La historia de un problema

Todos experimentamos problemas a lo largo de nuestra vida. ¿Cómo enfrentamos aquellos que llegan a nosotros circunstancialmente? ¿Quienes somos en medio de las dificultades? Mensaje entregado el 1 de septiembre de 2018.

Transcripción

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No estoy seguro de por qué será. Pero lo cierto es que desde hace algún tiempo hasta el día presente he estado reflexionando acerca de la vida y de las experiencias que la vida tiene. He llegado a la conclusión nada nueva ni menos novedosa. Que la vida tiene problemas o que la vida presenta problemas. La vida de todos los ciudadanos del mundo tiene problemas. No digo con esto que la vida sea un problema, sino que la vida tiene o presenta problemas. Si uno no existiera, si uno ya no estuviera en el planeta de los vivos, desde algún punto de vista no habría problema. Porque la misma escritura dice que aquí en Eclencia 695 dicen los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben. Los muertos no tienen problemas porque su memoria está cuesta en olvido. Pero como estamos vivos, entonces he caído en la cuenta que la vida de todos presenta problemas. La definición de problema es un problema, es un determinado asunto o una cuestión que requiere de una solución. Eso es la palabra problema.

Determinado asunto o cuestión que requiere de una solución. Esta es una buena definición. Un problema es un asunto que requiere de solución. Y mientras se mantenga sin solución, sigue existiendo el problema.

He llegado a la conclusión que la vida de todos presenta problemas. Pueden ser problemas médicos, pueden ser problemas sociales, pueden haber problemas relacionales, pueden haber problemas mentales, pueden haber problemas materiales, pueden haber problemas económicos. Como por ejemplo, en este momento está viviendo la nación vecina de Argentina. Argentina está viviendo una crisis tremenda, tremenda, tremenda. De hecho, el mercurio le dedica dos grandes artículos a la situación que está viviendo Argentina. En la página 3, temas económicos, el lastre de la historia, el peso específico que tiene la historia para revelar cuáles son las causas o por los cuales Argentina ha llegado a tener la crisis económica que tiene.

Una piensa hace 100 años atrás aproximadamente, Argentina era miembro de la elite del mundo económico, una nación del primer mundo. ¿Cuánto cuesta el PIB que hay que tener para pertenecer a ese grupo de países que ostentan la calidad de ser el primer mundo? Antes de la Segunda Guerra Mundial, alrededor de la Segunda Guerra Mundial, Argentina era el granero del mundo.

¿Se imaginan ostentar aquella frase? Ostentarla y decir, mire, ¿sabe qué? Nosotros abastecemos de trigo a todo el mundo, pero en el siglo XXI estaba viviendo una crisis tremenda. El peso se ha devaluado, pero de una manera preocupante. Preocupante, la semana pasada un 40% se devaluó la moneda, ¿se imaginan? De un día para otro la moneda se devaluó al 40%. Y eso está arrastrando a las economías vecinas. Precisamente también se están escapando los capitales. Porque esto que un inversionista europeo, por ejemplo, cuando mira a dónde invertir, ya está diciendo, bueno, mire, ¿sabe qué? Latinoamérica está complicada. Está complicada. ¿Qué hablar de Venezuela? Otro país latinoamericano que está haciendo que sus habitantes escapen, escapen de su país para poder simplemente vivir.

Eso sí, es una situación económica, problemática. También las causas por las cuales han llegado a esta situación, dicen algunos que es política, pero también ha habido muchos años de historia aquí. Muchos años de historia nunca se invirtió a baratar el costo de producción del petróleo, que es su principal fuente de ingreso de Venezuela. En este momento, Venezuela produce un petróleo muy caro al punto que, cuando lo venden, no alcanzan a costear lo básico, no alcanzan a costear el costo.

Y eso lleva a que el país esté cada vez en una situación más crítica. Y si uno se empieza a pensar también en Nicaragua, a otro país que está viviendo problemas, así que problemas políticos, económicos, sociales, materiales, hay. Por todas partes. En Europa, esta semana, el día de ayer, Ángela Merkel también está viviendo un problema político, un problema político con la ultraderecha. La ultraderecha. Aquí, la ultraderecha alemana convergenza Jonia y desafía a Merkel con protestas xenófobas. Y aquí, leía, dice, el pliegue de esta colectividad de Pégida, nacido en el 2014, contra la islamización de Occidente. A las convocatorias hechas por grupos locales, representa un hito en la convergencia de la extrema derecha de ese país.

Un sector político que vive un nuevo auge en Europa, con liderazgos anti-inmigración, como el del ministro del Interior italiano Mateo Salvini y el primer ministro húngaro Viktor Orban, que no ha llegado al gobierno alemán desde la callada del régimen nazi del año 1945. Así es que también el mundo se vuelca y está teniendo problemas políticos, económicos, de toda índole. Así es que, cuando uno analiza el mundo y sus problemas, uno no puede negar que vivimos problemas de toda índole. También están los problemas mentales. En primavera se disparan las depresiones.

Y eso también. Y en el sur de nuestro país, en Punta Arenas, la tasa más alta de problemas visuales. Y entonces uno hace este análisis respecto de los problemas. A veces esos problemas pueden ser generales, y a veces los problemas pueden ser particulares. A veces esos problemas son consecuencias de decisiones personales. ¿Quién no ha vivido alguna vez un problema por haber tomado una decisión equivocada? Yo no creo que haya aquí nadie que pueda decirme que yo nunca me ha equivocado. Yo siempre he dado al centro en todas mis decisiones. En el mundo ideal, nadie se equivoca. Está claro, está claro. En el mundo ideal todas las decisiones son correctas.

Pero en el mundo real todos nos hemos equivocado alguna vez. Y otras veces los problemas son la consecuencia de la decisión de otros. O lo que es peor, de la no decisión de otros.

A veces los problemas son de terceros y le llegan a uno. O a ustedes o a un tercero. A veces los problemas son fuente de dolor y de frustración. Estoy convencido de ello. A veces los problemas generan dolor y generan frustración. A veces los problemas son fuente de educación e inspiración. Una de estas historias, y que por cierto no es la única, porque todos los días hay problemas que sirven de fuente de inspiración, pensaba cuando estaba reflexionando en este mensaje. Saben ustedes que tuve un problema cuando estaba haciendo este mensaje. Tuve un problema. Y ustedes se preguntaron qué problema puede tener una persona que está hablando de problemas. Decidir cuál historia contar o cuál historia leer como fuente de inspiración.

Y digo esto por esto que hoy en la mañana, en el Diario del Mercurio, en la revista del sábado que llega los días sábados, aparece aquí en primera plana Alexa Waraches. ¿Han escuchado hablar de aquella dama? Alexa Waraches.

Es una tenista nacionalizada por Chile hace un par de años, pero ella nació en Estados Unidos. Y ella es una tenista que en este momento es la primera tenista chilena en alcanzar un título en la WTA de Estados Unidos.

Y es chilena, pero es chilena nacionalizada, chilena, ella nació en Estados Unidos. Y hace dos años atrás decidió competir con la camiseta de Chile. Y aquí su compañera de dobles, que se llama Daniela Seguel, dice, a mí me sorprende que una jugadora que no haya nacido en Chile quisiera jugar por Chile.

Eso se lo agradecemos a la gringa, le dicen gringa, porque nació en los Estados Unidos. Y ella tiene una historia muy interesante. Y ya hace un par de años atrás sufrió una lesión en el ligamento cruzado de la su rodilla derecha. El ligamento cruzado son uno de los ligamentos que sostienen la rodilla. Y que en general cuando se rompe los tenistas o los deportistas no pueden seguir jugando. Y aquí se ve un problema, decidir qué hacer con su vida. Retirarse, colgar las raquetas y dedicarse a otra cosa. O darle con todo. Y rehabilitarse al 110% y en dos años ahora es campeona mundial. Son experiencias de vida que a uno lo estimulan. Y eso me costó decidirme el caso de ella o contar el caso, otro caso, de un chilenó que vivió hace poquito más de 100 años atrás. Que participó en uno de los grandes, el primer gran rescate naval que existió en Chile.

Y que el 30 de agosto cumplió 102 años. El 30 de agosto en Punta Arena se celebra algo especial. Y lo que se llama la gesta del piloto bardo. ¿Han escuchado hablar del piloto bardo? La gesta del piloto bardo en general nos acordamos de Ernest Jacleton. Pero en particular nos olvidamos de la gesta de Luis Pardo.

El señor Jacleton emprendió lo que él llamó o lo que él denominó la última gran hazaña que quedaba por cumplir en el polo sur. Él quería llegar al polo sur, ser el primer hombre, llegar al centro, al punto, verdad, donde está el eje de la tierra en el polo sur. Pero el señor Robert Amundsen logró aquello en el año 1911. Entonces él dijo, bueno, aún queda una gran empresa, cruzar el polo sur. ¡Abién!

Y él emprendió aquella experiencia en el año 1914. Pero su barco, que se llamaba Endurance, quedó atrapado por los hielos y se hundió en el año 1915. Y después de sacrificar a los perros para alimentarse, Jacleton y sus hombres iniciaron un viaje de regreso en unas condiciones de supervivencia espeluznantes. Y durante seis meses sobrevivieron como pudieron en un témpano de hielo. Y luego recorrieron a pie y a veces embote la superficie helada del mar de Wédel. Hasta lograr regresar sanos y salvos tres años después de iniciar aquella odisea.

Y entonces lo que a veces uno pasa por alto es que llegar sanos y salvos fue un logro de un personaje chileno que se llama Pyl Luis Parba.

El chileno que lideró el primer gran rescate en la Antártica.

Y yo no tenía antes de este mensaje, yo no sabía, pero el señor Jacleton intentó rescatar a su resto de tripulación que estaba en la isla Elefante tres veces.

Tres veces se intentó y no se pudo lograr. Hasta que el gobierno británico le pidió al gobierno chileno si podían ayudar y el gobierno chileno manda a todo su mejor hombre, a Luis Parba.

Y cuando Luis Parba recibe la comisión, él escribe cuando usted lea esta carta y Luis Parba se la manda a su padre. Y le dice, cuando usted lea esta carta o su hijo estará muerto o habrá llegado a punta arena con los náufragos, no retornaré solo. Es lo que escribe Luis Pardo. La tarea es grande, pero nada me da miedo. Eso dijo don Luis Pardo. Y él también escribió, dice, estaré feliz si pudiese lograr lo que otros no.

Describe el piloto Pardo en su carta de despedida, en Checomillas, a su padre.

Al contrario de los intentos anteriores, Pardo sabía que era mejor entrar con niebla, lo que era peligroso.

Pero aseguraba una mejor temperatura y disminuía las posibilidades de lo que había hecho fracasar todos los rescates anteriores, la barrera de hielo.

El rescate del piloto Pardo.

Y esto me hizo pensar y me ha hecho reflexionar en esto de los problemas.

La historia del problema vivido por el señor Luis Pardo hace 102 años nos deja lecciones inspiradoras a la hora de vivir un problema.

Lo primero que pensé cuando leí este artículo fue lo siguiente.

A veces los problemas no son el resultado de mis decisiones.

En general los problemas son el resultado de nuestras decisiones, pero a veces los problemas no son el resultado de nuestras decisiones. El caso del señor Pardo, el problema le llegó.

Sumando, lo escogió para el rescate.

¿Cuántas veces en la vida nos ha pasado esto? Han reflexionado, o yo los invito a reflexionar en ello. ¿Ha tenido usted alguna vez algún problema que no fue ahorita? ¿Hace alguna vez algún problema que no fue originado por usted?

¿Sino que fue originado por un tercero?

Más de una vez. Más de una vez.

De hecho, leclesia estés dice que tiempo y ocasión le acontecen a todos. Muchas veces en la vida los problemas nos llegan.

¿No es que uno los busque? Simplemente llegan.

¿Sabían ustedes que la escritura menciona algunos casos de problemas que le llegaron a una persona?

¿Y no es que lo anduieran buscando? Hay algunas escrituras. Vamos a leer algunas de ellas. En este caso, en este aprendizaje respecto a los problemas. Aquí en Génesis, en el capítulo 26, Génesis 26, en el verso 34, aquí hay un relato, parte del relato de la vida de Esau.

Dice aquí en el verso 34.

Y cuando Esau era de 40 años, tomó por mujer a Judith, hija de Beeri, Eteo. Yabase Mat, hija de Elón, Eteo. Y en el verso 35, y fue una amargura de espíritu para Isaak y para Rebeca. Esau, el primogénito de Isaak y Rebeca. Tomó la decisión de buscar para sí mujeres extranjeras. Eteas. Y la versión del lenguaje simple traduce el versículo 35 de la siguiente manera. Estas dos mujeres llegarían a causarles muchos problemas. Isaak y Rebeca. La palabra hebrea morá. Morá. Que significa exactamente amargura, pero figurativamente problemas. Piensen ustedes aquí en estos padres. En estos padres que se ven aquí aproblemados. Por, en este caso, las nueras. ¿Y uno se pregunta por qué le habrán generado problemas? Bueno, me imagino que no respetaban al Dios de Abraham. Me imagino. Me imagino que no guardaban las leyes alimenticias. Y yo supongo que eso sí puede generar problemas. ¿O no? Vamos a hacer un asado. ¿De qué?

Hoy día en este mismo... En este mismo... En esta misma revista del sábado. Aquí, en la primera... No, la página 3. Hay un chef que se ha hecho famoso. El chef Rolando Ortega. Aprendió a despostar una cabeza de cerdo. Con un tutorial de YouTube. Hoy día es alguien famoso.

Y el artículo se llama Amor al chancho.

Yo me imagino problemas así. Hay en la casa de Abraham. Me imagino, como dijéramos de Isaac y Rebeca.

Me imagino que no tenían un temperamento apacible. Yo me imagino. Eso no lo dice el texto, pero yo me imagino. Me imagino que en la resolución de conflictos no se podría invocar el nombre de Dios o a Dios. Como fuente de inspiración para resolver un problema. ¿Sí o no? ¿Quién no ha tenido alguna vez un problema en donde uno dice... Mira, dejemos que Dios actúe. Dejemos que Dios intervenga. Dejemos que Él haga su voluntad. Y si la persona no cree en aquello. ¿Qué le va a decir a usted? ¿Qué le va a decir a usted? Mire, suegra. No estoy de acuerdo con usted. Yo me imagino. Estas son cosas simplemente imaginativas. Y por eso, mis hermanos, yo concluyo, a veces los problemas llegan. Los problemas llegan. No es que uno los busque. Simplemente llegan. Y allí tenemos dos opciones. Dos opciones. ¿Enfrentarlos o no? ¿O no? Pero el no enfrentarlo presenta varios problemas a su vez. Sabían ustedes que una de las formas de presentación que tiene no enfrentar un problema es negar que existe un problema. Lo que se conoce como la negación. No hay un problema. Años atrás, yo me recuerdo, estando en un centro de salud, que se llamaba Gil de Castro, porque ahora se llama Pedro Sabat en Valdivia. Me recuerdo haber atendido a una niñita. Tendría nueve años. Y la niñita era muy delgada, extremadamente delgada y sufría de neumonías a repetición. Tenía una ficha tremenda, mente gruesa. Y con un particular... ¿Cómo podríamos llamarlo? Con interconsultas a todos los centros de especialidad. A ustedes se les ocurra, no sé, todos los... Uno miraba la ficha y se encontraba derivada, abranco pulmonar, derivada genética, derivada aquí, derivada allá, por todas las. Y entonces yo le pregunté a la señora que acompañaba a la niña.

¿Tiene algunos problemas sobre una niña? ¿Sabe lo que me dijo la señora? No, no tiene ningún problema. Y empezamos a conversar. Mire, pero... disculpeme, pero estoy en desacuerdo de usted, me metí una tremenda ficha. Sí, pero mi niña es súper sana, normal, total, total, totalmente normal. Y uno se pregunta, bueno, si ella no tiene conciencia de que la niña tenía problemas, ¿se podrá arreglar algún problema? No, pues, no, pues. Y por eso una de las formas de presentación que tienen los problemas o una de las formas de no enfrentar un problema es decir, sabe que no hay problema. ¿No hay problema? Negación. Todos entendemos y racionalizamos a este respecto, respecto de los problemas. Todos entendemos que tenemos que enfrentar los problemas o el problema. Pero a veces no lo hacemos. Y ahí se generan lo que se conoce como problemas secundarios, terciarios, paternarios, todos los que ustedes quieran. Por ejemplo, con la siguiente generación. Por ejemplo, con la siguiente generación. En Proverbio 29-15 dice la Vare y la Corrección dan sabiduría más el muchacho consentido avergonzará a su madre. Eso dice la escritura. La versión moderna dice la Vare y la Reprensión dan sabiduría pero el muchacho dejado al gobierno de sí mismo avergüenza a su madre. Y en Proverbio 29-1 versículo, el subciente, el verso 17 dice corrigia tu hijo y te dará descanso y dará alegría a tu alma. A veces los problemas nos enfrentan, pero eso no significa que no exista el problema. Y a veces los problemas, como no se enfrentan, crecen y crecen y se vuelven gigantes, gigantes. Han recordado, esto me trae a la memoria, ese viejo adagio popular que dice ¿Problema chico? ¿Niño chico? ¿Problema chico? ¿Niño grande? ¿Problema grande? ¿Y se imagina si uno no corrige? Si no, se corrige, el problema crece. A veces no enfrentamos el problema cuando el problema está a tiempo y los tratamos de intervenir cuando ya no hay por dónde empezar, siquiera. Y entonces lo correcto es que enfrentemos los problemas. Eso es lo correcto. Entonces la pregunta, ¿Cómo enfrentar un problema? ¿Cómo enfrentar un problema? Grande o pequeño, el poder de nuestra fuerza depende de la relación que tengamos con nuestro creador. Por lo tanto, para resolver un problema o para enfrentar un problema, lo que debemos hacer es acercarnos a nuestro Dios. Siempre, siempre, siempre. Porque no hay problemas pequeños, hay problemas. Y si uno no interviene los problemas, los problemas crecen. Uno piensa con respecto esto de acercarnos a nuestro Dios. Le pasó a David, le pasó a José, le pasó a Esdras, le pasó a Nehemiah, a Daniel y a tantos otros. Si queremos enfrentar un problema, la clave está en primer lugar en que estemos dispuestos a enfrentar. Porque yo también he visto, por los años, que cuando uno no quiere intervenir en un problema, el problema no se arregla. Mire, yo he visto que Dios es capaz de mover el universo para solucionar un problema que nosotros no podemos resolver el día largo de José. Siempre pienso en aquello, detener el universo entero, entero. ¿Verdad? Para que los israelitas pudieran vencer en batalla. ¿Puede ser humano detener el sol y la luna? No. ¿Quién lo hizo? Dios.

Pero si hay algo que nosotros podemos hacer, Dios no lo hace por nosotros. ¿No lo hace por nosotros? Dios le pide a uno que uno trabaje con su propia decisión de enfrentar el problema. Si estamos dispuestos a enfrentar, entonces pida ayuda. ¿A quién? Pida ayuda. ¿A quién puede darnos la ayuda que necesitamos? Y eso sin duda es Dios. Sin duda es Dios. Un ejemplo. Un ejemplo. Hay tantos ejemplos. La Biblia está llena de ejemplos.

Nehemias. Nehemias vivió un problema. ¿Cuál era el problema? Aquí en Nehemias 1 se declara el problema. Él preguntó cómo estaba Jerusalén. ¿Y cómo estaban los habitantes de Jerusalén? Y aquí le responden.

Nehemias 1. Versículo. Vamos a leer. Bueno, del versículo 1. Palabras de Nehemias, hijo de Akalias. Aconteció en el mes de Xleven, el año 20, estando yo en Sousa, capital del reino, que vino Anani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá. Y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad y por Jerusalén. Y me dijeron, el remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta. Y el muro de Jerusalén derribado y sus puertas quemadas a fuego.

Aquí Nehemias se vio enfrentado con un problema, la situación de Jerusalén y de los habitantes en Jerusalén. Verso 4. Cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo por algunos días. Y ayuné, lloré delante del Dios de los cielos. Porque yo pienso que a Nehemias le ocurrió, ¿qué puedo hacer yo por mis hermanos que están pasando tristezas allá en Jerusalén, en la ciudad de mis padres? Y él, teniendo un cargo importante, aquí con el rey, copero del rey, una situación importante, un sueldo, me imagino, no menor. De hecho, en el libro de Nehemias, ustedes pueden recordar que él muchas veces aportó con la comida para toda su gente y su gente era un tropeel, tremendo de personas. Y él se puso con, disculpenme, lo coloquial, pero pagó los gastos de toda su gente. Uno empieza a pensar, bueno, Nehemias era un hombre importante. ¿Y él podría, qué podría haber hecho frente a esto? A ver, podría haberse hecho el lezo. Ah, problema de ello. Yo sé que fuera un pájaro, ¿sabes? Yo sé que era, yo estoy acá, ¿por qué? ¿Por qué me tengo que involucrar? Bueno, pero él vivió este problema, lo sintió como suyo y lloró, ayunó y le pidió a Dios inspiración. Así es que uno se encuentra con esto. ¿Qué hacer frente a un problema? Bueno, si usted quiere intervenir en su problema, si usted quiere hacerlo, bueno, pídale a Dios, ayuda. Primero, pídale a Dios, ayuda. Una vez que ha pedido ayuda a Dios, ¿qué más se necesita? ¿Qué más se necesita? A veces uno puede solo, ¿verdad? A veces uno enfrenta un problema solo. A veces la preparación pasada le permite a uno resolver, pero en general uno necesita ayuda. En general uno necesita ayuda. De hecho, les quiero leer aquí del relato de la historia de Don Luis Pardo. En el caso de Don Luis Pardo, según la historiadora y autora del libro, el piloto Luis Pardo Villalón, consuelo León Huap que, más allá del arrojo del marino chileno, su profundo conocimiento de los mares del sur permitió su exitoso rescate. Luis Pardo llevaba años navegando en la zona, reabasteciendo faros y balizas. Pero, ¿qué dice la historiadora? Más también fue importante la experiencia de mar acumulada en punta arenas por sus loberos, valleneros y marinos. Así es que Luis Pardo, ¿no es que aquí se tiró al amar despidiéndose de todo? Y así, a tontas ya locas, ¿no, señor? Él pidió consejo a los loberos, valleneros y marinos. ¿Cuál fue la recomendación? Rescata a tipulación que está varada allí con niebla. Reocúpate que haya niebla. Si no hay niebla, no. No inicia desde el rescate. Y uno piensa, ¿qué hubiese hecho uno en un caso como ese? No, pues niebla, no, no es que uno no ve. Uno tiene que ver y uno está pensando en aquello. Pero la experiencia decía, mira, si hay niebla, la temperatura es sobre cero. Si está despejado, la temperatura es bajo cero. Algo tan simple, tan simple, pero esencial. Es muy raro y son situaciones muy particulares en las cuales uno puede resolver un problema solo. Siempre uno necesita ayuda. Y como ya dijimos, la primera ayuda debe provenir de Dios para que no se impire. Y la segunda petición de ayuda debe ser de otro. ¿O ustedes creen que son los únicos que han vivido problemas? ¿Acaso en el pasado no ha habido personas que han tenido problemas? ¿Acaso las canas no dan sabiduría, no dice la escritura? Ah, las personas llegan a tener 80, 90 años y no han vivido ninguna cosa en su vida. ¿De manera que uno les pueda pedir consejo? Otros que tengan experiencias, otros que tengan inteligencia, otros que quieran compartir el reto de enfrentar el problema. Mardoqueo le pidió ayuda a Esther. ¿Se acuerdan? ¿Y qué hizo Esther? Le dijo ya, yo voy a hablar con el rey. Y si muero, muero. ¿Seguro que fue así? ¿O hay alguna omisión en este relato que estoy diciendo yo? Claro que hay una omisión. Vayamos a Esther. Esther 4. Esther 4. En el verso 1.

Como podía enfrentarlo, como sabía enfrentarlo, y el rasgó sus vestiduras. Verso 2.

Silicio y ceniza era la cama de muchos de ellos. Y vinieron las doncellas de Esther y sus enucos, y se lo dijeron a Esther. Entonces el reino tuvo gran dolor y envió vestidos para hacer vestir a Mardoqueo, y hacerle quitar el silicio, más él no aceptó. Entonces Esther llamó a Atac, uno de los enucos del rey, que él había puesto al servicio de ella y lo mandó a Mardoqueo, con orden de saber qué sucedía y por qué estaba así. Salió pues Atac a verme a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, y estaba adelante de la puerta del rey. Y Mardoqueo le declaró todo lo que había acontecido. Y le dio noticia de la plata que Aman había dicho que pesaría para los tesoros del rey a cambio de la destrucción de los judíos.

Y dice aquí, le dio también la copia del decreto que había sido dado en Susa.

Y dice aquí, vino Atac y contó a Esther las palabras de Mardoqueo. Entonces Esther dijo a Atac que le dijese Mardoqueo, todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado una sola ley hay al respecto, a demorir, salvo aquel aquí en el rey extendir el cetro de oro.

Yo no he sido llamada para ver al rey estos 30 días.

Una excusa.

Y entonces Mardoqueo le dice, no pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío.

Y dice aquí, y Esther dijo que respondiese a Mardoqueo, ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa y ayunad por mí.

Y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día. Yo también con mis donceñas ayudaré igualmente.

Entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley. Y si perezco, que perezca.

¿Se fijan? ¿Se fijan?

Mardoqueo le pida ayuda a Esther. Y Esther le retruca a Mardoqueo y le dicen, oren por mí.

Oren por mí. Esther no enfrentó el problema sola.

Le pidió ayuda a Dios, pero también le pidió ayuda a sus hermanos.

No enfrentó el problema sola.

Una de las peores estrategias cuando enfrentamos un problema es enfrentar el problema solo.

Yo diría que eso es un estrágico. Estrágico.

Acuérdense lo que le pasó a Uriah Ceteo.

¿Cuál fue el consejo que le dio David a Joao?

En una carta. ¿Qué le dijo?

Acá. Segunda de Samuel 11, 14.

Dice venida la mañana escribió David a Joao una carta, la cual envió por mano de Uriah. Y escribió en la carta diciendo, poned a Uriah al frente, en lo más recio de la batalla, y retirados de él para que sea herido y muera. Eso de retirados de él, la versión Dios habla hoy, del año 2002, dice en la carta decía, poned a Uriah en primera línea, donde sea más dura la batalla, y luego dejadle solo para que muera.

Dejadle solo para que muera.

Uriah podría haber sido un hombre brillante en batalla, pero necesitaba compañero. No se podía enfrentar contra un ejército. Al dejarlo solo, lo sentenciaron a muerte. Y entonces uno llega a estas conclusiones. Lo que le pasó a Uriah desde el punto de vista físico, nos puede pasar a nosotros desde el punto de vista espiritual. Por supuesto que sí, que nos puede pasar. ¿Acaso Satanás no anda como León Rujín, buscando a quién devorar? ¿A quién devora Satanás? ¿A los que están todos juntitos ahí? No, señor. Satanás devora a los que están solos. Solos. Y por eso, cuando uno enfrenta un problema, una de las peores estrategias es enfrentarlo solo. Solo. El estar solo lo expone a uno al riesgo que se conoce como la muerte. La muerte. La muerte espiritual. Miren, la muerte física, como explicaba Don Jaime en su momento atrás, mire, la muerte física es físico. Y uno no piensa cuando resucitan los muertos. Si hemos perseverado hasta el fin, vamos a resucitar. Esa es la esperanza con la cual uno vivencia la vida.

Pero si uno muere desde el punto de vista físico, ¿qué pasa ahí? Hay vuelta. Por eso, enfrentar los problemas solos, no. No. No es una estrategia. No es una buena estrategia. Uno va a pérdida. Va a pérdida.

Y tercera lección que uno puede aprender de esta inspiradora experiencia que estamos recordando.

Cuando enfrentemos un problema, no se olviden, no tenemos que olvidar quiénes somos.

Quienes somos? Yo había pensado terminar este mensaje, ¿verdad? Aquí las palabras de Josué, que son tremendamente inspiradoras. Mira que te mando que seas valiente de esas cosas. No temas ni desmayes. Porque el Tendrón Señor tu Dios estará siempre contigo, a donde quiera que vayas. No obstante, a veces uno olvida quiénes somos. ¿Quiénes somos?

A nosotros debiera motivarnos el reconocer el quiénes somos. Sabían ustedes que los problemas a veces los problemas no son problemas. Son oportunidades, oportunidades que Dios nos da para que nos salga ese hombre espiritual interior.

Yo he pensado que a veces Dios nos pregunta Dios nos pregunta quiénes somos. Hay una escritura, a quién Isaías 6 en el verso 8 a veces uno se pregunta seré yo seré yo oí la voz del Señor que decía ¿a quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?

Entonces Isaías responde y dice envíame aquí envíame a mí a veces el problema que nos llega es para probar si seremos capaces de decir simplemente envíame aquí Señor envíame a mí

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.