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Mardo Queo. En el capítulo 3. En el capítulo 4. En el versículo 12. Dice aquí y dijeron a Mardo Queo las palabras de Esther. Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Esther, no pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos. Mastúo y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora ha llegado al reino? Mardoqueo, cuando pides ayuda a Esther, le dice que si ella no actúa de alguna parte, ¿cuál es esa alguna parte? Mardoqueo tenía esa convicción de que él no estaba solo y que Dios iba a intervenir, ya sea un sufrucuando del poder que tenía Esther o sin Esther. Y eso es lo que le dice Mardoqueo a Esther. Mira que si no ayudas, bueno, ciertamente Dios está viendo las cosas. Mardoqueo tuvo esa convicción de la que venimos hablando. Son muchos más los que están con nosotros. Él sabía que Dios no los abandonaría. De alguna parte vendría la liberación y la ayuda. La fuerza de esta convicción es la que ha inspirado a muchos a enfrentar la vida con optimismo. Y te son. Hacer lo que se conoce de tripas corazón. Salir adelante aún a pesar de las adversidades. ¿Por qué? Porque son muchos más los que están con nosotros que los que están con ellos. En hebreos 11. En hebreos. En el versículo 32. Dice aquí, y que más digo, porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barak, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batalla, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Uno de ellos dice, ¿se acuerdan? Aquí se menciona. Dice, porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón. ¿Se acuerdan de Gedeón? Gedeón se vio ante la siguiente situación. Él inicia una guerra con 32.000 hombres. Más al poco andar, se queda con 10.000 hombres para luego enfrentar la guerra con 300 hombres. ¿Se imaginan qué es lo que pasó por la mente de Gedeón? Partir una guerra con 32.000 hombres y enfrentar la guerra con 300 hombres. ¿Qué estaba pensando Gedeón? Gedeón estaba pensando, no estamos solos. No estamos solos, muchos más. Son los que están con nosotros, que los que están con ellos. Y entonces, la pregunta, ¿podemos enfrentar el mundo y su camino solos? Si la palabra entre comillas, si la palabra entre comillas solo implica soledad y lejanía de Dios y su camino, el mundo y su camino nos absorberá y evidentemente no podremos luchar contra el mundo. Voy a repetir, si la palabra solo implica lejanía de Dios y su camino, evidentemente no podremos vencer. Pero, si la palabra solo implica soledad física, pero cercanía con Dios y su camino, entonces el mundo y su camino pueden ser vencidos. Si la palabra solo implica soledad física, pero cercanía con Dios, bueno, muchos más son los que están con nosotros que los que están con ellos. ¿En Santiago?
En Santiago 4, en el versículo 7, la escritura dice Someteos, pues, adiós, resistida al diablo y huirá de vosotros. En el versículo siguiente dice, acercados a Dios, y él se acercará a vosotros. Aquí Santiago hace mención a una de las realidades más importantes de la vida del cristiano. Primero que nada, si uno se acerca a Dios, si uno se pone en la sintonía de Dios, si uno inicia el movimiento, Dios responde a nuestro acercamiento, acercándose también a nosotros. Y entonces la pregunta, ¿cómo podemos acercarnos a Dios? Las claves para el acercamiento y desarrollo espiritual son cuatro palabras que nos van a seguir por siempre, por siempre. Oración, estudio, meditación, ayuno. Los hombres de Dios siempre han expresado su voluntad para acercarse a Dios, siguiendo y cumpliendo con hacer de estas palabras un hecho en sus vidas. Por ejemplo, Daniel, vayamos a Daniel.
En Daniel 9, los hombres de Dios siempre se han acercado a Dios en oración, en ayuno, en ruego, en reflexión. Un ejemplo es Daniel. En Daniel 9, en el versículo 1, dice aquí en el año primero de Darío, hijo de Asuero, de la nación de los Medos, que vino a ser rey sobre el reino de los Caldeos, en el año primero de su reinado, yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años de que habló el eterno al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en 70 años. Aquí Daniel se menciona eso, miré atentamente. ¿Qué es mirar atentamente? Un estudio profundo de las escrituras.
Y dice aquí, versículo 3, y volví mi rostro a Dios, el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, silicio y ceniza. Aquí Daniel se vuelve a Dios, se vuelve a Dios, estudiando su palabra, reflexionando en ella, orando y ayunando.
Y el versículo 20 de este mismo capítulo, aquí se muestra cómo Dios actúa para con Daniel. Dice, aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante del eterno, mi Dios, por el monte Santo de mi Dios. Aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión, al principio, volando con preestresa, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde, y me hizo entender y habló conmigo diciendo, Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Versículo 23, dice, al principio de tus ruegos, fue dada la orden. Al principio de tus ruegos, Daniel se acerca a Dios en oración, en ayuno, y Dios le dice, mira, al principio de tus ruegos, fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Dios responde a nuestras oraciones. Daniel inicia este acercamiento y Dios responde al principio de sus ruegos. Ahora bien, ¿qué pasa cuando uno quiere acercarse a Dios y por razones o por distintas razones? Uno no quiere o no tiene ganas de orar?
¿Qué hace allí? Igual de orar. Igual de orar. Y cuando ore, debe pedirle a Dios que le dé las ganas para orar. Si nos acercamos a Dios, Él se acercará a nosotros, y si nos sometemos a Él, Satanás huirá de nosotros. Y entonces, aquí la pregunta, ¿qué significa someterse a Dios? ¿Qué significa someterse a Dios? La palabra griega traducida a someterse es jupotazo, con doble ese, jupotazo, que significa obedecer reflexivamente. Obedecer reflexivamente. Podríamos entonces decir, someterse es obedecer reflexivamente. Y entonces, aquí una pregunta, obedecer reflexivamente, ¿qué es lo que tenemos que obedecer reflexivamente? Obedecer las instrucciones que Dios, por medio de Su palabra, nos ha entregado. Pasemos aquí a proverbios. En proverbios, en el capítulo 2, en el versículo 1, dice aquí, hijo mío, si recibierais mis palabras y mis mandamientos, guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría, si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, ya la prudencia vieres tu voz, si como a la plata la buscares y la escudriñares como atesoros, entonces entenderás el temor del eterno. Ya hallarás el conocimiento de Dios. Eso es lo que dice Dios acerca de sus mandamientos. Si nosotros buscáramos la palabra y la escudriñáramos, es llamativo aquí, dice, y la escudriñares como atesoros, buscáren la palabra de Dios. Todos los consejos que Dios nos da para poder vivir esta vida sabiamente y con inteligencia. Uno, entonces, podría entender lo que significa exactamente temer a Dios. Y dice aquí, versículo cinco, entonces entenderás el temor del eterno. Es el conocimiento de Dios, porque el eterno da la serviduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Dios es el que se revela al hombre. Dios es el que da esta capacidad para entender su palabra, pero uno debe acercarse a Dios y estudiar y escudriñar la palabra como un tesoro. Y dice aquí, el provee de sana sabiduría a los rectos. Ese escudo a los que caminan rectamente es el que guarda las veredas del juicio y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderá justicia, juicio, equidad y todo buen camino. ¿Dónde va a encontrar uno estos consejos? Para entender juicio, justicia, equidad y todo buen camino, sino en la palabra de Dios. Versículo 10, cuando la sabiduría entrar en tu corazón y la ciencia fuera grata a tu alma, la discreción te guardará, te preservará la inteligencia para librarte del mal camino de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos para andar por sendas tenebrosas, que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio, cuyas veredas son torcidas y torcidos sus caminos. Estos consejos que pueden al hombre salvarlo. A veces, aún no le falta discernimiento. Bueno, busque, busque y encontrará discernimiento. Encontrará claridad, encontrará sabiduría. Dice aquí el capítulo 3.
Hijo mío, no te olvides de mi ley y tu corazón guarde mis mandamientos porque la altura de días y años de vida y paz te aumentarán las promesas para el hombre justo. Todos queremos tener una vida pacífica. Tranquila, llena de frutos. Dice aquí, pero para que se cumplan y se produzcan esos frutos, uno debe hacer su parte. Dice aquí nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad. Átala su tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Ya ya harás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.
Fíate del eterno de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconóselo en todos tus caminos. Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión. Teme al eterno y guapártate del mal porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Honra el eterno con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebozarán de mostos. Las promesas que Dios ha hecho para los que cumplen los mandamientos para con Dios. Los mandamientos de las primicias y de los diezmos. Eso es lo que está diciendo aquí. Pueden repasarlo o vayamos mejor a Malacías. A Malacías.
En el versículo seis dice aquí porque yo el eterno no cambio. Por esto hijos de Jacob no habéis sido consumidos. Versículo siete, desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes y no las guardasteis. Volveos a mí y yo me volveré a vosotros. Ha dicho el eterno de los ejércitos. ¿Más dijisteis en qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado y dijisteis en qué te hemos robado en vuestros diez mollos prendas. Maldito sois con maldición porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traer todos los diezmos al alfoli. Ya hay alimento en mi casa y probadme ahora en esto, dice el eterno de los ejércitos. Si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde las promesas que Dios ha hecho a quienes a los que cumplen. Eso es lo que está diciendo aquí en Proverbios 3, en el versículo 10, en el versículo 9, dice, honra al eterno con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y que dice Dios, y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mostos. Proverbios 3, versículo 11, no menos precios, hijo mío, el castigo del eterno, ni te fatiges de su corrección porque el eterno al que ama castiga y al padre al hijo a quien quiere. Bienaventurado el hombre que haya la sabiduría y que obtiene la inteligencia porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata y sus frutos más que el oro fino, más preciosa es que las piedras preciosas y todo lo que puedes desear no se puede comparar a ella. La argura de Díaz está en su mano derecha, en su izquierda riqueza se honra. Caminos son caminos deleitosos y todas sus veredas pasan. Ella es árbol de vida, los que de ella echan mano y bienaventurados son los que la retienen.
El eterno, nuestro Dios, nos ha dejado su palabra para que la aprendamos, para que la escudillemos, para que logremos adquirir de Dios la sabiduría y la inteligencia. El versículo 32 de Proverbios 3 dice porque el eterno abomina el perverso, más su comunión íntima es con los justos. La relación íntima que el eterno desarrolla con sus hijos es con los justos. Someterse a Dios es obedecer reflexivamente el camino señalado, el cual está expresado sintéticamente en Ecclesiastés 12, cuando aquí el predicador concluye lo esencial en la vida. El fin de todo el discurso es este. Teme a Dios y guarda sus mandamientos. Todo el resto, todo el resto queda a un lado. Lo importante, lo esencial en la vida es que el hombre, tema a Dios y guarde sus mandamientos. Guardar sus mandamientos por sobre todas las cosas, ante todas las cosas. Al inicio de este mensaje preguntamos, ¿podremos avanzar solos? También preguntamos, ¿podremos resistir solos? Y también preguntamos, ¿podremos luchar solos? La respuesta es, claro que sí. Siempre y cuando hagamos nuestra parte en este negocio con Dios. La escritura una y otra vez nos hace sentir lo siguiente. Si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros? Y entonces la pregunta es, ¿podremos resistir solos? ¿Podremos aguantar solos? La realidad de las cosas es que nunca estamos solos. Nunca estamos solos. Lo que pasa es que a veces nos sentimos solos. Pero eso es otra cosa. Pero la verdad es que nunca estamos solos. La certeza más absoluta que debemos tener cuando nos enfrentemos al mundo. Y cuando nos enfrentemos a Satanás y a sus huestes espirituales es lo que le dijo Eliseo a su sirviente. Aquí en segunda de Reyes 6, 16. Lo leímos al principio. Cuando uno tiene esta certeza, cuando uno tiene esta convicción uno puede enfrentar al mundo sabiendo que somos más que vencedores. Sí, creemos y afirmamos esta convicción. Esta convicción es la que ha dado luz a muchos hombres de fe. Es la que ha permitido que hombres de fe se enfrenten a problemas tremendos y salgan a herosos y victoriosos y hayan crecido con las pruebas. Esta verdad es una lección para todos nosotros hoy día. Cuando nos enfrentemos a esos problemas oscuros. Cuando veamos que esa tormenta se nos acerca como ese nublado. ¿Han estado alguna vez en un nublado en playa? De costa empiezan a aparecer unas nubes, unas nubarrones oscuros. Algunas veces, así con rayos y centellas, cuando uno se enfrenta a esos problemas, tengamos en cuenta estas palabras de Segunda de Reyes 6-16. Eliceo le dijo, no tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.