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Cuando nos dio nuestra niña menor, Regina, hace un año y fracción atrás, un año y media atrás, todo estuvo normal dentro de lo que se espera en un nacimiento. Sin embargo, a los tres meses de vida de ella, notamos que tenía algo extraño en su postura, en su cuello, en su cabeza. En ese tiempo nos encontramos en Chile y asistimos a varios doctores y especialistas que pudieran estudiar qué es lo que estaba sucediendo. El cuento corto es que ella nació con lo que se llama una tortícolis congénita. Es decir, dentro del vientre de la madre, ella se acomodó de una manera que se le acortó un músculo, que se llama el esterno más cleído, creo que se llama. Entonces eso hacía que tenía una fijación hacia un solo lado. Y eso nosotros lo notábamos, pero pensábamos que era normal. Entonces comenzamos con, todavía seguimos, con una realidad que nunca habíamos vivido antes. Esto de estar asistiendo a estos lugares, conociendo gente, viendo otras realidades que no acostumbramos a ver.
Refiero al mundo de las terapias ocupacionales o terapias físicas que se realizan sobre las personas que lo necesitan. Como le decía, nosotros seguimos en ese mundo y ha resultado para nosotros muy interesante escuchar los comentarios tanto de los terapeutas como de los padres e incluso de sus hijos.
Y me gustaría en esta oportunidad hablar de este mundo de las terapias y también de las personas que son tratadas por los terapeutas. Vamos a ver que tiene mucho que ver con nuestra naturaleza humana si aplicamos espiritualmente una lección muy interesante. El título del sermón es personas con discapacidad. ¿Qué es una discapacidad? ¿Podría usted definirlo? Podría imaginárselo. Definámoslo. Hay que definir estos conceptos que son muy importantes. Una discapacidad es una condición que algunas personas poseen y que les infringen en la vida de las personas que son tratadas por los terapeutas. Es una condición que los hace limitados para interactuar de manera plena en la sociedad. Es muy importante definirlo como les he dicho porque muchas veces por ignorancia, porque no sabemos, porque no nos ha interesado, tal vez, ofrece una discapacidad, porque no nos ha interesado, porque no sabemos, porque no nos ha interesado, tal vez, ofendemos en estos y otros aspectos, pero principalmente en esto de la discapacidad. A ver, ¿cuántos leyeron en informativa de hace un par de semanas atrás? ¿Qué es la primera palabra que usted se le viene a la mente cuando ve esta imagen? Puede ser un lugar que se pone en un asiento particular para que la gente pueda sentarse, puede ser un estacionamiento para los carros, pero principalmente, y lo digo yo, porque usted sabe mi vocación de diseñero gráfico, trabajo mucho con las imágenes, y lo asocio mucho a una imagen, a una palabra. Entonces, la primera palabra para mí era discapacitado, probablemente ustedes también, o minus válido. ¿Qué podría ser lo que ustedes también pensaron en este momento? O algo similar. Aquí lo que hablamos hace un par de semanas, como les digo, si lo leyeron y se le olvidó, bueno, aquí hay un repaso. El uso de la palabra aislada como discapacitado para referirse a una persona que tiene una discapacidad que es considerado peyorativo, según la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Decirle a esta persona discapacitada como discapacitado o minus válido, es como si la despojáramos de su integridad y sólo nos refiriéramos a sus limitaciones. ¿Dónde nos gusta que nos llamen por nuestras limitaciones o diferencias? ¡Eh, gordo! ¡Oye, flaco! ¡Oye, turnio! etcétera, etcétera. Somos así, de la escuela que venimos con esa naturaleza, de pequeños. Y decir discapacitado es eso, que en realidad no importa la persona y mucho menos su nombre, sino que nos enfocamos en su limitación que es visible. Nos damos cuenta de meditamente cuando una persona tiene discapacidad. Y le decimos, es que es un discapacitado, es que es minus válido. Así hacemos ese ejercicio. Y lo correcto para que lo aprendamos todos y lo repasemos es llamar como una persona discapacitada. Persona discapacitada, no discapacitada. Eso es lo importante.
Y mucho menos, y eliminar de nuestro vocabulario, tal vez llamarles como minus válido. Que todavía es más peyorativo, con una carga peyorativa mucho más grande. La misma palabra lo dice, no? Menos válido. Esta persona es menos válida. Imagínense cómo nos expresamos. Es un ejercicio muy interesante. Así vamos a evitar ofender por ignorancia. Yo no lo sabía. Estaba ignorante en este tema. Hasta que la vida me llevó acá y a estudiar un poco más a fondo. En este mismo ejercicio de cambiar nuestras palabras y nuestras palabras generan realidades, podemos hacer un ejercicio que puede ser escalable, lo podemos empezar a ampliar. Porque tiene que ver con el cómo miramos nuestro mundo. Tiene que ver con el cómo miramos a las personas que habitan el mundo. Tiene que ver con el cómo miramos a nuestros hermanos. Tiene que ver con el cómo miramos a nuestros familiares.
Tal vez usted no se ha dado cuenta de que tenemos un Dios con un desarrollo humorístico muy alto. Porque si estamos hablando del cómo nos miramos, Dios utiliza un recurso literario que es la exageración y una caricaturización de cómo nosotros nos comportamos como seres humanos. Aquí me estoy referiendo. Mateo 7. Vamos a Mateo 7, que es la primera escritura. Mateo 7.
Lo hemos hablado algunas veces esto de Balam, el asena que habla y todo eso. Aquí también hay un versículo, en versículo 4 de Mateo 7.
Hay algo tremendamente jocoso. Por esto que le dice Dios, Cristo, hablando aquí. Mateo 7, versículo 4. ¿Cómo dirás a tu hermano? Déjame sacar la paja de tu ojo y he aquí la viga en el ojo tuyo. Este versículo se utiliza muchas veces para corregir como correctivo. Porque somos autos justos y todo, ¿no? Pero no ten ustedes también que tienen un alto grado de humor. En este versículo, y en lo que estamos... vamos a estudiar ahora.
Es altamente caricaturesco. Y esto de la exageración es... Llega a ser hilarante, imaginarse que una persona tiene una viga metida en su ojo. Eso. Por lo menos, si lo vemos desde ese punto de vista, sí podemos entender que Dios nos muestra de una manera con un humor el cómo somos. El cómo somos. Ahora bien, el contexto de Mateo 7, que vamos a estar un poco también desarrollando. Comienza en el versículo 1. Cuando dice, no juzgueis para que no seáis juzgados.
¿Cuántas veces hemos leído estos pasajes? No juzgueis para que no seamos juzgados. Y muchas veces tratamos de vivir una vía tranquilo, tranquila, y decimos, yo no soy nadie para juzgar. Porque la escritura lo dice. Aquí lo estamos leyendo. Hemos dicho estas frases muchas veces. Estoy seguro que sí. Lo paradónico es que, por naturaleza humana, nosotros juzgamos todo el tiempo. Todo el tiempo estamos juzgando. Y lo peor es que lo hacemos mal. Y lo peor es que lo hacemos mal.
Pensemos por un momento que el capítulo 7 de Mateo 1 lo vamos a tomar de manera aislada. Y no hay un contexto en el español que lo entendemos así. Sin hermenéutica, exégesis, etcétera. Sin griego, sin sentido común. Entonces, vamos a tomarlo así. Si lo tomamos así, estaríamos casi como cayendo en la teoría de la relatividad, pero no de Einstein, sino que del mundo moderno. Es decir, algo que es bueno o malo en realidad depende de la situación, de la conveniencia. Y podemos llegar a decir, mire, todo lo que haga el resto está bien, es su vida. Mientras no me afecte, allá las personas. No juzgar, no juzgar. Escuche lo siguiente. Metamos en este tema.
Una escuela de Kinder en Suecia, que tiene niños entre 2 y 7 años, que está financiada por el Estado, está demostrando ser muy popular y cuenta con una larga lista de espera por su moderna manera de educar a niños y niñas. Para la escuela egália, su objetivo es liberar a los niños de las expectativas sociales basadas en su sexo.
Por eso, han implementado detalladamente un moderno estilo para educar a los pequeñitos, dándoles el amplio espectro de decisión derribando tabúes de géneros. ¿A quién me refiero con esto? ¿Qué es lo que hace esta escuelita? No leen libros de princesas y dragones, los tienen seleccionados, sino, algunos como por ejemplo, dos jirafas que adoptan a un cocodrilo bebé abandonado. Entonces ya no está esto de hombre y mujer en los cuentos. Las vestimentas son también sin sexo, no son de colores, ni rosa, ni amarillo, ni celeste, ni nada, sino que es un color neutro. Igual para todos, los juguetes están todos revueltos, no hay juguetes de niño y juguetes de niñas, sino que los niños llegan aquí y eligen con quién quiere jugar.
Si el niño quiere jugar como muñeca, está bien, si la niña con tractores y construcción, está bien, no se puede verse o mezcla. No se les llama niño o niña, sino por su nombre. O se les llama gen, HEN, que es una manera de referirseles a ellos de manera neutral, sin una connotación de género. Si se fijan ustedes, es todo un sistema para pequeñitos donde ellos no tengan una definición como tal y que ellos la busquen.
Me recuerda, estuve averiguando algo que está empezando a moverse las redes, lamentablemente, allá en Chile comenzó una corriente bien extraña de incluso cambiar nuestra manera de hablar, para ser inclusivos. Fíjense hasta donde hemos llegado y mucha gente lo está tomando. En vez de decir bienvenidos a todos, la gente que está incluyendo a hombres, mujeres, LGTB, y toda la gama de todos los colores del arcoiris, dicen bienvenides a todos. ¿Lo puede creer? Ya hay escuelas en Chile que están poniendo ahí.
Bienvenides. ¡Ah, oye, qué escuela tan maravillosa, qué inclusiva! Donde todos pueden ser parte de esto. Y esto está moviéndose. Hasta nuestra manera de hablar está siendo modificada por esta corriente. Entonces, tal vez no nos afecte hoy directamente.
Pero ¿Usted qué opina respecto a esto? Deberíamos tener una opinión porque tenemos una formación bíblica. No podemos hacer tapar el sol con un dedo. Tenemos una formación bíblica y tal vez podríamos tener algún comentario respecto a lo de la escuela, esto de Suecia. Y podríamos tal vez empezar a recordar este versículo. Instruir al niño en qué, en su camino. Todos conocemos eso, lo cantamos. O podríamos decir, mejor dejélo libre para que pueda elegir lo que le plazca. No importa cómo haya nacido. Tenemos una opinión formada respecto a cosas como estas. Debemos tener un discernimiento respecto a estas situaciones, pero no una condenación. Ya ahí es otro tema, la condenación. Y tiene que ver con Mateo 7, esto de no juzgar. Veamos un poco más. Volvamos a Mateo 7. El contexto de Mateo 7 de nuevo, capítulo 6, que viene el sermón del monte. Habla de la ley, Mateo 517. No he venido a abrogar la ley. Habla de varias cosas. Por ejemplo, Cristo instruye a que no debemos realizar obras caritativas como lo hacen los hipócritas. Mateo 6, uno al cuatro. Pueden leerlo después. Cristo instruye a no orar como lo hacen los hipócritas.
Mateo 6, cinco al ocho. Cristo instruye a no ayunar como lo hacen los hipócritas. Mateo 6, 16 al 18. Y finalmente, Cristo enseña a no juzgar hipócritamente. ¿Qué es lo que acabamos de leer? Esa es el contexto que está de Mateo 7, del 1 al 5. La intención y el objetivo es ser íntegros en lo que hacemos. No es no ayunar, no es no orar o no dar algo generoso, donde la persona necesitaba, sino que el cómo lo hacemos, de manera hipócrita o de manera integral. De eso habla Mateo 6 y 7. De hecho, podemos poner Mateo 7, 1 y le podemos poner una anotación. De Juan 7, 24. No juzgéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. Entonces, sí, en realidad hay que juzgar. Pero, no hipócritamente, con justo juicio. El contexto de Mateo 7 lo explica por sí solo, que es lo que acabamos de hacer. Entonces, no podemos decir que no nos podemos meter con nadie. Esto de la escuela. Si tenemos un comentario, si tenemos un juicio respecto a esta situación, si tenemos una formación bíblica, de eso estamos hablando. Cuando el juicio es hipócrita, que es lo que está atacando aquí, Mateo 7, 1 y al 5, estamos más que nada hablando de una condenación. De hecho, Mateo 7, 1, cuando dice no juzgar, habla del griego crino, que es justamente no ser juez, no aplicar sentencia, no condenar. Entonces, ahí vemos todavía un poco más el complemento del griego. ¿A qué se está refiriendo? Jesucristo. Cuando dice no juzgéis para que no seáis juzgados. El grino con K tiene que hablar con entonces como sentarse como juez, de aplicar una sentencia y de condenar. Eso ya es diferente. Cuando Dios nos dice no juzgéis, en realidad nos amonesta sobre la intención del juicio con una inclinación a condenar. Cuando uno tiene esa particularidad de criticar como para echar abajo, empieza a inclinarse hacia una condenación, a criticar con dureza, a ser juez, a descubrir las faltas, ser negativo y destructivo con las demás personas. Esto es juzgar hipócritamente. Esto es lo que nos está hablando Mateo 7. De esto nos está hablando. Pero eso dice Mateo 7.5. Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Ella se empieza a entender un poco más. Aquí se está refiriendo aquí Mateo 7. Mateo 7.1 al 5 se puede resumir en tres partes. De versículo 1 al 2 es no seamos hipócritas. De versículo, perdón, no ser juez. De versículo del 1 al 2. No ser juez. No ponerse en la silla del juez. Versículos de 3 al 4 no ser hipócrita. Y versículo 5 sí ser hermano. Se puede resumir en esas tres puntos. No ser juez, no ser hipócrita. Y sí ser hermano, que es el versículo 5. Cuando dice, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Ahí viene la intención que uno debe tener sobre nuestros hermanos. sacar nuestra viga, que no nos deja ver. Y juzgamos mal con esa viga, nuestro ojo. En el mundo las cosas son muy relativas.
Y también todo varía, ¿no? El juicio. La gente se basa en juicios de las leyes civiles, pero hoy día, hoy por hoy, también se juzga deliberadamente sin ningún conocimiento. O sea, la gente no se pone de acuerdo para establecer una estándar de calidad. Un ISO 9000 respecto a la moral. Nadie se pone de acuerdo. El mundo se rige con morales flexibles y que se ajustan a sus propios intereses. Pero por otro lado, nosotros que estamos en la iglesia, hacer conocedores de la palabra de Dios y sabiendo que debemos juzgar con juisto juicio, es decir, con justicia, de dónde nosotros nos nutrimos para juzgar con justo juicio. ¿Cuáles son nuestros estándares de calidad? ¿Cuál es nuestro ISO 9000 en la iglesia? Los mandamientos de Dios. No, es que la ley está abolida. Entonces, ¿qué tiene? Es una iglesia sin forma. Los mandamientos de Dios no son gravosos y están basados en el amor. Juzgar con justo juicio es demostrar amor por el otro. Juzgar hipócritamente, cuando dice no juzguéis, no condenéis, que así lo podemos entender un poco mejor, condenar es demostrar egoísmo y vanagloría. Y el foco está en uno, en lo bien que hace uno las cosas. Y vamos más adentro. Santiago 411.
Sólo ese versículo. Santiago 411. Santiago 411.
No eres acedor de la ley, sino juez. Y si tomamos a Mateo 7.1, imagínense un juez que tiene una viga en el ojo y está ahí para ver los problemas. Caricaturescamente podríamos imaginarnos eso, sentándonos como jueces. Se cree, se piensa, malamente, que murmurar no es algo tan grave. En el mundo. Y entiéndase murmurar como lo entendemos. Yo creo que tiene problemas en definir lo que es una murmuración. Una murmuración es difundir calumnias del hermano sin que esté presente en grupos selectos donde se transmiten detalles confidenciales de información. Qué elegante suena. Pero eso es una murmuración. Dicen que no es una murmuración, pero es una pareja de una pareja de una pareja de una pareja. Dicen que, y póngale, lo que alguna vez escuchamos entre nosotros. Alguien me dijo, pero no te puedo contrargar, porque no se puede contrargar, porque es una transmisión. No se puede contrargar. Pero no podemos contrargar a nosotros. Alguien me dijo, pero no te puedo contar quién. Qué? Póngale la frase. ¿Somos acaso jueces de nuestros hermanos? Si somos jueces, entonces, Señor juez, lance su piedra, y lo de frente, y no esconda la mano. Una murmuración es un gesto profundamente cobardes. ¿Y debemos decirlo así? Es un gesto fácil, pero es tóxico, y también, a la vez, es muy triste. No puedo centrarme en el sermón en juzgar con justo juicio y establecer toda una rama de esto. Estamos enfocándonos en las cosas que hacemos mal. Todos, sin excepción. Y ya vamos a ver por qué. Una murmuración es grave. ¿Y saben por qué? En Mateo 7, que estábamos hablando de esto, de la diga en el ojo, se encuentra una ley. ¿Qué se llama ley de oro? A veces, trataron el resto como queremos que nos traten. No juzguéis para que no seáis juzgados, porque así vamos a ser tratados. Así nos van a condenar. Entonces, una murmuración es grave porque violamos esa ley de oro. Yo creo que nadie quiere que hablemal de nosotros y que no se nos diga enfrente, ¿no? Por lo menos, para defendernos. ¿Quién quiere que hablemal de uno y que... por lo menos, dame oportunidad para conversarlo. Es grave porque nos aplicamos impunidad levantándonos como jueces. ¿Yo puedo ser juez? ¿Yo puedo murmurar? Es grave porque nos condenamos a nosotros mismos. Y es grave porque, imagínense aquí, usurpamos el derecho que solamente le corresponde a Dios. Nuestro juez. Creemos que podemos sentarnos en su silla. Pues eso es grave. Nada bueno hay aquí. Todas las iglesias tienen este problema. Todas. Es muy común. Es muy grave. ¿Y el mundo que hace? ¡Lo aplaudé!
Lo alaba, lo ensalza. Lo consume día a día en todos los medios de comunicación. Vea las campañas políticas aquí en México. ¿De qué se tratan las campañas? Hablar mal del otro. Ya ni siquiera es hablar de lo uno que candidato que puede acertarlo cual cosa. Ya nadie les cree. Entonces, echemos abajo al otro. Y el mundo dice que es malo que es el otro. Voy a aportar por ti porque parece que no eres tan malo. Fíjense cómo piensan las gente. Las masas que no tienen estas estándares de calidad como nosotros sí tenemos en la iglesia. Estas campañas se basan principalmente y cada vez son más agresivas en todo lo malo que hace el otro. ¿Saben qué es una técnica tan moderna? ¿Satanal lo hizo? ¿O no? ¿Hablando mal de Dios? No tenemos los detalles. Pero él quería derrocar al juez. ¿Y qué pasó? Viene la rebelión. Esa es la espíritu que hay detrás de una murmuración. No hay murmuración bien intencionada. Perdónenme, pero no hay una murmuración que sea bien intencionada. Porque una murmuración se hace cuando la persona no está. Y eso ya es una gravedad.
No estamos hablando de hablar bien del otro. Que es diferente. Hablar bien del hermano. Me enfocarnos en algo bueno. Eso es muy diferente. ¿Qué diferencia hay entre lo que hace el mundo y lo que hacemos o permitimos en la iglesia, nuestra iglesia, nuestra casa, nuestra familia? ¿Qué diferencia hay? Tiene que haber diferencia. Para ser reyes y sacerdotes, no podemos ponernos a juzgar en el milenio. Es ahora que practicamos ese justo juicio. Y la murmuración no es eso. No es fácil esto. Yo sé. Es una lucha constante porque somos seres humanos.
Fíjense que por eso tomamos el tema de las personas con discapacidades. ¿Por qué? Porque de una manera muy natural y de una manera muy rápida, juzgamos según las apariencias. ¿Cómo el mundo nos rodea? Eso es lo que nosotros juzgamos inmediatamente. Y juzgamos mal. Cuando le decimos a una persona discapacitado, menos válido, ya vimos. Hay aflora nuestra esencia. Y ofendemos sin conocimiento. Y nos enfocamos en los errores.
¿Por qué eso es lo que resalta la vista? Cuando uno ve una persona discapacitada, inmediatamente. Yo creo que nadie dice, no, estamos todos bien. Aquí hay algo raro, dice. Porque es natural en nosotros. Y nos enfocamos en eso raro. Condenamos todo el tiempo a pesar de tener las herramientas de justicia para juzgar con justo juicio. Como les digo, no tenemos el tiempo para enfocarnos en lo que es el justo juicio. Porque sabemos las herramientas. Tenemos Mateo 18. Tenemos la actitud del niño de ganar al hermano, como dice Mateo 7. Y el cinco, saca tu viga y ahí vas donde tú hermano. Esa es la actitud detrás de ayudarle al hermano. ¿Qué puede tener un problema?
Fíjese que si Dios nos mirara como nosotros miramos al mundo, nos podría decir perfectamente si en tal zona hay 20 pecadores, allá hay 5 pecadores, aquí hay 30 pecadores. Dios no nos llama así. Nos dice hijos.
Porque sí somos pecadores, ¿no? Pero nos llama hijos. Fíjese como Él nos llama. Nos cuenta nuestros cabellos. Así nos trata Dios. Todos somos pecadores, ¿no? No podemos lanzar la primera piedra. Romanos 3.23. Todos, no hay ninguno que se salve. Pero Dios nos llama así, sus hijos. Somos imperfectos, somos pecadores, pero somos sus hijos. Por eso esta naturaleza que tenemos todos, por ser humanos, por ser seres humanos, la manera de contrarrestarla, es, ¿saben qué? Una terapia, una rehabilitación, un reacondicionamiento. De hecho, el justo juicio que lo tenemos medio escondido, porque ya dije por qué, se debe ir logrando para poder discernir el bien del mal. Podemos poner ejemplos en el mundo. No, ellos hacen... Yo no sé si está bien o mal, yo no soy nadie para juzgar, pero sí tenemos la capacidad. Y entendemos la actitud, que es otro tema también muy complicado, para no tener confusiones, ni dudas, ni cosas a medias. Esa es la relatividad que hay en el mundo. Ebreo 5. Hemos leído esto, en otras oportunidades. Ebreo 5, versículo 14.
Ebreo 5, versículo 14, porque el alimento sólido es para los que han alcanzado a maures, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el disimplimiento del bien y del mal. ¿Hemos hecho un ejercicio con pesas y la gimnasia? Sí, pero con la mente y el espíritu, que es muy diferente. Esto de ejercitar el justo juicio. Podemos equivocarnos, pero hay que ejercitar el justo juicio. Tenemos que discernir el bien del mal. Esa es nuestra gran trabajo en el mundo, en la tierra. No condenar. Ahí ya es otra cosa. No condenar. Lo que leímos en hebreo 5-14 es lo menos practicado. ¿Quién quiere que le enseñen una vida correcta? Para lograr un disimplimiento del bien y del mal, sin ir más lejos, ¿qué es lo que se le ofreció a la mujer? ¿Qué podía ser como Dios y vas a conocer? ¡Todo! Rápidamente, sin esfuerzo. Pero ese no era el camino. Pero en estos últimos años, yo creo que la iglesia, en muchas de sus publicaciones, habla mucho de Isaías 5. ¿Se los leo? Isaías 5-20. ¿Hay de lo que a lo bueno dice malo y a lo bueno malo? Dije bien. Hay de lo que a lo malo dice bueno y a lo bueno malo. ¿Qué hacen de la luz tinieblas? Y de las tinieblas, luz. Que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo. Está todo el mundo patas para arriba. Pero leamos los tres próximos versículos del 21 al 23. Hay de los sabios en sus propios ojos y de los que son prudentes delante de sí mismos. O sea, yo estoy súper bien. Yo estudié en tal universidad. Psicólogos, antropólogos, filósofos, teólogos. Expertos dicen qué y nos ponen ahí entonces. Esta escuelita de Suecia en realidad es una innovación tremenda al mundo y es futurista, etcétera. Los expertos. Expertos en qué? En un conocimiento humano. No en el de Dios. Versículo 22. Hay de los que son valientes para beber vino y hombres fuertes para mezclar bebida. Todo está atras tocado. ¿Qué es valentía y en beber vino y mezclar bebida fuerte? ¿Qué tipo de valentías es?
Y 23. Los que justifican al impío mediante cohecho y el justo quitan su derecho. Sale verso, sin mayor esfuerzo en el español. Los que justifican al impío mediante cohecho y al justo quitan su derecho. ¿Qué pasa con la política hoy día? La gente no quiere ver que se les instruya un camino definido, sino que quieren encontrar al propio, de acuerdo a sus sentimientos. Píjese que todos los malos caminos están basados en los corazones y los sentimientos del mundo. Yo siento que tengo que matar a mi mamá. Entonces, hay que respetarlo, porque eso es lo que siente. ¿De qué se trata, entonces, si el corazón es perverso? Por eso Dios nos da su ley.
Nosotros estamos en un ejercicio para aplicar justo juicio, porque tenemos claridad de ese camino que no es nuestro. Ese conocimiento no es algo humano. Es Dios quien lo puso aquí, a través de su santa, justa y perfecta ley. La ley revela el pecado. Nos muestra los errores que debemos corregir priorizando las cosas espirituales, no carnales.
Y la terapia que necesitamos continuamente es espiritual.
Porque tendemos hacia la carne, lo que habla siempre Pablo, en romanos.
Por eso, para no estar tan en la carne, guardamos la ley de Dios. Guardamos los sábados, diez mamos, vamos a las fiestas. Separamos las carnes limpias. Esto del bien y del mal tiene mucho que ver con lo que uno come. A ver, ¿qué voy a consumir? Todo junto, os voy aquí. Esto es limpio y esto es inmundo. Esa separación tan práctica, que es higiénica y es para nuestro bien, tiene que ver también con la salud espiritual. O la higiene espiritual que alguna vez mencionamos atrás.
Ejercitamos los sentidos para obtener un justo juicio. Sentidos espirituales.
¿Por qué? Escuche bien esto. Somos personas discapacitadas espiritualmente. Y necesitamos terapia espiritual.
Somos personas discapacitadas espiritualmente. Y necesitamos terapia espiritual. En una de las conversaciones, varias que he tenido con estos terapéutas de las clínicas, donde hacen terapias, conversando un día me preguntó, y se los preguntó a ustedes, se los planteó a ustedes.
Si vemos a un niño con discapacidad, que puede tener una pierna menos, brazos descordinados, cualquier tipo de discapacidad, si nosotros vemos a un niño, a un adulto, y se cae al suelo, y que empieza a levantarse lentamente con mucho esfuerzo, ¿usted qué haría? ¿Le ayudaría? ¿O lo dejaría ahí? ¿Que se levantara solo? Es una pregunta difícil. Probablemente, porque nos comueve la situación, lo levantaríamos.
Pero el terapéuta, que es un experto en esto, ¿sabe lo que me dijo? No. Téjelo. ¿Por qué? Porque si le ayudamos, y le volvemos a ayudar, y le volvemos a ayudar, ¿cuándo esa persona va a aprender a valerse por sí mismo? No se va a valer. Y siempre va a haber alguien ayudándole y ayudándole. De hecho, muchas veces estos niños, ellos me dicen que crecen, son adultos, son adultos, son adultos, y se les ha ayudado tanto, que necesitan algo, y dicen, ¡Ay, soy una persona con discapacidad, alcánzamelo! Y no son capaces de hacer el esfuerzo, porque han sido instruidos de esa manera. Por eso, al final, hace un daño. Yo no soy un terapéuta, son palabras de esto de un terapéuta.
Entonces, así también con nosotros, si lo llevamos al ámbito espiritual, es que no es un terapéuta. Si lo llevamos al ámbito espiritual, muchas veces, cuando estamos en las pruebas, en las tentaciones, queremos que Dios nos saque, ya, que se acabe todo. Y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo. Algunas veces el esfuerzo tiene que ser muy grande para salir, porque si Dios estuviera todo el tiempo ayudándonos, no vamos a aprender. De la misma manera. Por eso, el sábado no siempre es una alegría. ¿Estamos cansados? ¿Dormimos mal? ¿Nos quedamos dormidos en el sermón? Es difícil.
Obviamente, si el niño tiene un accidente y no puede pararse, claro que podemos ayudar. No estoy hablando de ser aquí dañinos, ni por nada de eso. Pero creo que sí se me entiende el punto.
Si logramos nosotros levantarnos con el esfuerzo y salimos a salir adelante de esa dura prueba, después va a ser más fácil. Vamos a poder levantarnos y hacer autónomos. Tal vez, después podamos caminar, aunque nos caigamos 70 veces o 500 veces. Tal vez después podemos trotar. Tal vez después podamos correr. Tal vez después podamos volar.
Como conclusión, aquí hago una frase que resumen todo lo que hemos hablado para que se cierre bien el círculo de lo que hoy día hemos dicho.
Una persona discapacitada tiene una condición que la limita a interactuar de manera plena en la sociedad. Eso lo definimos al comienzo cuando mostramos la imagen.
Un error de resaltar la discapacidad de una persona llamándole discapacitado o menos válido es un reflejo de nuestra naturaleza humana de juzgar mal por lo que vemos según las apariencias. Y nos enfocamos en esas limitaciones o en las cosas negativas. Porque una persona discapacitada tal vez puede cantar mucho mejor que usted, que yo. Puede ser un muy hábil en la matemática y podemos citar a Stephen Hawking.
¿Quién podría llegar al 1% de su cerebro de lo que hacía? Los científicos dicen que parece que incluso él no era una persona con ese mal, porque hacía muchas cosas y podía mover un músculo acá y un dedo. Y mire, ¿qué es eso? El contexto, hablando de lo que hemos hablado ahora como resumen, el contexto de Mateo 7 tiene como objetivo condenar la hipocresía. Recuerden que eso es lo que habla Mateo 7. Se condena la hipocresía, esa manera de hacer las cosas. Con el sentido. ¿Cuál es el sentido? De orar, de ayunar, de dar una una gran fe. Para que todos lo vean, para que todos vean que no he comido y estoy ahí, pobrecito de mí, que estoy ayunando. O orar públicamente. Esa es lo que está hablando Mateo 7. Y también de juzgar con ese juicio que es condenatorio. No debemos ser relativos en cuanto a nuestra manera de ver el mundo. Tampoco condenar deliberadamente. Si no, buscar justo juicio, como dice Juan 7.24. Y no olvidándonos de la ley de Dios que está abasada en el amor.
Murmurar es proclamarse juez. Autocondenarse y usurpar lo que sólo Dios puede hacer. También hablamos de la burbunación.
Y necesitamos terapia espiritual continua porque somos personas discapacitadas espiritualmente. Necesitamos terapia espiritual. Todos somos unas personas discapacitadas, espiritualmente.
Por lo tanto, cuando miremos nuestro alrededor no destaquemos las limitaciones que por medio de nuestra vista logramos entender o enfocarnos o errores y defectos de los hermanos. Muchas veces hay personas que pueden ser muy serias pero saben que algunas veces tienen un corazón muy grande.
Mucho más que las personas que uno piensa que son amorosas por lo que se expresa afuera. Tiene que haber una integridad también pero no por la vista no necesariamente por la vista.
Porque probablemente estamos viendo mal como dice Juan de juzgar con justo juicio no por las apariencias y muchas veces cuando estamos juzgando mal es porque tenemos una gran viga en nuestro ojo y no nos deja ver. No nos deja ver. Eso es lo que habla aquí de la exageración. No nos deja ver distorsión a la realidad y nos aleja de las cosas espirituales y el Espíritu Santo no puede trabajar. El Espíritu Santo no se nutre de eso. Vamos a terminar con lo siguiente. Y vamos a dejar una pregunta en el aire que la podemos responder en su casa en la semana. ¿O la podemos conversar?
Acuerdes entonces de esta imagen que es lo que hemos hablado hoy. Que todos la tenemos aquí adentro en nuestro Espíritu. Estamos todos iguales.
Si vemos una persona con discapacidad de la calle pero vemos que a pesar de eso se vale por sí sola con esfuerzo.
Puede ser una persona que no pueda ver andan con su bastón. Algunas veces para cruzar la calle se pueden valer porque escuchan el silbido de los semáforos que tienen su ruido o una persona que tiene una prótesis o una persona en sí de ruedas, etc. etc. etc. Se adapta a su entorno con mayor esfuerzo pero se adapta sin mayores problemas.
¿Sabía usted que en realidad no estamos viendo una persona discapacitada?
Porque según lo definimos es que no se puede adaptar. A pesar de sus limitaciones cuando la persona no puede autovalerse, es una persona discapacitada.
Pero cuando se adapta y utiliza ayudas externas, un bastón, un perrito, una prótesis, en realidad no estamos viendo una persona discapacitada. Por definición ¿Pero qué es lo que ha hecho el mensaje de hoy?
Entonces la pregunta final es ¿Se considera usted una persona con discapacidad?
Buenas tardes a todos.
Gracias.