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Quiero contarles algo curioso respecto de este mensaje. Lo curioso es que, buscando inspiración para la editorial del club de Oratoria, me encontré con un discurso que entregó Steve Jobs en el año 2005 en una graduación de alumnos de la Universidad de Stanford. Y como digo, lo curioso es que encontré tan interesante el discurso que el discurso del señor Jobs me hizo reflexionar respecto de este mensaje y de los temas que vamos a trocar el día de hoy. El discurso del señor Jobs ese año decía así, tengo el honor de estar aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las universidades más prestigiosas del mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Él en su vida relata que abandonó sus estudios universitarios. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres historias. El primer relato él lo llamó, entre comillas, conectar los puntos. Y él dice aquí, abandoné la universidad de red después de los primeros seis meses, pero luego permanecí vagando por allí como oyente otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlo completamente. Así que ¿por qué lo dejé? Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante soltera y decidió darme en adopción. Creía energicamente que debía ser adoptado por graduados universitarios, de modo que todo se organizó para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su esposa. Sólo que cuando nací decidieron en el último momento que lo que de verdad deseaban era una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en mitad de la noche que decía, entre comillas, tenemos un niño no esperado. ¿Lo quieren? Dijeron, por supuesto. Dice aquí, 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como la de Stanford. Y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mi matrícula. Después de seis meses no le encontraba sentido alguno. Y dice aquí, en el momento en que abandoné la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban y participar como oyente de aquellas que sí me interesaban. No todo fue romántico, no tenía un dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos. Devolvía las botellas de Coca-Cola para obtener los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer. Y caminaba más de 10 kilómetros cada domingo por la noche a través de la ciudad para recibir una buena comida una vez por semana en el templo de los Jare Krishna. Me encantaba y muchas cosas de las que me tropecé a seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Y dice aquí, les daré un ejemplo, en aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizás fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, estaba bellamente caligrafiadas a mano. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hacía eso. Aprendí acerca de los tipos de letras, sobre cómo variar el espacio entre letras, sobre qué hacer realmente grande o una gran tipografía. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar. Y yo lo encontré fascinante.
Nada de esto albergaba, siquiera, la mínima esperanza de tener alguna aplicación práctica en mi vida.
Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo volvió a mi mente y diseñamos el Mac, con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. De no haber asistido a ese curso en concreto de la universidad, el Mac no hubiera tenido nunca múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ningún ordenador personal las tuviera ahora. De haber continuado mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravilla tipográfica que poseen.
Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy muy claro al mirar para atrás 10 años más tarde. Nuevamente, no se pueden conectar los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir tu corazón. Esta forma de actuar nunca me ha tradicionado y ha marcado la diferencia en mi vida.
Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida. Dice aquí, tuve suerte, descubrí pronto en mi vida lo que realmente quería hacer. Vos y yo comenzamos con Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años, Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garage a una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y más de 4 mil empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada, el Macintosh, un año antes y yo acababa de cumplir 30.
Pero me despidieron y él hacer a pregunta ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú creaste?
Bueno, pero eso fue lo que le pasó a él. Lo echaron de la empresa que él mismo generó, contrató a un administrador y el administrador haciendo sus cálculos, haciendo todas las cosas, finalmente no encontró mejor cosa que despedirlo. Cuando eso ocurrió nuestra junta directiva se puso de su parte. Así que a los 30 años estaba afuera y de forma muy notoria aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testimonio en el momento que me lo pasaban.
Y dice aquí, yo representaba un fracaso público. Muy importante. Incluso pensé en huir del valle, esto del Silicon Valley. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí. Aún amaba lo que hacía. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí empezar de nuevo. No me di cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la ligereza de convertirme de nuevo en un principiante.
Menos seguro de las cosas. Me liberó para comenzar uno de los períodos más creativos de mi vida.
Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada Next, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asembrosa que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje de animación por ordenador. ¿Se acuerdan? Toy History. Y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso del mundo. Estoy bastante seguro de que nada de esto habría pasado si no me hubieran echado de Apple. El dice, reflexiona. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. ¿Quién era el paciente? Era él. A veces la vida te golpea en la cabeza con un ladrillo. Y él dice, no perdáis la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Debéis encontrar algo que realmente os apacione. Y eso vale tanto para tu trabajo como para el amor. El trabajo ocupará una parte importante de sus vidas. Y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y el único modo de tener un trabajo genial es amar lo que haces. Si no lo has encontrado aún, sigue buscandolo. No te conformes. Tercer relato. Mi tercer relato es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía más o menos lo siguiente. Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás la razón. Me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado si hoy fue el último día de mi vida. Querría hacer lo que estoy por hacer hoy. Y cada vez que la respuesta ha sido no, durante demasiados días seguidos, he sabido que necesitaba cambiar algo. Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida, porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, se desvanece frente a la muerte, dejando solo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo por perder.
Ya estás indefenso. A él le diagnosticaron cáncer de páncreas.
Bueno, estas tres reflexiones de vida. Las vamos a desarrollar. El discurso de Steve Jobs por una parte me impactó y por otra parte me ha hecho reflexionar. Me ha hecho reflexionar en los tres puntos que él plantea. El primer punto en el cual puedo centrar mi atención es en la primera frase de su discurso. Esto es conectar los puntos.
Steve Jobs concluye aquí en una de las lecciones de vida más importantes desde mi perspectiva que hay en la vida. Las circunstancias de la vida tienen un propósito. Propósito que va más allá de la o de las circunstancias en sí mismas.
Steve Jobs llegó a conclusiones que forman parte o que deberían formar parte de nuestro ideario y ruta cristiano. Las circunstancias de la vida tienen un propósito. Propósito que a veces uno no logra visualizar en el momento en que uno está viviendo las circunstancias.
Pero que si tenemos la visión correcta podríamos aprender a conectar los puntos. Puntos que a veces son muy desconcertantes, pero que con el tiempo se vuelven tremendamente inspiradores. Muchos son aquellos que han aprendido a conectar los puntos.
Uno que aprendió a conectar los puntos fue David. David aprendió muchas cosas cuando era muchacho. David aprendió a confiar en Dios con esa fe que le permitió vencer al gigante que atemorizaba a todos los israelistas mucho antes de enfrentarse a Oliath.
Veamos este relato en 1 de Samuel y vamos a notar que David aprendió lecciones muy importantes que le permitieron a él enfrentar a Oliath mucho antes de enfrentarse a Oliath.
En 1 de Samuel 17. Vamos a leer del versículo 15. Dice aquí, pero David había ido y vuelto, dejando a Sáramo. David había ido y vuelto, dejando a Sáramo. David había ido y vuelto, dejando a Sáramo.
Dice aquí, pero David había ido y vuelto, dejando a Sáramo. Sáramo lo había invitado a que lo tranquilizara, de tocar a El Arpa. Y aquí vemos ya a David que había vuelto para apacentar las ovejas de su padre en Belén.
Venía pues a aquel filisteo por la mañana y por la tarde. Y así lo hizo durante 40 días, aquí presentándose ante las tropas de Israel, exigiéndole al pueblo, opresionando al pueblo para que ligeran a uno que combatiera contra él. Y así, entonces, terminar el conflicto. Y entonces, en el verso 17 y dijo Isaí a David su hijo, toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, ya estos 10 panes, y lleva lo pronto al campamento a tus hermanos. Ya estos 10 quesos de leche los llevarás al jefe de los mil. Y miras y tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos. Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de él apeleando contra los filisteos.
Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado, y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla y daba el grito de combate. Y se pusieron en orden de batalla a Israel y los filisteos, ejército frente a ejército. Y cuando llegó, preguntó por sus hermanos si estaban bien. Mientras él hablaba con ellos, aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliath, el filisteo de Gath, salió de entre las filas de los filisteos, ya habló las mismas palabras y las oyó David. Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre, huían de su presencia y tenían gran temor. Y cada uno de los de Israel decía, ¿no habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel, al que le venciere, el rey le enriquecerá, con grandes riquezas, y le dará a su hija, y a eximilar a los tributos a la casa de su padre en Israel. Así es que no era solamente vencer la batalla, aquí el rey había dado una recompensa a todo aquel que fuera capaz de enfrentarlo.
El versículo 27 y el pueblo respondió las mismas palabras, diciendo así se hará al hombre que le venciere.
Y oyéndole hablar el liab, su hermano mayor, con aquellos hombres, se encendió en ir a contra David y dijo, ¿para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, aquí el hermano mayor hablándole al hermano menor. Uno ve, hay una relación poco afectosa entre hermanos.
Aquí el joven había ido a petición de su padre para saber cómo estaban sus hermanos, y sus hermanos aquí lo tratan un poco duro.
David respondió que hecho yo ahora, no es esto mero a hablar, y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera y le dio el pueblo la misma respuesta de antes. Aquí el rey Saúl había ofrecido tales y cuáles cosas a aquel varón que enfrentara a golear. Y dice aquí el versículo 32, y dijo David a Saúl, no desmaye el corazón de ninguno a causa de él. Tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David, no podrás tu ir contra aquel filisteo para pelear con él, porque tú eres muchacho y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl, tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y cuando venía un león o un oso y tomaba algún cordero de la manada, aquí yo busqué en el diccionario de Wikipedia oso, puse oso israelita, así exactamente puse, y salió lo siguiente, urzus arctus siriacus, el oso pardo sirio.
Se encontraba antiguamente en Palestina y todavía se puede hallar en el norte de Siria, noroeste de Irán, sur de Turquía. Su pelaje puede ser de color marrón claro y pesa como promedio unos 140 kilogramos. 140 kilogramos. No es pequeño el oso, no es el más grande de los osos, pero no es pequeño. A pesar de su aparente torpeza, puede moverse con gran rapidez, incluso sobre terreno escabroso, y algunas variedades son capaces de correr distancias cortas a velocidades de casi 48 kilómetros. Nada poco, nada poco. En un momento uno lo ve a 100 metros, y al otro momento uno lo ve encima de uno.
Dice aquí, la idea de que los osos abrazan o aprietan a sus víctimas hasta matarlas no está confirmada por los hechos. Cuando sensarse en una lucha, el oso golpea con sus enormes sarpas y sus pesados y fuertes brazos, hacen que sus uñas no retractiles se claven profundamente en el cuerpo de su oponente. Un solo golpe puede ser suficiente para matar a un animal, como el siervo. ¿Conoce los siervos? Son animales no pequeños, no pequeños. Y un solo sarpazo puede matar a un siervo. Bueno, si puede matar a un siervo, demás puede matar a un hombre. Y entonces aquí David responde a Saúl, tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y cuando venía un león o un oso y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él y lo hería y lo libraba de su boca. Uno dice, bueno, pero esto puede ser por detrás. Y dice aquí, y si se levantaba contra mí, 145 kilos de masa, levantada sobre sus dos patas, porque los osos tienen ese particular, son capaces de levantarse, de erguirse, y son capaces de matar de un solo sarpazus siervo. Y dice aquí, y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada y lo hería y lo mataba. ¿Han pensado en eso? Se cerca la quijada, y le abre la quijada y lo mata. Fue ese león, fue ese oso, tu siervo lo mataba. Y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David el Eterno, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso. Él también me librará de la mano de la quijada, y me ha liberado el peor. Y yo me he entrado todos los días y levanto piedras, porque en esa época no había pesas, levanto piedras y tengo unos brazos robustos y yo soy capaz de matar al oso y al león. Él no dijo eso. Él dice, el Eterno que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo, Saúl a David, ve y el Eterno esté contigo. Y entonces aquí las preguntas, ¿dónde y cuando aprendió a luchar contra enemigos más grandes que él?
¿David aprendió esto cuando era un muchacho?
¿Cómo lo aprendió? David lo aprendió luchando cuerpo a cuerpo contra estos enemigos que eran más poderosos que él. ¿Cuándo, cuando era un muchacho? ¿Cuándo, cuándo cuidaba las ovejas de su padre?
Cada circunstancia vivida fue alimentando su convicción respecto a que había sido Dios quien le había dado la victoria, porque no es lógico, no es lógico un pastor de ovejas que cuida ovejas y que llega un oso y él mata al oso. Eso no es lógico. Y llega un león. Los leones, ¿cómo son? Cuando atrapan su presa, quítale la presa a un león. Es como quitarle en la presa a un gato. Son chiquititos, ¿se imaginan un león? ¿Cada circunstancia vivida por David fue alimentando su convicción? Respecto a que había sido Dios quien le había dado la victoria, no su brazo, no la suerte. ¡Oh, mira que suerte tuvo! ¡Justo, justo, justo! Le atrapó la mandíbula y se la quebró.
Él perfeccionó esto. Creció en esto. Se desarrolló en esto.
El desarrollo de su carácter fue a través de las circunstancias que vivió. Otro que aprendió a unir los cabos, porque yo pienso que pensó David cuando enfrentó a Goliath. Bueno, si Dios me ha defendido en el pasado, ¿por qué Dios no me va a defender en el presente? Sobre todo, aquel circunciso que había desafiado a los escuadrones de Israel. ¿Y quiénes eran los escuadrones de Israel? ¿Eran los hombres? No. Si no que eran los ángeles de Dios, que están presentes en nuestras circunstancias de vida. Él aprendió a atar los cabos. Y dijo, mire, si pude en el pasado, ¿por qué no en el presente? Otro que aprendió a unir los cabos fue Job.
Pasemos a Job 42, en el capítulo 42 de Job. Después de vivir todas las experiencias que había vivido Job, la muerte de sus hijos, la quema de sus propiedades, la pérdida económica, la pérdida de la salud, la pérdida de los amigos.
Job 42, verso 1, respondió Job el eterno y dijo, yo conozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que se esconda de ti, quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento, por tanto yo hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí que yo no comprendía. El análisis crítico de la vida de Job demuestra que una vez que Job aprende y se arrepiente, Dios lo restituye. Las experiencias de vida le enseñaron a Job a reconocer a Dios como el supremo creador del universo. Versículo 4 dice, oye te ruego y hablaré, te preguntaré y tú me enseñarás.
De oídas te había oído más, ahora mis ojos te ven, por tanto me arreporrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.
Cuando uno analiza la vida de Job, uno cae en estas conclusiones. Las circunstancias de la vida no son la vida. Las circunstancias de la vida son partes de un todo, no son el todo. Las circunstancias de la vida Dios las ha diseñado para nuestro aprendizaje y perfeccionamiento.
Lo que pasa es que algunas veces cuando uno está viviendo esas circunstancias, uno se concentra en las circunstancias y no se concentra en el todo. A veces uno se concentra en el vaso con agua y a veces uno no se concentra en lo que significa vivir aquella circunstancia. Aquí en deuteronomio 8, en deuteronomio 8. En el verso 1 dice, cuidaréis, Dios le dice a Israel, cuidaréis de poner por obra todo mandamiento, que yo os ordeno hoy para que viváis y seáis multiplicados y entreis y poseáis la tierra que el eterno prometió con juramento a vuestros padres y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el eterno, tu Dios, estos 40 años en el desierto para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón. ¿Cómo sabías de guardar o no sus mandamientos, las circunstancias de la vida? Dios las diseña para saber si uno va a decir, como mencionaba don Marcelo en el sermóncillo, para saber si vamos a decir, eme aquí. ¿Cómo vamos a saber si no somos probados? Porque en la teorización todos podemos. Estoy convencido de eso. En la teorización todos somos expertos, pero cuando se nota el crecimiento, bueno, cuando uno se enfrenta cara a cara a los problemas y allí surge el hombre interior, ese hombre que es capaz de decir, eme aquí o surge el otro hombre, ese hombre carnal que escapa y huye a los problemas. Las circunstancias de la vida no son la vida, son circunstancias con las cuales Dios nos prueba para saber qué es lo que hay dentro de nosotros.
Otra escritura que refuerza este principio. Ecclesiastés 9, verso 10. Ecclesiastés 9, verso 10. Dice aquí todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo, hazlo según tus fuerzas, porque en el seol, a la tumba, a donde vas no hay obra ni trabajo ni ciencia ni sabiduría.
Revolví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aún de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. ¿Dónde radica la diferencia entre unos y otros? La diferencia radica en lo que hacemos cuando nos enfrentamos a tal o cual circunstancia. Para algunos, vivir problemas, por ejemplo, económicos, los hace crecer en fe. Por ejemplo, Pablo, aquí en Filipenses, cuatro.
Filipenses, cuatro. Algunos, cuando se ven enfrentados o sometidos a problemas de tipo económico, crecen en fe.
Por ejemplo, Pablo, aquí en Filipenses, cuatro. Dice aquí, en gran manera me gocé en el Señor, de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí, de lo cual también estábais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.
Pablo dice aquí, mire, ¿sabe qué? Yo estoy bien. Yo estoy bien. Dice, sé vivir humildemente y sé tener abundancia, el equilibrio en el cual todos debemos crecer.
Dice, en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
El verso 13 dice, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. La traducción de lenguaje actual dice, Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.
Pablo aprendió este principio a través de la práctica. No es solamente una cuestión teórica, sino una cuestión práctica. Y por eso él dice, sé vivir humildemente y sé tener abundancia. Algunas veces las personas se transforman.
Cuando viven una circunstancia económica apremiante, son de una manera. Y cuando les va bien, son de otra manera. Cambian de la noche a la mañana, como si fueran dos personas distintas. Y eso no es lo que vemos reflejado en las escrituras. Pablo era de una línea. Él aprendió a contentarse con lo que tuviera. Y a reconocer que, teniendo a Cristo, de su lado, él podía enfrentarse a toda clase de situaciones. Pablo aprendió a unir los cabos. Pablo aprendió a unir las circunstancias.
Como dije hace un momento, algunas personas aprenden a vivir circunstancias económicas y salen fortalecidos. Pero para otros, los problemas económicos cuestionan la fe y más aún pueden poner en riesgo la fe.
Proverbios 30.
Proverbios 30, verso 8.
Dice vanidad y palabra mentirosa, aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas. Manténme del pan necesario. No sea que me sacie y te niegue.
El extremo. Ahora estoy viendo. Necesito a Dios. O que siendo pobre, urte y blasfeme en nombre de mi Dios. Para algunos, vivir problemas los fortalece. Pero a otros, hace que cuestionen la fe. ¿Cómo mantener el equilibrio? Jesucristo aconsejó al respecto. En Mateo 6, verso 25. ¿Cómo mantener el equilibrio?
Mateo 6, 25.
Dice, por tanto, os digo, no os afanéis por vuestra vida, que a vez de comer o que a vez de beber, ni por vuestro cuerpo que a vez de vestir. No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. Mirad las aves del cielo que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre Celestial las alimenta. No valéis vosotros mucho más que ellas, a aprender, a confiar en Cristo. Hay uno mantiene el equilibrio. Dice aquí, verso 30. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe. No os afanáis pues diciendo que comeremos, o que beberemos, o que vestiremos, porque los gentiles buscan todas estas cosas. Pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. ¿Cómo mantenemos el equilibrio? Buscar, primeramente, el reino de Dios y su justicia. Y todas estas cosas serán añadidas. Así es que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Si hoy tengo, hay que dar gracias a Dios, porque hoy tengo. Mañana, otro día, otro día. Mañana veremos, a veces las circunstancias cambian de la noche a la mañana, y a veces uno se afana tanto, tanto, tantísimo. Pierda el sueño por los problemas económicos. Las relaciones se echan a perder por los problemas económicos. Y a veces las cosas desaparecen, se fuman. Ahora bien, no todos aprenden lo mismo viviendo una misma circunstancia. Lo ideal es aprender a conectar los puntos. Lo ideal es aprender a reconocer que es Dios el que está a cargo. Eso es lo ideal, pero eso es lo que cuesta. ¿Por qué? Porque uno se concentra en el problema, en el problema, no en el espectro general de la vida. Por ejemplo, si uno se encuentra en el espectro general, por ejemplo, José pudo discernir su experiencia en Génesis 45. La vida de José es excepcional. Excepcional. Sin embargo, José pudo discernir lo que le había ocurrido.
Lo que le había ocurrido, sus hermanos por envidia lo habían vendido. De hecho, sus hermanos querían matarlo. Por misericordia, entre comillas, lo vendieron y se lo llevaron a Egipto. Y allí estuvo como esclavo viviendo en Casa de Potifar, la esposa de Potifar lo acusó de acoso o de intento de violación, lo metieron preso y luego sale cuando descifra el sueño de Farahón, en donde le dice, mire, van a haber siete años de abundancia y siete años de pobreza.
Y al segundo año de pobreza, se da a conocer a sus hermanos, en este reencuentro. Y entonces, Génesis 45, en el verso 1, dice aquí no podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suño y clamó hacer salir de mi presencia a todos y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos, lloyaron los egipcios, lloyó también la Casa de Farahón. Aquí el Virrey tenía una crisis, estaba viviendo una situación extrema.
Y entonces el Farahón pregunta, bueno, ¿qué pasa aquí? Si este es el Virrey, es el hombre de confianza, tiene a cargo todo Egipto. ¿Cómo que está llorando aquí? Y entonces dice aquí y dijo José a sus hermanos, yo soy José, vive aún mi padre y sus hermanos no pudieron responderle porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos, acercados ahora a mí y ellos acercaron y él dijo yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora pues, no os entruisteis, Kays, ni os pese de haberme vendido acá porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Esto de atar los cabos, ¿por qué viví estos años de aflicción? 13 años, 13 años de esclavitud y presidio, 13 años. Y luego llega al virrey nato. Si a cualquiera de nosotros nos dijera, mire, ¿sabe qué? 13 años va a tener que usted vivir una humillación tremenda. Pero luego va a ser mi rey. Lo pensaría, ¿verdad?
Pero en general, ¿qué es lo que ocurre? Uno se concentra en los problemas. Allí está concentrado, ¡ah, mire, estoy esclavo! Deprimido porque estoy desclavo. Bueno, y eras para estar mal. Por supuesto, por supuesto. Pero aquí pasan los años y José entiende. Entiende. Pudo tomar los cabos y decir, mire, ¿sabe qué? Yo vine aquí para preservar la vida de mi padre, de mi familia, de mi hermano. Y dice, pues ya, verso 6. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra. Ya aún quedan cinco años en los cuales ni habrá harada ni ciega.
Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra. Y para daros vida por medio de gran liberación. Así pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios que me ha puesto por padre de Faraón por Señor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
Daos prisa. ¡Hida mi padre y decídele! Así dice tu hijo, José, Dios me ha puesto por Señor de todo Egipto. Ven a mí, no te detengas. ¿Ve? Vivir las circunstancias ignominiosas, pero encontrarle sentido a esas circunstancias.
Reconociendo que Dios es el que propicia las circunstancias. Dios es el que da, Dios es el que quita. No es uno quien hace tal o cual cosa. Los creyentes en Cristo debemos aprender a unir los cabos extremos de nuestra vida. Los creyentes en Cristo y su camino debemos aprender a conectar los puntos icónicos. Cábalas circunstancias de la vida enseñan lecciones que a la postre redundarán en nuestro beneficio personal. En Romanos 8.28. Dice aquí Pablo por inspiración y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien. Esto es a los que conforme a su propósito son llamados.
Como dije hace un momento, algunas veces nos concentramos en la circunstancia. A veces nos concentramos en el zarandeo. ¿Se acuerdan lo que le dijo Jesús a Pedro? En Lucas 22.31. Jesús le dijo a Simón. Simón, Simón. He aquí. Satanás os ha pedido para zarandearos. ¿Cómo atrigo? ¿Cómo se separa el grano de la paja? Se usaba un colador, una criba. Con el zarandeo caía entonces el polvo y la paja y quedaban los granos limpios.
Lucas 22.32. Pero yo he rogado por ti que tu fe no falte y tú una vez vuelto confirma a tus hermanos. Siempre me ha llamado la atención. ¿Por qué Jesús no le dijo a Pedro? Yo he rogado por ti para que no seas zarandeado. Siempre me ha llamado la atención. ¿Por qué no le dijo? Yo interviene por ti y no vas a ser zarandeado. Si no que le dijo, yo he rogado para que tu fe no falle.
¿Por qué? ¿Por qué le dijo eso? A veces necesitamos ser corregidos a través de un zarandeo. A veces lo necesitamos. A veces los problemas nos ayudan a crecer. Y esto debiera ser una fuente inagotable de aprendizaje. Steve Jobs, en su discurso, cae en esta cuenta o cayó en esta cuenta. Él dijo, lo mejor que le pudo pasar es que lo despidieran de la empresa, que el mismo formó. Lo mejor que le pudo haber pasado. Incluso dice, creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. Podríamos hacer una analogía y decir aquí, medicina, que bien podemos compararla con una corrección.
¿Cuál corrección? La verdad es que ninguna corrección, ninguna que yo conozca es causa de gozo. Siempre tienen o implican dolor de alguna índole, emocional, físico. Siempre hay algo. Allí, hebreos 12-11, dice es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Las correcciones son en sí mismas eso, tal cual. Y ningún evento de este tipo, cuando se está viviendo, es causa de gozo. El gozo viene después, cuando ya ha pasado el presente y ese presente se ha transformado en futuro, futuro que produce fruto apacible de justicia. A veces nos ahogamos en un vaso de agua y a veces ese ahogo es exactamente lo que necesitamos para crecer. A veces nos paralizamos ante un problema. Cuando los problemas son muy grandes suele ocurrir un periodo de parálisis.
Una persona no avanza ni atrás ni adelante ni se mueve a un lado ni al otro. Se queda allí, estático. A veces necesitamos vivir experiencias difíciles para aprender lo que el orgullo y la altanería no nos dejan ver.
El señor Jovo es interesante cuando dice, cuando estaba hablando de su segunda experiencia, cuando fue despedido, dice, el peso del éxito fue reemplazado por la ligereza de convertirme de nuevo en un principiante. ¿A qué se refiere con el peso del éxito? ¿Qué pasa cuando una persona le llega, en este caso, un negocio que lo hizo rico en 10 años? De no tener nada, verdad, de estar entregando estas botellas de Coca-Cola para quedarse con el cambio, que era mucho menos que un dólar para poder comer. En 10 años su empresa se transforma en una empresa de 2 mil millones de dólares. Eso es una cifra que en Chile prácticamente uno no logra acilatarla. Uno se sorprende con un millón de dólares. Y uno queda estaciado y dice, ¡oh, cualquier cantidad de dinero es eso! Y sí eso lo multiplican por 2 mil. Bueno, ¿qué pasa con el ego de la persona? Se eleva en las alturas como un cometa. Y por eso él dice, el peso del éxito fue reemplazado por la ligereza de convertirme de nuevo en un principiante. Menos seguro de las cosas. Me liberó para comenzar uno de los períodos más creativos de mi vida. Hay algo curioso en la vida de Steve Jobs y John Nash, que fue el sermón de la semana pasada. Y ambos reconocen que cuando vivieron la humillación, cuando viven la humillación, allí se desarrolla lo mejor de ellos. La semana pasada no les conté, pero ahora les cuento. Lo más humillante de la experiencia de John Nash fue aceptar su enfermedad. Un amante brillante, un genio, tuvo que reconocer que no estaba sano. ¿Y qué era un demente? Steve Jobs tuvo que empezar de nuevo, cuando ya había alcanzado la cima. Estando en la cima, se queda sin trabajo, en la empresa que él mismo formó. La humillación bien llevada y bien manejada nos permite vivir la mejor de las experiencias que puede un ser humano vivir. Vivir en humildad. A veces necesitamos ser sarandeados en este aspecto de nuestras vidas. A veces necesitamos de la experiencia de la humillación para aprender humildad. A veces Dios nos tiene que, entre comillas, torcer el cuello y humillarnos para que aprendamos a ser humildes. Si aprendemos a vivir así, Dios nos promete mucho. Mucho. Es increíble la cantidad de promesas que hay referente a este aspecto. Primera de Pedro 5.5. Dice aquí, igualmente jóvenes están sujetos a los ancianos y todos sumisos unos a otros, revestíos de humildad porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Santiago 4.6. Dice Pero él hablando de Dios, da mayor gracia. Por esto dice, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Someteos pues a Dios, resistida al diablo y huirá de vosotros. Acercados a Dios y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpia de las manos y vosotros, los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos y lamentad y llorada, vuestra risa se convierte en lloro y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor. ¿Y qué dice allí? Y Él os exaltará. A veces debemos dejar de luchar con nuestras manos para que Dios use, entre comillas, sus manos.
A veces debemos soltar para comenzar a recibir. A veces debemos dejar para que Dios comience a actuar. A veces limitamos a Dios con nuestro orgullo. Nuestro orgullo limita a Dios.
Y a veces nos damos cuenta tarde de lo mucho que hubiésemos aprendido si nos hubiésemos dejado guiar en humildad.
En proverbios 15, en el verso 31.
Dice lo siguiente. El oído que escucha las amonestaciones de la vida entre los sabios morará. Aprender las lecciones de la vida. Verso 32. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma, más el que escucha la corrección tiene entendimiento. El temor verso 33. El temor del eterno es enseñanza de sabiduría y a la honra precede la humildad. Dios es quien entrega las cosas. Dios es el que da y Dios también es el que quita. A veces limitamos a Dios con nuestro orgullo. Lo restringimos.
Y el tercer punto que quiero resaltar, aquí cuando Steve Jobs, el mismo lo describió como su experiencia con la muerte.
Yo lo quiero enfocar en lo que él concluyó, lo que es verdaderamente importante. Voy a volver a reiterar la frase que él usó cuando tenía 17. Leí una cita que decía más o menos lo siguiente.
Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás la razón. Algún día va a ser el último día de nuestras vidas. Me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana, me he mirado en el espejo y me he preguntado si hoy fue el último día de mi vida, que ría hacer lo que estoy por hacer hoy. Si fuera hoy mi último día, ¿en qué estaría usted pensando? Si por alguna circunstancia usted se enfrentara a una circunstancia compleja en la vida, de las cuales ninguno de los que está aquí está exento. Si fuera hoy su último día, o lo voy a preguntar en primera persona, si fuera hoy mi último día, ¿en qué estaría yo pensando? ¿Estaría usted o yo pensando en trivialidades? ¿O en banalidades? ¿O en carnalidades? ¿Estaría usted pensando que en engañón a Fatma Kul?
Una novela que Turca ha recorrido el país y se ha hecho famosa. ¿Estaría usted pensando en una novela? Si usted dice, ¿sabe qué? Este es el último día de mi vida. ¿Oye, es el último día de mi vida? ¿Usted estaría pensando en banalidades? ¿En cosas vanas? ¿O en trivialidades? ¿O en carnalidades? ¿O más bien estaría usted pensando en lo que es verdaderamente importante? ¿Qué es lo verdaderamente importante de nuestras vidas? ¿Lo verdaderamente importante de nuestras vidas es lo que dijo Pablo alguna vez? ¡Filipeenses!
En el capítulo 3, en el verso 7. Dice aquí, pero ¿cuántas cosas eran para mí ganancia? Las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo. Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. A fin de conocerle y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en su muerte, si en alguna manera llegase la resurrección de entre los muertos, no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro así aquello para lo cual fui también ha sido por Cristo Jesús. Si fuera hoy mi último día, ¿acaso no estaría pensando en esto? Verso 14, verso 13, dice, hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Si fuera hoy mi último día, habría que estar concentrado en lo que es realmente importante, no en trivialidades, no en banalidades, ni menos en carnalidades.
La versión internacional de este versículo 14 dice, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
¿Habría que concentrarse en eso?
O también, si nos encontramos en el último día de nuestras vidas, a mí me gusta pensar, o me consuela pensar, que me gustaría decir lo que dijo Pablo cuando Pablo estaba a punto de morir.
Me gusta pensar así, en la segunda de Timoteo 4. Me gustaría tener el valor de decir esto.
Segunda de Timoteo 4, verso 6. Porque yo ya estoy para ser sacrificado y el tiempo de mi partida está cercano. Me encantaría decir esto.
He peleado la buena batalla. He acabado la carrera. He guardado la fe. Me gustaría decir eso.
La pregunta es, ¿seremos capaces de decir eso?
La pregunta que quiero hacer es, ¿para qué esperar hasta el último día de nuestras vidas para ponernos en sintonía con Dios?
¿Por qué no reflexionar y concentrar nuestra mente y corazón en las cosas realmente importantes de la vida, en esta vida, y no cuando uno está en el ocaso de la vida?
Si nos concentramos correctamente, inspiradamente, todo redundará para mejor.
¿Podemos ordenar nuestras vidas? ¿Podemos priorizar nuestras vidas? ¿Podemos mejorar nuestras vidas? ¿Podemos perfeccionar nuestras vidas?
Sí, nos ponemos en sintonía con Dios, pensando en que hoy es el último día de nuestras vidas. La vida de hombres comunes, pero no tan comunes, han dado paso a reflexiones que nosotros, los hijos de Dios, debiéramos siempre tener presente.
Hombres comunes han llegado a conclusiones profundas, cuanto más nosotros que tenemos el Espíritu Santo de Dios dentro de nosotros mismos.
¿Acaso no debiéramos tener este mismo tipo de reflexiones?
No, primero, las circunstancias de la vida son mucho más que la vida misma. Debemos aprender a unir los cabos.
Segundo, el vivir la humillación y ver nacer la humildad en nuestros corazones es una de las mejores experiencias que uno puede anhelar y aprender a vivir.
Y si tengo que humillarme para llegar al reino, ¿qué es lo tan terrible de hacer si nos ofrecen llegar a la vida eterna?
¿Por qué resistirse? ¿Por qué obstaculizar lo que Dios ha preparado para nosotros?
Y en tercer lugar, aprender a concentrar nuestra mente y corazón en lo verdaderamente importante. Estas tres reflexiones de vida nos pueden dar las claves para crecer en la gracia y en la misericordia que Dios ha preparado para todos aquellos que lo pongan en primer lugar en sus vidas.