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Como todos ustedes saben, la semana recién pasada tuve ocasión de estar en Argentina, con motivo de la celebración de la Pascua que se celebra en el segundo mes. De hecho, fue una indicación que Dios transmitió a través de Moisés a los israelitas que viviendo en el segundo año de salido de Egipto, se enfrentaron a una situación nueva y compleja desde la perspectiva de ellos, de los israelitas. Esta circunstancia a la cual se encontraron fue cómo hacer coincidir dos leyes, dos indicaciones y salir airoso al respecto. ¿Cuáles eran estas indicaciones?
Aquí en número 19, en número 19 en el verso 11, un criterio de exclusión respecto de los israelitas que se contaminaran con un cuerpo muerto. Números a las 19, verso 11. Aquí la escritura trae esta indicación, este mandamiento, esta ley que decía, el que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días. Tenían que mantenerse aparte estas personas. Y entonces estas personas, uno puede entender, salieron de Egipto, muchos hombres, mujeres, niños, abuelitos, ¿qué se yo? Y durante el trayecto alguien sufre el término de sus días y bueno, ¿qué hacemos con la persona que fallece? Bueno, había que darle el oficio religioso y proceder a la sepultación.
Y entonces las personas quedan allí contaminadas. Y entonces estos israelitas, teniendo esta indicación de permanecer siete días separados, fueron donde Moisés a plantearle un problema. Y entonces en números, en números, en el capítulo 9 de números, nos encontramos con esta situación. Habló el eterno Moisés en el desierto de Sinaí en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto en el mes primero diciendo, los hijos de Israel celebranán la Pascua a su tiempo. El 14 día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis. A su tiempo, conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes, la celebraréis. Y la escritura menciona que la persona que no guardar el Pascua sería cortada de Israel.
Cortada de Israel. Y entonces dice aquí celebraron la Pascua en el mes primero, los 14 días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí, conforme a todas las cosas que mandó el eterno a Moisés, así hicieron los hijos de Israel. Pero hubo algunos que estaban in mundo, a causa de muerto, y no pudieron celebrar la Pascua aquel día y vinieron delante de Moisés y delante de Arón aquel día. Y entonces hicieron esta pregunta. Nosotros estamos in mundos por causa de muerto. Estaban con este criterio de exclusión siete días apartados y no pudiendo tener contacto con los demás miembros de la congregación. Y entonces ellos hacen una pregunta, ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda al eterno a su tiempo entre los hijos de Israel?
Y Moisés les respondió, esperad y oiré lo que ordena el eterno acerca de vosotros. Verso 9, y el eterno habló a Moisés diciendo, habla a los hijos de Israel diciendo, cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes que estuviera in mundo por causa de muerto o estuviera de viaje lejos celebrará la Pascua a el eterno en el mes segundo a los 14 días del mes entre las dos tardes la celebrarán.
Y entonces la semana pasada, el sábado pasado, Nisan es un mes que tiene 30 días y por eso verdad nosotros conmemoramos Pascua a la nochecer del día jueves y entonces, bueno, la segunda Pascua también se inicia al entre las dos tardes a la nochecer del día sábado sábado para domingo. Esta escritura trae a colación varios principios que bien vale la pena tener en cuenta. El primero que se me viene a la mente es que ante el dilema presentado por los israelitas a Moisés Plasma en este libro claramente que no fue Moisés quien entregó la ley. Fue Dios y de hecho él dice, mire, sabe que este problema lo voy a consultar a Dios y vamos a ver qué nos responde Dios.
Dios es de quien emanan las respuestas y él no tuvo una respuesta. Y hay que ver que no tuvo respuesta a este dilema que le presentaron los israelitas. Y hay que ver que era un buen dilema. Dijéramos, verdad, en Gerga, un buen dilema cómo cumplir con dos leyes, dos leyes que tenían este criterio por una parte Pascua si no celebran Pascua mueren, o son cortados de Israel.
Y por otra parte cumplir con el mandamiento que decía, mire, sabe que ustedes están excluidos a causa de muertos. Se contaminaron con muertos y las personas dirían, claro, pero qué íbamos a hacer, qué íbamos a hacer si el familiar se muere y bueno, ¿cómo lo vamos a dejar allí? Y entonces Moisés plantea una fórmula de la cual debieramos aprender y quiero contarles que esta fórmula de trabajo en cómo resolver dilemas es el que actualmente aplicamos en la iglesia. Ante dilemas de toda índole tenemos este principio. Primero que nada debemos entender y podemos leer que los israelistas en primer lugar querían cumplir, porque quiero contarles, mis hermanos, alguna de las conclusiones a las cuales he llegado después de estos 18 años de ministerio.
Los dilemas generalmente se presentan en la vida de los hombres que intentan cumplir y mientras más acusioso es uno frente a los mandamientos de Dios, más dilemas se van presentando, mientras menos dilemas no es que uno vaya creciendo, sino todo lo contrario. A la medida que uno va creciendo se va encontrando a problemas que uno genera dudas. Ahora bien, por el contrario, si una persona no está preocupada en obedecer, ¿cuál es el dilema? No obedece, no más. No hay ningún dilema. Los dilemas se presentan cuando uno quiere obedecer.
Los conflictos se generan cuando uno trata de hacer lo mejor cada día. ¿Cómo resuelvo tal o cuál dilema? Es lógico pensar que uno no tiene siempre respuestas para todos. No siempre uno te encuentra todas las respuestas. Así que puedo elaborar lo siguiente a este problema que presentaron estos israelitas a Moisés. Puedo pensar que intentaron resolverlo por sí solos. Pienso, trataron, por lo menos lo pensaron. ¿Cómo resolvemos este enigma? Y luego antes de ir a Moisés, como dice la escritura, también habían jueces. Y la indicación de los jueces estaba mencionada antes, ahí en Exodo 18.
A las semanas después que salieron de Egipto, ¿se acuerdan que Gétro va a visitar a Moisés? Vamos allá. Exodo 18. El suegro de Moisés va a visitar a Moisés. La escritura no da grandes detalles respecto de esta visita, pero sí da detalles muy interesantes. En Exodo 18, verso 1, dice, o yo, Gétro, sacerdote de Medián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés y con Israel su pueblo, y como el eterno había sacado a Israel de Egipto y tomó suegro de Moisés a Céfora, la mujer de Moisés, después que él la envió y a sus dos hijos, el uno se llamaba Jersón, porque dijo, Forastero he sido en tierra ajena y el otro se llamaba Elieser, porque dijo el Dios de mi padre me ayudó y me libró de la espada de Faraón.
Así es que aquí en estos primeros versículos de este capítulo encontramos el encuentro de Gétro con Moisés y cómo podríamos decir, se ponen al día. Aquí estos dos hombres que vivieron, no se olviden, 40 años en el desierto compartieron la vida y entonces se encuentran estos hombres después de vivir toda esta experiencia Moisés en Egipto, se encuentra con Gétro y comparten y se saludan y hay todo un protocolo de salud y todo.
Pero no quiero hablar de aquí, yo quiero hablar del consejo que le dio Gétro a Moisés. Aquí en el verso 13, Aconteció que el día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo dijo, ¿qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
Y Moisés respondió su suegro, porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. Y cuando tienen asuntos vienen a mí y yo juzgo entre el uno y el otro y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. Y Gétro vio un problema en esta gestión que hacía Moisés. Gétro cayó en esta cuenta. Un hombre juzgando a miles de personas, porque, si ustedes recuerdan, o si quieren pueden ir o si quieren pueden anotar la escritura, Exodo 12, 37, la escritura dice, partieron los hijos de Israel de Rameset a Sukot como 600.000 hombres de a pie, sin contar los niños y sin contar las mujeres.
Así es que una multitud de millones o por lo menos de más de un millón. Y entonces uno puede concluir que no todos tenían preguntas, de una congregación gigante, no todos tienen preguntas, pero sí más de algunos tenían preguntas. Y puede uno concluir lo que vio Gétro. ¿Qué fue lo que vio Gétro y que le llamó la atención? Gétro tiene que haber visto una larga fila de individuos esperando que Moisés resuelva. Y podemos también imaginarlo. Entonces no lo dice el texto, pero uno lo puede imaginar.
A Moisés trabajando desde la mañana hasta la noche y habrá podido terminar en un día todas las preguntas. Entonces Gétro le dice, mira, no está bien lo que tú haces. No está bien lo que tú haces. Y entonces la pregunta, ¿qué es lo que no estaba bien? ¿Ayudar a los hermanos con consejos? No, no, no era él o los consejos o la resolución de los conflictos, sino la forma, la forma. Entonces aquí en el verso 18, Gétro le dice, desfallecerás del todo tú.
Claro, todo el día uno piensa, respondiendo, respondiendo, respondiendo. Claro, la persona a la noche ya está, es que en Chile usamos este concepto marca ocupado. Alza el fono y dice aquí y no solamente tú.
Este pueblo que está contigo también va a desfallecer porque una persona va a consultar por un problema y ahí está, todo el día esperando que le den la respuesta y la persona quiere que le den una respuesta inmediata. Dice porque el trabajo es demasiado pesado para ti, no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora, mi voz, yo te aconsejaré y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios y somete tú los asuntos a Dios. Jetro plantea un orden en el orden de responsabilidades. El Consejo de Jetro no le quitó autoridad a Moisés. De hecho yo diría que el Consejo de Jetro confirmó la autoridad de Moisés, pero le da orden a los quehaceres de cada uno. En una congregación todos tenemos responsabilidades.
Nadie queda excluido de aquello, pero cada uno con su nivel de responsabilidad.
Y Jetro sigue en su argumento y le dice, enseña a ellos las ordenanzas y las leyes.
Enseñales, enseñales y muestrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer.
Cada persona tiene el derecho de saber sus obligaciones. Lo que se conoce en jerga común, cada persona tiene derecho a conocer sus derechos y sus deberes. No es solo derechos.
También están los deberes. Cada cual debe aprender las ordenanzas y las leyes, que deben regir sus vidas y cada cual debe aprender a decidir si obedece o no.
Si ustedes se fijan aquí, Jetro, no le dijo, mira, ¡vive el camino por ellos! Muéste. Enseñales, porque así lo que dice aquí. Aquí está, aquí está, aquí. Enseña a ellos las ordenanzas y las leyes. Muéstrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer.
No les dice, oye Moisés, vive la vida por ellos. No. Le dice, enseñales. Le dice, muéstrales.
Aconseja los. Eso fue lo que le dice Jetro a Moisés. Jetro le dio un tremendo consejo ante el enigma de cómo resolver eficientemente los casos.
Repartir las tareas. Dividir las tareas. Responsabilizar a cada uno en la tarea de cómo cumplir con los mandatos.
Jetro le dijo a Moisés, enseña. Guía y aconseja. Enseña, guía y aconseja.
Aprender a ser práctico o pragmático. Se le enseñan a todos los mismos principios.
Y cada uno debe aprender a vivir bajo estos principios y a resolver los dilemas propios que se dan a través del vivir estos principios.
Entonces, primero, la enseñanza. En la enseñanza están los principios que son universales. Los principios que son universales. Jetro usa la expresión ordenanzas y leyes.
Debe aprender las leyes y las ordenanzas. Todos deben aprender las leyes y las ordenanzas. En la actualidad, uno puede entender más y mejor todo aquello debido a que cada uno de nosotros tiene acceso a la ley.
Así, efectivamente, estamos a un clic. A un clic de diferencia. En la antigüedad no había esto. En la antigüedad, las personas no... Uno de ustedes hace años atrás me entregó un resumen. Y me recuerdo que en aquella ocasión, aquel individuo me dijo, mire, tener un tectro completo? Un millón de dólares. Más o menos. Más o menos. Y además, piensen ustedes, cuando habla Jetro con Moisés, Moisés estaba escribiendo el tecto. El tecto 1, el máster. Y entonces, las personas tenían que ser enseñadas en estos conceptos, en estos principios.
En la actualidad, nosotros estamos a un clic de encontrarnos con la ley, con las ordenanzas. A un clic. Y eso nos hace... ¿Cómo lo podríamos decir? Mayor y facilidad. No tenemos excusas también, ¿verdad?
Para decir, mira, no es que yo no estaba al día que dieron la prédica. Moisés habló de un concepto súper importante y yo no estaba. Entonces, los otros no entendieron muy bien, así que no me pudieron explicar a mí. Uno tiene excusas. Ahora no. Ahora estamos a un clic. Busquen ahí, en este isol, ponga el ley. Se van a desplegar todas las leyes. Y si no están significados o tengan lo... ¿Sin causa? No sé. Ahí. ¿A vos? Sí. Entonces, bueno, vayan a sus biblias. Ahora no pueden decir, no, que mira el manuscrito. Abrimos el cuero y no estaba ahí. No lo vimos. No. Ahora todos tenemos una biblia. Así es que aquí no hay... no hay excusas al respecto.
Por ejemplo, por ejemplo, todos tenemos acceso a las leyes de Santida. Las leyes de Santida. La ley moral. La ley moral, la ley moral no ha cambiado. Está tal cual cuando fue entregada. La ley ritual es la que Jesucristo la reemplazó. No es que la haya eliminado, la reemplazó. Pero, por ejemplo, aquí Levítico 19.1. Todos tenemos acceso a Levítico 19.1.
Levítico 19.1.
Levítico 19.1.
La versión reina valera trae una frase anterior al desarrollo del capítulo. Leyes de Santidad y Justicia. Y la escritura en Hebreos 12 y 14 habla que, si uno no hace sus más sinceros esfuerzos por seguir la santidad, no verá al Señor.
Y entonces uno debería conocer estas leyes, porque si no hace sus mejores esfuerzos, no verá al Señor.
Dice aquí, habló el Eterno Moisés, diciendo, habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles, Santos, seréis, porque santo soy yo, el Eterno, vuestro Dios.
Y tiene un bastante claro lo que dice Dios al respecto. Cada uno te mirará a su madre y a su padre, y en mis días sábados guardaréis, yo, el Eterno, vuestro Dios. No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición, yo, el Eterno, vuestro Dios. Y cuando ofreciere y sacrificio de ofrenda de paz al Eterno, ofrecedlo de tal manera que seáis aceptos. Será comido el día que lo ofreciereis, y el día siguiente, y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego. Y si se comiere el día tercero, será abominación. No será acepto. Y dice aquí, Cuando ciegues la miede tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra cegada, y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña. Para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo el Eterno, vuestro Dios. No hurtaréis, hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis el uno al otro. Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo el Eterno. No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana. No maldicirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tu piezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo el Eterno. No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre, ni complaciendo al grande. Con justicia juzgarás a tu prójimo. No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo el Eterno.
No aborrecerás a tu hermano en tu corazón. Razonarás con tu prójimo, para que no participe de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencora a los hijos de tu pueblo, sino amaras a tu prójimo como a ti mismo. Yo el Eterno. Las leyes de santidad. Y allí estamos todos. Como digo, antes uno puede decir que yo no sabía. Pero ahora no. Ahora no. Pero no basta con la enseñanza.
También están los consejos. Y la escritura está llena de consejos. Llena de consejos. Es llamativo que la escritura dice que Jethro le dijo a Moisés muéstrales el camino por donde deben andar. No solamente las leyes, sino que además muéstrales el camino por donde deben andar. Y uno piensa cuántos consejos encontramos en las escrituras. Muchos. Proverbios 1-8. Oye, hijo mío, la intrucción de tu padre. Y no desprecies la dirección de tu madre. Ese es un consejo. O el consejo que siempre le damos a los jóvenes. Cuando vamos a los campamentos. No hay campamento en donde no hemos mencionado este consejo. Directa o indirectamente. Ecclesiastés 11-9. Ecclesiastés 11-9. Alegra, té joven en tu juventud. Y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia. Llana en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos. Pero sabe que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Ese es un consejo que lo hemos aprendido, ¿verdad? A fuego. A fuego. Diviértete, disfruta de la vida como joven. Pero, pero, no te olvides que Dios va a evaluar lo que hiciste en tu juventud.
Otro consejo, Prover Dios 3, verso 1.
Hijo mío, no te olvides de mi ley.
Y tu corazón guarde mis mandamientos porque la orgura de días y años de vida y paz te aumentarán. Son consejos. Jetro le dijo a Moisés, enseña guía a conseja. Pero no le dijo, vive la vida por el otro.
No. No. Cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros va a dar cuenta por sí. Por sí, ante el Tribunal de Cristo, no nos vamos a presentar acompañados. Y eso lo dicen todas las escrituras antiguo-testamentarias y neuro-testamentarias. Vamos a pararnos ante el Tribunal de Cristo y ahí daremos las razones. Y los argumentos. Y los por qué.
Cada persona tiene que aprender a responder por sí. Y para aprender a responder por sí, bueno, tiene que saber primero lo que tiene que saber.
Cada uno tiene responsabilidades que son personales. Y esas responsabilidades personales son instranferibles. Nadie puede decidir por mí. Me pueden, verdad, aconsejar. Me pueden guiar. Me pueden mostrar. Pero la decisión al final del día o al principio del día, como quieran, estamos hablando de una forma didáctica, ¿verdad?
Decidir si yo acepto tal o cual al principio. Y de hecho Dios respeta nuestro Libre alvedrio. Nosotros tenemos que decidir. Y luego nosotros daremos cuenta también a través de aquello, de todo aquello. Cada uno tiene responsabilidades que son personales. Inexcusables. A nivel personal, cada uno responde personalmente. Y por eso Geto le dice, enseñale al pueblo. Más que venga a ti y todo el día, no, enseñe, primero enseñale al pueblo. Guíannos. Aconsejalos. Para asegurarse que cada persona sepa. Porque igual, no vaya a hacer cosa que la persona acuse falta de información.
Yo no sé. Como la canción de Luis Tendrique. Y tantas otras. Yo no sé. Esto de no saber. Pablo habló de aquello. Allí en Romano 7. 7. Cuando Pablo dice que diremos pues la ley es pecado, en ninguna manera. Pero yo no conocía el pecado sino por la ley. Porque tampoco conocía la codicia. Si la ley no dijera, no codicieras. ¿Ve? Pero ¿y qué pasa si la persona no sabe que existe aquella ley? Bueno, puede argumentar. Yo no sé. Y Geto le dice, no, mira, enseñales.
A medida que sabemos, nos hacemos responsables de lo que sabemos. Y todos los que estamos aquí sabemos de aquello. Al que más se le ha dado, más se le exige. Eso dice la Escritura. Allí en Lucas 12. Verso 48. Está esta Escritura del siervo fiel y del siervo infiel. Y Jesucristo dijo.
Respecto del siervo que hizo o que no hizo la voluntad de Dios, Lucas 12.48 dice más el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes. Será azotado por poco. Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará. Y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. A medida que sabemos, nos hacemos responsable por lo que sabemos. El Consejo de Jetro apuntó precisamente a todo aquello. Enseñales, guíales, aconsejales. Para que cada persona pueda resolver en conformidad con lo que sabe. Lo que conocemos en Chile en el área chica. Haciendo la analogía con el fútbol. En el área chica. A los futbolistas le pueden enseñar a jugar a la pelota. Los pueden entrenar para que tengan una buena resistencia. Le pueden enseñar técnicas de fútbol y todo aquello. Pero en el área chica, saber disparar la pelota hacia el lado izquierdo, hacia el lado derecho, cuando están frente al arquero, eso depende del futbolista. Así también en nuestra área chica de las decisiones personales. A mí me pueden enseñarme, me pueden guiar, me pueden aconsejar. Pero en el área pequeña de las decisiones personales, nada. Ahí tengo que decidir yo. A usted. A nosotros. A ustedes.
Pero no siempre, no siempre uno tiene respuestas para todos. No siempre. Y no siempre con los años uno crece a la altura de los años. Es como cuando los adolescentes se han fijado que hay personas que crecen en edad, pero no crecen en edad mental.
Crecen en edad, se van haciendo viejos, pero siguen siendo niños. Y eso pasa en psicología y también pasa a nivel espiritual también. La carta a los hebreos. El escritor de la carta a los hebreos les reclama eso a los hebreos.
Hebreos 5, verso 11. Acércate esto. Tenemos mucho que decir. Y difícil de explicar por cuánto os habéis hecho tardos para oír. Hebreos 5, 12. Porque debiendo ser ya maestros, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras. Aquí el escritor de hebreos le reclama a los hebreos precisamente esto de la madurez. A veces no crecemos a la altura de los años. A veces tenemos esta dicotomía. Crecemos en años porque nadie puede obviar los años. Esa es una realidad de nuestra naturaleza humana. Los años van pasando, aunque uno quiera, quiera, no, pero no. No va maurando en años o envejeciendo como queramos decirlo. Pero la edad mental no siempre crece a la altura de los años. Y la edad espiritual tampoco. A veces uno puede llevar 100 años en la iglesia y comportarse como si llevara un año en la iglesia. Es así. Ojalá no fuera así. Ojalá si llevamos 100 años en la iglesia, tengamos 100 años de desarrollo espiritual. Pero no siempre es así. Pero pensemos en positivo. ¿Qué pasa cuando la enseñanza, la guía y los consejos no bastan? ¿Qué pasa con los dilemas? ¿Cómo hacer frente a un dilema que uno no sabe cómo responder? De nuevo, Getro da un consejo a Moisés. Aquí en el verso 21, exodo 18-21. Volvamos allá.
Exodo 18-21. Exodo 18-21.
Dice aquí, además, escoge tú, de entre todo el pueblo, varones de virtud. Temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia y ponlos sobre el pueblo por jefes, de millares, de centenas, de 50 y de 10. Es interesante aquí la descripción de los hombres a escoger. Hombres de virtud, varones capaces. La Biblia de Lenguaje simple dice, para que puedas hacerlo, para que puedas resolver los problemas del pueblo, debes elegir entre los israelitas a gente que pueda ayudarte. Busca gente que sea capaz y obediente a Dios, que no sean mentirosos, ni favorezcan a nadie a cambio de dinero. A unos dale autoridad sobre grupos de mil personas, a otros sobre grupos de cien, a otros sobre 50 y a otros sobre 10. Y luego aquí la descripción de hombres que puedan ayudar a resolver los casos en donde las personas no lo hayan podido resolver. Gietro le dice a Moisés, si sigues este consejo, tira bien porque el pueblo va a ir resolviendo sus problemas. Si no los pueden resolver a nivel individual, bueno, le consultarán a una persona que tenga más experiencia o más expertiz. Como decía Jaime en el sermóncillo, hierro con hierro se usa. Claro, por supuesto, hermanos que tengan más experiencia. Y que sean maduros también. ¿Por qué qué pasa si uno le consulta a la persona equivocada? A veces uno se enfrenta a dilemas que uno no sabe resolver. Todos, todos alguna vez en la vida hemos tenido algún problema que uno no sabe cómo responder. Quizás por inexperiencia, quizás porque uno es muy joven. Hay tantas cosas, hay tantas cosas que influyen en que a veces uno no sepa dar una respuesta. Uno se enfrenta a dilemas. Pero cuando uno se enfrenta a dilemas, bueno, siguiendo este consejo, ¿verdad? Uno puede preguntar a personas con más experiencia. Hay un caso en las escrituras de un rey que quiso hacer las cosas bien y se enfrentó a un dilema y lo consultó con sus hombres de confianza y resolvió correctamente un problema, un dilema. Los invito a pasar a segunda de crónicas 29. Segunda de crónicas 29. El rey al cual me estoy refiriendo es Ezequías. Ezequías.
Entonces, segunda de crónicas.
Segunda de crónicas 29.
Podemos leer aquí en el verso 1. El verso 1 comenzó a reinar Ezequías siendo de 25 años y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Avías, hija de Zacarias. E hizo lo recto ante los ojos del eterno, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. Verso 3. En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la Casa del Eterno y las reparó. E hizo venir a los sacerdotes y levitas y los reunió en la Plaza Oriental. Y les dijo, oírme levitas santificados ahora y santificar la Casa del Eterno, el Dios de vuestros padres, y sacar del santuario la inmundicia en el mes primero, el mes de Nizán. Y se pusieron los levitas a santificar si se pusieron a limpiar la Casa del Eterno.
Ustedes pueden leer el texto completo en casa. Y entonces quiero leer el versículo 17, que es donde hay un problema. Esequía se vio enfrentado a un problema. Dice aquí, comenzaron a santificarse el día primero del mes primero. Ya los ocho del mismo mes vinieron al pórtico del Eterno y santificaron la Casa del Eterno en ocho días. Y en el día 16 del mes primero terminaron. Terminaron. Y en el verso 16 estaban hablando de limpiar la Casa del Eterno, el templo.
¿Quién sabe cuál fue el dilema al que se enfrentó ese guías? ¿Quién sabe cuál es el dilema al cual se enfrentó ese guías? ¿Cuándo hay que tener la Casa limpia para guardar la fiesta de los panes sin levadura?
La Escritura dice en éxodo 12, verso 18, desde el día 14 del mes por la tarde, hasta el 21 del mes por la tarde, desde el 14 por la tarde.
¿Cuándo tuvieron lista y limpia la Casa de Dios? El 16. ¿Qué hizo ese guías? Es un problema. ¿Cómo guardar páscoas si el templo está contaminado? ¿Y cómo comenzará a guardar la fiesta de panes sin levadura? Sí, hay levadura. ¿Qué es lo que hizo ese guías? Podría haberse hecho el leso. En Chile somos especialistas para hacernos el leso. Podría haber comentado. Yo no sé. Pero no. Cada rey en Israel tenía que tener la copia de la... Entonces, él resolvió este dilema. Aquí, en segunda de crónicas 30, verso 1, envió después ese guías por otro Israel y Judá, y escribió cartas de Efraín y Ammanacés para que viniesen a Jerusalén a la casa del eterno para celebrar el eterno Dios de Israel. Y el rey había tomado consejo con sus príncipes. Aquí, los jefes de decena, los jefes de centena, los jefes de mil, los hombres de confianza. Y dice, y el rey había tomado consejo con sus príncipes y con toda la congregación en Jerusalén para celebrar la Pascua en el mes segundo. Enigmas que se presentan... Mira, uno piensa podría ser guías haber comenzado antes a limpiar la casa. Algunos comentaristas dicen aquello. Pero hay que ver en qué estado estaba Jerusalén. Pues, no po, después. ¿En qué estado estaba Jerusalén? Había una contaminación tremenda. Habían ídolos. Ídolos en el templo. En un templo en donde Dios dijo, no te harás imagen. Así que había un estado de corrupción, pero absoluta.
Y él en el mes primero dijo, ya, vamos a limpiar aquí, vamos a hacer las cosas bien. Y vamos a partir en el mes primero. Y uno piensa, el hombre con pureza de corazón le pidió a todos los sacerdotes que trabajaran duro y tuvieran lista la casa, pero no lo alcanzaron a tener. ¡Lista! Ya había que resolver. Y resolvieron guardar Pascua en el mes segundo. Y fue solamente Pascua. Panes sin levadura en el mes segundo.
Segunda de crónica, 30 verso 12.
Y dice aquí en Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes conforme la palabra del eterno. Y se reunió en Jerusalén mucha gente para celebrar la fiesta solemne de los panes sin levadura en el mes segundo.
No solamente Pascua, panes sin levadura también.
Y hubo unanimidad, unanimidad, un solo espíritu. Todos coincidieron en que eso era lo más correcto.
Dilemas a los cuales uno se enfrenta.
Los dilemas, hermanos ocurren cuando se quiere cumplir mejor.
O cuando se quiere cumplir.
Pero cuando uno no quiere cumplir.
No hay dilema.
Pero ¿qué pasa? Cuando el dilema no puede uno resolverlo a nivel humano.
¿Se han enfrentado a ustedes alguna vez a un problema que no sea humano?
A veces los consejos son buenos.
Pero hay algo que nos cierra. A analiza, porque no se olviden que al final del día uno responde.
No responde. El que te dio al consejo responde uno.
Entonces uno dice, al consejo es bueno, pero algo no calza.
¿Qué debemos hacer cuando enfrentamos dilemas que van más allá?
Más allá de lo físico o más allá de lo que se puede hacer.
Más allá del consejo o más allá de lo que uno lee.
Hoy he caído en la cuenta de algo que no había caído en la cuenta antes, en relación al Consejo de Getro a Moisés.
Hoy he caído en la cuenta de algo que no había caído antes.
Lo había leído, pero no había prestado atención. El Consejo de Getro no dejó fuera a Dios.
El Consejo que le dio a Moisés no dejó fuera a Dios.
Getro aconsejó a Moisés que escogiera hombres de virtud que le puedan ayudar a resolver los casos.
Entonces, vamos aquí a Exodo 18, 22.
Exodo 18, 22.
Dice aquí, hablando de las personas que Moisés iba a escoger. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo, y todo asunto grave lo traerán a ti.
Ellos juzgarán todo asunto pequeño.
Así aliviarás la carga de sobre ti y la llevarán ellos contigo.
Ese fue el Consejo.
Verso 23. Si esto hicieres y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.
Nunca había caído en la cuenta que Getro le dice si sigues este Consejo, avalado por Dios.
Y Dios te lo mandare.
Pero no era Getro el que le estaba dando el Consejo?
Moisés presenta a Dios este Consejo.
Por eso, Getro le dice, y Dios te lo mandare. Y Dios te lo mandare.
Verso 24.
Yoyogmoicés la voz de su suegro e hizo todo lo que le dejó.
Ese todo incluía a Dios.
Y Dios te lo mandare. No es solamente el Consejo de Getro.
Bueno, buenísimo, extraordinario.
Sino que Dios lo confirmara.
Estaba también el Consejo de pedir el apoyo de Dios para confirmar el buen Consejo de Getro.
Lo que me lleva a pensar que uno siempre necesita de Dios para resolver los dilemas que se presentan en esta vida.
A veces uno debe pedir, y siempre debe pedir a Dios el apoyo a las decisiones que tomamos.
Mas también a veces uno debe pedir que Dios resuelva. El dilema con el que iniciamos este mensaje debo entender que se intentó resolver primero a nivel personal.
Luego se lo presentaron a los jueces, que no supieron responder.
Y luego se lo presentaron a Moisés.
Pero para sorpresa de todos, Moisés dijo, yo no sé, Moisés no tuvo respuesta.
Y ¿qué hizo Moisés?
Pues ya, amigos, me la siento.
Ya no hay que quedarnos así como están. Con su duda, yo hasta aquí llego.
¿Qué hizo Moisés? Moisés va a irle presente ante Dios.
Número 9, verso 8, y Moisés va a irle presente ante Dios.
Número 9, verso 8, y Moisés les respondió, Espirad y oiré lo que ordena el eterno acerca de vosotros.
Moisés presentó el caso ante Dios.
Y les pidió a los israelitas, a sus hermanos, que esperaran, que esperaran.
¿Cuánto tiempo esperaron? No sé, la Escritura no lo declara.
Pero antes del segundo mes estaba la respuesta. Es clarísimo.
Lo que me lleva a concluir, que hay veces, en los cuales nos vemos enfrentados a dilemas, que sólo Dios puede resolver.
A veces en la vida hay dilemas ético-morales que no tienen solución a nivel humano, pero que sí tienen solución a nivel divino.
A nivel humano podemos resolver conforme a la razón, pero no se olviden que la razón no es fe, por ejemplo.
Por lo tanto, puede ser muy razonable desde el punto de vista humano, pero no desde el punto de vista de Dios. A nivel humano, como dije, podemos resolver conforme a la razón.
Pero a nivel divino los problemas se resuelven a un nivel que yo le llamo, o que yo lo entiendo, inspiración.
Así que cada vez que nos veamos envueltos en dilemas, porque también estos de los dilemas no siempre son dilemas de uno, a veces son dilemas de otros, a veces son dilemas de uno, también.
Lo ideal y más corto sería resolver en el área pequeña del discernimiento personal.
Pero a veces uno se enfrenta a dilemas donde no hay historia.
Pero en la medida que se crece, esto no basta.
No pocas veces uno debe pedir consejo.
Yo conversaba con uno de ustedes esta semana.
Esto es algo que he reflexionado profundamente a través de estos años en el Ministerio, de los cuales llevo 18 y medio.
En mi experiencia de 18 años, ¿cuántas personas han conversado conmigo respecto a cómo vencer una debilidad?
Un pecado, ya hablemos claramente.
No alcanzo a contarlos con los dedos de una mano.
En 18 años.
Todos resolvemos nuestros problemas en el área chica. Parece. No hay problemas que escapan allí.
Es bueno pedir consejos.
No es bueno quedarse con las dudas.
La duda mata, dice por allí un refrán.
Pero si uno pide consejo, lo correcto es...
aceptar el consejo.
A veces las personas no buscan consejo.
Si no más bien buscan confirmación, que es otra cosa.
Buscan confirmación de una decisión que ya tienen tomada.
Entonces, ojalá que alguien le diga lo mismo que estoy pensando yo, y si no me lo dicen, entonces no acepto el consejo.
Yo diría que el mejor consejo que yo puedo darles, y me puedo dar a mí mismo, también es que pida ayuda.
Uno no siempre resuelve todo.
Pero si piden ayuda, acepten la ayuda. ¿Cuándo no hay respuesta a nivel humano?
Uno debe aprender a esperar y a descansar en Cristo Jesús.
A vivir por fe.
De manera que podamos ser inspirados por Dios.
Si el Espíritu Santo mora dentro de nosotros, no hay dilema.
No hay dilema que no pueda ser resuelto.
Pero a veces nos impacientamos.
Queremos que el problema se reserva hoy, ayer, el mes pasado.
Pero Dios no se sujeta al tiempo, al por lo menos al tiempo de nosotros.
Dios vive en la eternidad.
Cuando no hay respuesta a nivel humano, uno debe aprender a esperar y a descansar en Cristo Jesús.
De manera que podamos ser inspirados por Él.
Para responder y aprender acerca de los profundos y misteriosos dilemas que de vez en cuando todos vivimos.
Gracias.