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Hemos estado siete días privándonos de comer levadura. A primera vista es una manera curiosa de aprender un principio espiritual, esto de no comer levadura para personas que tal vez nunca habían escuchado esto de evitar la levadura en nuestras casas, evitar nuestra levadura en nuestra dieta diaria y reemplazarlo por un pan sin levadura. Algunas veces esto resulta para personas que llevan muchos años en la iglesia, resulta ser algo de menor importancia. Lo cierto es que a pesar de que llevemos muchos años en la iglesia es un principio básico, es un principio fundamental, que es físico y que tiene una connotación espiritual muy importante. Todos aprendemos algo nuevo en las fiestas de Dios. Todos aprendemos algo nuevo en las fiestas de Dios. Con esto no me refiero a una nueva doctrina o tal vez algo rebuscado e interesante de algún sabio erudito que tiene un millón de vistas en YouTube. No me refiero a una nueva idea. Me refiero a que desde las bases de las verdades de Dios a la luz de las escrituras, desde el tronco de las verdades de Dios se empiezan a profundizar las verdades que ya conocemos, las verdades de Dios. Como dice Pedro, hay que crecer en gracia y en conocimiento y cada año las fiestas y Dios nos enseña cosas y otra dimensión, tal vez una mayor profundidad sobre lo que son las fiestas. Probablemente el año pasado no fue igual o hace dos años tal vez tampoco lo fue. Esa es la idea. ¿Cuántos años lleva celebrando la fiesta de la Pascua y la fiesta de los Pan y Celebadura? Tal vez uno, un año, cinco años, 25 años, 50 años. No importa los años, no importa la cantidad de años. La sabiduría de Dios es algo inagotable y espero que Dios nos haya enseñado más cosas este año en estas fiestas. El pueblo de Israel, un pueblo que miraba las cosas principalmente por medio de la vista, las cosas físicas, muchas veces los tomamos como un ejemplo a no seguir, que es bastante plausible, pero algunas veces los tomamos como un ejemplo para criticar. ¿Cómo no pudieron aguantarse la sed? ¿Cómo no pudieron aguantarse el hambre? ¿Cómo eran tan necios, en su propia manera de razonar, teniendo amoíceses adelante de ellos y teniendo a Dios mismo que los estaba guiando? Es una pregunta válida. Cuando Pablo le dice a los corintos, ¿se acuerdan esta frase? El que piensa hasta firme, mire que no caigo. Pablo lo hace en el contexto de la historia de Israel en el antiguo testamento. Los israelitas en el desierto fueron idolatras, pornicarios, incrédulos y murmuradores.
Además, cuando uno está leyendo esto, el que piensa hasta firme, mire que no caiga, o cuando uno está leyendo la historia de Israel en ese primer acorintios 10, antes de que nos llegue el pensamiento de que yo no soy como ellos, antes de que llegue ese pensamiento, aquí Pablo nos vuelve a nuestro lugar con esta frase. El que piensa hasta firme, mire que no caiga. Es interesante este contraste. Eso está en primera con intios 10, 12. Si alguien lo quiere leer. Israel es, simbólicamente hablando, una radiografía muy nítida a todo color, podríamos decir, de nuestra naturaleza humana. Israel es como un niño pequeño que quiere todo, que no tiene paciencia, es muy terco y no le es natural lobe de ser a su padre. Eso es el pueblo de Israel. Lo podemos ver como un niño. El día de hoy me gustaría que vieramos la formación de este niño o de Israel cuando comienzan su travesía en el desierto, después de salir de Egipto y vamos a ir aplicando algunas lecciones a todos nosotros, quienes estamos hoy terminando la fiesta de los panes y levadura y tenemos por delante todo un desierto, por delante, un desierto espiritual. El título de este mensaje es entrenamiento divino, entrenamiento divino.
Y vamos a leer unos versículos aquí al comienzo del desarrollo que lo podemos ver en Salmos. Acompáñeme a Salmos capítulo 105. Aquí hace un resumen bastante amplio, que en realidad es un canto. Y hay una sección que habla de la salida de Israel de Egipto y vamos a comenzar el versículo 26 y vamos a terminar hasta el final, hasta el 45.
Hagamos toda la lectura aquí porque es interesante. Dice, envió a su siervo Moisés y a Arón al cual le escogió. Estamos leyendo Salmos 105 versículo ya 27. Punso en ellos las palabras de sus señales y sus prodigios en la tierra de Cam. La Tierra de Cam es un sinónimo de la tierra de Egipto. Envió tinieblas que lo oscurecieron todo. ¿Qué es eso? Una plaga, la plaga número 9, si se acuerdan. Bien. No fueron rebeldes a su palabra. Volvió sus aguas en sangre y mató sus peces.
Está la plaga número 1. Su tierra produjo ranas, hasta las cámaras de sus reyes. Ahí está la plaga número 2. Habló y vinieron en jambres de mojas. Ahí está la plaga 4. Y piójos en todos sus términos. Plaga número 3. Les dio granizo por lluvia y llamas de fuego en su tierra. Plaga número 7. Destrozó sus viñas y sus higieras y quebró los árboles de su territorio. Habló y vinieron langostas. Ahí está la plaga número 8. Y pulgón sin número. Y comieron toda la hierba de su país y devoraron el fruto de su tierra. Yrió de muerte a todos los primogénitos en su tierra.
¿Qué es eso? La plaga número 10. La más letal, la muerte de los primogénitos. Las primicias de toda su fuerza. Y sigue hablando aquí. Lo sacó con plata y oro y no hubo en sus tribus enfermo. Egipto se alegró de que salieran porque su terror había caído sobre ellos. Extendió una nube por cubierta y fuego para alumbrar la noche. Pidieron e hizo venir codornices y los asció de pan del cielo. Abrió la peña y fluyeron aguas y corrieron por los sequedales como un río.
Porque se acordó de su santa palabra, dada a Abram su siervo. Sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos. Les dio la tierra, las tierras de las naciones y las labores de los pueblos heredaron. 45 para que guardacen sus estatutos y compliesen sus leyes. Aleluya. Quiere que recordemos el último versículo, el 45. Ahí mentalmente lo vamos a tener, lo vamos a llamar nuevo aterreno.
Recordemos el 45. El éxodo de Israel, que está descrito en el libro del éxodo, se puede resumir en tres grandes partes. Primero, la estadía de Israel en Egipto, la esclavitud y la liberación. Lo podemos ver incluso eso del capítulo 1 al 15. Estamos dividiendo el libro de Éxodo, del 1 al 15. La segunda parte, el peregrinaje en el desierto hasta el Sinaí. Es decir, cuando salen y llegan hasta el Sinaí.
Y eso se puede ver desde el versículo, perdón, capítulo 16 al 19. Y luego, la tercera parte y más extensa es cuando ellos están de manera extendida en el Sinaí. Aquí se entrega la ley, por eso está éxodo 20.
Y también se construye el tabernáculo móvil con las instrucciones de Dios. Todo eso lo podemos ver desde el capítulo 20 al 40. Ahí termina Éxodo. Esta es una manera de ver la progresión de cómo Dios formó a la nación de Israel en un gobierno teocéntrico. Es decir, Dios es su líder, es su jefe, es su rey teocéntrico. Esta misma, recuerden, esta misma teocracia fue al final cambiada por ellos mismos más adelante, cuando le pidieron a Samuel un rey de carne y hueso, tal como lo tenían las otras naciones en la tierra de Canaán.
Siempre hablo de esta película que me gusta mucho, el príncipe de Egipto, yo sé que muchos de ustedes la han visto. La película muestra a un Israel esclavizado, dura tarea y también muestra en el nacimiento de Moisés, sus primeros 40 años en Egipto, sus segundos 40 años en el desierto con un mediano y luego la misión del rescate, que era liberar al pueblo de Israel de Egipto. ¿Cómo termina la película? ¿Le se acuerda cómo termina la película? Un gran canto de alegría, una música hermosa, panderos, bailes y este canto que la película animada muestra al final y ahí termina la película es el canto, se puede llamar el canto de los redimidos.
Eso está en el capítulo 15 de Éxodo. Aquí vemos a María, la hermana de Moisés, que dice cantada a Dios porque en extremo se ha engrandecido, ha echado en el mar al caballo y al gínete. Lo más probable es que el cruce del mar rojo de Israel o el mar de las cañas o de los juncos que también se le puede encontrar la similitud. Lo más probable es que haya ocurrido hoy y más exactamente anoche. La noche o la parte oscura del principio de este día es lo más probable.
Y aquí termina la película como lo mencionamos. Todos felices, todos cantando, todos bailando, Moisés, el pueblo redimido y la película termina y todos quedamos felices. Pero ahí termina la película, pero la historia sigue.
La historia empieza otra etapa que también es muy interesante. Vamos a Éxodo 15. Éxodo 15 y versículos 22 al 24. Porque la Biblia no es una película con un final así tan sencillo. Hay más situaciones aquí involucradas en este proceso tan grande del que estamos hablando de cómo Dios fue entrenando a Israel a partir de este punto. Víces el versículo 22. Éiso Moisés que partiese Israel del Mar Rojo y salieron del desierto de Shur y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara y no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por eso le pusieron el nombre de Mara. 24. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés y dijo que hemos de beber.
Pongamos un dedo aquí en éxodo 15 y regresemos al éxodo 4. Vamos al capítulo 4. Dejemos un dedo aquí para entender un poco lo que está sucediendo aquí. En éxodo 4 siempre me gusta leer esto que creo que es fundamental para entender la salida de Israel de Egipto porque es el pueblo de Dios. Es Dios el que está trabajando aquí. Y en el versículo 22 de éxodo 4 dice, hablando de Dios a Moisés, y dirás a Faraón, el eterno ha dicho así, Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me sirva, más no has querido dejarlo ir. He aquí, yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito. Estamos hablando del capítulo 4 de Éxodo, previo a todas las plagas, previo a todo el detalle que sucede después. Pero aquí estos dos versos nos pueden ayudar a resumir muy bien lo que es todo el libro del éxodo que es básicamente todo el pueblo de Israel redimido. El pueblo de Israel como un hijo de Dios, como un primogénito.
Aquí Dios también hace una separación. Dice que va a matar el hijo de Egipto y va a salvar a su hijo. Entonces hay una separación muy clara entre el primogénito de Egipto y el primogénito de Israel. Y ahí está la muerte y está la vida. Es algo bastante ilustrativo y que resumen muy bien todo esta salida. Además, Dios le llama a su hijo, le dice primogénito. Primogénito, es decir, el primero de muchos. Y esa es una palabra bastante potente que vamos a tomarla en un momento más adelante. Entonces volvamos al éxodo 15 y vemos aquí la primera situación de Israel ya en el entrenamiento, en el desierto. Las aguas de Mara, las aguas amargas de Mara, fueron un momento de aprendizaje para este hijo primogénito de muchos eventos de aprendizaje que vendrían después.
Este es el primero de muchos. Entonces es un indiscutido entrenamiento, un proceso que Dios lleva a cabo con su hijo. Volvamos al capítulo 15 y sigamos leyendo ahora al versículo 25 al 27. ¿Teníamos un dedo aquí?
Dice, y Moisés clamó al eterno y el eterno le mostró un árbol y lo echó en las aguas y las aguas se endulzaron. Noten lo que dice aquí. Allí les dio estatutos y ordenanzas y allí los probó.
Y ahora al versículo 26 y dijo, recuerden, este es el primer evento de entrenamiento y les dijo aquí, si oyeres atentamente la voz del eterno, tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos y dieres oídos a sus mandamientos y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envían los egipcios te enviaría a ti, porque yo soy el eterno, tu sanador. 27. Y llegaron a Elim, donde había 12 fuentes de aguas y 70 palmeras y acamparon allí junto a las aguas. Algunas veces pasamos rápido estos versículos que hemos sido más enfáticos. Si oyeres e hicieres, si dieres oído y guardares, esto es algo, un principio que viene de muy atrás, muy, muy atrás.
Es interesante este primer entrenamiento en terreno desértico, donde Dios les enseña este principio, un principio transversal en la Biblia. ¿Se acuerden algunas escrituras en el Nuevo Testamento que nos hable de esto? Claro que sí, Santiago. Vamos a Santiago y dejemos un dedo aquí. Santiago a capítulo 1, versículo 22. Estamos hablando ya un milenio y medio más adelante. Aproximadamente, 1500 años después, pero la palabra de Dios no cambia. El hombre es el que cambia.
Y su palabra tampoco cambia. Vice aquí Santiago 1, 22. Pero sed hace dores de la palabra y notan solamente oidores engañando a vosotros mismos. Es el mismo principio, en diferentes contextos, en diferentes públicos. Y este es Santiago, sí nos pega un poco más a nosotros.
Ahora, Santiago o Jacobo, ¿por quién fue instruido para que inspirado en el Espíritu Santo de Dios escribiera esto? ¿Por quién fue instruido? Bueno, por el mismo Dios en la carne, Jesús de Nazaret.
Santiago y la Iglesia Primitiva fue instruida por Jesús. Eso es lo que estamos leyendo aquí.
Y vemos el mismo principio enseñado del mismo Dios del Antiguo Testamento, la Roca, que más tarde le llamaría a Jesús, el Hijo de Dios.
¿Qué estamos hablando aquí? Volvamos a Éxodo, capítulo 16.
¿Quién le estaba enseñando a ellos este entrenamiento? ¿Quién los estaba entrenando?
Vamos al capítulo 16 y versículos 1 al 4.
Aquí hay otro evento, dice. Partió luego de Elim, toda la congregación de los hijos de Israel, y vino el desierto de Sin, que está entre Elim y Sinai.
A los 15 días del segundo mes, después que salieron de la tierra de Egipto, versículo 2, vamos a leer hasta el versículo 4. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, y les decían los hijos de Israel. Ojalá, oviéramos muertos por mano de leterro en la terra de Egipto. Cuando nos sentábamos a las olla de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos, pues no sabéis sacado hasta desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
La murmuración del evento anterior no está tan descrita en detalle como aquí, como que ahora estaban murmurando con más fuerza, tal vez. Versículo 4. Y el Eterno dijo Moisés, «Ei aquí yo os haré llover pan del cielo, y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley o no».
No está ahí la condicionante. Un evento de entrenamiento viene el maná, el pan del cielo, y aquí dice «para que yo lo pruebe si anda en mi ley o no». Es interesante que ahí vemos una condicionante. El pan no le iba a llegar en alas a sus manos. Ellos tenían que hacer algo, en otras palabras, y tenían que escuchar la voz de Dios. En esta necesidad básica de ser satisfechas de hambre con este pan, Dios continúa moldeando para la nación. Recordemos que es su hijo primogénito, y que fue por cuatro siglos esclavo en Egipto. A pesar de que ellos parece que no se acordaban mucho, porque estaban diciendo ahora que estaban mejor como siendo esclavos en Egipto por estas olla de carne. Hagan conmigo esta imagen mental. Un momento. Tenemos a este niño, por eso habla los hijos de Israel, en inglés le dice «children of Israel», los hijos de Israel o el niño de Israel. Tenemos a este niño rescatado de Egipto, y a los tres días este niño tiene sed. Frente a las aguas amargas de mara, se molesta porque dice que están amargas y no puede tomar de esta agua, y empieza como a refunfunar. Dios se dirige a él, y como un padre amoroso le dice que lo oiga y que lo obedezca. Esta dinámica es lo que sucede con nuestros hijos, y es interesante hacer esta imagen mental.
Luego, el padre, cuando le dijo, «aquí están mis leyes, mis ordenanzas, escúchalas, atiéndolas, obedecelas». Y luego, el árbol en estas aguas, en dulce a las aguas, y luego los lleva a este lugar con 12 fuentes de agua y 70 palmeras. Es decir, todo un regocijo para este niño.
¿Qué estaba enseñando Dios al niño Israel aquí? ¿Qué estaba enseñando?
Si lo parafraciamos al futuro, y vamos a hacer aquí un paralelo interesante, lo podríamos asentar con lo que Dios mismo nos dijo a nosotros. Vamos aquí a Mateo 11.
Noten qué interesante este paralelo.
Mateo capítulo 11. Recordemos a ese niño, ahí medio malhumurado, que fue esclavo bastantes años, y Dios lo estaba enseñando, lo estaba entrenando.
Mateo capítulo 11, versículos 25 al 30.
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo, Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
Ahí hay una conexión interesante con este niño de Israel.
Sí, Padre, porque así te agradó.
Sigamos leyendo. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni el Padre conoce a algunos, sino el Hijo, y aquel, aquí en el Hijo, lo quiera revelar.
Y luego viene este hermoso versículo del 28 al 30. Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevat mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y ayeréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.
Esto es lo que estaba intentando enseñar al principio, Dios, al pueblo de Israel.
Hagan su parte para que les vaya bien.
Escúchenme, obvedéscame, para que no tengan sed, para que no tengan hambre.
Son las frases de Jesús.
Después la historia del éxodo, después de Elim, Israel se adentra en el desierto de Sin, y viene esta murmuración ahora por el hambre.
Es lo que acabamos de leer.
Dios pacientemente los vuelve a encausar, a moldear, a enseñar lo que Dios quería hacer de ellos.
Acuérdese que es el primogénito, es decir, el Hijo.
El Hijo de muchos.
Y les hace llover el pan del cielo por la mañana, el maná, y les hace también llegar la carne por la tarde, que son las codornices.
Respecto al maná, es interesante que, al igual que Dios se valió en su sed, una necesidad física para darles estatutos y ordenanzas, para aprobarlos, como dice, y lo menciona ahí en las aguas de Mara.
Aquí, de igual manera, frente a otra necesidad, que es ahora el hambre.
Y también su mala disposición, porque tenemos un niño bastante ahí molesto, porque ya se estaba recordando de donde era mucho mejor Egipto.
No tenía una muy buena actitud, pero aquí Dios vuelve a instruir en cuanto a la recolección del pan de cada día.
Siendo el día sexto una recolección doble.
¿Por qué? Porque venía entonces la instrucción del reposo, el Santo Día del Reposo, el reposo consagrado a Dios, donde no va a llover pan del cielo y se debía a descansar.
Dios le está enseñando a Israel a este niño esta manera de descansar, de estos seis días. Y nos ponemos a pensar, no es acá una manera tierna y amorosa de enseñarle a su hijo primogénito principios sobre la observancia del día sábado.
Ellos tenían que alimentarse, no tenían que casar, no tenían que ir con arco y flecha, tenían que hacer una recolección. Pero la lección aquí entonces es seis días, el día seis doble. Y lo que guardes del día seis te lo comes el día séptimo y no se va a agusanar, no le va a pasar nada. Es una historia que muchos conocemos, la hemos leído varias veces.
Le está diciendo que trabaje solo seis días y que se prepare para consagrar el séptimo y que no tuviera más preocupaciones que el día séptimo enfocarse con Dios en no tener esa preocupación. No hay diferencia alguna de este principio a lo que Cristo, el Señor del día de reposo, nos dijo en los evangelios sobre el día sábado.
También podemos ver un paralelo respecto a esto.
Entonces estamos viendo que Dios está moldeando a Israel, lo está trabajando, lo está entrenando poco a poco. Ese trabajo no fue fácil. Incluso Moisés, quien era su líder, como se dice, llegó un día hasta más allá de la coronilla y el hombre más manso de la tierra perdió los estribos. Perdió la paciencia cuando golpeó la roca para que brotase el agua en Masa y Meriva, las aguas de la rancilla donde el pueblo Israel tentó a Dios diciendo, está Dios con nosotros o no? Moisés dijo, ¿cómo pueden ser tan tercos usted?
Moisés perdió la paciencia y justamente por eso no pudo entrar a la tierra prometida.
Israel, este niño, rechazó una y otra vez a los profetas que traían el mensaje de Dios. Por eso Moisés estaba bastante cansado.
A partir de Moisés, un rechazo continuo de Israel hacia estos líderes.
Tal vez oyeron, recuerden las aguas de Mara que había que oír y obedecer, podríamos decir, tal vez oyeron, pero no hicieron.
De hecho, aquí hay un resumen de la historia de Israel que lo hace Esteban en el libro de los hechos de los apóstoles. Vamos a ir al capítulo 7. Se puede leer por completo este capítulo. Yo lo considero un resumen maravilla para aprenderse la historia de Israel y está en el libro de los hechos antes de que él fuese apedreado. En el libro de los hechos, vamos a ir al capítulo 7 y vamos a comenzar al versículo 37. Hay todavía más historia atrás, pero vamos a ver aquí entonces 37. Hecho 7, 37 y 39. Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel, profeta os levantaré el Señor, levantará el Señor, vuestro Dios, de entre vuestros hermanos. Como a mí, a él oiréis. ¿A quién se estaba refiriendo en el versículo 37? No se está refiriendo a Moisés, se está refiriendo a Almecias, al Lugido de Dios. Recuerden que Moisés es un tipo de Jesús. 38. Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaban el monte Sinai y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida. ¿Quedarnos de nuevo? ¿Y quién estamos hablando aquí? Tenemos al verbo, tenemos a la roca el Dios del antiguo destamento, el Dios pre encarnado que interactuó con el pueblo de Israel. No era Dios el Padre. Dios el Padre no viene hasta Apocalipsis 22, 21-22, hasta el final del libro. Aquí tenemos a Jesús, 39, al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo desecharon y en sus corazones se volvieron a Egipto. Más clara la historia, echarle agua. O sea, no se puede esclarecer más de lo que nos está diciendo aquí Esteban.
Dios pacientemente instruyó a su pueblo para que le fuera bien, ahí en Deutonomio 30 también, pasando estos montes, bendición, maldición. Elige bien para que te vaya bien. Todo el tiempo lo hizo Dios.
Pero su pueblo lo rechazó y ese corazón duro de aquellos años se mantuvo durante todas las generaciones. Hasta esta época, de hecho, 7, perduró este rechazo. ¿No tiene aquí en el versículo 51 Esteban aquí como inspirado por el Espíritu Santo, les dice algo que Moisés pensó muchas veces también. Les dice, duros de servicio e incircuncisos de corazón y de oídos.
Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo como vuestros padres, así también vosotros. Ahí está.
Es el mismo mal que había en aquellos años y ahora se vuelve a repetir.
52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del justo hablando de Jesús? ¿De quién vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores? ¿Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles y no la guardasteis?
¿Se acuerdan el último versículo del Salmo 105 que dijimos que lo íbamos a mantener en la mente?
Se los leo. Les voy a leer del 43 a 45.
Las tierras de las naciones y las labores de los pueblos heredaron para que guardasen sus estatutos y cumpliesen sus leyes. De nuevo, la Biblia se conecta de una manera maravillosa y divina en cuanto a los patriarcas, en cuanto a los escritores que hablan de lo mismo y que nunca se conocieron entre sí por la distancia de los años.
Siendo Israel llamado por Dios como su hijo primogénito, podemos enlazar muy bien la idea de que Dios quería hacer de ellos una nación santa, una nación de reyes, una nación de sacerdotes.
Era su hijo primogénito como ejemplo al resto de las naciones.
Y para llevar a cabo esta monumental tarea, les enseñó a qué guardasen los estatutos y compliesen sus leyes. Esa es la instrucción, el entrenamiento divino que ellos tuvieron directamente de Dios.
Ahora, ¿qué pasa con nosotros en relación a este principio?
Recuerden que Dios está trabajando con este niño y, claro, podemos llevarlo al tiempo pasado, como que es muy antiguo y no nos afecta mucho. ¿Pero qué dice Romanos? Vamos a Romanos capítulo 10.
De nuevo, podemos conectar esta idea.
La Biblia se interpreta asimísima. No es una interpretación en base a comentarios o algunos eruditos. Vemos aquí Romanos 10.
Solamente versículo 3 y 4. Porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado la justicia de Dios. Ahí tenemos una radiografía del pueblo de Israel. Igualito.
Versículo 4. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
Y continuamente hablamos de este versículo donde Cristo no concluye la ley, sino que le da el sentido espiritual, como lo hice en Mateo 5. Entonces, ¿cuál es la meta? El telos, el griego, aquí cuando habla. ¿Cuál es la meta de la ley? ¿Cuál es el objetivo de la ley? Y podemos decir ¿cuál era el objetivo de estas leyes y ordenanzas de Dios en el pueblo de Israel?
Conducirnos a una vida de justicia de Dina para llegar a Cristo, para llegar a nuestro Padre.
Ese es el entrenamiento que Israel tuvo y ese es el mismo entrenamiento que nosotros tenemos.
Es un paralelo.
Estamos siendo entrenados, tal como lo fue Israel. Y a pesar de que Israel recibió la ley por disposición de ángeles, como dice Esteban ahí, no la guardó. ¿Por qué Israel se dividió en dos casas?
O principalmente dos cosas. Idolatría y quebrantamiento del sábado. Aquí el principio que Israel les enseñó a partir de la recolección del Maná de seis días fue quebrantado más adelante y que en una gran nación se dividió y perdió las fuerzas.
Israel resistió al Espíritu Santo y esa parte es clave.
No quiso tener el Espíritu Santo en ello. Lo rechazó continuamente. Su corazón no pudo ser moldeado. En un corazón duro como una roca no pudo ser moldeado por Dios, porque ellos resistieron al Espíritu Santo como les dijo Esteban a todo lo que le estaban escuchando ahí. Duros de servicio. Resistís al Espíritu Santo. ¿Es acaso este un error del plan de Dios de que Israel haya resistido al Espíritu Santo? ¿Es acaso un desliz o más bien parte del proceso del plan perfecto y divino? Vamos a Romanos, capítulo 9. Estábamos aquí. Romanos 9, 6, 8. Vamos a ver una del 6 al 8. Un par de versículos aquí.
No que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas. Ojo aquí. Ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. Pablo muchas veces habla de ser injertados en este olivo, de que no somos israelitas físicos. Y el siendo de esta rama entendió muy bien, por eso el apóstol a los gentiles terminó distribuyendo el evangelio del reino de los cielos, un reino de Dios a los gentiles. Ya se hartó con la casa de Israel física.
Mis hermanos, somos israelitas espirituales hoy en día, porque la palabra así lo menciona. Somos hijos según la promesa, no según la carne.
¿Somos mejores que ellos? Para nada somos mejores.
Lo que sí es que tenemos una visión más amplia sobre los designios de nuestro creador, designios que fueron iniciados en la nación de Israel, en la nación física, y que hoy lo vuelve a hacer con la congregación de los primogénitos en el desierto espiritual.
Lo vuelve a hacer en una segunda etapa, pero con otro lente ahora, con otra profundidad. Primera, con intios 10.
Primera, con intios capítulo 10 y versículos 1 al 4.
Este fue el versículo que comentamos al principio, cuando dice que el que piensa hasta el firme mire que no caiga. Lo que habla antes aquí dice, Primera, con intios 10, 1 al 4. Porque no quiero hermanos que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron el mar.
Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar. Y todos comieron el mismo alimento espiritual y todos vivieron la misma bebida espiritual. Porque bebían de la roca espiritual que lo seguía y la roca era Cristo. ¿De acuerdo lo que mencionábamos? ¿De quién estaba con ellos enseñándoles ahí, desde las aguas? Incluso antes, la señal es de Egipto. Y más atrás, y más atrás, y más atrás.
Pablo toma esta experiencia de aprendizaje de Israel y ahora la proyecta a nivel espiritual en nosotros, dejando muy en claro que era el mismo Cristo, el Dios preencarnado, quién estuvo con ellos en el desierto. Dile a los irgalitas que yo soy el que soy. ¿Y qué dice Jesús en Juan 8? Yo soy. Yo soy una y otra vez. ¿Qué pasó? Lo quisieron apedrear por blasfemia, por herergía, a una generación de dura servís.
Pero nosotros no somos de esa dura servís. Tenemos una dimensión más amplia y tenemos un corazón más blando. Aquí, en 1er Ebriente de los 10, uno al cuatro, hay tres palabras claves que tienen que ver con nosotros. Bautismo, comida, bebida. Tres palabras claves en estos cuatro versículos. Vamos a Juan 6. Juan 6 y versículo 54 al 58. Dice el versículo 54 de Juan 6. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero.
Versículo 55. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. Como me envió el padre viviente y yo vivo por el padre, así mismo el que me come él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo. No como vuestros padres comieron el maná y murieron. El que come de este pan vivirá eternamente. Ahí están los símbolos, ahí están las figuras, ahí están los tipos de... Yo y día hay un entendimiento más amplio.
Que habrán pensado los israelitas al comer este pan, que era realmente iba a ser Jesús. Más adelante, lo dudo mucho. Tenía una visión mucho más corta, mucho más estrecha. Porque no tenían la dimensión espiritual que Jesús nos ha dado a nosotros. Eso es muy importante. Hoy iniciamos nuestro entrenamiento por el desierto espiritual. Hoy, séptimo día de panes y levadura. ¿Vamos a tener sed a los pocos días de andar? ¿Vamos a tener hambre? ¿Nos vamos a cansar?
Yo creo que sí. Yo creo que sí. ¿Vamos a tener sed? ¿Vamos a tener hambre? ¿Vamos a cansarnos? Porque eso es algo que ocurre, porque somos seres humanos. Pero, ¿cómo se manifestaron los israelitas frente a estas falencias o necesidades? Murmurar. Ahí está la clave. Murmurar. ¿En contra de quién?
¿De Moisés? ¿La bron? ¿En contra de Dios? ¿Vamos a murmurar en cada momento de necesidad física? ¿Perderemos la visión que estamos marchando hacia la tierra prometida? ¿Los israelitas sabían que tenían que salir a la tierra prometida? ¿Era la promesa? ¿Y la tenían completamente olvidada? Estamos siendo guiados por Jesús, nuestro Señor, nuestra Pascua, que ya fue sacrificada para alejarnos del pecado que nos asedía. Entonces, entramos en este desierto, después de estas fiestas. Y creo que es muy válido hablar de esto justamente este día.
Recordemos la advertencia de Pablo, el que piensa estar firme. Mire que no caiga. Como conclusión, hoy día ¿qué hicimos? Vimos una buena mirada al inicio de la preparación del entrenamiento de Israel, cuando ellos apenas salieron de Egipto. Vimos solamente dos, todavía hay muchos más en la agua de la peña, las serpientes en el desierto, hay varios eventos que se pueden estudiar incluso. Vimos que la roca era quien los guiaba, es decir, el Dios del Antiguo Testamento, el Dios preencarnado, el Verbo, Jesús.
Y esta preparación puede aplicarse a nosotros hoy, especialmente en este día que estamos finalizando los días de pán en Silevadura. La observancia de las fiestas de primavera la estamos culminando hoy. Hoy día la puesta de sol, como veíamos el primer mensaje, ya estamos pensando que vamos a comer. Terminan las fiestas, pero las enseñanzas de Dios por medio de ellas son las que deben atesorarse. Las enseñanzas son las que deben quedar, lo que hemos aprendido.
¿Quién nos va a ayudar a moldear nuestro inmaduro y terco corazón de niño rescatado, como era Israel? ¿Quién nos va a dirigir por un camino seguro para llegar a conocerlo? ¿Quién estuvo con Israel en el desierto esos 40 años dirigiéndolo hacia la tierra prometida bajo un entrenamiento paciente y amoroso?
Cristo estuvo con su iglesia todo el tiempo, con la congregación de los primogénitos en el desierto. Y estuvo todo el tiempo hasta que llegara la tierra prometida y después más adelante. Y también va a estar con nosotros.
¿Hasta dónde? Veamos la última escritura. Mateo 28, tenemos a Jesús ya resucitado, antes de que ascendiera al Padre a preparar morada para todos nosotros, los últimos versículos de Mateo 18 al 20 que nos hablan sobre esta comisión que la iglesia seguimos, día a día predicando el Evangelio dice, versículo 18 al 20, de Mateo 28, y Jesús se acercó y les habló diciendo, toda potestad mes dada en el cielo y en la tierra, por tanto, id y a seis discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo, y aquí debería decir por medio del Espíritu Santo, por el poder del Espíritu Santo, versículo 20, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.
E, aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Así termina este Evangelio y así termina este mensaje, teniendo en consideración que Cristo va a estar con nosotros, y nos va a llevar a esa tierra prometida, porque todavía nos queda un reposo a lo cual seguimos anunciando. Por ahí tenemos un reposo, como nos habla Hebreos, a p. 4, sobre lo que anunciamos semana a semana, y también fiesta a fiesta.
Así que nos invito a todos a seguir adelante por este desierto espiritual para que Dios nos siga entrenando cada vez más. Buenas tardes a todos.
Subtítulos por la comunidad de Amara.org Muy bien hermanos, ya casi para concluir. Les vamos a pedir por favor que nuevamente sean tan amables de acompañarnos poniéndose de pie.
Para entonar el último himno de esta tarde, el cual se encuentra en la página número 156, y que lleva por título, aquí en el padre envió. Al término de este himno, le vamos a pedir por favor al señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que nos conduzca en la bración de clausura, así como también para pedir por la bendición de los alimentos. Repito, himno de la página número 156, que lleva por título, aquí en el padre envió.
El el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió.
Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. El el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió.
Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Y el señor Israel Tenorio López, de aquí de la Ciudad de México, que lleva por título, aquí en el padre envió. Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, padre de nuestro señor Jesucristo y por tu gran misericordia, padre de nuestro, acudimos a tu tón, señor, muy agradecidos por las bendiciones que tú nos has dado a lo largo de este día. Gracias por recordarnos que debemos de sacar el pecado de nuestras vidas, señor, de ser ese panásimo que nos contenga levadura. Te suplicamos, señor, que tú nos ayudes para entender, crecer en gracia y en conocimiento tuyo, y desarrollar ese carácter justo, santi, perfecto que tú quieres, que tengamos tus hijos convertidos. Te suplicamos que tú estés con nosotros en el resto de este día, señor, que tú estés en medio de cada una de nuestras conversaciones, y asimismo del estudio biológico que vamos a tener más adelante, que tú bendigas los alimentos físicos que hemos de consumir y que tú los multipliques en el canastillo de cada uno de tus hijos. Así pues, señor, todos estos favores te los estamos suplicando y agradeciendo en el nombre y por la autoridad de nuestro hermano mayor, nuestros humos acerrote y rey venidero, Cristo Jesucr, Señor Nuestro. Amén.
Hermanos, les pedimos un momento a su atención. Para poder enseguida comer, les vamos a pedir por favor, si nos pueden ayudar moviendo las sillas para preparar la zona de mesas para poder comer en esta área. Muchas gracias.