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#185 - Jeremías 15-23: "Más persecuciones; el sábado; la invasión llega"

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#185 - Jeremías 15-23

"Más persecuciones; el sábado; la invasión llega"

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#185 - Jeremías 15-23: "Más persecuciones; el sábado; la invasión llega"

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Para Dios es desgarrador castigar de tal manera a su querida Judá, pero como dijo: “He aquí que yo los refinaré, y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo?” (Jeremías 9:7 Jeremías 9:7Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo?
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). Dios tiene dos alternativas. O deja que su pueblo se corrompa por completo, o tiene que purificarlos con un castigo severo.

Es como el caso de un padre que tiene un hijo que se ha corrompido y se ha vuelto totalmente desobediente. A pesar del perdón y las muchas oportunidades que se le han dado, las cosas van de mal en peor. Para no participar en sus pecados, no queda más para el padre que “exiliarlo” al sacarlo de la casa. A menudo, el hijo castigado pasará por muchos sufrimientos y, tal como en la parábola del hijo pródigo, por los golpes de la vida se dará cuenta de su rebeldía y decide enmendarse. Puede entonces volver a casa, pero ahora en un estado humilde y dispuesto a obedecer. Así ve Dios a Judá. Quiere salvarla para mantenerla como su nación y para que se puedan cumplir las profecías respecto a Jesucristo. 

Le dice Dios a Jeremías: “Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan” (Jeremías 15:1 Jeremías 15:1Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan.
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). Moisés y Samuel fueron dos grandes intercesores del pueblo que lograron salvarlo de muchos castigos por sus súplicas ante Dios. Pero la corrupción y la maldad habían llegado a tal extremo que ya no hay lugar para intercesores. Dios le dice: “Y los entregaré para terror a todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén… estoy cansado de arrepentirme. Aunque los aventé… y dejé sin hijos mi pueblo, no se volvieron de sus caminos” (Jeremías 15:4 Jeremías 15:4Y los entregaré para terror a todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.
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). Los reyes siguieron el ejemplo malvado de Manasés. 

Al entregar ese mensaje tan fuerte, Jeremías recibe más persecuciones. Se queja al decir: “¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! Nunca he dado ni tomado en préstamo, y todos me maldicen” (Jeremías 15:10 Jeremías 15:10 ¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! Nunca he dado ni tomado en préstamo, y todos me maldicen.
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). Dios lo consuela al mostrar que ya pronto se cumplirán sus profecías, pero Jeremías sigue quejándose: “Tú lo sabes, oh Eterno; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta… No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación” (Jeremías 15:15-17 Jeremías 15:15-17 [15] Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta. [16] Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. [17] No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
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). Noten primero que Jeremías podía haberse envanecido al recibir estas comunicaciones directas de Dios, pero no se dejó enorgullecer como les ha ocurrido a otros, que al darles algo de poder y sabiduría, se envanecen y se descalifican. Es una lección importante para todos nosotros. 

Dios ahora le contestó: “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice el Eterno” (Jeremías 15:19-20 Jeremías 15:19-20 [19] Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. [20] Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
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). Dios no hace acepción de personas, y aunque Jeremías era su profeta escogido, tenía libre albedrío. Tenía que escoger obedecer o no a Dios. Por eso, Dios lo anima a que siga adelante y promete ayudarlo y bendecirlo. 

Una vez que Jeremías recupera el ánimo, Dios le ordena: “No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar. Porque… los hijos y las hijas que nazcan… de dolorosas enfermedades morirán… porque yo he quitado mi paz de este pueblo… te dirán ellos: ¿Por qué anuncia el Eterno contra nosotros todo este mal tan grande?... Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron… y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres… Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres han conocido” (Jeremías 16:2-13 Jeremías 16:2-13 [2] No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar. [3] Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra: [4] De dolorosas enfermedades morirán; no serán plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; con espada y con hambre serán consumidos, y sus cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. [5] Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehová, mi misericordia y mis piedades. [6] Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no se enterrarán, ni los plañirán, ni se rasgarán ni se raerán los cabellos por ellos; [7] ni partirán pan por ellos en el luto para consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre. [8] Asimismo no entres en casa de banquete, para sentarte con ellos a comer o a beber. [9] Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo haré cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y toda voz de alegría, y toda voz de esposo y toda voz de esposa. [10] Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios? [11] Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; [12] y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí. [13] Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia.
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). 

Dios se refiere a la conquista y el exilio a Babilonia. Sin embargo, hay una parte alentadora del mensaje de Jeremías -- tras el cautiverio, volverá un remanente a Jerusalén. ”Vive el Eterno, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padrespero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos [para Dios las imágenes son como el olor de los muertos]” (Jeremías 16:14-18 Jeremías 16:14-18 [14] No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; [15] sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. [16] He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos. [17] Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. [18] Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos, y de sus abominaciones llenaron mi heredad.
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). 

¿A qué se debe tanta rebelión? Dios responde: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta del Eterno… Bendito el varón que confía en el Eterno, y cuya confianza es el Eterno. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas [vea Salmos 1:3 Salmos 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
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]. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Eterno, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:5-10 Jeremías 17:5-10 [5] Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. [6] Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. [7] Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. [8] Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. [9] Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? [10] Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
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). 

Aquí surgen varios principios de primera orden. El primero trata sobre en quién confiamos por sobre todo. ¿Es Dios o los hombres? Como nos está mostrando Jeremías, no debe haber nadie sobre la tierra que nos pueda separar de su santa ley. Ni padre, ni madre, ni ninguna autoridad, sea civil o religiosa, debe separarnos del Camino de Dios. Él siempre nos ayudará en los momentos difíciles, si realmente confiamos en él. Recuerden Proverbios 28:4 Proverbios 28:4 Los que dejan la ley alaban a los impíos; Mas los que la guardan contenderán con ellos.
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“Los que dejan la ley alaban a los impíos; mas los que la guardan contenderán con ellos”. Jeremías nos entrega este ejemplo.

Recuerden que estaban pasando por una horrenda sequía, y Dios les dice a los que confían en él: “Serán como árboles plantados junto a las aguas, en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:8 Jeremías 17:8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
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). Jeremías se sentía muy solo al seguir el Camino de Dios. Además, bien sabía la hipocresía que lo rodeaba. Dice Jeremías: “...cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus corazones” (Jeremías 12:2 Jeremías 12:2Los plantaste, y echaron raíces; crecieron y dieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus corazones.
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). 

Por eso el corazón del hombre, sin el Espíritu de Dios, es muy traicionero. Es carnal, aunque se vista de honorabilidad. Cristo dijo: “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación (Lc 16:15). Por eso, una de las formas de medir la conversión de uno es ver su actitud hacia la Ley de Dios. Bien sabía Jeremías lo difícil que era tratar con un pueblo supuestamente bíblico, pero que “la palabra de Dios les es cosa vergonzosa, no la aman” (Jeremías 6:10 Jeremías 6:10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.
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). 

Perdiz. El Nombre incluye probablemente tres especies de perdices: la perdiz blanca, la perdiz del desierto y la perdiz negra. Todas son aves de caza, cuya carne y huevos constituyen una buena comida. La perdiz negra se oculta tan bien, que es más fácil oírla que verla (1ra Samuel 26:20 1ra Samuel 26:20No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.
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).

Es interesante la analogía que usa Dios para describir esa hipocresía. La compara con el comportamiento de una perdiz. “Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontonará riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato” (Jeremías 17:11 Jeremías 17:11Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato.
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). La perdiz tiene el hábito de empollar huevos que no son suyos, pero al crecer las crías, igual la dejan para irse con su verdadera madre. De la misma manera, las riquezas que uno toma “injustamente”, que no son de uno, tarde o temprano volverán a quienes corresponde. Dice Proverbios 28:22 Proverbios 28:22 Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza.
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: “Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza”. Pablo añade: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1st Timoteo 6:9-10 1st Timoteo 6:9-10 [9] Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; [10] porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
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). Por eso, no seamos como las perdices, que toman algo que no les corresponde, sino más bien, lo que tengamos se deba a nuestros propios esfuerzos. 

Dios entrega otro ejemplo de las abominaciones que le enfurecen, aparte de los ya mencionados arbolitos sagrados en las casas. Estaban quebrantando su santo sábado. “Así ha dicho el Eterno: “Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo (sábado), y de meterla por las puertas de Jerusalén. Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de reposo, como mandé a vuestros padres. Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección. No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice el Eterno, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día de reposo, sino que santificareis el [sábado], no haciendo en él ningún trabajo, entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David… y esta ciudad será habitada para siempre… pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará” (Jeremías 17:21-27 Jeremías 17:21-27 [21] Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén. [22] Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres. [23] Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección. [24] No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día de reposo, sino que santificareis el día de reposo, no haciendo en él ningún trabajo, [25] entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre. [26] Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová. [27] Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
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). 

Imagínense -- ¡algunos todavía creen hoy día que el sábado no es tan importante para Dios! Aquí vemos que él hace una promesa de proteger a todos los habitantes de Judá contra cualquier invasión que venga, y que la dinastía de David se podría mantener en Jerusalén para siempre si guardaban correctamente el sábado. Pero no lo hicieron. Insistieron en trabajar el día sábado, al llevar sus productos para vender y así traer todas estas maldiciones sobre ellos mismos. Recuerden, esto nos puede suceder también a nosotros, pues Dios no ha cambiado. Dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8 Hebreos 13:8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
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). 

¡Cuántas veces envió Dios a sus profetas durante 250 años para advertirles que guardaran sus sábados! No obstante, se rebelaron contra él. Ellos no pensaban que el sábado era tan importante para Dios. Un día más, un día menos. Pues Dios le dio un ejemplo a Jeremías de cómo se sentía. Le dijo que fuera a la casa de un alfarero y viera lo que estaba sucediendo. “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo [en] otra vasija… vino a mí palabra del Eterno, diciendo: “¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?... conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (Jeremías 18:4-12 Jeremías 18:4-12 [4] Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. [5] Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: [6] ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. [7] En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. [8] Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, [9] y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. [10] Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle. [11] Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. [12] Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.
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). Dios se sentía como ese alfarero, que cada vez que Judá se desviaba, volvía a perdonarla y hacía de nuevo las paces, sólo para encontrar que volvieron a romper el pacto con él. 

Cuando los líderes de Judá se enteraron de lo que había dicho Jeremías, conspiraron para matarlo. “Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote… y no atendamos a ninguna de sus palabras… Oh Eterno, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo… no perdones su maldad” (Jeremías 18:18-23 Jeremías 18:18-23 [18] Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras. [19] Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo. [20] ¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma? Acuérdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira. [21] Por tanto, entrega sus hijos a hambre, dispérsalos por medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos sean puestos a muerte, y sus jóvenes heridos a espada en la guerra. [22] Oigase clamor de sus casas, cuando traigas sobre ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para prenderme, y a mis pies han escondido lazos. [23] Pero tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de ti; haz así con ellos en el tiempo de tu enojo.
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). 

Dios sigue enviando a Jeremías a hacer cosas que llamarán la atención del pueblo. Hoy día sería llamada “publicidad” -- es decir, llamar la atención del público. Le dice: “Ve y compra una vasija de alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo… y de los sacerdotes, y dirás: “Así dice el Eterno… He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los oídos. Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos… y llenaron este lugar de sangre de inocentes, y edificaron lugares altos a Baal para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal… Pondré a esta ciudad por espanto y burla… y se burlará sobre toda su destrucción. Y les haré comer la carne de sus hijos [por el sitio, como efectivamente ocurrió]... Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo y les dirás: Así ha dicho el Eterno… Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro” (Jeremías 19:1-11 Jeremías 19:1-11 [1] Así dijo Jehová: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes; [2] y saldrás al valle del hijo de Hinom, que está a la entrada de la puerta oriental, y proclamarás allí las palabras que yo te hablaré. [3] Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los oídos. [4] Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. [5] Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. [6] Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza. [7] Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar, y les haré caer a espada delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus vidas; y daré sus cuerpos para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. [8] Pondré a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que pasare por ella se asombrará, y se burlará sobre toda su destrucción. [9] Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su amigo, en el asedio y en el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus vidas. [10] Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo, [11] y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar.
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Obviamente, no tomaron muy bien esta escena los líderes de la ciudad. “El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como príncipe en la casa del Eterno, oyó a jeremías que profetizaba estas palabras. Y azotó Pasur al profeta Jeremías y lo puso en el cepo” (Jeremías 20:1-2 Jeremías 20:1-2 [1] El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras. [2] Y azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa de Jehová.
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). El cepo consiste en dos marcos de madera con dos hoyos, para separar los pies. Uno quedaba inclinado en forma muy incómoda y era sujeto a la burla. Tras una noche entera así, cuando lo soltaron del cepo, Jeremías le dijo al sacerdote: “Así ha dicho el Eterno: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia… Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos; entrarás en Babilonia, y allí morirás” (Jeremías 20:4-6 Jeremías 20:4-6 [4] Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. [5] Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia. [6] Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos; entrarás en Babilonia, y allí morirás, y allí serás enterrado tú, y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira.
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). 

Al quedar en libertad y adolorido, Jeremías no estaba del mejor ánimo. Otra vez se queja ante Dios: “Me sedujiste, oh Eterno, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra del Eterno me ha sido para afrenta y escarnio cada día… Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. Mas el Eterno está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán… Oh Eterno de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa [Ahora se deprime]... Maldito el día en que nací… ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, que mis días se gastasen en afrenta?” (Jeremías 20:7-18 Jeremías 20:7-18 [7] Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. [8] Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. [9] Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. [10] Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. [11] Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. [12] Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. [13] Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. [14] Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. [15] Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. [16] Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía, [17] porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. [18] ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
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). No hay duda de que estaba bajo un tremendo estrés, y Dios quiere que sepamos que él nos entiende, igual que a Jeremías. 

¿Cuál fue la respuesta? Pronto llegó Nabucodonosor y puso Jerusalén bajo sitio, tal como Jeremías había predicho. ¡Cómo cambian las cosas! Ahora este mismo sacerdote Pasur que lo había humillado, tiene que humillarse al preguntarle de parte del rey qué deben hacer. Viene y le suplica: “Consulta ahora acerca de nosotros al Eterno, porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros; quizá el Eterno hará con nosotros según todas sus maravillas, y aquél se irá de sobre nosotros...” 

“Y Jeremías les dijo: Diréis así a Sedequías: Así ha dicho el Eterno… ”Pelearé contra vosotros con mano alzada… Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande… entregaré a Sedequías… y a los que queden de la pestilencia, de la espada, y del hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia… Y a este pueblo dirás: “He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte. El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo… Así dijo el Eterno: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra: “Oye palabra del Eterno, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor… porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos… Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurados, dice el Eterno, que esta casa será desierta… Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz… Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis… porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá” (Jeremías 21:1 Jeremías 21:1Palabra de Jehová que vino a Jeremías, cuando el rey Sedequías envió a él a Pasur hijo de Malquías y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que le dijesen:
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- Jeremías 22:30 Jeremías 22:30Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.
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). Sedequías al final no escuchó a Jeremías y terminó presenciando la muerte de sus hijos varones y luego le quitaron los ojos y fue llevado a Babilonia.

Dios culpa a los falsos pastores del pueblo. No enseñaban la ley de Dios sino las vanidades de las naciones. Dice Dios: “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice el Eterno… Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, no las habéis cuidado [las desanimaron hasta que dejaron la verdadera religión]. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice el Eterno. Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice el Eterno. He aquí que viene días, dice el Eterno, en que levantaré a David renuevo justo y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: el Eterno, justicia nuestra” (Jeremías 23:1-6 Jeremías 23:1-6 [1] ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. [2] Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. [3] Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. [4] Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. [5] He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. [6] En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
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). Aquí vemos una clara referencia a Cristo, cuando reinará sobre la tierra. Noten que se menciona no sólo a Judá, sino a las otras tribus de Israel. No han desaparecido, existen, aunque el mundo no las identifique. Por eso, ¡cuán importante es tener pastores fieles que siguen el ejemplo de David, que aman la ley de Dios y enseñan al pueblo todas sus grandes verdades!