Comida y bebida verdadera

Las Fiestas Santas de Dios son distintas a las celebraciones seculares o paganas, tienen un trasfondo espiritual muy relevante para los cristianos que buscan obedecer a Dios. Mensaje entregado el 6 de abril de 2018.

Transcripción

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¿Le gustan los musicales? ¿Ha visto alguno en la televisión o tal vez en vivo? A mí no me gusta mucho, debo decirlo. A mi esposa sí le gustan, ella le gusta la música, que canten, que bailen. A mí no me atrae mucho. Hay varios musicales en la historia del entretenimiento. Por ejemplo, el musical es un género cinematográfico que combina diálogos con breves espacios con canciones hidálias. El mago de Oz, por ejemplo, de 1939, como un conocido éxito de la Metro Goldmere, o, ¿qué les parece este cantando bajo la lluvia? Con esta musiquita que a todos nos suena de 1952, o Mary Poppins, el violonista en el tejado de 1971, o Gris, de 1978. No sé si aquí le decían Gris brillantina, por lo menos en Chile. Ese era el nombre en español, o Gris, solamente en inglés, Gris. O Moulin Rouge, de 2001, etcétera, etcétera. Parece que el formato de musical siempre se renueva y siempre están sacando algo interesante. Bueno, hay un libro donde hay un gran musical, o musicales podríamos mencionar. Y está al final de nuestras Biblias, en Apocalipsis 14. No vayan ahí. Hay un relato y se habla de un cántico nuevo. No podría imaginárselo como musical, porque es un cántico, que solo conoce los 144.000 reynidos y que cantan delante del trono de Dios, delante de los cuatro seres vivientes y delante de los 24 ancianos. En Apocalipsis 15 también se habla de una gran escena musical y se describe como el cántico de Moisés y el cántico del Cordero. Probablemente usted lo ha leído por ahí.

¿Cómo serán esos cánticos? ¿Qué letras tendrán? Es una gran pregunta que por ahora no creo que tengamos respuesta sobre cómo hacer la melodía, tal vez sería bastante interesante esperar a ese momento. Pero si leemos un musical, estoy hablando musical para amenizar un poco lo que es el sermón, hay un musical que si está descrita toda la letra y está en nuestras sagradas escrituras y tiene la conexión como Isés también con el Cordero por ser el Dios del Antiguo Testamento y Libertador de Apocalipsis 15, ahí está la conexión. Y lo que me estoy refiriendo es al cántico de alegría, de victoria, que se estaba hablando en el sermóncillo, de Moisés, liderado por Moisés y su hermana mayor María O'Miriam, dependiendo de la traducción. Cántico que se dio al final de la fiesta de Pánez y Levadura después de cruzar el Mar Rojo. Acompáñeme a Exodocatorce, Exodocatorce, y versículo 30. Vamos a ver lo que sucede antes. Un par de versículos antes de lo que es este canto o cántico musical, como lo estamos diciendo, de alegría. Obviamente no es una representación ni un entretenimiento, sino que es algo bastante serio, pero le pusimos ese nombre. Entonces, Exodocatorce, versículo 30. Así es al boleterno aquel día Israel, de mano de los egipcios. A Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar, 31, y vio a Israel aquel grande hecho que el eterno ejecutó contra los egipcios. Y el pueblo temió al eterno y creyeron al eterno, y a Moisés suciergo.

Entonces, aquí hay alegría, y felicidad, y victoria. Definitivamente se habían derrotado los egipcios, obviamente por Dios, y ellos estaban muy alegres, muy contentos. Y cuando una persona está contenta, empieza a asilvar, empieza a cantar. Y esto lo que hicieron aquí. En el capítulo 15 está descrita toda la letra de este canto, que comienza entonces. Leemos solamente el versículo 1, dice, entonces, cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico al eterno, y dijeron, cantaré yo al eterno, porque sea magnificado grandemente. Ha echado en el mar al caballo y al jinet. Saltémonos al versículo 20 y 21.

Y María, la profetiza hermana de Arón, tomó un pandero en su mano y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 21. Y María les respondía, cantada al eterno, porque en extremos se ha engrandecido, ha echado en el mar al caballo y al jinet. Hasta aquí tenemos esa misma alegría, música, danza, agradecimiento, alabanza, como usted quisiera llamarle. Sin embargo, pasaron solamente tres días de este gran momento muy particular y muy especial para que comenzaran los problemas.

El primer paraje de Israel en el desierto después del Mar Rojo fue un lugar llamado Mara. Luego, casi de inmediato, se viene otro problema en el desierto de Sin. ¿Qué problemas fueron estos? Si usted se acuerda siguiendo incluso pegadito de la letra de este cántico, ¿qué problemas hubieron? Las dos primeras situaciones que Israel vivió habiendo salido de Egipto fue la sed y luego el hambre. Por eso, la pregunta es ¿qué hay aquí para nosotros hablando de la sed y del hambre?

Veamos las lecciones que podemos extraer de estas murmuraciones de Israel nuevamente por la falta de agua y por la falta de comida. ¿Y cuál nosotros, para nosotros debería ser nuestro verdadero alimento? Por eso, el título de hoy es Comida y bebida verdadera. Comida y bebida verdadera.

Exodo 16 y versículo 8. Estas murmuraciones se leen en primera instancia como que fueran en contra de Moisés por ser herrélider. Pero aquí en el versículo 8, fíjense lo que dice, también dijo Moisés. El eterno os dará la tarde carne para comer y en la mañana pan hasta asaciaros, porque el eterno ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él, porque nosotros ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el eterno. Este punto es importante también destacarlo y definirlo. No es en realidad aquí ellos no lo definen contra ellos, sino aquí contra el eterno, contra Dios. Los israelitas murmuraron contra Dios porque tuvieron sed y hambre. Tuvieron sed y hambre. La sed, exodo 15, versículo 22, e hizo Moisés que partiese a Israel del Mar Rojo y salieron al desierto de Shur y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara. No pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas, por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, contra Dios, y dijo, ¿qué hemos de beber? Sed. Eso es lo que primero tuvieron los israelitas. Sed. Ambre. Exodo 16, versículo 2. Exodo 16, versículo 2. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Arón en el desierto, contra Dios. Versículo 3, versículo 16. Y les decían los hijos de Israel, ojalá hubiéramos muerto por mano del eterno en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a la soya de carne. Cuando comíamos pan hasta saciarnos, pues no habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. En ambas murmuraciones, en ambas quejas, murmuraciones es una cosa como hablar así entre dientes y como queja mal presentada. En estas dos murmuraciones, Dios interviene instruyendo a su pueblo. No he leído algunas cosas que vamos leyendo poquito a poco para ordenar lo que es el tema de hoy. En cuanto a la sed, leemos que el ley Dios endulza nuestras o endulza las aguas de los Israelitas en el capítulo 15, versículo 25. Fíjense cómo la endulza. Versículo 25 del capítulo 15 y Moisés clamó al eterno y el eterno le mostró un árbol y lo echó a las aguas y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas y allí los probó. No solamente fue endulzar las aguas, sino que esta intervención milagrosa también fue una intervención de instrucción. ¿De qué?

De estatutos y ordenanzas. Allí los probó. Versículo 26, y fíjese cómo lo expresa ahora, y dijo, Si oyeres atentamente la voz del eterno, tu Dios se hiciera lo recto delante de sus ojos y diera y suído a sus mandamientos y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envía los egipcios te enviaré a ti, porque yo soy el eterno, tu sanador. Nuestro Dios Protector, Sustentador, Creador, y aquí un Dios también sanador, siempre y cuando Israel hiciera lo correcto. La ley es higiénica, que alguna vez hablamos el evítico y todo eso del eterno, tu Dios sanador. No vayan aquí, pero me gusta el paralelo de Salmos 1, versículo 2 y 3, sino que en la ley del eterno está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prosperará. Hablando un poco de la ley y la simbología de este árbol del endulzamiento de las aguas, de maras que eran amargas, pero también la simbología de lo que es la ley de Dios, los estatutos y ordenanzas. Eso es en cuanto a la sed. En cuanto al hambre, éxodo 16, versículo 4. Dios aquí también les entrega comida y al mismo tiempo fortalece a día en que el día sábado. Éxodo 16 y versículo 4. Y el Eterno dijo a Moisés, «E aquí yo saré y ober pan del cielo, y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día para que yo lo pruebe si anda en mi ley o no. Más el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día». Entonces aquí también viene una instrucción de la ley de Dios, del sábado, recordar el sábado, que debían hacer el viernes para prepararse para el sábado. Estas dos situaciones, estas dos murmuraciones, milagros, abastecimiento de alimentos de Dios para su pueblo, tanto agua como pan y carne. También hubieron codornices en versículo 13, dice, capítulo 16. Estas dos situaciones tienen una estrecha relación con los símbolos que hace poquito acabamos de tomar en la Pascua. El pan y el vino, comida y bebida, hambre y sed, carne y sangre, es la misma simbología.

Cuando tuvieron sed, Dios los endulzó con este árbol y el agua amarga ya fue bebible. Los endulzó con sus mandamientos, podríamos decir incluso. Los endulzó con sus mandamientos.

Tuvieron hambre y Dios los alimentó con carne y pan, codornices y maná. Y les fortaleció el mandamiento para que guardaran apropiadamente el sábado. Recuerden el sábado. El sábado no deben trabajar, no deben recoger aquí. El viernes hagan el doble. El pan no se les va a enmoecer si recoge lo apropiado.

Y el viernes puedan coger doble y estará bien para el sábado. Son instrucciones a su pueblo. Estaban aquí empezando a aprender o a reaprender, ya que lo habían olvidado después de tantos años como esclavos en Egipto.

El Evangelio de Juan, todo el capítulo 6, desarrolla extensamente estas relaciones simbólicas que no fueron entendidas principalmente por verlas demasiado físicas. Quienes escucharon a Jesucristo en Juan 6 no entendían. No entendían. Vamos a ver algo de esto ahora a continuación. Vamos a Juan, capítulo 6 y versículo 26.

Acuérdense, estamos hablando de la bebida y la comida verdadera. Juan, capítulo 6, donde es el capítulo que hablamos, que lo extiende bastante acerca de esto.

6, 26. Respondiendo a Jesús, si les dijo desierto, desierto digo que me buscáis. No porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. ¿De qué está hablando aquí de esta alimentación de los 5.000 con un poco de pan y pescado?

Entonces, este inicio de conversación de toda esta situación, de que Jesucristo intenta enseñarles de la parte física algo espiritual, entendemos que las personas que lo escuchaban tenían el corazón duro. Es decir, no estaban viendo las cosas más allá de lo físico. Estaban solamente viendo lo físico y no eran capaces de extenderse espiritualmente. Un poco más de mil años atrás de esta conversación, los padres de ellos, esos patriarcas de Israel, tenían el mismo corazón duro durante aquellos 40 años en el desierto, que no entendían, eran físicos. Dejen un dedo en Juan 6 y vámonos a Hechos capítulo 7.

Hechos capítulo 7 y versículo 38, aquí está el Tegrán y el Ocuente resumen del primer mártir de Esteban. En versículo 38, aquí hay algo que quisiéramos.

Hechos capítulo 7, versículo 38, este es aquí el Moisés, que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí. Y con nuestros padres, que recibió palabras de vida, quedamos, quedarnos. 39, al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que la desecharon y en sus corazones se volvieron a Egipto, lo que estamos hablando del corazón duro.

Versículo 51, duros de servicio e incircuncisos de corazón y de oídos. Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo, como vuestros padres, así también vosotros. Ya sabemos la historia de Esteban, que fue apedreado, después de todo lo que él habló acá, al final del capítulo. Ellos, o Esteban, le habla a esta generación incrédula e incircuncisa de corazón, de corazón duro, pero si lo comparamos con nosotros a la generación de hoy, hay una gran diferencia. Y es que vivimos en los tiempos en que Jesucristo, antes de salir, antes de ascender al Padre, entregó el Espíritu Santo a la Iglesia, de manera colectiva y también individual. No estamos resistiendo al Espíritu Santo, sino que lo anhelamos, lo buscamos, lo recibimos cuando nos bautizamos. Es de suma importancia para nuestras vidas espirituales el Espíritu Santo de Dios. No estoy hablando del Espíritu humano, sino que estamos hablando del Espíritu Santo, que emana de Dios. De hecho, es la próxima fiesta de Pentecostés, ¿no? Hablando del Espíritu Santo de Dios. Ahora sí, volvamos a Juan, capítulo 6 y versículo 53. Juan, capítulo 6 y versículo 53, al 56.

Siempre recuerdo a un profesor que una vez llegó en la universidad, era medio extraño un profesor, y un día llegó en la mañana y le iba a decir que los cristianos eran... ¿Cómo se llaman los que comen la carne humana? Caníbales. Caníbales. Porque había leído en la Biblia que comíamos carne, comíamos carne. Y tuvo como media hora hablando. Era un profesor de dibujo. Pero hablaba de que éramos caníbales, los cristianos y no sé qué cosa. Bueno, aquí es lo que él leyó. Juan, 6, versículo 53. Jesús les dijo, de cierto, de cierto digo, que coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre. No tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El título del mensaje. Comida y bebida verdadera. 56. El que come mi carne y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él.

En los días de una páscua anterior a la última de Jesucristo, que no fue la última, que estamos viendo el contexto aquí, Jesucristo ya había comenzado a instruir acerca del cambio de enfoque físico a espiritual. Pueden leer todo el capítulo y vamos a leer varios versículos, pero él estaba apuntando algo muy especial.

No a la parte física, no al corazón duro de Israel, que comieron el maná y perecieron.

Vemos también la importancia que es también para todos nosotros comer el pan y tomar el vino. La carne y la sangre de Jesucristo para la vida eterna, eso es la páscua. Eso también es de vital importancia. Juan 6.27 dice, trabajar no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste señaló Dios el Padre. Cuando yo leí este versículo inmediatamente, se me viendo en la mente Mateo 6.33. Inmediatamente, ¿cuáles son nuestras prioridades?

Como cristianos en esta época, teniendo el Espíritu Santo en nosotros. A físicas son las espirituales. Mateo 6.33 más buscaba primeramente el reino de Dios y su justicia, primero, y todas estas cosas o serán añadidas de todas nuestras necesidades físicas. Entonces aquí vamos viendo las dos partes claramente, poquito a poco, la parte física y la parte espiritual, donde prima la espiritual y el resto se añade por Dios para satisfacer nuestras necesidades básicas, como dice Mateo 6.33.

Lucas, capítulo 10.

En Lucas, capítulo 10, tenemos aquí una escena de dos mujeres que ellas eligen una cosa y la otra la otra, donde es Marta y María. Lucas 10, versículo 38, aconteció que yendo de camino, entró en una aldea y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús oía su palabra. Pero Marta preocupaba con muchos quehaceres y, acercándose, dijo, ¿no te da cuidado a que mi hermana me deje servir sola?

Dile pues que me ayude. Respondiendo a Jesús, le dijo, Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero solo una cosa es necesaria y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Este relato lo conocemos bien y lo estamos usando para hacer esta diferencia de las cosas, la prioridad espiritual por sobre la física, donde dice aquí la que no le sería quitada sería la parte espiritual, de escuchar la palabra de Jesucristo, como leer la Biblia, escucharla, creerla.

Eso es lo que estaba haciendo María, ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Y Marta escogió, podríamos decir, el maná del desierto. Podríamos llevarlo incluso al pasado. Maná significa que es esto. Y eso es lo que eligió aquí entonces. Marta eligió la parte física. Páscoa y panes sin levadura nos ayudan a pensar espiritualmente. Nos ayudan a pensar espiritualmente. Casi como que nos obligan a pensar espiritualmente.

Nos ayudan a sacarnos un poco de carne física y ponernos carne espiritual. La de Jesucristo. El pan del cielo que nos da la vida eterna nos ayuda a creer en su sacrificio y a beber su sangre. Páscoa realizamos el rito de la vano en los pies con una poderosa implicación para con nuestros hermanos de humildad, y también de comer pan y tomar el vino. Todo muy físico. Es un rito, podría decirse. Todo el lavado de los pies es bastante físico.

Comer el pan, tomar el vino. Son cosas bastante que podríamos llamarle como un rito, como les digo, bastante físicas. Pero se nos insta y se nos exhorta a reflexionar espiritualmente antes de y cuando lo estamos haciendo. Reflexionamos en la sangre derramada de Jesucristo, en la ingesta del vino, de esa sangre, en su cuerpo quebrado sin pecado, en la ingesta de su cuerpo, del pan. Todo esto nos ayuda a pensar espiritualmente cuando comenzamos con algo físico.

Algo muy físico, pero nos encamina hacia lo espiritual. En panes y levadura, que en la fiesta que estamos terminando el día de hoy, a la puesta de sol, termina la fiesta de panes y levadura. Limpiamos, barremos toda la levadura a nuestras casas. Consumimos pan sin levadura. ¿Se acuerdan esos cinco panes sin levadura de 1º a 40º, 10º, que hablamos la semana pasada, estos cinco panes, en contraposición a los errores de Israel?

¿Y hay enétotas? Seguramente usted tiene una. Les cuento un par mías de esta semana. Estábamos cenando con mi familia y en la zona de comidas, donde hay más limpieza y más ojo para ver que no haya levadura. Creíamos que estaba todo listo. Pero sentándonos ahí en la mesa, había una bolsita y yo levanto y... ¿Qué es esto? Un pancito dulce guardado de... antes de la fiesta y ahí estaba.

A sacar el pan con levadura inmediatamente. Se nos pasa. Uno dice, ¡hoy me voy a... Dios no me va a perdonar, no? Porque uno reflexiona inmediatamente. La levadura, el pecado, hay que sacarlo, hay que buscarlo. Inmediatamente, es un ejercicio de cada año. Otra anécdota. Fui al supermercado con mi hija mayor y a la salida se le ocurrió a ella ver ahí. Vendían helados. Entonces, le compré un heladito... barquillo, le dicen. Bueno, el barquillo tiene levadura. Si no lo sabían, qué mal.

Pero bueno, sí tiene levadura. Y se me ocurrió comprarle un heladito pequeño. Y se lo empieza a comer. Y cuando llega el barquillo, me dice, ¡Papá, no me lo puedo comer! Yo te ayudo, me lo comí un poco.

Y lo trago y digo... Inmediatamente. Y le digo, ¡Mira, ya no se puede comer más, hay que botarlo! ¿Y por qué, papá? Bueno, hay que botarlo, me dijo. Ya esto no se puede seguir comiendo. Son anécdotas simpáticas. Pero que nos ayudan a reflexionar la parte espiritual. De lo que son las fiestas que estamos terminando hoy. Creo que nadie, y espero no equivocarme, ha guardado estas fiestas así solamente de la parte física.

Como les decía, como que nos obliga un poco a pensar espiritualmente. Y cuando nos pasen estas cosas, no podemos evitar pensar y reflexionar acerca de el pecado. No podemos evitarlo. Estamos en esta escuela, esta universidad que nos enseña de pequeños, la levadura. Y me sorprendo siempre lo que es esta fiesta, lo didáctico que es Dios, para enseñarnos cosas tan profundas, pero tan entretenidas podríamos decir. Tan fácil es de aprender que un niño puede aprender. Y nosotros somos niños espirituales. Vamos aprendiendo en esta carrera. Dios nos enseña sus verdades de una manera muy práctica, muy didáctica.

Un experto en lenguaje podría llegar a pensar que el siguiente versículo está mal redactado o traducido. A mi me ha dado en España Juan, capítulo 14.

Funciona algunas veces como medio trabalengό a lo que hablamos aquí. Pero tiene mucho sentido. Juan, capítulo 14, versículo 3.

Juan, capítulo 14, versículo 3. Y si me fuere y os preparar el lugar vendré otra vez. Y os tomaré a mí mismo para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Siempre me llamó la atención cómo está traducido y cómo Jesucristo se expresa, cómo se va a tomar a sí mismo y todo lo como lo manifiesta. ¿De qué está hablando Jesús?

Dios está hablando de quienes han consumido su sangre espiritualmente y de quienes han consumido su carne espiritualmente. Estos son parte del cuerpo de Jesucristo, la iglesia, que Jesucristo se tomaría a sí mismo. No se, no tiene complicación para entenderlo. Cristo volverá a tomar de sí mismo para finalmente convertir a aquellos seres físicos que viven por Él en el espíritu, como ayóscula, a ser 100% espíritu en su segunda venida. Repito. Cristo volverá a tomar de sí mismo para finalmente convertir a aquellos seres físicos que viven por Él en el espíritu, a convertirlos a seres 100% espíritus.

100% espíritus. ¿Ha gritado alguna vez usted en un acantilado para escuchar su voz, el eco? La Biblia está llena de ecos del antiguo testamento que siguen haciendo ecos hacia adelante, como de manera mágica. Pero es la palabra de Dios. En Isaías 40, aquí hay un eco.

Isaías 40, y versículo 6, es la palabra de Dios. No son pensamientos de hombres, pues eso se vuelven a conectar, como si fueran agujeros negros en un universo, sin tiempo incluso. Isaías 40, versículo 6, vos que decía a doces, y yo respondí, ¿qué tengo que decir a doces? que toda carne es hierba, y toda su gloria como la flor, como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento del eterno sopló en ella, ciertamente como hierba es el pueblo.

Secas en la hierba y marchitas en la flor, más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. En 1 Pedro 1, versículo 24, hace una cita de este pasaje, de Isaías 40, hablando de nuestra carne y sangre, cuán volátil es. La hierba se seca, la flor se marchita, por muy bonita que sea la flor, sino es de plástico, se marchita. Y en 1 Pedro 1, versículo 24, le agrega lo siguiente, y esta, al final, y esta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada. Vamos a 1 Pedro 1, porque quiero destacar aquí lo que dice antes de esta cita, de este eco, que vuelve a registrarse aquí en el Nuevo Testamento, de Isaías 40, 1 Pedro 1.

1 Pedro 1, y versículo 3. Versículo 3. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los Muertos. Versículo 4. Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. No estamos hablando de la carne o de la hierba que se seca.

Estamos hablando del pan o de la carne de vida eterna que Jesucristo nos entrega. De su carne. Versículo 5. Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. También aquí podíamos hablar de lo que es el vino o la sangre, también de la vida eterna, del sacrificio de Jesucristo. Y es más, el poder de Dios mediante la fe. El poder del Espíritu Santo, el poder de Dios. Sabemos que carne y sangre no pueden heredar el reino.

1 Corintios, capítulo 15, versículo 50. Pero, fíjense lo que les voy a decir, la carne y sangre de Jesucristo, sí. No la nuestra. La carne y sangre no pueden heredar el reino. Pero sí, la carne y sangre de Jesucristo, es espiritualmente. De eso estamos desarrollando el tema hoy. Jesús dijo aquí de nuevo en Juan. Vamos a Juan. El Evangelio de Juan, capítulo 6. Nuevamente, podríamos decir esto como, sería como la base del mensaje, en el principal, el capítulo 6, versículo 35. La hambre y la sed. Esas dos murmuraciones de Israel al comienzo de su travesía, después de pán en cilibadura. ¿Qué es la que nosotros vamos a realizar ahora? Ya tenemos estos siete días casi cumplidos, en unas horas más se cierra.

¿Y entonces cómo vamos a seguir hacia adelante? Y en Israel, inmediatamente, sed y hambre. Y nosotros, vamos a mirar físicamente las cosas, o espiritualmente las cosas. Juan, capítulo 6, versículo 35. Yo soy el pan de vida. Jesús les dijo aquí, yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre. Y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

El que a mí viene y el que en mí cree. Pan y la sed saciada por creer en Jesucristo. La única manera de comprender algo físico a espiritual es que Dios nos lo manifieste. Mateo 16, esto lo sabemos, pero es parte de este desarrollo ya que uno puede encontrar, tal vez, muy sencillo esto de físico-espiritual.

Algunas veces es más difícil, pero hay personas que realmente no lo logran hacer. Y el capítulo de Juan, capítulo 6, ellos se preguntan, ¿y cómo vamos a comer su carne? ¿Y cómo vamos a tomar su sangre? ¿Y de dónde viene este Señor? ¿No viene aquí de José y todo? ¿Es un carpintero? ¿Cómo viene y dice que viene del cielo?

Miraban físicamente las cosas. Mateo 16 y 16. Respondiendo, Simón Pedro dijo, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios pidente. Aquí hay una creencia de Pedro muy particular. Y entonces, Jesucristo le dice en el versículo 17, entonces le respondió Jesús, Bienaventurado eres, Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre. Ahí está la parte dura nuestra, sino mi Padre que está en los cielos. Ahí está la parte en que no tenemos que buscar para poder entender y aplicar lo tan físico que somos a algo más allá y más profundo, sobre todo en estas fiestas o en este cúlmine de estas fiestas de panes y levadura.

Todo lo que se habló en Juan 6, cuando uno termina el capítulo 6, fue considerada por muchos como una palabra dura. Y producto de esta palabra dura, entre comillas, fue que muchos de los discípulos ya no le seguían. Dijeron, no, esto es demasiado. ¿Cómo vamos a comer su carne? ¿Cómo vamos a tomar su sangre? No lo entiendo, esto es demasiado difícil para mí. Pero la escritura dice que muchos se fueron, ya no lo seguían. Ellos tenían el corazón duro, igual que Israel en el desierto. sed y hambre.

sed y hambre. Pregunta, ¿Qué tan dura es esta palabra de Juan 6 para nosotros? ¿Qué tan duro puede ser para nosotros? ¿Cómo estamos leyendo esto? Es una buena pregunta. ¿Qué tanto físico hemos guardado esta fiesta? ¿Así que tanto espiritual nos ha dejado este año que estamos terminando? Sí, hay anecdotas físicas que todos tenemos. Y solamente es una risita simpática o hay algo más que eso. Empezar a buscar la parte espiritual, es importante.

Mateo 6.33, como lo hablamos. Usted puede responder estas preguntas. El punto importante es que, sin dejarlo físico, porque hay personas que se van al otro extremo, siendo todos carne y sangre, dicen no, en realidad, lo físico ya no, esto está obsoleto. Hay que solamente ser espirituales. Nadie pasa levitando o llega levitando aquí, o sí, todos somos carne y sangre y todos estamos bajo el alero del enemigo de la muerte. Todos podemos perecer mañana. Entonces aquí somos carne y sangre, pero podemos ser heredados al reino si consumimos la carne y la sangre de Jesús, que no es la nuestra, no es la nuestra simbólicamente hablando.

El punto importante, como les digo, es que sin dejarlo físico, que no podemos sacarnos de lo físico, esto de los aceitas, que no toques, que no consumas, habla la Escritura, el Nuevo Testamento, una corriente hablando de la parte física que había que dejarla atrás porque era abominación. Debemos, sin dejarnos físico, enfocarnos un poquito más en lo espiritual, en lo más profundo, en la reflexión, sobre todo estas fiestas, sobre todo estas fiestas. Juan 6, volvamos a Juan, ya entrando al final del mensaje, en Juan, capítulo 6, y versículo 63, como para rematar toda la idea, al final, Jesucristo dice, el Espíritu es el que da vida.

La carne para nada aprovecha las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Cristo nos ha enseñado cuál es la comida verdadera y cuál es la bebida verdadera.

Consumamos esta comida verdadera y esta bebida verdadera para que podamos heredar la vida eterna. ¿Cómo seres espirituales?

Como conclusión, la alegría del pueblo de Israel de haber vivido la gran victoria de mano poderosa y extendida saliendo de Egipto fue inmediatamente opacada por la mirada carnal de Israel frente al ased y al hambre.

De comer algún alimento sólido. Se les olvidó inmediatamente todos los grandes milagros de los cuales habían sido testigos. Sintieron mucha sed y sintieron mucha hambre y lo manifestaron con murmuraciones en contra de Dios. No solamente que hayan tenido la necesidad, sino que también el como. Con murmuraciones en contra de Dios.

Ellos vieron las cosas físicamente. No pudieron ver más allá de sus narices.

Pero Dios ha llevado su plan de manera perfecta manteniendo estos mismos principios de aquel entonces hasta hoy. Aquí me refiero con esto. Volvamos a Egipto 15.

Fíjese cómo se expresa aquí cuando ocurren estas murmuraciones. Ya lo leímos, pero no sé si usted se dio cuenta.

Porque nosotros en la Iglesia seguimos enseñando este mismo eco, este mismo principio espiritual detrás de las cosas físicas que Dios siempre ha tenido. En exo 15, versículo 26, dice si oyeres atentamente la voz del eterno de tu Dios e hicieres lo recto delante de sus ojos oír, fíjese el verbo, oír, creer, y lo otro es hacer, hacerlo recto. Los mismos principios de hoy, esos que echan abajo estos cristianos de New Age que dicen que ya la ley no se tiene que hacer y ni lo importa, ¿qué es lo que está diciendo todavía en exo hasta el día de hoy? La escritura, feo obras. Sigamos, y diereis oído a sus mandamientos y guardares todos sus estatutos, es explícito Dios, no solamente importa escucharlo o creerlo, sino que también hacerlo, pero eso guardamos las fiestas. Estamos muy agradecidos de poder guardar estas fiestas con tanto simbolismo para nosotros. Entonces, se mantiene ese mismo eco y es parte de un principio fundamental para el cristiano. No un cristiano pasivo, ni olgasán, porque no sirve nada saber las cosas. Hay que tener obras de esa creencia. Oír mandamientos y guardarlos. El principio espiritual que manifiesta Santiago, el nuevo pacto del Nuevo Testamento, está también aquí. Es la salida del pueblo de Israel, de Egipto, fe y obras. No podemos separarlas. Así también, comer la verdadera comida y beber la verdadera bebida significa creer y poner por obra las cosas de Dios. Que tengamos un excelente resto de día de estas maravillosas fiestas de panes sin levadura.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.