Las claves para el buen pensamiento

La perfección es algo imposible de alcanzar por nuestras limitaciones humanas, pero debemos aspirar a ella. La ira y la desobediencia difuminan nuestra esperanza de alcanzar el galardón que Dios el Padre tiene reservado para nosotros.

Transcripción

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Una de las realidades más humanas en las cuales todos hemos andado, no pocas veces en la vida, es llegar a la convicción cruda y descarnada, respecto a la cual podemos decir con suma certeza que a nivel humano la perfección es una quimera.

Buenas intenciones sí, pero perfección no. La verdad es que vamos camino a la perfección, pero no hemos llegado a la perfección. La perfección es de Dios. A nivel humano lo intentamos. Pero como está expresado en el libro de Hobbes, aquí en Hobbes 11, en el versículo 7, está escrito allí lo siguiente. Descubrirás tú los secretos de Dios. ¿Llegarás tú a la perfección del Todo Poderoso?

Y aquí hablando de la perfección del Todo Poderoso, se dice en el versículo 8, es más alta que los cielos. ¿Cómo harás? Es más profunda que el seol, como la conocerás. Su dimensión es más extensa que la tierra y más ancha que el mar, hablando de la perfección de Dios. Y de cómo nosotros como seres humanos estamos tan lejos de alcanzar aquella perfección. A nivel humano corremos en el cabel de lo humano. A nivel humano somos estimulados a perfeccionarnos, a seguir, como dice la Escritura, por el camino de la perfección. Vamos tendiendo a la perfección, pero mientras tentamos a la perfección es porque no hemos llegado a la perfección. Aquí en Hebreos, en el capítulo 6, en el verso 1, se nos dice, por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección. Aquí la palabra de la cual se tradujo perfección es teleiotes, completo, completo, plenitud. Dice, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas del afén Dios. Así es que somos combinados a seguir por el camino que conduce a la perfección, pero a nivel humano corremos en un área que es imperfecta, tendiendo hacia lo perfecto, pero siempre estando en este carril de lo imperfecto. A nivel humano siempre se dice o se hace algo, que en algunos casos se ha mencionado que es perfecto, pero pasa el tiempo y ya se mejora o se arregla o se cambia. A nivel humano, el desarrollo de las ciencias y conocimientos siempre van mejorando, lo que alguna vez se dijo era el desarrollo máximo de tal o cual experiencia. A este respecto son muchas las experiencias que en las distintas áreas uno puede argumentar o recordar. En el área médica, yo me recuerdo años atrás haber participado en un curso aquí en Santiago, cuando fue mi primera experiencia de vida aquí en Santiago por ahí, por el año 90-91. Tuve ocasión de escuchar a un médico que mencionaba a este respecto de cuántas nuevas tratamientos se han ideado a través de la historia y pasan los años y se encuentra que este nuevo tratamiento que se consideraba que era lo máximo mostraba deficiencias e incluso había provocado daños. Por ejemplo, aquí los rayos X, esto de descubrir que un hueso está quebrado, tener la certeza, no solamente la inflamación, ¿verdad? a veces uno sufre algún accidente y se infla la pierna y todo y uno no sabe si es una contusión, si es una exigencia, si es una tendinitis, qué cosa es. Y ahí aparece la genografía fantástica. Sin embargo, cuántas personas sufrieron la sobreexposición o cuántas mujeres sufrieron la sobreexposición a los rayos X estando embarazadas, que se sabe después de miles de casos que provoca daño genético en los niños o congénitos en los niños. ¿Cuántos miles de niños nacieron con deformidad, expuesto que sus madres fueron expuestas a los rayos X en la época en donde se consideraba que los rayos X eran la panacea? ¿Por qué? De nuevo, porque es a nivel humano. A nivel humano. A nivel humano, siempre las cosas se pueden hacer mejor. Y a nivel humano, las cosas son imperfectas. Por naturaleza, ¿por qué? Los seres humanos somos imperfectas. Años de experiencia han ido mostrando esto que yo estoy mencionando. Y entonces, aquí una pregunta. ¿Por qué será que la escritura no se estimula alcanzar la perfección? Si a nivel humano no es posible alcanzarla. Porque la escritura dice, aquí en Segunda de Timoteo, esta escritura la leímos la semana pasada. En Segunda de Timoteo 3, en el verso 14. Segunda de Timoteo 3, en el verso 14.

Dice aquí, pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste sabiendo de quién has aprendido. Y que desde la niñez has sabido las sagradas escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redar huir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Y entonces la pregunta, ¿por qué dice aquí lo que dice aquí? Si el hombre es imperfecto y mientras sea hombre, seguirá siendo imperfecto. ¿Por qué dice aquí a fin de que el hombre de Dios sea perfecto? La palabra de la cual se extrajo aquí, la palabra perfecto, es Arteos. Arteos, completo, completo. Y la versión Dios habla hoy del año 1996, traduce este verso 17 de la siguiente manera, para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien. Las sagradas escrituras están allí para darnos las herramientas para poder crecer. Y estar completamente preparado para presentar defensa, para enfrentar los problemas. Como mencionaba Don Jaime hace un momento atrás. Las escrituras están allí para darnos las herramientas, a las cuales echar mano en particular, cuando uno enfrenta situaciones y circunstancias difíciles. Pero hay un pero. Las escrituras han estado aquí o han estado allí, según ustedes quieran definirlo, fácilmente 3.000 años. Fácil, 2.700, según sea la investigación a la cual ustedes lleguen. Aquí tengo una que lo extraje del Google. Los libros de la Biblia se escribieron en su mayoría entre los siglos octavo y sexto antes de nuestra era. Así es que estamos en el 2018 y uno le suma 700 o 600 años y tenemos 2.700 años. Las escrituras han estado aquí fácilmente 3.000 años. Pero en los últimos 3.000 años no diríamos que nuestras sociedades han avanzado hacia la perfección. Entonces, ¿qué pasa aquí? ¿A dónde quiero llegar con estos razonamientos? Para avanzar en el perfeccionamiento de lo moral, tenemos que querer aprender. Esta fórmula requiere de nosotros. Básicamente en algo que sin nosotros es imposible. El camino a la perfección requiere de nosotros para tomar la decisión de dejarnos guiar por Dios y por Su palabra.

Dios respeta nuestras decisiones. Nuestro libre albedrío para bien o para mal. Si una persona no quiere ser enseñada por Dios y Su palabra, las escrituras están allí y quedan como testimonios de lo que usted podría ser o podría haber sido y no fue. Porque no quiso dejarse enseñar. Es interesante notar que lo que estoy diciendo, las escrituras lo avalan. Es interesante notar que cuando los judíos escuchan el mensaje de Pedro allí en el día de Pentecostés, preguntan varones hermanos, ¿qué haremos? No sé si se habían caído en esta cuenta. No dicen, oye Pedro, mire, explíquenos de mejor manera qué es lo que tenemos que hacer. O usted puede ayudarnos con todo. Es cierto, los puede ayudar, pero los varones judíos dijeron, varones hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué es lo que tenemos que hacer? En consecuencia, el camino hacia la perfección requiere de nosotros.

Requiere de nosotros una decisión. Requiere que nos preguntemos cómo lo hicieron los judíos en Jerusalén. ¿Qué tenemos que hacer? El camino hacia la perfección requiere de nosotros nuestra decisión respecto de cuál camino vamos a recorrer. Es una decisión, recorrer un camino o recorrer otro camino. Jesucristo dijo, allí en Mateo 7, en el verso 13, un consejo. Entrado por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perfección. Y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida. Y pocos son los que la hayan. Jesús apuntó a esto mismo. Él nos muestra el camino, como don Jaime mencionó en el primer mensaje. Jesús dijo, mire, yo soy el camino, la verdad y la vida. ¿Usted verá? ¿Usted verá cuál camino va a escoger? Nuestro Padre respeta nuestro libre albedrío. Esto es algo en lo cual no pocas veces hemos reflexionado. En particular en los campamentos hablamos a este respecto. Pero esto no se limita solamente a la época. Cuando uno es joven, puesto que como hemos mencionado en el pasado, este juego no termina mientras no termine el juego. Nuestra vida espiritual puede decaer si no tomamos decisiones serias respecto de nuestros qué haceres. Así que, si nos ponemos en perspectiva ante la pregunta de cómo alcanzar o crecer o desarrollar la perfección a la cual hemos sido llamados, el primer punto a considerar es que para alcanzar o correr hacia la perfección se requiere voluntad, se requieren ganas. Esto de correr hacia la perfección no se puede hacer sin nosotros. Esto no se puede desarrollar en tercera persona, ni tampoco se puede desarrollar en segunda persona. ¿Verdad? Tú corres, ellos corren. ¿Y qué pasa conmigo? Una vez que uno ha tomado su decisión, puede entonces embarcarse en este carril, de este caminito que conduce a la vida eterna. Una vez que hemos tomado la decisión, entonces viene el desarrollo de lo que se conoce como el buen pensar. El buen pensar. ¿Saben ustedes que existe la frase el buen pensar? El buen pensar, aquí tengo un libro que escribió un licenciado en filosofía chileno. Se llama Carlos Sandoval Prez. Y en este libro que se llama de Jefe al líder, aquí él habla del buen pensar. Y se los voy a leer, puesto que me parece que es atingente al tema que estamos desarrollando. Aquí. Dice aquí, buen pensar. La complejidad, competitividad, exigencias de calidad y continuos cambios del mundo actual han puesto la inteligencia emocional, como una competencia central para desempeñarse con efectividad en entornos inciertos. Si bien esto ha sido una ganancia neta en el desarrollo del liderazgo y el trabajo en equipo, también ha terminado relegando a segundo plano el cultivo de la reflexión y el resto pensar. Dice aquí, hemos de reconocer que la calidad de nuestra forma de pensar tiene un efecto importantísimo en la calidad y efectividad de la vida personal y organizacional. ¿No es acaso con el pensamiento que somos capaces de saber lo que nos pasa? ¿Comprender a los clientes, regular la conducta, tomar decisiones, diseñar nuevos productos y definir objetivos estratégicos? Reflexionar el buen pensar, sacar cuentas, tomar nota de lo que ha sido nuestra vida, cambiar cómo cambiar si uno no sabe de qué va a cambiar, en qué tiene que cambiar, en qué tiene que mejorar, cómo va a crecer? Podríamos decir, aquí uno de los pensamientos o uno de los análisis en los cuales, cuando él pregunta, ¿no es acaso con el pensamiento que somos capaces de saber lo que nos pasa? Y a una pregunta tengo que hacerles, ¿qué fue primero, el pensamiento o el lenguaje?

Aquí tengo en mis manos un librito que me regalaron hace algunas semanas atrás de un neurólogo que se llama Oliver Sacks y él escribe este libro que se llama Veo una voz, Viaje al mundo de los sordos. Y aquí en la página 79 él hace un planteamiento que es el siguiente. Es evidente que el pensamiento y el lenguaje tienen orígenes muy diferenciados, que se examina y se cartografía el mundo y se reacciona frente a él mucho antes de que llegue el lenguaje, que hay una gama inmensa de pensamiento mucho antes de que el lenguaje surja.

¿Verdad? Antes de aprender a hablar, todos los que estamos aquí hemos llenado nuestra mente. De hecho, dicen que el cerebro de los niños absorbe una cantidad de conocimiento que es increíble, un cerebro que está virgen y que a los dos años ya emite palabras. El ser humano no carece de mente, no es mentalmente deficiente porque no disponga de lenguaje, pero se halla muy gravemente limitado en el ámbito de su pensamiento cuando no tiene lenguaje, confinado en realidad a un mundo inmediato muy pequeño.

Entonces, burbamente podríamos decir que el pensar es el habla silenciosa. ¿Han pensado en ello? El pensar es el habla silenciosa.

Todos los que estamos aquí cuando escuchan, también hablan. Por supuesto, no hablan emitiendo ruidos, pero a veces uno podría escuchar incluso los pensamientos de las personas. Volvamos a lo que dice el señor Carlos Sandoval respecto del buen pensar. Voy a seguir leyendo aquí.

El olvido del pensamiento racional nos pone en riesgo de quedar sometidos al impulso inmediato, a la decisión no ética, al egocentrismo de confundir realidad con deseo o a la tentación de utilizar la presión social en lugar del buen argumento. Asimismo, en tiempos en que la diversidad representa un valor de la convivencia social, se requieren mayores y mejores niveles de pensamiento crítico para elegir valores y formas de vida. Y entonces aquí él plantea algo, dice en lo que sigue en número 7 actitudes que las personas y equipos pueden cultivar para mejorar la calidad de sus procesos reflexivos. No hay que pasar por alto la reflexión, el buen pensar. Y entonces él dice aquí cómo podemos cultivar el buen pensar, cómo podemos cultivar la reflexión.

Todos los que estamos aquí, reconocemos en la reflexión una de nuestras cuatro patitas fundamentales en el desarrollo del carácter. Horación, estudio, meditación, reflexión. Y es tan importante como el estudio, tan importante como la oración, tan importante como el ayuno, reflexionar, pensar. Pensar en nuestros procesos, aquí están hablando de una empresa y todo, pero nosotros somos individuos, nosotros somos iglesia.

¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo? A nivel humano, hermanos, siempre las cosas se pueden hacer mejor, siempre, pero para poder hacerlas mejor. Bueno, hay que sacar cuentas también. Y hay que tener la valentía para enfrentarse a las cosas y sacar cuentas y poder mejorar lo que haya que mejorar.

Y entonces él plantea, dice, mire, ¿cuáles son las claves para una buena reflexión? Humildad, humildad. Y él dice aquí, es la capacidad de reconocer los límites que tiene el pensamiento propio, ya sea por tradición formativa, experiencias personales, creencias u otros. Con ello se reconoce que la opinión propia es siempre un punto de vista parcial, que puede ser enriquecido por la perspectiva de los otros. ¿Se acuerdan que la semana pasada hablábamos que para poder crecer es necesario mantenernos humildes? ¿Cuáles son las grandes dificultades de los que trabajan con adultos, a diferencia de los que trabajan con niños, cuando tienen que enseñar articularmente este problema?

¿Qué pasa cuando las personas no se dejan enseñar porque el orgullo ha llenado sus vidas? La humildad es un bien tan precioso que Dios la valora tremendamente al punto que Dios dice de los humildes que Él los exaltará. Para Dios es algo esencial, porque dice aquí se los voy a leer, Lucas 1, verse 52. Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. Hablando de Dios, la humildad es un bien precioso que atrae la mirada de Dios. Isaías 66, dice aquí, verse 1, capítulo 66 de Isaías. El Eterno dijo así, el cielo es vitrón y la tierra es trado de mis pies.

¿Dónde está la casa que me habréis de edificar y dónde es lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas y así todas estas cosas fueron, dice el Eterno, pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembra a mi palabra. Dios se preocupa por los humildes y dice de la Escritura, da gracia a los humildes.

Si hay humildad en nuestro pensamiento, estamos y entraremos por el buen camino del pensamiento crítico constructivo. Pensamiento crítico constructivo. Hay dos tipos de pensamiento crítico. Está el pensamiento crítico constructivo y está el pensamiento crítico destructivo. Hemos hablado en el pasado que con la palabra, que es un don, que realmente a uno lo sorprende cada día más, cada día más.

Cada vez que participo en los clubes de oratoria y cada vez que tengo que hablar a este respecto, me doy cuenta que Dios nos hizo un regalo inmenso al darnos el don de la palabra. Con la palabra podemos construir y con la palabra podemos destruir. Con la palabra podemos halagar o elogiar, más también podemos criticar. Con la palabra podemos hacer grandes cosas. Y por eso, cuando uno mantiene una actitud humilde, podemos entrar en el buen camino del pensamiento crítico constructivo. Uno piensa, los dos espías, por ejemplo, los dos espías fueron enviados a reconocer la tierra.

Y unos llegaron diciendo que todo lo que vieron era peligroso, era grande, pero era malo, era bueno, pero no era tan bueno. Vayamos, miren, número 13. Ustedes, yo los invito a que después lo analicen con más detalle. Ahora vamos a darle una pasada breve, pero es tan interesante como una misma situación genera dos tipos de pensamiento. 10 hombres van a la tierra de Israel y llegan con una perspectiva tan negativa. Solamente dos hombres llegan con una perspectiva tan positiva.

Y entonces uno dice, ah, mira, que entraron a la tierra y se dividieron. Uno partieron para el norte, otro partieron para el sur. Y claro, lo que vieron en el sur fue de una manera y lo que vieron en el norte fue de otra, pero el texto no lo declara. El texto no lo declara. Aquí se los voy a leer en el verso 17. Los envió Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles subir de aquí al Negev y subir al monte y observar la tierra como es. Y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si es poco o numeroso, ¿cómo es la tierra habitada? Si es buena humana, y cómo son las ciudades habitadas?

Si son campamentos o plazas fortificadas. ¿Y cómo es el terreno? Si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no, y es forzados y tomado del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas. Así es que lo que declara el texto es que estos 12 hombres fueron invitados a recorrer la tierra.

Los 12 hombres iban juntos, pero unos vieron una cosa y otros vieron otra. Es como si hubiesen visto dos países diferentes. Y dice aquí, verso 21, y ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehov, entrando en Amat, y subieron al Negev y vinieron hasta Ebron, y allí estaban Ayman, Cessay y Talmai, hijos de Anak. Ebron fue edificada siete años antes de Soan en Egipto. Y llegaron hasta el Arroyo de Skol, y de aquí cortaron un salmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

Y se llamó aquel lugar, el Valle de Skol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel. Y volvieron a reconocer la tierra al fin de 40 días. Yanduvieron y vinieron a Moisés y a Arón, ya toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos, ya toda la congregación. Y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron diciendo, nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste.

La que ciertamente fluye leche y miel. Y este es el fruto de ella. Más el pueblo que habita aquella tierra es fuerte. Y las ciudades muy grandes y fortificadas. Y también vimos allí a los hijos de Anac. Amalek habita el Neguev, Yeleteo, el Jebuséo, y el Amorreo. Habitan en el monte y el Cananeo habita junto al mar, ya la Rivera del Jordán.

Entonces Kaled hizo callar al pueblo delante de Moisés y dijo, subamos luego y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos. Y uno piensa, fueron a ver la misma tierra, pero vieron dos cosas distintas. Dos cosas distintas. El pensamiento crítico, positivo, también pasa por estas dos fórmulas. El pensamiento crítico. Podemos formular reflexiones críticas para cambiar hacia lo positivo, más también podemos llenarnos de negativismo y formular entonces críticas no constructivas. Así es que, si apuntamos en lo negativo, ¿qué vamos a ver?

Vamos a ver los negativos. ¿Por qué? Porque a nivel humano las cosas no siempre salen perfectamente. Si apuntamos en lo positivo, veremos lo positivo. El vaso siempre estará medio lleno para algunos. Para otros, el vaso siempre estará medio vacío. Según usted, vea el vaso. ¿Cómo ve el vaso? ¿Casi lleno? ¿O no tan vacío? ¿Ve? ¿Cómo vemos las cosas? Para poder cambiar, para poder crecer, para poder avanzar en este camino, uno no tiene que perder de vista.

Nunca. Que es Dios, que es el que nos está invitando a cambiar. Hacia Él, corremos. Y mientras seamos humildes también, para hacernos evaluaciones críticas a nosotros mismos, podremos entonces crecer. ¿Qué más dice este señor Sandoval, que me llamó la atención, como puede mejorar un equipo? Dice, coraje.

Coraje. O valor. Es la capacidad de visitar reflexivamente aquellos temas frente a los cuales se tiene una predisposición negativa. Se siente temor o se perciben como cubiertos de un escudo de reprobación social que hace difícil abordarlos. Estos son los temas que se conocen como espinudos. Es temas espinudos. Todas las sociedades, todas las familias, todas las organizaciones tienen temas que son, a veces, tabú. Dicen, yo no he tenido en mis manos aquel libro, pero alguna vez escuché un libro que se llama Secretos de Familia. Todas las familias tienen un secreto, para mal o para bien.

Todas las familias tienen un secreto que son temas que uno no trata. Uno no trata. ¿Por qué? Bueno, a veces uno le tiene miedo. Hay temas que causan temor. Es como cuando uno es adolescente y empieza a crecer y empieza a tomar decisiones. Y plantea a sus padres, él debería tener más libertad. A ver cómo les va. Todos hemos vivido aquella experiencia. Como adolescente, me recuerdo cuando alguna vez le pedí a mi mamá que me pasara las llaves de la casa para poder llegar a una hora adecuada.

¡Adivinen! Sí, jay, me no te preocupes. Llévatelas ya y llegas a la hora que quieras. No? No? Hay temas que, familiarmente hablando, son complicados. Son complicados. Y a veces uno necesita echar mano al valor para poder hablar las cosas sin temor. Él también plantea la empatía. Para poder reflexionar positivamente, hay que ser capaz de ponerse reflexivamente en los zapatos de los otros, con el fin de comprender sus intereses, necesidades, argumentos y algo que no dice este autor.

Para poder comprender sus problemas. Para comprender los problemas de los otros uno debiera ser capaz de ponerse en los zapatos del otro. Y aplicar la regla de oro. La regla de oro. En Mateo 7 está la regla de oro. De hecho aparece en una cápite que trae la reina valera.

En Mateo 7, verso 12, la regla de oro. Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haces vosotros con ellos. Porque esto es la ley y los profetas. Aprender a ser empáticos permite desarrollar sinergias positivas, tanto a nivel personal como familiar, como sociedad, como iglesia.

Aprender a ponerse en los zapatos de los otros. A veces uno llega con mochilas tan grandes, a los servicios de sábado. A veces uno llega con pungido. A veces uno llega triste. A veces uno llega con problemas. Bueno, ¿y qué? Vamos a hacer al respecto. Ah, mire, el hermano no me saludó hoy día. Es como esto del síndrome del hijo único. Todo gira en torno a mí. Todo gira en torno a mí. Cuando no es así, no es así.

Para poder crecer, uno tiene que aprender a ser empático. A ponerse en la situación del otro.

¿Qué más se necesita para crecer? Perseverancia. Perseverancia. La partida del caballo inglés es habitual en todo tipo de desarrollo. En todo tipo de desarrollo. Sea en una empresa. Cuando usted recién llega a trabajar a una empresa, lleva una semana trabajando en una empresa. Hay un dicho que dice, Toda es coba nueva, barre bien. Toda es coba nueva, barre bien. Y por eso es que, si uno está pensando en crecer, si uno está pensando en mejorar, si uno está pensando en cambiar, si uno está pensando en la palabra perfección, uno no puede olvidarse de la perseverancia. No se olviden que seremos juzgados por lo que hayamos hecho en nuestra vida. Por lo que hayamos hecho en nuestra vida. No por lo que hayamos querido hacer en nuestra vida. ¿Han pensado en eso? Yo creo que sí. Yo creo que sí, pero es bueno darle una vuelta. Vamos a Romanos. Vamos a Romanos.

Romanos.

Romanos 2, verso 6. La escritura dice que Dios pagará a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que perseverando en bien hacer buscan gloria, yonra e inmortalidad, perseverando en el bien hacer. La vida del cristiano no es una vida de un par de semanas, de un par de meses, de un par de años. La vida del cristiano es una carrera de largo aliento. Es una carrera de toda la vida.

Y debemos entender que las promesas las reciben los que perseveran. Las promesas las reciben los que perseveran. Y por eso la perseverancia es un ítem clave a la hora de pensar en este camino hacia la perfección. ¿Qué otro ítem plantea el señor Sandoval? Dice confianza. En el plano de la reflexión y del pensamiento, la confianza es la convicción personal de que a través del pensamiento propio y bien guiado es posible llegar a decisiones y conclusiones efectivas.

Cuestión vital para mantener el rigor de la reflexión cuando la presión grupal exige adherir a sentencias no fundamentadas o más importante cuando nuestra impulsividad confunde el querer con lo correcto. Confundir el querer, hacer con lo que es correcto o con lo que no es correcto. ¿Cómo podemos desarrollar un buen criterio a la hora de decidir el buen criterio se logra en primer lugar clamando a Dios por sabiduría? ¿Qué pasa cuando usted se enfrenta a una situación nueva que usted no ha sabido que alguien la haya vivido antes? ¿Cómo saber resolver enigmas? ¿Cómo resolver enigmas que no han ocurrido antes? Experiencias nuevas. La escritura nos dice que aquí en Santiago, Santiago 1, no todos y yo creo que nadie en el mundo es capaz de decirme y les sabe que yo lo sé todo.

Yo lo sé todo. Lo entiendo todo. No. Es tal el grado de sabiduría que uno le tiene que pedir a Dios inspiración. Muchas veces, cuando usted se enfrenta a un problema nuevo, ¿cómo lo enfrenta? ¿Solo? ¿Se tira de cabeza? Aplica todo lo que hemos aplicado, pero le falta sabiduría. ¿Cómo resolver algo que nunca nadie antes ha resuelto? Bueno, aquí Santiago dice el capítulo 1, verso 2, hermanos míos, tener por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, más tenga la paciencia, su obra completa para que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguno.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada, pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

No piense pues, que en tal haga que recibirá cosa alguna del Señor. Cuando uno se enfrenta a situaciones complejas, cuando uno se enfrenta a situaciones nuevas, cuando uno se enfrenta a situaciones difíciles, uno debe pedirle a Dios sabiduría. Y cuando uno le pide a Dios sabiduría, debe creer que Dios le va a conceder la sabiduría que uno necesita para resolver tal o cual situación.

Esto no es solamente pedir así como por si acaso, como decía Don Jaime hace un momento atrás. Mire, estoy cumpliendo. Yo le estoy pidiendo a Dios, pero esto lo estoy haciendo porque hay que cumplir. Eso no es lo que dice precisamente la Escritura. La Escritura dice que uno debe pedir con fe, creyendo que Dios es capaz de producir en nosotros la sabiduría que nosotros necesitamos para responder a tal o cual situación. ¿Qué más dice aquí este autor? Dice habla de la autonomía. Es la disposición a construir y sostener un pensamiento propio. Esto del pensamiento propio. Uno quisiera alguna vez en la vida actuar coherentemente con su pensamiento.

No es que otro diga, no es que otro haga, sino que yo hago. Estoy convencido de lo que hay que hacer y por eso lo hago. Y por eso de allí el Consejo de Pablo a Timo Teó. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste sabiendo de quién has aprendido. Y allí, hemos hablado en el pasado, aquí Dios es quien inspira.

Dios es quien se revela a través de su palabra. Dios es el que da la sabiduría. Y por eso lograr desarrollar un pensamiento propio es vital a la hora de crecer en el carácter que tiende a la perfección. Porque después uno, cuando se presenta el Tribunal de Cristo, ¿qué le va a decir? Mire, fue otro el que actuó por mí. O fue otro el que me dijo que yo actuara de tal o cual manera. Cuando nos presentemos al Tribunal de Cristo, la Escritura dice que cada uno, aquí se los voy a leer, Romanos 2.

Pablo fue un conocedor de la naturaleza humana. Él llegó a estas conclusiones por inspiración de Dios.

Dice aquí, verse 11, capítulo 2, verse 11. Porque no hay acepción de personas para con Dios, porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán. Y todos los que bajo la ley han pecado por la ley serán juzgados, porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio a su conciencia y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos. Si ustedes se fijan allí, es a nivel individual, personal, cuando nos enfrentemos al Tribunal de Cristo. Yo no sé cómo va a hacer eso, pero la Escritura lo dice. Nos vamos a presentar y van a salir nuestros argumentos. Dios va a evaluar nuestros pensamientos. ¿Por qué hicimos tal o cual cosa? Ah, no, es que yo me dije llevar por un tercero y me dijo que lo más correcto era que hiciera tal o cual cosa. No es así. Al final del día somos evaluados por nuestras acciones y nuestros pensamientos nos van a avalar o nos van a destruir nuestros pensamientos. Lo que se conoce como la primera acción. Antes del habla está el pensamiento. El habla es una acción. El pensamiento también es una acción, pero es una acción sin movimiento. Es una habla sin sonido, pero es acción igual. Por eso también hay que cuidar los pensamientos. ¿Qué más dice este autor? Este autor habla de la integridad. Integridad es la capacidad de exigirse a sí mismo y a otros altos estándares de reflexión, de tal forma que asegure que las decisiones y conclusiones a las que se llega son fundamentadas, claras, relevantes y lógicas. Por lo tanto, incluye la capacidad de reconocer el error en la forma de pensar y de echar caminos reflexivos que no cumplen con el rigor exigido. Convengamos que para efectos analíticos, la separación entre razón y emoción ha resultado útil. Sin embargo, en el dominio de la vida y el trabajo, ambas están interconectadas y forman, junto con el cuerpo, la nave con la que nos aventuramos cada día. La razón y las emociones. La razón y las emociones. No somos sólo razón, también somos emociones. Todos los que estamos aquí somos uno. Y de una manera didáctica uno puede subdividir la mente, ¿verdad? En las razones que hemos mencionado, como mejorar, haciendo tal o haciendo cual cosa. Pero no podemos olvidarnos también de nuestras emociones. Se entiende por emoción el conjunto de reacciones orgánicas que experimenta un individuo cuando responde a ciertos estímulos externos. Existen diversos tipos de emociones que se clasifican en un orden que va desde las más básicas a las más complejas. Las emociones primarias o básicas son aquellas que son innatas y que responde a un estímulo. Por ejemplo, la ira, la tristeza, la alegría, el miedo, la sorpresa, la aversión. Las emociones secundarias son aquellas que se generan luego de una emoción primaria, vergüenza, culpa, orgullo, ansiedad, celos, esperanza. En relación a las emociones básicas, hay una en particular a la cual me quiero referir.

La ira. La ira es una emoción. La ira forma parte de nosotros, en algunos más manifiestos, en algunos menos manifiestos, pero es una emoción. Y los seres humanos no somos solo razón, somos un todo. La ira y tristeza hay angustia como lo que acabamos de leer. Y en relación a la ira, ¿van a creer ustedes que la escritura habla abundantemente a este respecto?

Si no aprendemos a controlar la ira, la ira nos controlará a nosotros. ¿Han pensado ustedes cuántas tragedias existen en el mundo a causa de la ira?

¿Cuánta cantidad de personas asesinadas a causa de la ira? La ira mal controlada o no controlada ha sido y será un dolor de espíritu para uno mismo y para los demás.

Un signo de crecimiento está medido en la buena o la mala manera en que manejamos la ira. La escritura habla aquí en Efecios 4.

En Efecios 4.

Verso 26.

Pablo, por inspiración, escribe, airaos. ¿Se fija? Enógense. Es una reacción normal. Hay situaciones en las cuales la ira incluso puede ayudarnos a desarrollar esa adrenalina que se necesita para salir de una situación crítica. Airaos, pero no pequeis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. ¿Por qué se hace este alcance? Porque cuando uno está airado no obra la justicia de Dios.

No obra la justicia de Dios cuando uno está enojado. Dice cosas, hace cosas de las cuales, después, en general, uno se arrepiente. Por eso, uno de los consejos que se nos da a todos los que hemos sido padres y una de las experiencias que uno puede decir cuando uno es padre, a nadie le han enseñado a ser padre. Hemos aprendido prácticamente por ensayo y error, y eso lo reclaman todos los hijos mayores. No hay hijos mayores que no reclame algo a los padres. A mí me trataste de tal manera. Al otro, disculpenme, al menor o al que sigue lo han tratado de otra manera. Uno va aprendiendo. Uno de los consejos que se le da a todos los padres y que nos han dado a todos los que hemos sido padres es no corrija enojado. ¿Cuántas veces hemos escuchado a este respecto? No corrija cuando usted esté enojado. ¿Por qué habitualmente ocurre que cuando a uno ya se le pasa el enojo? Uno piensa diferente. Uno piensa diferente. Y por eso, el consejo no corrija cuando esté enojado. Corrija cuando esté calmado.

Airaos, pero no pequeis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El diablo se aprovecha cuando uno está enojado. Porque uno ha entrado en un proceso, yo digo un proceso mental, pero es algo que lo envuelve a uno. Y allí el dominio propio, todo esas cosas pasan a segundo plano. ¿Por qué? Porque estamos en la fase emotiva. Es todo emoción. Y de nuevo, no veis lugar al diablo. No veis lugar al diablo. Otra escritura, Santiago 119.

Santiago 119.

Dice aquí, por esto mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tarde para hablar, tarde para airarse.

Mantener esa compostura, ese dominio propio, sobre nuestras emociones. Es una clave para crecer.

El antónimo de ira, ¿saben ustedes cuál es? El antónimo de la ira, ¿saben ustedes cuál es?

La mansedumbre. La mansedumbre. Y la escritura dice que los mansos recibirán la tierra por heredad.

Los mansos recibirán la tierra por heredad.

Aprender a controlar una emoción tan fuerte y tan propia del ser humano, como la ira, nos puede llevar a que alcancemos las promesas. Y en su defecto, el no controlarla nos puede llevar a perderla. ¿Se imaginan?

Teniendo todas las razones que da la escritura respecto de cómo alcanzar la perfección moral y alcanzar las promesas que Dios nos ha hecho, la perdamos porque no logremos controlar una emoción. ¿Cómo la ira? Es una tragedia. Es una tragedia. Pero la escritura lo menciona. Alcanzar la perfección es una carrera en la cual todos estamos combinados por nuestro Padre Dios. Sin embargo, es una carrera humana con miras a alcanzar una meta divina.

Seguimos siendo humanos. Mientras nos mantengamos en el camino, la esperanza de alcanzar siempre estará allí presente. O como se dice, enciernes.

Si nos apartamos del camino, esa esperanza se difunde, se difumina e incluso se puede perder. ¿Qué debemos hacer para correr en este camino de la perfección? Primero que nada, tener voluntad o las ganas de querer participar en esta carrera. Dios no obliga a nadie. Dios no obliga a nadie. Él respeta nuestra decisión. Si no queremos, Dios va a respetar nuestra decisión. Si queremos correr en este camino de la perfección, debemos, primero que nada, tener ganas. Tener ánimo, tener voluntad para dejarnos guiar. Y si nos dejamos guiar, debemos aprender a desarrollar el buen pensamiento, el buen pensar, el buen pensar, el buen pensamiento crítico, que requiere humildad, coraje, empatía, perseveranza, perseverancia, confianza, autonomía e integridad. Esta lista de actitudes nos permite operar sobre la cualidad del pensamiento crítico, más también no debemos olvidar que podemos tener las mejores intenciones, pero podemos ser arrastrados por las emociones, entre las cuales la ira cobra un valor relevante. No es la única, también está la tristeza, como mencionaba Don Jaime hace un momento atrás. A veces estos bajones, estos bajones profundos, profundos, profundos, que a veces cuesta mucho salir. Es cierto que la vida de todos los que estamos aquí no es una gráfica así perfecta. Siempre hay picos y valles, hay momentos en los cuales uno está con más ánimo, hay otros momentos en los que uno está con menos ánimo, pero en esa gráfica siempre los puntos debieran ser superiores al final del día o al final del camino. Quiera Dios y Dios quiere que crezcamos en gracia y conocimiento y llegamos a la meta de la transformación de la carne en espíritu, que a fin de cuentas es la perfección que Dios espera que desarrollemos. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.