Un tango apresurado

Para comprender el funcionamiento de las resurrecciones bíblicas, es indispensable comprender enteramente el plan de Dios ¡Tiene un orden perfecto!

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

Muy buenas tardes a todos. Happy Feast. Happy Sabbath. Feliz fiesta. Feliz sábado. Hubo una vez un cantante muy famoso por allá por el sur de América. Le decían el Sorsal. Más bien, este artista se conoce mundialmente con el nombre de Carlos Gardel. Carlos Gardel murió muy joven a sus 44 años de edad en un accidente aéreo en el año 1935.

Por eso, muchas de sus grabaciones tienen el ciseo o el sonido de un disco de vinilo, esos discos antiguos, cuando se escucha su música y también cuando se ve alguna de sus películas están en blanco y negro. Si hablamos de Carlitos Gardel, tenemos que hablar de El Tango, la música de El Tango. Ya que Carlos Gardel es considerado quien creó y desarrolló la técnica expresiva de este tipo de música. Esta música es una melodía llena de pasión que ha viajado por todo el mundo, desde Argentina, Uruguay, Francia, Europa.

Todas las calles de la antigua y porteña Buenos Aires en aquellos años era lo que se cantaba, era lo que se bailaba en aquellos años, siempre acompañado de un bandoneón, de guitarras, de violines y demás. El tango ha sabido mantenerse durante muchas décadas. En lo personal, cuando escucho un tango no puedo dejar de pensar a mis abuelos que a sus 90 años siguen escuchando estos recuerdos tan bellos que yo tengo también de niño, los recuerdos bailando y también escuchando estas bellas melodías.

Carlito Gardel, su máximo exponente, además de tener mucha pasión al cantar un tango, también tenía otra pasión, los deportes, específicamente la carrera de caballos. De hecho, tenía varios caballos. Su favorito, él le tenía el apodo de él lunático. Y quien montaba ese caballo era su gran amigo, Irineo Leguizamo, quien con el tiempo se convirtió en el jinete más importante de la épica sudamericana del siglo XX.

Tan estrecha era la relación entre Carlos Gardel y el jinete del caballo que le hizo un tango, le hizo un tango a su amigo, y ese tango se llama Leguizamo solo, Leguizamo solo. ¿Ha escuchado usted alguna vez un tango? ¿Sabe de lo que estamos hablando? Tal vez no le gusten, o tal vez sí. Carlito Gardel utilizaba una técnica muy particular para cantar un tango, la que llamaba el fraseo. El fraseo es cantar la canción pero ir a un tiempo más apurado o más atrasado. No necesariamente iba al ritmo.

Este tango, que les se dedicó a su amigo, no solo es una bella música compuesta para un buen amigo, sino que tiene mucho de este fraseo de ir al destiempo de la música, no al pulso exacto de la música. Este tango tiende a adelantarse cuando Carlito Gardel canta, se adelanta al ritmo. Los músicos de Gardel eran muy estructurados, tenían sus compases muy bien calculados. Y esta técnica en este tango todavía resulta más especial y más colorida. ¿Por qué? Porque es una canción de una carrera, de una carrera de caballos y nos entrega la sensación de ir cabalgando o ir en una carrera, porque Carlito Gardel canta apresurado.

A pesar de que los tangos de Gardel suenen muy viejos o, tal vez, muy mal grabados, me gustaría tomar el tango del cual estaba hablando estos minutos en esta introducción para desarrollar un mensaje relacionado a esto, pero más espiritualmente hablando relacionado con las resurrecciones. Doctrina crucial que revela en mayor profundidad parte del plan de Dios que ha sido diseñado y que todos estamos siendo parte. El título de este mensaje es Un tango apresurado. Con el fin didáctico, vamos a escuchar un fragmento de este tango.

Solamente con este fin no buscamos entender la letra. Para nosotros, que hablamos español, algunas veces nos cuesta trabajo entender la letra de algún tango. Vamos a percatarnos más bien de lo que estamos hablando de lo que es el fraseo en el tango, de cómo se adelanta al compás Carlos Gardel.

Al sol la cinta parte del azongo, como se ataza al viento, pero es el maestro el que se arrima y explota un grito en el sol del dolor. Le guisamos solo gritan los nenes de la popular. La guisamos al sarote, contestando todos los velozos y al alabar. La guisamos viejo y caro, ya hasta el puntero del pulpo al azar. La guisamos al galapeno, más bien el pulpo bruta, el disco triunfar. La interpretación de Carlos Gardel, podemos destacarla por su fraseo, como se adelanta al ritmo, como se va haciendo parte uno de esa carrera, esa carrera de caballos que a él tanto le gustaban y hace una canción a su amigo.

Obviamente la intención aquí no es fomentar una carrera de caballos, es un elemento didáctico como analogía en este mensaje. Y una carrera, la palabra carrera para todos nosotros nos toca porque todos estamos en una carrera, una carrera espiritual que hemos tomado la decisión de andar. Y todos queremos llegar a la meta pronto, todos estamos en esta fiesta queriendo que alguna vez por todas sea real. Que lleguemos a esa meta. Acompáñeme, por favor, a la primera escritura en el libro de Hebreos capítulo 12. Hebreos capítulo 12.

Hebreos capítulo 12. Por tanto, nosotros también, teniendo en el redor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia. Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menos preciando lo propio y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Tenemos una carrera que todos estamos corriendo y está fundada en la muerte y la resurrección de Jesucristo. Por medio de él se nos abrió esta carrera o pudimos entrar a esta carrera. Espero que todos deseemos terminarla tarde o temprano, que todos deseemos terminarla ya sea en esta vida o ya sea descansando, habiendo descansado.

Nuestra carrera tiene un sentido, pero es una carrera disparatada. Fíjese aquí un ejemplo. No vayan aquí a Jeremías 8.6, si lo quieren mostrar en la pantalla les voy a leer Jeremías 8.6. Dice lo siguiente, escuché y oí. No hablan rectamente. No hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo qué he hecho, cada cual se volvió a su propia carrera como caballo que remete con ímpetu a la batalla.

¿Han visto alguna vez ustedes un caballo descontrolado sin saber dónde ir? Eso es lo que estábamos hablando aquí en Jeremías 8.6. Pero esa no es nuestra carrera. Esa no es nuestra carrera. Luego de la crucifixión de Jesucristo y la llegada del Espíritu Santo a la Iglesia Primitiva en el día de Pentecostés se vivió un crecimiento exponencial. Creció la Iglesia. Pero también comenzaron los problemas. Recuerden ustedes el primer milagro que hizo Pedro junto a Juan cuando sanaron a un cojo de manera pública.

Se manifestó este milagro con la frase que dice Pedro, no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Luego que sucedió esto, hubo mucho movimiento en la comunidad. Ahora sí, vamos al libro de Hechos capítulo 3. Hechos de este evento. Hechos capítulo 3, versículo 19. Hechos capítulo 3, versículo 19. Así que, ¡ah! repentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

La palabra clave aquí en este versículo es arrepentíos. La misma utilizada en Hechos 2.38 en el primer sermón de Pedro. El Evangelio del Reino de Dios comienza con esta palabra, arrepentirse, arrepentíos con la necesidad de arrepentirse y devolver a Dios. ¿Arrepentirse de qué? ¿De qué nos vamos a arrepentir? Así como hacemos la ceremonia del bautismo, de haber transgredido la santa, justa y buena ley de Dios. El arrepentimiento es un largo proceso, lleno de dificultades, pero también tienen muchas bendiciones este camino del arrepentimiento.

Dios desea que todos o que todo el mundo se arrepienta de una buena vez por todas. Hay dos versículos claves cuando uno quisiera responder la pregunta, ¿qué quiere Dios de nosotros? ¿Qué desea Dios? Hay dos versículos claves. Una de ellas es Segunda de Pedro, capítulo 3, versículo 9. Segunda de Pedro, capítulo 3, versículo 9, dice lo siguiente. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Ese es el deseo de Dios con la humanidad, que todos procedan al arrepentimiento. La otra versículo es Hebreos 2,10, cuando menciona que Dios desea llevar muchos hijos a la gloria.

Son dos escrituras claves para responder. Entonces, en este momento, vamos a realizar un pequeño juego, un pequeño juego muy didáctico. Vamos a continuar desarrollando el mensaje en base a este juego. Al igual que los juegos mecánicos de antaño, cuando se hacían carreras de caballo con mecanismos bien rústicos, vamos a comenzar aquí entonces nuestra carrera. Y vamos a tener tres opciones. Vamos a tener tres caballos, carrera de los tres caballos. Así como Carlitos Gardel le ponía el nombre de lunático a su caballo, vamos a ponerle nombre a estos caballos. El primer caballo le vamos a llamar primicias.

Primicias. El segundo caballo le vamos a llamar retrasado. Y el tercer caballo que ya todos saben es el que se llama perdición. Tres caballos. Los tres caballos buscan lo siguiente. Una meta, una vida eterna. Ese es nuestro juego. Llegar a la meta, a la vida eterna.

¿Cuál cree usted que va a llegar primero? ¿Van a llegar todos a la meta? ¿A cuál usted apostaría todas sus fichas? A primicias, a retrasado o a perdición. Tito 1. Tito capítulo 1. Y versículo 1. Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad en la esperanza de la vida eterna, la meta, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos.

La meta que estamos hablando hace mucho tiempo ya estaba estipulada, de llevar muchos hijos a la gloria. Ya estaba desde antes que existiera el mundo, esa vida eterna que Dios ha querido compartir con nosotros. Sin embargo, Dios ha ido en procesos de a poco, lo hace de una manera ordenada. Dios ha desarrollado un plan divino perfecto que se ha ido cumpliendo, que se cumple y que se cumplirá con o sin nosotros y todo a su debido tiempo. Si hablamos de resurrecciones, hablamos del capítulo de las resurrecciones, 1 Corintios 15. Vayamos, por favor, a 1 Corintios 15, versículo 22, al 24.

1 Corintios 15, versículo 22 al 24. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados, pero cada uno en su debido orden. Cristo, las primicias, todos los que son de Cristo en su venida. Luego, el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Con la entrada del pecado en la humanidad entró la muerte y todo se ha ido complicando. Algo muy simple, muy maravilloso, se fue complicando. Pero para Dios no hay nada imposible. Primeramente trabajó con ciertas personas, luego con familias, luego con un pueblo, luego codificó su ley en el monte de Sinaí con Moisés y estableció la nación, el pueblo de Israel.

Todo esto fue parte de la primera parte que conocemos como el Antiguo Testamento. Para luego enviar a su hijo y amplificar la ley los diez mandamientos a un nivel espiritual que todos nosotros llamamos y entendemos como el nuevo pacto, ese mejor pacto que habla el libro de Hebreos. Y Cristo fue el primero de los primeros, el primero de los primeros como acabamos de leer en Primera de Corintios 15, 23. Este orden de importancia que Dios declara y destaca nos va mostrando que hay un grupo de personas que va a ser, van a ser los primeros. Van a ser los primeros, los primeros que el resto.

Hablamos de las primicias. Hablamos de nuestro primer caballo, que se llama primicias. Vayamos a Primera de Tézalon y Censes, capítulo 4, y versículo 14, por favor. 14 al 17. Primera de Tézalon y Censes, capítulo 4, versículo 14 al 17. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él. Por lo cual los decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la avenida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán primero. Esa es la clave de todo esto, de ese caballo. Primicias. Primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre en el Señor.

Estos versos nos hablan de los que serán resucitados primeros, los primeros o en su defecto los que estén vivos y que serán transformados en un abrir y cerrar de ojos. Si hablamos de primeros o primera resurrección, quiere decir que hay más, quiere decir que hay otras u otras. Si fuera sólo una resurrección, la Biblia le llamaría de la resurrección. Pero no es el caso. Cuando un niño me hacía algunas preguntas, ¿cómo es posible que hayan habido tantas resurrecciones en la Biblia?

Por ejemplo, cuando Cristo murió, varios resucitaron, dice la Escritura. O, por ejemplo, la muerte y resurrección de Lázaro. Es muy interesante. El relato dice que hace cuatro días que Lázaro, un buen amigo de Jesucristo, a quien amaba, había estado ya fallecido. Cristo llega en escena y lo vemos con Marta, la hermana del difunto. Por favor, veamos esto en Juan, capítulo 11 y versículo 21. Juan, capítulo 11, versículo 21. Y Marta dijo a Jesús, Señor, si hubiese estado aquí, mi hermano no habría muerto, más también sea ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo, tu hermano resucitará. Vamos hablando de una persona que va a volver a la vida. 24. Marta le dijo, yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. Le dijo a Jesús, yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque esté muerto, vivirá. ¿A qué se refería Marta? ¿A qué se refería Jesucristo? Lázaro fue uno de los tantos que resucitaron a vida física, pero luego volvieron a morir.

La muerte del Lázaro tenía un objetivo y era glorificar a Dios en ese evento y a Jesucristo, como lo menciona en el versículo 4 de este mismo capítulo. No fueron estas en ningún caso parte de lo que llamamos la primera resurrección. Hay muchos casos, pero ninguna de estas forma parte de lo que llamamos la primera resurrección.

Ninguna de estas forma parte del caballo llamado primicias. Porque la primera resurrección es a vida espiritual. Vida espiritual. ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde oce pulcro tu victoria? Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, toma esta frase diciendo, ¿Dónde estás tu muerte? Porque ya no va a haber muerte en primera corriente, 1555. Esta sencilla frase es una de las tantas que la Biblia confirma que la primera resurrección será a vida espiritual y no física.

Preguntamos, si el caballo de las primicias llega a la meta, a la vida eterna, ¿Es todo? ¿Es todo lo que podemos lograr? ¿O hay algo más? ¿Qué más hay? La respuesta sí. ¿Hay algo más? Apocalipsis capítulo 20, versículo 4, donde está todo el desarrollo de las resurrecciones. Vamos a leer el versículo 4 y el versículo 6. Apocalipsis capítulo 20, versículo 4. Y vi tronos y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado la bestia ni a su imagen y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Versículo 6. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinaran con Él mil años. Si podemos dividir en dos esta meta, la letra A puede ser la vida eterna cuando dice, la segunda muerte no tiene potestad sobre esto. ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde oce pulcro tu victoria? En ese momento es lo que nos vamos a preguntar porque ya no tendremos vida física.

Y la letra B es que serán o Dios mediante. Seremos sacerdotes de Dios y de Cristo y reinaremos con Él mil años. Tenemos vida eterna, pero vamos a ser seres espirituales y vamos a estar mil años, mil años, vida eterna y un servicio al mando de nuestro Señor Jesucristo. ¿Cuántas fiestas de tabernáculo ha celebrado usted? La eterna 5, 25, 50, 80, 100, ¿se imagina mil fiestas de tabernáculos? ¿Mil fiestas de tabernáculos?

Y no en vida física, sino en vida espiritual. Todos conocemos, sacaría 14-16, vamos a celebrar fiestas a Dios cada año durante esos mil años. Es por eso que aquí tenemos entonces el caballo de la primicia cruzando la meta, llegando a la vida eterna y reinando mil años con Jesucristo. ¿Qué pasa con los otros dos caballos? ¿Qué pasa con el retrasado y el que se llama perdición? Apocalipsis 20-12, dice lo siguiente, y día los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios, y los libros fueron abiertos y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida, y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

En este momento estamos hablando del segundo caballo, el caballo que va a llegar a la vida eterna, pero no va a reinar mil años. Por eso su nombre es retrasado. Va a llegar a la meta, pero es después del milenio. Van a acceder a esa vida eterna, en ese último grandía, en ese espíritu santo derramado sobre toda carne, pero no van a reinar mil años, como ya se habrá hecho. Entonces llega nuestro amigo retrasado, llega un poco tarde, pero llega. La segunda resurrección son todas las personas que serán resucitadas, que nunca tuvieron la oportunidad de leer una Biblia, de conocer el Evangelio, de saber de Jesucristo.

Dios no está llamando a todas las personas hoy. Hay un orden establecido y ese orden es divino. En la segunda resurrección es cuando vamos a ver, tal vez, familias nuestras que nunca entendieron y las vamos a ver ahí, entendiendo y abriendo las Biblias. Y tendrán una vida justa para comprender el camino. Una carrera que todavía no han emprendido, pero nosotros sí, ya estamos en ella. Pregúntenla a cualquier persona cristiana en la calle, en algún lugar.

Me puede responder qué va a pasar con los 55 millones de bebés abortados que se han hecho legalmente a la fecha en los Estados Unidos. ¿Quién puede responder esa pregunta? ¿Qué va a pasar con ellos? ¿Qué serán las verdaderas y espeluznantes cifras reales que llevamos en estas matanzas a nivel mundial? No lo sé. ¿Cuántas cosas ilegales también? Y las personas generalmente responden el purgatorio, el limbo, el cielo, el santo, etcétera.

¿Cuánta barbaridad se han inventado para responder estas preguntas? ¿Y cuán Dios con minúscula tan escueto y tan poco original tienen ellos? Es un Dios muy pequeño. Eso no lo encontramos en nuestras escrituras. Todas estas cosas nublan la vista de las personas y se alejan de Dios.

No es su momento. Ellos no conocen a Dios. No entienden lo que es la misericordia de Dios. Sin embargo, no pueden hacer en algún momento. En algún momento podrán llegar a hacerlo. Sin embargo, no estamos intentando traer a la gente a la iglesia. Se utiliza el concepto de salvar almas. Dios tiene su plan y Dios es el que llama. Vayamos ahora a Hebreos 10, versículo 26. Vamos a empezar a hablar del tercer caballito. Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados.

Sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Aquí no estamos hablando del infierno o de algún sufrimiento eterno, sino de aquel fuego consumidor y purificador que estará destinado a todos los incorregibles y a todos quienes recibieron las perlas del Evangelio y no los importó. Y la desecharon. Recibieron la oportunidad. No vayan aquí, en Malacías 1 dice, porque he aquí viene el Díaz diente como un horno y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa.

Aquel día que vendrá los abrazará a dicho eterno de los ejércitos y no les dejará ni raíz ni rama. El tercer caballo que está en nuestro tablero de juego es el que se llama perdición, que va a intentar llegar a la vida eterna por medio de máquinas, por medio de conocimiento humano, por medio de operaciones y por medio de cuánta cosa el hombre ha intentado llegar a la vida eterna. Sin embargo, ¿dónde va a ir este caballo? ¿No va a llegar a la meta? Va a desaparecer. Va a desaparecer. No serán personas sufriendo toda la eternidad. Será una extinción rápida como el pensamiento cuando sean lanzados al lago del fuego.

Hay mucho que hablar de las tres resurrecciones. Se puede hablar muy técnicamente. Pero esta ilustración de tres caballos nos puede ahora mostrar y llegar a pensar a cuál de estos tres usted le está apostando hoy día. ¿Cuál cree que va a ganar? ¿Cuál va a llegar primero?

Todos nosotros tenemos un conocimiento que vale oro, puro. Tenemos las perlas del Evangelio. Tenemos una meta muy clara. El peligro está en que podemos cambiarnos de caballito. Siempre le digo a los jóvenes algo que yo pensé muchos años atrás. Yo nací y fui creado en la iglesia. Y en algún momento dije, es muy complicada la primera resurrección.

El primer caballito es muy complicado. Voy a esperar al segundo. Total. Y a los jóvenes le digo, cuidado con ese pensamiento, porque ustedes ya saben dónde van los tres caballos. Ya tienen el espíritu santo por medio de sus padres. Ya son bendecidos. Ya conocen el sábado y las fiestas. Y hay muchos jóvenes acá que, si bien es cierto, no están bautizados, pero al que mucho sabe, mucho también se le exige.

Todos estamos apostando hoy y cada día de nuestras vidas a nuestro primer caballo, a las primicias. El conocimiento del orden de las resurrecciones es tan valioso que muchos aquí han llegado a la iglesia cuando conocieron esto. Y ahora estamos celebrando la fiesta de los tabernáculos, anunciando aquel suculento galardón de tener vida eterna y de tener mil años. Eso estamos anunciando. Esta es la primera resurrección y bien aventurados lo que forman parte de la primera resurrección. Como conclusión, el tango con el cual comenzamos este mensaje ha servido como un barniz, como un medio para explicar una doctrina que tal vez puede hacer compleja.

Si leemos Apocalipsis 20, 1, 2, 3, 4, 5, 6, puede ser bastante complejo. Pero un tango me ayuda, un tango de una carrera de caballos me ha ayudado a explicar de manera más sencilla que el plan de Dios no es complejo, es ordenado. Es ordenado y todos van a recibir su oportunidad. Plan de Dios no es complejo, somos nosotros los complejos. Somos nosotros los que tenemos problemas, los que sufrimos, los que nos levantamos, nos volvemos a caer y algunas veces perdemos las esperanzas.

Nuestra vida es un tango lleno de emociones, lleno de carne y sangre que lucha día a día presos de una ley que se revela en contra de Dios, que es nuestra naturaleza humana. Pero nuestra vida, que es un tango, es un tango apresurado. Vamos a llegar primero, vamos a apostarle a ese primer caballo porque es una ficha segura. Vamos a ser reyes y sacerdotes. Vamos a reinar mil años, mil fiestas de tabernáculos.

Por eso estamos acá. Estoy completamente seguro que Dios quiere escucharnos decir algún día las palabras de Pablo a Timoteo. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Según a Timoteo 4-7, fe en qué estamos creyendo, en qué creemos, creemos que Cristo siendo espíritu se hizo carne y luego siendo carne, volvió a ser espíritu.

Conocemos el camino, conocemos la carrera y creemos en el camino. Asegurémonos tener esa corona y ser parte de esa primera resurrección. Seamos adelantados como aquel tango. Cantemos, bailemos, hagamos los felices, porque nuestro tango es un tango apresurado. Buenas tardes a todos.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.