Pese a la creencia de que Dios era muy severo con la humanidad en los tiempos del Antiguo Testamento, lo cierto es que sus leyes expresaron su amor para la humanidad. A lo largo del presente fascículo puede ser testigo de los enormes beneficios de permitir que Dios ponga en orden su vida a través de su ley. Desde alejarnos de las adicciones, hasta formarnos como individuos fuertes, conscientes e íntegros en nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.
Continuamos también con la lección 26 de la serie Trasfondo hisórico de los evangelios, analizando el caso de la cura de un hombre ciego en Siloé y el discurso del Buen Pastor.