El principio del porqué

Las motivaciones que sustentan nuestro actuar son tan importantes como las acciones en sí. ¡Conozcamos las motivaciones que Dios desea rijan nuestra vida cristiana!

Transcripción

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Hace algún tiempo atrás, ya no recuerdo exactamente, hablé acerca de un tema que en esa ocasión lo llamé el principio del para qué. En esa ocasión, el para qué que uno encuentra en las escrituras, en aquella oportunidad expliqué que la frase para qué implicaba función y propósito. La frase para qué da cuenta de un principio de funcionalidad. La ley traducida en mandamientos, estatutos y decretos tienen una función. ¿Cuál es esa función? Preparar al hombre para toda buena obra. Eso es lo que dice aquí la escritura en segunda de Timoteo tres dieciséis. Aquí Pablo, hablándole a Timoteo en esta carta pastoral, las cartas pastorales son primera y segunda de Timoteo y Tito.

Aquí se dan los principios generales que inundan o quedan forma al ministerio. Y aquí entonces Pablo a Timoteo le decía en segunda de Timoteo tres dieciséis toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redarhuir, para corregir, para instruir en justicia.

Con el fin de a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. La frase para qué da cuenta del rol que cumple para nuestras vidas la ley, las instrucciones, los mandamientos. Todo tiene un propósito. El propósito es enseñar al hombre y transformarlo, llevarlo a que ese hombre sea un hombre perfecto. Ahora bien, el día de hoy no voy a hablar de él para qué.

Voy a hablar de otro principio. Parecido. Solo cambia una palabra. Una palabra. Increíble. Una palabra y cambia todo el sentido de una frase o del principio en el cual voy a abocarme esta tarde. Hoy día vamos a hablar del por qué. El principio del por qué. El por qué apunta a otro a otra gama de circunstancias o especificaciones técnicas si se quiere. El por qué apunta hacia otro lado. Los por qué apuntan a algo distinto que el para qué.

El para qué es función. Pero el por qué apunta hacia otra área. Así es que este mensaje lo he llamado el principio del por qué. La frase o palabra por qué, cuando uno la busca en Google o en diccionarios, dice aquí es un sustantivo masculino que equivale a causa, motivo y o razón.

Se escribe con tilde por ser palabra acuda terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo se usa normalmente precedido de artículo. U otro determinante. Por eso usamos el por. Por qué. Y entonces aquí dan algunos ejemplos no comprendo el por qué de tu actitud, la razón de tu actitud. O otro ejemplo, todo tiene su por qué. Su causa. Y como todos los sustantivos también tienen su forma plural. Hay que averiguar los por quées de este cambio de actitud. El principio del por qué apunta más bien a las motivaciones. A las motivaciones. ¿Por qué motivo hago o dejo de hacer tal o cual cosa?

¿Qué dice la Biblia? ¿Respecto de nuestras motivaciones? ¿Dice algo la Biblia respecto de este principio? La Biblia da respuesta a nuestras inquietudes en todo orden de cosas. Como explicaba Don Humberto hace un momento atrás. La Biblia da respuesta a nuestras inquietudes. La Biblia se abre si uno la investiga y atiende a sus palabras. La Biblia se abre como abanico, dándonos respuesta a muchas de nuestras interrogantes y también nuestros motivaciones. La Biblia es, ante todo, una guía moral. Fuera de la Biblia uno puede aprender muchas cosas, muchas cosas. Pero la Biblia es la que enfatiza en la visión que tiene Dios de la moral, particularmente.

Y por eso, cuando uno estudia libros externos a la Biblia, Pablo le dice a los hermanos en Tesalónica, examinadlo todo y que dice, reténelo bueno. Porque no todo es correcto de lo que uno investiga, no todo es adecuado. Cada vez que uno se adentra en literatura anexa, tiene que ir o tiene que estar haciendo ese tamizaje, ese tamizaje, ese colador, ese filtro, ese filtro constantemente. Uno estudia y tiene que discernir qué es lo bueno. Ahora, cuando uno se pregunta, bueno, ¿qué es lo bueno? Bueno, la misma escritura define lo que es bueno. Aquí en Filipenses 4-8 dice, por los demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

La misma escritura define lo que es bueno, lo que es correcto. De todo lo que escudriñamos y examinamos, debemos ir haciendo este filtro, ir rescatando lo bueno. Debemos quedarnos con lo bueno, con lo justo, con lo puro, con lo que es de buen nombre.

Debemos examinar y tamizar. Sin embargo, cuando uno piensa en la Biblia, uno se encuentra que la Biblia, o las Sagradas Escrituras, o la Palabra de Dios, uno no tiene que hacer estos tamizajes, porque definitivamente la Biblia define lo que es bueno, de lo que es malo. Por eso la Biblia se alza por sobre cualquier otro escrito. La Biblia declara todo lo bueno y todo lo justo, que debemos ser y desarrollar en esta vida.

Ahora bien, para mejor aprender a estudiar la Biblia, sabemos que la Biblia se hace manifiesta por temas. Por eso dice allí en Isaías esto de un poquito aquí, un poquito allá, en lengua de tartamudos, y uno tiene que ir juntando todas los versículos y las frases y entonces va armando una idea completa. Y entonces uno puede decir que la Biblia se estudia más que por capítulos, por supuesto que por capítulos es una forma de aprender también, pero los temas, los temas se van desarrollando en toda la Biblia y uno va encontrando que 1500 años de historia bíblica, uno presenta contradicciones, sino más bien complementaciones.

Como he mencionado, este punto que vamos a desarrollar hoy día, al principio de los por qué, este punto analiza o señala las motivaciones. ¿Por qué hago lo que hago? ¿Por qué hago lo que hago? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué aplicamos lo aprendido? Y entonces, el viz, ¿por qué aplicamos lo aprendido? ¿Por qué no aplicamos lo aprendido? En sentido inverso. ¿Por qué no lo hacemos?

La Biblia da respuesta a estas interrogantes. Dios habla a través de la Biblia. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué obedecemos? La Biblia trae un principio en cuanto a la obediencia. En cuanto a la obediencia. De hecho, se expresan dos razones generales por las cuales uno obedece. En general. Vamos acá a Romanos 13. Romanos 13 expone un tema. ¿Por qué obedecer a las autoridades superiores? ¿Por qué obedecer a las autoridades superiores? Esta es una pregunta que uno debe hacerse.

Aquí vamos entonces a Romanos 13. Vamos a leer del versículo 1. Sometase toda persona a las autoridades superiores porque no haya autoridad sino de parte de Dios. Y las que hay por Dios han sido establecidas. Aquí, siguiendo este principio, Dios es el que pone los reyes, Dios es el que saca los reyes, Él es el que está a cargo.

De modo que quien se pone a la autoridad a lo establecido por Dios resiste. Y los que resisten acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. Quieres pues no temer la autoridad, haz lo bueno y tendrás a la avanza de ella. Porque es servidor de Dios para tu bien, pero si haces lo malo, teme porque no en vano lleva la espada.

Aquí hablando, ¿verdad? Cuando una autoridad tiene que corregir. Dice, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarles sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Aquí Pablo presenta estas dos maneras por las cuales uno puede obedecer a las autoridades. Una razón es el miedo. Eso es lo que está diciendo allí. Una razón es por miedo. No usa la expresión, no solamente por razón del castigo.

Y aquí dice así que ustedes deben obedecer a los gobernantes, no sólo para que no los castiguen, sino porque eso es lo correcto. Eso es lo que dice la traducción de lenguaje actual. Lo correcto es lo correcto, lo incorrecto es lo incorrecto. No importa quién lo haga, no importa quién lo diga, el principio de lo correcto es lo correcto, y el principio de lo incorrecto es incorrecto. Entonces, la pregunta. ¿Por qué obedecemos una de las razones por las cuales uno obedece? Es por miedo.

Cuando reflexiono en este tema, en este pasaje, puedo hacer el siguiente análisis.

Una de las maneras más básicas de obediencia es el temor.

El miedo al castigo.

El miedo es cosa viva.

El miedo es una de las estrategias más usadas en el mundo para hacer que las personas hagan o dejen de hacer el miedo.

Por ejemplo, aquí tengo una noticia del septiembre 16 del 2013. Un caso en Yemen.

Ellos tienen la ley islámica. ¿Y qué dice la ley islámica respecto del robo allí en este país del Yemen?

El artículo 298 del Código Penal de Yemen prevé imponer el castigo de amputación a todo el que cometa robo y en esa acción se cumplan las condiciones restantes para hacer udud. Un pecado, una transgresión que lleva consigo esta pena. La amputación. El castigo previsto vulnera el derecho internacional y además la definición del delito es poco precisa y no establece claramente las condiciones que deben darse para hacer un delito udud. Pero en Yemen se aplica esta ley. Las tasas de robo son muy bajas en los países en donde se aplica esta ley. Porque cuando se descubre el robo, entonces le corta del pulgar. Y si el delito se reitera, le corta en el tobillo. Años atrás escuché a una profesional de la salud que trabajaba en el centro de salud en donde atendía Mara, contar que fue a Asiria, precisamente. A propósito. Fue a Asiria. Y ella en el traslado del avión hacia el hotel se le olvidó a ella un portadocumento que llevaba. La cartera, en realidad no recuerdo exactamente. Pero pasó eso. La señora se baja en el hotel. Al rato recibe una llamada urgente por teléfono, el taxista, corriendo desesperado a entregarle lo que se le había olvidado a la señora. Y que por favor no haga el anuncio de la pérdida. Llorando casi, por favor, reciba esto y estoy muy agradecido que no haya hecho un miedo reverente al robo. ¿Por qué? Bueno, porque si ella como extranjera dice, sabe, me robaron la cartera, el hombre a quien encuentran la cartera le corta en el dedo. Y entonces las tasas de criminalidad en esos países, en cuanto al robo, son bajísimas. Los delitos udud son delitos graves que acarrean penas físicas. Y punto. Aquí nada del abogado que explica las cosas y que arregla las cosas. No. Mire, ¿Usted robó? Bueno, espere, ¿le robó? Sí, ya, corta el dedo. Y el próximo robo, amputación del pie a la altura del tobillo. Esta es una forma de hacer, obedecer una ley. La historia está plagada de historias macabras a este respecto. ¿Qué pasa si están equivocados? ¿Cómo le restablecen el tobillo? ¿Cómo le restablecen el dedo? En estos países una persona es acusada de robar, le cortan partes del cuerpo. El miedo es un excelente medio de disuación. El problema con el miedo es que hay un problema. Es un excelente medio de disuación, más no es un excelente medio de conversión. Uno puede obedecer por miedo, pero no significa que haya cambiado algo en su mente. Y entonces, aquí una pregunta, Pablo, desarrolla este tema. ¿Por qué debemos obedecer? ¿Por qué obedecemos? Una manera de obedecer es, como dije hace un momento, por miedo. Eso es una motivación. Pero Pablo dice que debemos obedecer por causa de la conciencia.

O, como dice la traducción de lenguaje actual, debemos obedecer porque eso es lo correcto. A causa de la conciencia, la traducción de lenguaje actual dice que debemos obedecer porque eso es lo correcto. Debemos obedecer porque deberíamos intentar hacer lo correcto. Debemos obedecer lisa y llanamente porque eso es lo correcto. Y no porque tengo miedo. Pablo profundiza más y da más detalles en cuanto al deber de obedecer. El deber de obedecer se debe sujetar a uno de los principios más importantes en el desarrollo del carácter cristiano. ¿Cuál es ese principio que debe motivarnos correctamente a hacerlo correcto? Aquí en el Romano 13, voy a seguir leyendo.

En el verso 5, aquí leímos eso, por lo cual es necesario estarles sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis, al que tributo tributo, al que impuesto impuesto, al que respeto respeto, al que honra honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.

¿Por qué debemos obedecer? ¿Por qué debemos cumplir la ley? Y Pablo aquí apunta, dice, no adulterarás, no matará, no húrtará, no dirás falso de testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Pablo aquí da cuenta de la motivación correcta del por qué obedecer. Debemos cumplir con las leyes de quienes las imparten por la motivación correcta del amor. Y aquí entonces uno puede hacer estas preguntas. ¿Por qué no debo adulterar? Porque eso es lo que Pablo está diciendo aquí.

¿Por qué no adulterarás? Y entonces la pregunta es ¿Por qué no debo adulterar? ¿Por qué no debo adulterar? No solamente por miedo a que el adulterio me genere dolor, sino por la conciencia. ¿Por qué? Porque amo a mi esposa. Por eso no debo adulterar. ¿Por qué amo a mi esposa o a mi esposo?

No debo matar. ¿Por qué no debo matar? No solo porque la paga del pecado es muerte o cárcel, sino porque amo a mi hermano. ¿Por qué no hurto? ¿Por qué no debemos hurtar? ¿Por qué no debemos robar? ¿Por qué no debemos robar? Pues, a los que me van a pillar los carabineros me van a meter preso.

¿Por qué uno no debe robar? ¿Por amor al otro? ¿Por amor al otro? Porque a ese otro le ha costado también lo que ha conseguido. No debo codiciar lo que otros tienen. Porque, bueno, han tenido su historia también. Detrás de cada persona hay toda una historia, todo un cuento. Igual han habido sacrificio, toda una cosa. ¿Y por qué le voy a ir a robar yo? ¿Por qué voy a codiciar lo ajeno? Por amor. Debo obedecer no por temor, sino que debo obedecer por amor. El por qué de lo obedecer es o debiera ser, es el amor, no el temor. Cuando uno es niño espiritualmente hablando, el temor es una buena motivación. Es una buena motivación. Pero cuando uno crece, ya no. Cuando uno crece, ya no. Si obedezco solamente porque temo, eso da cuenta que uno no ha crecido espiritualmente hablando. Vamos a Primera de Corintios 13. En Primera de Corintios 13, que es el capítulo del amor. En el versículo 11, Pablo precisamente venía hablando del tema de las motivaciones. Del por qué hacemos lo que hacemos o por qué dejamos de hacer lo que hacemos. Primera de Corintios 13, verso 11, dice cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño. Más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. El tema que estaba tratando, Pablo, en la carta de Corintios 13, precisamente apunta a las motivaciones correctas. De hecho, si vuelven un poquito atrás, en el versículo 1 dice si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o símbolo que reteigne. Ahora bien, cuando uno comienza a traer este tema del amor, es importante traer a colación que los capítulos y los versículos, alguna vez lo expliqué, fueron agregados al texto. Entonces, algunas veces uno inicia temas porque piensa que ahí se inicia el tema. Pero cuando analizamos aquí 1 de Corintios 13, el tema había partido un poquito antes. Un poquito antes. Pablo venía en el versículo, en el capítulo 12 de Corintios, Pablo venía hablando de los dones aplicados al servicio de la iglesia. Y en esta aplicación de los dones al servicio de la iglesia, Pablo dice que aquí en el versículo anterior, dice 1 de Corintios 12, 31, procurado pueden los dones mejores. Los dones tienen que estar puestos al servicio de la iglesia. Y dice, Pablo, procuren los mejores dones. Si al servir, servir. Si al enseñar, enseñar. ¿Verdad? Dice, Pablo, más yo os muestro un camino aún más excelente. Un camino aún más excelente. ¿Cuál camino? El camino del amor. Y allí empieza entonces el tema. Pablo está mostrando la excelencia de las obras. No está en las obras, está en la motivación. Por la cual hacemos esas obras. ¿Cuál es ese camino más excelente? El amor. Por sobre todas las cosas.

Y por eso dice, si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo la motivación, ¡correcta! Antes Dios eso no sirve.

En versículo 2, 1 de Conintios 13, 2, dice aquí, Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, Y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes y no tengo amor, nada soy. Y aquí de nuevo, Pablo hablando de este principio del porqué. ¿Por qué hacemos lo que hacemos?

¿Por qué hago lo que hago? Lo correcto se debe hacer correctamente. Verso 3, y si repartice todos mis bienes para dar de comer a los pobres, Y si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, ¿qué dice Dios? Esto no lo estoy diciendo yo. Dios dice, no sirve.

Puedo hacer obras magníficas en apariencia, pero si no tiene la motivación correcta. Dios dice, mire, ¿sabes? Eso no sirve. Lo correcto debe ser ejecutado correctamente. Lo correcto es hacer las cosas por amor.

¿Por qué obedezco? Si debo obedecer por miedo a los 10 años, ya mencioné, ¿verdad? Está bien. Porque uno está recién aprendiendo, está recién aprendiendo. Pero si debo obedecer por miedo a los 30 años, eso no está bien. Para Dios, este es un tema muy importante.

Los cristianos debemos crecer. Y yo he visto con los años que cuando uno no crece, debe crecer. Esto no es que uno se mantenga, no uno no se mantiene. Si uno no avanza, en el fondo lo que está haciendo es retroceder. Y por eso el tema de las motivaciones es un tremendo tema.

Todo lo que uno hace, debiera estar motivado correctamente. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer, debiera estar motivado por el amor. Pablo aprendió y por inspiración nos escribió mucho de sus aprendizajes en relación a muchos temas, a muchos temas. Y muchas cosas habrá vivido, Pablo. Y Dios, aprovechando esa experiencia, lo inspiró para que explicase temas complejos, en particular en las relaciones humanas. Analicen la primera carta de Corintios. Analicen la segunda carta de los Corintios. Y no son temas relacionales. A veces por amor debemos dejar de hacer. A veces por amor debemos dejar de hacer. Lo que se conoce como el principio de la sublimación. A veces debemos dejar de hacer para no dañar. Para no dañar. Un ejemplo aquí en Corinto, en primera de Corintios 8, en el verso 1. Pablo comienza con un tema en particular, pero señala un principio general. Comenzando por un tema en particular, llega a un principio general. Dice aquí, en cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento, el conocimiento envanese, pero el amor edifica. Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada, como debe saberlo. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él. Acerca pues de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque hay algunos que se llaman dioses, sea en el cielo o en la tierra, como hay muchos dioses y muchos señores, para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él, y un Señor Jesucristo por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de Él. Pero no en todos hay este conocimiento, porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios, pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles, porque si alguno te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil no será estimulada a comer de los sacrificado a los ídolos, y por el conocimiento tuyo se perderá el hermano débil por quien Cristo murió, de esta manera pues pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia contra Cristo. Por lo cual si la comida leesa a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás. Y Pablo no era vegetariano, pero él dice, si eso daña la débil conciencia de mi hermano, yo no lo voy a hacer. ¿Por qué?

Porque amo a mi hermano, por eso, para no poner tropiéso a mi hermano. Por amor a mis hermanos debo dejar de hacer aquello que les cause daño. Por amor a mis hermanos debo dejar de hacer aquello que les cause daño. Si no lo hago, ¿qué dice Pablo? Contra Cristo pecáis. Debemos ser conscientes de lo que eso significa. No por nada la Escritura dice, dura cosa es caer en manos de quién, del Dios vivo. Debemos ser y estar conscientes que al igual que las palabras, las acciones generarán en mi hermano un impacto. Y ese impacto debe ser positivo. Si ese impacto es negativo, puedo convertirme. ¿Pablo lo dice? ¿En qué me puedo convertir? En piedra de tropiéso para un hermano débil. Y Pablo, por inspiración, dice que si hacemos eso, contra Cristo pecamos. De hecho, Pablo trae acolación. Aquí esto de convertirse uno en piedra de tropiéso del hermano. Aquí algo que ya Jesucristo había dicho en Mateo 18. En el verso 7, hay del mundo por los tropiezos. Porque es necesario que vengan tropiezos. Pero hay de aquel hombre por quien viene el tropiezo. Muchas veces en la vida debemos de poner los intereses personales en pro de los intereses mayores. Y si se quiere, aquí en la iglesia, por los intereses eclenciales.

En particular, por los débiles, por los niños en la fe. Si mis acciones generan daño espiritual, puedo eventualmente convertirme en piedra de tropiezos. Para los niños y para los débiles que creen en Cristo. Y para Cristo, todo aquel que cree en Él es importante para Él. Uno piensa que uno no más es el importante para Cristo. No es así. Para Cristo todos somos importantes. Pablo entra un poquito más en cuanto a la conciencia. Vayamos a 1 Corintios 10, en el verso 18.

Aquí, Pablo de nuevo trae acolación a este tema. Mirada Israel, según la carne, los que comen de los sacrificios no son partícipes del altar. Pablo trae este tema de nuevo, que era bastante habitual en la época neo-testamentaria, de que habían sacrificios oficiados a dioses falsos.

Y entonces, lo que sobraba de los sacrificios, que no eran quemados, se vendían en las carnicerías. Y entonces, aquí los hermanos compraban allí. Y entonces, verso 19 dice que el ídolo es algo o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos.

Verso 20, primera de Conintios 10, verso 20. Antes digo que lo que los gentiles sacrifican a los demonios lo sacrifican. Y no a Dios. Y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa del demonio. Uno no puede jugar a dos bandas con Dios.

O estamos con Dios. O no estamos con Dios. O somos de Dios. O somos de las sombras. No hay punto intermedio.

Uno no puede jugar a dos bandas. Incluso esto se aplica al servicio que le prestamos a las riquezas.

Esto de jugar a dos bandas. En Mateo 16 24, Jesucristo dijo, Uno no puede servir a dos señores.

No se puede servir a dos señores. O se sirve a Dios o se sirve a las riquezas. ¿Por qué? Porque o aborrecerá al uno, llamará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. Mateo 16 24.

Y en Primera de Colintios 10 22, aquí Pablo dice, ¿o provocaremos a celos al Señor? ¿Por qué dice eso? ¿Propor que haremos a celos al Señor?

¿Somos más fuertes que Él?

Dios nos cuida celosamente.

Para Dios somos lo más importante que hay en la creación.

De allí sus cuidados y reparos, y en consecuencia de esos cuidados, Pablo, por inspiración, trae este principio motivacional.

El que voy a declarar ahora.

Primera de Colintios 10 23.

Todo me es lícito, pero no todo conviene. Se fijan, parte por un tema de las viandas, pero aquí llega un tema más, más amplio.

Todo me es lícito, pero no todo conviene. Todo me es lícito, pero no todo edifica. No todo edifica.

Verso 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

Aquí, Pablo, entrega un principio general respecto de las motivaciones. Para hacer o para dejar de hacer.

Esto es, ninguno busque su propio bien, sino el bien del otro. Si mis acciones dañan al otro, debemos ser conscientes que Dios es un cuidador celoso del otro.

De quienes le aman y no vaya a hacer cosa. Hermanos, que el otro sea aquel amado de Dios, a quien yo estoy ofendiendo con mis acciones.

No vaya a hacer cosa que Dios vea que mis acciones no son las adecuadas. Y yo estoy ofendiendo a mi hermano.

En primera de Corintios 10, 25, dice aquí de todo lo que se vende en la carnicería, comed sin preguntar nada por motivos de conciencia. Porque del Señor es la tierra y su plenitud. Si algún incrédulo os invita y queréis ir, de todo lo que os ponga adelante, comed sin preguntar nada por motivos de conciencia. Más si alguien nos digiere, esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis por causa de aquel que lo declaró y por motivos de conciencia. Porque del Señor es la tierra y su plenitud. ¿De cuál conciencia? ¿La mía? ¿Qué dice allí, Pablo? La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues, ¿por qué sea de juzgar mi libertad por la conciencia del otro? Quizás para mí, no me genere ningún problema mi forma de vestir. Yo me veo bien, estoy bien, pero ¿y qué pasa con la conciencia del otro? ¿Acaso no soy consciente que mis acciones pueden causar daño a las conciencias de otros? No va a hacer cosa que vaya a ser corregido por Cristo mismo. No vaya a hacer cosa que me desagrade por mi forma de vestir. ¿Acaso la Escritura no dice claramente este principio que vamos a analizar hoy día con un poquito más de detenimiento? Ya lo he mencionado tres veces con esta, en los últimos seis meses. Y vamos a hablar un poquito más hoy día. Primera decorintios, dos nueve.

¿Dice la Escritura? Asimismo, que las mujeres se atabíen de ropa decorosa. Con pudor y modestia. Primera de Timoteo 2.9. Primera de Timoteo 2.9. No con peinados tentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos. La versión internacional de este versículo dice lo siguiente. En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente con modestia y recato sin peinados o tentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos. Los primeros rudimentos del atabío decoroso, con pudor y modestia. El ABC. El ABC de el atabío, de la forma de vestir en una reunión santa, como la del día sábado. El primer punto es cosmos. Griego cosmos dice ordenadamente. Ordenadamente. Hay que vestirse para los servicios ordenadamente. Dos. Hay dos. Hay dos. Modestia, coivición, particularmente hacia los hombres. Pudor, también, el pudor suele estar vinculado al recato, referente a la sexualidad. Contituye, por lo tanto, un elemento de la personalidad que intenta proteger la intimidad. Aquello que da pudor es algo que no se quiere mostrar o hacer en público. Eso es pudor. Tengo que ser honesto. Mis hermanos, a mí me cuesta hablar de estos temas. Me cuesta. ¿Y saben por qué me cuesta? Por pudor. Por pudor. A mis hermanas en la Fela veo como mis hermanas. No las ando mirando. Y entonces, es un tema que me complica. Pero, no porque me complica, no lo voy a hablar. Y el otro ABC, el tercer punto, es la Modestia del griego Zofro Suné. Cordura de mente. Modestia. La modestia es la actitud tendiente a moderar y templar las acciones externas. Implica contenerse en ciertos límites de acuerdo con las convenciones sociales o personales.

También es la cualidad de humilde, de falta de vanidad o de engreimiento. El ABC del pudor y la modestia y el recato tienen que incidir en el atabío. Las vestimentas. Las vestimentas de nuestras damas deben tener estas características. El ABC del vestir expresado y avalado por nuestra iglesia señala estos principios. ¿Qué ropa cae dentro de estos principios? Vamos a seguir escarbando.

En emisiones me hicieron una pregunta. La primera vez. Yo les he mencionado que las personas de emisiones son personas de campo rústicas. No tienen... Muchos de ellos tienen educación primaria. Solamente. Pero de Biblia, tengo la impresión que se las saben de memoria. Por esto que me preguntaron. ¿Qué opinan ustedes de Autornomio 22.5? ¿What? ¿What? Perdón. Vamos a de Autornomio 22.5.

Aquí está.

Vamos allá. Tengo que encontrar un estudio aquí. No les digo que este tema me pone.

Mira. Mira todo. Aquí está. Aquí está.

De Autornomio 22.5. dice no vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropas de mujer. Porque abominación es el eterno, tu Dios. ¿Cuálquiera que esto hace?

Les voy a leer el estudio número 89 de Don Mario. Estos son los primeros cientos. Así que esto tiene que haber sido por el 91 por ahí. Ha sido entregado. Porque se acuerdan que les he contado que en Valdivia leíamos los estudios y partimos del 100. Y el 101. No. El 100. No. Empezamos a leer. En el 100 en Santiago empezamos a leer el 1 y el 2. En Valdivia. Y después el 3 y el 4. Así que sacamos las cuentas que en más o menos 70 estudios habríamos alcanzado a Santiago. Por eso me acuerdo que esto tiene que haber sido por ahí el 90, 91. Don Mario en la página 3, respecto de este versículo, dice un punto importante en el capítulo 22. Es el versículo 5. No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque abominación es al eterno tu Dios cualquiera que esto hace. Esto se llama hoy día transvestismo, que es adoptar el atuendo y comúnmente el comportamiento del sexo opuesto. En el antiguo testamento, ambos sexos usaban la misma prenda, una túnica, pero era la forma en que se ataba y decoraba lo que distinguía al sexo masculino del femenino. Algunos usan esta escritura para prohibir el uso de pantalones para las mujeres. Sin embargo, el pantalón es una prenda que se modela para la mujer igual que para el hombre. Hay pantalones de hombre y hay pantalones de mujer. Dice aquí, es una ropa que se puede usar con modestia y en forma útil. Hay faldas y vestidos que no son modestos. Y hay pantalones que son muy decentes. Dice Dios, está preocupado aquí del vestirse para cambiar los roles sexuales. El hombre vestirse de mujer y viceversa, algo común en los homosexuales. Además, la ropa debe ser usada en forma modesta, no para atraer la atención del sexo opuesto. Ahora bien, quería contarles, cuando yo llegué a la iglesia, todos los aquí y los que son de mi edad tienen que recordar que nosotros llegamos a una iglesia en donde nos usaban pantalones en los servicios. Esto fue una revelación, verdad, de entender que las ropas son adecuadas o inadecuadas. Uno puede usar una falda y puede ser la falda inadecuada. Hay que cuidarse de los excesos, tanto los pantalones, tanto las faldas. Las faldas no deben ser mini-faldas. Las faldas no deben ser mini-faldas. Los pantalones deben ser modestos, no transparentes. El atabío en general no debe ser transparente, tanto para faldas, pantalones y blusas. Los escotes también deben ser modestos. Esto es el ABC. El ABC del atabío decoroso, recatado, humilde y bu doroso. Esto es el vestuario externo. Aquí en el estudio de Don Mario 331 del 30 del 11 del 2015, Don Mario trata este tema, hablando de este versículo de primera de Timoteo 2, dice Pablo, menciona que las mujeres deben asistir a la iglesia con ropa decorosa, mostrando buen juicio en el vestir y obteniéndose de usar atuendos llamativos o reveladores. Y eso se da como un principio general para los pantalones, para los vestidos, para las blusas, para todo. Para todo. Porque esto es el ABC. El ABC es los primeros rudimentos en el vestuario decoroso, recatado, humilde y bu doroso. Y el por qué. ¿Y por qué debe ser así? Porque hoy día estamos hablando de los por qué. Las acciones deben estar precedidas por motivaciones correctas, no por miedo, no por miedo, sino por amor. Amor de las conciencias de los otros. El otro también es importante, no solamente yo.

Pablo lo explica. El atabío de las damas, primera de Timoteo 2-10. El atabío de nuestras amadas, hermanas de la fe, herederas de la gracia y coeridinas con Cristo.

Nuestras esposas, nuestras hijas, nuestras hermanas. El atabío interno. Dice, si no, con buenas obras. Con buenas obras. ¿Cómo corresponde a mujeres que profesan piedad? ¿Es la motivación correcta? ¿Cómo corresponde?

¿Qué más dice Pablo al respecto?

En el versículo 31 de primera de Colíntios 10, 1 de Colíntios 10-31.

Dice, sí, pues, coméis o bebéis. ¿Se acuerda que estábamos hablando de los sacrificados, los ídolos? Y de no ser de piedra de tropiezo para los hermanos. Y aquí, Pablo, de nuevo, comenzando con un tema en particular, da un principio general. Dice, sí, pues, coméis o bebéis. O hace eso otra cosa. No solamente la comida y la bebida, sino que si uno hace cualquier otra cosa, que dice la motivación correcta, hacedlo todo para la gloria de Dios. Hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios. Como también yo, en todas las cosas, agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos para que sean salvos. Uno de los temas que tenemos con nuestros hermanos de emisiones es precisamente este tema. Ellos coinciden doctinalmente con nosotros. Los 20 puntos doctinales, lindo. Pero en la forma de hacer las cosas, ahí ellos están sacando cuentas. En algún momento ellos pensaron como su plan estratégico, ¿verdad? Conocernos. Así como yo los conozco a ellos, vengan acá y vean. Pienso que en este momento no es un buen momento. Pienso que es mejor esperar. El aislamiento para ellos es, diría yo, un factor de protección para ellos. Las motivaciones por las cuales hacemos las cosas son tan importantes como las cosas que hacemos. Podemos creer y guardar todos los puntos de fe. Y sin embargo, si el porqué hago o dejo de hacer no es el correcto, puedo ser evaluado o cuestionado por mis pensamientos. Yo sabe los pensamientos que hay en la mente de uno. Yo sabe. Sin embargo, la Escritura dice que algún día vamos a ser evaluados todos. Y la Escritura dice que nuestros razonamientos nos van a defender. Allá en Romano 2.15. Dice mostrando la obra de la ley. Romano 2.15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones. Dando testimonios, su conciencia y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos. Los razonamientos, las razones por las cuales yo hago o dejo de hacer. Esas razones por las cuales hago o dejo de hacer, algún día van a ser evaluadas. No sólo mis acciones, también mis motivaciones. Quiera Dios darnos a todos el espíritu de discernimiento para crecer en la gracia y el conocimiento de Dios. Quiera Dios tener misericordia de todos nosotros. Si no fuera por la misericordia de Dios, nadie estaría aquí. Soy muy consciente de eso. Dios es tremendamente misericordioso y paciente para con nosotros. Y en consecuencia, quiera Dios tener misericordia de nosotros. Para perdonarnos, para no nos humillemos ante Él. Quiera Dios darnos el buen espíritu para que crezcamos. Y también para que evaluemos los por qué hago yo las cosas. Eso es por qué, que conforman nuestra vida y que sin lugar a dudas las causas y motivaciones por las cuales hacemos y o dejamos de hacer deben ser las correctas.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.