Que vengan los gigantes

David tomó cinco piedras para enfrentarse a Goliat. Esto puede ser tomado como una analogía respecto a los cinco aspectos más importantes para mantener una relación cercana con Dios, que nos permitirán enfrentar al adversario. Mensaje entregado el 13 de octubre de 2018.

Transcripción

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Esta semana, como estuvimos comentando en los anuncios internacionales, hablamos un poquito de lo que fue el huracán Michael y toda la devastación que provocó en tierra, siendo un grado 4, bastante alto, tocando tierra con grado 4. Eso es bastante, bastante fuerte. Las casas caídas, muy pocas casas de pie, me llamó la atención de todos los árboles caídos en las calles, bloqueando los pasos, camiones tratando de retirar los escombros, automóviles con las puertas abiertas votados en la calle de gente que salió arrancando en ese momento. Bastante impresionante el momento en que ocurrió todo y quedó todo así, medio congelado y destruido, sin ser muy pesimistas, parece ser que los desastres naturales se han ido incrementando. Creo que hace unos 5 o 10 años había gente que decía no, en realidad era porque antes no se registraba, no había máquinas para medir los desastres naturales, pero ya a estas alturas creo que la mayoría estamos de acuerdo en que parece que sí hay un incremento en los desastres naturales, ya sea en los incendios con el aumento del calor o de la temperatura del planeta o con los movimientos de las placas tectónicas, todo el anillo de fuego, del pacífico, todos los huracanes que estamos viendo y los científicos pronostican que los desastres, en este caso los huracanes, van a ser cada vez un poquito más grandes debido a las temperaturas que el cuerpo tiene, el cuerpo de la tierra tiene, como se han ido subiendo, cada vez parece que van a tener más fuerza los huracanes. No sabemos cuándo nos puede tocar una catástrofe como la que vemos muy cerca de nosotros. Así como comentamos hace un poquito más de un año, todos estamos muy tranquilos a la una de la tarde cuando comenzó a moverse la tierra muy fuertemente y nos paralizamos en ese momento, sin pensar nada que ojalá que se detenga pronto y dónde están mis familiares y dónde voy a correr y dónde me voy a proteger. Lo veo algunas veces como los tiempos que estamos viviendo ahora después de las fiestas, puesto que como comentamos la semana pasada se acuerdan hablamos de los disfrazes y el mundo. ¿Cómo comienza a disfrazarse con todas estas fiestas y estas mezclas de festividades que hay y que empiezan a llenarnos la cabeza y los medios y las imágenes y los sonidos, las músicas y los supermercados? Ya comiencen a sonar con sus cánticos una y otra vez, una y otra vez. Y podríamos hablarlo de manera simbólica. Vienen huracanes de todo tipo y debemos estar preparados. La iglesia aquí en México realizamos cada cierto tiempo dependiendo de las personas que así lo requieran y que no estén bautizadas cuando las personas desean el bautismo, es solicitado por la persona. El ministerio jamás se le está pidiendo a las personas que tienen que bautizarse. Es algo que parte de la persona y entonces nosotros comenzamos a realizar charlas bautismales que son las que hicimos este año con las cuatro personas que ya están entonces dentro del cuerpo espiritual.

Y realizamos 12 pasos, 12 puntos, que se pueden ser en 2, 3, 4 charlas dependiendo de el grado de conversión de la persona y de la cantidad de años o de antigüedad que tenga. Una de las áreas de estos 12 pasos se debe considerar, una de las áreas es que se debe estar considerando una constante relación personal con Dios. Todo el tiempo tiene que estarse trabajando esa área. Nosotros decimos como una plantita que le pasan. Hay que podarla, hay que ponerle agua, hay que cuidarla. Algunas abuelitas dirán que hay que hablarle para que se ponga bonita, pero hay que estar cuidando esta plantita de la relación personal con Dios. Y en este punto de las charlas bautismales aconsejamos cinco puntos o cinco herramientas o cinco maneras por las cuales podemos estar preocupándonos de esta relación personal con Dios. Entonces, lo que vamos a hacer hoy, vamos a tomar la clásica historia de David y Goliath. Y vamos a hablar de las piedras que David cargó en su surrón, estas cinco piedras que cargó antes de ir a la batalla con Goliath. Y nos van a ayudar de manera didáctica recordar los cinco puntos en la relación con Dios y cómo mantenerla. Los vamos a acordar con esta historia de David y Goliath en ese punto. Y así vamos a poder contrarrestar tiempos difíciles que se avecinan. Los tiempos no van a mejorar, se van a poner más difíciles, más difíciles, sobre todo en esta época del año. Entonces, el título del mensaje de hoy es que vengan los gigantes, que vengan los gigantes. Vamos a ver una escritura, como inicio al desarrollo, en Salmos 26, una de las clásicas pasajes ha servido algunas veces de lema para campamentos y de reflexión en épocas de Pascua, que tiene que ver con nuestra relación con Dios y escritó por David, Salmos de David. Salmos 26, capítulo 26 y versículo 2, que muchos conocemos. Escudríñame, o eterno, y próébame.

Examine mis íntimos pensamientos y mi corazón. Muchas veces hemos leído, tal vez, estos versículos, y uno dice, estamos preparados para que Dios escudriñe nuestros corazones, o que examine nuestros más íntimos pensamientos. Es bastante valiente, podríamos decir, esta escritura de David, valiente David. Él registró este hermoso Salmo, uno de los sentimientos más profundos de un ser humano que se encuentra muy, pero muy cercano a Dios.

David se destacó justamente por esto desde muy joven, de tener una relación muy estrecha con Dios. Eso le permitió a desarrollar esa relación donde, a pesar de sus errores, se mantuvo como su nombre lo indica. David significa amado por Dios. Él se mantuvo a pesar de sus errores con esa relación, aún en los momentos más oscuros y difíciles. Ahí estaba David con Dios. Muchos años, antes de haber escrito este Salmo, el Salmo 26, circunstancialmente, el joven David se inmiscuyó en la guerra porque nadie era capaz de llenar la brecha de fe y confiar plenamente en Dios en una guerra muy complicada con los felisteos.

Vamos a hablar un poquito de este contexto de David cuando él comienza a desarrollar esta parte. Es la historia clásica del enfrentamiento entre el joven pastor y un gigante de tres metros que amenazaba vorazmente al pueblo de Dios. Repasemos este pedacito de historia. En Belén vivía el nieto de Boos y Ruth llamado Isaí, el padre de David. Acuérdense la genealogía de David y de Cristo también. David, el menor de sus hijos, el que menos se esperaba cuando Samuel los visitó, fue ungido por Dios y desde ese día el espíritu de Dios estuvo con él.

Eso dice la escritura de David. Desde ese día estuvo el espíritu de Dios con él. Y casi al mismo tiempo, si ustedes han leído la historia, el versículo incluso que viene después, dice que el espíritu de Dios se apartó del rey de Israel. Saul, ¿quién es entonces? ¿Era Saul? Y Dios permitió que fuera atormentado por los espíritus malos. Es el contexto de la historia, si ustedes acuerdan.

Muy bien. Esto indica lo peligroso que es haber estado cerca de Dios tener el espíritu santo y luego apartarse del. Saul estaba deprimido por sus errores, estaba muerto de celos, son set de venganza. Ya el espíritu de Dios finalmente se salió de su ser y quedó entonces expuesto. Por eso lo atormentaban estos demonios y Dios así lo permitía. El rey Saul ya conocía al joven David en el día de la guerra, digamos, del enfrentamiento de David Igolía. Ya lo conocía. ¿Por qué? Porque el joven David le daba sesiones de lo que hoy día podríamos llamar músico terapia.

Le daba terapias de música con su arpa. Así calmaba él su alma y de esa situación tan oscura que se encontraba el rey. Alguien de los siervos del rey Saul le había dicho el comentario sobre la referencia de David, este músico, que también era valiente, vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras y hermoso.

Y Dios estaba con él. Primera de Samuel 16 y 18. Esa fue la referencia que el rey Saul residió de alguien que le ayudara en su tormento. Entonces ahí llegó David con su arpa. Entonces ya nos encontramos este día del enfrentamiento de la guerra, donde estaba Israel y los filisteos. Y esos fueron 40 días que sucedió esta situación. No fue solamente un día.

Dice que estuvo 40 días el paladín filisteo amenazando a Israel. Y nadie, ni siquiera el propio rey Saul, un hombre de armas de guerra, era capaz de enfrentarlo. Dice la escritura que todos huían y tenían gran temor. ¿Qué vergüenza para Israel, el pueblo de Dios, que nadie era capaz de ponerse en la brecha de fe?

David se encontraba yendo y viniendo entre sus musico terapias o sus sesiones con el rey Saul, porque ya se quedaba con el rey Saul después de eso. Y en estos días de guerra, David volvió a su padre, a donde lo que él hacía, que era cuidar ovejas, pastorear. Entonces su padre lo envía y le dice, ve a ver a tus hermanos mayores que están en guerra. Dime cómo están y lleva les comida.

Así entonces, David llega al campamento de guerra, donde estaba esta situación. El protocolo militar en aquellos años, en aquellas épocas, consistía en enfrentarse ambos ejércitos en la línea de combate con un grito de batalla. No sé si ustedes han visto los partidos de rugby, que antes del partido se pone uno equipo aquí y otro equipo allá, y cada uno hace su grito de guerra, uno y el otro.

Es bastante impresionante cómo la fuerza que ellos demuestran para demostrar que son más, que son más. Y desde el protocolo militar que había en ese tiempo, era ahí cuando intervenía este gigante y se ponía al medio de entre los dos ejércitos, en el valle estaban una colina aquí y otra colina, y el paladín se ponía al centro. Y entonces él decía, dadme un hombre que pelea con un amigo. Se sabe la historia.

No era pelea de muchas personas. Él solamente decía, dame uno. Si me gana, somos sus siervos. Si yo gano, ustedes son nuestros siervos. Por eso había tanto miedo en Israel. Vamos a primera Samuel 17 para leer parte de esta historia.

Primera de Samuel. Cada vez que lo leo, me imagino yo una... ¿Por qué no han hecho una buena película de esto? No lo sé. Pero hay mucho material aquí. Una buena, buena película, una animación. Primera Samuel 17, 26. Entonces habló David, a los que estaban junto a él diciendo, ¿qué harán al hombre que venciere a este filisteo y quitar el oprobio de Israel?

¿Por qué? ¿Quién es este filisteo incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? Pregunta. ¿Estaba David preocupado por el premio o por la vergüenza a Israel que este paladín filisteo incircunciso les estaba generando? ¿De qué estaba preocupado, David? El versículo no nos arroja más información. Sin embargo, un poco más adelante, vemos que lo ve su hermano mayor y lleno de envidia lo juzga y nos da la respuesta a la pregunta que acabamos de hacer.

Fíjense en el versículo 28, ahí mismo. Eliab. Y oyéndole a hablar Eliab, su hermano mayor, con aquellos hombres, porque David estaba preguntando, ¿bueno qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Cómo no hay nadie y qué le van a hacer al hombre y todo? Él estaba averiguando la situación.

Se encendió en ir a contra David, su hermano menor, y dijo, ¿por qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. David respondió, ¿qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar? ¿Por qué me estás acusando de algo que no sabes? Entonces, ¿qué hizo David cuando fue juzgado y menos preciado por su hermano mayor? No es cualquier cosa ser juzgado y menos preciado por el hermano mayor, quien sería el ejemplo de la familia. Una historia similar a la de José. David no le dio importancia, simplemente se apartó de ellos y siguió averiguando y siguió investigando la situación, inquietado por lo que estaba sucediendo, le preguntó a los otros. Así es como llegó a los oídos del rey Saúl, lo que David andaba haciendo, que andaba investigando la situación, y lo hizo venir. Traigame a David. El resumen de esta entrevista es, David le dice, tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Eso es lo que al final le dice David al rey Saúl.

Cuando contamos la historia a los niños, cuando la leemos en la Biblia o la vemos en alguna serie, película, caricatura o lo que sea, algunas veces no reparamos en ciertos detalles, de los cuales me voy a detener brevemente. Como lo dijimos, David había averiguado diligentemente la situación. Aparentemente, él no pudo ver con sus ojos la amenazante imagen de Goliath, aparentemente. Pero sí podemos decir que la escritura dice que escuchó sus palabras brabuconas. Él escuchó a Goliath. Y cuando se presenta frente al rey, David sabe que puede contra Goliath, saben por qué, porque él se sentía preparado, física y espiritualmente. David solía luchar contra osos con leones y a puño limpio los mataba. Le rompía la quijada, dice la escritura. Mataba las fieras sin espadas. El perfil de pastor responsable y amoroso de David, antes de todo lo que estamos viendo aquí, era la manifestación de su corazón valiente y de su cercanía y confianza plena en Dios. Ese era David, antes de enfrentarse a Goliath. No fue solamente en un día que se fue a enfrentar al gigante. Había, hay cosas interesantes aquí que debemos detener.

Como dice David, y este filisteo y circunciso será como uno de ellos. El eterno me ha librado de las garras de león, del oso, y también me librará de la mano de este filisteo. La confianza de David, la parte espiritual. Él sabía que tenía las aptitudes, pero también sabía que Dios podía librarlo de un gigante, así como lo hizo con las garras del león y del oso. Es lo que David le presenta al rey Saul. Para David, la confianza en Dios, como dice Pablo en su primera carta de los Corintios 9, 19, 26 y 27, no era como a la aventura, no era así como al aire. Como quien golpea el aire, dice Pablo, sino que el entrenado muchacho sabía muy bien a lo que se enfrentaba y además tenía la confianza de lograrlo porque Dios estaba con él. La Escritura todo el tiempo dice, y Dios estaba con él, y Dios estaba con él. Va afirmando la parte espiritual de David y él estaba físicamente muy bien entrenado. ¿Qué convicción tan profunda habrá visto el rey Saul en los ojos de este muchacho de este joven pastorcito cuando le explica con argumentos sólidos y convincentes de que sí sabía que podía contender contra el gigante? ¿Cómo habrá sido esa escena del rey Saul mirando a David, un joven de aproximadamente 15 años? Yo puedo contra el gigante. Yo lo voy a hacer. Dios me va a amparar. De hecho, el rey Saul le dice, ve con Dios. No sé si se fue, habrá sido lo que realmente es lo que quería, pero bueno, ya sabemos que el rey Saul estaba muy alejado de Dios. Una vez que el rey Saul aprueba la misión imposible entre comillas, comienza la preparación de David.

Vemos otro detalle importante de David porque a él lo vistieron de guerra. Acuérdense, la escritura habla que se vistió con las ropas de guerra y vemos que David era muy sensato y práctico en su pensamiento.

Porque dice, esto no me lo puedo. Yo cuando mataba leones y fieras no usaba una ropa especial, ¿cómo iba a usar entonces ahora una ropa tan incómoda para combatir al rey, para combatir a Goliath? No tenía sentido. Entonces él dice, sáquemela yo. Nunca he usado esto antes y voy a prepararme. David consideró un aspecto de la física muy lógico, muy muy lógico. ¿Por qué?

Aquí la parte práctica y sensata de David, muy lógica, no a la aventura, eso es lo importante aquí, que él no lo hizo así como, ya me voy con estas cosas y que Dios me ampare, caminando pobre como como un pingüino sin poder andar con esas ropas. Él tenía esa sensatez y entonces él consideró esto y el tamaño excesivo del paladín de 3 metros, imagínense un hombre de 3 metros, hacía que los movimientos de una persona de este tamaño, aunque son muy fuertes, demoraban más en ejecutarse. Aquí me refiero con esto. La trayectoria de sus extremidades eran mucho mayor que las del joven David, que eran más cortas. Entonces la trayectoria de los movimientos de un gigante de 3 metros van a ser más lentas. Se han fijado que una persona más alta como que camina más lento, imagínense de 3 metros, es mucho mayor y mucho más visible, una parte lógica. David ganaba no en fuerza, sino que en la mente, bastante hábil mentalmente, y en la agilidad, en la rapidez de su cuerpo.

De hecho, les cuento aquí como un paréntesis, yo aprendí algo de esto muchos años atrás, porque yo practiqué artes marciales, unos años, en mi juventud.

Casi siempre era el más bajo de esta tatura en contra de combate, con las otras personas a las cuales me enfrentaba. Y mi profesor siempre me decía, tú eres más rápido. Me decía, tú eres más rápido que el otro.

Cuando participaba en torneos, no nos podíamos dar el lujo de fallar o de probar algo nuevo. Para eso había un entrenamiento. Y alguna vez se me tocó con personas altas y algunas veces bastante más altas. Y generalmente los torneos, como que se busca la parte más espectacular, pero la menos deportiva. Aquí me refiero con esto, como más para la foto. En ese tiempo no había tanto Facebook como ahora, pero era como el trabajo o la parte de un show, se buscaba más el show o la foto para realizar un punto. Y entonces, yo vi muchas veces en estos combates las patadas largas, que se llaman las patadas descendentes, que se elevan y descienden. Cuando caen en la cara o cuando caen en el cuerpo la persona cae muy fuerte. Pero fíjese que la trayectoria es bastante larga. Entonces mi profesor me decía, tú eres más rápido. Y cuando mis contrincantes empezaban a elevar el pie, ¿qué hacía yo? Un puño al pecho, punto. Y se acabó el problema. Entonces uno es más rápido. Yo era más rápido que ellos y estaba bien asesorado. Esto pasaba en la situación de David y Goliath. Él sabía muy bien cómo analizar al oponente y el tamaño de su oponente puede ser algo muy beneficioso. Para aprovecharse. Y David así lo hizo. Fíjese el 1º Asambleo 1740, estábamos aquí. ¿Qué es lo que hizo ahora David cuando analizó toda la situación? Y tomó su callado en su mano y escogió cinco piedras lisas del arroyo. Y las puso en el saco pastoril, en el surrón que traía. Y tomó su onda en su mano y se fue hacia el filisteo. Así fue como se preparó David.

Agarró cinco piedras, se las guardó en el saco pastoril con su onda y se fue donde Goliath. Goliath estaba vestido como un tanque. Imagínense que usted se va a enfrentar contra un tanque y usted se va a enfrentar con un par de piedras. La traducción lenguaje actual traduce la presentación de Goliath en el versículo 4 al 7 de este mismo capítulo. En el ejército filisteo había un hombre llamado Goliath, que era de Gath, y me dio a casi tres metros de altura. Llevaba puesto un casco y también una armadura de bronce que pesaba como 57 kilos. Sus piernas estaban protegidas con placas de bronce y en los hombros llevaba una javelina. La base de su lanza era enorme y su punta era de hierro y pesaba como 7 kilos. Delante de él iba su ayudante, primero en Samuel 17.4 al 7. ¿Cómo iba a vencer David a este tanque humano?

Bueno, con la cabeza. Él pensó cómo hacer las cosas. Dios le dio esa sabiduría a David. Y seguramente David, como lo vimos al momento atrás, él había recopilado toda esta información en el campamento. Él andaba averiguando qué pasaba con Goliath. Cada detalle de este filisteo, él anduvo averiguando y creía. Y en el proceso de saber cómo vencerlo, seguramente Dios lo inspiró. Porque una simple piedra podría encajarse en la frente, donde no estaba protegido. El casco protege toda la parte sensible de la cabeza. Pero para poder mirar, necesitás un espacio. Bueno, dijo David, ahí está el talón de Quiles. Ahí está donde hay que lanzar la piedra.

En la frente. Y así fue como fue derrotado. Se incrustó la fuerza. Con la fuerza de esa piedra se incrustó en la frente de este gigante. Entonces, el mensaje de hoy buscamos educarnos y recordarnos el cómo consolidar una estrecha relación con Dios, tal como la tuvo David. Y cuando David recopila estas cinco piedras, ahora nos vamos a la parte más real o práctica de esta historia para recordarnos cómo poder nombrar estas cinco piedras. Que las he expuesto como los cinco puntos para tener una relación estrecha con Dios. Entonces, tomemos nuestro callado, vamos al arroyo y tomemos cinco piedras lisas, elegidas, para guardarlas junto con la onda en nuestro surrón. ¿Cuál de ellas se incrustará en la frente del enemigo? No sabemos. Sólo sabemos que debemos prepararnos y tener piedras lisas capaces de cortar el viento raudamente. Piedra número uno. Piedra número uno que vamos recogiendo en el arroyo, la oración. Piedra número uno, la oración. ¿Quién es una oración? Es, de manera resumida, una manera de comunicarnos con Dios. Todos nos comunicamos verbal y no verbalmente todo el tiempo. Una sonrisa, el tipo de ropa, la manera en que nos paramos en la calle o caminamos, dice algo de nosotros, expresamos algo, todo es comunicación. Y cuando deseamos contarle algo a alguien, una alegría, una tristeza, un logro, un problema, ¿a quién recurre usted? ¿Puede ser un buen amigo? Una buena amiga. A los padres, tal vez, a la esposa, al esposo, esto indica que hay confianza y una buena relación entre esas personas que nos acercamos a conversar. Eso es lo que demuestra. Además, sabemos que estas personas se preocupan por nosotros, como son los familiares. Y yo, generalmente, los amigos se preocupan de nosotros. Bueno, hay una relación ahí más íntima. Como siempre se ha escuchado entre los amigos, tal persona es mi mejor amigo o amiga. Puedo conversar lo que sea, sin ningún problema. Muchas veces nos expresamos así en la juventud, generalmente. Yo converso con él y no hay ningún problema, no pasa nada. Y me siento muy a gusto que es yo. Bueno, esto mismo sucede en la oración, o debería suceder en la oración. Fíjense, déjenme un dedo aquí. Vamos a primera de Pedro 5.

Primera de Pedro 5.

Un pequeño versículo.

Versículo 7. Algo.

Partamos en versículo 6. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo. Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.

Dios tiene cuidado de nosotros.

Es el ser más amoroso que hay. Y nunca es egoísta.

Padre y amigo, fuente de toda sabiduría y entendimiento.

Hablarle no cuesta dinero, ni un sistema complejo de tecnología de comunicación. Hay personas de más edad que dicen, no, yo en WhatsApp no lo entiendo porque no entiendo nada.

Y ahí con eso nos comunicamos muchas personas. Pero hay gente que no lo utiliza porque es muy complejo. No, todavía Dios tiene un sistema de comunicación mucho más sencillo.

Nos comunicamos con Dios a menudo.

¿Compartimos nuestras vidas con Él?

¿Le contamos nuestras alegrías, nuestras tristezas, logros, problemas?

Acuérdense el primer versículo que comenzamos de Salmos.

Escudriñame, Oeterno y Prueba Me. Examiname mis íntimos pensamientos y mi corazón.

Salmos 26.2.

Dios no se va a meter en nuestras vidas.

Así porque sí.

Porque Dios es un ser respetuoso de nuestras vidas.

No se va a llegar y meter a ver. Yo me voy a averiguar aquí tu corazón y todo como yo quiera.

David hace esta declaración en Salmos 26, una declaración poética. Porque es algo que él desea.

Él está ansiando y deseando que Dios lo conozca.

Permite que Dios lo conozca, que lo pruebe, que lo prepare, que sepa de sus pensamientos y sepa cómo es su corazón.

Porque él se comunicaba constantemente con Dios.

Constantemente David se comunicaba con Dios.

Oraba continuamente. Y le comentaba su sentir.

La declaración no solamente es decir gracias, quiero esto, esto, esto, en el nombre de Jesús.

La declaración es mucho más que eso. Es contar nuestra vida, compartir nuestra vida con Dios.

Pueden leer Salmos cuando David está angustiado hasta lo más oscuro en su depresión y alaba a Dios, como el sermóncillo decía. De alabar a Dios en estos poemas, en estos cánticos.

La oración es una piedra importante en nuestra relación con Dios.

Debemos guardarla en nuestro surrón para enfrentar las grandes pruebas que vengan.

Piedra número uno la guardamos en nuestro bolsito, en nuestro saco de pastoril. Piedra número dos.

El estudio de la Biblia.

El estudio de la Biblia.

La diferencia que hay cuando conversamos con una persona de confianza humana es que cuando conversamos entre nosotros, uno habla, el otro escucha. El otro habla, nosotros escuchamos. Es recíproco.

Cuando oramos, le hablamos a Dios.

Y cuando nos habla a Dios, cuando Él responde, acaso tiene que vestirse, decir, ¡Hola! Soy Dios, mira, te voy a comentar esto.

Eso no sucede en estos días, sino que Dios ha dejado en su palabra, su palabra escrita en la Biblia.

Por eso este punto es el estudio de la Biblia.

La palabra de Dios ha sido registrada para leerla una y otra vez.

Cuando estudiamos la Biblia, leemos muchas respuestas de Dios a nuestros problemas. Probablemente, a usted le ha pasado.

Que tiene un gran problema y no tiene respuesta. Y se pone a estudiar la Biblia, y llega la respuesta.

No estamos diciendo que uno va a decir, voy a ver qué es lo que me dice Dios hoy día. A ver, ¡ah! Esto me quiere decir. Eso está relacionado más con la circunstancia y con algo más de suerte, entre comillas. Nosotros tenemos una mente bastante poderosa y que puede ser muy poderosa. Nosotros tenemos una mente bastante poderosa y que puede conectarse con el Espíritu Santo de Dios. Y podemos leer las cosas. Pero esto no es una cosa de suerte que se lanza como una lotería. Esa no es la manera de pedirle a Dios que nos hable. Dios no nos habla así como por medio de cartas o con algún efecto de adivinación. Todas las respuestas a nuestros problemas están aquí. La palabra de Dios. Y la palabra de Dios David la tenía a flor del abdio. Fue la que él expresó en las escrituras. Volvamos aquí a 1 Samuel 17, 25. ¿Qué sucedía aquí? Como antecedente, 1 Samuel 17, 25. Y cada uno de los de Israel decía, no habéis visto aquel hombre que ha salido hablando de Goliath. Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas y le dará a su hija. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas y le dará a su hija. Y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. Los hombres miraban con las apariencias de la situación. No consideraban la palabra de Dios. 1 Samuel 17, 45. Un poquito más adelante. 45. Entonces dijo David al Felisteo, tú vienes a mí con espada de lanza y jabalina, más yo vengo a ti en el nombre del eterno de los ejércitos. Y te cortaré la cabeza. Y daré los cuerpos de los Felisteos a las aves del cielo y las bestias de la tierra. Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Lo que hizo David aquí fue exponer la ciencia de la tierra. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas. Y el rey le enriquecerá con grandes riquezas.

Lo que hizo David aquí fue exponer públicamente la palabra de Dios frente al problema colectivo. Se mostró entendido de ella aquella que David escuchó en su niñez, que creció con la palabra de Dios. Alguien le hablaba de un Dios poderoso, quien ganaba las batallas. Y él ya lo había comprobado, porque como lo vimos, Dios lo protegía cuando estaba luchando con un león o con un oso. Dios era que estaba con él, siendo un sencillo, entre comillas, pastor de ovejas. Yo creo que nadie se traería a ser un pastor de ovejas a este nivel de David. El estudio de la Biblia nos relata el carácter de Dios. Nos describe el carácter de Dios. Nos acerca a él y responde nuestras preguntas, aquellas que fueron preguntadas por tantos antes de nosotros y que están las respuestas aquí. La gente que está en la Biblia también fue un ser humano. También vivió problemas, así como nosotros. Por muy lejano, en los tiempos que hay, lo maravilloso de la Biblia es que los ejemplos se mantienen y se extraen y se aplican a los tiempos modernos de hoy. El estudio de la Biblia es una piedra importante en nuestra relación con Dios. Debemos guardarla en nuestro surrón para enfrentar las grandes pruebas que vengan. Entonces, tenemos la piedra de la oración, en nuestro bolsito. Luego tenemos el estudio de la Biblia y ahora vamos a buscar otra piedra en el arroyo, que es la meditación. La meditación. Esto no significa andar diciendo om y andar pensando en nada frente al mar. Eso no es la meditación que nosotros aconsejamos, sino que significa contemplar, analizar y planificar en la mente cómo poner en práctica las enseñanzas bíblicas en nuestras vidas. Eso es la meditación. ¿Cómo yo puedo acercarme más a Dios? ¿Cómo puedo aplicar el Noveno Mandamiento, el Tercer Mandamiento, el Primer Mandamiento? ¿Cómo puedo guardar mejor las fiestas santas de Dios? ¿Cómo puedo guardar mejor el sábado? Salmos 119. Salmos 119 y versículo 148. Salmos 119 y versículo 148. Dice así, salmos 119 y 148. O sea, anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche para meditar en tus mandatos. Ahí está, mismo David, instruyéndonos para meditar en los mandatos de Dios. 149. Oye mi voz, conforme a tu misericordia, o eterno, vivícame conforme a tu juicio. Se acercaron a la maldad los que me persiguen. Se alejaron de tu ley. Cercános estás tú, o eterno, y todos tus mandamientos son verdad. Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido. La meditación bíblica está ligada estrechamente al ejercicio de pensar cómo guardar la ley de Dios, cómo guardar los mandamientos, cómo guardar atesorar sus testimonios. Esa es la meditación. A tercera piedra de este saco pastoril que estamos juntando, acuérdense para enfrentar a un gigante. Eso estamos haciendo en este momento. Entonces acuérdense de esa meditación. Puede ser en cualquier momento del día, en el camino al trabajo, en la mañana, antes de levantarse o en la noche. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo pensar? ¿Cómo planificar? Es como que no somos robots. Tenemos un trabajo mental que hacer y espiritual para aplicar la ley de Dios a nuestras vidas. Cuarta piedra. Cuarta piedra que vamos a poner en nuestro saco pastoril. El ayuno. El ayuno. Vamos con la grabación, el estudio bíblico, la meditación, el ayuno. El ayuno es una herramienta poderosa para acercarse más a Dios. Acuérdense que estas cinco piedras son para tener una relación más estrecha con Dios. El ayuno entonces es una herramienta poderosa para acercarse más a Dios, para desarrollar malos hábitos, intervenir en situaciones de crisis o para pedir por personas con severas pruebas.

Erróneamente, y espero que ya no quede duda porque lo hemos conversado varias veces, porque erróneamente se ha pensado que ayunar es una especie de trueque. Yo ayuno y tú me das esto.

Muchas personas creyentes en ídolos practican esto, pero realmente es un grave error pensar así. Esto no es una especie de pedirle a Dios lo que mi voluntad desea, porque me afligí 24 horas. Aquí hay un ejemplo bien interesante en Jonas 3. Hablando de esto, en Jonas en Ninibe, y entonces viene aquí un ayuno. En Jonas... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 3. 3. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 8. 9. 9. 10. 10. 11. Mal. Entonces, el ayuno, la cuarta piedra, es una piedra importante en nuestra relación con Dios. Debemos guardarla en nuestro surrón para enfrentar las grandes pruebas que vengan. Y viene la quinta piedra. La quinta piedra es el nexo ministerial. La relación con el ministerio. Pablo le dijo a Timoteo, Todas las escrituras inspiradas por Dios y útil para enseñar, para redar huir y para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Según a Timoteo 3, 16 al 17. Pero no todas las escrituras se entienden. ¿Y qué dice aquí? No, no sé. Búsquete en Google a ver qué dice. A ver qué nos dice la internet. Muchas veces hay dudas. Hay un caso bien particular en Hechos, capítulo 8. Vamos allá, Hechos de Felipe y el Etiope. Hechos, capítulo 8. Y versículo 30. Dios inspiró a Felipe para que se acercara a este hombre que venía caminando. Y entonces este hombre venía leyendo al profeta Isaías, venía leyendo las escrituras. Versículo 30. Acudiendo a Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías y dijo, pero ¿entiendes lo que le es? Él dijo, ¿y cómo podré, si alguno no me enseñare, y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él? Una charla de bautismo. Porque después de eso, el eunucho se autizó en esas aguas. ¿Qué me detiene? Ya, ahora entendí lo que estaba buscando. Y Dios utiliza a estos instrumentos, en el caso de Felipe. El Nexo ministerial ayuda a qué, frente a dudas de la Biblia, no saquemos nuestras propias conclusiones. Y mejor preguntemos ¿qué realmente significa tal o cual cosa? El ministerio maneja una vasta fuente de recursos, estudios y comentarios de muchos años para nuestra edificación. No quiere decir que ministerios sean libros andantes, pero sí tenemos acceso a mucho contenido.

Y así es, como el ministerio es una ayuda para comprender las escrituras. También, el ministerio es una ayuda para aconsejar frente a problemas que algunas veces no sabemos qué pensar ni qué hacer, porque la vida alguna vez se torna compleja. El ministerio es un grupo de personas para el servicio del pueblo de Dios y cumple el propósito para que desarrollemos mejor la relación con Dios, ayudando en ese sentido.

El hecho de pensar que no nos comunicamos con el ministerio porque está muy ocupado y me da pena molestarlo, es como no llevar consigo esta quinta piedra y no recurrir a personas dedicadas para ayudarnos. Siempre habrá tiempo. Siempre habrá tiempo. Solo, por favor, no se vayan a anojar como me pasó una vez, que una persona me llamó por teléfono y no contesté. Muy molesto, al otro día me dijo que yo tenía que estar todo el día al teléfono con la mano, en mi mano, para atender todas las llamadas de los miembros. Debía atender de inmediato.

Entonces, debemos dar las cosas a la parte sensata. Siempre habrá tiempo. Tal vez en un minuto no, pero se pueda agendar, se puede organizar. Para eso está el ministerio. Primera de Pedro, capítulo 5.

Primera de Pedro, capítulo 5.

Y versículo 2.

Ya estamos casi finalizando con esta piedra, la quinta piedra. Versículo 2.

Como se dice en el primer Papa y todo eso aquí vemos.

Y el consejo que da es cuidar de la iglesia, no por fuerza, no creyéndose superior, controlando las vidas de la greia. Porque las vidas de la greia no le pertenecen al ministerio. Sino siendo ejemplos, guiando, apacentando como lo hace un pastor con sus ovejas. ¿Acaso hemos visto a los pastores de ovejas que le están pegando a todas para que entren?

Los va guiando, los va causando y caminando.

Ese es el espíritu correcto del ministerio de una iglesia de Dios en Cristo Jesús.

El inéxito ministerial es una piedra importante en nuestra relación con Dios. Debemos guardarla en nuestro surrón para enfrentar las grandes pruebas que vengan. Ahí tenemos las cinco piedras.

Oración, piedra número uno. Estudio de la Biblia, piedra número dos. Meditación, piedra número tres. Ayuno, número cuatro. Y el nexo ministerial.

¿Qué piedra vamos a utilizar cuando vengan las pruebas?

¿Cuál de estas cinco piedras que utilizó David fue la que eligió David?

En realidad, esta pregunta es un juego porque es al aire. ¿No sabemos cuál de estas cinco piedras en realidad no importa? Lo que realmente importa es que David se preparó diligentemente.

Y él recolectó estas piedras, se preparó y tenía una relación íntima con Dios cuando se iba a enfrentar a Goliath. Eso es lo que importa.

Como conclusión, es muy interesante considerar que David utilizó una sola piedra al matar a Goliath. No fue que le tiró una y se fue otra y la tercera, la cuarta o la quinta fue la primera que se incrustó en la frente de Goliath.

Y le quedaron cuatro piedras en el bolsito. Yo nunca había pensado en eso. De las cinco, usó una, le quedaron cuatro.

¿Adivinen cuántos gigantes derrotó David durante su vida después de Goliath?

¿Adivinen cuántos gigantes?

Cuatro gigantes. En total fueron cinco gigantes, como las cinco piedras que él tenía. Muy interesante. En segunda de Samuel, capítulo 21 de versículo 16 al 21, describe estos cuatro descendientes de los gigantes. En segunda de Samuel, capítulo 21 del 16, sin adelante.

Pueden leer sobre estos cuatro descendientes de los gigantes que fueron derrotados por los valientes de David.

El primero, E.B. Benoit. El segundo, Saf. El tercero, Goliath Getheo, que no era el Goliath del primero, sino que era el hermano de Goliath. El cuarto, que no aparece su nombre, pero es interesante porque tenía 24 dedos. 12 dedos de las manos y 12 dedos en los pies. 24 dedos.

Estos eran cuatro descendientes de los gigantes en Gath, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos, segundo de Samuel, 21-22.

Esta interesante coincidencia la traemos a colación, porque así como David seleccionó cinco piedras lisas del arroyo y las cargó en su surrón, consideremos nosotros también cargar en nuestros sacos pastoriles estas cinco piedras para consolidar una estrecha relación con Dios.

Sea la piedra que sea, tienen que estar en nuestro saco. Sea la piedra que sea.

Una oración constante, un estudio intensivo, una meditación profunda, un ayuno sincero y un buen apoyo ministerial, una buena guía ministerial. Carguemos nuestras piedras diligentemente. Fortalezcamos nuestra relación con Dios en estos tiempos tan conmocionados por el clima, por la confusión, por la falta de fe, por la lejanía de Dios y cumplamos lo que el joven pastor declara frente al incircunciso.

Algo muy parecido que podemos parafrasear sobre nuestras vidas cuando enfrentamos las pruebas. Volvamos a 1 Samuel 17.

Ya tenía un dedo aquí. 1 Samuel 17.

Y versículo 46.

El Eterno te entregará hoy en mi mano.

Y yo te venceré y te cortaré la cabeza.

Y daré hoy los cuerpos de los filisteos en las abes del cielo y las bestias de la tierra.

Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

Y toda la tierra que yo soy, David, el que derrotó a Goliath.

Fíjese cómo David se presenta. Y sabrá toda esta congregación que el Eterno nos salva con espada y con lanza, porque del Eterno es la batalla y Él os entregará en nuestras manos.

Al final, toda la gloria y la honra es para Dios.

Con quien nosotros trabajamos esa relación estrecha.

Entonces, no olvidemos de cargar nuestro saco pastoril.

Carguemos estas cinco piedras. Acordémonos de este evento de Goliath y David. Pero el cómodo David venía preparado. Él no venía a la aventura. Él analizó la situación.

Él venía con una crianza temerosa de Dios.

No venía así. A ver, saquemos uno y el Espíritu Santo de Dios. Y entonces tenemos un superhombre con un espíritu contrito.

Acordémonos de esta enseñanza y que toda la gloria sea para nuestro Dios. Si Dios es con nosotros, esto es. Si Dios está muy cerca de nosotros con estas cinco piedras, si cargamos estas piedras en nuestro surrón, ¿quién contra nosotros?

Por eso, que vengan los gigantes. Buenas tardes a todos.

Subtítulos por la comunidad de Amara.org

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.