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Esta semana estuvimos hablando del informativo semanal acerca de la cantidad de información que, supuestamente, nuestro cerebro puede contener. Mentionamos que los expertos calculan aproximadamente que podríamos tener en nuestra mente la capacidad de contener la película de 300 años de duración. Sin embargo, la cantidad de neuronas, las conexiones, la sinapsis que tiene nuestro cerebro dictan de una diferencia mucho más grande para compararlo con estos 300 años de duración y cosas que ningún computador creado por el hombre puede llegar a procesar y almacenar. Este almacenamiento actual que todos tenemos en nuestra mente, todos los recuerdos que tenemos en nuestra mente han sido registrados por nuestros cinco sentidos, ya sean mixtos o aislados, ya sean experiencias voluntarias o circunstanciales. Alguna vez se los recuerdos son tan vivo que no solo recordamos su imagen, sino también una vez es un aroma o un gusto. Por ejemplo, cuando el niño solía ver una serie de dibujos animados cada tarde tomándome un vaso de jugo néctar de damasco natural y un panto octavo de cumbante quila. Si llevo con chevro el sonido de la introducción de la serie esta de dibujos animados, automáticamente siento el sabor o el aroma de ese jugo. Es un recuerdo, no muy vivo. Y si tomo un vaso de ese jugo o de un jugo natural de damasco siento la música. Recuerdo la música de la introducción de esa serie. Otro de los recuerdos lintos que tengo y que me transporto en infancia es escuchar un tango. Cada vez que escucho un tango me transporta a mis tardes, muchos años atrás con mis abuelos en su casa, exactamente en su cocina, donde había un refrigerador y una radio sobre él. Una radio que recibía los rayos del sol, de la cavecer y que dejaba entrar una grisa fresca en la ventana semiabierta, adornada con cortinas amarillas. Lo que reproducía esa radio era un tango y el ciseo de la aguja sobre el vinilo todavía me hace viajar más a aquellos años, en donde el vinilo o el acetato como se le dice era uno de los medios de reproducción bastante comunes y era esta la capa de ruido que tenían los antiguos tangos y que reproducía aquella vieja radio. El tango es una melodía llena de historia y que ha viajado por todo el mundo, de las calles de antiguos y por teñas, monosales, que se acompañan siempre de un bandoneón, de guitarras, de violines. El tango ha registrado realidades de un tiempo pasado con maestría y ha sabido mantenirse en el tiempo. En Chile, la influencia del tango es muy grande. Toda generación de la bailó y disfrutó del voce privilegiada como Hugo del Carril, Ignacio Corsini, Carlos Gardelli, entre otros. Pero de los compositores, no se habla mucho. Todos reconocen a Carlos Gardelli, pero que me dicen de Enrique Santos de Sepolo. Él fue uno de los máximos íconos del tango argentino en lo que a composición se rejiere. Nacido a comienzo del siglo, la vida de este autor de tangos, Dizepolo, no fue muy alegre. Sus padres murieron a los pocos años de vida y estuvo al cuidado de su hermano, Elio. Tuvo un amor, la mexicana raquía el Díaz de León, con quien tuvo su retoño. Y se viene cierto que Dizepolo vivió o creció en una época de mucho desarrollo en la Argentina y esto producta la inmigración de los italianos y españoles. Hace los años 30, como yo les digo, en el siglo XX, la situación estaba muy complicada en la Argentina, a pesar de este desarrollo y se vivió lo que se denomina de la época infame, donde existía una crisis económica mundial. Se sentía muy fuerte, donde subir los fascismos en Alemania y Italia.
El fraude y la imponidad eran el pan de cada día. La instabilidad política, los golpes de Estado que hubieron en esos años en Argentina, los intentos de asesinato a nivel político y la corrupción, la magia, la inconformidad de la clase trabajadora, rehusía, todo esto rehusía para el año 1935, donde también lamentablemente Carlos Rodel muere en un accidente mismo año en que surgió una canción compuesta por diceboló, que la canción se llama Kamba Lache. Quizás el nombre no lo recuerda, pero sí tal vez el primer verso, el que dice Comillas, el mundo fue y será una porquería, ya no sé, se recomina.
Faltando todavía en estos importantes tales como la guerra civil española, la guerra china, la guerra mundial, la bomba del chisme en el asalto, este tango se apresura a criticar la sociedad, pero no solo Argentina, sino a este problemático y febril siglo XX, siglo que solamente hemos dejado a seguirse años atrás, pero que vivimos viviendo sus consecuencias. Dicen que diceboló tenía un globe terráqueo que lo cubrió con un trapo negro, que era símper de soluto y tristeza personal. Dicen que lo expone en un tango ideal, en un momento ideal. Por eso se ha convertido en el tango de los tangos. Porque hasta el día de hoy sigue vigente. Les voy a... unas fragmentos de este tango, que han valado, les voy a hablar un poco de lo que es este tango, lo voy a parar a fraciar aquí. Dice así algunos versos, como comenzaba, decimos, que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. En el 506, y en el 2000, también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafados, contentos y amargados, varones y dubles. Pero que el siglo XX es un despiegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados. Hoy resulta que lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador. Todo es igual, nada es mejor, lo mismo que un burro que un gran profesor. Cualquiera es un señor, cualquier azuladrón. Igual que la vidriera irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclado la vida, y herida por un sable sin remache, ve llorar la Biblia junto a un calefón. siglo XX, cambalache problemático y febril. No pienses más. Sentate un lado, que a nadie le importa si me asiste un rado. Es lo mismo el que la dura noche y día como un buen, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, cuesta fuera de la ley. Esa es el tango, cambalache, o la parte más importante de lo que estamos viendo hoy. Una letra impactante, aguda, muy crítica de la sociedad, pero quizás ustedes, al escuchar estas letras, piensen que no está tan lejos de la realidad. Quizás es lo que vivimos hoy.
No solo se vivió en Argentina, no solo se vivió en Chile, Bolivia, Perú, Guatemala, México, Estados Unidos, en Europa. Quizás hoy día podemos sentirnos muy identificados con este cambalache, con esta crítica a la sociedad que este compositor Ticepolo hizo hace 80 años atrás. Un simple tango. Puede reflejar una enfermedad que hoy día estamos viviendo. Y algunas veces, cuando la realidad es tan triste, es tan corrompida, podemos llegar a sentirnos soprimidos, impotentes, encogidos, abatidos o quizás deprimidos, los juegos deprimidos.
Ha sentido este trastorno del estado de ánimo que es una depresión por estas u otras causas en su vida. Está bien que un cristiano se deprime. El objetivo de este mensaje, titulado El fin de todo desánimo. El objetivo de este mensaje es, vamos a ver, 3 puntos para superar la depresión. Basados en un ejemplo bíblico, en un relato bíblico. Vamos a ver 3 puntos para superar la depresión. Hay muchas más cosas que hablar, pero en honor del tiempo vamos a ver estos 3 puntos. Entonces la pregunta era, si acaso estaba bien que un cristiano se deprime. Quizás usted tenga la respuesta o quizás no. Y aunque las tenga, permítame exponer algunos extractos de la Biblia sin decirle ni nombre ni versículo, ni época en las cuales se vivieron.
Escuche con atención. Yo te ruego que me ha des muerte si he hallado gracia en tus ojos y que yo no vea mi mal. Otro ejemplo. Y deseando morirse dijo basta ya o eterno, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Otro ejemplo. Oscurezcance las estrellas de su alma, espere la luz y no venga, ni vea los párpados de la mañana. Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación. Mi alma quiso la muerte más que mis huesos.
Otro ejemplo. Soy contado entre los que descienden al sepulcro. Soy como hombre sin fuerza, abandonado entre los muertos, como los pasados a espada que hacen en el sepulcro, de quienes no te acuerdas ya y que fueron arrebatados de tu mano. Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en lugares profundos, sobre mi reposa tu vida que me has afligido con todas tus ondas.
Penúltimo ejemplo. Maldito el día en que nací, el día en que mi madre me dio a luz, no sea bendito, maldito el hombre que dio nuevas a mi padre diciendo, hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. Último ejemplo. Ahora, pues, eterno, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida. Esto está a nuestras vidas. Y cuando la depresión se mantiene en el tiempo y ya empieza a ser crónica y empieza a tener una sensación muy oscura y más profunda, los sentimientos de no querer existir más son comunes.
Cuando uno piensa así, aquí hay ejemplos en nuestra vivienda. Estos hombres, ya les voy a decir que no son, se encontraban al contrario de lo que usted piensa, muy cerca de Dios, cuando tuvieron estos sentimientos. Y ellos lograron superar sus problemas. Estamos hablando de Moisés, Elías, Job, David, Jermías, Jonas, Profetas, Reyes, grandes señores de Dios, grandes hombres, grandes barones de Dios tuvieron una depresión, desearon morirse en algún momento.
Viveamos lo opuesto también en nuestras villas de las personas que tuvieron depresión pero que no estaban cerca de Dios y que lamentablemente se convieron en un suicidio. La vibra también no la está suicidio. En estados de desesperación, de agonía, tristeza y orgullo, tenemos aquí, si voy a empezar con el nombre, el Rey Saul y el Sibescudero, recuerdan, el Rey Saul escapando de los Filisteos, desembaena tu espada y atraviesame con ella y su escudero no quiso porque tenía mucho miedo.
De modo que Saul tomó la espada y cayó sobre ella, cuando su escudero, yo que Saul, había muerto, entonces él también cayó sobre su propia espada y murió con él. No quería a Rey Saul que fuese atrapado por los incircusizos de los Filisteos y se suicidó y así también su escudero. A Itofel, un sabio consejero del Rey David que después de los años comenzó entonces, como se puede decir al lado oscuro de la luna, dice aquí, pero a Itofel, viendo que no sabía seguido su consejo, en albardo su asno y se levantó y se fue a su casa, a su ciudad.
Y después de poner su casa en orden, se orcó y así murió y fue sepultado en ese pulcro de su padre, a Itofel, un consejero del Rey David. Otro ejemplo, Sinri, un rey de Israel entre los tribos del norte. Más, viendo Sinri, tomada la ciudad, se metió en el palacio de la Casa Real y prendió fuego a la casa con sigo y así murió por los pecados que había cometido. Se incendió Sinri, se suicidó.
Fíjense este juez, a Vimelec. Y vino Vimelec a la torre y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego. Más, una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Vimelec y le rompió el cránico. Entonces llamó apresuradamente a su escudero y dijo, saca tu espada y mátame para que no se diga de mí, una mujer lo mató y su escudero le atravesó y murió.
Algo bastante cercano a un suicidio, a decirle a su escudero que lo atravesara.
Y el último ejemplo es Judas Iscariote. Todo se sabe en este relato. Yo he pecado entregando sangre inocente. Maseis dijeron, ¿qué nos importa a nosotros? Hablando aquí de los judíos. Allá tú le dijeron. Y arrojando las piezas de plata en el templo salió. Y fue Yseorco, Judas Iscariote. Claramente estos ejemplos son de personas que tuvieron serios problemas y que tuvieron lejos de Dios en ese momento. Se encontraban solos, desesperados, agónicos, tristes, orgullosos hasta la muerte. Y la solución de ellos fue suicidarse. No es nuestro caso. No es nuestro caso. Si hemos estado en el camino de Dios desde que nos llamó, aún en momentos de tristeza extrema podemos contar con Él. Podemos contar con Él. Un claro ejemplo es el libro de Salmos. No vamos a tocar el libro de Salmos, pero es un claro ejemplo. Aquellas alabanzas, aquellos poemas que se cantaban con instrumentos musicales, tal cual como lo hacemos cada sábado con el piano y nuestras voces y que cantamos en nuestros simbarios, hay ejemplos vivos de lo que fue el Rey David, de su agonía, de su tristeza, pero también la cercanía con Dios y la salida a esas tristezas. Pero no vamos a ver el libro de Salmos, eso se los dejo a ustedes de tarea.
Vamos a ver otro ejemplo. Vamos a remasar un fragmento de nuestras villas. Vamos a ver un pedazo de la vida de uno de los hombres que estuvo sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Salteamos 517, si me quieren acompañar.
Salteamos 517. Vamos a ver un hombre.
Salteamos 517. A ver de quién estamos hablando aquí.
Salteamos 517. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Lloró fervientemente para que no lluviese y no lloró solo en la tierra por tres años y seis meses, tres años y medio. Elías. Vamos a ver un relato de la vida de Elías. A pesar de que su vida no fue reciente, y que tampoco fue un escritor de un tango, vamos a ver su vida. Y su vida que tuvo experiencias intensas, alegres, tuvo experiencias depresivas y tuvo experiencias milagrosas. Fue un hombre como usted, como yo, fue un ser humano.
Vayamos más allá de 80 años atrás de lo que fue ese tango que hablamos al principio. Vayamos un poquitito más lejos, 2.800 años atrás en el pasado, donde la vida era muy distinta. O tal vez, como veremos en este mensaje, era muy similar a la de hoy.
Elías fue un profeta. Y el papel de los profetas del antiguo testamento fue muy complicado, fue muy difícil. Será por eso que Elías, así como Jerenías, Conás, si se recuerdan ustedes los relatos, tuvieron momentos de depresión extrema y quisieron morirse en un momento. Eso es lo que nos habla la escritura, deseaban la muerte. Y el contexto de 2.800 años atrás es que con Elías nos encontramos en Israel, la Casa de Israel, los distribuos del norte y la Casa de Juda, en el sur, ya divididas.
Estamos claros que las dos casas hicieron lo malo frente a los ojos de Dios. La mayoría de los reyes hicieron lo malo frente a los ojos de Dios. Y estamos hablando del séptimo rey desde Jerobán I, en las tribus del norte de Israel, del rey Akkad, por ahí por el año 850 a.C. Un rey débil en carácter, muy, muy débil.
¿Por qué? ¿Por qué era manipulado por su maligna esposa, Jezabel? Recuerden ese nombre, Jezabel. Es el mismo nombre que se habla en la Apocalipsis de esa mujer. Cuando se les hablas a los mensajes a las iglesias, le dice que tengo por cierto que estás aguantando a esta mujer.
Jezabel. Y el rey Akkad también hizo lo malo. Construyó al tares a Baal. Si ustedes leen la palabra Baal por ahí o al dios de Baal, conectenlo inmediatamente con sacrificios de niños, para que se note la gravedad de lo que es Baal. Estos son registros arqueológicos de lo que significa ese dios. Y que adoraban también acá, también adoraban ahí el pueblo a las imágenes de Asera. Este es el contexto que vamos a meterlos en esta historia. Así como Santiago hablamos de la sequía que hubo de tres años y medio, la vida de Elías comienza en ese momento, o por lo menos lo que registra la Biblia.
Durante esa sequía de tres años y medio, Elías estuvo escondido cerca del cordán, estuvo alimentado por cuerpos que le traían pan y carne. Luego también vemos el relato de la viuda y su hijo. ¿Cómo se ve el relato de que Elías comía entonces de una tinaja de harina y de una vacijada aceite que nunca descendió la cantidad y pudieron alimentarse? A esto se está Elías. Luego el hijo también muere y el resucitaba por Elías. Y después de estas situaciones, Elías enfrenta acá, va donde el rey acá y la tropa de profetas y dóratas que el pueblo de Israel, los diestribus del norte tenían en ese momento.
Y los desafía y los prueba, le dice, hagamos una prueba para ver quién es el Dios verdadero. Un aspecto de este enfrentamiento entre el profeta Elías y los profetas de Bahá'el y los profetas y dóratas es que Elías será uno y los profetas serán 450. Para que se haga eso es un detalle importante de este relato. Y continuamos el relato en primera de Reyes 18, si me acompaño, por favor.
A nuestras Biblias, después de Samuel, Primera de Reyes, capítulo 18. En el que se atrás puede leer parte de la historia que resumimos, que es el contexto. Primera de Reyes, capítulo 18 y versículo 26.
Primera de Reyes, capítulo 18. Vamos a comenzar en el versículo 26. Y si pongan un dedo aquí, se vamos a seguirnos más adelante la Biblias, porque vamos a estar volviendo a este relato. Y ellos tomaron... Aquí estamos hablando de lo que los profetas y dóratas hicieron. Y ellos tomaron el huey que les fue dado y lo prepararon. E invocaron el nombre de Bahá'el desde la mañana hasta el mediodía diciendo, Bahá'el, respondenos, pero no había voz ni quién respondiese.
Entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Siempre cuando me lo hacéis del círculo me recuerda a películas de lugares donde la gente hace estos ritos y saltan y cantan invocando al dios de la lluvia, por ejemplo. Eso es como la imagen que a mí se me viene aquí. Ellos estaban saltando, invocando al dios de la lluvia. Y el 27 dice, y aconteció al mediodía, que me quito de la mañana, que el día se burlaba de ellos diciendo, ¡Rita en voz, en alta voz, porque Dios es!
Quizás estaba meditando o tiene algún trabajo o va de camino, tal vez duerme y hay que despertarle. Fíjense el sarcasma que tenía el día respecto a lo que ellos estaban haciendo. 28 y ellos clamaban a grandes voces y se sacaban con cuchillos y con lancetas conforme su costumbre hasta chorrear la sangre sobre ellos.
Estos ritos que hacían a estas personas de marcarse la piel, de cortarse la piel y hacer caer sangre. Esto no es nada nuevo, o el día también lo podemos ver.
Versículo 36. Entonces aquí no pasó nada. Y le tocó entonces a Elias. Y nos saltamos al versículo 36.
Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profe de Elias y dijo, Eterno Dios le habrá, de Isaac y de Israel. Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, o Dios, respóndeme para que conozca a este pueblo que tú, o eterno eres el Dios y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. ¿Qué sucedió? 38 y 39. Entonces cayó fuego del eterno y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aún lamió el agua que estaba en las anjas, porque habían hecho unas anjas alrededor del holocausto.
Y viéndolo todo el pueblo se mostraron y dijeron, el eterno es el Dios, el eterno es el Dios. ¿Qué sucedió después de esto? Los profetas de Balforon, de Gullados. Y todo aparentemente podemos ver un éxito en esta campaña. Se había Dios manifestado de una manera increíble, poderosa, y se había demostrado que el Dios de Abram y de Saki y Jacob era un Dios vivo. ¿No había duda alguna? Como decían aquí, viéndolo todo el pueblo, dice, el eterno es el Dios, el eterno es el Dios.
Pero, aquí viene un gran pero, usted pensará que ya está todo listo, el pueblo ya quedó limpio, ahora no van a hacer más sacrificios a los ídolos, no van a hacer sacrificio de niños, y ya entendieron que Dios es el Dios. ¿Pero recuerdan a Jezabel? ¿Qué les comenté?
El hecho de que se quedara solo el Ias, que estuviera tan solito como el único profeta de Dios, era porque Jezabel andaba matando los profetas de Dios. Podemos ver ahí que el mayor domo de acá era quien escondía los profetas de Dios para que Jezabel no les diera muerte.
Y el Ias, como único profeta y líder aquí de este momento, ¿qué le pasó a El Ias? ¿O más bien qué lo que hizo Jezabel cuando supo que el Ias había hecho todo esto y que Dios se había manifestado?
Jezabel, entonces lo podemos ver aquí en 1 Riel 19-2, siguiendo con el relato. Estamos hablando de la esposa del rey de Israel, Jezabel. La esposa del rey de Israel que mataba los profetas de Dios para contextualizar la situación que había en ese momento.
Primera rey en 19-2. Entonces, se envió Jezabel a El Ias, un mensajero diciendo, así me hagan los dioses y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. La amenaza de muerte rotunda con nombre directa hacia El Ias Tisvita. Te voy a matar mañana. Te voy a matar mañana, le dijo esta mujer, malvada al profeta de Dios. ¿Qué pasó en este momento? ¿Qué le pasó a El Ias? El Ias se deprimió. Después de haber tenido toda esta manifestación increíble de lo que es Dios ser vivo, Dios vivo, tuvo una amenaza de muerte y se deprimió. Entonces, comienza a tener miedo, falta de fe, tristeza, depresión a nuestro protagonista El Ias.
Por eso, el relato dice que Uyazur deja a su criado en un pueblo y aún él sigue caminando todo un día entero por el desierto, solo deprimido, y llega hasta las montañas solitarias del Sinein, y debajo de un enero se echa a morir. Primero de Reyes 19.4. Estamos ahí mismo, Primero de Reyes, capítulo 19, versículo 4. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enero, y deseando morirse, dijo, ¡Basta ya, oh eterno, quítame la vida! Pues no soy yo mejor que mis padres. Esta amenaza de muerte, dejes a ver, quien había matado a todos los profetas de Dios, fue capaz de deprimir al profeta Elias. Y la depresión de todos nosotros puede ser gatillada por muchas cosas, pero en este ejemplo fue por esta amenaza. El miedo a morir, quizás el cansancio, o quizás también las expectativas que tenía Elias de lo que debería haber sucedido después de ese gran milagro sobre el Monte Carmelo. Recuerden el milagro del Ocáusto aquí en este Monte Carmelo, que es lo que sucedió. Que Dios consumió todo el Ocáusto, incluso las piedras, que la envió el agua que había, y todo lo que pueblo estaba ahí viendo ese milagro. Qué espectacular manera de vivir la poderosa presencia de Dios. Pero ahora es que saberlo mataría. Y allí Elias huyó de su responsabilidad y olvidó que es Dios quien hace lo que hace y cuando quiere. ¿Cómo quiere? Muchas veces nos pasa esto. Y ese reflejo de por qué Santiago 517 dice aquí que Elias era un hombre como usted y como yo. Sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Así comenzamos este mensaje. Elias se deprimió al igual que usted y yo. ¿Nos hemos deprimido alguna vez en nuestras vías? O quizás estamos deprimidos hoy también. ¿Puede ser? Podemos tener algo de tristeza. Y de aquí en adelante, de la depresión de Elias, tenemos ahora Elias deprimido. Y el resto del relato, vamos a ver los tres puntos para entonces enfrentar esta depresión y poder salir de ella. Estos son los tres ejemplos del relato de Elias. El ejemplo número uno, cuando uno está deprimido, ¿qué es lo que pasa? Generalmente, no nos dan ganas de alimentarnos. No nos dan ganas de comer. Por eso la lección número uno, por el punto número uno es alimentarse física y espiritualmente. Alimentarse física y espiritualmente. Sigamos aquí en el versículo cinco de I.R. 19. ¿Qué es lo que pasó cuando Elias se deprimió hasta la muerte y se echó en el enero y se dormió? ¿Qué pasó aquí en el versículo cinco? Y echándose debajo del enero, se quedó dormido y aquí luego un ángel le tocó y le dijo, levantan, come. Seis. Entonces, él miró y e aquí a su cabecera una torta cosida sobre las ascuas y una vasija de agua. Y comió, y bebió, y volvió a dormirse. Siete. Y volviendo al ángel de leterno, la segunda vez le tocó diciendo, ¡levántate y come, porque largo camino te resta! Y el ocho dice, se levantó pues, comió y bebió y fortalecido con aquella comida, caminó 40 días y 40 noches hasta orel, el grande de Dios. ¿Alguna vez usted, cuando fue niño, se nos go con su padre, y se fue a su habitación, y se encerró, y se quiso dormir, y quiso olvidarse de todos los problemas?
¿Qué es lo que sucedió un par de horas después? Venía a la madre, venía al padre, y le traía comida. Es exactamente lo que vemos aquí. Un Dios amoroso, un Dios cariñoso con Elías. Le demostró amor, afecto, y también las lecciones que estamos aprendiendo en este momento. Elías se fortaleció por esta milagrosa comida, y pudo entonces caminar estos 40 días y 40 noches hasta el monte de Sinaí, donde justamente Dios había codificado su ley en esos 10 mandamientos, los que hasta el día de hoy tenemos entonces como nuestra base de nuestra doctrina. La comida fue realmente un fortalecimiento físico para Elías. Le dio ánimo, dice, cobró aliento, se alimentó. Somos físicos, necesitamos comer. Cada día necesitamos comer. ¿Nos damos cuenta de eso cuando ayunamos? Necesitamos respirar. Alguien puede aguantar la respiración 10 minutos, 20 minutos. Necesitamos recuperar nuestro cansancio, por eso dormimos y nos recuperamos. Y cuando nos deprimimos... No, no tengo hambre. ¿Hay algo muy delicioso para comer? No, no, es que no tengo ganas. ¿Sólo a todos nos sucede eso? A no querer alimentarnos físicamente. Entonces, por extensión también, cuando nos deprimimos, no nos alimentamos espiritualmente, con nuestra Biblia. ¿Ampoco nos alimentamos espiritualmente? Sabemos que el Yisubhíctu al ser tentado por Satanás. ¿Ustedes recuerdan ahí en Mateo 4.4? Esta frase que dice escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca de Dios. Mateo 4.4. Pero Cristo no estaba más que nada parafraseando algo que ya había sido dicho tiempo atrás. Deuteronomio 8.3. Deuteronomio 8.3.
Hablando de lo que el pueblo de Israel pasó en el desierto y te afligió y te hizo tener hambre y te sustentó con maná. Comida que no conocías tú ni tus padres la habían conocido. Para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca del eterno, vivirá el hombre.
Esta es parte de lo que es la Biblia. Estas conexiones, critos, había la Biblia.
De quien entonces le dio esta misma respuesta al mismo Satanás que lo intentaba para que comiera.
Tenemos que alimentarnos física y también espiritualmente. La comida espiritual es importante, aún cuando estemos deprimidos.
Leer la Biblia, leer un estudio pequeño, leer un comunicado, un folleto, un informativo. Las lecciones bíblicas que estamos ofreciendo, las dos lecciones bíblicas que hemos ofrecido, venir el sábado es alimentarse. Venir aquí es alimentarse. Cantamos hace unos minutos atrás el hilo 119, que decía, enseñame, enseñame.
Dios, cuando uno está triste, enseñeme a salir de esto. Entonces la lección número uno es, si estamos deprimidos, alimentémonos física y espiritualmente. Si estamos deprimidos, alimentarnos física y espiritualmente.
Números.
Generalmente, cuando estamos deprimidos, ¿qué sucede? Somos, aunque ustedes no lo piensen así, pero somos egocéntricos. Somos egocéntricos. Y también perdemos la paciencia. Entonces, la clave número dos, o el punto número dos, o la lección número dos es, no sentir pena por nosotros.
Y buscar a Dios con paciencia. No sentir pena por nosotros. Y buscar a Dios con paciencia.
No sentir pena por nosotros. No ser egocéntricos. Y buscar a Dios con paciencia. Veamos aquí el versículo nueve, siguiendo el mismo relato. Habíamos terminado en el ocho. Versículo ocho, lo vamos al versículo nueve. Primera de Reyes, capítulo 19, versículo nueve.
Dice, y allí se metió en una cueva, ¿dónde pasó la noche? Y vino a él palabra del eterno, el cual le dijo, ¿qué haces aquí, Elías? Y dice la respuesta de Elías. Él respondió, ¿he sentido un vivo celo por el eterno Dios de los ejércitos? Porque los hijos de Israel han dejado tu pacto. Han derribado tus altares, y han matado a Espada tus profetas. Y solo yo he quedado. Y me buscan para quitarme la vida. Esto es parte del egocentrismo que hablamos. Elías había tenido una manifestación inminente del poder de Dios. Hace muy poco. Un éxito rotundo frente a los bales en este monte carmelo. Y ahora vemos a un Elías reducido, temeroso, deprimido, sintiendo pena por sí mismo. El Cajón de Dono te dice, ¿por qué a mí? Si tan solo hubiese hecho tal o cualquier cosa, nada de esto no hubiese sucedido. Casi una película. Un guión de la película de tanto que lo sabemos. Cienos lo piensan, ¿por qué yo? ¿Por qué yo? Sacarnos del medio de esa pena. Sacarnos ese egocentrismo maligno que nos hace como que nosotros fuésemos los culpables. El Círculo 11 dice, él le dijo, Sal fuera y ponte el monte delante del eterno. Y aquí, el eterno que pasaba, y un gran y poderoso viento que rompiera los montes y que graba las peñas delante del eterno, pero el eterno no estaba en este viento. Y tras el viento un terremoto, pero el eterno no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero el eterno no estaba en el fuego. ¿Y qué pasa aquí? Tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elias, cubrió su nuestro consumanto y salió y se puso la cuerpa de la cueva. Y aquí vino a él una voz diciendo, ¿Qué haces aquí, Elias? Parte de esta lección, es que vemos que Dios se le mostró de una manera muchísimo más sutil que la que se había mostrado en el monte de Carmel. Ahí vimos fuego, vimos entonces un rayo que cayó en el locabusto que consumió todo, y ahora Elias está aquí viendo que había un viento que rompía los montes. Era un viento bastante fuerte, que quedaba las peñas delante del eterno. También dice que hubo un torremoto. También dice que hubo un fuego. Pero aquí no estaba Dios. ¿Dónde estaba Dios en este momento? ¿Dónde estaba Dios en este momento? En este silbo apacible y delicado. Muy distinto a lo que pudiera haberse imaginado Elias que ya había visto hace pocos momentos atrás, en este monte de Carmel. Cuando estemos deprimidos, tenemos que dejar de lado nuestros pensamientos estos egocéntricos que hablamos, después que a mí, por qué me pasa esto, todo como que uno piensa que hay una nube negra arriba de uno, como esa caricatura de Charlie Brown, que había un personaje que tenía una nube que le llevó a ella todo el día. Somos así. De alguna vez pensamos así. Pero saquemos de lado ese egocentrismo y pensemos que el mundo no gira alrededor de nuestro. No hay una confaulación de todos el universo en contra de nosotros.
Y las circunstancias, muchas veces no nos podemos cambiar. Lo que sí podemos cambiar es la actitud frente a estas circunstancias, que es lo que estamos hablando aquí. Y ahora vemos que Dios se manifiesta en este silbo apacible y delicado. Y alguna vez es Dios. No está donde uno piensa que va a estar. Alguna vez uno dice, Dios quiera que te hagas presente en mi vida, que te manifiestes de alguna manera para Dios saber. Y uno quiere buscar el fuego que consuma el locausto, el terremoto, el viento, el fuego, todas estas cosas que Dios no estaba ahí en el segundo ejemplo. Alguna vez es Dios. Está en lo más sencillo, en lo más pequeño, como ese gusanito que mordió la calabecera de Jonas. Era algo muy pequeñito también. Y Dios entonces lo utilizó.
Recuerdo algunos años atrás que tuve esta inquietud. Cuando uno dice, Dios quiero que te hagas presente en mi vida, quiero que me ayudes en esto o en lo otro. Y uno no lo encuentra, no lo ve, no lo siente como humano.
Y solía yo andar en bicicleta a mi trabajo cada día, y en el camino me tope con un vagabundo que traía entonces su carrito de basura o sus cosas. No sé qué traía, pero me quedó mirando y yo también a él, y de alguna manera él se detuvo y se quiso ir hacia atrás y se tropezó con un tópica de él. Se fue de bruces hacia atrás. Yo detuve mi bicicleta, o sea, me fue donde él, y me detuvo y le ayudé a levantarlo.
Y él me dijo que gracias, y que no le entendí mucho lo que decía, pero me hablaba de él desayuno. Él quería un desayuno. Y entonces, inmediatamente le di al gollero para que se tomara un desayuno. Me agradeció y me fui. Pero ¿qué pasa? Cuando ayudamos a la gente, algunas veces, hay Dios que está en nosotros, que nos permite hacer el bien.
Y Dios se puede manifestar en nosotros preocupándonos por el resto. Cuando uno hace bien, se olvida el problema de uno. Es una ley, como la ley de gravedad. Así me pasó a mí. Me hizo sentir tan bien y dije, gracias Dios, porque me diste la oportunidad de ayudar a alguien. Y se siente una sensación distinta. Se sale uno de la depresión. Nosotros recuerden, punto número uno. Si estamos deprimidos, alimentarnos físicamente y ahora punto número dos, si estamos deprimidos, no sentir pena por nosotros y buscar a Dios con paciencia.
Y con paciencia lo vamos a poder encontrar. Ese es el punto número dos. Y el tercero y último es muy sencillo, muy efectivo. Busquemos algo que hacer. Porque cuando uno está deprimido, no le dan ganas de hacer absolutamente nada. Nos lanzamos en la cama, le vamos a decir, yo prendemos la televisión y ahí nos quedamos deprimidos. Cuando usted esté deprimido, busquen algo que hacer. Elias, estamos en el rato de Elias. Ya había sido alimentado, estaba fortalecido, había sido reencontrado con Dios en este siglo a pasivo y delicado. Y quedemos ahora que reciben instrucciones de Dios específicas, una lista de tareas que lo animaría aún más. Versículo 15. Ya estamos en primera de Reyes, capítulo 19 y versículo 15.
Versículo 15 dice, ¿Y le dijo el Eterno? ¿Qué dice aquí? ¿Cómo ir a ser el Mantado al Supermercado? Una lista de tareas. V. Vuelvete por tu camino, por el desierto de Damasco. Y llegarás y huijeras a Zael por Rey de Siria. Y el Eterno se vea grande en cambio de Rey de Siria. 16. Ajiú, hijo de Ninsi, un girás por Rey Soryr el. Y el Iseo, hijo de Zafak, de Abel, de Bola, un girás para que sea profeta en tu lugar. Otro cambio de Rey. Y ahora un relevo de Díaz. 17.
Y el que escapar de la espada de Azael, Jeyú lo matará. Y el que escapar de la espada de Jeyú, El Iseo lo matará. Las instrucciones fueron específicas. Y el Iseo comenzó a hacer esto inmediatamente, apenas los escuchó. Escuchó a los de Dios. Y cumplió todo lo que se cuanto se le pidió, todo lo que se le dijo. ¿Alguna vez es hacer algo? Nos puede ayudar. A sacarnos de esa depresión o de ese sentimiento, ese trastorno del ánimo. Esa es una depresión.
Hay niveles de depresión. Pero trastornar el ánimo es catalogado como que es una depresión. Puede ser leve, puede ser mediana, puede ser profunda, puede ser dexógena, puede ser endógena. No estamos hablando de la parte biológica o fisiológica de nosotros, sino de lo que le pasó a Elias y que nosotros pudiéramos tener o sufrir algún momento. Entonces los tres puntos son si estamos deprimidos, alimentarnos, buscar algo rico para comer.
Física y también algo rico para alimentarnos espiritualmente. Un estudio de la Biblia. O la lectura de la Biblia o de algún capítulo. Por la misma historia de Elias podríamos tomar para enmarnos. Punto número 2. Estamos deprimidos, no sentir pena por nosotros. ¡Pobre de mí! ¡Qué me pasa todo esto! No sentir pena por nosotros y buscar a Dios con paciencia. Con paciencia lo vamos a encontrar. Punto número 3. Si estamos deprimidos, busquemos algo que hacer. Busquemos algo que hacer. No nos echemos a morir debajo de una aneldo, de una planta o debajo de una cueva.
Todavía hay mucho campo en la Biblia. Hay muchos estudios, hay muchos lecturas respecto a lo que es hablar las palabras de aliento de Dios hacia nosotros. En momentos depresivos, como decíamos, está el libro de Salmos, estaba con el rey David, que vivió depresiones muy profundas, hasta los huesos. Su cuerpo sentía estremecerse de la pena de la amargura que tenía. Pero también, al mismo tiempo, las palabras llenas de esperanza de nuestro Dios, de la cercanía de Dios. Ya como conclusión, este mensaje, vimos el tango, como un tipo de música, que no ha pasado de moda, que tampoco lo va a hacer, sobre todo este cambalache, de una visión crítica, una visión aguda de lo que es nuestro mundo, en estos días hay mucha, mucha publicidad de lecciones que van a haber pronto, y todos ofrecen el cielo.
Todos ofrecen lo mismo, el cambio, el cambio. Pero la verdad, de nuestras casas o de nuestras vidas, es muy distinta lo que les plantea. Todos sabemos eso.
No discrepamos de lo que este compositor Discipolo registró en este tango. No discrepamos que vivimos en un mundo problemático y fredrid, así como al 506 o en el 2015, o 20 o 40. El mundo fue y será una porquería y a los 6. Y nosotros lo sabemos. Claro que lo sabemos. Y también lo sabía el predicado. El necleciastés registró reflexiones muy similares, 3.000 años atrás. No 80 años atrás. 3.000 años atrás. 3.000 años atrás de esta época infame de la Argentina de los años 30. Antes de la Guerra Mundial es antes de la bomba de Luchima Nagasaki, antes del complejo problemático de febril 20. Antes de todo esto ya estaba escrito.
Vanidad de vanidades. Todo es vanidad.
Salomón, el predicador en el libro de la Iglesia Estés, son 12 capítulos de la Iglesia Estés, de 1 al 11, usted lo lee por completo, va a percibir la tristeza que había en Salomón.
Esas emociones desconsuladas, desesperanzadas, tal cual como se sintió alguna vez, jo, muisés, gremías, conás, conalías. Estaba deprimido y querimos como se levantó.
Y lo que no tiene el tango campalache, lo que no puso este Señor Diceo Polo en este tango, sí lo tiene la palabra de Dios, que es nuestro manual de instrucciones. Fíjense aquí, al final de Iglesia Estés, al final, capítulo 12.3, el penúltimo versículo, que es el tema de Iglesia Estés. El segundo día lo lee en completo y llegan al final de este libro, en ese Iglesia Estés 12.
Yo lo tengo marcado porque es un verso transversal de nuestra doctrina, de nuestras convicciones, de Iglesia Estés, capítulo 12, versículo 13.
El fin de todo el discurso, y yo lo pongo aquí, te aparentes, el fin de toda canción, de todo poema, de todo tango, oído, es este. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Lean Iglesia Estés 11.10.9 y hacia atrás. Todo lo que hablas a los monedos. El hombre más sabio de la tierra, que jamás existió y que jamás va a existir.
Nuestras vidas solamente pueden tomar sentido cuando guardamos los mandamientos de Dios.
Esto es el final. Esto es la conclusión. El editafio, la dedicatoria para nosotros hoy en día, que está hace 3.000 años aquí en nuestras villas, de lo que este hombre, el más sabio que existió y que jamás existirá nos dejó a nosotros y que no va a pasar de momento.
Por eso, mis hermanos, cuando seamos acudidos por un trastornamental, por una depresión, en cualquiera de sus apellidos, consideremos, primeramente, estos ejemplos para darnos ánimo. Y algunas veces, también para dar ánimo, a quienes estés pasando por un momento complicado, por un momento triste. Dios no nos dejará solos, no estamos solos. Aquí estamos, en la familia Dios, en este momento.
En el relato de Vías, al final, pueden ver que Dios, en su gran poder y similicordia, de esa soledad que sentía en Ias, solo yo quedo, decía, todos han muerto, que saber los había matado. ¿Y qué es lo que pasó? Si ustedes leen el final de ese fragmento de la historia, dicen que yo haré que en Israel queden 7000, que no dolen sus rodillas frente a Vál. 7000. De la nada, sacó Dios 7000. Ese es nuestro Dios, que no nos deja solos. Grande es nuestro Dios, que nos alimenta, como alías, que nos visita, como alías, y que nos guía, como alías, este hombre que vivió esta depresión y que Dios lo animó. No le digamos a Dios, ¿cuál grande es nuestro problema? Digámole a nuestro problema, ¿cuál grande es nuestro Dios?