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Ya tengo casi todo. Como es de todos sabido, cada semana, desde hace cuatro años ya, venimos desarrollando una forma de comunicarnos vía mail a través del boletín semanal. Es increíble como la mente es frágil y es increíble también como pasa el tiempo. La verdad que el primer boletín informativo lo busqué en la memoria del mail cuando estaba pensando en este mensaje me puse a reflexionar cuánto tiempo llevábamos produciendo el boletín y dije, serán dos o tres años. Y dije, pero mejor, como la mente es muy frágil, es mejor ir a la fuente y en este caso la fuente es el recuerdo que tiene gmail respecto de los mails que han sido enviados en el pasado.
Son una de las memorias más grandes que tiene, por lo tanto he tenido la precaución de prácticamente no borrar ningún mail en el pasado. Y el primer boletín fue de febrero del 2014. Febrero del 2014 llevamos más de cuatro años produciendo este boletín. La idea es que no haya interrupciones. Hemos tenido muy pocas interrupciones en la producción de este boletín.
Cada vez que hacemos este boletín implica una suerte de historia. Cada boletín tiene una historia detrás. Se ve el boletín un par de letras, pero detrás de esas 100 palabras siempre hay una historia. Y esta semana el tema que escogí surgió a través de la experiencia diaria de transitar por la calle Fernández Albano.
Todos los que han transitado por la calle Fernández Albano, o yo espero, porque ya llevamos aquí, estamos viviendo con esto del tiempo. Este es el séptimo año que estamos viviendo aquí en este lugar. En consecuencia, yo entiendo que en estos siete años todos hemos transitado de una u otra manera por la calle Fernández Albano. Ya sea a pie, ya sea en micro, ya sea en vehículo. Y todos los que tomamos la calle Fernández Albano con destino a la costa y nos enfrentamos a la calle o a la avenida, a la gran avenida, hemos tenido que detenernos en la esquina.
Y en la esquina hay una suerte de estación, podríamos decir, aparte del pasto y de los árboles, hay unos sadoquines. Y sobre los sadoquines hay una inscripción que da inicio a un pseudo parque. Y digo pseudo, puesto que ha ido sufriendo una suerte de cambios a través de estos siete años con la construcción de los edificios, ha ido perdiendo un poco el verdor, pero sigue manteniendo una suerte de parque todavía en medio de esta ciudad en donde cada vez es más escaso el verde. Y en esta inscripción, de hecho, he tenido ocasión hasta de leerla en negativo, hasta de leerla al revés, porque he pasado muchas veces por allá y siempre me ha llamado la atención.
La inscripción dice, la verdad os hará libres. Eso dice el comienzo de esta avenida cuando uno comienza a caminar desde la gran avenida y toma Fernández Albano, hay una inscripción. La verdad os hará libres. Siempre me llamó la tensión, cuando llegué aquí me sorprendió que en medio de una ciudad que es lejos una ciudad religiosa, hubiese un tecto religioso.
Eso fue lo que me llamó la tensión y por eso es que viendo y buscando una idea para el boletín me encontré con esta frase. Esta frase es una frase que uno la ha escuchado en películas, la ha leído en revistas, la ha repetido una increíble cantidad de veces y está fundada o fundamentada en una frase o palabras de nuestro Señor Jesucristo y fueron extraídas del libro de Juan, al cual yo los invito a ir allá.
El libro de Juan, en el capítulo 8. Aquí Jesucristo hablaba hablando con los judíos que habían creído en él. Dice aquí, dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él, si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Le respondieron linaje de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú seréis libres? Jesús les respondió, decirlo, yo te decirte digo que todo aquel que hace pecado esclavo es del pecado y el esclavo no queda en la casa para siempre.
El hijo sí queda para siempre. Así que, si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Jesucristo hace una promesa. Nos dice aquí, si permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad. Me llamó la atención aquí como Jesucristo apunta respecto de esta verdad. Aquí la palabra que fue traducida conoceréis la verdad. Déjenme buscarla aquí. Es una palabra que significa llegar a conocer cabalmente.
Llegar a conocer cabalmente la verdad. A través de estas palabras, Jesucristo habla de uno de los temas esenciales del que hacer cristiano. Jesús habla de la libertad y de la esclavitud. Libertad y esclavitud. Del pecado. Cristo no habla respecto de un punto de vista respecto del pecado.
Cristo no opinó respecto del pecado. Lo que Cristo dijo da cuenta de una realidad, tan realidad como la vida misma. El pecado. El pecado esclaviza. El pecado subyuga. El pecado atrapa. El pecado destruye, corrompe y eventualmente mata. Espiritualmente hablando. ¿Han pensado en aquello alguna vez? ¿Han caído en esta cuenta alguna vez? El pecado. Esto es la transgresión de la Santa, justa y perfecta ley de Dios.
¿Han caído en la cuenta que las transgresiones se esclavizan?
Un pecado es una decisión. Estoy convencido de eso. Uno decide transgredir. Uno aplica el libre albedrío. Se enfrenta a una situación y frente a esa situación toma una decisión. ¿Trancredir o no transgredir? Pero una vez que uno ha transgredido no es tan fácil volverse atrás. No es tan fácil decidir de otra manera.
La primera vez cuesta. La segunda vez no cuesta tanto. La tercera vez ya no se siente. De allí que Jesucristo fuera tan duro respecto del pecado. Duro. Aquí vayamos a Mateo 5, 27. Jesucristo, refiriéndose al pecado, no andaba con medios días o medias pintas. O medias pintas, como podemos decirlo. Mateo 5, 27. Hoy estáis que fue dicho, no cometerás a adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para acodiciarla ya adulteró con ella en su corazón.
Dice aquí, por tanto, si tu ojo derecho te hizo ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Jesucristo dando una instrucción, podríamos decir una instrucción de protección, de protección espiritual. Dice, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno. Y si tu mano derecho te hizo ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno. El pecado atrapa, esclaviza, subyuga y destruye.
Es interesante esta verdad que Jesucristo plantea. El pecado atrapa. Y hay que tener mucho cuidado con el pecado, porque el pecado una vez que ha atrapado destruye, destruye. Pablo habló de aquello en la carta a los romanos, en la cual él tiene la autoría. La carta a los romanos debemos entender que Pablo, inspirado por Dios, fue estimulado por el Espíritu a escribir a este respecto. Y es interesante cuando aquí se incluyeron los capítulos y los versículos, en los distintos capítulos del texto, porque en el original no existen los capítulos ni los versículos.
Fueron agregados. Sin embargo, es llamativo que romanos 7. Tiene un número que es especial. En número 7, o sea, en romanos 7, en el versículo 7, Pablo toca un tema que es tremendamente profundo y que habla respecto del pecado y de cómo el pecado destruye. Y de cómo el pecado va dañando lo a uno. Lo voy a leer en la Biblia de Lenguaje Simple.
En número 7, aquí quiere decir esto que la ley es pecado. Claro que no. Voy a leer en la versión de lenguaje simple. Por eso va a salir un poquito diferente a la versión Reina Valera que ustedes tienen. Y entonces dice aquí en versión de lenguaje simple. Quiere decir esto que la ley es pecado. Claro que no. Pero si no hubiera sido por la ley, yo no habría entendido lo que es pecado. Eso es lo que Pablo trae a colación. Por ejemplo, si la ley no dijera no se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, yo no sabría que eso es malo.
La escritura dice no codiciarás. Y entonces señaló la codicia a un pecado. Y entonces Pablo sigue aquí argumentando cuando no hay ley, el pecado no tiene ningún poder. Pero el pecado usó ese mandamiento de la ley y me hizo desear toda clase de mal.
Cuando yo todavía no conocía la ley, vivía tranquilo. Pero cuando conocí la ley me di cuenta de que era un pecador. El conocimiento del pecado viene a raíz de que uno tiene acceso a la ley y de que vivía alejado de Dios. Fue así como la ley que debió haberme dado la vida eterna, más bien me dio la muerte eterna. Pablo. Y cuando uno hace estos análisis, uno cae en la cuenta, bueno, cuando Pablo se analizaba a sí mismo. Cuando Pablo se analizaba a sí mismo.
¿Cuál era la opinión que Pablo tenía por inspiración de Dios? Dice porque el pecado usó la ley para engañarme y con esa misma ley me alejó de Dios. Podemos decir entonces que la ley viene de Dios y que cada uno de sus mandatos es bueno y justo. Con esto no estoy diciendo que la ley que es buena me llevó a la muerte. De ninguna manera, el que hizo esto fue el pecado. Claro, porque la ley es perfecta. Los mandamientos son perfectos. Pero ¿dónde viene la muerte? Cuando uno transgrade.
Y eso es lo más profundo a la conclusión que llega a Pablo aquí. Dice, mire, yo quiero hacer el bien, pero no hago el bien. Quiero hacer el bien, pero no hago el bien.
Y esto es algo difícil o podríamos decirlo muy real. Voy a seguir leyendo.
Verso 14, nosotros sabemos que la ley viene de Dios, pero yo no soy más que un simple hombre y no puedo controlar mis malos deseos. ¿Y qué dice? Soy un esclavo del pecado.
Pablo confirma lo que Cristo expresó en Juan 8.32. El pecado esclaviza.
El pecado esclaviza. El pecado daña. El pecado destruye la obra de Dios. Y por eso, Jesucristo fue tan tajante respecto del pecado. Aquí no hay pecados pequeños ni pecados grandes.
La ley dice que la transgresión de la ley es pecado y punto. Y los pecados van corrompiendo.
La verdad nos hará libres. Sin embargo, es interesante, vayamos de nuevo al tecto con el cual iniciamos este mensaje. Juan 8.31. Juan 8.31. Vamos a ir acá. Voy a volver a leer Juan 8.31. Dijo entonces, Jesús a los judíos que habían creído en Él, si vosotros permaneciereis en mi palabra. Aquí la palabra permanecer, menos, menos. Verbo primario, que significa quedarse, quedarse, hacer escala, esperar, morar, durar, permanecer, perseverar, persistir, retener, vivir.
Eso es lo que estaba diciendo Jesucristo. Si vosotros permaneciereis en mi palabra, verso 32 y conoceréis la verdad, ginosco, ginosco con G, prolongado de un verbo primario conocer, saber y el diccionario de las palabras del Nuevo Testamento y del Antiguo Testamento, vine en la página 190 hablando de ginosco, dice entender totalmente. Las palabras tienen poderes, o tienen un poder que es increíble, cuando uno conoce lo significado de las palabras. Jesucristo nos dice que la verdad nos hará libres cuando entendamos totalmente la verdad y para llegar a entender totalmente la verdad de Dios debemos permanecer en su palabra.
Esto da cuenta de un principio de principios. La verdad se llega a entender en la medida que percibiramos en la palabra. Esto tiene una significancia increíble para todos los que estamos aquí. La santificación de la verdad se logra no con el conocimiento de la verdad, el conocimiento de la verdad ayuda, por supuesto, pero la santificación con que se logra, con la permanencia. Esto no se trata de hacer primavera como una golondrina, no se trata de haber creído alguna vez en la vida, no se trata de entender la verdad, se trata de permanecer en la verdad.
Las promesas son para los que perseveren en el bien hacer. Las promesas que Dios nos ha hecho, hay una promesa, Jesucristo nos prometió la vida eterna, de eso dicen las escrituras. Se nos ha prometido la vida eterna a quienes, a quienes, a los que perseveren en el bien hacer. No se dice que van a heredar las promesas los que sepan, los que sepan la verdad, sino los que hagan la verdad.
Romanos 2, Romanos 2, 2, 2, 6. Romanos 2, 2, 6. Aquí, de nuevo, Pablo, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que perseveran en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia.
La cabalidad del conocimiento de la verdad se da o se entrega a través de la perseverancia en el bien hacer. Uno puede entender con estos principios en mente el reclamo del escritor de la epístola a los hebreos. Ustedes saben que la epístola de los hebreos es una epístola tremendamente profunda y que habla a los judíos que entendían la ley, que comprendían la ley, pero en la epístola hay un reclamo. Hay un reclamo. Aquí el escritor de la carta a los hebreos le reclama algo a los hebreos.
¿Qué es lo que le reclama a los hebreos? El escritor de la carta a los hebreos. Hebreos 5, verso 1. Vamos a partir en esta ocasión un poco antes de dónde está el reclamo. Voy a empezar a leer del versículo 1 de hebreos 5.
Dice porque todos sumos a serdotes tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados. Los sacerdotes fueron elegidos de entre el pueblo de la tribu de Levi. Oficiaban en el tabernáculo, pero no dejaron de ser hombres. Ellos también presentaban sacrificios cuando ellos transgredían. Eran hombres designados para oficiar ante Dios, pero seguían siendo hombres con dificultades y con anhelos. Y en algunos casos la misma escritura menciona, por ejemplo, los hijos de Arón que presentaron fuego extraño ante Dios.
Igual cometieron sus transgresiones. En el siguiente versículo, para que presento ofrendas y sacrificios por los pecados, hablando del sumo sacerdote, para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad, asenella, fragilidad. Verso 3. Y por causa de ella, de la debilidad, debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. Los sacrificios, como han estado estudiando nuestras damas en el taller de damas, se dividían en dos grandes secciones, que están presentadas en el libro de Levítico.
Ofrendas de olor grato, en donde estaba el holocausto, la oblación, que es la ofrenda de grano, ofrenda de paz. Y las ofrendas que no son de olor grato. Ofrendas por el pecado, ofrendas por la culpa, y la ofrenda por la culpa con restitución.
Eso, el capítulo 4 de Levítico está mencionado.
Verso 4 dice aquí, en Hebreos, y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fuearon. Aquí los sacerdotes no se autonombraban.
Fueron elegidos por Dios. Aquí en exo 30-30 se está la escritura en donde se dice, un giraz también a Arón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Dios eligió aquí a Arón y a su descendencia para que oficien en el tabernáculo de reunión. Verso 5, hablando de Jesucristo, así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo, haciéndose sumos sacerdote, sino el que le dijo, tú eres mi Hijo hoy, yo te he engendrado hoy. Y el verso 6 dice, como también dice en otro lugar, tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melchisedec.
Verso 7, y Cristo en los días de su carne, ofreciendo regos y súplicas, con gran clamor y lágrimas, al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente, y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. Y habiendo sido perfeccionado vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, y fue declarado por Dios sumos sacerdotes según el orden de Melchisedec.
Y aquí, entonces, el siguiente versículo, el escritor de Hebreos, se encuentra con un problema, o hace manifiesto un problema. Hace manifiesto un problema. ¿La cabalidad del conocimiento requiere de los participantes de la perseverancia en el bien-hacer?
Si no hay perseverancia en la verdad, el crecimiento se trunca. El conocimiento se trunca. Hebreos 511.
Y aquí el escritor hace manifiesto esto y dice, acerca de esto tenemos mucho que decir y difícil de explicar por cuánto os habéis hecho tardos para oír. El escritor de la Epístola a los Hebreos expresa esto. Habiendo tantos temas profundísimos que tratar, hay que volver a tratar temas superficiales.
Y estamos hablando de la carta de Hebreos, que uno entiende que la carta a los Hebreos no es un tema superficial. Pero el escritor de Hebreos dice, porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Ya habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido.
Esto de la leche y el alimento sólido. Lo básico.
Uno entiende que los niños se alimentan de leche. Hay los niños menores de tres meses. Por ejemplo, no pueden digerir la carne. No tienen todavía el sistema digestivo para poder digerir las proteínas.
Y entonces se hace la analogía. Aquí el escritor de Hebreos trae acolación esto.
Y dice, todo aquel que participa de la leche es inexperto. Inexperto significa sin experiencia. En la palabra de justicia porque es niño. Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Y aquí entonces uno puede llegar a conclusiones o análisis.
¿Cómo explicar temas espirituales? Si todavía hay que hablar de temas carnales. Eso es lo que el escritor de Hebreos hace mención aquí. Y ustedes pueden analizar la carta a los hebreos. Es una carta formidable. Formidable. Y aún así el escritor dice, mire, mire, yo no he podido profundizar más. ¿No he podido profundizar más? ¿Por qué? Porque se hicieron tardos para oír cómo explicar temas espirituales si todavía hay que estar hablando de temas carnales. Uno llega a analogías respecto del conocimiento en todas las áreas. Don Vicente lo mencionó hace un momento atrás. El conocimiento en todas las áreas requiere conocimientos previos. Por ejemplo, a uno no le enseñan a multiplicar si uno no ha aprendido a sumar. Uno no puede saltarse la suma. Así como también uno no puede aprender lenguaje si no le han enseñado el abecedario. Uno no se puede saltar aquello. Hay conocimientos que son necesarios previamente antes de profundizar un tema. Por eso es que existen las matemáticas básicas, las matemáticas avanzadas. No sé, en la universidad los jóvenes podrán explicar o entender mejor esto del cálculo. Es porque se va en ascenso y el conocimiento bíblico también. Para conocer en profundidad se debe perseverar en la palabra. Se debe perseverar en la palabra. El escritor de la epístola a los hebreos trata temas profundos, pero se encontró con que tenía que tratar temas básicos. ¿Cómo explicar temas tan profundos como el que sigue? En hebreos 10, por ejemplo, saben ustedes que la ley, que es perfecta, tiene un problema? ¿Y qué hace veración más fuerte con todo el respeto que uno puede mencionar a este respecto? ¿Saben ustedes que la ley tiene un problema? La ley que es perfecta, pero tiene un problema. Hebreos 10, vean el tema.
Este tema es un tema que requiere conocimiento previo. Y que, por supuesto, ha sido tergiversado. Por supuesto, ¿por quiénes han sido tergiversados? Por los inconstantes y por los inductos. Por supuesto, los que no saben y los que son fructuantes. Lo que no quiere obedecer, no va a obedecer. Y entonces, encuentra que aquí tienen las claves para no obedecer. Pero, aquí lo que se estaba hablando era de lo siguiente. Dice, porque la ley versículo 1, Hebreos 10, versículo 1. Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año a ser perfectos a los que se acercan. La ineficacia de la ley. De otra manera, cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto limpios una vez no tendrían ya más conciencia de pecado. La ley por sí mismo no puede perfeccionar la conciencia. La conciencia. Podemos sacrificar un cordero a causa de nuestros pecados y podemos desarrollar el sacrificio a cabalidad perfectamente, sabiendo exactamente lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer cuando se mata a ese cordero, que la sangre o se llevaba dentro del tabernáculo, se rociaba en el templo, el resto se enviaba fuera, una parte se quemaba, otra parte se le dejaba al sacerdote, etcétera. Uno puede saber perfectamente y lo puede realizar a cabalidad, pero eso lo convierte a usted en mejor persona? No. No. La ley por sí mismo no puede perfeccionar la conciencia. Es como si dijéramos hermanos con todo la... ¿Cómo lo puedo decir? Miren, asistimos a los servicios sabáticos y venimos a los servicios sabáticos y obedecemos el mandamiento, pero eso lo convierte a usted en mejor persona? La ley por sí misma no puede perfeccionar la conciencia, pero la perseverancia en la obediencia sí. La perseverancia en la obediencia, Cristo fue perfeccionado a causa de su obediencia. La obediencia conduce a la perfección del carácter y a través de ese perfeccionamiento podemos entender más cabalmente la ley. Podemos entender más cabalmente la ley, pero si no cumplimos con la ley, ¿cómo vamos a entender más perfectamente la ley? La obediencia, a través de la obediencia, podemos entender la ley de la misericordia, de la cual se nutre toda la verdad de Dios. La verdad de Dios es la misericordia en acción. Cada día me convenzo más que el conocimiento de la verdad es una cosa. La perseverancia en la verdad es otra cosa. Puedo entender mejor hoy lo que la Escritura dice, el conocimiento envanese, pero el amor edifica. La permanencia en la verdad es la que nos hace libres. La permanencia en la verdad, el llegar al conocimiento cabal de la verdad, pero si uno está en resor de lo básico, ¿cómo uno va a poder profundizar? Si uno está siendo corregido, ¿han pensado en eso? Si uno está constantemente en la fase de la corrección. ¿Y cuándo va a llegar a la fase del perfeccionamiento? No va a poder llegar a la fase del perfeccionamiento, solamente en la fase de la corrección. La permanencia en la verdad es lo que nos hace libres. La no permanencia en la verdad no nos permite crecer. La no permanencia en la verdad dificulta nuestro desarrollo. La no permanencia en la verdad complica nuestro desarrollo. La no permanencia en la verdad confunde nuestro crecimiento. ¿Cómo que confunde? Creemos que estamos creciendo cuando en realidad no estamos creciendo. Por eso cuando uno estudia, esto del estudio es algo muy bueno, pero el estudio tiene que ir adosado con obediencia. ¿Por qué qué pasa si usted estudia y no obedece más?
Usted se vuelve culpable, porque tiene más conocimiento. La permanencia en la verdad nos permite discernir lo bueno de lo malo. Necesitamos el conocimiento de la verdad para poder entender las cosas mejor. La no permanencia en la verdad nos dificulta el poder entender lo bueno de lo malo. ¿Qué consecuencia es su discernimiento? Hacer lo correcto requiere de nosotros más que conocimiento respecto de lo que es correcto. Lo voy a volver a repetir, parece un trabalenguas. Hacer lo correcto requiere de nosotros más que conocimiento respecto de lo que es correcto. Saber, por ejemplo, que no hay que robar. Sabemos que no hay que robar. La sociedad entera sabe que no tiene que robar. Y la sociedad roba. Así podemos hablar de todos los pecados, de los 10 mandamientos. Cualquiera de aquellos no levantar falsos testimonios. Es un mandamiento y no puede ser más claro. Vayamos. Éxodo 20. Los mandamientos. Nosotros los que estamos aquí, hermanos, conocemos los mandamientos. Y entonces, la pregunta de millones, bueno, entonces, por qué uno transgride. Vayamos. Éxodo 20.
Hacer lo correcto requiere de nosotros más que conocimiento respecto de lo que es correcto. Éxodo 20, versículo 1. Ya habló Dios todas estas palabras diciendo, Yo soy el eterno tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de casa, de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy el eterno tu Dios fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Ya hago mis helicordia millares a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre del eterno tu Dios en vano, porque no dará por inocente el eterno al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Mas el séptimo día es sábado para el eterno tu Dios. No hagas en él obra alguna. Tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo el eterno los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay. Y reposó en el séptimo día por tanto el eterno bendijo el día sábado y lo santificó, lo apartó para un uso especial. Los primeros cuatro mandamientos que tienen que ver con la relación con nuestro Dios. ¿Cuántas personas conocen estos mandamientos?
¿Cuántas personas cumplen con el mandamiento? Son dos cosas distintas. Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra que el eterno tu Dios te da. No matarás, no cometerás adulterio, no hultarás, no hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su vei, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Conocer los mandamientos es una cosa. Complir con los mandamientos es otra cosa. Y por eso esto de permanecer en la verdad. Seremos discípulos de Jesucristo si permanecemos en la verdad. Si conocemos la verdad, si conocemos la verdad y no hacemos la verdad, no volvemos culpables. Hacer lo correcto es permanecer en lo correcto. Hacer lo correcto es permanecer en lo correcto. Las escrituras están para que nosotros aprendamos a través del relato de otros. Eso dice la escritura, ahí en Primera de Corintios 10. Las escrituras están escritas para que nosotros aprendamos. La tragedia es que pareciera que uno no aprende con la experiencia de otro. Esa es una tragedia. Parece que a todos nos gusta, igual que los niños, vivir la experiencia. Vivir la experiencia. Esto de meter los dedos en el enchufe. Esta semana ha sido totalmente emblemática en mi casa. Hemos vivido aquella experiencia en dos años y medio de naturaleza humana allí. Totalmente, totalmente. Y pareciera que en todo orden de cosas nosotros nos gusta vivir la experiencia por uno mismo. Esto de me gustaría vivir a mí la experiencia. Bueno, 40 años en el desierto. Y están las escrituras escritas allí para que aprendamos. Y cuántas veces nosotros cometemos los mismos pecados que cometieron los israelitas. Todos deseando llegar a la vida, llegar a la tierra prometida. Y nosotros llegar a la vida eterna. ¿Cuántos de ellos llegaron?
José y Cález. ¿Por qué? Porque tenían un espíritu diferente. Un espíritu diferente.
Toda la escritura está confeccionada con este fin. ¿Para qué aprendamos?
Hacer lo correcto requiere de nosotros voluntad.
Voluntad. Voluntad para hacerlo correcto.
Aunque no sea conveniente. Hacer lo correcto no siempre es conveniente. Y las escrituras están llenas de ejemplos. Daniel. Daniel. Daniel fue un gobernador. Y tuvo que vivir la experiencia. De ser enjuiciado, de ser enviado al foso de los leones.
Hacer lo correcto no siempre va acompañado de cosas convenientes para uno.
No siempre hacer lo correcto es conveniente en ese momento.
A veces, hacer lo correcto es renunciar a lo que no es conveniente. Permanecer en la verdad es perseverar en la verdad. Si permanecemos en la verdad, podremos entender más y mejor lo que Dios quiere de nosotros.
Aquí en Efecios, Pablo, por inspiración, escribe lo siguiente.
En Efecios.
Efecios 3, en el verso 14. Dice aquí por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé conforme a las riquezas de su gloria el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su espíritu. Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura. Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Ser plenamente capaces de comprender las dimensiones de Dios. ¿Han pensado en eso? ¿Comprender a Dios a cabalidad?
¿Hasta dónde es capaz de llegar el amor de Cristo por nosotros? El amor de Cristo por nosotros fue darnos la libertad a través de su sacrificio.
Aquí en Juan, cuando...
Aquí, Juan, estos capítulos de Juan 14, 15, 16, son capítulos que leemos cada pascua. No siempre los leemos a cabalidad, pero son temas de pascua. Y aquí en el capítulo 15, Juan 15 en el verso 9, Cristo dice lo que va a hacer y la historia cuenta lo que Jesús hizo.
Dice aquí, como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. Permanecer es mi amor. Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo se ha cumplido. Este es mi mandamiento que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Esto de permanecer es la verdad. Permanecer es la verdad definitivamente, no es sólo saber de la verdad.
Dice aquí, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor, pero os he llamado amigos porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegiste y vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros. Y os he puesto para que vayáis y lleveis fruto y vuestro fruto permanezca para que todo lo que pidierais al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando que os améis unos a otros.
Jesucristo se sacrificó para darnos a todos los que estamos aquí una segunda oportunidad.
Segunda oportunidad, que si permanecemos en ella, llegaremos a alcanzar esa libertad de la que hablaba Jesucristo. Entender la frase que dio inicio a este mensaje, requiere de nosotros obediencia a la verdad. Y la obediencia a la verdad requiere permanencia en ella.
Quiera Dios y Dios quiere. Uno dice quiera Dios, pero Dios quiere darnos de su espíritu y Dios nos ha dado de su espíritu. Todos los que han aceptado el sacrificio de Jesucristo y se han arrepentido, genuinamente de sus pecados y se han bautizado a través de la imposición de manos, hemos recibido el espíritu. Por eso cuando uno dice quiera Dios, Dios quiere darnos de su espíritu. Dios nos ha dado de su espíritu para que seamos capaces de correr y de vencer. Porque permanecer en la palabra no es solamente saber, sino que hacer y permanecer, como dice Hebreos 12, verso 1.
Por tanto, nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grandes nubes de testigos. Para uno habla de la nube de testigos. De nuevo, los versículos no hay que sacarlos de contexto. La Carta de los Hebreos se venía mencionando a los héroes de la fe. Ese era el tema del capítulo 11, los héroes de la fe. Y por eso aquí dice, portándonos nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grandes nubes de testigos. Muchas personas en el pasado han sido capaces de perseverar hasta el fin. Dice aquí, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Quiera Dios y Dios quiere que permanezcamos en la verdad, porque permaneciendo en la verdad, esa verdad nos hará libres.