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Me gustaría iniciar este mensaje con una imagen gráfica que la encontré muy interesante y nos va a ayudar a iniciar.
Se las voy a mostrar en este momento.
En octubre del año 2007, el profesor de la Universidad de Carnegie Mellon del Departamento de Interacción Cóputo Humana, el señor Chris Harrison, junto al pastor Christoph Romhild, desarrollaron una serie de imágenes de referencias bíblicas.
Yo he mostrado por ahí una de ellas y esta es otra de las cuales ellos desarrollaron.
Esta imagen no se aprecia muy bien en detalle, pero ya los voy a mostrar en un momento. Les quiero contar lo que es.
Son 2.600 nombres que la Biblia utiliza y están posicionados de arriba hacia abajo en orden cronológico de aparición.
El tamaño de cada una de estas palabras indica la cantidad de veces que es utilizado en las escrituras.
Es decir, mientras más grande sea la palabra, más veces aparece en la Biblia.
En la imagen podrán ver algunos nombres. Si tienen su pantalla grande, tal vez, o sea, acercan un poquito, podrán reconocer algunos nombres. Aunque están en inglés, se pueden entender.
Por ejemplo, arriba se alcanza a ver algo de Faraón, Moisés, Egipto, Israel, Judá, Jerusalén, un poco más abajo ya a Babilonia y al final abajo vemos Jesús y vemos Cristo.
Ahora vamos a hacer un pequeño acercamiento a la zona del medio hacia arriba, donde hay una palabra que es la más grande de todas.
Y la he destacado en un color diferente para que no queden dudas.
También quisiera comentar que hay líneas que están cruzadas.
Ahora, a este nivel es una imagen muy grande, se puede descargar el internet y se pueden ver estas referencias cruzadas del texto.
Y ahí las pueden ver estas líneas que están relacionadas con las otras. Es un trabajo bien interesante. En rojo entonces está destacado esta palabra de Israel, que es la que más habla las escrituras. Por eso está tan grande. Es la que más referencias tiene en las escrituras.
El día de hoy.
El día de hoy desearía hablar una de las tantas lecciones que la nación de Israel nos entrega en referencia a lo que ha sucedido y lo que va a suceder pronto sobre el mundo.
Esto es la segunda venida de Jesucristo.
El título del mensaje del día de hoy para quienes desean anotar el título es una pregunta. ¿Actuará Dios rectamente? ¿Actuará Dios rectamente?
Como ya vimos, Israel es uno de los nombres más utilizados en las escrituras.
Y no es un nombre cualquiera.
Jacob, Israel, desde cuyos lomos patriarcales nacieron los 12 hijos y las 12 tribus de la nación que se conformó ya dentro de la tierra prometida, una tierra rica en vendiciones, herencia de lo que recibió como pacto en el pacto de Dios con Abraham, esta descendencia y esta tierra.
Como sabemos, la nación de Israel es un elemento aleccionador y también del pasado y también del presente y del futuro a nivel profético. Tiene una alta carga de relación con el mundo y también con la iglesia. O sea, podemos tomar también una relación de Israel con la iglesia, de Israel con el mundo. Hay muchas maneras de utilizar el nombre de Israel para nuestra edificación.
Incluso Pablo menciona que nosotros en la iglesia, hablando de lo que Israel físico era y de lo que nosotros somos hoy como linaje de Abraham y que somos herederos según la promesa, Pablo comprendía que el plan de Dios no es exclusivo para los israelitas físicos, sino que para todo el mundo y eso incluye a los creyentes neotestamentarios o los israelitas espirituales, quienes hemos alcanzado los fines de los siglos. Es una frase muy, muy interesante que Pablo habla y que no podemos dejarnos de sentirnos identificados. Porque desde Abraham, pasando por Isaac, Jacobi, Israel hacia el mundo entero, hay un plan para todos los seres humanos. Un plan compuesto de cientos de matices y de colores como la imagen que mostramos con tantos nombres, con tantas referencias que se repiten una y otra vez y se relacionan unas con otras. Y todas estas referencias, todos estos nombres, todo este plan y su complejidad apuntan a un solo objetivo que tiene Dios en sus designos.
Que nos arrepintamos, que nos acerquemos al Padre y que así entonces pueda a Dios llevar muchos hijos a la gloria, como nos menciona Hebreos 2-10. Como dijimos, la historia de Israel nos enseña una infinidad de lecciones. Y en aspecto general, es una muestra de ejemplo para enseñarnos a no caer en estos errores que Israel cometió. Porque hay dos maneras de tener ejemplos, buenos y malos, los buenos para seguir y los malos para no seguirlos. Israel, la mayor cantidad de información que tenemos de la nación de Israel, es justamente esa, de no seguir esos pasos. Y nosotros no estamos exentos de tropezarnos, de caernos, con estos mismos errores. Estamos hecho de lo mismo. Somos carne y sangre. Y vamos a ver un versículo que resume lo que estamos hablando y está en 1er acorintios capítulo 10 y versículos 6, 11 y 12. 1er acorintios capítulo 10, versículos 6, 11 y 12.
Este es el capítulo que habla Pablo sobre Israel, sobre la roca. Es uno bastante utilizado y conocido también. El capítulo 10 de 1er acorintios versículos 6 nos dice lo siguiente.
Más, estas cosas sucedieron, hablando de lo que le pasó a Israel, como ejemplos para nosotros para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
Versículo 11 y 12, versículo 11 y 12 dice, y estas cosas les acontecieron de los ciclos. Ahí está esa frase que habíamos mencionado, los fines de los ciclos. Versículo 12, así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
Entonces, algunas veces cuando hablamos de Israel físico, tenemos esa tendencia a pensar que hay, es que se equivocaron tanto y nosotros no, nosotros no somos diferente, pero dice aquí el contexto que el que piensa estar firme, mire que no caiga, mire lo que le pasó a Israel con tantos milagros, con tantas bendiciones y no salieron adelante espiritualmente hablando.
La intención de Dios no es pensar en los errores para criticarlos, para juzgarlos, o para pensar que uno es mejor, sino más bien reflexionar en que a nosotros mismos también nos pueden suceder estas cosas, a nosotros quienes estamos alcanzando los fines de los ciclos, como dice aquí. La nación de Israel, a pesar de haber estado bajo la nube, a pesar de haber sido simbólicamente bautizada en el mar, en el cruce del mar, a pesar de haber bebido el mismo alimento espiritual, es decir, de haber sido guiados y acompañados por quién, por la roca, por jesucristo, a pesar de todo eso, tropezaron con todas las cosas físicas y carnales que la naturaleza humana también produce. Idolatría, fornicaciones, murmuraciones, tentaron a Dios diciendo ¿Dónde está Dios?
Después de ver todos los milagros ahí fueron testigos oculares, entre otras cosas que ocurrieron dentro de la nación, durante el desierto y después en la tierra prometida.
Y son ejemplos para nosotros, para que no cometamos los mismos errores.
Lo cierto es que la historia de Israel es fascinante y está muy nutrida en cuanto a todo su detalle y todo su viaje en las escrituras hebreas. Y me gustaría ver una parte de esta historia cuando Israel, específicamente la Casa de Judá, es llevada en cautiverio y luego regresa a Jerusalén. En esta parte de la historia destacan dos hombres que llevan también el nombre de esos dos libros del antiguo testamento, Esdras y Nemías. Estos dos libros de Esdras y Nemías originalmente eran uno solo y contienen el regreso del remanente de Israel que estaba en cautividad.
Esta cautividad fue la consecuencia de principalmente dos grandes errores que cometió Israel, quebrantar la señal de Dios el sábado y caer en la idolatría o las costumbres por medio de estas alianzas humanas con los gentiles, estas mezclas con los pueblos paganos, con los varones que daban en casamiento con las hijas de los hombres fuera de Israel. Toda esa mezcla que hubo fue un conflicto dentro de Israel y los llevó eventualmente a alejarse de Dios. Este regreso de este remanente de Israel está cargado, este momento de este regreso está cargado con un ferviente deseo de querer volver a las raíces puras de la nación y hay un reconocimiento de los grandes pecados que se habían cometido que hicieron llevar los cautivos. Tanto enemías como esdras, ambos libros, en el mismo número de capítulo, el capítulo número 9, se puede leer este anhelo que es muy llamativo, es muy bonito por cierto, es una reflexión muy interesante, digno de un análisis profundo que hoy día no vamos a hacer pero sí queda ahí como nota al margen estudiar neemías y esdras capítulo 9, ambos. En el caso de enemías capítulo 9 hay un extraordinario resumen de todo lo que Israel recibió de la mano amorosa de Dios y me gustaría que fuéramos ahí como punto de partida. Vamos a ir entonces a neemías. Neemías capítulo 9 y vamos a leer versículos 13 y 14. 9 versículos 13 y 14 dice y sobre el monte de Sinaí descendiste y hablaste con ellos desde el cielo y les diste juecios rectos, leyes verdaderas y estatutos y mandamientos buenos. versículo 14 y les ordenaste el día de reposo Santo para ti por mano de Moisés, tu siervo, les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.
Una nación esclava por siglos saliendo de esta esclavitud, ¿cómo se organizaría en un desierto?
Recordemos que Moisés había sido instruido por el gran imperio de Egipto, una potencia mundial en ese momento por 40 años y ahora él era el líder de esta nación, una nación libre. No sería lógico pensar que tendrían que haberse organizado como una especie de nuevo Egipto, es decir, con toda la cultura egipcia, con sus mandamientos, con sus ordenamientos y sus estructuras, llevarlas al desierto y decir vamos a ser un nuevo Egipto. ¿Por qué esa es la cultura que ellos traían? Moisés fue instruido por los egipcios. Moisés fue un instrumento de Dios y en realidad, ¿quién liberó a Israel con mano poderosa y extendida? Fue Dios y eso está fuera de discusión. Dios inició con Israel, ya libre de Egipto, habiendo salido de la esclavitud, que simboliza el pecado también, como lo vemos cada año antes de Pascua y Panesilveradura. Dios inició lo primero, lo fundamental con el pueblo de Israel, que fue juicios rectos, leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos, como lo acabamos de leer.
Además, de la señal, como lo menciona Exod 31-13, los días de reposo. Nada de esto había sido enseñado a Moisés en Egipto. En Egipto esto no se guardaba. Los egipcios no lo predicaban. Ellos tenían otro tipo de religión, otro tipo de dioses. Esto para Israel era el mismísimo dios del universo entregándole una manera de vivir. Juicios rectos, leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos, los días sábados. En Nemías 9 podemos ver todo el cuidado que Israel recibió de parte de Dios a partir del monte de Sinaí que pusimos el punto de inicio. Hay un poco más de historiantes, pero el versículo 13 se habla de ahí en adelante. Yo noté algunos elementos que podemos destacar en su historia, elementos principales. Por ejemplo, el pan y el agua. No le faltó el pan, no le faltó el agua en esos 40 años, en el desierto. ¿Qué pasó con la ropa y el calzado? No se abejentó, no les faltó. ¿Qué pasó después? Ellos recibieron la fructífera tierra prometida donde iban a tener leche y miel. ¿Qué me dicen de la bendición de tener muchos hijos? El tener muchas hijas se multiplicó enormemente Israel en la tierra prometida. También siendo esclavos, que fue una de las preocupaciones de Farahón, que eran muchos. También otro punto del cuidado de Dios con Israel es la humillación de sus enemigos. Estaban con bastante miedo cuando estaban escuchando que venía Israel, que salieron de Egipto y ellos, ahí vemos los muros de Jericó, sin flechas, sin armas, solamente con la presencia de Dios, con ese ruido y esas trompetas, derribaron los muros de la ciudad de Jericó, la murallada ciudad de Jericó. Con todo esto, algo sucedió y Nemías lo deja muy en claro. En Nemías 9 vamos a leer versículos 26, 29 y 34.
Nemías capítulo 9 y versículos 26, 29 y 34. Dice el versículo 26.
Acá hay un pero y se revelaron contra ti. Tus profetas estaban contra ellos para convertirlos a ti e hicieron grandes abominaciones. Noten el versículo 29. Les amonestaste a que se volviesen a tu ley, más ellos se llenaron de soberbia y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciera, en ellos vivirá, siendo ahí aluciana, levitico 18, 15.
Se revelaron, endurecieron su servicio y no escucharon. Noten ahora el versículo 34. Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas. Entonces no tenemos duda de lo que sucedió después con la nación física de Israel. El versículo 26 que acabamos de leer describe dos puntos. Echaron la ley de Dios y mataron a los profetas de Dios. En otras palabras, no quisieron escuchar, como también menciona el libro de Jeremías, que se tapaban los oídos para no escuchar lo que el profeta decía. O todos los profetas también en su momento dijeron y no querían escucharlo. ¿Por qué no querían escucharlo? Bueno, no era algo bueno entre comillas, no era algo positivo, sino que era una invitación a reflexionar, a cambiar, devolverse a las raíces buenas, aquellas que Dios mismo entregó al monte de Sinaí. ¿Cuáles son? ¿Las que leemos? Juicios rectos, leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos, los días sábados. Esto no era bien recibido por los israelitas. No queremos cambiar. Estamos bien así, tenemos un, podríamos decir, una nueva Israel, con otras cosas más entretenidas, más atractivas, con otras personas más interesantes, tal vez. Ellos no quisieron volver a esto ni escuchar nada sobre aquello. Por eso, Dios eventualmente, después de un momento, actuó. Después de múltiples advertencias, llegó la cautividad primero con Israel y después con Judá. Llegó la muerte, llegó el sufrimiento, llegó la humillación. Fueron las consecuencias de lo que Israel hizo. Con todo, Esdras, en este compendio, menciona algo interesante. Volvamos a Neenías, aquí el capítulo 9, y me gustaría leer versículo 33, porque este es un poco el versículo global del cual se desprende el título y el objetivo de este mensaje. Neenías 933 dice, pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros, porque rectamente has hecho, más nosotros hemos hecho lo malo. Recuerden, este es el regreso del remanente de Israel, de la Casa de Judá, teniendo en consideración la historia del pueblo de Israel y ese reconocimiento tan grande de haber hecho lo malo. La oportunidad que Dios le dio a Israel fue muy grande, muy grande, pero fue desechada. Entonces Dios actuó justamente, actuó rectamente. Eso es lo que está reconociendo Esdras, aquí registrado en el libro de Enemías. Está diciendo que Dios actuó bien, justamente, rectamente. Este escueto análisis a una parte de la historia de Israel es interesante porque nos arroja una lección que podemos traer al tiempo de hoy, al tiempo presente. Israel fue tomado para hacer luz en el mundo entero, para que el mundo vea la maridiosa relación que Dios quiere tener con el ser humano, para que el mundo entienda lo que es la santidad, para lo que el mundo entienda cuáles son lo que Dios quiere con nosotros, los seres humanos. Entonces si tomamos a Israel y lo comparamos con el mundo de hoy, podemos ver una similitud en cuanto a la actitud de Israel y en cuanto a lo que ha registrado enemías y también Esdras. Pregunta, ¿no es acaso el mismo espíritu que el mundo respira día a día?
¿No es acaso lo que el mundo piensa todos los días de no querer escuchar a las buenas y antiguas raíces? El mundo se está tapando los oídos frente a lo bueno y lo está reemplazando por las supuestas cosas que son mejores porque son nuevas, pero no todo lo nuevo es algo mejor, porque en este caso la raíz desde el monte de Sinaí como dijimos eran cosas buenas que Dios les entregó a su pueblo, pero la gente hoy día no quiere escucharlo y quiere decir entonces hagamos un tipo de matrimonio más novedoso con más personas, con otras edades, ya sabemos a dónde vamos, tergiversar lo original, modificarlo y decir mira ahora sí que está bueno, no como lo anterior, que era aburrido, que era muy conservador eso. El mundo tiene esa intencionalidad hoy día espiritual dentro de esa actitud que sabemos que Satanás que los está engañando a todos ellos, el dios de este mundo. El mundo no se da cuenta que vive sufriendo las consecuencias de no atender las leyes de Dios y piensa que lo está haciendo muy bien. El mundo simplemente no quiere reconocer las leyes de Dios.
La prominente y exacerbada naturaleza humana que vemos en todas partes no quiere guardar la ley de Dios ni escuchar ningún tipo de corrección. ¿Se acuerdan lo que leímos en enemias 9 a 26?
Echaron la ley de Dios y mataron a los profetas de Dios. Me decir la ley queda abolida. ¿Has escuchado esa frase alguna vez en alguna iglesia cristiana de hoy? Esa ley ya está abolida y eso ya es antiguo, es de los judíos. No, eso ya quedó obsoleto, obsoleto, eso ya no se guarda. Y que me dicen de matar a los profetas de Dios. Es decir, todo el mensaje que está incorporado en el evangelio de Dios se deshecha, no se escucha. O cuando usted quizás le ha hablado a alguien sobre el sábado, sobre el reino de Dios. Ah, qué bonito, no, pero yo creo otras cosas. Eso es como matarlos simbólicamente. A quienes predicamos. Tal como dice la escritura, por cuanto los designios de la carne son anemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios ni tampoco pueden. Un versículo clave en esto que está en romanos 8-7, la naturaleza humana no se sujeta a la ley de Dios por naturaleza.
No puede. Es una anemistad contra el espíritu, todo esto de la carne.
Ahora, si nosotros vivimos en un mundo que no está sujeto a la ley de Dios, porque no quiere, porque lo deshecha, porque se tapa el oído, porque no quiere escuchar a Dios, ¿qué crean ustedes que va a suceder con este mundo? ¿Qué debería suceder con este mundo?
Que rechaza tanto a Dios. Hay acaso esperanzas cuando vemos la historia de Israel con su mal ejemplo Israel físico, que podemos tomar y quizás llegar a algún tipo de conclusión con su, con el pecado de Israel, con su cautividad, con su dispersión, con el sufrimiento que tuvo Israel por novedad de ser a Dios, podemos encontrar ahí un paralelo. Hace unas semanas atrás estuvimos realizando un estudio con los jóvenes adultos para recibir un sábado, un viernes de la noche, y vimos lo cerca que estamos de uno de los eventos, tal vez más fascinantes en el plan de Dios, el regreso de Jesucristo por segundo a vez. Y es lo que representa esta hermosa fiesta de trompetas que hoy estamos celebrando. Estamos mirando hacia el futuro, estamos anunciando, predicando al celebrar esta fiesta que Cristo viene.
Por lo tanto, no es una fiesta judía, no es una fiesta antigua que está obsoleta, está muy vigente, igual que las otras siete fiestas de Dios. En referencia a las consecuencias de Israel, si recordamos lo que dice en Emias 9.33, cuando dice, pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros, porque rectamente te has hecho, más nosotros hemos hecho lo malo. Y en referencia a este mundo actual, cuando llegue Cristo, la pregunta es ¿Será Dios justo? ¿Actuará rectamente con este mundo? Estamos hablando a nivel general.
Cuando hablamos de esta fiesta, de la fiesta de trompetas y lo que representa, sucede, casi siempre, que hay una tendencia a pensar que se va a aplicar en un futuro cercano una justicia a nuestros ojos, un poquito más humana, cuando entendemos el simbolismo de las fiestas. Una justicia, podemos decir, humana, un poco más humana, sobre todos los malos para que así se arregle todo este mundo. Sobre todo la gente mala, sobre todo la gente que no creen Dios, que no guarda su ley, etcétera, etcétera. Tenemos esa tendencia a pensar. Hay una frase muy antigua que se hizo canción, una canción muy popular de las décadas de los 60, 70, no sé si yo creo que le han escuchado ustedes por ahí que cantaba que se muera los feos. Toditos, toditos, toditos los feos.
El problema es que uno también es feo y entonces la canción dice, bueno, también me muero yo, etcétera. Ahí viene como la gran reflexión filosófica de estas dos frases. Pero este gracioso, esta graciosa litra es un reflejo de algunas veces nuestra idea de justicia, aquella tendencia humana para arreglar las cosas de una manera muy particular. Podríamos decir muy bruta, muy dura, o muy a la pinta nuestra, a nuestros ojos. Esa justicia humana para Dios son trapos de inundicia.
Pero Dios no es un ser humano y que bueno, que no es un ser humano para actuar de esta manera.
Sabemos que Dios es justo y que Dios actúa rectamente en todo su íntegro proceder.
Y cuando no comprendemos su carácter justo, como que se transforma este ser, a quien llamamos Dios, se transforma esta figura y resulta un Dios más humano, un Dios con minúscula que es criticado por las personas que al final dicen no existe tal Dios porque tú Dios hace esto y esto, pero yo no creo en algo así. Entonces, cuando no se entiende el carácter de Dios, las personas pueden llegar a blasfemar a Dios por no entender su carácter y tener una figura tergiversada, amorfa de lo que realmente es Dios. Y Dios se entiende el ser Dios, nuestro Padre Celestial y su actuar se entiende mucho más a través de las fiestas. Se entiende el proceder que es justo, un proceder recto cuando entendemos las fiestas santas de Dios. Y vemos un verso que nos puede ayudar a conectar esta idea. Acompáñen, por favor, a Mateo 24. Mateo 24 también es un versículo hablando sobre los tiempos del fin. Y hay un versículo que me gustaría leer, que solamente es el versículo 22 y tenerlo aquí muy aferrado porque en realidad está hablando de nosotros. Eso es lo bonito de este versículo. Dice Mateo 24, 22 y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
Con este verso en cuestión podemos tomar al Israel físico y traerlo al Israel espiritual, la iglesia. Porque así como Dios levantó a una nación esclava en la antigüedad como ejemplo de santidad para todo el mundo, hoy en día lo está haciendo con su iglesia para que por medio de ella, de estos escogidos, se inician los eventos mundiales más notorios y fascinantes. Como es lo que va a suceder y lo que simboliza en esta fiesta de trompetas y los próximos eventos. Dios dejó la semilla en su iglesia desde el día de Pentecostés, dos mil años atrás, y volverá a venir a los suyos, porque Cristo vino luego la primera vez a los suyos y fue rechazado, pero dejó la semilla en su iglesia, se fundó su iglesia y va a volver a los suyos. Pero esta vez ocurrirá entonces la transformación de los muertos, aquella primera resurrección y la transformación de los vivos en Cristo. Los dos grupos van a ser transformados. Al mismo tiempo, como nos menciona Hebreos capítulo 11 al final, estamos todos esperando ese momento. No hay nadie en el cielo, no hay nadie en su puesto infierno sufriendo. Todos ellos están esperando para que nosotros, si llegamos a estar vivos en ese momento, seremos también tomados juntamente con ellos para ser transformados en un abrir y en un cerrar de ojos a seres espirituales, ya no físicos, como hoy día somos. Todo el mundo va a haber estos acontecimientos, a diferencia de lo que fue la primera avenida de Jesús. La segunda avenida de Jesús va a ser vista por todos. No va a ser información desviada, como hoy día los medios arbitrariamente. Lo hacen, que hablan algunas veces lo que quieren, lo que les conviene, lo que les pagan. Entonces, todo el mundo va a poder ver esta situación, este evento, un gran evento global. El velo que cubre a este mundo, que Dios ha permitido que Satanás el diablo tenga sobre ellos, ese velo va a ser quitado. Por eso dice la Escritura Todo Ojo lo verá. Verán al que traspasaron y habrá lamento y tristeza.
Y verán al diablo que va a ser encerrado. Y van a decir, ¡ah, realmente existía! Y miran, ¿lo van a encerrar? Van a buscar a Dios y se va a iniciar el quinto reino sobre este mundo que nos habla el profeta Daniel, un reino de Dios milenial que nunca tendrá fin. Que hemos hablado hasta aquí, tropezas, expiación, tabernáculos. Y no hemos hablado del octavo día, pero también tiene que ver algo más adelante. Y también es una fiesta que celebramos cada año, la séptima fiesta, que va a ocurrir después de estos mil años. Estas son las fiestas que hoy día iniciamos. Este es el inicio de esta tercera temporada. Las que representan este acortamiento de los días malos. Son días malos que el hombre está manteniendo en este mundo a causa de las iniquidades, como sabrán el primer mensaje, los pecados, como se habla Isaías 58 y al 59. Eso es lo que nos aleja de Dios, esas iniquidades. Y esos días malos. Dice la misma escritura que leímos en Mateo 24-22, en la nueva versión internacional, lo postula de esta manera. A menos que se acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá, pero se acortará por el bien de los elegidos de Dios.
Se acortará por el bien de los elegidos de Dios.
Ha escuchado usted hablar sobre una condición de defensa estadounidense que se llama DEFCON, DEFCON es un acrónimo de defensa. ¿Qué es la condición de defensa para definir el nivel de atención de las fuerzas armadas estadounidenses? No sé si lo has escuchado usted, es muy interesante. Se llama DEFCON, tal cual. DEFCON. Y hay cinco niveles y empieza del cinco siendo el más tranquilo, el más pacífico.
El nivel 3, para entender un poco estos cinco niveles, se activó el 11 de septiembre de hace casi 20 años atrás, con la caída de las torre gemelas con el atentado. Eso se activó el nivel 3.
El nivel 1, que es el máximo, la máxima alerta, nunca se ha utilizado.
Y el nivel 1 representa una guerra nuclear inminente. Ese es el nivel 1.
Ahora, respecto al nivel 2 del DEFCON, se ha utilizado dos veces.
Hemos estado dos veces al paso predio de una guerra nuclear. No estamos hablando de Hiroshima en Nagasaki, porque era solamente uno que tenía la capacidad.
Estamos hablando de dos que tienen esa capacidad y que están tan amenazados el uno con el otro, que están previos a esa guerra nuclear.
La primera fue al inicio de la guerra del Golfo, con esta operación tormenta del desierto en 1990, que incluyó a 34 países liderados por Estados Unidos contra Irak y Gubait.
Si acaso recordamos esas imágenes.
Ahí se activó el DEFCON número 2.
Y la otra fue durante la Guerra Fría en 1962, en el conflicto entre la ex-unión soviética y los Estados Unidos, cuando este, Estados Unidos, descubrió bases de misiles nucleares soviéticos en la isla de Cuba.
Algunos consideran esta crisis como la peor de todas, y fue esto a casi 60 años atrás. Esta parte de la historia bélica en las guerras, es importante considerarlo porque estamos en esos días que antes no se veían. Esto de estar a punto de el aniquilamiento humano.
Dios tiene que acortar estos días. Dios tiene que intervenir en nuestra historia.
No hay domo de hierro ni ningún sistema humano posible en ninguna zona que contenga la ambición y el odio que hay en el corazón del hombre. Sea en la planeta tierra, sea en la estratófera, con estos viajes para tal vez hacer algo nuevo, o para hacer un borrón y cuenta nueva, o en la luna, o en Mardé, o en Venus.
No hay nada que nos cubra de este corazón negro, de este corazón como dice Gremías 17. Un corazón engañoso que tiene una tendencia hacia el mal, sino está con Dios. El avance de esta ambición y este odio es inevitable.
La intervención de Dios que estamos esperando será de súbito y será por causa de un grupo de seres que cree que así va a suceder y que clama a Dios cada día, venga tu reino como el justo loto que estaba afligido por ese mundo en el cual Él vivía. Así estamos nosotros hoy. Venga tu reino, que no se nos olvide orar cada día y noche para que venga tu reino.
Esta intervención no será una destrucción arbitraria, sin ningún sentido pensando en una justicia humana, sino que será una manifestación del carácter justo y recto proceder de Dios y que va a iniciar con grandes eventos que jamás vamos a olvidar por el impacto que van a significar en esta tierra. Y eso es la fiesta de trompetas. Eso es lo que estamos apuntando, eso es lo que estamos pidiendo, que Dios intervenga porque el ser humano no puede seguir adelante con sus ideas, con sus armamentos, que está pasando día con los desastres naturales, que pasa un día en Afganistán, en el medio oriente, que pasa con el rey del sur, que pasa con el rey del norte, que pasa con esta pandemia, que seguimos en ella.
¡Venga tu reino! Para unir en esta última parte lo que hemos hablado de Israel al principio, lo que hemos hablado del mundo, lo que hemos hablado del Iglesia, me gustaría que nos quedáramos con una ilustración, como ya llegando al final del mensaje. Y esto lo podemos encontrar en Jeremías 18. Acompáñame por favor. Jeremías 18 vamos rápidamente ahí. Profetas Jeremías. Creo que esto puede ayudarnos a ver de manera gráfica esa preocupación de Dios por Israel, por la iglesia, por el mundo, por todos los seres humanos.
Que lo podemos hablar con Juan 3.16 que amó al mundo entero, pero también aquí lo podemos hablar de una manera bastante práctica y podemos conectar con lo que venimos hablando. Jeremías 18.4, por favor. Jeremías 18.4 dice y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano y volvió y la hizo otra vasija según le pareció mejor hacerla. Esto es una manera de Dios que le habló al profeta Jeremías y lo llevó a la casa de este artesano, de este alfarero y entonces tiene esta vasija de barro. Dios llevó a Jeremías a esta casa de este alfarero para que escuchara sus palabras y el alfarero representa indiscutiblemente a Dios, quien toma la arsilla y la trabaja dándole forma, pero qué sucede aquí se echó a perder.
¿Qué hizo el alfarero? Tomó la arsilla y la tiró por la ventana. Dice que la volvió a hacer otra vasija. No la desechó. Es una manera muy ilustrativa de comprender lo que Dios ha estado haciendo con Israel físico y ahora con el Israel espiritual. Noten cómo continúa el versículo 6 al 9. Leamos Jeremías 18, versículo 6 al 9. No podré yo hacer de vosotros como este alfarero o casa de Israel, dice el eterno, aquí que como el barro en la mano del alfarero así sois vosotros en mi mano o casa de Israel.
En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos para arrancar y derribar y destruir. Estos son pueblos gentiles, esos son pueblos que están lejos de Dios, pero noten el versículo 8 y 9 como toda la escritura nos habla de las personas arrepentidas, donde ya no hay judío, ni griego, ni hombre, ni mujer. Versículo 8 y 9. Pero si esos pueblos se convirtieran de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles y en un instante hablaré de la gente y del reino para edificar y para plantar.
Ahí está la clave, ahí está el amor de Dios. Dios no es un Dios que hace acepción de personas, pero tiene un orden. Todos somos arsillas, todos somos moldeables y Dios puede darnos esa forma. Lo hace con paciencia, lo hace con longanimidad. Él no deja caer todavía a su ira sobre nosotros, porque Dios actúa con justicia recta y amorosamente. Y en este proceso de darnos forma estamos todos tanto Israel físico a nivel general, en la historia y también el Israel espiritual.
También como todo el mundo está dentro de ese plan. Tal vez no de manera activa, como entendemos que son las primicias primero, pero estamos todos en su plan perfecto.
La longanimidad de Dios tiene un límite, a pesar de que tiene una misericordia muy grande, muchas veces inentendible, pero tiene un límite. Y la fiesta de trompetas es el margen para que Dios diga lo siguiente, suficiente. Es momento de intervenir para que no se destruyan.
No es una intervención para destruir, es una intervención para evitar más destrucción, como que alguna vez se ve que viene todo esto, y están malo, y están difícil, pero hay que ver el corazón de Dios. Hay que ver sus deseos. Que Él no viene con una espada arbitraria a matar a todo el que se le cruce por delante. Por eso decimos que la intervención de Dios sobre los asuntos mundiales, a pesar de que se vea tan dramática y catastrófica, en realidad demuestran a un Dios justo, un Dios que actúa rectamente, como lo leíamos en Nemias 9.33. Y la fiesta de trompetas nos enseña que Dios no actuará sin longanimidad, sino que por causa de los escogidos y por amor al mundo entero vendrá la salvación para todos. Es la única manera. Como vimos desde el monte de Sinaí, Dios ha querido darnos las cosas buenas, juicios rectos, leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos el día sábado, pero el tiempo ha dejado claro que si no las consideramos, las consecuencias serán negativas. Hoy vimos en este punto, sin retorno, que estamos como raza humana y que nos estamos llevando a ese punto de tal vez ser muy prontamente testigos de estos eventos dramáticos, que no son un show, sino que es la manifestación del proceder justo y recto de Dios para intervenir con Misericordia, la torcida mentalidad humana que es contraria a la ley de Dios. Como conclusión, comenzamos con Israel.
Un nombre de gran importancia para quien quiera conocer al Dios de la Biblia a través de este nombre. Ahí tiene un gran fuente de diferencia bíblica. Cuando reflexionemos acerca del estado actual del mundo, no lo veamos con los ojos de la justicia humana, sino con la misericordia de Dios.
Dios se aflige cuando ve que los hombres hacen el mal. ¿No es acaso en lo que está registrado en Genesis 6? ¿Que le dolió en su corazón? ¿Porque el hombre solamente deseaba hacer el mal?
Eso es lo que está pasando hoy. Dios ha actuado rectamente los tiempos antiguos. Esto incluye incluso el diluvio, Sodoma y Gomorra, toda la historia de Israel. Ha actuado rectamente y dentro de muy poco, a pesar de que como seres humanos hemos hecho lo malo, hemos echado la ley de Dios, hemos matado a los profetas de Dios, no hemos atendido a su mensaje. A pesar de eso, Dios va a actuar justa y rectamente. En el 934 ya lo leímos y esta es una radiografía al mundo de hoy. Dice, nuestros reyes, príncipes, sacerdotes, padres no pusieron por obra tu ley ni atendieron tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas. Con todo, no tenemos duda alguna y tenemos fe que Dios va a actuar rectamente en la inminente y gran intervención que sucederá a nivel mundial dentro de muy poco. Y espero que todos estemos ahí, los escogidos, como leímos en Mateo 24, los escogidos por los cuales los tiempos se van acortando. Si tomamos la historia desde el monte de Sinaí y pasamos luego rápidamente a la primera y silenciosa avenida de Jesucristo, hasta su notoria y segunda venida, nos tenemos cuenta que Dios realmente es un Dios justo, un Dios que actúa rectamente. Por eso son tan importantes las fiestas de Dios, nos ayudan a apreciar en profundidad su carácter, su proceder, su misericordia y su amor para con todos nosotros, Israel físico, Israel espiritual y todo el mundo. Y me gustaría terminar con un versículo en Apocalipsis 1. Apocalipsis capítulo 1, versículos 4 al 8. Nos vamos a poner ahí, porque hoy día somos la iglesia de Dios. Y este mensaje es para nosotros. Apocalipsis capítulo 1, versículos 4 al 8. Juan a las siete iglesias que están en Asia, que están en México, que están en Bolivia, que están en Chile, que están en Perú, que están en Panamá, que están en Estados Unidos. Gracias y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir y de los siete espíritus que están delante de su trono. Versículo 5 y de Jesucristo. El testigo fiel, el primogénito de los muertos, no es el único. Es el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la Tierra.
Todo fue hecho por medio de Jesucristo. Y aquí lo vemos, el soberano de los reyes de la Tierra.
Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.
Versículo 6 y nos hizo Reyes y sacerdotes para Dios, su Padre. A Él se ha gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. Versículo 7. He aquí que viene con las nubes y todo ojo lo verá. Ya lo habíamos hablado, ¿verdad? Y los que le traspasaron y todos los linajes de la Tierra harán la lamentación por Él. Sí, amén. Cuando leímos nemías y esbras, va a haber un momento de entendimiento, de reflexión, de quitar el velo de los ojos. Y eso es la fiesta de expiación. La próxima fiesta que en unos días vamos a estar celebrando, el próximo jueves. Ese es el momento de este velo quitado, donde la gente va a poder ver. Y versículo 8 y final. Yo soy el alfa y la omega. Principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir. El todo poderoso.
Felicidades, manada pequeña. Cumplimos otro año con esta fiesta de trompetas. Una fiesta más para aprender del carácter recto y justo de Dios. Y una fiesta menos para que llegue su reino pronto. Y así sea. Buenas tardes a todos.