La guerra en Irán

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Es muy preocupante que tantos desconozcan el trasfondo crucial detrás de la reciente guerra en Irán y las creencias religiosas que impulsan su programa nuclear. Es muy necesario tener una perspectiva clara al respecto.


 

He seguido las noticias de la reciente guerra en Irán con especial atención, en parte porque estaba preparándome para viajar a Israel como integrante del equipo de televisión de Beyond Today en Español para filmar algunos programas planificados desde hacía tiempo. Pero debido al estallido de la guerra, todos nuestros vuelos fueron cancelados. Este hubiera sido mi séptimo viaje a dicha región.

Me encontraba en Jerusalén en octubre de 2023 cuando miles de terroristas de Hamás invadieron Israel, matando a unos 1200 civiles y soldados y llevando cautivos a Gaza a más de 250 rehenes. El grupo del que formaba parte se trasladó a la vecina Jordania, y volamos a casa desde Amán varios días después.

En un viaje anterior a Israel en 2005, la noche previa al vuelo desde Amán que Darris McNeely (escritor de la revista) y yo habíamos programado, tres hoteles cercanos al nuestro fueron blanco de ataques suicidas que mataron y mutilaron a más de 170 personas.

No es ningún secreto que el Medio Oriente es una región volátil y peligrosa. Sabemos que la profecía bíblica predice una época de agitación global sin precedentes, en la cual las armas de destrucción masiva y el engaño religioso jugarán papeles importantes (Mateo 24:4-7, 21-22). El Medio Oriente también está en el centro de muchas profecías del tiempo del fin.

¿Qué tiene esta parte del mundo que produce tanta violencia, destrucción y caos, incluso en Irán? ¿Qué ha atraído la intervención estadounidense e israelí? ¿Será que estas naciones han enfrentado una amenaza seria en la región? ¿Y dónde deberíamos enfocar nuestra atención ante el surgimiento de conflictos descomunales y que encierran el potencial de una terrible destrucción?

Una guerra de 47 años

La guerra de Irán no comenzó con las últimas hostilidades. La fase actual de esta guerra se inició hace 47 años con el derrocamiento del sah iraní y la toma de la embajada estadounidense en Teherán. En esa ocasión, 52 empleados de la embajada fueron tomados como rehenes y retenidos durante 444 días en uno de los episodios más vergonzosos y humillantes de la historia estadounidense.

Pero eso no fue todo. Cuatro años después, la embajada estadounidense en Beirut, Líbano, fue objeto de bombardeos que mataron a 63 personas e hirieron a muchas más. Ese mismo año, un cuartel de marines en Beirut fue destruido por un coche bomba de gran tamaño, matando a 241 militares estadounidenses e hiriendo a unos 150. En 1996, otro atentado en Arabia Saudita mató a 19 aviadores estadounidenses e hirió a más de 400.

Durante la guerra de Irak, bombas suministradas por Irán y militantes apoyados por este último mataron a más de 600 soldados estadounidenses e hirieron a muchísimos más. Desde entonces, han tenido lugar otros ataques esporádicos contra las fuerzas estadounidenses en bases militares por todo el Medio Oriente. Todos estos ataques fueron perpetrados por individuos y grupos que fueron apoyados, financiados y armados por el Gobierno iraní. Y en marzo de este año, un hombre pakistaní, entrenado y apoyado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue declarado culpable de conspirar para asesinar al presidente estadounidense Donald Trump.

Estos son solo algunos de los muchos ataques contra Estados Unidos que fueron organizados, financiados y armados por el Gobierno iraní. En conjunto, han cobrado la vida de cientos de estadounidenses durante los últimos 47 años, a lo cual se suman muchos más mutilados y heridos.

Irán claramente ha estado en guerra con Estados Unidos durante casi medio siglo. Lo que pasa es que este último no había decidido contraatacar sino hasta el año pasado, mediante campañas dirigidas a las instalaciones de armas nucleares iraníes y, más recientemente, con ataques a gran escala contra el programa de misiles balísticos de Irán y su intento de reconstruir su programa nuclear.

La gota que colmó el vaso

La gota que rebalsó el vaso aparentemente ocurrió justo antes de que comenzara la guerra, cuando los negociadores iraníes de “conversaciones de paz” anunciaron que habían enriquecido suficiente uranio al 60 por ciento de pureza para crear de 10 a 12 bombas nucleares. Este enriquecimiento del 60 por ciento puede no parecer mucho, pero el enriquecimiento adicional para fabricar un arma nuclear toma aproximadamente una semana. Así, Irán dio la impresión de estar extremadamente cerca de poder producir ojivas nucleares activas, capaces de alcanzar cualquier capital o base militar cercana.

Esto equivalió a una admisión de que los funcionarios iraníes habían engañado deliberadamente a las naciones occidentales durante años, mintiendo mientras continuaban en secreto su fabricación de armas nucleares.

Las afirmaciones de que su producción de material nuclear era para la generación pacífica de energía civil quedan desmentidas por el hecho de que la energía nuclear comercial utiliza uranio enriquecido solo entre el 3 y el 20 por ciento. El enriquecimiento al 60 por ciento de media tonelada que Irán declaró es útil únicamente para armas nucleares, y totalmente inutilizable para la generación de energía pacífica.

La gravedad de este acontecimiento, junto con otra información de inteligencia sobre el almacenamiento iraní de misiles, hizo la situación completamente insostenible.

La guerra de Irán contra Israel

¿Y qué hay de Israel? ¿Por qué participó en ataques conjuntos con el ejército estadounidense? Como dijimos, algo de perspectiva histórica resulta útil.

Hace más de 30 años, en 1992, una explosión en la embajada israelí en Buenos Aires, Argentina, mató a casi 30 personas e hirió a 240. Dos años después, también en Buenos Aires, fue bombardeado un centro comunitario judío. Como resultado, 85 personas murieron y más de 300 resultaron heridas. Estos ataques fueron rastreados hasta Irán.

Irán también ha financiado, apoyado y armado a diversos grupos terroristas del Medio Oriente cuya hostilidad se dirige hacia Israel. Uno de los más grandes es Hezbolá, que posiblemente domina Líbano. En 2006 estalló una guerra en respuesta a los reiterados ataques terroristas de Hezbolá. Durante esas hostilidades, 163 israelíes murieron y más de 2500 resultaron heridos y mutilados.

Irán también proporcionó apoyo para la guerra que estalló hace dos años y medio, cuando miles de terroristas de Hamás atacaron el sur de Israel. Durante el ataque inicial, aproximadamente 1200 civiles y soldados israelíes fueron asesinados y más de 250 secuestrados como rehenes. Si comparáramos el porcentaje de víctimas en relación con la población de Israel, equivaldría a matar a unos 40 000 estadounidenses en Estados Unidos.

En los años transcurridos desde entonces, Irán ha lanzado repetidos ataques con drones y misiles contra Israel, además de los misiles lanzados por Hezbolá y Hamás. Y, por supuesto, Israel está determinado a impedir que los iraníes adquieran armas de destrucción masiva, como veremos más adelante.

Por qué los líderes iraníes han procurado destruir a las potencias occidentales

Veamos ahora por qué Irán ha mantenido vivo el conflicto internacional durante 47 años. Para ser claros, estamos hablando del Gobierno iraní, no del pueblo iraní. Los iraníes que he conocido personalmente son muy amables y trabajadores. El problema lo constituye el gobierno teocrático. Para entender lo que hemos cubierto hasta ahora, es preciso que entendamos primero qué impulsa al régimen iraní.

Esto se remonta al último sah o monarca de Irán, quien gobernó de 1941 a 1979. El sah era bastante prooccidental y un aliado cercano de Estados Unidos. Irán era un importante productor de petróleo, el cual vendía a las naciones occidentales. Pero todo eso cambió en 1979 con la Revolución Islámica, que derrocó al sah y tomó el control de Irán. Fue liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, un extremista islámico de línea dura. Una vez que el sah huyó y el rumbo que tomó la revolución se hizo evidente, miles y miles de iraníes huyeron del país hacia naciones occidentales.

¿Cuáles eran las creencias del ayatolá Jomeiní? La enseñanza del islam, que se remonta hasta Mahoma en el siglo vii, es que esta es la religión suprema y la única verdadera, que finalmente conquistará a todas las demás religiones, y que el mundo entero terminará bajo el dominio islámico. El Corán, esencialmente la Biblia del islam, dice lo siguiente (traducción de Dawood):

“Combatidlos hasta que no haya más idolatría [incredulidad o adoración de cualquier dios que no sea Alá, lo que incluye al cristianismo] y la religión de Alá [el islam] reine suprema” (Sura 2:193).

“Él [Alá] es quien ha enviado a su apóstol [Mahoma] con la guía y la fe verdadera, para exaltarla por encima de todas las religiones, por mucho que les disguste a los idólatras [aquellos que adoran a otros dioses, incluyendo los cristianos]” (Sura 61:9).

Debe entenderse que “idólatras” en el Corán se refiere a quienes practican cualquier religión que no sea el islam, ya sean cristianos, judíos, budistas, hindúes o cualquier otra persona con creencias diferentes.

Una vez más, quiero hacer una distinción entre la religión del islam y los musulmanes individuales. He conocido a muchos musulmanes en viajes a Israel, Turquía, Jordania y Egipto, y la mayoría han sido muy amables y hospitalarios. Sin embargo, su libro sagrado es claro en lo que dice. Así que la teocracia religiosa en Irán y quienes apoyan a Hezbolá, Hamás, la Hermandad Musulmana y otros grupos terroristas, están siguiendo lo que leen en su libro sagrado.

Otra característica importante de la teología islámica es que, según ella, el mundo se divide en dos esferas: dar al-Islam, que significa “territorio del islam”, y dar al-harb, que significa “territorio de guerra”, indicando la necesidad de luchar contra todas las tierras no musulmanas para finalmente absorberlas bajo el sistema islámico, como se señala en el versículo del Corán citado anteriormente. Las ofertas iniciales de conversión “pacífica” al islam, si son rechazadas, van seguidas de la fuerza.

Esta es una de las principales razones detrás de la enorme y prolongada hostilidad en el mundo musulmán hacia Israel: porque es completamente inaceptable que una tierra que alguna vez fuera dar al-Islam, o sea, parte del dominio del islam, vuelva a ser dar al-harb, y quede bajo el control de cristianos o judíos. La tierra de Israel estuvo bajo control cristiano romano y bizantino hasta ser conquistada por los musulmanes en los años 636-638 d. C. Luego fue retomada durante las Cruzadas, reconquistada bajo el líder musulmán Saladino en 1187 d. C., y nuevamente controlada por los cristianos tras la caída del Imperio otomano después de la Primera Guerra Mundial, antes de convertirse de nuevo en el Estado judío en 1948. A la mayoría de los musulmanes modernos los une el deseo de devolverla al dominio musulmán, y los líderes iraníes han estado a la vanguardia de ese esfuerzo.

Independientemente de lo que ocurra a corto plazo en Irán, este conflicto de gran envergadura no va a detenerse.

Las creencias de los líderes iraníes y sus implicancias

Volviendo a Irán en particular, veamos más sobre la progresión del conflicto. El ayatolá Jomeiní, quien lideró la Revolución Islámica en Irán, promovió los cánticos de “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”, y popularizó la frase de que Estados Unidos es “el Gran Satanás”: el enemigo del islam y el gran obstáculo en el camino. Además, llamó a Israel “el pequeño Satanás”.

Murió de causas naturales en 1989 y fue sucedido por Alí Jameneí, quien fue asesinado recientemente en los primeros minutos de la guerra de Irán. Durante décadas, él y sus funcionarios se refirieron a Estados Unidos e Israel con los mismos términos, y también llamaron a Gran Bretaña “el pequeño Satanás”. (Véase “Proclamaciones de Jameneí contra Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel” más arriba.)

Hashemi Rafsanjani, presidente iraní y comandante en jefe de 1989 a 1997, amenazó abiertamente en 2001 con usar armas nucleares contra Israel, diciendo: “El uso de una sola bomba nuclear dentro de Israel destruiría todo . . . No es descabellado contemplar tal eventualidad”.

Lo que quería decir era que Israel es tan pequeño —tiene menos de 480 kilómetros de norte a sur y un promedio de unos 64 kilómetros de ancho— que una ojiva nuclear bien colocada destruiría todo el país, una posibilidad que los israelíes jamás podrían permitir.

Desde la revolución de 1979, los principales líderes de Irán han pertenecido a una secta particular del islam que cree que un mesías islámico conocido como el mahdi surgirá en un período de tribulación del tiempo del fin, y llevará al islam a su lugar legítimo como la religión dominante del mundo. (Su secta identifica a este individuo como el último de una serie de 12 imanes o líderes religiosos musulmanes a lo largo de la historia).

Esta creencia se demostró ante el mundo entero en las palabras iniciales del discurso del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad ante las Naciones Unidas en 2009: “En el Nombre de [Alá], el Compasivo, el Misericordioso, alabado sea Alá, el Señor del universo, y la paz y las bendiciones sean sobre nuestro maestro y profeta, Mahoma . . . Oh [Alá], apresura la llegada del Imán Mahdi y concédele buena salud y victoria y haznos sus seguidores y quienes dan testimonio de su rectitud”.

Ahmadinejad concluyó su discurso declarando: “Vendrá un tiempo en el que la justicia prevalecerá en todo el mundo”, y ese tiempo estaría “bajo el gobierno del Hombre Perfecto, la última fuente divina en la Tierra, el Gran Mahdi”. Luego hizo un llamado al mundo a comenzar a prepararse para lo que llamó “ese futuro radiante” bajo el reinado de este mesías islámico venidero.

En conclusión, estos líderes iraníes han sido motivados por la creencia profundamente arraigada de que su mesías islámico va a aparecer pronto, y que ellos pueden y deben apresurar ese día desatando guerras que conduzcan al caos global. Por eso han estado patrocinando durante décadas a grupos terroristas como Hamás, la Yihad Islámica, Hezbolá, los hutíes en Yemen y su propia Guardia Revolucionaria. Por el mismo motivo han estado trabajando agresivamente en el desarrollo de armas nucleares, porque nada desataría un período de caos global más rápida y eficazmente que detonaciones nucleares en capitales occidentales alrededor del mundo. Para otras naciones, la idea de que un régimen con semejantes intenciones apocalípticas adquiera armas nucleares debiera estar fuera de toda consideración.

Cómo capear las tormentas

Este trasfondo debería darnos una mejor comprensión de la peligrosa y volátil situación geopolítica de esta región del mundo. Los acontecimientos del tiempo del fin se centrarán en esta zona, incluyendo invasiones masivas, batallas devastadoras y líderes que llevarán al mundo al borde de la destrucción (Mateo 24:21-22), mientras Jerusalén seguirá siendo el punto neurálgico del conflicto internacional (Zacarías 12:2-3).

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Dónde debe estar nuestro enfoque en medio de la agitación actual y el conflicto que se avecina? En Mateo 7:24, Jesucristo comparó a quienes siguen lo que él enseñó con un hombre sabio que construyó su casa sobre la roca, una casa que en medio de las furiosas tormentas no cayó. De igual manera, podemos capear todas las tormentas venideras edificando nuestras vidas sobre Cristo y sus enseñanzas.

No basta con saber lo que está pasando. Debemos confiar en Dios haciendo lo que nos ordena, y él nos llevará adelante, hacia su glorioso Reino que está más allá del presente. ¡Que venga pronto! BN

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Scott Ashley

Scott Ashley es editor gerente de la revista Beyond Today, de los folletos de la Iglesia de Dios Unida y del curso de estudio bíblico impreso. Él y su esposa Connie, viven en Arvada, Colorado, un suburbio de Denver. Él también pastorea las congregaciones en Denver, Colorado Springs y Frisco, además de impartir clases de Los Evangelios en el Centro Biblico Ambassador. El señor Ashley asistió al Colegio Ambassador en Big Sandy, Texas, graduándose en 1976 con estudios en Teología, con ampliaciones en Periodismo y Oratoria. Fue ahí cuando se interesó en las publicaciones, una industria en la que ha trabajado por mas de 40 años.

Durante su carrera, ha trabajado para muchas editoriales en diversos puestos. Ha sido empleado por la Iglesia de Dios Unida desde 1995, revisando los planes, escrituras, ediciones, y producciones de la revista Beyond Today, los 35 folletos (en inglés), y las 12 lecciones del curso bíblico. Sus principales intereses son la Biblia, la arqueología, Historia y el Medio Oriente.