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Este mes de septiembre de este año 2018 ha generado en quien les habla un sin número de sentimientos. En algunos casos, estos sentimientos son encontrados y eso es debido a la cantidad de eventos icónicos relacionados con los días del mes de septiembre. Este mes de septiembre es recordado por muchos, en particular en las últimas décadas, debido a los sucesos que han acontecido en este mes de septiembre.
Para ninguno de nosotros, los que habitamos en Chile, puede pasar desapercibido el 11 de septiembre. El 11 de septiembre, hace 45 años, Chile vivió lo que se conoce como el quiebre institucional. Por lo tanto, para muchos o para todos, el 11 de septiembre es paradigmático, puesto que vivimos un antes y un después en Chile. No obstante, lo anterior, el 11 de septiembre también es recordado en los Estados Unidos, debido al ataque a las Torres Gemelas, hecho que ocurrió también un 11 de septiembre.
Y si uno piensa o analiza, ningún norteamericano se ve exento de sentimientos respecto del 11 de septiembre del año 2001. Han pasado 17 años de todo aquello y el daño que ha causado tiene consecuencias que hasta el día de hoy se sienten. Aquí, en un artículo del Diario III, dice, aunque han transcurrido 17 años desde el ataque a las Torres Gemelas, aún hay quienes afirman sentir las consecuencias del atentado que dejó casi 3.000 fallecidos.
Igual, uno piensa 3.000 personas, hay que ver que forman volumen cuando uno las reúne todas. Esto según el informe del Fondo de Compensación de las Víctimas del 11 de septiembre que cifra en 19.000 personas entre voluntarios, residentes o trabajadores a los afectados. Y a quienes se les entregaron 3.600 millones a partir de las denuncias en los meses siguientes, debido a las consecuencias por su exposición a productos químicos, humo, escombros y polvotóxicos.
Igual, 19.000 personas, no es un tema menor. Y también a nivel internacional, Afganistán ha sentido el peso de la represalia a raíz del ataque a las torres gemelas y los soldados de Estados Unidos aún no salen de Afganistán. 17 años. Por lo tanto, septiembre es recordado por distintas instancias, por distintas personas en distintos lugares del mundo. Y también septiembre, el día de hoy en particular, hoy 15 de septiembre, está siendo recordado por las instancias económicas en todo el mundo. Un 15 de septiembre del año 2008, el banco Lehman Brothers entra o se declara en quiebra.
Y esta quiebra del banco Lehman Brothers dio inicio a lo que es llamado la crisis subprime, la crisis subprime, crisis que se considera, crisis económica, que se considera la más grande en casi 100 años. La anterior había sido la crisis del 29 y este día 15 de septiembre, hace 10 años, ocurre todo aquello. La más grande potencia en el mundo, desde el punto de vista económico, entró en una crisis impresidente, no solo a su economía, sino que desató una estampida bancaria. Yo me acuerdo de aquello, estaba yo en Valdivia y escuchábamos las noticias todos los días y íbamos escuchando cómo los bancos iban cayendo y cómo se suponía o se prevedía que iba a haber una hecatombe en donde Estados Unidos caía en un torbellino, ¿verdad?
Y que no iba a poder salir y que todo el mundo iba a colapsar. Yo me acuerdo, me acuerdo. Y también me acuerdo que como los bancos centrales de los distintos países en donde iba ocurriendo, todo esto empezaban a inyectar liquidez, que es una manera elegante, es decir, empezaron a prestar dinero. Y le prestaron tanto dinero que hubo que imprimir billetes, pero así como lo imprimíamos en Latinoamérica, en las crisis anteriores, ¿verdad?
Que cuando hay crisis económicas, la máquina de hacer billetes empieza a soltar billetes a la calle. Y es interesante cómo el mundo recuerda la crisis subprime. No hay diario que no hable el día de hoy de la crisis subprime. Yo los invito a que pinchen el diario de la tercera, las últimas noticias, el diario del mercurio, la BBC News, también este Semanario alemán, Doy Schivelle, también hay una enorme cantidad de artículos con palabras que traen a colación la crisis y también las consecuencias de la crisis.
Por ejemplo, aquí tengo el diario mercurio del día de hoy, página ASAIS. Dice la crisis que hace 10 años estalló con la quiebra del Banco de Inversiones Leman Brothers el 15 de septiembre del 2008 y que se asomaba hace más de un año por los problemas en las financieras hipotecarias de Estados Unidos.
Cambió drásticamente el panorama mundial, dejó al borde del colapso a economías de todos los tamaños y creó una inestabilidad que no se veía desde la gran depresión de los años 30. Creció la deuda y el desempleo, dando una sensación de vulnerabilidad general en los votantes, sobre todo en los países más ricos e interconectados. Y, por otra parte, cambió la fisonomía política porque los líderes en el poder defendían un sistema que fallaba.
La crisis no solo destruyó puestos de trabajo, Leman Brothers tenía 27.000 trabajadores. Y de la noche a la mañana esos 27.000 trabajadores quedaron sin trabajo. Y dice aquí, la crisis no solo destruyó puestos de trabajo, también desacreditó las principales instituciones de la democracia occidental. Una década después los líderes y los partidos que consiguieron frenar la caída económica e implementar regulaciones para evitar que se repita una crisis similar están en serios problemas.
Es que controlaron la emergencia de la enfermedad, pero no pudieron con las secuelas a largo plazo. El mundo ha acapiado la crisis, ha acapiado la crisis, pero no se ha solucionado la crisis. De hecho, siempre me ha llamado la atención por qué no se ha podido lidiar con las secuelas a largo plazo.
En mi humilde opinión no se ha podido hacer un buen tratamiento debido a que no se ha podido o no se ha querido hacer un buen diagnóstico. Ustedes saben que un buen tratamiento hay que tener un buen diagnóstico. Para tener un buen tratamiento hay que tener un buen diagnóstico. Y es llamativo, esto se ha hablado de la crisis subprime. Estos créditos tóxicos que nadie los quiere recibir, pero poco se habla de las causas por las cuales una persona común y celvestre logró obtener un crédito millonario. Eso fue el crédito tóxico, se le llama tóxico porque no se puede pagar, es impagable. Y no solo una persona, sino cientos de miles de personas que no teniendo papeles para demostrar renta igual les prestaron dinero para comprar una casa asegurada en caso que él no pagara.
Pero como fueron todos nadie pagó entonces la aseguradora se quedó sin dinero en el bolsillo y no pudo entonces pagar la fianza. Como no pudo pagar la fianza entonces el sistema económico que se nutre del pérstamo infinito de dinero de una persona a otra entonces el sistema colapsó. Y por eso llama la atención aquí debido a que no se ha podido tratar las consecuencias porque no se han trabajado las causas. Y hace algunos años atrás un comentario económico en donde confesaron que la causa había sido la codicia.
Era un sistema que producía dinero a costillas de todos los riesgos posibles pero todos ganaban dinero. Y entonces en esta ansia por una parte del que vende el crédito de vender su crédito y por otra parte las ansias de la persona que quiere comprar una casa que escapa a su presupuesto, bueno entonces se perdió lo que se conoce como el sentido común, el sentido común. Y el mundo cayó en una debacle tremenda. Por eso cuando pienso en septiembre, la semana pasada, uno piensa aquí, la semana pasada recién se hizo el anuncio también de que comenzaba esta guerra prácticamente, la guerra comercial de Estados Unidos en este momento está pidiéndole a todos sus agentes comerciales que impongan una carga tributaria a China por 200 mil millones.
Esto fue un anuncio que se hizo el jueves. Y por eso cuando uno piensa en septiembre y el hecho particular de este año que trompetas y expiación y la fiesta de tabernáculos caigan en septiembre me ha hecho reflexionar en lo siguiente respecto de lo que la escritura le dice al creyente en relación con el mundo que nos rodea.
Nosotros hermanos no tenemos parte ni heredad con el mundo. Nosotros, como dijo Jesucristo, estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Y este año esto se ha hecho patente más que nunca, más que nunca, porque mientras el mundo habla de las consecuencias de la crisis supride, de las consecuencias del 11 de septiembre en Estados Unidos, en Chile y las consecuencias a largo plazo que han tenido para miles de millones de habitantes en el mundo, en donde todavía se está lidiando con las consecuencias de algo que ha ocurrido en algunos casos hace 17 años, en otros casos a 10 años, en otros casos hace 45 años.
Bueno, ¿qué pasa con el creyente? ¿Qué pasa con nosotros? Nosotros no tenemos parte ni heredad en el mundo. Y Cristo aquí hablando de esta relación en Juan 17, aquí cuando Jesús ora al Padre, en un segmento de esta oración que Jesús estaba realizando, Él le pide al Padre respecto de nosotros lo siguiente. Juan 17, verso 15, dice aquí, no ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal, no son del mundo como tampoco yo soy del mundo.
Aquí la palabra que fue traducida como mundo es cosmos, cosmos. Cristo nos dijo que viviríamos en el mundo, pero no seríamos parte del mundo. Todos vivimos en relación a lo que ocurre a nuestro derredor. Es cierto, no puede desvincularse totalmente de lo que ocurre a nuestro alrededor. Este fin de semana, ese fin de semana largo aquí en Chile, cinco días de feriado continental y también insular.
Uno, por supuesto, está inmerso en este mundo, pero no somos parte de él. ¿Por qué nosotros pertenecemos a otro mundo? Podríamos llamarlo a otro cosmos. Pertenecemos al cosmos milenial, del cual esperamos se instaure luego para que venga a poner orden en esta sociedad que está extraviada. La sociedad actual está extraviada. Am, como dice Pedro, como en noche oscura. Así está viviendo el mundo. Aquí hay una descripción de las causas que han llevado al ser humano a vivir como está viviendo ahora.
Y cuando reflexionaba en esta escritura, uno piensa por inspiración Pablo, escribe a los romanos en el siglo primero de nuestra era. Y aquí, por inspiración en romanos uno, en el verso 21, dice, pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entanébrecido.
El hombre común, el hombre sin Dios, es un hombre desagradecido. Claro que sí, uno puede ver cuán vacías o cuán llenas están las iglesias en los países en donde pareciera que todo proviene del brazo de ellos. Los ricos de este mundo no son humildes en cuanto a Dios. Y uno piensa, en esto de las actitudes no importa el dinero, verdad, porque las actitudes trascienden la cantidad de dinero que usted pueda poseer. Y aquí, Pablo dice, profesando ser sabios se hicieron necios.
El ser humano sin Dios, el ser humano sin Dios es necio. Y dice aquí, verso 26, por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos, hombres con hombres y recibiendo en sí mismos la retribución de vida a su extravío.
Romanos, Pablo, a los romanos por inspiración escribestos, hace casi 2.000 años atrás y nuestra sociedad ha ido mostrando estas características en estos últimos años, de una manera que a mí personalmente me sorprende. ¿Cómo ha cambiado Chile? ¿Cómo ha cambiado Latinoamérica? ¿Cómo ha cambiado el mundo? En un par de años, en un par de años, lo que antes se hacía en oculto, ahora se exporta.
Ahí está, embajadores, gay, embajadores. El gobierno de tal país manda a un embajador con su esposo, a tal otro país. Y eso ha ocurrido en los últimos 5 años.
Las causas por las cuales la sociedad está como está es debido a que el hombre y la sociedad creada por el hombre no le gusta tomar en cuenta a Dios. Yo he estado en reuniones públicas en donde la palabra Dios causa roncha en las personas que están allí presentes. Yo me acuerdo cuando era niño, partíamos o iniciábamos las clases con una oración. ¿Y ahora no? No. No, Dios. No. Bueno, bueno, y la protección... ¿Cuántos accidentes ocurren en un día normal de clases? Hace un par de años atropellaron aquí a un joven.
Aquí. Aquí que Fernández Albano. Por eso, cuando uno piensa en este mundo y las cosas que pasan en este mundo y cómo resuelven los problemas en este mundo, uno tiene que caer en la cuenta que nosotros estamos en el mundo, pero no somos del mundo. En este mundo somos simplemente extranjeros y peregrinos, a vez de paso, que estamos ahora y luego ya no vamos a estar. Aquí en Hebreos. En Hebreos. En Hebreos 11, en el versículo 13, hablando de los héroes de la fe, hablando de esos hombres icónicos, como mencionaba don Gerardo hace un momento atrás.
Esos hombres, esos hombres, las que usted dice murieron esperando recibir lo prometido.
Aquí en el verso 3 dice conforme a la fe, murieron todos estos sin haber recibido lo prometido. Si no mirándolo de lejos y creyéndolo y saludándolo y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Aquí la palabra extranjero viene del griego xenos, extraño, extraño, ajeno, desconocido. Y peregrino es paraepidemos, expatriado. Eso es lo que es la primera definición que hace Strón respecto de perepidemos. Expatriado.
Y peregrino, Google lo define como aquel que anda por tierras extrañas. Peregrino y extranjero que es o viene de un país distinto al de la persona que habla. Eso es extranjero y peregrino andar por tierras extrañas. Pertenecemos a una nación diferente.
Nuestra vida no es sino un pasar por este mundo. Un pasar. Caminamos en este mundo, pero esperamos otro mundo.
Y aquí, terminando la escritura de Hebreos, porque el que escribe, el dice, porque lo que estos dicen claramente dan a entender que buscan una patria. Patriz, del griego Patriz. Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Uno piensa los israelitas que salen de Egipto. Y dice aquí, ciertamente tenían tiempo para volver o devolver. Pero anhelaban una mejor. Esto es celestial sobre el cielo. Epouraños griego. Pero anhelaban una patria mejor. Esto es, entonces, una patria celestial. Por lo cual Dios no sea vergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad. Estos hombres de fe buscaban la patria celestial. Estos hombres de fe iban hacia ese mundo celestial. Estos hombres de fe, junto a otros muchos. O pocos. Depende. ¿De verdad de donde estemos mirando? Si estamos pensando en los miles de millones de seres humanos que han existido sobre la tierra, son pocos. Definitivamente. Los que han caminado en este camino. Cuando uno los cuenta y los numera y uno dice, mirad, son hartos. Pero en relación a la población mundial, son pocos. Los héroes de la fe.
Pero estos hombres, todos ellos, estaban avanzando, día con día, en busca de un mundo distinto. Y esto no se trata de algo físico. Se trata de algo espiritual.
Cuando pensaba y reflexionaba en este mensaje, aquí en Misapuntes tengo, hoy no les estoy hablando, leí a los espirituales.
Me estoy hablando o le estoy hablando a hermanos que tienen conciencia espiritual.
Me refiero a esos hombres y mujeres a los que Pablo llama el ser espiritual. Hay un ser carnal y un ser espiritual. Como mencionaba don Gerardo hace un momento. El hombre carnal disierne carnalmente las cosas.
El hombre espiritual disierne espiritualmente las cosas. Cada circunstancia de la vida que todos nosotros vivimos tienen estas dos miradas. Estas dos miradas. La mirada carnal, la mirada espiritual.
Aquí en Primera de Corintios.
En Primera de Corintios.
Esa voz me resulta familiar.
Aquí en el versículo 10.
Hablando de las cosas. Voy a leer del versículo 9. Primera de Corintios 9.
Dice, antes bien, como está escrito, cosas que ojo no vio ni oído o yo, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Y el siguiente versículo dice, pero Dios nos las reveló a nosotros por el espíritu. Muchas cosas de las cuales están escritas. Aquí en la palabra se disiernen espiritualmente.
Son para discernimiento espiritual.
Y entonces aquí dice, pero Dios nos las reveló a nosotros por el espíritu. Porque el espíritu todo lo escubriña, aún lo profundo de Dios. Porque quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él. Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios. Para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu de Dios. Porque para él son locura y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente. Esto es lo que estoy tratando de explicarles.
El hombre espiritual. Dicierne las cosas de manera espiritual.
Y por eso los hombres de Dios, a través de la historia, siendo peregrinos y extranjeros en este mundo, han estado buscando una patria celestial.
Nuestra vida, entonces, no es sino un peregrinaje. Avanzamos hacia el reino. Todos los días avanzamos un poquito más. Todos los días son días que se han hecho. Y se restan del tiempo que tengamos que esperar.
Todos los días ganamos el día. Todos los días ganamos el día.
A veces uno sale derrotado. Eso es cierto. Concuerdo plenamente con Don Gerardo a su momento atrás. A veces uno no se siente con las fuerzas. Claro, es así. Pero todos los días ganamos un día. Todos los días es un día menos hacia el reino. Todos los días, incluso si uno piensa en la muerte, ese enemigo mortal que todos nosotros tenemos, incluso para Dios, la muerte a veces sirve de ganancia para uno.
Uno deja de sufrirse en este mundo. Hay que ver, hay que ver, como la vida a veces se vuelve complicada. Vivimos en un país en paz, del cual yo sinceramente agradezco a Dios. Vivimos en un país con abundancia, de muchos bienes, de los cuales podríamos decir, somos de aquel pequeño porcentaje de ricos en el mundo.
¿Han pensado ustedes aquello? Vivimos en un país que tiene agua en abundancia, con algunos riesgos hídricos, claro, sí, por supuesto. Pero el día de hoy tenemos agua en abundancia. Todavía lavamos los vehículos con hídro lavadora, a una presión de no sé cuántos PSEI, lanzando el agua, ese polvillo que lance, hermoso que lance el agua, cuando se impacta sobre una superficie más dura. Hay lugares en donde eso está restringido, en donde definitivamente el agua se la dan, por decir, martes, jueves, sábado, y contentos con ello. Todavía aquí en Chile uno ve las personas que regan el cemento. Y regan y regan y regan el cemento. Hay lugares en donde eso está penado por ley. Vivimos en un país del cual uno tiene que estar agradecido. Pero a veces uno, cuando uno ve el cemento, cuando uno ve el cemento, cuando uno ve el cemento, pero a veces uno vivencia experiencias que lo hacen meditar a este respecto. No dejan de ser agradecidos, pero igual, esta voráginia de trabajo, de angustia, de presión, la presión, la presión.
Aquí, en... Filipenses.
Aquí, Pablo.
Perciculo 20 conforme a mi anelo y esperanza de que nada se dé avergonzado. Antes bien, con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo. Y ahora, en mi vida, voy a ser magnificado Cristo en mi cuerpo o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Más, si al vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. Pero quedar en la carne es más necesaria por causa de vosotros. Pablo tenía este conflicto, este anhelo de partir y ya terminar la lucha o bien continuar luchando a causa de los hermanos.
Y por eso, aún la muerte, que es un enemigo mortal, uno piensa como Dios nos consuela, pensando que ya, si uno deja de ser, también deja de luchar. Y espera el día en que va a ser sopezado y respira el mundo. Y resucitado.
Uno de los resguardos, sí, que debemos tomar cuando caminamos en este mundo, es nuestras relaciones con el mundo.
Porque a veces el mundo atrae de una manera increíble, increíble.
El mundo tiene atractivos que a veces nos envuelven y nos pueden engañar. Aquí, en primera de Juan, en primera de Juan...
en primera de Juan, Juan a los hermanos, dice lo siguiente en el capítulo 2, verso 12.
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al padre. Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido el que es desde el principio. Os he escrito a vosotros jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y me llamó la atención aquí, Juan le escribe a distintos grupos etalios, pertenecientes de una familia, a los padres, a los hijos, a los jóvenes.
Indistintamente de la edad, indistintamente de la edad. Juan dice en el versículo 15, no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo, en el cosmos. Si alguno ama al mundo, el amor del padre no está en él.
La versión del lenguaje simple traduce así, y me parece más esclarecedora. No quieran ustedes ser como los pecadores del mundo, ni tampoco hacer lo que ellos hacen, quienes lo hacen no aman a Dios el padre, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del padre sino del mundo, y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. El mundo tiene atractivos, que no olvidemos que Satanás tentó a nuestro Señor Jesucristo con aquellas, vale la redundancia, aquellas tentaciones. Miren, aquí en Lucas, en Lucas, en Lucas, en el capítulo 4, la tentación de Jesús.
Satanás tentó a Jesús con poder, con poder, con el poder. Veámoslo, Jesús lleno del Espíritu Santo volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto. Por 40 días, y era atentado por el diablo, y no comió nada en aquellos días, pasado los cuales tuvo hambre, entonces el diablo le dijo, si eres hijo de Dios, día esta piedra que se convierta en pan. Aquí Satanás le dijo, dilo, dilo. Y dice aquí, y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo, a ti te daré toda esta potestad, todo este poder. A ti te voy a dar todo este poder, y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Y entonces uno analiza, o puede reflexionar, si Satanás tentó a Jesús con el poder, no nos tentará nosotros. Claro que sí, claro que sí. Y las tentaciones tienen distintas presentaciones.
No todos son probados de la misma manera, pero sí en el mismo sentido. En el mismo sentido. Y por eso uno piensa en este peregrinaje. Uno se puede sentir atraído por el mundo. Y ya hay que tener entonces aquí las precauciones. Las precauciones, no perder el norte. No perder el norte porque uno puede, piensen ustedes, uno podría ganar el mundo, y perder el otro mundo. Uno podría ganar el mundo desde el punto de vista físico, y perder el mundo desde el punto de vista espiritual.
Uno podría dejar este camino por las cosas de este mundo. Y claro que sí, claro que sí. La historia está llena de casos, llena de casos de hombres que siendo atraídos. Poder, dinero, sexo.
La van a gloria de la vida. Esa vida que llega y desaparece. A veces en menos de una década, tantos casos.
Aquí en primera de Timoteo.
Primero de Timoteo 6, verso 6. Dice aquí, pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento, porque nada hemos traído a este mundo y sin duda nada podremos sacar.
Y dice aquí, así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto, porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias, necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque a raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores. Y aquí, Pablo dice, codiciando algunos. ¿Algunos se dejan arrastrar? Porque no se olviden que en el área chica el que decide es uno.
Anoche conversaba con uno de ustedes a este respecto. Hay decisiones que uno tiene que tomar en un área muy restringida, en esa área personal. Y uno, cuando se presente al Tribunal de Cristo, ¿qué le va a decir? Un tercero me dijo que esto era la decisión correcta, y yo la tomé. No es así. En el área pequeña, en el área de las decisiones personales, esas decisiones son instranferibles. Instranferibles. Uno tiene que decidir. Y aquí, Pablo dice, algunos codiciaron. ¿Algunos codiciaron el dinero?
Lo que hablábamos hace un momento atrás respecto a la crisis subprime. ¿Y por qué no se logra controlar los efectos de la crisis subprime? Claro que no se logra controlar los efectos de la crisis subprime, porque no se ha trabajado con la población. Respecto de la codicia. Así, simple. La codicia. No dejarse arrastrar.
Y por eso, allí donde estén nuestros corazones, estarán nuestros amores. Allí donde está nuestro corazón, ahí está nuestro amor. Y por eso, Jesucristo mismo dijo, mire, usted no puede servir a Dios ya las riquezas. No se puede. No se puede, va, porque a mí no... distintos. Que a mí no es distinto.
Pero nosotros no pertenecemos a este mundo. Por lo tanto, tales carreras no se ven obstruidas. ¿Verdad? Si tratamos de mezclar aquellas cosas.
No pertenecemos a este mundo y como tales, somos embajadores de otro mundo. Embajadores. Yo me acuerdo cuando llegué acá a esta iglesia, se usaba mucho la palabra embajador. De hecho, existía una institución que se llamaba embajadores. La institución ambasador. Embajadores. Embajadores del reino. En este mundo.
Vayamos aquí, en segunda de Corintios.
En segunda de Corintios, cinco.
Segunda de Corintios, cinco verso once.
Dice aquí, conociendo pues el temor del Señor, persuadimos a los hombres, pero a Dios le es manifiesto lo que somos. Y espero que también lo sea a vuestras conciencias. No nos recomendamos pues otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. Porque si estamos locos es para Dios, y si somos cuerdos es para vosotros. Porque el amor de Cristo nos constriñe pensando esto, que si uno murió por todos, luego todos murieron. Y por todos murió para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne, y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conoceremos así, no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron. Y aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados. Y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que somos embajadores en nombre de Cristo. Como si Dios rogase por medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo. Reconciliados con Dios. Cuando uno piensa en la fiesta que viene, expiación, ¿acaso no habla de aquello? De reconciliarse con Dios.
De allí que nuestros amores y sin sabores se den en el área del reino y de todo lo que esto implica. Porque somos embajadores de Dios. Y tenemos un mensaje importante para la humanidad entera. Un mensaje que trataremos en la fiesta del día de la expiación. Somos representantes de un ministerio. Un ministerio que es un cargo asignado. Un cargo asignado. ¿Cuál es ese ministerio? ¿Tiene hasta nombre? Ministerio de la Reconciliación.
Somos representantes del ministerio de la Reconciliación. Y como tal, si somos representantes de este ministerio, tenemos la función de reconciliar. Reconciliar. Reestablecimiento de la Concordia. Eso significa reconciliar. Reestablecimiento de la Concordia. Somos embajadores de este ministerio.
Y una de las características de cualquier creyente en todas las épocas y todos los ámbitos es precisamente haber desarrollado este don. ¿El don de reconciliar qué se consigue? ¿Perdonando? ¿Verdad? ¿Aceptando disculpas?
La Reconciliación abarca también, porque la escritura que acabamos de leer dice específicamente a reconciliarnos con Dios. ¿Verdad? Reconciliarnos con Dios. Pero podría uno reconciliarse a cabalidad con Dios si no se ha reconciliado con su hermano, que está hecho a imagen y semejanza desde Dios?
Desde hace algún tiempo a esta fecha, reflexión en este tema, reflexión en este tema. Y a veces no queriendo ser sarcástico, he sido sarcástico respecto de todos los que estamos aquí, los que me están escuchando y en todas partes todos podemos desarrollar una excelente relación con Dios. Lo que cuesta es relacionarnos de manera excelente, permanente, persistente con los hermanos que son hechos a imagen y semejanza de Dios.
Sin embargo, aquí la escritura dice que nosotros somos embajadores del ministerio de la Reconciliación. Y eso tiene una importancia vital para nosotros el día de hoy. Tan próximos a guardar expiación en un par de días más. Y también a través de la historia, de la vida, de todos los que estamos aquí, esto tiene implicancias que son fantásticas.
Porque nosotros no pertenecemos al mundo. Vivimos en el mundo, pero no pertenecemos al mundo. Uno piensa, hay circunstancias en esta vida que han dividido a los países y los países pueden pasar décadas en guerra, centurias en guerra. ¿Se imaginan? 100 años de guerra. Yo guerrero, mi hijo guerrero, mi nieto guerrero, mi bisnieto guerrero, los Montesco y los Capuleto. Eternos, eternos, familias enteras en amistadas, siempre, por siempre. Bueno, nosotros pertenecemos al mundo, no pertenecemos al mundo, pertenecemos al mundo espiritual. Buscamos esa patria, esa patria que es de otro mundo. Y somos embajadores de esa patria en este mundo. En esta cultura cristiana, nosotros nos manejamos con principios y modelos diferentes a las del mundo. Aquí, primera de Pedro.
Primera de Pedro, 1-13. Dice por tanto, señid los lomos de vuestro entendimiento, seas sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino como aquel que os llamó es santo, sede también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está, ser santos porque yo soy santo. Y si invocáis por padre a aquel que sin acepción de personas, juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los posteros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios quien le resucitó a los muertos y le ha dado gloria para que vuestra fe y esperanza sea en Dios. Estamos viviendo una peregrinación y debemos confiar en la palabra que nos dice Dios, que si somos capaces de perseverar en el bien hacer, recibiremos la corona, el premio del supremo llamamiento que estamos siendo invitados, alcanzar la vida eterna. Es un regalo que Dios nos entrega si es que perseveramos en el bien hacer. En consecuencia, uno de las lecturas con las cuales podemos alentarnos, en particular cuando vemos que la vida pasa, es la siguiente. Aquí, en primera de Pedro, un poquito más adelante, primera de Pedro 1.22, dice, habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el espíritu para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entreñablemente de corazón puro, siendo renacidos no de cimiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Uno piensa cuando fue llamado, cuando aceptó el llamamiento, el reto de llegar y perseverar hasta el fin. Cuando uno vive aquello, uno se da cuenta y cae en la cuenta que siendo bautizado, recibiendo el espíritu santo por imposición de manos, uno se acerca a una verdad espiritual increíble, increíble. Jesucristo, Su sangre, nos lava de nuestros pecados, somos perdonados por Dios y renacimos de una cimiente incorruptible. Y por eso, aquí en el verso 24 dice, porque toda carne es como hierba y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae. Es la mejor descripción de la vida de cualquier ser humano. La vida es tan efímera, es tan breve, es tan corta. Pero, ¿qué dice de la palabra del Señor? Primera de Pedro 1.25 dice, más la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el Evangelio, la buena nueva del reino de Dios, os ha sido anunciada. Quiera Dios y Dios quiere darnos todo aquello que nos falta para alcanzar las promesas entre las cuales está llegar al reino.