Diferenciar entre una tentación y una prueba es importante para desarrollarnos correctamente como cristianos, pero sobre todo, para mantener una sana relación con Dios. ¿Cómo podemos salir adelante y victoriosos en ambos tipos de circunstancias?
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Buenas tardes hermanos. Tengan todos ustedes un feliz día de sábado. Quisiera enviar un cariñoso saludo a Don Marco Medina, que se encuentra en delicado salud en este minuto. Marco, recibe un abrazo acá desde Santiago de la Congregación y esperamos que te recuberes pronto. También a Clarita Calaz y a la tía Dito Olmeón, Valdivia. También esperamos que se recupere pronto. Oscar Guaidl pone escritor y un dramaturgo irlandés y él en una ocasión dijo con humor, puedo resistirlo todo menos la tentación. Leo un personaje típico de su época, fiatero, entre otras cosas. Entonces se diera la tentación, le trajo vergüenza. Él fue enjuiciado, se reunía con barones jóvenes y le produjo mucha deshonra en su vida personal. Y arruinó su carrera de escritor. Fue detenido, encarcelado en esa época. El mundo ignora, se ríe e incluso se burla cada vez que se habla del pecado o de la idea del pecado. Y muchas personas tampoco lo toman en serio. Pero Dios sí, Dios se toma el pecado muy en serio. Mucho más en serio que nosotros. Porque obedecemos a Dios o lo desobedecemos. Fue a la doble final Dios. ¿No hay otra opción? Es una decisión binaria. Si o no. Obedecemos o desobedecemos. Pero Dios nos hace responsables de nuestras decisiones. Somos responsables de la decisión que vamos a tomar si obedecer o desobedecer. Y tenemos entonces en frente dos caminos de vida. El camino fácil que lleva a la destrucción. O el camino fácil, difícil, que lleva a la vida eterna. Lo dijo Jesucristo en Mateo 7. Entonces podemos ver y estar plenamente seguros que la dentación y la prueba van a estar íntimamente ligadas a estas decisiones. Si no, no hay otra opción. La dentación, bueno, ha existido siempre en la historia de la humanidad. Ha sido universal a lo largo de toda la historia del hombre. Nadie está exento de la tentación del pecado. Ni tampoco de las consecuencias cuando uno sede a la dentación. En las escrituras se entiende que la tentación es una incitación actual de subveniencia a la voluntad de Dios. Y las fuentes son básicamente tres, el mundo, la carne y el diablo, el adversario, Satanás. En cambio, una prueba, a diferencia de una tentación, una prueba es una situación. Ya sea que Dios envía o que Dios permite que en nuestra vida surgen ciertas circunstancias con la intención de demostrar, de revelar nuestra lealtad con Dios para evidenciar nuestras motivaciones, nuestro carácter, nuestro compromiso con Dios. Y tiene el propósito de ayudarnos a purificarnos, para fortalecernos, para madurar espiritualmente. Y si superamos con éxito la prueba, también vamos a glorificar a Dios, porque habremos obedecido. Habrá sido una demostración de nuestra obediencia a Dios. Y vemos que las pruebas y las tentaciones ocurren siempre a lo largo de toda nuestra vida. Y es una parte importante de este proceso de maduración y de crecimiento espiritual, es necesario para crecer y para madurar espiritualmente. Entonces la intención de Dios siempre es que salgamos victoriosos de la prueba y resultemos espiritualmente más fuertes. O sea, crezcamos, que maduremos con la adversidad. Y nuestra respuesta a esa situación va a determinar un resultado. Si desobedecemos, quedaremos fuera de la opción de entrar en el reino de Dios. Por el contrario, si nosotros somos fieles a Dios, si nosotros conocemos su palabra, si goramos, si confiamos, si confiamos en el poder del Espíritu Santo actuando nosotros, vamos a poder superar cualquier tentación y prueba. Y vamos a superar con éxito las pruebas que encontremos en nuestra vida.
Vamos a ver las escrituras, algunos ejemplos sobre tentación y prueba. Y aparecen por primera vez en génesis. Al principio, al inicio de la historia del hombre, en el Jardín de El Edén con Adán y Eva. Es una antigua historia, pero tiene valiosas enseñanzas para nosotros hoy día. Aquí vemos que Dios colocó a Adán y Eva en un hermoso jardín que abundaba con todo lo necesario para su desarrollo personal, humano. Los tenían todos. Pero les puso una sola restricción. Genesis capítulo 2, versos 16 y 17. Genesis capítulo 2, versos 16 y 17. Y mandó el eterno Dios al hombre diciendo, de todo árbol del huerto podrás comer, verso 17, más del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás porque el día que de él comieres ciertamente morirás. Una instrucción simple, muy clara. Y Dios diseña esta prueba para darles a Adán y Eva la oportunidad, la oportunidad de que ellos pudieran demostrar obediencia, gratitud, amor y confianza en Dios, obedeciendo una simple instrucción, un simple mandato.
Sin embargo, eso no ocurrió. Y las pruebas sabemos que siempre conllevan una alta posibilidad de fracaso, fracaso personal. Entonces, hay algunos puntos importantes que podemos destacar de este hecho tan simple, de esta historia tan sencilla que Dios puso para nosotros que pudiéramos comprender, entender, diferenciar una tentación, una prueba, obedecer, desobedecer. Muy simple. Y el punto es que el adresario, el adresario nos va a tentar. Y él no se va a presentar como nuestra imaginación, lo hace con garras, con pezuñas, con una cola, con cuernos. No. Él se presenta con una avaliencia extractiva para nosotros.
La escritura dice que la serpiente se describe como un astuto, un astuto. Y también hermoso, o sea, extractivo a los ojos. Entonces la aparente inocencia inicial de la serpiente fue en realidad una estrategia, una estrategia engañosa. Engañó a Eva, la atrapó en esa red. Y ella rápidamente contradijo, la serpiente contradice con esta avaliencia engañosa la palabra de Dios.
Sobre las consecuencias de comer de fruto, porque la instrucción era simple y específica. No comerás. Y la serpiente le dice, no moliréis, porque Dios sabe que el día que comáis de Él se os abrirán los ojos y cedeis como Dios, conociendo el bien y el mal. En los versos 4 y 5 de Genesis 3. Entonces, con esta hábil maniobra, estrategia, estrategia, que lo que hace socava la confianza de Eva en la bondad de Dios, porque lo hace pensar inmediatamente que él le mintió, que Dios no fue cierto en su palabra, que le dijo que sí comíe de morir.
Y que Dios le estaba negando algo, que sería como Dios. Entonces, ¿qué lo que hace el adversario? Le introduce la incredulidad, una razón justificable para no creerle a Dios. Y inmediatamente hay una velación a lo orgullo, o sea, hay incredulidad y orgullo. Seréis como Dios. Entonces, totalmente le presentó, le planteó una poderosa tentación. Eva podría haber superado la prueba simplemente obedeciendo. Sin cuestionarse, hubiera obedecido, habría superado la prueba. Porque al tentador y al adversario, el diablo, no podía haberla obligado a comer de fruto. Si bien nos tienta, pero no nos puede forzar, no nos puede obligar a tener una conducta determinada. Esa es una decisión nuestra.
En cambio, ya, ¿qué lo que hizo? Consideró los aparentes beneficios de comer la fruta. Era bueno para comer, de la idea para la vista y deseable para alcanzar sabiduría. Y ella decidió libremente desobedecer a Dios y comió de fruto. Lo hizo ella. Y no solo eso, sino que también le convidó a el dió a Van, que también comió.
Entonces, esta decisión, esta trágica decisión desde esos de ser de la palabra de Dios, trajo consecuencia desastrosa para ellos, para Dan Yeva, para su familia y toda persona que haya vivido, todas las generaciones de la humanidad a partir de Dan Yeva, hemos sufrido estas lamentables consecuencias del pecado de haber desobesivo a Dios. ¿Por qué no se paró? No se alejó de Dios.
Tajo ahí va dolor en el pacto, a Dan inutilidad en el trabajo y también lo escondieron una muerte física. Y sumió a todo el mundo, todos los universos, en una casta, estrofica, rebelión contra Dios, que ha producido dolor, sufrimiento, miseria, hasta nuestros días. Entonces, ¿qué podemos aprender de esta corta historia? Primero, la sutileza del adversario, del diablo, para mentir, para engañarnos y cuáles son sus principales tácticas que él va a tener a lo largo de la Biblia.
También queda manifiesto nuestra vulnerabilidad. Son os vulnerables. Nos somos superpoderosos. Vulnerables. Y nuestra necesidad de estar alertas en manos, siempre debemos estar alertas ante la dentación, ante las cosas pecaminosas que puedan atraer nuestros deseos. Y sólo seríamos insensados. Demuestra la incésatez del ser humano de permitir que las atacciones persictan en nuestra mente. Empezamos a pensar, será bueno, no será malo, quise maquinar en nuestra mente. Y nos fijamos, solo ser los atractivos, no las consecuencias. Ni el precio que se va a pagar por desodecer la ley de Dios.
Entonces también implícete, en esta historia está la necesidad de recurrir inmediatamente a Dios cuando seamos tentados. Cuando nos veamos en frente de una tentación y sepamos que somos vulnerables, que podemos caer, entonces debemos recurrir inmediatamente a Dios para rechazar estos pensamientos. Estos pensamientos negativos, estos malos pensamientos. Y no permitir que persitan en nuestra mente. Son ideas que se repiten y se repiten. Y también debemos tener muy presente estas dos poderosas fuentes de la tentación.
Acuérdense. La incredulidad y el orgullo. No creerle a Dios y sentirnos superpoderosos. Pasemos a otro ejemplo también. Diferente. Abram. Él enfrentó una prueba distinta, muy diferente a la de Adanioa.
Porque la tentación de Begá es no tan evidente en la historia de Abram. Dios llama a Abram a dejar a su familia, a su lugar y su país irse a otra tierra diferente, a un lugar distinto que nunca había visto. Senada en Génesis 12. Y fue un viaje largo y peligroso para Abram y con muchos peligros que tuvo que enfrentar. Y sin nadie en quien confiar.
Salvo Dios. Entonces esta prueba consistía en ejercer fe, creerle a Dios y obedece a confiar en que Dios lo iba a guiar, que Dios lo iba a proteger, Dios lo iba a bendecir, como lo había prometido y lo iba a ayudar a un lugar, a la tierra prometida. Y Abram, que después se cambia su nombre a Abram, actuó en obediencia y fe y superó la prueba y experimentó a Abram grandes bendiciones de parte de Dios, a pesar de que en su vida siguieron nuestras pruebas para Abram.
Y alguna de las cuales superó y otras no la superó. Y más tarde en su vida él enfrentó quizás la más grande prueba que un hombre pueda enfrentar. Cuando Dios le pide que sacrifique a su hijo Isaac en el monte Moria y lo fresca allí como sacrificio.
Es una prueba en mano difícil para cualquiera.
Y Abram cumplió. Entonces esta historia diferente de Abram nos muestra cuánto había crecido su fe, porque en Adán y Eva vimos que había incredulidad y orgullo, acá vemos fe, a pesar de que algunas pruebas no la superó, pero Abram creyó. Y fue obediente y fue fiel a Dios.
Y le permitió de ser esta orden, este mandato que es inimaginablemente para nuestras mentes difíciles. O sea, piensen en sacrificar a uno de nuestros hijos.
Entonces vemos acá en este otro ejemplo de Abram que las pruebas son claves para fortalecer nuestra fe. Y también las grandes bendiciones que el Dios te rama sobre las personas que confían en él y le obedecen. Entonces Abram es un ejemplo clásico de nuestra necesidad de tener una fe firme en Dios. Una fe poderosa que va a actuar en nuestras vidas. No nos vamos a quedar sentados mirando.
Vamos a actuar. Incluso, incluso hermano, cuando no podamos ver cómo va a resultar todo al final.
Porque Abram lo hizo sin saber cómo iba al final.
Nosotros también. Por eso es que Abram le ha llamado al padre de los fieles.
Vamos al nuevo testamento. Ahebreos capítulo 11, versículos 8 al 12.
Porque Abram le ha llamado al padre de los fieles, como el apóstol Pablo.
Y su vida nos ofrece varias lecciones de fe. Y vale la pena leerlas. Hebreos capítulo 11, versículos 8 al 12. Versículos 8.
Por la fe Abram, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir comerencia y salió sin recibir, sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, cobraderos de la misma promesa. Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe, también la misma Sara, haciendo estéril, recibió fuerza para concebir y dio a luz aún fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también de uno y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.
Un ejemplo poderoso para nosotros y muy simple. ¿Quién más? ¿Quién más fue tentado? ¿Quién más enfrentó pruebas dolorosas? ¡Job! Y él también estuvo en una situación de pruebas aún más diferentes de las otras. Al igual que Abraham, Job era devoto de Dios. La Escritura dice en Job 1.1 que Job era perfecto, directo, temeroso de Dios y apartado del mal. Dios amó a Job y lo bendijo enormemente. Job llegó a ser extremadamente rico en su boca y tuvo muchos hijos y él lo grababa a diario por ellos, por sus hijos y dio, permitió a Job enfrentar una prueba durísima que está registrada para un ser humano en la Biblia. Porque Dios permitió que el diablo, el adversario atacara, Feros menta Job para demostrar públicamente su fidelidad a Dios y su rectitud en su vida. Y Dios lo permitió. Entonces, el adversario despogó a Job de todo, de toda su riqueza, de toda su posición en materia, le perdió todo, todo. Perdió a sus hijos. Todos sus hijos murieron. No quedó a ninguno. Y además de eso, un ataque personal, porque él fue afligido con dolorosa yaga desde la cabeza hasta los pies. Y su condición esperó tanto que su mujer lo instó a maldecir a Dios y moriste. Hay algunos que dicen que esta fue la otra prueba dolorosa porque mató a sus hijos, pero no a su mujer. Y él le dijo, muérete. Sin embargo, a pesar de todo, a pesar de toda su pérdida, de su dolor, de su sufrimiento, de la desesperación, piensen estar llenos de yagas, Job permaneció feliz. Incluso en los momentos más difíciles de Job, en su desesperación, en Job 13-15, él dice que él siempre confió en Dios, aunque él me matare en él, esperaré. Y Job superó la prueba que se presentó. Y queremos sacar a diferencia de los otros ejemplos que estamos revisando, que la elección del libro de Job no es una respuesta a la pregunta del sufrimiento, sino es una demostración de cómo la fe puede mantenernos fitness ante la adversidad, aún cuando no entendamos las circunstancias que estamos viviendo. Por fe vamos a superar la adversidad. Y la historia que leímos que comentamos ahora recién muestra que Job, a pesar de su angustia, él reafirmó su integridad. Él obedeció a Dios siempre. Y al final su relación con Dios se fortaleció. Vamos a Job 42-3. Job, capítulo 42, verso 3. Job dice, superando ya la prueba, he declarado lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí que yo no sabía.
¿Qué elección más podemos rescatar de la historia de Job? Que es el adversario. En última instancia está detrás de la tentación. Pero bajo el control soberano de Dios. Porque solo hace lo que Dios le ha permitido hacer. Y no puede tocarnos sin su permiso. Dios sabe lo que podemos resistir, que prueba podemos enfrentar. Y Dios no va a permitir que seamos tentado ni seamos afligidos más allá de lo que nosotros podemos abortar. Y que en última instancia esta adversidad, esta prueba que tengamos que enfrentar, va a ser para nuestro bien, para crecer, para madurar. Y hay otro ejemplo, otra historia que también nos habla acerca de la tentación y la prueba. Jesús Cristo en el nuevo tratamiento. Y Él fue tentado al comienzo de su ministerio cuando Él inicia su ministerio de la General que es Cristo, fue tentado por el adversario. Vamos a Mateo capítulo 4 versículos 1 al 11. Y es una historia que todos conocemos, pero siempre es conveniente repasarla, porque nos va a dar algunas lecciones necesarias para nosotros para vencer la tentación y poder superar las pruebas. Vamos a Mateo capítulo 4 versículo 1. Entonces Jesús fue llevado por el espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar 40 días y 40 noches, sintió hambre. Y el tentador se acercó y le dijo, si eres hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió, está escrito, no sólo de pan, vivirá al hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo lo llevó a la ciudad. Santa lo puso sobre el pináculo del templo y le dijo, si eres hijo de Dios, tírate abajo, porque escrito está, a sus ángeles mandará acerca de ti. Y en sus manos te sostendrán para que no tropieces con ninguna piedra. Jesús le dijo, también está escrito, no tentarás al Señor tu Dios. De nuevo, el diablo lo llevó a una montaña muy alta y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo, todo esto te daré si postrado me adorales. Entonces le dijo, Jesús, vete Satanás, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y sólo al servirás. Entonces el diablo lo dejó y aquí vinieron ángeles y les servían.
La gran prueba aquí es que si Jesús iba o no a superar el desafío que Dios le plantea, con este enfrentamiento a Satanás, iba a seguir el camino de humildad porque se había hecho hombre y tenía la facultad de usar sus atributos divinos y enfrentar el sufrimiento como un ciervo para cumplir la misión que le habían comandado Dios o podía sucumbir a la tentación para cumplirlo pero con otros medios, como le estaba planteando el atresario, porque Satanás le había tendido sutiles trampas para atraparlo a final de un ayuno de 40 días.
Entonces el primer foque inicial del atresario se centra en una necesidad legítima de los seres humanos e inmediata comer el alimento y se piensa, Eva también fue engañada por el alimento por comer. Entonces Jesucristo, reconociendo la trampa, engañosa, cita en principio bíblico aplicable a la tentación y se negó para usar su poder para hacer pan de las piernas porque él tenía plena confianza en que Dios, su Padre, lo iba a proveer de todo lo que él necesitara.
La otra tentación fue el desafío de demostrar su filiación de forma vanidosa, presuntuosa, el orgullo, que se levantó a Eva, obligando a Dios a actuar, a usar su poder divino.
Y una vez más Jesucristo dio la trampa y cita en principio bíblico que lo debía guiar y se negó y al final el atresario deja toda esta sutrelesa y lo insta directamente a Jesucristo para que lo adorar y él podrá obtener así dominación mundial porque Satanás le iba a chapazar todo su poder que él tenía sobre la creación y Jesucristo, además de sus propios poderes, iba a tenerlos de atresario. Esta es una idea que justifica, que al fin justifica el medio. Claro, porque por la salvación y todo. ¿Puedo usarlo todo? No. Jesucristo fue obediente a Dios y él era un cierfo, era un ser humano, se había despojado de sus poderes divinos y él iba a actuar como un ser humano, enfrentando la adversidad, la tentación y la prueba. Y no cayó en el engaño de que el cabino más fácil es mejor que el más difícil. ¿Qué podemos aprender nosotros de esta tentación de Jesucristo para que nos ayude en nuestras propias pruebas, en nuestras propias tentaciones? ¿Qué podríamos pensar o reflexionar? Bueno, Jesucristo sentía gran amor y una confianza suprema en Dios, en su padre. Y esto se refleja en su inquebrantable determinación de agradar a Dios, de obedecerlo, de obedecer su voluntad siempre. Porque él citó siempre un principio bíblico a la tentación a la cual fue sometido. Nosotros podemos hacer lo mismo, porque conocemos las Escrituras. ¿Qué más? Dios era lo primero en su mente y corazón, en sus acciones. Nosotros también debemos seguir su ejemplo en esto. Dios debe ser nuestra máxima prioridad en nuestras vidas.
En segundo lugar, las respuestas de Jesucristo demuestran que él tenía un profundo conocimiento del significado, de la correcta aplicación de las Escrituras. Eso debemos hacer nosotros. Por eso nos reunimos los días sábados para aprender de la palabra de Dios, para conocerla, aplicarla a nuestras vidas. Y tercero, que Jesucristo no confió en su propia fuerza, ni en su propia sabiduría para enfrentarse al adversario, sino que él fue fortalecido por Dios a través del Espíritu Santo. Entonces, hermanos, si nosotros vivimos diariamente en nuestras vidas con la plenitud del Espíritu Santo en nosotros, cuando fuimos bautizados, solo si vivimos diariamente, hermanos, en la plenitud del Espíritu Santo, vamos a poder enfrentar las pruebas más difíciles que surgen en nuestras vidas.
Si queremos superar las pruebas, entonces debemos nosotros obedecer y aplicar todo el conocimiento bíblico que hemos aprendido y que Dios nos ha enseñado a través de nuestras vidas.
Estas historias que dimos de Adán, Eva, Jóv y Jesús podrían darnos la impresión que el adversario, que el diablo, es la única fuente de nuestra tentación.
Pero eso no es así, sabemos que no es la única fuente.
Tenemos dos grandes enemigos que obran contra nosotros.
Lo dijo la bosta Juan en primera juan 2.
Vamos a primera de Juan, capítulo 2, versos 15 al 17.
Primera de Juan, capítulo 2, versículos 15 al 17. Verso 15. No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno arma al mundo el amor del Padre, no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa junto con sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Las cosas de este mundo pueden fácilmente atraer nuestros deseos, nuestras anhelos. Y pueden afianzarse en nuestro corazón.
Y esto es especialmente cierto y día en este mundo actual. Son bombardeados constantemente con mensajes seductores, de agencias de publicidad y marketing. Los celulares, tan llenos de mensajes tentadores.
Y Juan nos describe las cosas del mundo en tres familias diferentes, de deseos. Los primeros son los deseos de la carne, que no se refieren solo a los pecados sexuales, sino que también a todos los riquiezos montanos, el poder, la riqueza, la fama, el éxito y muchas otras cosas más que ofrece este mundo, los deseos de la carne.
Entonces nosotros debemos aprender a disciplinar nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras sensaciones.
Y específicamente respecto de las cosas en las que nos vamos a permitir que nuestra mente se detenga.
¿Os fijamos? El celular diga un mensaje. ¡Preciso! ¡Estupendo! Esto es lo que yo necesitaba.
Y no nos detenemos a pensar que vamos a confeter el error más grande de nuestra vida.
Somos engañados. Y eso nos lleva al otro, a la otra familia de deseos que nos advierte el Augusto Cuerno, los ojos, los deseos de los ojos. Y que se refieren a estas muchas cosas que captan nuestra atención a través de la vista, la televisión, la película, los diarios, la revista.
Y principalmente el celular. Y que tiene en la vuelta de entrada para muchas tentaciones. Aquí también necesitamos disciplinar nuestros ojos. Eliminar, borrar, eliminarlo.
En que podamos distinguir qué es lo que debemos mirar y qué no debemos mirar, evitar esas cosas.
El otro punto, también de tentación, es la soberbia de la vida. El orgullo. En que vamos a ajastarnos de todo lo que hacemos, de todo lo que tenemos, el autoexaltación. El deseo de atención y de reconocimiento. Tan extendido en esta sociedad nazisista actual. Queremos ser famoso.
Nos hagtamos, mira el auto que me compré, mira lo que hice, mira donde fui, mira lo que me compré.
Mucho cuidado con él. Y el tercer gran enemigo que vamos a enfrentar es la carne. Pero no se refiere a la carne en sí misma, sino que se refiere a los valores, a las actitudes, a los deseos, a los comportamientos de este sistema mundial.
Porque son esos aspectos que van a dominar y van a moldear nuestras vidas. Define por ejemplo la forma en que nos vestimos, las cosas que comemos, los lugares que visitamos. Y eso dominó y modeló nuestra vida antes del llamamiento. Y ahora debió morir ese viejo yo.
Santiago, el abogado del Santiago describe cómo la tentación opera a través de nuestro deseo. Santiago capítulo 1 versículos 13 al 15. Santiago capítulo 1 versículos 13 al 15. Cuando alguno es tentado, nos diga que es tentado de parte de Dios porque Dios es tu amigo. Y es tu amigo.
Cuando alguno es tentado, nos diga que es tentado de parte de Dios porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie. Verso 14. Sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia después que ha concebido da a luz el pecado y el pecado siendo consumado da a luz la muerte. La muerte, hermano.
Esta palabra concupiscencia es una palabra fea. No nos gusta. Concupiscencia como algo interno, así oculto nuestro. Que nadie lo vea nosotros. Concupiscencia.
Santiago nos dice que Dios nunca nos va a intentar abecar. Y es importante que nosotros comprendamos esto para no culparlo a él de las cosas que hacemos nosotros.
Y curiosamente, si se fijan, Santiago no menciona al adversario, al diablo, en este contexto. Y eso se debe, como vimos al principio, que el diablo no puede forzarnos ni obligarnos a pecar. No puede.
No puede. Sólo puede proponernos seducirnos.
Y ni al diablo, ni las circunstancias hacen que las personas se dan a la tentación. Es una decisión libre, espontánea, personal, individual de cada uno de nosotros.
Independientemente de la fuerte de la tentación, somos responsables de las decisiones que tomamos. Y por eso el apóstol Santiago se centra en nuestros deseos, en nuestro interior. Porque somos vulnerables. Podemos ser atraídos, podemos ser seducidos por ciertos anhelos, por la concupiscencia que está dentro de nosotros.
Entonces, siempre que se nos venga la mente alguna sugerencia pecaminosa, una idea extraña, nosotros debemos tomar una decisión binaria. ¿Sí o no? Obvedesco de sobrevesco. No hay alternativa, hermano. No hay. O la rechazamos de inmediato o esa idea va a seguir rondando nuestra mente.
Pero si la rechazamos, no se va a reigar en nuestro corazón.
Que recurso nos da a Dios para enfrentarlo, para vencer la tentación. Como vimos en Jesús, Jesús priorizó la oración. Le debemos orar. Nos instruyó a pedirle a Dios que no nos deje caer en la tentación. En Mateo 6, en el siglo XIII. Es decir, en una tentación mayor de la que nosotros podamos soportar. Mateo 26, verso 41. Mateo capítulo 26, verso 41. Y Jesucristo nos dice, velad y orad, para que no entreis en tentación. El espíritu de la verdad está dispuesto, pero la carne es temi. Somos vulnerables.
Jesucristo se identifica con nosotros en la tentación. ¿Por qué la enfrentó? Como ser humano, igual que nosotros. Y él va a interceder personalmente por nosotros, ante Dios el Padre. Y él va a estar dispuesto a ayudarnos siempre. Por eso que debemos acudir a Él en oración. Debemos invocarlo cuando veamos que hay una tentación difícil de sumirar. Hebreos capítulo 2, verso 18. Pues el mismo padeció siendo tentado y es poderoso para socorrer a los que son tentados. Otra cosa que debemos también advertir, hermanos, aquí, es que no es pecado ser tentado. Enfrentar la circunstancia en la que viene la tentación no constituye un pecado en sí mismo. No constituye la actitud, la conducta que vamos a desplegar después de ser tentados. Si obedecemos o desobedecemos. Porque si erróneamente pensamos que pecado constituye el hecho de ser tentados, de tener un pensamiento y un deseo tentador, vamos a ver nuestra situación sin salida.
¿Dejaremos de resistir? Lo consideraremos irresistible. ¿No vamos a lograr vencer? Jesús le dio gran importancia a la Secretaría. Nosotros debemos acudir a las Escrituras. Por eso necesitamos siempre leer, estudiar, memorizar, meditar con regularidad, no solamente el día de sábado, también durante la semana. Una dependencia absoluta también del Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo fortaleció a Jesucristo cuando él fue tentado en el desierto. Entonces, si el Espíritu Santo y su poder fueron esenciales para Jesucristo, también van a ser esenciales para nosotros cuando enfrentemos la atentación. Romános capítulo 12, verso 1. Presente en sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es su culto racional. ¿Cómo nos guía el Espíritu Santo? Bueno, rechazando. Ya el atascabiento de los cinco versos 16, dice, ¡Antraz por el Espíritu y no satisfazcais los deseos de la canta! No, no palabra muy simple. Binaria. No. Mateo capítulo 5, versículos 29 y 30. Otra instrucción de Jesucristo. Mateo capítulo 5, versículos 29 y 30. Por tanto, si tu ojo derecho te hace ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno, verso 30. Y si tu mano derecha te hace ocasión de caer, córtala y échala de ti. Pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y esta instrucción de Jesucristo también la dice Pablo, en Romano 8. Romano 8, 13. Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
Entonces es muy importante que estemos alertas, vigilantes a nuestras áreas de vulnerabilidad. Sabemos en lo que somos débiles, en lo que podamos caer. En lo que somos especialmente sus hostibles, debemos evitarlo. Porque ahí nos van a atacar en esos puntos débiles, no lo fuertes, lo que tenemos fortalecido.
Y debemos tener presente que somos vulnerables, que no somos invencibles espiritualmente. Y la subposición implícita o implícita de que sí lo somos es muy peligrosa. Y vamos a caer. El autojustice. Me repisan en David, para David, ¿sabés? Pedro, un lenguaje subchef, es debido a su miedo.
El amor al mundo hizo que dé más abandonar a Pablo en momentos cruciales de la vía de Pablo. Entonces, hermanos, esta tarde preguntémonos. Conozco mi corazón lo suficiente para estar consciente de cuáles son mis áreas más vulnerables, cuáles son mis debilidades.
Esta conciencia nos va a permitir que evitemos situaciones, lugares y personas que puedan ser una fuente de identación para nosotros.
Proverbios capítulo 4, verso 23. Proverbios capítulo 4, verso 23.
Sobre todo, cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida. Nuestra mente.
Esto también lo enfatiza Pablo en Corintio. Primero en Corintio, capítulo 10, verso 13. No os ha sobrevenido ninguna atentación que no sea humana, Dios es fiel, y no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podáis soportar, sino que con la atentación dará también la salida para que podáis resistir.
Este mensaje de Pablo es para nosotros hoy día.
Cualquier tentación que vamos a enfrentar próximamente en el futuro, cercano, lejano, no es única.
La atentación siempre vendrá.
Es inevitable.
No somos los únicos que la enfrentamos.
Y podemos vencerlas si realmente lo deseamos. Dios nunca va a permitir que seamos tentados más allá de nuestra capacidad de resistencia.
Y Él siempre nos va a dar la salida.
Pero debemos desear la salida.
Debemos buscar la salida y debemos aceptarla.
Y cuando lo hagamos, perseverando, hasta el fin, hasta el último día de nuestras vidas, va a ser un desafío constante de nuestra vida cristiana, perseverar.
Va a ser una lucha contra influencias que van a buscar sacarnos, abartarnos desde Dios, alejarnos desde Dios.
Pero también debemos saber que es un proceso de maduración, de crecimiento. Y que si lo resistimos con fe y con oración, vamos a salir fortalecidos espiritualmente.
Vamos a crecer.
Y lo más importante, conformados a la semejanza de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
El querido sermán, os tengan todos ustedes en pérdida de sabado.