Una carrera con sentido

Un símil usado comúnmente para la vida cristiana, es que el cristiano se encuentra corriendo una carrera, pero no una carrera sin sentido, sino una que le da valor a nuestras vidas.

Transcripción

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Casi, casi no me cierve. El día de hoy, en el diario del mercurio, en la sección Vida Actual, apareció un artículo referido a una competencia muy singular, que según dicen los que escriben el artículo, se realiza todos los años. Es una maratón y ustedes me dirán que tiene de singular una maratón. Si todos los años se hacen maratón en el mundo, está la maratón allí en Temuco, hace unas semanas atrás, también está la maratón de Santiago, la maratón de Nueva York, en Estados Unidos, en distintos lugares del mundo hay maratón.

¿Pero qué tiene de singular la maratón a la cual se refiere este artículo de el diario el mercurio? Aquí el criterio de inclusión es el interesante en esta maratón. Los requisitos para participar en esta maratón es que las personas tienen que ser mayores de 18 años. Bueno, en las otras maratón también pasa eso, así es que esta no es su singularidad, su singularidad es que tienen que ser mayores de 18 años y tener un tratamiento o presprocedimiento que trate ciertas condiciones de salud con ayuda de tecnología médica, como quienes viven con una manga gástrica o aquellos que utilizan una bomba de insulina por diabetes.

Es una maratón bastante singular, es una maratón de pacientes que tienen una patología crónica que está siendo tratada por algún avance tecnológico. Lo que más me llamó la atención de este artículo fue el título de este artículo, correr con sentido. Así se llama el artículo, correr con sentido. Me llamó la atención que uno de los practicantes de esta maratón que hizo Eiko, podríamos decir, que entendió el concepto de esta carrera, que ustedes saben cuál es el objetivo de esta carrera.

Definitivamente no es llegar a la meta, solamente. Les voy a leer. Dice, en la última edición del maratón de Medtronic Twain en Estados Unidos, Bruno Gelman, brasileño de 23 años, que usa una bomba de insulina para controlar su diabetes tipo 1 y parte de campeones globales, entre comillas, supo a mitad de la carrera que no sería capaz de terminarla corriendo.

Dice aquí, mientras trotaba y caminaba hacia el final, se encontró con su compañera de equipo, Michelle Krosby, australiana de 60 años, que usa un marcapasos y que apenas trotaba, con un calambre que la tenía a punto de parar. Pero Gelman decidió ayudarla y ambos llegaron a la meta después de casi cinco horas.

Cuenta a Gelman cuando vía Michelle no dejé que se detuviera. Fue maravilloso ver cuán emocionada y agradecida estaba al completar el maratón. Me llamó mucho la atención el artículo. Particularmente me llamó la atención porque esto de ser paciente, esto de estar enfermo.

A veces uno cuando está enfermo o se siente enfermo, a veces uno piensa que no puede avanzar más. Sin embargo, no es así, porque cuando uno corre con sentido, las cosas son distintas. Las cosas son distintas cuando se conoce el objetivo. Se comienzan a hacer cosas que son verdaderamente inspiradoras, como el caso aquí de este joven, que podría haber dicho, hasta aquí llego.

Me falta insulina o me falta azúcar. Una de las dos. Porque la bomba no le supo controlar o qué se yo. Pero cuando uno piensa en la meta, piensa en el objetivo de la carrera, piensa en el sentido que tiene la carrera, las cosas cambian.

Y aquí, él, viendo a una compañera, colega en carrera, vio que ella necesitaba de su ayuda. Y ya allí se le olvidó que la bomba, que la insulina, que la azúcar, no. Pensó en su compañera y la ayudó a llegar a la meta. Esto de correr con sentido. Esto es algo tremendamente especial para nosotros, puesto que me hace mucho ruido en relación a una escritura que tuvimos ocasión de repasar hace unos días atrás en Pascua.

Os invito a ir allá a Juan, a Juan en el verso 14. Jesucristo hablando con Tomás, hablando con Tomás. Le dijo algo que es tremendamente importante para nosotros el día de hoy. Le dijo algo con lo cual uno le encuentra sentivo a todas las cosas, a lo que está viviendo, a lo que va a vivir, a las cosas que vendrán. Aquí en Juan 14, en el verso 1, la escritura dice, no se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creer también en mí.

En la casa de mi padre muchas moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepararé lugar, vendré otra vez. Yo os tomaré a mí mismo para que donde yo estoy, vosotros también estéis. ¿Y sabéis a dónde voy? ¿Y sabéis el camino? Tomás le dijo, Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo pues podemos saber el camino?

Y Jesús le da aquí una clave que realmente da sentido a nuestra vida y le da sentido a nuestra carrera espiritual que estamos todos corriendo el día de hoy. Jesús le dijo, yo soy el camino y la verdad y la vida.

Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino por mí. Es tremendamente llamativo esta frase. Me queda claro que Tomás en ese momento no entendió.

Me queda claro. Y me queda claro porque la Escritura también lo dice aquí en Juan, en el verso 16, en el capítulo 16, en el verso 12, Jesús Cristo dice, aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar porque hemos conversado, los versículos y los capítulos en el original no existen. Esto era todo un tema que Jesús Cristo les estaba entregando, este último mensaje a sus discípulos antes de ser sacrificado. Y entonces aquí en el verso 16, en el capítulo 16, en el verso 12, dice, aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar, pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, Dios hará saber las cosas que habrán de venir. Así es que podemos entender, cuando Tomás recibió esta palabra, yo soy el camino y la verdad y la vida, Él recibió, pero no entendió, entendió después, con la ayuda del Espíritu Santo de Dios. Nunca han vivido esa experiencia, que alguien les explique algo en su idioma y ustedes no sepan de qué le están hablando.

Esto ocurre cuando uno inicia una nueva carrera, cuando uno se enfrenta a leyes nuevas, a veces las personas hablan en niveles en donde uno entiende que es español lo que uno está recibiendo, pero uno queda allí en blanco, como dicen algunos. A Tomás le pasó eso, sin embargo la Escritura dice, el Espíritu Santo que haría morada dentro de Él lo llevaría a entender todas las cosas y eso ocurre más adelante en el día de Pentecostés, que a propósito hoy comienza la cuenta, hoy es el sábado que cae dentro de la fiesta de panes sin levadura. Así es que podemos entender que Tomás recibió esta palabra, pero a plenitud la vino a comprender después. Esa noche Jesús se presenta ante sus discípules dándoles algo que ellos no entendieron ese día, pero que entendieron más adelante. Y cuando uno entiende esto y cuando uno le encuentra sentido a la vida, la vida cobra un valor que va más allá del camino propiamente tal.

Jesucristo nos entregó a todos los participantes de Pascua las claves para entender nuestro destino, las claves para saber lo que estamos viviendo y cuáles son esas claves. Jesucristo es el todo, Jesucristo lo llena todo. Y aquí en Colocense 3, en el verso 11, aquí Pablo por inspiración escribe hablando de ya no hay diferencia entre judíos y gentiles. Dice, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni esita, ciervo ni libre, sino que Cristo es el todo. Cristo es el todo. Nuestra vida espiritual es cristo-céntrica. Cristo-céntrica. Espero que hayan escuchado el concepto. Jesucristo está en el centro de todo.

Todo gira en torno a Jesucristo. Eso es lo que Jesucristo le dijo a Tomás, yo soy el camino, la verdad y la vida. Jesucristo es el centro de nuestras vidas. Jesucristo nos dio el sentido y la orientación que debe tener nuestra vida. Jesucristo vino a llenar algo que estaba incompleto. Y ese algo que estaba incompleto no es que estuviese equivocado. Lice llanamente estaba incompleto. Y por eso tiene mucho sentido aquí Mateo 5 en el verso 17. Una de las escrituras que el mundo no entiende. Jesucristo nos vino a abolir la ley ni los profetas. No vino a cambiar la ley y los profetas. Él vino a darle, a llenarlo completamente.

Mateo 5, 17. Y aquí no penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas. No he venido para abrogar sino para cumplir. Aquí hay dos palabras que hay que tener en cuenta cuando uno lee esta escritura. La palabra abrogar, cataluo, cataluo, que significa demoler. Strong la define así, demoler. Entonces uno podría decir no penséis que he venido a demoler la ley o los profetas.

No he venido para demoler sino para cumplir. Y aquí la palabra cumplir del griego plero, que significa, o por lo menos eso es lo que dice Strong, hacer repleto. Hacer repleto, activorrar, rellenar. Jesucristo no vino a cambiar la ley o los profetas, sino más bien vino a completar, vino a rellenar, a algo que estaba incompleto.

La ley estaba incompleta, sin Jesucristo. Y uno de los problemas que tenía la ley, y eso lo encontramos aquí en Hebreos 10, en mis apuntes tengo la tragedia de la ley, no siendo tragedia la ley. La ley no es una tragedia, pero la ley, sin Jesucristo, tenía un problema. Y eso lo manifiesta y lo expresa Hebreos 10. Dice, verso 1, porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año a ser perfectos a los que se acercan.

De otra manera, cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto limpios una vez no tendrían ya más conciencia de pecado. La tragedia de la ley, los sacrificios en sí mismos no hacen perfecto a las personas que se acercan. Matar un cordero no significa que la persona se convierta, sea otra persona, que Jesucristo nos dijo, él es el camino, la verdad y la vida.

Él llena todos esos espacios vacíos que uno entiende. Pensemos en una persona que vivió antes de Cristo, una persona fiel, pensemos en un X cualquiera que se acercaba a todos los años a guardar Pascua, que se acercaba a todos los años a guardar el día de expiación, que se acercaba a todos los años a cumplir con lo escrito en la ley. Y sin embargo, eso no lo hacía mejor persona. ¿Por qué? Por lo que está diciendo Hebreos aquí.

Los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año no pueden hacer perfectos a los que se acercan. Jesucristo nos mostró un mejor camino, un camino perfeccionado. Jesucristo nos da un camino más y mejor. Podemos seguir leyendo aquí en Hebreos 10. Dice, pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados, porque la sangre de los toros y de los machos cabrillo no pueden quitar los pecados.

Y podemos seguir leyendo aquí, en verse 8, diciendo primero, sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen según la ley. Y diciendo luego, he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, quita lo primero para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Y ciertamente todos a Cerdote, está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero a Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado la diestra de Dios.

Jesucristo nos señala un camino aún mejor. Ahora bien, ¿eso implica que no haya uno que cumplir con la ley? No. No. Perfeccionar un camino, mis hermanos, no significa cambiar el camino. Perfeccionar un camino no significa cambiar el camino. Jesucristo nos mostró un mejor camino, un camino que debe tener el componente anterior, pero que ahora se agrega el componente espiritual. El camino que conduce a la vida eterna tiene a Jesucristo como eje central para darle sentido.

En este camino está la ley, pero ahora tiene el sentido espiritual como fuente rectora. Hoy es el primer día de panes sin levadura. Hoy es un día de, podríamos decir, un sábado doble, un sábado semanal y un sábado anual. Hoy es quince de Nizan, o de Aviv. Hoy tenemos instrucciones específicas y explícitas que cumplir. Jesucristo cambió esas instrucciones explícitas y específicas por darnos un nuevo sentido.

No, las instrucciones son las mismas, pero ahora se agrega el sentido espiritual. XO 12. XO 12. Dice aquí, voy a leer del versículo 15. Siete días comeréis panes sin levadura, y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiera leudado desde el primer día hasta el séptimo será cortado de Israel. ¿Cambió Cristo esa instrucción? No, no, esa instrucción está tal cual.

En consecuencia, todos los que estamos aquí debemos haber limpiado nuestras casas de levadura. Eso no ha cambiado. XVI. El primer día habrá santa convocación, y así mismo en el séptimo día tendréis una santa convocación. Ninguna obra será en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. Por lo tanto, hoy día tenemos esta coincidencia, y es una coincidencia, coincidencia porque también coincide con el feriado católico. Por lo tanto, aquí hay feriados por todos lados.

Y entonces, aunque uno quiera trabajar, disculpenme, no se podría trabajar porque en el mundo no se trabaja. ¿Pero y qué pasa con el próximo viernes? Porque ahí el mundo trabaja, pero nosotros no. Porque eso es lo que dice la Escritura. El primer día habrá una santa convocación. Y asimismo, en el séptimo día tendréis una santa convocación. Ninguna obra será en ellos. Eso es un mandamiento.

¿Cambió Cristo esa instrucción? No. Eso sigue tal cual. Y dice aquí, verso 17, y guardareis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto. Por tanto, guardareis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. Por siempre. Eso no ha cambiado, en lo más absoluto. En el mes primero comereis los panes sin levadura, desde el día 14 del mes por la tarde hasta el 21 del mes por la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere leudado así extranjero como natural del país será cortado de la Congregación de Israel. Ninguna cosa leudada comereis. En todas vuestras habitaciones comereis panes sin levadura. La indicación uno tiene que cumplir con estas indicaciones para poder cumplir con el mandamiento a cabalidad.

No basta con que uno se abstenga de comer leudado, uno tiene que comer sin leudar.

Y además tiene que limpiar su casa. Esto es algo que nadie puede hacer por usted. Eso lo tiene que hacer uno, en el lugar que uno considera como de uno. Cristo no cambió esta indicación.

No estamos absueltos de cumplir con la ley. Venido Cristo, debemos agregarle el componente espiritual. Lo que hizo Cristo fue perfeccionar la ley, dándole el sentido espiritual. Y entonces una pregunta, ¿cómo se perfecciona la semana de los panes sin levadura?

La semana de los panes sin levadura se perfecciona cuidándonos de las levaduras espirituales.

Porque así como hay levaduras físicas, hay levaduras que son definitivamente espirituales. Don Germán ya mencionó algunos puntos al respecto.

Jesucristo nos habló de una en particular, o podríamos decir de dos, pero vamos a profundizar en una.

En Lucas 12. En Lucas 12.

En el verso 1. Dice, en esto juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir Jesucristo a sus discípulos. Primeramente, guardados de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Hipocresía. Wikipedia lo define como calidad de hipócrita. Calidad de hipócrita. Y hipócrita. La primera acepción es que finge una cualidad, sentimiento, virtud u opinión que no tiene.

Fingir. Una persona que finge. Se puede fingir que uno guarda la fiesta de pane sin levadura, sin guardarla realmente? Sí. Claro que sí. Lamentablemente.

Se puede fingir que uno come pane sin levadura y no come pane sin levadura? Sí. Lamentablemente. Claro que sí. Cuando nos ven, no. Pero cuando nos ven, no.

Bueno, eso es la hipocresía. Cada vez que reflexionan este tema, me pongo a pensar o caigo en la cuenta. ¿Por qué Jesucristo habló de este tema? ¿Por qué habló de este tema? Porque no sé. Porque no sé.

¿Por qué Jesucristo habló de este tema? ¿Por qué habló de este tema? Podría haber hablado de miles de otras levaduras espirituales que hay, pero habló de Issa en particular.

La hipocresía es uno de los pecados más dañinos que hay. Y yo diría que es uno de los pecados más difíciles de ayudar. ¿Cómo ayudo yo a un tercero que es hipócrita? Bueno, primero que nada sabiendo que es hipócrita.

¿Y cómo sé que es hipócrita? ¿Cómo un ser humano puede saber que el que está al lado es hipócrita? Dios es el único que conoce el corazón. Es el único que conoce el corazón. Miren, aquí podemos estar todos juntitos. Y podemos hablar largamente de este tema.

¿Y cómo saben ustedes que yo soy honesto? Y Jesús dice aquí, verso 2, que hay que cuidarse de la levadura de los fariseos que es la hipoquesía. Porque nada hayan cubierto que no haya de descubrirse ni oculto que no haya de saberse.

Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas a la luz se oirá. Y lo que habéis hablado al oído en los aposentos se proclamará en las azoteas. Algún día seremos evaluados por lo que decimos, hacemos y hablamos.

Pero la hipoquesía es un pecado tremendamente dañino. Y que se da precisamente en personas que tienen que cuidar imágenes. ¿Quiénes tienen que cuidar imágenes? El mundo religioso, en donde entramos nosotros.

Porque los malos tienen que defender. Los malos son malos. ¿Se acuerdan de este humorista chileno que tenía un personaje que se llamaba el malo? ¿Y por qué hacía cosas malas? Porque es malo. Y uno se ríe, pero es verdad. El malo no tiene que proteger ninguna imagen.

Pero los buenos, los buenos sí tienen que mantener imágenes. Y por eso uno piensa, Jesucristo, el mejor consejo que le estaba dando a sus discípulos y por extensión a nosotros es, hay que tener cuidado con la hipoquesía. Hay que tener cuidado.

El camino verdadero que conduce a la vida eterna tiene componentes físicos como base y el componente espiritual como perfección. Podemos guardar la fiesta de panes sin levadura desde el punto de vista físico y ser unos hipócritas.

¿Cómo saben ustedes que yo y viceversa que limpiamos las casas a cabalidad? Una cosa que me lo diga, no, una cosa que yo les diga, no, yo limpié en mi casa. ¿Y cómo saben ustedes eso? ¿O cómo sabemos que limpiamos la casa así por encimita?

¿Dónde mira la suegra? ¿Decía mi mamá? ¿Sí o no? Jesucristo nos enseñó que el verdadero discípulo es aquel que se esfuerza por cumplir con ambas partes del mandamiento.

¿Alguna vez he preguntado y ahora me vuelvo a preguntar? Y ahora sí hago la pregunta así en primera persona. ¿Qué es más fácil cumplir? ¿Lo físico o lo espiritual? Y ahora otra pregunta que me la hago también en primera persona.

¿Puedo cumplir con lo espiritual? Si lo físico es más fácil, porque los físicos son cosas tangibles. Busco la levadura en mi casa. Eso es algo totalmente tangible. Busco la levadura, busco las migas de pan. Y si no cumplo con eso, podré hacerme un examen acusioso de mí mismo. No vaya a hacer cosas que uno ante Dios sea evaluado como hipócrita. Porque no es lo que yo piense de mí. Es lo que piensa Dios de mí. Es en la historia. Uno debe hacer su parte en sacar la levadura.

Más también debe hacer su parte en sacar la levadura espiritual. En primera de Corintios, 5, Pablo por inspiración describe un hecho. Y a través de la descripción de este hecho nos llega una indicación a nosotros en el día de hoy.

Dice aquí, no es buena vuestra hacktancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Primera de Corintios, 5, versus 6. ¿No es buena vuestra hacktancia? ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Aquí se estaba refiriendo Pablo, allí.

Pablo se estaba refiriendo a un pecado flagrante que se estaba cometiendo allí en la congregación de Corinto. Un hombre había tomado la esposa de su padre. Y hasta en el mundo era considerado, y uno piensa, Corinto era una ciudad pecaminosa, tanto que llevaba este estricto, era decir, una mujer de la calle. Y aún así, Pablo dice un pecado que aún se nombra entre los gentiles. Y Pablo entonces dice, no es buena vuestra hacktancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Verso 7. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

Verso 7. ¿Limpeaos, pues, de la vieja levadura? Para que seáis nuevas masas sin levadura como sois, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malice, de maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.

Paolo, por inspiración, trae a Colación una forma de enseñanza que se conoce como la analogía respecto de la levadura y la masa y lo que puede hacer el pecado con un individuo y una congregación. Paolo trajo a Colación eso y hizo esa comparación.

Comparando la levadura con la masa, con lo que puede pasar con el pecado, con un individuo y con una congregación. Un poco de levadura leuda toda la masa. Tanto a nivel físico como a nivel espiritual. Es cosa de tiempo. Es cosa de tiempo. Las levaduras leudan toda la masa. Aunque uno ponga una pequeña cantidad, nunca se han quedado sin levadura cuando tienen que hacer algo especial. No hoy día, por supuesto.

Otros días. Nunca se han quedado sin levadura. Uno bate, bate, bate y le echa azúcar para apurar la reproducción. Y pone ese poquito de levadura en una tremenda masa. Y es cosa de tiempo. Es cosa de tiempo y esa levadura, esa poca cantidad, va a leudar toda la masa. Así también pasa a nivel espiritual.

Si uno no extirpa o no saca o no trabaja en la limpieza espiritual, el pecado lo corrompe a uno. Si uno no se arrepiente de un pecado, ese pecado lo corrompe a uno.

Pablo trae a colación este principio de las analogías que ya el Jesucristo nos había enseñado.

A este respecto podemos decir que cada experiencia de fiesta es una nueva lección espiritual para todos. En la búsqueda de la levadura uno aprende lecciones. Lecciones que uno no aprende si uno no busca la levadura.

Este año estoy anonadado, anonadado, perplejo.

Este año en casa hemos vivido una experiencia especial.

Este año tenemos a un sobrino trabajando en casa.

Otro sobrino. Tengo una familia, somos un clan, no se olviden. Tengo sobrinos por todos lados. Tengo un sobrino que se llama Eduardo.

Y él ha estado trabajando en casa. Y le pedí que él verificar el entretecho debido a que tenga una gotera que de año en año se hace más patente. Y siempre digo algo malo va a ocurrir aquí porque todos los años siento que la gotera es más continua. Entonces antes que empiece a llover, si es que llueve, pero en caso que llueva tener esta precaución.

El sobrino se subió al entretecho y descubrió una guardilla. Una guardilla. Parte más alta de una casa inmediata al tejado que generalmente tiene el techo inclinado. Se utiliza como vivienda, habitación o para guardar cosas que no se usan habitualmente. Una guardilla y la guardilla tenía instalación eléctrica. Yo no sé ni idea.

Mi sobrino como éste eléctrico le puso los soquetes y efectivamente el lado del baño estaba la ampolleta, o sea estaba el interruptor que encendía y daba luz a esta guardilla.

Han pasado, o podríamos decir, esta es la fiesta número 7 que nosotros vivimos en este lugar.

Esta es la fiesta número 7.

Fiestas han pasado y esa guardilla estuvo allí sin limpiar.

Yo no la usé, pero tenía libros y tenía cosas arriba. Hasta un ventilador tenía arriba. Un extractor de aire increíble.

Nunca supe que estaba allí, sino hasta este año número 7.

Y he estado reflexionando continuamente a este respecto.

¿Cuántas fiestas han pasado para descubrir esta guardilla?

Y me he puesto a reflexionar desde el punto de vista espiritual.

¿Cuántas fiestas tendrán que pasar para que descubramos mis guardillas espirituales?

¿Sabían ustedes que todos tenemos guardillas espirituales?

Esas puertas que uno no quiere abrir, porque a veces uno le da miedo a abrir esas puertas.

Uno abre esa puerta y quizás con qué se va a encontrar. Se va a encontrar con ese yo que no ha querido ser... ¿Cómo podríamos llamarlo? Que no ha querido ser limpiado. La fiesta de los panes sin levadura con Cristo en el centro nos da las claves para entender a cabalidad nuestra lucha incansable contra el pecado.

La lucha contra el pecado es una lucha sin cuertel. Es una lucha permanente y persistente. Es una lucha en la cual el único que puede liberarnos es Cristo. Vayamos a Romanos. En Romanos... La carta a los romanos trae una... Unos versículos que son tremendamente íntimos. En donde Pablo se analiza. Se analiza. Se analiza sinceramente y lo escribe. Hay que tener... Hay que tener valor para ser honesto cuando uno se evalúa. ¿Sí o no? Vamos a ver aquí romanos. Y yo los invito a que ustedes después lo repasen con mayor profundidad. Porque por tiempo no voy a poder analizarlo a profundidad. Pero definitivamente, Romanos 7 trae una evaluación que Pablo hace de sí mismo. Pablo no está hablando de un tercero. Pablo está hablando de sí mismo. Y hay que ser valiente para decir lo que Pablo dice allí. Haciendose una análisis, una inspección profunda, abriendo todas las puertas. Porque cuando uno limpia la casa, si uno lo hace con sinceridad de corazón, no hay lugares tipo guardilla que uno, conscientemente, no quiere abrir. Porque eso se llama hipocresía. Hacer como que limpio mi casa, pero en realidad no la limpio. Mira, no esa pieza, no, ni te metas a esa pieza. Mejor la dejamos cerrada y la expulso de mi casa.

Ah, sí, con su mente hace también eso. Bueno, a veces sí. A veces todos tenemos pasados, hermanos, y hay aprendizajes en nuestra mente que están metidos muy dentro de nosotros. Y que uno no los quiere abrir porque si los abre quizás que demonios sales. Sí, así es. Y entonces uno que lo que hace lo tapa y lo mete muy profundo. El problema es que está ahí, siempre está ahí. Y a veces sale. Y por eso es que a veces nos desconocemos a nosotros mismos. Nos han puesto a pensar eso. Cuando usted se desconoce, tiene una situación crítica y aparece un hombre interior quien no es el hombre habitual. Es otro. Que usted no sabía que estaba. Pero está. Romano 7, verso 7, dice, ¿Qué diremos? Pues la ley es pecado en ninguna manera. Pero yo no conocía el pecado si no por la ley. Porque tampoco conocía la codicia. Si la ley no dijera, no codiciarás.

Vean lo que está diciendo Pablo. Pablo está haciendo un análisis así descarnado, profundo. Dice, más el pecado tomando ocasión por el mandamiento produjo en mí toda codicia. Porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo. Pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida a mí me resultó para muerte. ¿Por qué Pablo dice eso? ¿Ven? ¿Ven? Pablo, el análisis que hace de sí mismo, es descarnado. Aquí nada de maquillajes. Nada de cosas aquí. No me dice yo soy bueno, yo hago, está estoy tratando. No, Pablo dice, mire, este, este soy yo. Y por eso es tan interesante cuando acá dice, miserable, el verso 24, miserable de mí. Eso es lo que piensa Pablo de sí mismo. Miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¿Y qué dice Pablo? Gracias, doy a Dios, por Jesucristo, Señor Nuestro. ¿Quién nos libera de nuestros pecados? Jesucristo. ¿Quién nos muestra la verdad? Jesucristo. ¿Quién nos señala el camino para alcanzar la vida eterna? Jesucristo. ¿Quién evaluará nuestras vidas? Aquí en Romanos, capítulo 2, nos dice, ¿Quién evaluará nuestras vidas? Dice aquí, en el verso 16, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres conforme a mí Evangelio. Jesucristo. Jesucristo es el centro de nuestras vidas espirituales. Y Jesucristo, en ese último mensaje, antes de ser sacrificado, le dijo a Tomás, lo que es algo muy válido para nosotros el día de hoy. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Bienaventurados somos todos los que estamos aquí, porque hemos sido invitados a ser parte de este camino, de esta verdad y de esta vida.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.