Negociad entre tanto vengo

Usemos nuestros dones en el mundo, viviendo en paz hasta el retorno de Jesucristo.

Transcripción

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Me gustaría comenzar este mensaje leyendo dos parábolas. Y vamos inmediatamente a ver la primera. Habramos nuestras bibles, por favor, en Lucas 19. Aquí se encuentra esta parábola de las diez minas.

En Lucas 19.12. Esta parábola de las diez minas fue relatada por Cristo después de haber estado en la casa del rico de Saqueo. ¿Se acuerdan? Saqueo el que se había subido al árbol para que Jesús pasara por ahí lo mirara en las alturas. Entonces, Cristo comienza aquí en Lucas 19. Vamos a comenzar en el versículo 12 del 12 al 21. Vamos a leer solo un fragmento. Dice así, Lucas 19.12. Dijo, pues, un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas. Y les dijo, negociad entre tanto que vengo. Ese es el nombre del mensaje de ahora. Negociad entre tanto que vengo. Viro el primero diciendo, señor, tu mina ha ganado diez minas. Él dijo, perdón, del 13 me salté al 16. Quizás se perdieron ahí. Vamos en el 17. Él dijo, está bien, buen siervo, por cuanto en lo poco ha sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18. Vino otro diciendo, señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también, a este dijo, tú también seas sobre cinco ciudades. Y del 20 al 21. Vino otro diciendo, señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y ciegas lo que no sembraste. En esta parábola de las minas, cada siervo recibió una mina. Comprendemos que esta parábola corresponde a esa pequeña porción del Espíritu Santo, que cada uno ha recibido al realizarse el bautizo. Esa pequeña porción del Espíritu Santo. Lo que este hombre noble, Cristo, encargó a todos fue negociar entre tanto que vengo. Ese es el título del mensaje nuevamente. El primero, con su mina, produjo diez minas. El segundo, con su mina, produjo cinco minas. El tercero, tuvo miedo y lo guardó en un pañuelo. Hasta ahí dejemos esa parábola y vamos a ver ahora la segunda que les quiero relatar ahora, que está en Mateo 25. La parábola de los talentos. Mateo 25 y vamos a comenzar en el versículo 15. Mateo 25 y versículo 15.

Dice así, a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno. A cada uno conforme a su capacidad y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otro cinco.

Asimismo, el que había recibido dos ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cabó la tierra y escondió el dinero de su Señor. Después de mucho tiempo vino el Señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otro cinco diciendo, Señor, cinco talentos me entregaste. Aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su Señor le dijo bien, buen siervo y fiel, sobre poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor. 22. Llegando también al que había recibido dos talentos, dijo Señor, dos talentos me entregaste. Aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su Señor le dijo bien, buen siervo y fiel, sobre poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor. Y aquí, 24 y 25, pero llegando, el que había recibido un talento, dijo Señor, te conocía que eres hombre duro y que sigas donde no sembraste y recojes donde no esparciste. Por lo cual tuve miedo y fui y escondí tu talento en tierra. Aquí tienes lo que estudio, el talento que se le había entregado. Esta parábola se les entrega ahora diferente cantidad de talentos. Dos, sin, perdón, uno, dos y cinco. El primero, que recibió cinco talentos, produjo cinco talentos. El segundo, que había recibido dos talentos, negoció y ganó dos talentos más. Sin embargo, el tercero, que recibió uno, tuvo miedo y guardó ese talento en un agujero, la tierra. Vamos a ver la similitud de estas dos parábolas y la diferencia que hay para desarrollar el concepto de negociar lo que hoy tenemos. Para desarrollar ese concepto de negociar, que tiene que ver con el título del mensaje, que tiene que negociar entre tanto que vengo. Por un lado, la parábola de las minas se le da una mina a cada uno, una mina a los diez siervos. Y por otro lado, la de los talentos se le da respecto a sus capacidades. Se le entrega distinta cantidad de talentos. Esa es la única diferencia que podemos ver entre estas dos parábolas. La similitud es que los negociantes fueron fieles en lo poco, los buenos siervos, independiente de que haya sido la mina o haya sido dos talentos o cinco talentos, aquí dice que fueron fieles en lo poco. Otra similitud es que, solamente habiendo un crecimiento de esto que se les entregó, tuvieron una recompensa. Otra similitud es que los siervos malos tuvieron miedo y guardaron lo que se les dio, y lo que guardaron por miedo les fue quitado. No lo leímos ahora, pero al final sale que se les quita lo que ellos tenían. Y la última similitud es que todos tuvieron que rendir cuentas. El que había recibido un talento, el que se había recibido dos o el que había recibido cinco. Les vamos a hacer entregar ahora un material, por favor, si son tan amables. Por internet, por favor, si pueden poner el link del archivo que entregué para que puedan descargarlo las personas por internet, por el chat, por favor, que lo pongan aquí. Está esto que hablamos de las diferencias de las dos parábolas y las similitudes.

Pero también, le estoy haciendo entrega, que quizás alguno de ustedes, un fragmento o un artículo que quizás alguno de ustedes ha leído por ahí. Se titula, ¿Cómo anular a una persona? Una especie de guía. ¿Cómo anular? ¿Cómo anular a una persona?

Este es un recorte de un periódico de una periodista llamada Ana Cristina Aristisábal Uribe, que fue publicada en la columna del diario El Colombiano. Esta periodista, además de ser directora de la Biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana, además es comunicadora social, especializada en ética y con un máster en filosofía.

Bastante extenso sus títulos. Y quiero que por favor leamos el primer párrafo. Creo que ya están terminando, Rapartit. El primer párrafo de esto, que significa ¿Cómo anular a una persona? Leámoslo junto, por favor. Si me siguen aquí, dice. El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro, solo tiene que evitarle el esfuerzo. Impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas o posibilidades de cada día. Y que tenga que resolver dificultades. Ese es un fragmento que quiero leer con ustedes. Ustedes pueden leer el resto, después en sus casas. Lo interesante de esta reflexión es que en la Biblia encontramos este mismo principio. No obviamente de anular a una persona, sino que lo opuesto. Tal como lo describe la parábola de las diezminas y la de los talentos, independientemente de cuánto se haya recibido, ya sea la mina o ya sea los talentos, la cantidad de talentos, lo que más prevaleció en esta recompensa fue haber desarrollado algo con lo que ellos habían recibido. Y siempre esto, lo que habían recibido, había sido un poco. Según el Señor Noble, sobre poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré. El Espíritu Santo puede ser desarrollado. Los dones y los talentos también pueden ser desarrollados. Entonces comprendemos que el Espíritu Santo es aquel recibido cuando nos bautizamos. Esa pequeña porción del Espíritu Santo es lo que significa esa mina. Y los dones son los que tenemos todos aquí presentes en esta sala. Ya vamos a hablar un poco más de eso. Son los dones que hemos recibido. Y también estos pueden adquirir un crecimiento en el tiempo. Tanto el Espíritu Santo como los dones son elementos que pueden ser desarrollados. Y en este mensaje nos vamos a concentrar solamente la parte de los talentos. Ya comprendemos que los dos pueden ser desarrollados, pero vamos a enfocarnos ahora solamente en la parte de los talentos. ¿Qué es un talento? ¿Sabes de lo que es un talento? En la Biblia, un talento era una unidad de medida utilizada en la antigüedad en la zona del Mediterráneo.

En el Nuevo Testamento, un talento equivale a 60 minas. Esa es la relación que había de esta unidad de medida. Era como 21.000 gramos de plata, como 21 kilos de plata. Vemos que los talentos son descritos en la parábola como si fueran algo poco nuevamente. Sobre poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré, sobre poco, dos o cinco.

Y el pago mínimo en esta parábola de los talentos, o lo que recibieron ellos, los siervos, lo mínimo fue un talento. Veamos entonces la unidad del talento. Si nos basamos, aquí pueden ver también los apuntes que le acabo de entregar. Si nos basamos en Mateo 22, lo pueden anotar por ahí, donde la paga de un jornalero diaria era la de un denario. Es un lo que dice Mateo 22. Podríamos tomarlo como una media de paga en aquel entonces. Un denario por el trabajo de un día. Si vemos nuestra gráfica que tienen ustedes, si un denario es igual a un día de paga y 6.000 días de paga equivalen a un talento.

Esto es por los 21.000 gramos de plata. Para ganar un talento, un jornalero debía trabajar 6.000 días. Eso es lo que un jornalero medianamente, como una clase media, debía trabajar para ganar solamente un talento. Y eso equivale aproximadamente a 20 años, en lo que ustedes tienen en sus gráficas. En otras palabras, un talento equivale a 20 años de trabajo. Eso es lo que equivale en la media. Si usted quiere saber cuánto equivale, esto en su país, lo que tiene que hacer es el sueldo anual promedio de su país por 20.

Eso equivale a un talento en su país. Y si nosotros lo llevamos ahora a Chile, según la media, que son 400.000 pesos mensuales, quiere decir que 4.800.000 al año, un talento de 20 años de trabajo equivale a 84 millones de pesos. Eso es lo que valdría hoy por un trabajo medio, según la media que hay de sueldos a Canchile. Dos talentos, recuerden que estamos hablando de un talento, ahora dos talentos que son 40 años de trabajo equivale a 168 millones de pesos.

Y cinco talentos son 100 años de trabajo, es decir, 420 millones de pesos. Ahí está, en dólares, también basado en un sueldo medio mundial, que a mí me lo pueden ver si quisieran aplicarlo a sus países. Quizá usted piense que esto es un dineral, es una cantidad de dinero bastante grande. Sin embargo, Dios nos entrega estos dones de manera gratuita. Dios nos entrega estos dones de manera gratuita. Y esto es considerado por Dios como algo poco. Todos en esta sala tenemos talentos. Colasparábolas de escritas y con los talentos recibidos, ¿qué vamos a hacer con ellos? ¿Lo vamos a guardar en un pañuelo?

¿O los vamos a esconder en la tierra? ¿Qué vamos a hacer con ellos? Leamos por favor aquí Mateo 25, solamente un fragmento, o la última parte, Mateo 28. Mateo 25, 28. Mateo 25, 28 dice, quítale pues el talento y dadlo al que tiene 10 talentos. Y el 30. Y al siervo y al siervo y al siervo y al siervo y al siervo y al siervo y al 30.

Y al siervo inútil, echadle el tinieblas de afuera, allí será el lloro y el crujir de dientes. Obviamente, lo que se nos está enseñando aquí, es que lo que debemos hacer con lo que hemos recibido es negociar, entre tanto, que viene Cristo. Negociar con lo que hemos recibido. Utilizar, hacer crecer, desarrollar nuestros talentos. No debemos tener miedo a guardarlos en un pañuelo, tampoco debemos tener miedo para guardarlos debajo de la tierra.

El miedo que deberíamos tener sería miedo a no utilizarlos, por lo que acabamos de leer aquí en Mateo 25-28. Y entonces, ser valientes y agradecidos por haber recibido estos dones. Hoy día en la mañana estuvimos compartiendo con los jóvenes y hablábamos y relatábamos lo que significa la zona de confort. Hoy día en la mañana, quizás alguna de ustedes lo han escuchado, es un concepto bastante moderno en estas charlas motivacionales que se utilizan en todo grupo social.

Y esta charla motivacional lo que hace es que nos motiva a salirnos de nuestra zona de confort. Nuestra zona de confort es todo lo que nosotros acostumbramos a hacer a diario. Es un tipo de condición mental en el cual la persona opera con fronteras mentales, es decir, limitada en una zona de confort. Es donde nos sentimos seguros, donde nos sentimos cómodos, donde nos sentimos relajados. ¿Qué hay de malo con estar seguro, cómodo y relajado? ¿Qué tiene de malo esto? ¿Y por qué entonces deberíamos salir de esta zona de confort? Si es tan agradable. La respuesta es que esta zona, a pesar de ser segura, cómoda y muy, nos da un relajo muy grande, por otro lado es aburrido, es...

nos estanca, nos detiene y nos hace caer en la rutina. En otras palabras, no hay crecimiento, no hay desarrollo en esta zona de confort. En otras palabras, sería como guardar esa mina en el pañuelo, sería como guardar ese talento de abajo a la tierra, porque ahí está seguro. Ahí está guardado. Ahí no hay problema, pero por otro lado vemos también lo que le sucedieron a estos siervos, que guardaron lo que recibieron. Entonces vamos a ver solamente dos puntos para salirnos de nuestra zona de confort.

Dos puntos para salirnos de nuestra zona de confort. Número uno es enfrentar y superar los miedos y confiar en Dios. Los miedos son los que nos llevan a nuestra zona de confort y no nos dejan salir algunas veces. Por lo tanto, tenemos que enfrentar estos miedos, reconocerlos, pero también confiar en Dios. Veamos a nuestras Biblias cómo podemos enfrentar nuestros miedos. Aquí hay un ejemplo. En el viento, contrario a la noche, una barca era lo único a lo que se aferraba a los discípulos de Cristo.

Era azotada con las solas y tuvieron mucho miedo cuando tuvieron la aparición. Pedro fue capaz de enfrentar este miedo, superarlo y confiar. Veamos a Mateo 14, por favor, del 25 al 30. Mateo 14, capítulo 14 y versículo 25. Y a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron y decían, ¡Es un fantasma! Y de miedo se pusieron a gritar. Todos estaban aquí, ellos, en la barca aferrados, ahí, con mucho miedo. Y el 27 dice, pero enseguida Jesús les habló diciendo, tened ánimo, soy yo, no temáis.

Respondiéndole, Pedro dijo, Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo, ven. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas y fue hacia Jesús. Hasta aquí, todo bien. Pedro fue capaz de salir de su zona de confort, de su zona de seguridad y empezar a caminar sobre las aguas, confiando en Dios. Pero, viendo la fuerza del viento, tuvo miedo. ¿Se fijan lo que hace el miedo? Tuvo miedo. Y empezando a hundir, se gritó diciendo, Señor, sálvame. El miedo que sintió Pedro lo hizo querer volver a su zona de confort porque comenzaba a hundirse.

Él se empezaba a hundir, empezó a tener ese miedo. ¿Por qué dudó Pedro? Es una pregunta que todos nos hacemos. Él tuvo miedo, dio lo que sucedía alrededor de él y se empezó a dar cuenta de lo que estaba pasando.

Todos nos exhorta una y otra vez a confiar para salirnos de esta zona de confort, a tener esta fe y a perder el miedo, porque el miedo es el que nos hace a nosotros quedarnos en esta zona de confort. Porque ahí va ni un problema. Ahí estamos seguros, ahí es relajo.

Sin embargo, en esta zona de confort no hay crecimiento, como lo habíamos dicho. No vayan allá, pero la escritura que refuerza un poco esto es la de Josué, en el capítulo 1. Mira que te mando que seas valiente, dice. No temas ni desmayes. Josué 1.9. Ese es el punto número 1, enfrentar los miedos y confiar en Dios. El punto número 2 es ser motivados. Para salir de nuestra zona de confort debemos estar motivados para salir de ella. No quedarnos con los miedos, sino que salinos de ella. Me recuerda un poco, yo sé que todos conocen aquí lo que es el chavo del ocho. Y yo me di cuenta que es lo que más nos une con México es el chavo del ocho, increíblemente.

Y me recuerda un personaje que cada vez que le daban una idea, que le daban una brillante idea respecto a algo, qué es lo que decía? Es que quiero evitar la fatiga, decía. El señor Barriga. Cada vez que le tenía algo para hacer, él quería evitar esa fatiga y ponía excusa tras excusa. Una motivación que nos debería sacar de nuestra zona de confort y una de las más importantes se resume en lo siguiente. Para heredar el reino preparado, antes de la fundación del mundo, debemos poner nuestros dones al servicio de la iglesia, del cuerpo de Cristo. Esto está en nuestras Biblias. Justamente aquí en Mateo 25 volvamos a la parábola de los talentos. Después de que se relata esta parábola de los talentos, vamos a comenzar en el versículo 34. Entonces aquí habla de las dos. Y aquí va a hablar el versículo 34. Entonces aquí habla de las ovejas y de los cabritos. Y el 34 dice, entonces el rey dirá a los de su derecha que en este caso le estaba hablando a las ovejitas, le dice, Benid, benditos de mi padre, heredad, el reino preparado para vosotros, ¡Es la fundación del mundo! Ahí está. ¿Qué mejor motivación que esta? 35. Porque tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber. Fui forastero y me recibisteis. 36. Estuve desnudo y me vestisteis. Enfermo y me visitasteis. En la cárcel y vinisteis a mí. Saltémonos al 40. ¿En cuánto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos? Y aún a los más pequeños, a mí me lo hicisteis.

Cristo es el cuerpo que está constituido por todos nosotros.

Utilizar nuestros dones para beneficio de la iglesia significa que estamos edificando el cuerpo de Cristo. Estamos cuidando el cuerpo de Cristo. Por eso dice me disteis de comer. Me disteis de beber, refiriéndose al cuerpo.

Quizá usted piense que no tiene talentos o dones.

Y quizá le gustaría tener más. Veamos lo que sucede aquí con una iglesia en particular que tenía muchos talentos, muchos dones, en 1 Corintios 14, la Iglesia de los Corintos.

1 Corintios capítulo 14 y versículo 12.

Así también vosotros, pues, que anheláis dones espirituales que lo quisiera ahora, procurar abundar en ellos para edificación de la iglesia. Y también, por eso, por eso, que anheláis dones espirituales que lo quisiera ahora, procurar abundar en ellos para edificación de la iglesia. Para edificación de la iglesia. Un poquito más adelante, en el 26, aquí mismo.

14.26.

¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo.

Tiene doctrina. Tiene lengua. Tiene revelación. Tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Aquí está la clave, entonces. Saltevamos nos al 33.

Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos. Y el 40 para cerrar este capítulo acá de los dones, al final dice, pero hágase todo decentemente y con orden. Aquí no se trata de todos ponernos a hacer cualquier cosa, tiene que hacerse decentemente y en orden. Sabemos que la salvación es personal. Y no hay duda de ello. No estamos viviendo una vida para salvar al hermano. La salvación es personal. Pero, sin embargo, cuánto bien le estamos dando al otro? ¿Cuánto bien le estamos dando al otro? En otras palabras, si estamos en el camino del dar y no del obtener, ¿cuánto estamos dando al resto? ¿Cuánto bien le estamos dando al resto? ¿Cuánto bien le estamos dando al otro? ¿Cuánto estamos dando al resto? ¿Cuánto bien, cuánto uso de nuestros talentos estamos utilizando para el beneficio de la iglesia? ¿O lo estamos guardando en un pañuelo? ¿O lo estamos cabando bajo la tierra? ¿Tenemos miedo, quizás, a utilizarlo? ¿Temora qué? ¿Quiere evitar la fatiga? ¿Crees que de las parábolas los siervos malos fueron quienes se guardaron la mina o el talento? ¿Y cuando llegó su Señor les fue quitado lo único que habían guardado tan preciosamente? ¿Les fue quitado lo que tenían? Es decir, fueron egoístas. Ellos guardaron con mucho miedo. En la última conferencia general de ancianos se volvió a retomar un tema que ha significado mucho movimiento en las iglesias, en el buen sentido de la palabra. Un lema latente que todos tenemos que hoy madurar y considerar, que es crear o propiciar un ambiente para el crecimiento. La Iglesia de Dios en la historia ha pasado por momentos bien complicados. Y ustedes lo saben. Hoy, 24 de mayo del año 2014, estamos viviendo en paz. Valora usted esta libertad que existe en la Iglesia. Valora usted esa paz que hay en la Iglesia. Esa paz que extrañábamos antes. ¿La estamos valorando? ¿Nos damos cuenta de lo que tenemos? ¿Nos damos cuenta de lo que tenemos? ¿Nos damos cuenta de los 3000 m2 que tenemos para crecer en la Iglesia? ¿Todo el terreno que Dios nos pasó para administrar? ¿Nos damos cuenta de todo lo que podemos hacer crecer, desarrollarnos, conversar, enseñar, jugar, entretenernos, reír, compartir, cantar? Despertemos, hermanos. Hoy, no mañana, hoy es cuando debemos salirnos de nuestra zona de confort y extender nuestros límites hacia afuera. La Iglesia somos todos nosotros y tenemos que salirnos de esta zona de confort en el cual no hay crecimiento. No guardemos nuestros talentos en un pañuelo, no lo guardemos debajo de la tierra. Podemos heredar el reino de Dios. Si nuestros talentos lo ponemos al beneficio de la Iglesia para la edificación de la Iglesia. Recuerden que todos en esta sala tienen talentos. Absolutamente todos. No importa para qué o cuántos. Lo importante es que es poco. Y Dios lo estimula así. Lo estipula así. Negosiemos lo que tenemos entre tanto que Cristo viene. Como conclusión, deseo, hermanos, que recordemos las parábolas que hemos repasado hoy. La parábola de las minas. Con esa mina que se nos entrega. Y la de los talentos. Con los talentos que tenemos hoy.

Padres, ayuden a sus hijos a salir de la zona de confort. Hijos, motivense a salir de esa zona de confort también. Esto es un tema de iglesia. No tiene que ver con edades.

El crecimiento espiritual de que la Iglesia se despliega. El crecimiento espiritual de cada uno, hemos escuchado siempre, que no se maneja el piloto automático.

El piloto automático es zona de confort. Porque no hacemos nada.

Busquemos incansablemente expandirnos para desarrollar e incursionar nuestros talentos. Aquellos que quizás tenemos que descubrir, que no sabemos.

Dios quiere que nos desarrollemos, no que nos quedemos ahí plantados. Dios quiere que crezcamos y que avancemos en este camino confiando en Él. Sin miedo, con fe.

Hay un viejo chiste que habla de un borrachito, que estaba buscando llaves bajo un alumbrado público. Y estaba el pobre tipo ahí buscando sus llaves. Entonces se acerca una persona y le dice, ¿Qué buscas? Mis llaves, dice. Y se ponen a buscar las llaves de los dos. Y pasado un buen rato, el amigo este le dice, ¿Dónde dices que perdiste las llaves? Entonces el borrachito lo mira y le dice, por allá. ¿Y por qué la buscas aquí? Le dice. Bueno, es que aquí hay luz.

Es chistoso. Pero aquí entonces vemos que es súper fácil buscar las cosas donde las vemos o donde tenemos luz. Pero irnos más allá de nuestra zona de confort, es lo difícil. Agarremos una linterna y vamos a buscar esos talentos. Y salgámonos de nuestra zona de confort.

Aquí estamos en la iglesia. Aquí estamos en familia.

El mejor lugar para poder hacer todo lo que hemos planteado en estos minutos. Vuelvan a tomar los apuntes que les pasé. Y donde lo que habla ahí de anular a una persona, la última parte, me gustaría aquí ya rematar con esto, dice, solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. Hasta ahí. Hay sistemas en este mundo que lo único que hacen es anular a las personas.

Y estas personas anuladas ya no tienen opinión personal, porque están en su zona de confort máxima y nunca más van a salir. Se dejan llevar. Hay sistemas como los medios de comunicación, pueden ser un medio para anular a personas. La política puede ser un sistema para anular a las personas. Incluso la religión. Incluso las iglesias pueden ser un lugar para anular a las personas. La iglesia puede utilizar esto de una mala manera también para quedarse en esa zona de confort. Y así las personas se quedan sentadas sin nada que pensar, sin ninguna opinión quedar. Y entonces ellas están en su zona de confort. Sin embargo, nosotros estamos en este lugar, que es un lugar propicio para el desarrollo, para salir adelante. No nos burmamos. No nos anulemos como personas. Gocemos de esa paz, de esa libertad que tenemos hoy. De estas bendiciones y vivamos en familia, en un ambiente propicio para el crecimiento. Pero si hemos nuestros dones mientras Cristo está por venir, ¿qué alegría ser entonces decirle a Cristo nuestro Señor cuando venga? ¡Mira cuánto he multiplicado lo que me diste! ¿No lo guarden un pañuelo? ¿Tampoco lo enterré bajo la tierra? Porque tuve miedo de no usarlo. Y todo lo que pude hacer te lo hice a la Iglesia, al cuerpo de Cristo. Hermanos, negociemos. La vida es un préstamo de Dios, y debemos devolverla con intereses, suculentos. No tengamos miedo a usar nuestros talentos. Confiemos en Dios. Tengamos fe en su promesa. Y así, un día quizás, podamos escuchar bien buen siervo y fiel. Sobre poco ha sido fiel. Sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.