Nuestro artículo de portada en esta edición, “El triunfo supremo”, recorre el camino de Jesús hacia su ejecución comparándolo con el más alto honor y glorificación que se celebraba en el Imperio romano: el triunfo romano, una procesión de victoria destinada a elevar al homenajeado a la gloria real y divina. Además, profundizamos en las fiestas bíblicas de primavera, la Pascua y los Días de Panes sin Levadura, que no son solo observancias judías, sino celebraciones cristianas de la obra redentora y liberadora de Jesucristo. El mundo cristiano tradicional ha suplantado estas fiestas con la tradición de la Pascua Florida, enraizada en la adoración pagana y la falsedad. Es importante que regresemos a lo que Dios enseña en su Palabra. En esta misma línea, se nos anima a eliminar el pecado y la hipocresía de nuestras vidas, adoptando en su lugar la sinceridad y la verdad según Dios.