This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.
Y también dentro de este último mes, dentro de las actividades que hubieron, estuvo mi cumpleaños hace un par de domingos atrás. Y lo traigo a colación porque lo personal fue una fecha especial porque no fue un cumpleaños cualquiera. Cumplí 40 años. Entonces, cambio de folio, ya uno podría decir, cuando la Biblia dice que la vida en promedio son de 80 años, entonces podríamos decir que empecé a jugar el segundo tiempo ya.
No es menor, ¿cierto? Nos han pasado por eso, ¿cierto? Algunos no les queda mucho para llegar a esa edad y se pueden empezar a preocupar también. Pero la Biblia, ¿cierto? Habla también de este tema porque en verdad este tema lo he estado reflexionando. Este tema de que iba a cumplir 40 años ya lo sabía, ¿cierto?
Desde hace un tiempo atrás. Y no es tanto por la depresión que uno pueda sentir, ¿cierto? El cambio de folio y todo aquello. Sino más bien porque me he dado cuenta que en la Biblia Dios ha trabajado con periodos de 40 en varias ocasiones. Entonces, durante este último tiempo he estado recopilemos información y lo quiero traer hoy día y ponerlo todo junto de una manera diferente, ¿cierto?
Para poder sacar lecciones de aquello. Voy a ir en primer lugar a Deuterionomio, el capítulo 8, el versículo 2, el versículo 2. Y antes de... voy a leer desde el versículo 1, hay que recordar, ¿cierto?
Voy a leer el versículo 1 y dice, Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno, para que viváis y seáis multiplicados y entréis y poseáis la tierra que el Eterno prometió con juramento a vuestros padres. Hay que recordar que este libro, ¿cierto? Se escribe... siempre es bueno recordar estas cosas, ¿cierto? Que a diferencia de los otros, se escribe al final del proceso. Es la segunda ley, es uno de las traducciones que puede tener y tiene que ver con recordarles, después de toda una experiencia que hayan vivido, ¿cierto?
Como hizo aquí el versículo 2, dice, y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el Eterno tu Dios. Estos 40 años en el desierto, durante estos 40 años, para afligirte, para probarte, y esta es la parte que a mí me mueve o me gusta, ¿cierto? Que dice, para saber lo que había en tu corazón, para saber si había de guardar o no los mandamientos. Es un periodo que Dios pone, ¿cierto? Que puso estos 40 años para saber si los hijos de Israel iban o no hacer capaces de guardar los mandamientos, y esto es como trabaja Dios, ¿cierto?
Sabemos que Dios no da las cosas de inmediato, sino que va entregando, Dios tiene una programación, Dios tiene un plan, y va entregando periodos de prueba para saber qué es lo que hay dentro de nuestro corazón, para saber si vamos a guardar o no las cosas que Él dice, porque esto no se trata de levantar las manos y decir, yo desde ahora para adelante acepto y voy a hacer esto y ahí queda.
Es la primera parte del proceso. Está la conversión, o sea, está primero el arrepentimiento, después viene el proceso de conversión. Esto no es algo que ocurre de un día para otro, no es algo que nosotros decidimos que vamos a hacer así y así va a ser, sino esto es algo que uno tiene que demostrar con el tiempo.
Desde ahora para adelante sí voy a empezar a asistir a los servicios. Entonces aquí para adelante viene el periodo de prueba. Entonces Dios deja un periodo para probar, para saber qué es lo que hay dentro de nosotros, para dejarnos desarrollar, para que nosotros nos mostremos, desarrollemos nuestro carácter, para que nosotros tengamos la opción de decidir por el camino Pero ¿qué queremos tomar?
¿cierto? Y esta opción de decidir una vez más, ¿cierto? No es solamente una decisión que uno toma una vez, sino una decisión que uno tiene que tomar constantemente, decidir por el camino. Cuando uno era joven, ¿cierto? iba al colegio y esta semana conversé con uno de los jóvenes, ¿cierto? Me decía cómo podía responder a la pregunta que le hacen siempre, ¿cierto? ¿Por qué no come cerro? ¿Y por qué? ¿Cuál es su religión y todo eso? Y me avina la mente ahora que uno de esas respuestas no la da una sola vez. Es algo que uno tiene que decidir. Uno va a comida, ¿cierto? Con cenas con amigos, familiares de los amigos y preguntan una y otra vez y te ponen a prueba y te dicen, ¿y eso ya es la ley pasada o que te va a hacer mal un poquito?
Y eso es algo que se va repitiendo constantemente. Y uno tiene que ir decidiendo constantemente y demostrarle a Dios qué es lo que hay en tu corazón, respondiendo de la manera en que Dios quiere que uno responda. Llegando a tal punto de que uno, en la semana pasada, decía amar misericordia, ¿cierto? O amar la ley de Dios. Amar cuando uno quiere guardar la ley de Dios, pero no es que quiere de la voluntad, sino es sentir que la ley de Dios es algo beneficioso para uno, de ese tipo de querer.
Es del amar, ¿cierto? Cuando uno sabe que esto es bueno y que uno quiere hacerlo y va a luchar o va a dar todo lo mejor de uno para poder hacer aquello. También en la Biblia, ¿cierto? Ahí se nombra este periodo de 40 que son tiempos de preparación que Dios nos mantiene en algún lugar para desarrollarnos, para aprender, para fraguarnos. ¿Cierto? Este es el proceso de secado, no sé si conocen el hormigón, la gelatina, ¿cierto?
El proceso que se endurece. Mientras no está endurecido, todavía se puede trabajar con él. Todavía se puede moldear. Es trabajable. Entonces, es un periodo para que nosotros podamos, si es que estamos en un recipiente mal construido o mal hecho, un tiempo que todavía se puede trabajar con las personas. Por eso es que es tan importante que uno se deje desarrollar, uno se deje moldear por el creador, por el que nos está formando, por el formador, por nuestro mentor. Y son periodos que Dios me entrega. Voy a ir a hechos.
Aquí en el discurso de despedida de Esteban podríamos decir, porque el último discurso que Esteban dio antes de morir a Pedreado, el primer mártir del Nuevo Testamento, hechos el capítulo 7. Aquí Esteban hace una defensa, de lo que él cree, y para hacerlo, él hace un resumen de sus convicciones bíblicas y hace todo este resumen de lo que él cree. Y aquí nos da en el versículo 20 un dato interesante sobre la vía de Moisés, que tiene que ver con estos periodos que Dios nos entrega para la preparación.
Y todo aquello. Voy a leer desde el versículo 20 y dicen, aquí el mismo tiempo nació Moisés y fue agradable Dios y fue creado tres meses en la casa de su padre, pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Fraón le recogió y le crió como hijo suyo y fue enseñado Moisés en toda sabiduría de los egipcios. Era poderoso en sus palabras y en sus obras. Entonces él se desarrolló entre los egipcios, poderoso en sus palabras, habló el idioma que hablaba a los egipcios y se desarrolló en sus obras. Estuvo a cargo como hijo de la hija de Fraón de obras y lo pusieron en algún ministerio, por decir hoy en día, el desarrollo social de obras, lo pusieron ahí a cargo de actividades y él se desarrolló y fue en ese periodo de preparación que lo puso Dios, en ese lugar que lo puso Dios y dice cuando hubo cumplido la edad de 40 años, entonces vivió un proceso de 40 años, en ese lugar fue un proceso que Dios le entregó para que él se preparara, primeramente en la parte podríamos decir física y supiera el otro lado de la manera.
Recordemos que él después fue el encargado de hablar con los egipcios, hablar con el Farahón, presentarse ante ellos, y para eso tenía que ser una persona que tuviera acceso al Farahón, no podría venir cualquiera, ¿cierto? Que no tuviera la preparación que él tenía, conocer los protocolos, los momentos adecuados, el idioma y todo aquello para poder hablar con esta persona. Un momento de fragua, un momento de preparación que Dios puso en ese lugar, a Moisés, para que él pudiera desarrollarse dentro de eso que Dios quería.
Entonces, pero cuando hubo cumplido 40 años de edad, le vino el corazón a visitar a sus hermanos del Rael, y al ver que uno era maltratado y uno lo defendió e iriendo al egipcio, vengó a lo premio.
Dice más adelante. Ahí ocurre todo lo que pasó. Voy a leer, dice el versículo 26. Al día siguiente se presentó uno de ellos que reñían entre los hebreos, ¿cierto? Y los ponían en paz diciendo, ¿por qué os maltratáis el uno a otro? Entonces el que maltrataba su prójimo lo rechazó diciendo, ¿quién te ha puesto por gobernante sobre nosotros? ¿Quién es tú para matarme como mataste ayer al egipcio? Al oír estas palabras, Moisés sollo y vivió como extranjero en la tierra de Medián y engendró a dos hijos.
Entonces se tuvo que ir, al cumplir 40 años, ¿cierto? Ocurrió todo este proceso y se tuvo que ir y tuvo que ir a vivir como extranjero a la tierra de Medián. Y el versículo 30 dice, pasado 40 años, otros 40 años. Entonces otro proceso de 40 años, ya no viviendo como egipcio, sino viviendo como la tierra de Medián, viviendo como extranjero, viviendo, aprendiendo, engendrando a dos hijos, ¿cierto?
Todo lo que significa aquello, desarrollarse nuevamente, empezar de cero, tener su familia y todo aquello. Y dice, y dice, pasado los 40 años, un ángel se le apareció en el desierto del monte de Sinaí, en una llama de fuego en la sarsa. Entonces aquí hay otro proceso que Moisés vivió durante 40 años. Y vamos a, más adelante, aparece acá, se me olvidó anotar justo ese versículo. Acá el 36, le voy a leer del 35, dice, a este Moisés, a quien habían rechazado diciendo, ¿quién te ha puesto por gobernante y juez que tuvo que vivir este proceso de 40 años?
Ahora ya no para aprender las cosas de los egipcios, sino para ser el encargado de sacar al pueblo de Israel. Durante este proceso él tuvo que aprender a lo mejor a humillarse ante Dios, a empezar de nuevo a confiar en la protección de Dios y no en la protección de sus bienes materiales o en la protección de cualquier otro tipo de cosa que haya tenido, cierto, escoltas reales en el pueblo egipcio, sino aprender más a confiar en la protección de Dios, a este lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel, que se le pareció en la sarsa.
Este sacó haciendo hechos prodigios, señales en la tierra de Egipcio, o sea, tuvieron que pasar 40 años de preparación para que pudiera hacer todo lo que hizo en el mar rojo y en el desierto y luego, cierto, aquí lo que dice, cierto, y luego por el desierto otros 40 años guiando al pueblo de Israel. Otro periodo de 40 años. Entonces, la vida de Moisés está marcada por estos tres periodos de 40 años, primero de preparación en Egipto, luego de preparación como extranjero y luego a cargo del pueblo de Israel para guiarlos por el desierto, para sacarlos a la libertad hacia la tierra prometida.
Y esto nos muestra que Dios trabaja de esta manera y son ejemplos que nosotros podemos aprender, sacar nuestras lecciones para poder aplicarlos en nuestras vías personales y sobre todo en nuestras vías espirituales. Luego de Moisés, el sucesor, cierto, de Moisés fue Josué y hay un relato en Josué 14.7 que habla acerca también de este número 40, de este proceso de 40 que vivió Josué también.
Dice, y yo era de la edad de 40 años cuando Moisés, siervo del eterno, me envió de cada esbarea a reconocer la tierra y yo le traje noticias que sentían mi corazón. Cuando Josué lo enviaron a la tierra a reconocer como uno de esos dos espías, cierto, que fueron a traer 10 trajeron noticias malas y él y Calep trajeron estas noticias buenas, él tenía 40 años. Entonces, en esa, cuando se le cumplieron los 40 años, él se le asignó esta tarea y antes de asignar una tarea a Dios seguramente vivió un proceso de preparación para aquello.
Entonces, también ahí está marcado este número 40, la preparación o tiempo de tiempo de trabajo que deja a Dios para que las personas se desarrollen y demuestren lo que hay en su corazón. También algunos jueces vivieron y juzgaron por periodos de 40. El último de ellos o el que aparece aquí, el I, vivió un periodo de 40 años jugando cierto el Israel. 40 también fue el tiempo que Dios permitió que los reyes a cargo del, podíamos decir, del Reino Unido antes de la edición, estuvieran a cargo de la nación de Israel.
40 años reinó Saúl, 40 años reinó David y 40 años reinó Salobón. Algunos de estos lo vamos a leer acá en primera de, en primera de Samuel, 5, el versículo 4. Vamos a ir allá para, para leer aquello acerca de David. Dije primera, ¿cierto? Es segunda de Samuel. Segunda de Samuel. Fui a, fui a esta primera, pero era segunda de Samuel, el capítulo 5, el versículo 4. Dice, era David de 30 años cuando comenzó a reinar y reinó 40 años.
Aquí también nos va un hecho, ¿cierto? Que también es interesante porque dice que David era de 30 años cuando comenzó a reinar. También sabemos que Jesucristo comenzó su ministerio los 30 años. Esto no quiere decir, ¿cierto? Que cuando uno cumple 40 años va a ocurrir algo o que está todo marcado por la numerorgía. Yo estoy tratando de, de que enfoquemos en los periodos que Dios nos entrega para aprobarnos, para, para que nosotros demostremos de lo que estemos hecho, demostremos si vamos a guardar o no nuestro corazón, sus mandamientos y, y también periodos que nosotros deberíamos tomar para, para, para prepararnos, como decía Marcelo, ¿cierto?
En su primer mensaje para las fiestas santas y todo lo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros. 40 también es un periodo para reflexionar que hay un tema que para Dios también es importante, lo había dicho un poco como Isés, un tema importante que nosotros debemos entender que es durante estos periodos de prueba que podemos vivir, ¿cierto? Que vivimos directamente o indirectamente cuando nos tocan a nosotros o le toca al mundo vivir.
Son periodos donde Dios quiere que aprendamos a confiar en Él y esto lo podemos ver en Génesis, en Génesis el capítulo 7. El versículo 1 dice, entra el eterno Leisa y te entra tú y tu casa en el arca porque te he visto justo delante de mí en esta generación. Entonces aquí le está anticipando, ¿cierto? Como Dios siempre lo hace, ¿cierto? Cuando Él va a actuar ante el mundo, cuando Él va a hacer algún tipo de acción, Él primeramente anticipa esas noticias a sus hijos, ¿cierto?
En un versículo dice, cuando iba a actuar contra Sodoma y Gomorra, dice, no es de comentarle a mi siervo Abraham lo que es de hacer. Dios siempre cuando va a actuar, ¿cierto? Rebele su accionar a los miembros de su iglesia. Por eso dice que debemos estar preparados, debemos utilizar la profecía, ¿cierto? Como antorcha que alumbre nuestros caminos y aquí Dios le está dando una profecía a Nueve que va a haber un diluvio y que va a destruir toda la tierra.
Y en el versículo 4 dice, porque pasado a un 7 días lloraré, llorar, llover sobre la tierra 40 días y 40 noches y raireé sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. Entonces acá hay un periodo de 40 años, o sea, de 40 días donde dio hace llover la tierra y donde no he entrando al arca, cierto? Esto lo repite después nuevamente en el versículo 12. Hubo lluvia sobre 40 días y 40 noches y el versículo 17 dice y fue el diluvio de 40 días sobre la tierra y las aguas crecieron y se alzaron el arca y se levó sobre la tierra.
Durante este periodo, de 40 días, ya se cerró la puerta y se puso a llover, Dios solamente, o no es en este caso, no Dios, sino no es, solamente podía confiar en Dios. Era un periodo donde ya nada de lo que hiciera, lo que hizo antes, cierto, donde su fuerza, donde pudo haber influido, cierto, o su empeño en cómo iba a terminar el arca, el ser detallista, no?
En cada uno de los aspectos que Dios lo mandó hacían la diferencia, pero en estos momentos ya Él dependía a cientos por cientos completamente del accionar de Dios y donde Él ya se tuvo que dejar llevar como esa arca que se levó por las aguas y ver el cielo lloviendo, algo que no había visto, algo asombrante, asombroso para Él, cierto, algo que definitivamente lo tiene que haber hecho meditar en que Él era un ser que dependía a cientos por cientos de la misericordia de Dios y de lo que Dios tenía preparado para ellos como familia.
En este tiempo Dios no tenía otra alternativa que depender de Dios. Durante estos días el único sustento de no es su familia era el arca. Para que Dios le había explicado cómo construir, que le había detallado, que le había planificado y que le había anticipado, para qué serviría. Esa arca que construyó durante ese largo tiempo, en esos momentos, era el único sustento que tenía.
Sabemos que Dios está construyendo, o entendemos, cierto, que Dios está construyendo con nosotros un arca espiritual y tenemos que entender que va a haber un periodo que nuestro único sustento real, tanto físico y espiritual, va a ser ese arca. Y es donde debemos poner nuestro foco principal, nuestra, debería ser nuestra motivación principal en cómo estamos, qué tan detallista, cómo estamos cumpliendo con los mandatos que Dios ha entregado para que esa arca sea realmente, sea la que finalmente sea nuestro único sustento.
En números, el capítulo 14, en números, el libro de números, el capítulo 14, en el versículo 34. Aquí, entremezclando un poco los temas de Moisés y de Josué, dice, conforme el número de días, los 40 días que reconocieron la tierra, llevaréis vuestras iniquidades 40 años, un año por cada día y conoceréis mi castigo, cierto? Esto es tiempo de prueba, es porque el pueblo Israel, con este extracto, esta muestra de personas que fueron a reconocer la tierra prometida y trajeron malos informes, ¿cierto?
Le demostró a Dios que esas personas necesitaban, el pueblo Israel necesitaba un periodo de tiempo para demostrar lo que había en su corazón, porque un día estaban muy felices de haberse ido del pueblo Israel o del pueblo de la tierra de Egipto y el otro día querían volver porque encontraron que todo había sido mejorante. Entonces, como no habían superado esa etapa, Dios les puso este periodo de 40 años, dice, yo el Eterno he hablado, así eré, toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí en el desierto serán consumidos y ahí morirán.
Durante ese tiempo de 40 años que tuvieron que vivir bajo la guía, ¿cierto? Este es el desierto bajo la guía de Moisés. Ahora, durante el periodo que el pueblo Israel estuvo en el desierto caminando, este periodo podríamos decir de prueba, de castigo, de eleccionador, ¿cierto? Un periodo donde, como cuando loro se pruebe, ¿cierto? Que se somete al fuego y en hop me parece que aparece aquello donde tengo notado acá.
Bueno, durante ese periodo en que el pueblo Israel está siendo moldeado, está siendo entrenado, está siendo eleccionado, Dios aún así nos olvida de su pueblo o aún así nos olvida de las personas que están aprendiendo. Porque todo lo que hace Dios es para el beneficio de las personas. No es, como podríamos decir, cierto un castigo cruel o malvado, sino más bien un tiempo, un proceso eleccionador para las personas. Vamos a ir al deuteronomio, el capítulo 2. Nuevamente el segundo libro de la ley deuteronomio, el capítulo 2.
Dice el versículo 6, dice, porque de ellos por dinero compraréis de ellos por dinero alimentos y comeréis también para que y también compraréis de ellos agua y beberéis. Y dice, pues el eterno de Dios te ha bendecido en la obra de tus manos. Y esto, este libro lo recordemos, ¿cierto? se escribió al finalizar este período de 40 años. Dice, él sabe que anda por este gran desierto, pero estos 40 años el eterno de Dios ha estado contigo y nada te ha faltado.
Dios en este periodo eleccionador para el pueblo Israel estaba con el pueblo Israel y nada le faltó al pueblo Israel. Hay otro ejemplo, ¿cierto? un poco más adelante en el versículo 8, en el versículo 4, dice, tu vestido nunca se envejeció sobre ti ni el pie se te ha inchado durante estos 40 años.
O sea, la preocupación de Dios podríamos decir, como dice, el salmo que cantamos, que Dios alimenta a los pajaritos, y le da salud, y aún veiste a los lírios del campo, aquí está preocupado hasta de estos detalles. Dice, ni aún tu vestido se envejeció delante de ti, no tenía la opción de ir a tienda o renovar mucho el vestido, pero Dios los protegió en aquello, ni el pie se te ha inchado durante estos 40 años. Imagínense, alguno de ellos hubiese sentido un dolor que le pidiera caminar, durante ese tiempo hubiese quedado relegado porque era su vida se trataba de aquello.
Dios proporciona lo justo, nunca se olvidó de ellos, siempre estaba contigo y nada les había faltado. Necesitaban salud en sus calzados o en sus pies para poder caminar si podían seguir la ruta. Dios da lo que Él sabe que nosotros necesitamos. A veces nosotros nos afligimos por algo que estamos sufriendo y podemos llegar a pensar que Dios se ha olvidado, pero Dios sabe por qué hace tal o cual cosa y en el momento adecuado porque Él sabe para lo que nosotros tenemos que actuar durante el período que nos está tocando a vivir.
Él le había tocado a vivir caminar por el desierto y Él se preocupó hasta de ese detalle, hasta el detalle físico de sus pies. Inclusive en el libro de Exo, vamos a Exo 16. Exo 16, el versículo 35. Finalizando el capítulo aquí dice, así comieron los hijos de Israel, Maná, cuarenta años hasta que llegaron a la tierra habitada. Maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canán. O sea, les proveyó cierto salud, les proveyó vestidos y les proveyó de alimento y durante estos cuarenta años debieron aprender y si no aprendieron es la intención, pero para nosotros está esta lectura hoy en día, para que nosotros entendamos que aún en los tiempos de prueba que Dios pone, Él está ahí y una de las lecciones que mejor debemos entender es que Dios debemos liberarnos de lo que nosotros pensamos que podemos superar las pruebas, dejar nuestros problemas en las manos de Dios porque Él va a ser el que va a proveer el alimento, el vestido y la salud.
Él es quien provee de todo, aún en los periodos en que Él nos está probando, aún en los periodos en que Él nos está moldeando y nos está leccionando. Es Dios quien entrega. Así que si bien es un tiempo cuarenta, es un tiempo para probar, también es un tiempo donde Dios no abandona su pueblo ni a cada uno de las personas que ha elegido y el objetivo es que nosotros aprendamos a depender 100% de Él.
Es tiempo de entregarnos a Él. Tiempo de humillarnos ante Dios y reconocer que Él es que Sus caminos son los correctos, no los nuestros. Reconocer que Él nos mantiene en pie, reconocer que Él nos alimenta. Él nos cuida y eso es tener fe en Dios.
Eso es la fe en Dios. Es creerle a Dios. Creer que Él creer que Él va a ser quien nos va a subteritar, que Él va a ser quien nos va a alimentar, no nuestros propios esfuerzos. No es tener fe en Dios. Por eso sí, cuando Jesús, cierto, repite, la semana pasada, don Jaime le dio mi quieza 6.8 y Jesucristo hace una réplica de aquellos, en Mateo 23.23, hablando con los fariseos de quien lo que pide Dios del hombre, antiguo testamento, dice, hacer justicia, amar misericordia y humillarse ante Dios.
Y Jesucristo aquí adiciona, en el versículo 23, dice, hay de vosotros escrias y fariseos hipócritas, que diezmáis lamenta y el eneldo y el comino. Y dejáis lo más importante en la ley, justicia, misericordia y fe. Es una de las lecciones que nos va en estos periodos de 40, la fe en Dios. También 40 es un tiempo especial para la preparación, para el trabajo de Dios, prepararse para lo que Dios nos tiene encomendados. Moisés se preparó, vamos a ir a Exod 34, Moisés se preparó, como habíamos dicho anteriormente, cierto, 40 años como egipcio, 40 años después como extranjero, para dos periodos para poder liberar al pueblo de Israel.
Y aquí en Exod 34 dice también la Biblia que Dios preparó a Moisés durante 40 años, estuvo con él para recibir instrucciones directas de Dios durante 40 días. Exod 34, el versículo 28 dice y él estuvo allí con el eterno 40 días y 40 noches, no comió pan ni bebió agua y escribió en las tablas el pacto los bienmandamientos.
Entonces, Moisés también vivió este periodo aquí de ayuno y de preparación y podríamos decir de una clase intensiva con Dios, durante 40 días y 40 noches, donde él se preparó para el trabajo que venía más adelante. También el IAS ayunó 40 años antes de ir al monte cierto y estar en la presencia de Dios. También ayunó 40 días durante ese recorrido que hizo para ir ante la presencia de Dios, que después descubrió que no era un gran viento ni un terremoto, sino que estaba en la presencia de Dios en un pequeño silbido en algo apacible donde también Dios se demuestra.
Inclusive Cristo, el Hijo de Dios, Dios en la carne, antes de comenzar su ministerio, se preparó o tuvo una preparación de 40 días de un ayuno. Vamos a ir ahí a Mateo, donde fue tentado por Satanás y donde él se preparó antes de comenzar su ministerio. Mateo, el capítulo 4, nos relata aquello. Quiero hacer un paréntesis, dije grande este remoto, cierto? Don Juan también habló, tuve la oportunidad de hablar con Gabriel, por lo menos las personas que él se contactó y él también la congregación de México. Hablar por WhatsApp, cierto? No, vi a Telefónica, pero Gabriel y la congregación, los miembros de México, no sufrieron durante este sismo.
Es por eso que no lo traje escrito porque no había un reporte de nada en especial. Mateo, entonces el capítulo 4 dice, entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo y después de haber ayunado 40 días y 40 noches, tuvo hambre. Así que este tiempo de 40 también es un tiempo especial para la preparación, para la obra que uno hace para, en este sentido cierto, Moisés y a Elías se prepararon para estar en la presencia de Dios y Jesucristo para empezar sus tres años y medio de ministerio sobre la tierra. Ahora, hay otro punto dentro de este periodo de 40 que también podemos tomarlo, que es 40 es un tiempo para el arrepentimiento, 40 es un tiempo para el arrepentimiento y vamos a ir al libro de Jonas, el capítulo 3.
Aquí la mayoría conoce la historia de Jonas, cierto. La primera es que fue convocado por Dios a hacer su trabajo, no quiso ir y pensó en poder huir de la presencia de Dios y tomó la dirección contraria y fue arrojado, cierto, al mar, donde un gran pez lo mantuvo por tres días y tres noches, que fue la señal que Dios, que Jesucristo después utilizo, que le estaría dentro del sepulcro o dentro de la tierra, la única señal que dio Jesucristo, cierto, y luego de aquello, cierto, cuando en esta oración que hace al final que es una oración de arrepentimiento.
Yo también para estos días previo a Pascua los invito a leer el libro de Jonas, el capítulo 2, porque la oración que hace acá, Jonas, dentro del vientre, él habla de la muerte, pero habla de un sepulcro espiritual, más que un sepulcro, más que de una muerte física, porque él ya no le interesaba, cierto, la vida física, pero se dio cuenta de que, sobre el ser a Dios, de no prepararse para Dios, acá le conllevaría una muerte espiritual.
Bueno, él después Dios mandó al pez que lo omitó en la tierra, dice el final del capítulo 2 y viene el versículo 3, que dice que es lo que traigo a colación, cierto, que es un tiempo para arrepentimiento, dice vino palabra del eterno, por segunda vez a Jonas diciendo, ve, levántate y ve a Nínime, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y esta vez se levantó Jonas y fue a Nínime conforme la palabra del eterno.
Y era a Nínime una ciudad grande en extremo de tres días de camino. Y comenzó Jonas a entrar a la ciudad y predicaba, cierto, predicar el Evangelio, hacía la obra diciendo de aquí a 40 días será destruida la ciudad de Nínime. Entonces acá este periodo que Dios le entregó al pueblo de Nínime fue de 40 días para destruir Nínime si es que el pueblo no se arrepentía. Pero el pueblo utilizó estos 40 días, cierto, podemos leer el relato después y descubrir que el pueblo hizo un autoexamen, ¿cierto?
O se dieron cuenta de que habían de eso de sido o se dieron cuenta de que este Dios era un Dios poderoso que iba a destruir el pueblo y que si no hacían el trabajo de cambiar y humillarse entre Dios, iban a ser destruidos. Entonces 40 días es un tiempo que Dios le entregó para que hicieran una introspección, para que hicieran esta... entendieran quién lo que estaban haciendo y los efectos como ayer dijimos o se escribió, es cierto, en el boletín.
El día de jueves, para las personas que no tuvieron la oportunidad de leer el boletín, les voy a comentar, el día jueves hubo un eclipse de sol, fue poco promocionado este eclipse a comparación con el anterior que fue en noviembre de año pasado, donde salió varias veces la noticia.
Este salió un poco no... brevemente, casi ni se promocionó de ser por la cantidad de noticias que están invadiéndose el país, en esta época del año, que no había mucho que preocuparse de un eclipse, siendo que hay otras noticias un poco más relevantes. Sin embargo, yo me enteré de cierto ese jueves tipo 6 y media y el eclipse empezaba esa hora, y donde estaba cierto, me conseguí una máscara de soldar que tiene un filtro y pude ver el eclipse.
Sin embargo, era un eclipse que en la región donde yo estaba solamente era un 10%, y no era algo tan espectacular, así espectacular, pero ver un pedacito que se le sale así como una luna menguante, cierto, que se le sale un cachito arriba, y cuando ya me retiraba de verlo, en el patio de mi casa, en patio techado, ¿cierto que hay?
Entraban dos rayos de luz, y los reflejos que tenía, ¿cierto? Yo ya había visto esto, los invito a buscar después por buscadores ciertos fotos de las sombras que hacen los eclipses, que para mi gusto son más evidentes del eclipse que ver el mismo eclipse. Uno puede ver la sombra de los árboles durante un eclipse de sol y algo que, si no lo ven, no van a creer lo que yo les digo, cierto, que se ve en muchas medias luna, algo impresionante ver las sombras.
Y yo pude ver que estos dos rayos de sol tenían, ¿cierto, que le faltaba el cachito y le saqué una fotografía y lo envíe, ¿cierto, en el boletín? Y es algo que yo vi y lo fotografié y lo pude venciar. Y esto es algo que es una herramienta, así como las herramientas que Dios nos entrega de muchas maneras, para que nosotros podamos hacer esta interprección, de la que habla acá en estos 40 días, ¿cierto, que le dio al pueblo en Inibe, donde a veces nos cuesta ver, porque para ver un eclipse hay que tener cierto filtro, tiene que ser un día despejado y tiene que quedarse muchas cosas, sin embargo, la sombra es algo que se puede haber a simple vista y son los efectos que producen los eclipse.
Entonces, a veces, nosotros, nuestras actitudes, nuestros pensamientos, nuestras vidas, ¿cierto? Pareciera que están todos en orden, pero una herramienta para que nosotros podamos ver que lo que estamos haciendo son los efectos, las sombras que nosotros hacemos en nuestras vidas, tanto en nuestras vidas como en otras vidas. Entonces, revisar nuestros efectos, porque nosotros podemos creer que estamos haciendo todo bien, todo perfecto, estamos cumpliendo, pero ¿cuáles son las sombras que estamos dejando?
¿En qué afecta mis actos, mis actitudes, mis pensamientos, mi forma de hablar, mi forma de relacionarme, mi forma de saludar al otro? ¿Cuáles son los efectos que yo estoy haciendo? Y esa otra forma de hacer esta inturpección, y esa es la primera etapa, darse cuenta, porque Dios le dio estos 40 días porque no solamente se tenían que dar cuenta de lo que estaban haciendo, sino es un tiempo para hacer cambios en sus vidas. Entonces, este periodo que Dios entrega, ¿cierto? Algunos de 40 años, otros 40 días, o este periodo que estos números, cierto, de 40, en verdad nosotros podemos tomarlos como una etapa en nuestras vidas.
Dios nos está dando la oportunidad de realizar cambios en nuestras vidas, de analizar qué estamos haciendo, cuáles son los efectos que estamos produciendo y hacer los cambios necesarios para demostrar esos cambios, tomar la decisión y ser constante en los cambios, en las decisiones que tomamos, para aprobar estos cambios, para saber de qué está hecho nuestro corazón durante estos días. Como los hombres de Nínia, no solo creer en Dios, sino creerle a Dios, creer lo que Él dice y cumplirle, ayunar y estudiar la vida. Ellos se compungieron, proclamaron un ayuno durante este tiempo, no solamente de los seres humanos, sino también de sus animales. Las bestias, dice, un ayuno general, un cambio real.
En resumen, hay otro número de 40, aquí lo tengo, 40 también es el número en que Goliath estuvo provocando al pueblo de Israel estos 40 días, diciendo, pueden anotarlo, en primera de Samuel 17 y 16, aparece cierto que 40 días, conás, a veces puede estar este tiempo, una provocación ante nosotros, alguien que está blasfemando en nombre de Dios, y Dios lo puede permitir, por un tiempo, un periodo de tiempo, para que, antes de demostrarse. Entonces, en resumen, 40 es un tiempo para examinar nuestro corazón, para saber de qué estamos hechos, 40 es un tiempo para inpeccionar nuestra vida espiritual, cómo estamos trabajando nuestra vida espiritual, 40 es un tiempo para moldear nuestro carácter, para que Dios trabaje en nuestro carácter, 40 es un tiempo para prepararse antes del trabajo que Dios nos tiene encomendado, esto inclusive lo hizo Jesús, 40 es un tiempo para, es un tiempo de prueba, un tiempo de disciplinarnos, un tiempo de formarnos, un tiempo de enseñarnos, pero que igualmente Dios nos acompaña durante ese proceso, 40 es un tiempo que Dios permite, es cierto, para que algunos, como Goliath, las femen en nombre de Dios antes de actuar, ahora bien, no sé cuántos de ustedes tienen, alguien puede hacer la prueba, es cierto, un smartphone, un teléfono inteligente, hay un sitio que se llama cuántosdiafaltan.com y poner cuántos días faltan para el 30 de marzo, cuántos días faltan para el 30 de marzo, no sé si alguien lo va a hacer, cuántos días faltan.com Don Sergio lo está haciendo, bueno, faltan 40 días, 8 horas y monedas y otros minutos y algo más.
Para el 30 de marzo, fecha que está estipulada aquí en la Pascua, faltan 40 días, 8 horas y un poco más de tiempo. Es decir, que hoy día, cuando finalice este día, si esto se ponga al sol, van a faltar 40 días para la próxima Pascua.
Quedarán aproximadamente también los mismos días para limpiar un poco más, ¿cierto? Para limpiar nuestras casas, lo decía Don Marcelo, ¿cierto? Yo conté los domingos, que faltan, ¿cierto? Son días de limpieza familiar. Va a haber seis semanas, hay seis domingos que quedan para limpiar nuestros hogares, para planificarnos, para averiguar dónde nos va a costar más y empezar por ahí, ¿cierto? Y no dejarlo para última hora, para no... cuando uno no se planifica ocurren dos cosas, o uno se estresa o uno no lo logra. En cambio, si uno se planifica, ¿cierto? pues la noche anterior dormir tranquilo y hacer de esta experiencia algo agradable y algo, una experiencia de aprendizaje.
Y esto de limpiar nuestros hogares, de hacer la limpieza física tiene que ver con esta introspección autoexamen personal, porque uno mientras lo va haciendo se va recordando que tiene que hacerlo. Y a lo mejor deja solamente el domingo, pero durante la semana está pensando lo que hizo y se está acordando que tiene que hacer esta ayuno, oración y todo aquello que sirven para...
que sirve para este encuentro con Dios para este acercamiento, para este periodo que nos queda para preparar esta fiesta que viene.
Entonces, hermano, quedan 40 días o van a quedar 40 días una vez finalizado al sado y esto lo podemos tomar como una herramienta que Dios nos entrega.
Como hay varias herramientas, cierto, el letiope le decía a Felipe como he de entender la escritura si alguien no me explica. Entonces, la iglesia se hace folleto, explicativo, hay revistas, hay herramientas que están, esto que la Biblia tenga capítulos, números para encontrarlo más fácilmente, son herramientas que se nos entregan. Yo no les quiero hablar, cierto, de un dogma, de que estos son 40 días, que tienen, que ser así. Si no estoy hablando de una herramienta o una forma de verlo diferente para que nosotros podamos tener otra perspectiva, una ayuda extra, una ayuda emocional, una ayuda de algo palpable, para que estos días se nos un día de preparación para prepararnos para tomar esa paz cuadigna.
40 días que nos quedan para reconocer y cambiar aspectos de nuestras vidas.
Y a lo mejor utilizar herramientas también como nuestras sombras, los efectos que nosotros producimos durante estos 40 días.
¿Qué es lo que estamos haciendo? ¿Qué efecto estoy produciendo en mis hermanos, en mi prójimo, en mis compañeros de trabajo, en mis compañeros de universidad donde yo me desenvuelvo de mis actitudes?
40 días que quedan para luchar por esos cambios, para hacer cambios significativos, para poder llegar con la frente en alto hasta esta celebración de la Pascua y poder tomar esa Pascua en forma digna.
Quedan 40 días para reconciliarnos con nuestros hermanos.
Y 40 días es un plazo largo si uno tiene que solamente conversar con el hermano y pedir disculpas o tener esa conversación. Pero a lo mejor no es un plazo tan largo si uno tiene que planificar aquello.
Y prepararse, prepararse espiritualmente y procesar espiritualmente lo que tenga que hacer para ese reencuentro, para esa conversación. Porque esto de ir y conversar con el hermano, y perdonar o ser el hermano, y tener perdonado, ¿cierto? No es algo instantáneo tampoco. Uno se tiene que preparar y se tiene que preparar tanto física, ¿cierto? Organizar algún encuentro, tomar un café o también en forma espiritual pedirle ayuda. Digo, pedir enoración, en ayuno, en estudio. Quedan 40 días para planificar aquello. Y para que esto no sea un acto espontáneo de un día para otro. Porque me encontré con alguien de casualidad si no se que sea algo que nosotros preparamos.
Algo conscientes, algo que es de nosotros. También, y tiene que ver con el tema, quedan 40 días para acercarnos a Dios. Y esto se logra mediante el estudio, ¿cierto? Quedan 40 días para ponernos al día en nuestros temas de estudio. 40 días para ponernos al día en meditación.
Quedan 40 días para ponernos al día en ese contacto, en esa comunicación con Dios que Él necesita. O sea, que Él quiere que nosotros necesitemos de Él. Quedan 40 días para prepararnos también, planificar uno o más ayuno, para tomar esta páscoa, esta páscoa dignamente y presentarnos al eterno.
Es otra herramienta que Dios nos entrega. Usted la puede tomar o puede planificar después con otro número, ¿cierto? Es más que un mandamiento, ¿cierto? Es una forma de entregarles el cómo poder acercarnos de manera planificada ante Dios. Es como el objetivo principal que quiero hacerle llegar. La páscoa, los panes y leoduras que es limpiar nuestros hogares, que si bien es cierto es un tema físico, es un mandamiento de Dios. Y es algo que debemos hacer y debemos cumplirle a Dios. Y para hacerlo debemos planificarnos para cumplir aquello. Dios es un Dios de planificación y de orden. Dios su fiesta santa está planificada, ¿cierto? Ya sabemos este año cuándo comienzan las fiestas de este año, las del próximo y así subsiguiente. Dios tiene un plan para la salvación de la humanidad. Y se va cumpliendo. Dios tiene un plan para los últimos tres años y medio, antes de su retorno y que están profetizados dentro del apocalipsis para que nosotros podamos entenderlo, y estar atentos y al día. Y a mí me gusta la planificación y le gusta que nosotros preparemos las cosas y que no nos vengan de improviso, y que no nos vengan y no nos pillen o no nos encuentren, ¿cierto? A mí se escucha internacionalmente, ¿cierto? Esto de pillar es algo que solamente decimos los chilenos, para que no sea algo que nos alcance sin desprevenir o nos encuentre sin haber hecho ninguna preparación. Entonces, los invito a preparar esta páscua, a lo mejor tener un conteo, ¿cierto? Y si no es así, hacer de la manera mejor posible, porque el guardar las cosas como Dios quiere y el guardar su fiesta de manera digna, son las que nos van a permitir algún día entrar juntos, todos juntos, Dios quiera en ese reino de Dios y poder entrar. No a esa tierra prometida física, sino a la tierra prometida espiritual que Dios tiene preparada para cada uno de nosotros, después de este periodo físico de caminar por el desierto. Buenas tardes a todos.