El espíritu de Caleb

Caleb, el personaje bíblico, es un gran ejemplo para nosotros: vivió en fe, con lealtad y obediencia a Dios, contagiando su entusiasmo y perseverancia a quienes le rodeaban. ¡Aprendamos a desarrollar su espíritu!

Transcripción

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Esta mañana o esta tarde, en el primer mensaje, es el espíritu de Kaleb. El espíritu de Kaleb. Y esa es un relato en la Biblia que siempre me ha fascinado. ¿Por qué Dios dijo que Kaleb y Josué tenían otro espíritu, que esos otros diez espías, y que Dios alabó tanto? Mi siervo Kaleb. Y después incluyó a Josué. Dice, ¿por qué tiene un espíritu diferente?

¿Y por qué tanta diferencia? ¿Por qué Dios alabó tanto ese espíritu de Kaleb? Y no de los otros espías que estaban allí.

Hizo una tremenda diferencia en la vida de Kaleb. Hizo una tremenda diferencia en el resultado final. Josué y Kaleb fueron los únicos dos de esa generación que entraron en la tierra prometida.

Noten en números 14, versículo 24. Números 14, versículo 24. Se lo voy a leer, si no quieren ir allá a ustedes. Dice, pero a mi siervo Kaleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. ¿Qué bella promesa? Que Dios dijo, este es el tipo de ejemplo, esta es la persona que tiene el espíritu correcto para poder entrar en la tierra prometida. Y por analogía, podemos decir que ese es el espíritu que Dios quiere que tengamos nosotros para poder entrar, no en una tierra física, sino en el reino de Dios, no en una tierra de Canán, sino cuando Cristo viene, se va a establecer el reino de Dios. Y los que tienen el espíritu de Kaleb, hombres y mujeres van a entrar en el reino, y van a ser bendecidos en esta vida y en la siguiente también.

Ahora, ¿cómo podemos tener ese espíritu de Kaleb? En este mensaje vamos a repasar la historia, y al final, vamos a tener la respuesta completa. Entonces van a tener que escuchar si quieren saber la respuesta, porque no se lo voy a dar del principio. ¿Qué es ese espíritu de Kaleb? Empecemos entonces en la historia para recoger las pistas que nos da la Biblia sobre ese espíritu de Kaleb. Noten en números capítulo 13, y obviamente que esto es muy apropiado porque la fiesta de Pentecostés mañana tiene que ver con el espíritu que Dios nos entrega. En números 13, vamos a empezar en el primer versículo. Dice, y el eterno habló a Moisés diciendo, Envia tú, hombres que reconozcan la tierra de Canán, la cual yo doy a los hijos de Israel, de cada tribu de sus padres enviaréis un varón cada uno príncipe entre ellos. Escoge doce hombres, que son líderes entre sus diferentes tribus, y aquí podemos ver, Dice, y Moisés los envió desde el desierto de Parán conforme a la palabra del eterno, y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel. Y podemos ver en el versículo 6, dice, de la tribu de Judá Kaleb, hijo de Jefone.

Y versículo 8, de la tribu de Fraín, o sea, que es un poco una variación de la palabra Oswe, tiene que ver con salvación.

El término, hijo de Nun.

Y el resto de estos diez espías son mencionados, pero a quién le importa sus nombres?

No son personas de renombre que son destacados, ellos los diez perecieron por la rebelión que ellos provocaron en el pueblo de Israel.

Versículo 16, dice, estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra. Y a Oseas, hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué. Aquí fue el cambio de nombre, que es solamente una variación.

Oseas tiene que ver con salvación y Josué tiene que ver con la salvación del eterno. Le agregó eso.

Versículo 17, los envió Moisés a reconocer la tierra de Canán, diciéndole subid de aquí al Negev, que es una zona desértica, y subid al monte y observa la tierra como es. Y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso, como es la tierra habitada, si es buena o mala, y como son sus ciudades habitadas, y son campamentos o plazas fortificadas, y como es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no, y es forzado si tomar del fruto del país.

Y era el tiempo de las primeras Uvas, así que estaban desarrollándose aquí en esa zona de verano, y ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Sín, en el sur, hasta Reob, entrando en Amat, y subieron al Negev y vinieron hasta Ebron, y ahí estaba, Ayman, César y Talmai, hijos de Anac. Así que vieron aquí que todavía había una tribu de gigantes en Canán. Ebron fue edificado siete años antes de Soan en Egipto. Estos son conocimientos de alguien que conoció la historia egipcia y la historia israelita. Y Moisés es el que escribió estos libros, los primeros cinco libros, y aquí se ve el conocimiento de historia egipcia, de cuando se fundó una de las capitales de Egipto que Ebron también fue edificada en ese tiempo. Y llegaron hasta el Arroyo de Escol, y de allí cortaron un Sarmiento con un racimo de Ubas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos, y se llamó aquel lugar el valle de Escol, significa del racimo, era tan grande, tan fértil la tierra. Obviamente hoy día la tierra no es tan fértil porque ha sido sobre trabajada, pero en ese entonces había mucho más fertilidad, y en esa zona en particular, por eso que dice Dios que era la Tiel que fluye leche y miel, la leche refiriéndose al ganado y la miel, la parte agrícola, porque donde hay mucha flores, donde hay mucho crecimiento de todo tipo de plantas, entonces las abejas van de las flores, toman su miel y que entonces fluye miel, era una abundancia, y en todos los lugares donde hay muchas abejas, es donde se fertilizan, se cruzan la fertilización, porque las abejas son parte del equipo de agricultura que Dios tiene. Dice versículo 25, y volvieron de reconocer la tierra al fin de 40 días. Ya enduvieron y vinieron a Moisés y a Arón y a toda la congregación de los hijos de Israel en el desierto de Parán, en Cades, todavía estaban en la zona de Sinaí, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra, quedaron boquiabiertas con la fertilidad, y les contaron diciendo, nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel. Estaba cumpliendo Dios con su palabra, sí, Dios dijo que era así, ellos reconocieron la tierra y era cierto. Dios no les había mentido, y ese es el fruto de ella. Imagínense personas que estaban ahí en la zona desértica y ahora encontrarse con toda esa fertilidad. Era como un banquete que estaban por aprovechar.

Pero aquí está la palabra más, el pueblo que habita aquella tierra es fuerte. Había un pero. Es cierto lo que Dios dice, pero el pueblo es fuerte y la ciudad es muy grande y fortificada. Y también vimos allí a los hijos de Anac, equivalente a ver a estos baquebolistas del NBA. Más de dos metros de altura, algunos tenían mucho más que eso. Amalé, Cavita, el Negev y el Leteo, el Hebuceo, el Amorreo habitan en el monte y el Cananeo habita junto al mar y a la Ribera del Jordán. Entonces, Calé hizo callar al pueblo delante de Moisés y dijo, subamos luego y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos. Calé contradijo lo que estos diez espías habían dicho que bueno, sí, es la tierra muy buena, pero son demasiado fuertes y la ciudad es mucho y nosotros no somos capaces. Ellos vieron lo mismo que Calé, pero Calé estaba mirándolo tomando a Dios en cuenta y ellos no lo vieron tomando a Dios en cuenta. Y Calé tenía otro espíritu, confiaba en Dios, que con Dios todo es posible y que Dios les había prometido esa tierra y él no se amedrentó. Déjame contarles dos puntos en contra de Calé. El primero era el nombre. ¿Saben lo que significa Calé? Significa perro. Lo llamaban perro. No sé si la mamá lo llamaba perrito o cachorro, pero el hecho de que nombre significa perro y sus antepasados eran edomitas.

Por ahí alguien se había casado dentro de la tribu de Judá y fue incorporado. Pero si leen después, aquí en Génesis 36, 11 y 15, habla de que Calé era el ceneceo de Cenez, que era de las tribus de los edomitas. No eran israelitas. Así que él fue incorporado de un grupo y familia fuera de Israel. Y sin embargo, era Calé, el que tenía el espíritu israelita verdadero.

Y por eso Dios lo alabó. Entonces tenía dos cosas. Uno era su nombre, no era el nombre más bonito, no tenía nada que ver con Dios.

Quizás como todavía tenían algo de edomitas, por algo lo llamó nombre de perro.

Y sus antepasados no eran puros israelitas.

Y no tempré versículo 31, después de que Calé los hizo callar, porque sabía que iban a desanimar al pueblo.

Dice versículo 31, más los varones que subieron con él dijeron, no podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Ellos solamente veían las cosas físicas. Ellos solo vieron a Moisés decirles que hicieran esas cosas. Pero quién estaba detrás de Moisés? Era Dios el que había dado las órdenes, como pueden ver en el capítulo 13. Pero ellos no tenían la fe para ver detrás de las cosas. Ellos se confiaban solo en lo físico.

Versículo 32, y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo la tierra por donde pasamos para reconocer la tierra que traga a los moradores. Y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. Ellos ya se habían dado por vencido. Tenían un Dios que había hecho los milagros hace menos de dos años atrás y que había derrotado a los egipcios. Estos hombres habían cruzado por el mar rojo, habían visto los peces y ahí en los muros que Dios detuvo, las aguas vieron todas las plagas que cayeron sobre los egipcios.

Estaban comiendo maná todos los días y en el tabernáculo cada vez que se levantaba el tabernáculo y se movía y ahí en el techo del tabernáculo había un hoyo. Y por ahí pasaba la nube en el día y el fuego de la noche y no había leña que estaba creando eso. Eso no estaba siendo generado por nada físico, pero a pesar de eso solo veían lo físico.

Y se dejaron atemorizar y acobardar al respecto. A veces nos acobardamos con las pruebas, hay gigantes en nuestras vidas que nos atemorizan y que de repente uno quiere darse por vencido, que ya no cree que puede, porque ve solo lo físico.

En vez de saber que es el mismo Dios que nos está guiando y este día es una santa convocación y hay una nube espiritual que está acá.

Dios está con nosotros, hay ángeles que están aquí para ayudarnos y protegernos. Entonces hay que ver lo que es a través de la fe que les faltó a ellos.

Hay dos palabras que quiero que se acuerden. Una es una palabra que se llama Poliana. Se usa en el inglés más que en español, pero es un término que hace más de 100 años atrás.

Había una novela que se llamaba Poliana y era de esta jovencita que veía todo a color de rosa. Lo veía todo positivo. Y entonces de esa novela, y después hiciera una película de Walt Disney con el nombre Poliana, que también era una persona que no importaba lo que pasaba, siempre todo estaba bien. Pero se ha tomado esa palabra en el vocabulario como una persona excesivamente optimista. Demasiado color de rosa. Que todo lo que ve cree que es positivo. Y eso es algo erróneo, porque hay cosas que no son positivas y hay que reconocerlas como tal. Y la otra palabra que es la parte opuesta es kassandra. Y kassandra se ha entrado en nuestro vocabulario en forma de literatura como una persona que siempre predice catástrofe. Todo va a salir mal. Era una de estas leyendas griegas que fue por una descortecía que le hizo a un dios, que entonces el dios le envió esa maldición, que tú siempre vas a predecir lo negativo. Y por eso se llama una persona kassandra. No importa si está en la cosa bien, siempre lo va a ver mal. Siempre va a ver que el vaso está medio lleno, sino está medio vacío. Y además parece estar medio vacío. En realidad, está casi no tiene agua. Y eso es lo que les pasaba a estos espías. Fueron a la tierra, como dios había dicho, y vinieron. No, qué va. Aquí no podemos. No somos capaces. Vamos echarnos para atrás. Ni siquiera con Dios podemos hacer esto. Que su dios era muy chiquito. Se dejaron a temorizar y entonces ya no tenían aliento. No tienen lo que les pasó acá al pueblo de Israel. En versículo 33, dijeron, también vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes. Y éramos nosotros a nuestro parecer como langostas. Y así les parecimos a ellos. Ellos achicaron la cosa. Sí eran grandes, pero eran seres humanos y uno no era un pequeño saltamontes, pero ellos ya todo lo vieron y exageraron lo negativo. Y hay personas que exageran lo negativo y que entonces ya no les queda ánimo para hacer las cosas. Y esos son como dos extremos. No queremos ser como Poliana, porque la Biblia nos advierta respecto. Vayamos aquí, mantenga un dedo en número 14 porque vamos a volver. Pero acá nos habla de Proverbios 14-15, ese espíritu de Poliana. Proverbios 14-15. Dice, el simple todo lo cree, mas el avisado mira bien sus pasos.

Después sigue, el sabio teme y se aparta del mal. Mas el insensato o el sobre confiado se muestra insolente y confiado. Entonces la Biblia nos habla de que tenemos que ser realistas, pero realistas positivos. Igual que Caleb, el vio que habían gigantes, el vio que habían ciudades amuralladas, el vio que había estos hijos de Anac, pero el dijo, mire, si ya no enfrentamos con los egipcios, que eran más poderosos, el Farón tenía un imperio mucho más poderoso.

Y yo lo derrotó a todos. Estos son pequeños en comparación con lo que enfrentamos con los egipcios. Era igual la analogía del pequeño David, pequeño en estatura, pero enorme en fe y esa confianza en Dios.

Y cuando David vio a Goliath, él nos dijo, ay, sí me parezco como una langosta. Cuando lo vio, y dice, mi Dios te va a derrotar a ti. Y fue el valor de David y la fe de David que hizo que Goliath no pareciera tan importante. Y lo derrotó. Entonces vemos esos ejemplos. Y aquí nos habla de que el simple todo lo cree, más el avisado mira bien sus pasos. Ellos no dijeron, Calé, Bijozue, no, no hay. Yo no vi ninguno gigantes ahí, porque todo era color de rosa.

Hay gente que ignora la realidad y eso es muy peligroso. Pero otra cosa es exagerar los problemas. Entonces uno no quiere ser un poliana que es sobreconfiado y se mete en cosas que no son prudentes, pero tampoco quiere ser esa casandra. No, todo va a salir mal. Mire, el espíritu de casandra se encuentra... Bueno, vamos a ver un proverio más del espíritu de Poliana. Proverbio 27-14. Si quieren deletrearlo es P-O-L-A-N-A. Eso lo pueden ver en el Internet después. Proverbio 27-14.

Dice, el que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana por maldición se le contará. El poliana, ¡ay, qué hermoso el día! Y la persona está recién despertada y ya están gritando a voz alta que le encanta cantar al lado de la pobre que está recuperándose del cansancio. Hay momentos que es imprudente ser tan optimista y cantar en voz alta la persona. Eso es lo que hacen en sus matrimonios cuando la persona está tratando de dormir y despierta, mi querido, qué mira hermoso, los pájaros están todos cantando. Y la otra persona solamente quiere meterle la almohada por la boca. Pero hay momentos que es imprudente no estar fuera de tono.

En la mañana, denle un poco de tiempo a la persona a recuperarse. Y hemos visto personas que dicen las cosas más insólitas en el momento, más desatinados que hay. Me acuerdo una vez como estudiante que tuvimos la oportunidad de saludar al señor Armstrong, que en ese entonces ya tenía como más de 80 años, y vino el compañero mío y le dijo, ¡Hola, señor Armstrong! ¿Le gusta jugar tenis? Señor Armstrong no miró y le dijo, bueno, hace muchos años atrás, cuando era joven, pero ¿para qué preguntarle un señor de 80 años y juega tenis? Pero son nací, pensaba que el señor Armstrong todavía era un hombre que podía hacer todas las cosas. Entonces también, imprudencia. Hay que tener cuidado para no decir las cosas equivocadas. Ahora, veamos el espíritu de Cassandra. En Ecclesiastes, aquí pasemos al siguiente libro, Ecclesiastes 11.4.

Esta persona no hace las cosas porque siempre cree que va a venir algo, una desgracia, y dice versículo 4, el que al viento observa no sembrará, y el que mira las nubes no segará. Entonces no se deje paralizar por la incertidumbre de las cosas. Uno dice, no es que no puede ir al trabajo hoy día porque puede caer una tormenta, o quizás me van a atropellar, o quizás voy a pasar por otro tipo de desgracia.

Entonces siempre hay excusas. Dice el que al viento observa el agricultor, no puede esperar un día perfecto para ir a sembrar su semilla. A veces va a estar lloviendo, quizás va a estar siendo frío. Igual hay que hacer las cosas. No hay que estar como esa casandra diciendo, ay no, mejor no salir de la cama porque van a salir las cosas mal. Ahí en Proverbius habla de el perezoso que dice que hay un león por las calles.

Aquí sería el equivalente que me van a saltar. No, mejor no salir. Entonces uno se paraliza, deja que sus temores infundados lo paralicen a uno. Pero vemos aquí en Números 14 volviendo que Caleb no era así. Caleb y Josué eran realistas, positivos, optimistas y dieron un informe positivo. Tenían al Dios todo poderoso que les había prometido esa tierra y que ya habían visto suficientes milagros.

No era como algo que era una teoría que solamente lo tenían en su mente. Habían visto los hechos. ¿Cuántos milagros había hecho Dios? Ellos tenían esa fe. Veamos entonces en el capítulo 14 que continúa este relato. ¿Cuál fue el informe que aceptaron los israelitas? En el capítulo 1 dice, entonces, toda la congregación gritó y dio voces si el pueblo lloró aquella noche. Se dejaron asustar por las noticias.

Y se quejaron contra Moisés y contraaron todos los hijos de Israel y les dijo toda la multitud, ojalá muriéramos en la tierra de Egipto o en este desierto, ojalá muriéramos. Completamente carentes de fe. ¿No pusieron a Dios? ¿No lo tomaron en cuenta para nada? El ser humano. Por eso es que en cualquier tipo de trabajo buscan las personas que sean valientes positivas. Porque en un equipo de fútbol, si uno se amedrenta, ay no, es que no puedo, son más que nosotros.

Con eso se acunde el pánico y empiezan todos ya a debilitarse. Por eso necesitan siempre tener personas que no se dejan amedrentar fácilmente. Siguiendo acá dice, versículo 3, ¿y por qué nos trae el eterno a esta tierra para caer espada? Eso no fue lo que Dios dijo. Él dijo que iba a estar con ellos, que iban a heredar esa tierra. Y dice que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa.

Vamos a quedar todos nosotros eliminados y van a quedar puras viudas y huérfanos. Mire qué insulto ante Dios. Dice, no sería mejor volvernos a Egipto. Que Dios dijo, nunca digan que quieren volver. Porque es el equivalente a decir, yo quiero volver al mundo. Yo quiero volver porque no la puedo. No puedo seguir en este camino. Me falta la fe. Mejor hacer las pases con el diablo. Que Él me bendiga en el mundo. Y ahí me va a ir más fácil y mejor.

Porque, como leímos anteriormente, que Pablo dijo, que a través de muchas tribulaciones entraremos en el reino. Ellos iban a tener eso, esas tribulaciones. De hecho, Dios dejó a ese pueblo de Canán, ahí, para ver qué había en el corazón de ellos. Había hecho tantos milagros. Confiarían en Dios esta vez. Porque Él dijo que iba a enviar este tipo de avispones que Él iba a echar a ese pueblo. Él podía haber hecho una plaga de estos avispones, que son tremendos. Y la gente, no importa lo grande, gigante, con ser picados 10, 15, 20 veces, se hubieran arrancado todo.

Y lo hubieran dejado todo para entrar. Pero Él dijo, no, todavía no. Quiero ver si se lo merecen o no. ¿Tendrán la fe para confiar en mí, el Dios de los milagros? O no. Siguiendo aquí, versículo 4, y decía, en el uno al otro, designemos un capitán. Echemos a este Moisés y volvámonos a Egipto. Y entonces Moisés y Arón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel. Porque ellos empezaron a orar, por favor, Dios, no los destruyas.

Por esa rebelión, esa falta de fe. Hijo Sue, hijo de Nun, y Kaleb, hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, que es una señal de gran angustia, de gran dolor. Hoy día, cuando hay una desgracia, a veces las personas también se rajan, las vestimentas hacen cualquier cosa por el luto que sienten.

Y así es como se sentían ellos. Y hablaron, Josué y Kaleb, a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo, la tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. ¿Le recordaron los elementos positivos? ¿Ellos no estaban hablando de los enemigos? Dios se iba a encargar, pero una tierra vale la pena. No hemos llegado aquí en vano, no hemos caminado toda esta vida para después echarse atrás y abandonar la fe en el último momento, en la última etapa de su vida.

Eso es lo que equivale. Dice, si el eterno se agradare de nosotros, tenemos fe, confiamos en él, si lo agradamos a él, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará. Fíjense que ellos nos dijeron, nosotros somos suficientemente fuertes, nosotros lo vamos a hacer. Eso hubiera sido poliana, ¿no? Ese espíritu no hubiera sido realista, pero a quienes enfocaron en Dios. Nuestro Dios es capaz de hacer eso. Y es un buen ejemplo. Cuando tenemos problemas, no achiquemos a Dios, no lo dejemos de lado. Él es el Dios de milagros, tiene millones de ángeles a su disposición. Lo único que tienen que señalar él, mire, ve allá, resuelve eso, tiene ahí una docena de ángeles para hacer su voluntad.

Hoy lo puede hacer a través de un milagro directo también. Pero es el mismo Dios de ese entonces que hay hoy día. Dice versículo, Él nos llevará a esta tierra y nos la entregará, tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra el eterno, eso era lo que había pasado.

Y ellos se revelaron contra Dios, contra los portavoces de Dios. Ya querían apedrear a Moisés, a Arón, a Calé, a Josué. Dice, ni temáis al pueblo de esta tierra, porque nosotros los comeremos como pan. Fíjense la fe que tenían. Dijeron que mire, esto es pan comido. No es así como se menciona algo cuando es relativamente fácil. No cuesta mucho comer pan, ¿verdad? A comer algo duro, quizás ya costaría más. Pero aquí hay una expresión, esto es pan comido. Eso lo estaba diciendo. Para Dios no va a ser difícil.

Y de hecho, la primera ciudad que ellos se enfrentaron era la ciudad de Jericó, fortificada. Y sabe que en esa intervención que Dios hizo que se cayera en los muros, milagrosamente, dice, no murió un israelita, y todo el pueblo de Canán fueron destruidos. Entonces, era cuestión de confiar en Dios. Siguiendo aquí dice, Su amparo se ha apartado de ellos. Dios no va a bendecirlos a ellos, está en contra de ellos. Le llegó la hora. Recordaron las promesas que Dios les hizo a sus antepasados.

Habrá en Genesis 15 donde menciona que yo te traeré a un pueblo acá, a Egipto, y que estarán aproximadamente 400 años, y dice, y después, cuando ya la iniquidad, los pecados de los cananeos sean tantos, dice, yo lo voy a traer de vuelta y voy a entregarle la tierra. Entonces, habían promesas de cientos de años, pero estas personas confiaban en la palabra de Dios, que es fiel, que Dios no puede mentir, que Él, cuando se compromete, el cumple.

Dice, los comeremos como pan. Su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está el eterno. No los temáis. ¿Cree que eso animó a las personas? ¿Cree que dijeron, ahi sí, estos hombres nos han guiado, han sido hombres de fe? No, ya ellos estaban completamente negativos. No les creían una palabra. Dice, entonces, toda la multitud habló de apedrearlos, pero la gloria del eterno se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel. Y el eterno dijo a Moisés, ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán? Con todas las señales, todos los milagros que he hecho en medio de ellos. Yo los heriré de mortandad y los destruiré y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos. Pero Moisés respondió al eterno y ahí entonces él le imploró la misericordia que los perdonara una vez más. Y entonces así fue. Versiclo 20, entonces el eterno dijo, Yo lo he perdonado conforme a tu dicho, más tan ciertamente como vivo yo y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto. Todos esos milagros no les sirvió de nada. Hay personas que Dios ha intervenido en sus vidas y ha hecho grandes milagros, pero solo viven el día presente y miran hacia mañana. No miran hacia atrás de lo que Dios ha hecho, no quieren que Dios siempre lo rescate inmediatamente o si no flaquea la fe. Bueno, eso lo hizo antes, pero ahora ya no estoy seguro y todo eso. La fe tiene que tener uno en el pasado, en el presente y sobre todo en el futuro.

Y entonces Dios dice y me han tentado ya diez veces, diez veces que se revelaron a contra Dios y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual jurea sus padres. No ninguno de los que me han irritado la verán, pero a mi siervo Calé, cuantos hubo en él otro espíritu, la palabra rubash, el hebreo, que significa lo que hay en el interior de la persona, su actitud, su pensamiento, su voluntad. Este Calé era un hombre que la voluntad era seguir a Dios.

Tenía ese espíritu de obediencia y de lealtad. Dice, yo le meteré en la tierra donde entró y su descendencia la tendrá en posesión.

Versículo 30 dice, vosotros la verdad no entraréis en la tierra por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella, exceptuando a Calé, hijo de Jefone, y a Josué, hijo de Nun. Entonces, en este mismo capítulo, traen a los 10 espías que aquí dice el siglo XIII, y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra y que al volver habían hecho murmurar contra él toda la congregación desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra murieron de plaga delante del eterno.

Pero Josué, hijo de Nun y Calé, hijo de Jefone, quedaron con vida. Es interesante que seis veces en las escrituras se habla de ese espíritu de Calé que había otro espíritu en él. El término de otro espíritu y cómo caminaba Caléb, el término en hebreo, según el comentario Kelly Dellich, dice que siguió plenamente, literalmente cumplió el caminar tras el eterno.

Es decir, siguió a Dios con una lealtad a toda prueba. No era una fe a medias, era una fe completa, entera, completamente entregada. Y por eso vamos a ver aquí rápidamente los cinco atributos de Caléb. El primero, la fe viviente. Una fe viviente, no una fe muerta, no una fe a corto plazo, la confianza en Dios y en sus promesas, sobre todo. La lección de la confianza en Dios. Y para eso uno tiene que estar cerca de Él. Ellos vieron lo invisible, las promesas, la mano de Dios en las cosas.

Los otros no lo hicieron. La fe es decrita en hebreos 11, 1 al 2, y en versículo 6 se lo voy a leer. Y se dice, es pues la fe, la sustancia de las cosas que se esperan. Uno confía en algo que Dios ha prometido, pero que todavía no se ha llevado a cabo. La demostración de lo que no se ve, porque por ella alcanzaron buen testimonio a los antiguos. Y después, en versículo 6, dice, pero sin fe es imposible agradar a Dios. Si uno no va a confiar en Dios, ¿cómo puede agradarlo? Uno puede creer en Dios otra cosa de confiar, que él está activamente en su vida, que es su papá, que lo quiere cuidar, quiere escuchar sus oraciones, quiere escuchar sus peticiones, pero con confianza.

La segunda característica fue la lealtad de Calé. Ahí dice, siguió plenamente a Dios. Seis veces se menciona esto de todo corazón. Estaba dispuesto a seguir a Dios en lo que él ordenaba. Los 10 espías que dieron el informe negativo, solo vieron a Moisés, no a Dios detrás de Moisés. ¿Y ellos recordaron esas promesas hechas desde el tiempo de Abraham? Hay grandes promesas que Dios ha hecho, de llevarnos al reino si somos fieles. Sí cuesta de repente asistir a los servicios y cumplir con Dios y guardar sus fiestas, pero la recompensa es infinitamente mayor. Mil veces más de lo que uno puede imaginarse. La tercera característica fue la obediencia. Calé y Josué no buscaron excusas para desobedecer.

Ellos durmieron con esos espías. Cuarenta días estuvieron escuchándolos, ya amargándose a los que se dieron. Y ellos no se dejaron influir por ellos. ¿Por qué? Porque ellos obedecían a Dios, no al hombre. No obedecieron a los espías que querían irse de vuelta a Egipto. Nos buscaron excusas para evitar evitar cosas difíciles que hay en la vida. Nos buscaron excusas para revelarse. Siempre hay algo que uno puede encontrar para decir no, ya no quiero más con Dios. Mire, ya no me fue como yo pensaba.

Y entonces viene una rebelión. Vamos a tener pruebas porque Dios quiere saber qué hay en nuestro corazón. Como dice alguien de Autornomio, capítulo 8, dice que Él lo llevó a través del desierto para ver qué hay en tu corazón. Si están dispuestos a obedecerme o solamente cuando le va bien a uno. ¿Y qué de cuando le va mal? ¿Ustedes quieren tener un matrimonio así? ¿Qué tan felices cuando le va bien? ¿Y cuando ya le va mal?

¡Ah, no! Yo me voy. ¡Yo me voy! No, es la promesa en los buenos tiempos y en los malos tiempos. Eso es parte de lo que se lee. Tiempo alegre y tiempo de adversidad. También tenemos un pacto con Dios. Somos la novia de Cristo. Y tenemos que, en las buenas y en las malas, seguir con fe. La cuarta característica de Kaleb era que tenía un entusiasmo contagioso para poner su fe por obra. No era bueno si tengo que obedecer a Dios, que carga, que difícil. No, venga Kaleb, ¡vamos a tomarlo! Tenía esa fe activa. Tenía un entusiasmo desbordante. No se deja medrentar por las dificultades. Encuentren ellas desafíos para poner a prueba su fe, para perfeccionarse.

Hay que saber cómo aprovechar los fracasos, igual que los éxitos. A veces los fracasos nos enseñan mejores lecciones que los éxitos. Yo estaba contando el otro día que todavía hago deporte, me gusta el tenis y con lo que juego, yo ahí tempranito en la mañana para hacer ejercicio.

Casi todos están a un nivel que podemos ganarle, pero me tocó al hermano de mi cuñado que es holandés, que lo criaron jugando tenis, la mamá todavía es instructora de tenis, y claro, él está en otro nivel. Así que el primer set, 6-0. El segundo set, 6-1.

Y ese uno era apenas, pero sabe que aprendí, que me faltaba el revés, que no estaba moviendo bien el brazo para pegarle al revés. Y me di cuenta, y después la siguiente vez que jugamos, ya tenía el revés mucho mejor, pero si no había tenido algo de fracaso y aprender, nunca hubiera cambiado esa técnica. Y yo le di gracias por haberme derrotado, porque me había hecho mejor jugador. Entonces, siempre hay algo que uno puede sacar de provecho.

Precisamente si juega con alguien mejor, o si hay un estudiante mejor que uno, que aprenda las técnicas mejores. Así es como va uno aprendiendo. Entonces, hay que tener ese entusiasmo por las cosas, y para seguir mejorando en las cosas que uno hace. Y finalmente, la perseverancia de Calais. Ahí se leyó en el sermóncillo, en Josué 14. Vamos a leer Josué 14, versículo 5. Parece que estábamos, hayme yo, pensando en la misma escritura acá.

Nos dice en Josué 14.5. Dice de la manera que el eterno lo había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra. Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal y Kaleb, hijo de Jefone, Ceneceo, le dijo, Tú sabes lo que el eterno dijo a Moisés, varón de Dios en Cádiz Barnea, tocante a mí y a ti.

Yo era de edad de 40 años, cuando Moisés, siervo del eterno, me envió de Cádiz Barnea a reconocer la tierra. Y yo le traje noticias como lo sentía mi corazón, otra vez, con fe, con confianza, con ese tipo de entusiasmo contagioso. Y mis hermanos, lo que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo. Pero yo cumplí siguiendo al eterno mi Dios. Y ahí otra vez, yo cumplí plenamente. Otras traducciones dicen de plenamente, forma completa. Entonces Moisés juró diciendo, realmente la tierra que oyó tu pie será para ti y para los hijos en herencia perpetua.

Por cuanto cumpliste siguiendo al eterno mi Dios. Otra vez, la traducción debería así cumplir plenamente. Ahora bien, el eterno me ha hecho vivir, como él dijo estos 45 años, desde el tiempo que el eterno habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto. Y aquí yo soy de edad de 85 años. Todavía estoy tan fuerte como el día que el eterno, que Moisés me envió cuál era mi fuerza. Entonces tal es ahora mi fuerza para la guerra y para salir y para entrar.

Entonces aquí ya tuvieron 40 años en el desierto, entraron en la tierra y ya se había llevado a cabo la conquista en esos 5 años. Pero, Caldeb, aún no había heredado lo prometido. Fíjese la paciencia. 40 años luchando con un pueblo murmurante, siempre ahí de espaldas que no, que mire lo que le pasa a Moisés, mire lo que hizo acá, mire lo que hizo allá.

Y después, esta siguiente generación, ya él era uno de los veteranos, había luchado esos 5 años y siempre pensaba, ¿y cuándo me tocará mi herencia? Pero sabe, él no se reveló, llegó el momento, y aquí él dice, versículo 12, dame pues ahora este monte del cual el eterno habló aquel día, hebrón, porque tú oíste en aquel día que los anaseos están allí y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá el eterno estará conmigo y los echaré como el eterno ha dicho.

Otra vez no había ese tipo de confianza alocada. Bueno, yo confío en Dios. Si él está ahí conmigo, si yo le agrado, él me ayudará. Eso es la fe, pero es una fe humilde, no una fe sobreconfiada o arrogante. Y Josué, entonces le bendijo y dio a Caleb, hijo de Jefone, a hebrón por heredad. Por tanto, hebrón vino a hacer heredad de Caleb, hijo de Jefone, se eneseó, ahí está ese ancestro de Edom, dice, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente al eterno Dios de Israel. Y ahí después habla como se enfrentó a los gigantes, lo derrotó a todos.

El tipo de fe y confianza que tuvo Caleb. Entonces, en resumen, la respuesta completa es que Caleb es uno de esos m aquí siervos. Como lo hacía Abraham, lo decía Noé, Dios lo llamaba desde que fueron llamados a ser parte de la fe, esos hombres siempre estaban al pie del cañón.

M aquí, Señor, qué deseas que yo haga, Señor, no desconfían, aquí estoy, para hacer tu voluntad. Ese es el espíritu diferente que tenía Caleb. Y él lo hizo en trabajos pequeños y grandes. Era un hombre que, si estaba con uno, estaba hablando de Dios. Estaba hablando de las cosas positivas de Dios, de la fe, y Dios le dio fuerzas más allá de sus años, porque Dios tenía una promesa con Caleb y la iba a cumplir, porque si hubiera sido un viejito, no hubiera disfrutado de su herencia.

Y después su hija, si leen más tarde de la hija de Caleb, ella dijo, Papá, sabe que hay unos arroyos acá, y el esposo de ella no se atrevía a pedírselos. El esposo no tenía el espíritu de Caleb, pero la hija heredó ese espíritu y se enfrentó audazmente, y el Papá se le entregó. Entonces se pasa de generación y generación, a veces, ese espíritu de Caleb. Es un espíritu de una fe viviente, de entusiasmo, de permanecer leal y perseverante. Y Dios nos ha prometido como lo hizo con los israelitas acerca de la tierra prometida, a nosotros nos ha prometido ese reino venidero.

Pero tenemos que ser fieles, tener ese espíritu correcto. La fe, la lealtad, la obediencia, es entusiasmo y la perseverancia. Dios quiera que todos podamos desarrollar ese espíritu diferente, el espíritu que estuvo en Caleb.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.