Lecciones de Pentecostés

La preparación para recibir las Fiestas Santas es indispensable para un verdadero cristiano. Una preparación en estas fechas es la obediencia al mandamiento de contar, que a veces pasamos desapercibido. ¿Contar qué? Los días de vida de la Iglesia. Mensaje entregado el 20 de mayo de 2018.

Transcripción

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Dilemas, dilemas para todos aquellos que nos toca el último mensaje de la tarde. Ya Don Arturo Faria lo mencionaba en la mañana, que cuando hay cuatro, siempre es interesante cómo se desarrolla el día a través de las prédicas. Y dar o ser el último tiene sus retos. En un día en donde debemos abocarnos a la idea general y particular del día quincuagésimo, del día de la fiesta que estamos celebrando el día de hoy, el Pentecostés. El Pentecostés está determinado por una cuenta, está guiado por una cuenta y está estimulado por una cuenta. Hace unos días atrás, en la última sesión del Club de Oratoria, el moderador de temas nos hizo la siguiente pregunta. ¿Cómo se prepara usted para el Pentecostés? ¿Cómo nos preparamos para la fiesta de Pentecostés? La fiesta de Pentecostés se prepara a través del llevar la cuenta. En la actualidad estamos un poco perdidos con eso porque tenemos un calendario, que es el calendario sagrado, que es el calendario con los cálculos y entonces tenemos las fechas y entonces a veces uno se olvida de este principio, pero en el antiguo Israel, cuando no había esto, las personas tenían que llevar la cuenta, tenían que sacar la cuenta, puesto que si calculaban mal, se perdían del día, tenían una fecha equivocada y por eso nosotros tenemos esa salvaguarda, tenemos la fecha, pero eso no quita el principio. El principio respecto de esta fiesta es que debemos llevar la cuenta. Desde que comenzamos el ciclo de fiestas santas, uno debe llevar la cuenta. Saber el sábado con el cual se inicia esta cuenta, incluso algunas veces resolver algunos dilemas que se generan con este día, y lo digo por ejemplo este año, el sábado anual coincidió con el sábado semanal. Y entonces, si ustedes piensan en ello, este año las iglesias que guardan la fiesta del Pentecostés no presentan divergencias a este respecto, están guardando el mismo día, que es el día de hoy. Y entonces Dios nos pide que llevemos la cuenta del día de Pentecostés. ¿Se han preguntado a ustedes alguna vez por qué Dios lo determinó así? Dios era el dador de la ley, y él podría, si hubiese sido determinado así, él podría habernos dado una fecha, y punto. Pero no fue así. Esta fiesta es una fiesta en donde hay que contar. Y entonces aquí una pregunta. ¿Se ha preguntado usted para qué Dios lo estipuló así? ¿Se ha preguntado usted por qué Dios lo estipuló así? La fiesta del día de Pentecostés señala un hecho, o podríamos decir, como mencionó don Gerardo hace momento atrás, señala hechos físicos relacionados con hechos espirituales. El día de hoy, nuestra Iglesia nació. Allí en el libro de los hechos está descrito esto. En el día de Pentecostés se cumplió la profecía de Joel 2.28, que mencionó don Omar en la mañana. En el día de Pentecostés, Pedro se alzó sobre la multitud congregada en Jerusalén y predicó y dio un mensaje poderosísimo. Y la gente que escuchan la prédica se conmovieron, se compungieron, se arrepintieron y se evautizaron en ese día como 3.000 personas. Tiene que haber sido una prédica potente, inspirada, de manera que las personas se vieron reflejados con aquellas palabras y fueron impelidos a intervenir en sus vidas. De hecho, siempre uno se emociona cuando se encuentra con la escritura en donde los varones escuchan la prédica y por qué Pedro les dio fuerte y claro. Y las personas dijeron, bueno, ¿y qué vamos a hacer? Se compungieron y preguntaron, bueno, ¿qué vamos a hacer? Y Pedro termina y les dice, bueno, arrepiéntanse y bautíanse. Y el día de Pentecostés, entonces, subo una conversión masiva, miles de personas entendiendo la verdad. Y el día de Pentecostés, entonces, nace en nuestra iglesia. Nacimos como iglesia. ¿Han pensado en eso? Nacimos como iglesia. El día de Pentecostés señala una historia. ¿Señala una historia? ¿Cuál historia? Nuestra historia. Nuestra historia. De la cual deberíamos llevar cuentas.

Por una parte, tenemos la historia general de la iglesia a través de los siglos. Más también tenemos una historia particular, porque no se olviden que la palabra iglesia no es una estructura, no es un edificio. Somos nosotros los que hemos sido llamados a salir fuera. Por lo tanto, también es nuestra historia, de la cual deberíamos también llevar cuentas. A nivel general como iglesia, desde los tiempos apostólicos hasta el día de hoy, el desarrollo de esta manada pequeña de la cual la Escritura dice que la Puerta de Lades no iba a prevalecer sobre ella.

Lo que mencionó los dos le ayudo, don Gerardo, hace un momento atrás. Somos un grupo pequeño. Siempre hemos sido un grupo pequeño. Y la Escritura dice que la Puerta de Lades no iba a prevalecer sobre la iglesia. Aquí lo podemos buscar en Mateo 16, cuando Jesucristo le pregunta a sus discípulos. Bueno, ¿quiénes dicen ustedes que soy? Y aquí Pedro contesta respondiendo Simón Pedro, Mateo 16, 16, respondiendo Simón Pedro, dijo, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente. Entonces, le respondió Jesús, bien aventurado eres Simón, Hijo de Jonás. Porque esto, que tú estás diciendo, que tú estás hablando, no te lo reveló, carne ni sangre. Si no, mi Padre, que está en los cielos. Pedro fue inspirado a responder esto. Y Jesús dice, y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia. Y las puertas de Lades no prevalecerán contra ella. La escritura señala este hecho, la puerta de Lades. ¿Por qué dice las puertas de Lades? ¿Por qué no dijo, bueno, mire, ustedes nacen con mi iglesia y se convierten en una iglesia de millones y millones. Y las conversiones serían de millones a través de la historia. No dijo eso. Cristo dijo, mire, la puerta de Lades no iba a prevalecer. La historia de la iglesia de Dios ha estado plagada de momentos en los cuales pareciera que Lades se traga a la iglesia. Pero claro, el libro de los hechos es llamativo. El relato neo-testamentario de la iglesia también es llamativo. La historia de la iglesia neo-testamentaria trae consigo numerosos relatos de los cuales es bueno llevar cuentas. Por ejemplo, en primera de Juan 219, vayamos allá, en primera de Juan 219, Juan el apóstol que más años vivió de todos los apóstoles. Juan era jovencito cuando desarrollaba, cuando vivió la prédica de Jesucristo. Menos de 20 años, dicen los expertos. Era muy jovencito.

Y él vivió mucho más tiempo que los demás apóstolos, los demás compañeros de vida, que desarrollaron vida con Jesucristo. Durante tres años y medio hay que ver que se estrechan lazos, tres años y medio escuchando al maestro, viendo sus milagros, viendo la vida, viendo cómo desarrollaba vida cristiana de Jesucristo. Y aquí Juan, en su primera carta, él hace una declaración de la cual uno debe llevar cuentas. Dice aquí 19. 2. 19. ¿Cómo podemos leer del 18 para entrar en materia? Dice, hijitos, ya es el último tiempo. Y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos. Por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. ¿De quién estaba hablando, Juan? ¿De quién estaba hablando, Juan? Bueno, uno no puede sino pensar de los muchos que formaron parte de la iglesia. La arquitectura no lo dice, pero uno dice, bueno, de esos 3.000 hombres que se convirtieron ese día. Bueno, quizás alguno haya estado en esta descripción. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros. Pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. El relato neotastamentario trae consigo esta realidad. Es una realidad podríamos decir dura. Y que a veces uno no la trata. La omite, ¿verdad? Y uno habla del nacimiento de la iglesia y hablamos de que vamos a llegar al reino. Pero la realidad dice que pocos son los escogidos y que pocos son los que llegan. Y por eso somos una manada pequeña. El relato neotastamentario presenta esta realidad dolorosa. No todos los que dicen ser son. Uno de los casos más notorios en el relato neotastamentario, desde mi humilde perspectiva, es el caso de Demas. Demas, ¿se acuerdan de Demas? Demas aparece mencionado tres veces en las escrituras, en el Nuevo Testamento. Tres veces. Dos bien y una mal. Uno podría decir bueno, pero en el equilibrio no es tan malo. ¿Verdad? 2 menos 1, 1. El problema es que la última mención que uno escucha desde Demas no es la buena. Vayamos, miren. Colocenses 4-7. Colocenses 4-7. Este señor, que era de nombre Demas, es descrito o está descrito en esta carta de Colocenses, cuando Pablo se está despidiendo de los hermanos de Colosas. Colocenses 4-13. Dice porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros y por los que están en la odisea y los que están en Iérápolis o saludan Lucas, el médico amado, y Demas, saludada a los hermanos que están en la odisea. Ya nifas, ya la Iglesia que está en su casa, cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la Iglesia de los laodicenses y que la odisea las leáis también vosotros. Pablo lo presenta como uno de las personas que colaboraba con él en Filemón, en Filemón 1,23. Dice, te saluda epáfras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, Marcos, Arista, Demas y Lucas, mis colaboradores. Demas fue un hombre que trabajó con Pablo, cojo a cojo. Fue parte del círculo íntimo, como podríamos decirlo, ¿verdad? Pero, ¿qué pasó con Demas? En Segunda de Timoteo 4. Y no se olviden que Segunda de Timoteo fue la última carta que escribe Pablo. Y aquí Pablo relata algo que es triste, pero que ocurre, ocurre y ha ocurrido en la historia de la iglesia. Segunda de Timoteo 4.9. Procura venir pronto a verme, Pablo le dice a Timoteo, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo y se ha ido a Tésalónica, amando este mundo, dejó este camino por amar el mundo. El relato de la iglesia que se formó en Jerusalén allá por el año 31 de nuestra era, sufre a raíz de los que no han perseverado.

Incluso Pablo le advierte a Timoteo respecto de Alejandro. De Alejandro. Y le da un consejo, Pablo, a Timoteo, un consejo duro. Segunda de Timoteo 4.14. Alejandro, el calderero, me ha causado muchos males. El señor le pague conforme a sus hechos. ¡Guárdate tú también de él! Pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. Alejandro, el calderero.

Y el relato del Nuevo Testamento trae a colación no pocas veces los sufrimientos de Pablo a causa de falsos hermanos.

Pablo lo dice. Segunda de Corintios 11.26. Cuando habla de los sufrimientos de Pablo. Y él dice, mire, he pasado muchas cosas. En caminos, muchas veces. Peligros en los caminos. Pablo tenía... o dijéramos... Pablo predicaba. A pie.

Nosotros predicamos con todas las herramientas tecnológicas. Y Pablo le correspondió a aquella parte dura de predicar con muy pocos recursos. Con la palabra. Y con las ganas. Y con el ánimo. Pero también vivió situaciones difíciles.

Y por eso dicen peligros. En caminos, muchas veces. En peligro de ríos. Peligro de ladrones. Peligro de los dominación. Peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad. Peligros en el desierto. Peligros en el mar. Peligros entre falsos hermanos.

La historia neo-testamentaria da cuenta de hitos. Los cuales debiéramos llevar puentes. No para criticar, ni para denostar a los implicados. Sino más bien para sacar conclusiones. Y aprender lecciones. Lo que está escrito, está escrito para nuestro provecho. Eso dice la escritura. Cuando digo esto, lo extraigo de esta escritura de 1º de Corintios, 1011. Cuando recordamos la vida de Israel en el desierto, los relatos de la vida de Israel en el desierto, están escritas como ejemplo. 1º de Corintios, 1011. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo. Y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. ¿Para qué? Dice el que piensa estar firme, mire que no caiga.

La historia de la Iglesia neo-testamentaria. Presenta hitos que bien vale la pena tener en cuenta para nuestro aprendizaje. Ingresaron en un día de Pentecostés, 3.000 personas, y el mensaje se repartió por toda Asia. Hace un momento atrás conversaba con uno de ustedes aquí, ¿por qué ese día los apostos de la Iglesia no se han dado? Porque ese día los apóstoles iniciaron la prédica en los distintos idiomas. En los distintos idiomas. Dios proporcionó aquí el don de lenguas a aquellos hombres. Y estos hombres salieron a predicar la palabra en el idioma de las personas que estaban allí en Jerusalén, y se quedaron guardando precisamente Pentecostés. Y cada uno de ellos recibió la palabra en el idioma de su nación. ¿Por qué ocurre aquello? Bueno, una explicación que me pareció muy atingente es que ustedes saben que cuando uno traduce, hay muchas cosas que se pierdan en la traducción. El humor, por ejemplo, es algo que se pierde en las traducciones. Han escuchado un chiste en otro idioma. Las personas del país en donde se cuenta aquello se ríen. ¿Y los que escuchamos? No. Se pierde. Hay cosas que se pierden en la traducción. Así, entonces, uno puede entender que cada persona recibió la palabra en su idioma para que no quedaran dudas al respecto. Y entonces, podemos ver que ese día hubo una conversión masiva, miles de personas, conformando la Iglesia del Nuevo Testamento, que se inició en un día de Pentecostés. Pero ¿qué pasó con esas miles de personas que conformaron parte del cuerpo? Bueno, el libro, el Nuevo Testamento, trae estos tips, trae estos detalles que a uno lo hacen reflexionar, reflexionar, que no todos los que llegaron perseveraron. Y dentro de los que estaban, no todos eran. No todos eran. No todos se convirtieron. Algunos no se convirtieron. Y hay que llevar cuentas de aquello, porque forma parte de nuestra historia. Las puertas de Lades nunca prevalecerán sobre la Iglesia. Cristo lo dijo. Y la Iglesia ha sobrevivido a través de la historia, sobrevivido persecuciones, ha sobrevivido problemas internos, ha sobrevivido... uno piensa a través de la historia. Los últimos años de la Centuria, los últimos años de la Centuria, del primer siglo, se conoce como la Edad Oscura del cristianismo. ¿Por qué se conoce como la Edad Oscura? Porque hubo una persecución tremenda, tremenda, contra los verdaderos cristianos, contra los cristianos que guardaban el sábado, que guardaban las fiestas antiguotestamentarias. Fueron perseguidos y al punto que se quemaron todos los escritos de ellos. Y no hay registro de lo que pasó allí, pero lo que quedan son los vesticios. Y los vesticios son algunas de las escrituras que acabamos de leer. Y los vestidos son los que dicen ser. Y cada fiesta de pentecostés nos debiera inducir a pensar, en sacar cuentas, en sacar cuentas respecto de nuestra historia. Ahora bien, hace un momento atrás, dije que hay dos áreas de las cuales debemos llevar cuentas, porque forman parte de nuestra historia. Una es la historia general de la iglesia. Y por otra, es la parte personal. Porque la parte personal también forma parte de la historia de la iglesia. Tenemos historias. Cada uno de los que está aquí, cada uno de los que está aquí, tenemos historias, de la cual debiéramos aprender. Porque también los estudiosos dicen que el que no aprende de su historia sea usted un país, sea usted un conjunto de naciones, o sea usted un individuo, si uno no aprende de su historia, está condenado a repetir la misma historia. Y en consecuencia, todos tenemos tareas por hacer. ¿Cómo están sus cuentas personales? Cada fiesta de Pentecostés nos trae a colación este tema. ¿Cómo estamos ante Dios? ¿Cómo están mis cuentas? ¿Nos preparamos para Pentecostés? ¿Sacando cuentas? Bueno, en Pentecostés nació la Iglesia. ¿Cómo está usted como Iglesia? ¿Cómo está usted? ¿Cómo podemos llevar cuentas nosotros, de nosotros mismos, lo que la Escritura dice, llevar cuentas de sí? Aprender a sacar cuentas es una prioridad, es una prioridad espiritual de primer nivel. Porque si no llevamos cuentas de nosotros, nuestra vida puede estar en peligro. En segunda de Corintios 13, verso 5.

Dice así. Examinados a vosotros mismos si estáis en la fe. ¿Probados a vosotros mismos? ¿O no os conocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros a menos que estáis reprobados? En la versión de lenguaje simple, dice así, pónganse a pensar en su manera de vivir y vean si de verdad siguen confiando en Cristo. Hagan la prueba y si la pasan, es porque Él vive en ustedes. Pero si no confían en Cristo de verdad, es porque Él no está en ustedes. Aprender a llevar cuentas de sí implica necesariamente sacar cuentas. Implica necesariamente sacar cuentas. Aprender a sacar cuentas es como aprender contabilidad. Así lo entiendo yo. Es como aprender contabilidad. Pero esta no es una contabilidad física. Es una contabilidad espiritual.

Uno de los pensamientos que se me viene en la mente cada vez que reflexiono en este tema es cómo saber en qué etapa estoy. En qué etapa estoy. Esto no se trata de años. Esto tiene que ver más en el nivel espiritual. No creo que haya alguien aquí pensando en su fuero interno que no quiere ser parte del reino que viene. Sinceramente, no creo que alguien esté pensando que yo no quiero llegar. No quiero. Yo creo que es todo lo contrario. Todos queremos llegar. Así como los israelitas querían llegar a la tierra prometida. Bueno, nosotros estamos aquí porque queremos estar allí. Y estamos dando nuestra batalla para estar allí. Todos queremos llegar. Y de allí nuestros esfuerzos. Como preguntaba don Gerardo a su momento atrás. ¿Somos las primicias? ¿Somos las primicias? Bueno, ¿se siente este parte de las primicias? ¿Qué está haciendo usted para ser parte de las primicias? ¿Dios comparte con nosotros el Espíritu Santo? ¿Verdad? Cuando nos arrepentimos y cuando nos bautizamos. ¿Y de ahí? ¿Qué ha pasado de ahí? Eso forma parte de su historia. Y forma parte también de la historia de la iglesia. Porque el cúmulo de historias personales va formando la historia en general. Todos queremos llegar. De allí nuestros esfuerzos, nuestras lágrimas, nuestras luchas, nuestros dolores. Por ende, cada pentecostés, cada fiesta de las primicias, cada vez que caigo en la cuenta que podemos ser parte de esa primera cosecha, reflexiono, seré parte de esa primera cosecha. ¿Cómo me evaluará Dios? ¿Qué cuentas tendrá Dios de mí? Porque no se olviden que Dios es el que evalúa. No yo. No se trata de lo que yo piense de mí. Se trata de lo que piensa Dios de mí. Y por eso es que hay que hacer este ejercicio. Este ejercicio. Ahora, ¿habrá algún punto de referencia para poder hacer esta cuenta de estilo contable? Claro que sí. Claro que si la palabra está llena, la palabra está llena de ítemes, en los cuales uno debe compararse. Porque la idea aquí no es que yo me compare en primer lugar conmigo mismo. O que yo me compare con un hermano. No, no, no, no. Si uno empieza así, malo.

No. La comparación no es con otro ser humano. La comparación es con Cristo.

La comparación es con la palabra.

Y hay una escritura en Apocalipsis que muestra la historia de la iglesia.

Más también muestra la historia personal de cada individuo que ha llegado a ser parte de la iglesia.

Aquí en Apocalipsis 2 está el mensaje a las siete iglesias. El mensaje a las siete iglesias.

Y aquí, entonces, uno puede hacer una comparación respecto de las características que aparecen mencionadas aquí con su historia. Con su historia.

Y entonces, podemos comenzar a leer lo siguiente.

Versículo 1 de Apocalipsis 2. Escribe a las siete iglesias y a la iglesia de los siete estrellas. Escribe al ángel de la Iglesia en Efezo. El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto. Yo conozco tus obras y tu arduo trabajo y paciencia y que no puedes soportar a los malos. Ya has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son. Y los has hallado mentirosos. Ya has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado.

Dice aquí y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído y arrepiéntete. Ya es las primeras obras. Pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar. No tuvieres arrepentido. Aquí hay una descripción de una iglesia. De la Iglesia de Nefeso. Que tiene dos caras. Tiene dos caras. Podríamos decir un lado A y un lado B.

¿Tendrá usted el espíritu de Efezo en su lado A?

¿Qué dice del lado A? ¡Fervor!

¡Fervor!

Y tiene un lado B.

¿Qué dice? Dejo su primer amor.

¿En qué etapa está usted? Si usted hace la comparación. ¿Está en la etapa del fervor? ¿O está en la etapa de haber dejado el primer amor?

¿Esa es la cuenta? ¿Esa es la cuenta que todos debemos sacar? ¿En qué etapa está usted?

Sigamos leyendo la otra etapa. Esmirna.

Dice aquí. Escribe al ángel de la Iglesia en Esmirna. El primero y el postrero. El que estuvo muerto y vivió, dice esto. Yo conozco tus obras. Es interesante aquí.

Dios conoce nuestras obras.

Esto, como dije hace un momento atrás, no se trata de lo que yo diga que hago.

Si no, lo que Dios dice que yo hago. De eso se trata. Porque a veces uno tiene una opinión muy alta de uno.

Muy alta de uno. No, yo he cambiado. Yo he mejorado. Yo antes era mucho peor. Ahora no soy tan malo.

¿Quién dice eso? Eso lo estoy diciendo yo. Yo. Pero no se olviden que no soy yo quien se va a parar antes de que estoy... Y yo me voy a evaluar. Miren, yo vengo aquí con mis obras. Y mis obras son buenas por sobre manera. No es así. Aquí dice el primero y el pestrero, el que estuvo muerto y vivió. Cristo. Dice yo conozco tus obras. Y tu tribulación y tu pobreza, pero tú eres rico.

Y dice aquí, y la blasfemia de los que se dicen ser judíos. Y no lo son, sino sin agoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. Y aquí el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel. Para que seáis probados y tendréis tribulación por 10 días. Sé fiel hasta la muerte. Y yo te daré la corona de la vida.

¿Tienes estas características?

La Iglesia de la Era de Esmirda.

Cuando uno hace el mapeo de todas las iglesias.

La escritura habla bien de la Iglesia de Esmirda. Habla bien.

Y la describe como una iglesia atribulada.

Y como una iglesia pobre. Y sin embargo Dios dice, pero tú eres rico.

Y aún le dice, no temas en nada lo que vas a padecer. O sea, aparte, atribulada, pobre. Y va a pasar persecución.

Y le dice, mira, si tú perseveras, tú vas a tener la corona. Así que no temas. Cuando uno se evalúa.

Usted está allí.

A veces cuando uno vive de situaciones económicas, se achaca tanto, sufre tanto.

Pero a veces son los momentos en donde se evalúa. Pero a veces son los momentos en donde espiritualmente uno está mejor.

Es una tragedia a veces esto de las bendiciones, y lo digo con todo el respeto.

Pero cuando uno está atribulado, está compungido y cerca de Dios, a muerte.

Pero le empieza a ir bien. Y ya Dios pasó a segundo, a tercer, a cuarto plano.

¿Qué piensa Dios de mí?

Esa es la clave.

Y en esta tabulación, el debe y el haber, aquí están nuestras responsabilidades.

¿Qué estamos haciendo con nuestra vida espiritual?

¿Y qué decir con las otras eras de la Iglesia?

Pensemos por un momento en Sardis.

Ustedes pueden repasar, porque sinceramente por el tiempo no voy a alcanzar a repasar todas las escrituras que dan cuenta de lo que quiero expresar.

Hagamos la comparación, porque esto no es una tarea que se puede hacer en media hora, en una hora.

O sea, en este momento, estamos pensando en esto.

¿Y qué pasa en el resto de momentos?

¿Qué pasa dentro de esta semana?

¿Qué pasa de aquí hasta Tabernáculos?

¿Y qué pasa de aquí hasta cuando los tiempos se aproximen y lleguemos a los tiempos del fin?

¿No hacemos comparaciones?

¿Avanzamos en piloto automático?

¿No importa cómo resulte?

No, no se trata de eso.

No es así. No es así.

Y debemos convencernos de que no es así.

La historia de la Iglesia está...

Tiene un registro...

Tiene un registro difícil de sobrellevar.

¿Cuántas personas ha tenido uno contacto a través de los años con la Iglesia?

Con mi esposa el otro día estábamos reflexionando a este respecto. ¿Cuántas personas... esto de viajar... uno viaja al sur, uno viaja al norte y en cada ciudad uno recuerda. Y va recordando, y va recordando. ¿Cuántas personas...

¿Qué pasó con esas personas?

Bueno, bueno... sacar cuentas. Sacar cuentas es tremendamente importante. Tremendamente importante.

Y por eso estamos hablando de esto.

Esto no es... la vida cristiana, no es en piloto automático. La fiesta de Pentecostés no es una fecha en el año en donde vengo porque está la fecha en el año. No, no, es una cuenta. Es una cuenta. Estamos todos aprendiendo aquí a sacar cuentas espirituales.

Porque no se olviden, seremos evaluados por nuestros hechos. Por nuestros hechos. Uno puede saber mucho y puede hablar bonito.

Pero seremos evaluados por lo que hayamos hecho. Por nuestros actos.

Y los actos que no se ven son los pensamientos.

Y Dios conoce nuestros pensamientos.

Y por eso uno debe sacar cuentas. Debe hacer estas comparaciones. A veces dolorosas, claro que sí. Porque mientras más distante es el patrón de lo que uno es. Claro, uno empieza a tomar conciencia de lo que estamos hablando. Formamos parte de las primicias.

Mas, también tenemos nuestras responsabilidades por ser primicias.

Y una de esas responsabilidades es sacar cuentas de sí. Porque Romanos 14 aquí está la escritura. Esa es la escritura que andaba buscando. Aquí. Más atrás. Romanos 14-12. Romanos 14-12. Dice, de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuentas de sí. Cada uno de nosotros va a dar cuentas de sí. La escritura no dice que va a dar cuentas de otro.

Cada uno se presenta al tribunal de Cristo en primera persona. Y vamos a dar cuentas de sí. ¿Se fijan la expresión dar cuentas de sí? Por eso es tan importante sacar cuentas. Sacar cuentas, sacar cuentas espirituales.

Hacer esta comparación. No vaya a hacer cosa como dice aquí, Apocalipsis 3-14. Una de las descripciones eclenciales más dolorosas. Más dolorosas cuando se habla de la odisea. Porque ¿qué piensa el laodiceano? Laodicense. Laodicense es el gentilicio. Laodicense. ¿Qué piensa en laodicense de sí? La opción que tiene el laodicense de sí es muy buena.

Escribe al ángel de la Iglesia en laodicea. Y aquí el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto de nuevo. Yo conozco tus obras. Aquí no se trata de lo que uno piense. Aquí se trata de lo que Dios piensa. ¿Y cuál es la opinión que Dios tiene de uno? Y dice aquí, Yo conozco tus obras que ni eres frío ni caliente. Y Dios dice, ojalá fuese frío o caliente. Ojalá te decidieras. Dice, pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Muy distinta la descripción que hace de Esmirna. ¿Se acuerdan de la descripción de Esmirna? Ahora la odicea. Dice, verso 17, Porque tú dices, Yo soy rico Y me he enrequecido Y de ninguna cosa tengo necesidad. ¿Es la opinión que tiene? En la odicense respecto de sí. Yo estoy bien. ¿Han pensado ustedes que para querer cambiar algo uno tiene que saber que si algo está mal? No hay caso. Y mientras uno no tome conciencia al respecto, uno no cambia, aunque uno lo esté mirando allí.

A ver si hay una bofetada, ¿verdad? Despierta hombre, ¿cómo no te das cuenta? Bueno, a veces pareciera que Dios nos pone en situaciones. Para que uno se despabile y despierte. Dice aquí Y no sabes que tú. Y Dios le dice, mira, ¿tú qué te crees rico? Tú no sabes que eres un desventurado. Miserable. ¡Oh! Cielvo y desnudo. Qué tremendo yo. Uno piensa, hermanos, miren, aquí está la opinión de una persona y la opinión de Dios de esa persona. Un extremo tremendo, como en ninguna de las otras etapas de la iglesia.

Y tanto yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego para que seas rico y vestiduras blancas para vestirte y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez y unge tus ojos con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo. Sé pues celoso y arrepiéntete. Porque no se trata aquí de lo que uno piense, de la opinión que tenga yo de mí. No es así, es lo que Dios piensa respecto de mí.

Y por eso es tan importante en la fiesta de Pentecostés sacar cuentas. Tan importante sacar cuentas. Caer en la cuenta de mi estado espiritual. Porque mientras uno no haga aquello, uno no toma conciencia. Y mientras uno no tome conciencia respecto de sus pecados, ¿cómo va a cambiar? ¿Cómo va a cambiar? Si uno es intemperante. Bueno, pero ¿cómo saber si uno es intemperante? O no tiene temperamento. ¿Dominio propio? Bueno, hay que sacar cuentas. Hay que sacar cuentas. Para poder evaluar. ¿En cuál iglesia está usted? ¿Está usted en la de Smyrna? ¿O está usted en la del laudiceo? Todos anhelamos estar en Filadelfia.

¿Está usted en Filadelfia? ¿Se ha comparado usted con la escritura? ¿Está usted en el lado A de todas las iglesias? Pero todas las tiene un lado A y un lado B. Si usted se describe como que está en el lado A de todas, yo diría que usted tiene un alto concepto de sí. Si usted está en todos los lados B, yo diría que usted está en problemas. La historia personal siempre es matizada. No siempre es de... uno tiene fortalezas, tiene debilidades, tiene puntos fuertes, tiene puntos flacos. La historia personal es una gran historia para Dios.

La historia personal de todos los que estamos aquí es una gran historia para Dios. Hace años atrás tuve ocasión de ver la lista de Schindler y en esa película se hacía mención al anillo que le regalaron aquí al protagonista. ¿Verdad? Y había una escritura dentro que decía el que salva a un individuo salva a la humanidad, que es una idea judía. El que salva a un individuo salva a la humanidad entera. La historia personal de todos los que estamos aquí es importante para Dios.

Es importante para Dios. Porque es la obra de Dios. Es la obra de Dios. La historia personal de todos los que estamos aquí hace historia. Hará historia. Algún día van a hablar de nosotros. Algún día. Algún día van a hablar de nosotros. ¿Por qué hace historia? ¿Es la historia de la iglesia? ¿O usted cree que la historia de la iglesia se escribe a través de terceros? Solamente. La historia de la iglesia. La historia de la iglesia también incluye en nuestra historia. Por supuesto. Porque somos parte de esa historia.

Y por eso la fiesta de Pentecostés. La fiesta del quincuajésimo día. La fiesta que hay que contar. Que hay que contar. Hay que contar. Hay que sacar cuentas. De nuestra historia como iglesia y de nuestra historia como individuos. Que somos parte de esa historia. Quiera Dios. Quiera Dios corregirnos. Quiera Dios corregirnos. Todos tenemos que ser corregidos. Todos. La persona que no quiere ser corregida, lamentablemente, no puede ser perfeccionada. Si la corrección es para perfeccionarnos. No para destruirnos. Y por eso cada fiesta de Pentecostés. Aprender a sacar cuentas. Aprender a tener una clara visión de cuán bien o cuán mal estamos. En particular, cuando sacamos cuentas. De las cuentas que debemos llevar en cada fiesta de Pentecostés. Que tengamos el honor de vivir. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.