero, entraremos en la presencia del Dios verdadero al cual servimos. Buenas tardes a todos.