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Año 1962. Este es un año recordado por el país que me vieron a ser. En Chile se desarrolló el Mundial de Fútbol. Generalmente se recuerda el Mundial por uno de los lanzamientos de Penal fuera, lo que nos dejó fuera de ser casi los primeros en ese Mundial. Pero lo que les quiero mencionar en este momento acerca de ese evento tan particular, se hicieron canciones, hubo mucha fiesta en el país, obviamente ni existía, pero la historia recuerda ese momento por medio de lo que nos cuentan nuestros padres. Se jugaba en Arica, en el norte de la ciudad, ya casi en la frontera con Perú. Se jugaba quién iba a avanzar a los cuartos primeros del Mundial, a los cuatro puestos del Mundial. Y entonces el partido lo realizó Chile y Rusia, o la Unión Soviética en aquellos años. Este partido fue relatado por uno de los periodistas más destacados, ya fallecido, llamado Julio Martínez, un excelente periodista especializado en el deporte, más en el fútbol. El relato cuenta que el partido iba cero a cero, pero uno de los grandes deportistas que jugaban adelante, estos delanteros, el señor León el Sánchez, que llevaba el balón para entrar al área del equipo contrario, y entonces provocan una falta dentro del área, lo que era un penal. Y entonces el que estaba relatando el partido, muy molesto, pero políticamente correcto, dice, no cobraron la infracción y cobraron un tiro libre fuera del área. Entonces él dice, eso fue penal, amigos, eso cayó un metro dentro del área, eso fue un penal. Entonces, León el Sánchez, quien se pone de pie, pone el balón al lado de la línea divisoria, se prepara a disparar un tiro libre. En el arco estaba este mejor arquero hasta ese momento del mundo que le decían la araña negra, entonces era un enfrentamiento bastante interesante por lo que había sucedido, de un penal no cobrado. Y entonces el periodista con mucho nerviosismo va relatando el tiro libre que se va exactamente entre la barrera, entre el travesaño y entre el arquero poniendo la pelota en la red. Uno cero. Y este periodista a cuatro vientos grita, justicia, divina, justicia divina, porque no habían cobrado un penal. Y entonces ahora el mismo personaje que le cobrara la falta mete el gol y entonces gana uno cero, chile, luego lo empatan y luego chile hace otro gol, dos uno y pasamos a los terceros de finales. Este periodista se hizo, no sé si famoso, pero su frase típica fue justicia divina. De hecho, ya él fallecido, un joven realizó una tesis de su biografía y le puso como título justicia divina de todo lo que él o de toda la trayectoria de Julio Martínez, de un excelente periodista de 62 años de trayectoria. Pero ¿qué es la justicia divina? ¿Qué es la justicia divina? ¿Y por qué es tan abismantemente distinta de la justicia humana? ¿Por qué hay tanta diferencia entre la una y la otra? Vamos a intentar desarrollar y responder estas preguntas en el tiempo que tenemos en adelante y vamos a hablar de lo que es la justicia divina y también de la justicia humana.
No hay alegato más incipiente o reclamo más incipiente en el sentido de recién comenzando la vida de todos los seres humanos cuando ya el niño ve que sucede algo injusto. Quizás el padre regaña a él y no al hermano o hermana. Y entonces, ¿cuántas veces nosotros de niño dijimos qué injusto? ¿Por qué no lo retaste a él o por qué no le dijiste nada a él o a ella? Qué injusto. La vida nos recibe desde muy tempranos con supuestas injusticias desde nuestra perspectiva. Muchos de nosotros sufrimos este sentimiento de la falta de justicia cuando sucede algún hecho o algún veredicto que posiblemente un padre, un profesor, un policía realiza y nosotros nos sentimos tremendamente pasados a llevar. Incluso hasta Dios podríamos pensar qué injusto es Dios cuando ha hecho o no ha hecho ciertas cosas.
Primero, ¿qué es la justicia? ¿Qué es la justicia?
Según Wikipedia, es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones. Es decir, la relación entre las personas, la relación de las personas entre ellas y también con las instituciones, autorizando, prohibiendo.
La historia del hombre se ha intentado buscar y aplicar la justicia.
Todas las antiguas civilizaciones han aplicado un cierto tipo de justicia.
Buscan la equidad de los pueblos un equilibrio, tal vez, pero esta búsqueda ha sido infructuosa debido a la debilidad del corazón humano, que cuando se aleja de Dios, comienza a realizar otro tipo de juicios. Se vuelve ciego y se vuelve injusto.
En el mundo no hay justicia. Tenemos relatos de sobra para decir que no hay justicia.
En el año 73, en Chile, en mi país se realizó el golpe de Estado. Hubo mucha muerte. Eso fue hace más de 40 años atrás.
Independientemente si estuvo bien o si estuvo mal, las personas o los familiares que se les denomina los detenidos desaparecidos, aquellos muertos que nunca se supo dónde estaban sus cuerpos o cadáveres, tienen una consigna que hasta el día de hoy sigue exigiendo justicia. Y su consigna es ni perdón ni olvido. Eso es lo que ellos tienen en sus letreros, cuando están reclamando por tal o cual persona.
¿Qué me dicen más recientemente, año 2014? Hay Otsinapa. Todos aquí se nos llegan a conmover las entrañas, por lo que sucedió en el estado de Guerrero, con estos 42 jóvenes asesinados.
Y lo peor aún, el silencio del gobierno. No hay respuesta. No hay una justicia que se pueda aplicar en este lamentable suceso. ¿Qué me dicen de los profesores de México que buscan justicia en todos los estados?
Hay una situación de descontento de los profesores. Los profesores son quienes educan a nuestros niños. Si los profesores están descontentos y todo esta trifulca que hay entre ellos y el gobierno, esto no va a provocar nada positivo en 5, 10, 15, 20 años. Se está atentando a la educación de este país, algo muy grave y tremendamente triste. No hay justicia. Pero el mundo cree que hay justicia. El mundo ha creído que es capaz de aplicar justicia. El derecho a las buenas costumbres y el orden divino estuvo en manos, entre comillas, de las deidades paganas en la antigüedad. No sé si ustedes han visto una estatua de una mujer vestida con una ropa como de la época romana, que tiene los ojos vendados, tiene una espada abajo y tiene una balanza en la mano. Esta mujer es la dama de la justicia. Representa la justicia, pero es o fue una deidad pagana. Donde decían que ella era la dama de la justicia, que tiene varios nombres en la antigüedad, pero hoy día se reconoce como la dama de la justicia basada en esta deidad pagana. Hay pequeñas variaciones de este símbolo, de esta estatua, de esta alegoría. Alguna vez tiene los ojos destapados, puede cambiar su morfología, pero podemos encontrar esta estatua en Suiza, Brasil, Alemania, Canadá, Reino Unido, Japón, Estados Unidos, Australia, entre otros. Frente al Palacio de Gobierno, frente al Palacio de Justicia o Civil, ahí está ese símbolo. Pero algunos años atrás miraba yo un dibujo en una portada de un grupo de rock que tenía dibujada la dama de la justicia, pero tenía una pequeña variación, el dibujo. La variación era esta misma dama, pero tenía cuerdas y cadenas y que la estaban lanzando hacia abajo, unas manos. Esta dama de la justicia venía con la ropa ya suelta, venía con la balanza rota. Entonces alegóricamente ahora este diseñador o artista ilustró esa es la justicia humana, que se cae a pedazos y que no es tan bonita como el ser humano quisiera presentarla. Es un sarcasmo básicamente. Pareciera ser que el ser humano le encanta levantar monumentos, hablando de este monumento de la justicia, de la dama de la justicia. Muchos de ellos llegan a ser símbolos de ciudades importantes. Si a ustedes les digo dónde está la estatua de la libertad, Nueva York, inmediatamente, es un símbolo de una ciudad. Ese es otro tema de la libertad. Si hablamos del ángel, del estatua del ángel, no, es México. Hay símbolos que representan o Diana, Eximiquilpan, ellos dicen que Diana es como su símbolo. Y tienen toda una historia y también en el lugar de donde va a ser el campamento. Pero ahora les voy a relatar lo que es más actual sobre estos monumentos que se han levantado. Generalmente pueden ser héroes, pueden ser personas o leyendas que se levantan o alegorías, como vimos en la dama de la justicia o la estatua de la libertad.
Solamente el mes pasado, hace muy poquito, el presidente Obama inauguró un monumento muy particular. Dicho monumento es el recuerdo de un triste hecho que busca defender derechos de una comunidad específica. Esto lo saqué de la página de internet de La Casa Blanca. El presidente Obama, hoy inaugurará un nuevo monumento nacional en el sitio histórico de Stonewall, Nueva York, en honor al amplio movimiento por la igualdad LGBT. LGBT, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
Este movimiento que también el señor Seigli hablaba en su editorial de esta semana. El nuevo monumento nacional de Stonewall protegerá el área, protegerá, fíjense cómo lo enunciaba, protegerá. El área donde, el 28 de junio de 1969, hubo una trifulca provocada por la respuesta de policías en contra del incipiente movimiento LGBT y sus derechos civiles. El presidente ha luchado para promover la igualdad de derechos de todos los estadounidenses, sin importar quiénes son o a quiénes aman. Ese compromiso con la igualdad de condiciones y garantizar la igualdad de protección ante la ley es el principio fundamental por el cual fue fundada esta nación, hablando en los Estados Unidos, y ha guiado las acciones del presidente en apoyo de todos los estadounidenses. El monumento que es, a tamaño real, una pareja de, evidentemente, homosexuales y sentadas en un asiento del parque, una pareja de lesbianas. Ese es el monumento en blanco, cuatro personas, dos parejas, homosexuales y lesbianas.
Yo pregunto, ¿este monumento es para simbolizar conceptos tales como protección, igualdad, derechos, justicia? ¿Qué busca este monumento? ¿Qué simboliza? ¿Qué alegoría? ¿Qué busca? La última frase de la Casa Blanca está incompleta, cuando habla de que la igualdad de condiciones e igualdad de protección ante la ley es el principio fundamental por el cual fue fundada esta nación.
Estos no fueron los únicos principios por los cuales Estados Unidos fue fundado.
Estados Unidos ha derribado, deliberada y literalmente, monumentos de los diez mandamientos.
Si ustedes buscan en algunos Estados Unidos donde habían tenido monumentos de los diez mandamientos, no por religión, sino que por historia, como fundamento de los inicios de este país, ya muchos de ellos están derribados.
Los han accidentado con carros, los han orinado y han querido dirigir al lado de ellos otros tipos de estatuas, aludiendo a cosas evidentemente satánicas, como el bafemot. Hay una historia de eso que quiere levantar este símbolo del satanismo al lado de donde estaban los diez mandamientos. Esto es real, esto es actual.
Hoy, este monumento del cual estamos hablando es apoyado y levantado como un símbolo de equidad, de protección y de igualdad de derechos. Sin embargo, es un buen disfraz.
Un buen disfraz de qué? De la aberración, del desequilibrio, de la rebeldía e injusticia humana. Este monumento no simboliza la justicia. Este monumento simboliza el alejamiento de Dios y el solitario caminar del ser humano sin su creador cayendo en un profundo pecado. Un símbolo, una estatua al pecado.
Este último comentario nos puede ayudar a empezar a entender lo que es la justicia humana y empezar a compararlo con la justicia divina. Recuerden, la justicia divina es lo que queremos desarrollar mayormente. La justicia humana está por todos lados, es más fácil encontrarla. La justicia divina es la que queremos terminar de comprender un poco más el día de hoy.
Romanos 10-3. Vayamos a la primera escritura.
En Romanos, capítulo 10, y versículo 3.
Romanos, capítulo 10 y versículo 3.
La carta a los romanos dice, porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Ahí está hablando de dos tipos de justicias.
La justicia de Dios, la justicia divina.
Pero hablando de lo que las personas han realizado, de no sujetarse a la justicia de Dios, caen en una justicia humana, alejada de Dios, es lo que es la justicia humana.
¿Qué es la justicia divina? ¿Qué es la justicia divina? Hay un versículo que, ya hablando más de esto, nos puede ayudar en Salmos. Salmos 119.
Salmos 119, el capítulo con más versículos. En la Biblia hay versículo 172.
Salmos 119, versículo 172.
Hablará mi lengua a tus dichos, porque tus mandamientos son justicia. Mandamientos. Está hablando de mandamientos que son justicia.
¿Y qué es la justicia humana? Ya lo vimos ahí un poquito en Romanos. Veámoslo aquí, en Isaías 64.
En Isaías 64.
¿Y Isaías 64? ¿Versículo 6?
Hablando de lo que podemos nosotros llegar a considerar como justo, bajo nuestros propios ojos. Isaías 64, versículo 6. Si bien todos nosotros somos como suciedad y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia, y caímos todos nuestros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
Aquí podemos tener una sencilla conclusión de estos tres versículos que acabamos de leer. En Romanos 13, Salmos 119, 172 y Isaías 64, 6. Sobre lo que es la justicia divina y la justicia humana. Lo cierto es que el hombre ha echado por tierra la justicia divina, porque ha derribado la ley de Dios y sus mandamientos, y ha intentado buscar la suya propia. Eso es, la justicia humana, cuando derriba la ley de Dios y busca la suya propia.
La justicia divina tiene mucho que ver con los mandamientos de Dios. Tiene mucho que ver con los mandamientos de Dios, como lo vimos en Salmos 119.
La justicia humana, por otro lado, está ensuciada con el ingrediente que contamina todo.
Podríamos alegóricamente hablar de la levadura que afecta a toda la masa.
Nuestras maldades o pecados son las que contaminan todo. ¿Y qué es el pecado? Transgresión de la ley, los mandamientos de Dios. Por eso nuestra justicia humana, cuando queremos hacer o aplicar nuestra justicia, es considerada como un trapo de inmundicia. Esos son nuestras justicias.
Relacionado con esto, en un concepto más neutro y lógico, podríamos decir también que para llevar a cabo una justicia o un juicio, necesitamos leyes. Necesitamos una ley. ¿Cómo vamos a aplicar justicia si no tenemos el conocimiento o si no sabemos qué ley o por cuál regirnos para poder aplicar un tipo de justicia necesitamos conocer una ley?
La justicia adidina, aquella que, como les comentaba, fervientemente clamaba a cuatro vientos el comentarista deportivo cuando decía, Justicia adidina, ese momento para él era justicia. Se hacía justicia por un penal no cobrado y por un tiro libre que funcionó como gol. Todavía esta justicia adidina tiene un aspecto más profundo de lo que estamos comenzando aquí a desarrollar. Cuando hablamos de la aplicación de la justicia adidina, con un conocimiento de una ley, de la ley divina, justicia adidina, ley divina.
Si vamos a hablar de la justicia adidina, necesitamos hablar sí o sí de la ley divina, justicia y ley. Romanos 3-20. Romanos 3-20.
Aquí hablando un poco de lo que es la ley. Romanos 3-20. Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Esta es la funcionalidad de la ley de Dios. Dar a conocer el pecado. Mirarnos al espejo como se hablaban en el sermóncillo y ver dónde estamos mal. Eso es lo que... o para qué funciona la ley, para dar al conocimiento del pecado y recibir bendiciones y no maldiciones. Este versículo clave nos ayudará a comprender la dimensión increíble de lo que es la justicia divina. Por medio de la ley, como decimos, podemos mirar nuestros errores. Como se leía la Escritura. Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad y persevera en ella, no siendo oídora o olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bien aventurado en lo que hace. Santiago 1.25 que se leyó hace un poco atrás. ¿Qué sucede si guardamos la ley de Dios? Hablemos de la ley. ¿Qué sucede si guardamos la ley de Dios?
Podemos comprender y reconocer errores, ver pecados. Y también lo que sucede como una ley que se cumple cuando uno guarda la ley de Dios es bendiciones. Bendiciones. Si uno no guarda la ley de Dios hay maldiciones. Si uno miente, la conciencia hace que uno no tenga paz. Si uno adultera, no traerá ningún tipo de bendición en ese matrimonio. Si usted no guarda el sábado, la ley de Dios se cumple y no bendice. Si usted guarda la ley de Dios recibe bendición porque es una ley como la ley de la gravedad. Cuando lanza algo arriba va a caer. La ley de Dios nos muestra dónde estamos mal. Siguiendo con la ley y poniéndonos un poco más complicados. ¿Por qué los judíos quienes tenían el conocimiento de la ley estaban tan errados en aplicarla? Ellos tenían la ley. ¿Y por qué no se consideraban? Ahora los leemos. ¿Por qué no vemos a estas personas justas o aplicando justicia? Para entender esta pregunta, vamos a leer un relato que solamente está en el Evangelio de Juan. Acompáñeme a Juan, capítulo 8, y nos va a ayudar a entender la respuesta de esta pregunta por sí solo. Juan, capítulo 8, versículo... vamos a comenzar en el 4. ¿Qué sucede aquí? El relato de la mujer adulta era...
Juan, capítulo 8, versículo 4, vamos a comenzar.
Aquí hay una confabulación para atentar a Jesucristo, quien estaba mirando este hecho y le fueron a preguntar. Aquí en el versículo 4 le dijeron los pariseos maestros. A esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley de Moisés, Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Qué dices? ¿Qué tremenda pregunta? La ley. El pueblo de Dios.
Versículo 6. Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa para tener de qué acusarlo. Acuérdense que a Cristo lo único que querían era acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Guardó silencio y empezó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo Aquí en los ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos hasta dejar a Jesús solo con la mujer que aún seguía allí. Entonces Él se incorporó y le preguntó, ¿Dónde están? ¿Ya nadie te condena? Versículo 11, Nadie, Señor, tampoco yo te condena. Ahora vete y no vuelvas a pecar. Este rápido y quizás improvisado juicio que se desarrolló en este lugar con la mujer, con los acusadores y con Jesucristo, el Hijo de Dios tendría que lógicamente haber cerrado con un linchamiento, con un apedreamiento a la mujer por la ley. ¿Quién había cometido adulterio? ¿El adulterio qué es? Un mandamiento de Dios.
Y el que infringe la ley de Dios tiene encima una pena de muerte. Esa es la ley. Merecía la pena de muerte. La paga del pecado es la muerte. Romano 6, 23. Merecía la muerte. ¿Y qué pasó? ¿Por qué no la pedrearon? ¿Por qué no se aplicó la justicia divina con la ley divina por Dios mismo en ese lugar? ¿Qué pasó aquí?
Uno de los errores que comúnmente podemos realizar es que cuando conocemos la verdad de Dios, cuando conocemos su ley, cuando conocemos las escrituras, entendemos los 10 mandamientos, humana y lógicamente, y generalmente comenzamos a ver el mundo de una manera distinta, porque queremos corregir el mundo a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestros vecinos. Pero no olvidamos de nosotros. Y como que nosotros no estamos dentro de ese juicio o filtro, aún cuando estemos muy bien intencionados, como que externalizamos la aplicación de la ley de Dios, sin que nosotros necesitáramos un poco de corrección también.
Este fue el error de los judíos. Este fue el error de los judíos. Ellos creían que guardando la ley de Dios y todos los inventos que le agregaron, todos estos cinco tomos de cómo guardar el sábado, de los 39 tipos de trabajo que no se pueden hacer un sábado como escupir al suelo, ellos creían que haciendo todo esto, y que ni ellos mismos podían cumplir, iban a ser mejores que el resto, iban a ser más justos.
Los hijos de Dios, los elegidos de Dios. Ese fue el error de los judíos. Volviendo a la pregunta, ¿por qué no murió la mujer adultera? Veamos la respuesta en Santiago. Santiago 2. Y aquí viene un condimento especial de este platillo espiritual. Santiago, capítulo 2, versículo 13. Porque juicio sin misericordia será con aquel que no hiciera misericordia. Y la misericordia triunfa sobre el juicio. Sobre el juicio. Los judíos no entendieron el universo que se extiende al aplicar misericordia. Teniendo el conocimiento de la ley de Dios, aplicando la justicia divina.
Misericordia. ¿Podemos guardar los diez mandamientos de una manera tan integral que nunca nos equivoquemos? Siempre pecamos. Todos los días pecamos. En acción, en pensamiento, siempre pecamos. De hecho, Santiago mismo nos dice, aquí en versículo 10, Santiago 2, 10. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, sea su culpable de todos. La ley del prójimo, la ley de Dios, 4 y 6. Es o se nos hace muy difícil guardarla tal cual como es sin caro en el pecado porque todos pecamos. Versículo 11 dice aquí, porque al que dijo no cometerás adulterio, también ha dicho no matarás.
Ahora bien, si no cometes adulterio pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Entonces, si no cometes adulterio, ya te has hecho transgresor de la ley. Entonces, tenemos la ley de Dios, pero ¿cómo podemos caminar en justicia?
¿Cómo podemos ser justos? Si hablamos de la justicia de Dina, de la ley de Dios, que tiene que ver y ahora tenemos que aplicarla sobre nosotros, ¿cómo podemos nosotros ser justificados, como dice la Escritura? Esa palabra muy interesante. Cuando alguien incluso le dice que está dando solamente excusas, ¡ah! te estás justificando. ¿Qué significa eso? Te estás excusando de que llegaste tarde a tu trabajo y te estás liberando de la pena o de la culpa.
Eso es justificados. Lo cierto es que no podemos considerarnos como justos por nuestros propios méritos, esto de guardar la ley, que fue el error que hicieron los judíos. Aún cuando intentemos guardar cada detalle, cada minuto y cada segundo de nuestros días, estar cuidándonos de no pecar. En cualquier momento un pensamiento se va a ir y ya estamos pecando.
Acuérdense la maxificación o la amplificación de la ley de Dios con Jesucristo, que no es lo que se puede hacer, sino que se puede hacer. Y si lo estás pensando, ya cometiste el error, ya pecaste.
No sé cuán más difícil podríamos pensar que es guardar la ley de Dios para hacer justos o aplicar la justicia de divina. La única manera de poder ser justos o justificados es que este don, este regalo de ser justificados, de ser perdonados, se nos dé de una manera inmerecida. Nadie puede hacer algo para ganar ese don. Nadie puede ser considerado justo por sus propias obras o cosas que haga para merecer esa justificación. Esto es algo transversal que desarma muchos discursos de religión y cristianos.
Con todo esto podemos leer Romanos 3, para entender ahora lo que la Escritura nos dice en el capítulo 3 de Romanos. Romanos capítulo 3, versículo 21. Cuando habla de la justificación, le damos lo que nos dice la Escritura respecto a la justificación. Versículo 21, pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios. El antiguo testamento está lleno de ritos, la entrega de la ley de Dios.
Y ahora, dice, se ha manifestado la justicia de Dios. ¡Justicia de divina! Ahora está, aquí, dice Pablo, testificada por la ley y por los profetas. ¿De qué habla los profetas? ¿De qué habla la ley? De esta justicia que hoy día podemos entender. Versículo 22, la justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él porque no hay diferencia. Aparece el otro elemento, fe, creer. En Jesucristo. 23, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia. ¿No la gracia de uno?
La gracia de Jesucristo. Mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su sangre para manifestar su justicia. Justicia divina. A causa de haber pasado por alto, me recuerda la Pascua, pasar por sobre, en su paciencia los pecados pasados. No los pecados presentes ni futuros, pecados pasados. Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe en Jesús. 27. ¿Dónde pues están las actancias? Esto de creerse justo. De eso está hablando la Escritura. Queda excluida. ¿Por cuál ley?
¿Por la de las obras vas a hacer algo que te haga merecedor de esta justificación? ¿De qué dices? No. Sino por la ley de la fe. Como que hace un juego de palabras. ¿Pero qué habla de él la fe? Concluimos pues que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley, es decir, los ritos y las ceremonias que antiguamente se hacían. En el capítulo 4 de Romanos, versículo 2, si nos vamos al antiguo testamento, con el padre de la fe, Abraham.
Versículo 2 dice, porque si Abraham fue justificado por las obras, es decir, hagámonos una suposición de que Abraham, por todo lo que hizo, entonces es justificado. Y aquí dice, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios, justicia humana. Abraham podría haber dicho, miren, aquí estoy, delante de todos los hombres, yo soy justificado y los hombres, oh sí, tú eres justificado, pero eso es justicia humana. Pero aquí dice, en versículo 3, porque ¿qué dice la escritura? Creyó Abraham a Dios, fe, creer, y le fue contado por justicia.
Justicia. Vemos de nuevo esta palabra, ya hablando de lo que es la verdadera justicia, la justicia divina, no humana. Y teniendo este mismo versículo todavía en la mente, vámonos nuevamente a Santiago 2.
Santiago, capítulo 2, versículo 21. Aquí nos habla todavía y nos complementa el hecho de que quizás alguien diga, bueno, entonces hay que creer solamente que vas a ser contado por justicia. Pero ¿qué nos dice Santiago 2, 21? Esto está conectado tremendamente. Es un pasaje directo a entender la justicia divina.
Santiago 2, versículo 21. No fue justificado por las obras Abraham, nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar. Aquí está hablando de las obras ahora. Y uno dice, bueno, ¿qué está pasando? ¡Sigamos leyendo! 22. ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras? Ahí está la respuesta. A todos los cristianos que dicen ser que solamente necesitas creer.
¿Y Abraham el padre de la fe? Aquí está. La fe actuó juntamente con sus obras. Sigamos leyendo, versículo 23. Y se cumplió la escritura que dice Abraham que yo a Dios y le fue contado por justicia. Y fue llamado amigo de Dios. ¿Vosotros veis pues que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe? Aquí se nos complementa la escritura. 25. Asimismo también, Rhab, la ramera, no fue justificada por obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino. ¿Acaso Rhab hizo porque pensó que era lo correcto?
Ya creía en algo y actuó. Y eso fue una obra que realizó, que fue utilizado juntamente con la fe de creer y de actuar. 26. Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Fe y obras tienen que ver este relato de Abraham. Por la fe podemos ser justificados, pero junto con la fe va una acción, va una obra. ¿Hay algo que tenemos que hacer? Y aquí viene la clásica retórica, fe y obras. Hemos hablado de este punto tan controversial, pero nunca vamos a dejar de hablar de la verdad de Dios.
El resumen y la aparente confusión que aquí hay entre la fe y las obras, la tengo aquí en cuatro rápidos puntos. Ni la fe ni las obras pueden estar solas. Otro, necesitamos creer en Cristo para comenzar a caminar en el proceso de la salvación. Necesitamos creer en Jesucristo para comenzar a caminar el proceso de la salvación. Otro punto, juntamente con esta fe debemos aplicar la ley de Dios, obras. La ley de Dios aparece nuevamente acá.
Y como último punto, que hablando de esto de fe y de obras, la justicia divina de nuestro Padre nos cubre por su misericordia. La justificación viene de nuestro Padre por medio de Jesucristo, que pagó la pena de muerte. Y entonces, esta palabra de justificación quiere decir que todos nosotros podemos ser considerados como justos frente a Dios.
Pero no es que seamos justos, vamos a seguir siendo pecadores. Pero podemos ser absueltos en esa misericordia como un manto que nos envuelve, porque Cristo pagó la muerte de esa. Con su muerte pagó esa pena, la muerte, por ese pecado, por nuestros pecados y nuestras transgresiones. Es por eso que la justicia divina sin alcanzable desde el punto de vista humano. No podemos entenderla si no entendemos esto. Si la persona piensa que solamente con creer puede ser justa frente a Dios, eso es una aberración y eso es justicia humana y algo mediocre. Porque la vida del cristiano no es fácil, no es fácil. No se hace sentado en un sillón con un control remoto. Hay que ir a salir a luchar esa batalla.
Algunos desean solo creer y considerarse como justos, como decimos. Pero recuerden el relato de lo que le dijo Cristo a la mujer adulta. Yo no te condeno. ¿Dónde estaban estos tipos que te condenaban? Ya se fueron, porque todos somos pecadores. Y lo que encierra la última frase es, no vuelvas a pecar. Yo te perdono ahora. Pero no vuelvas a pecar. La actitud, la misericordia, es lo que está aquí encerrando este evento y todo lo que tiene a ver con la justicia de Dios. La verdadera fe requiere obras. No podemos estar sin hacer algo.
En Santiago todavía aquí nos habla de cuando una hermana tiene frío. ¿Qué le decimos? Voy a orar por ti. ¿Por qué no le damos una cobija? Eso son las obras. Ahí Santiago lo relata. Un ejemplo tan sencillo como eso. Las obras sostienen nuestra fe. Si le quedan dudas, lea Santiago. Capítulo 2 por completo. Si le quedan alguna duda, lea Santiago. Capítulo 2.
Y todavía viene algo más sensible para todos nosotros. Es la responsabilidad que tenemos hoy de considerarnos como justos. Pero que no va a ser garantía de que mañana también seamos justos. Veamos aquí en Ezequiel 33. En Ezequiel 33 hay un relato muy interesante. Es un testamento. Ya estamos casi próximos a terminar.
Ezequiel 33, versículo 13. Fíjese lo que dice en versículo 13. Ezequiel capítulo 33 y versículo 13. Cuando yo digere al justo, Dios le habla al justo. De cierto vivirás. Y Él confiado en Su justicia, hiciere iniquidad. Todas Su justicias no serán recordadas, sino que morirá por Su iniquidad que hizo. 14. Y cuando yo digere al impío, de cierto morirás. Si Él se convirtiera de Su pecado e hiciere según el derecho y la justicia, si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.
No se le recordará ninguno de Sus pecados que había cometido, e hizo según el derecho y la justicia, vivirá ciertamente. 15. Luego dirán los hijos de Tu pueblo, no es recto el camino del Señor, el camino de ellos es el que no es recto. 16. Cuando el justo se apartara de Su justicia, e hiciera iniquidad, morirá por ello.
17. Cuando el impío se apartara de Su impiedad, e hiciera según el derecho y la justicia, vivirá por ello. 18. Y dijisteis, no es recto el camino del Señor, yo os juzgaré, o casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos. Esto es en el antiguo destamento, que se aplica perfectamente cuando queremos hablar de justicia. 19. Si queremos ser considerados como personas justas, no por nuestros méritos, no por lo que hagamos. Hay que mantenerlo. Se hablaba de eso también en ese moncillo, de quien ve su rostro y después no olvida los errores y persevera en ello, será bien aventurado. Todos tenemos un gran desafío.
Sabemos muy bien cómo es la justicia humana. Es lo que más sabemos, porque que en la esquina se puede aplicar una tremenda injusticia, una justicia humana, entre comillas. Pero ahora también vemos un poco más de lo que es la justicia divina. Sabemos cómo andar por medio de ella para ser considerados justo frente a Dios. Creer y obrar, fe y obras.
Como conclusión, quisiera leer Isaías 30. Isaías capítulo 30.
Hay mucho todavía que hablar de la justicia divina, la coraza de justicia también. Podemos ver en el Nuevo Testamento.
Hay mucho material de este tema. Y a Quínesa Isaías 30, versículo 18, dice, Por eso el Señor los espera, para tenerles piedad. Por eso se levanta para mostrarles compasión, porque el Señor es un Dios de justicia. Dichosos todos los que en Él esperan. ¿Qué esperamos?
¿La justicia humana o la justicia divina? ¿Qué estamos esperando? Dios es paciente para con todos nosotros. Judio, gentiles, mujeres, hombres.
El mundo y su justicia humana no nos llevará a ninguna parte. Nos llevará la frustración. ¿La justicia humana qué busca? ¿La gloria de los hombres? Eso es lo que busca la justicia humana. Para enseñorearse de ellos mismos. ¿Van a tener su resultado hoy, esa gloria de los hombres?
Y a pesar de todas estas justicias o injusticias que podemos ver, el hombre sigue creyendo. Sigue creyendo en un político nuevo y el gari les va a cambiar la vida. La gente sigue votando. La gente sigue apoyando.
Sigue creyendo en el poder de una pastilla. Sigue creyendo en el poder de un producto.
El ser humano tiene una fe intrínseca de querer creer que hay algo mejor más allá.
Somos hijos de Dios. Tenemos algo a nosotros que nos hace buscar a Dios. Pero esto está velado. Y la gente deposita su fe en un madero, en un pedazo de yeso, en un político.
Ayer tuvimos la oportunidad de ir a la zona arqueológica de Teotihuacán. Y hay varios artesanos vendiendo figuras de todo tipo de cosas. Pero me llama la atención una frase. Llévese la piedra de la felicidad.
Entonces, digo, ¿la gente cree que comprando esa piedra va a ser feliz? Si el ni siquiera el pobre hombre feliz vendiendo eso.
Y la gente lo compra. Porque hay algo nosotros que quiere creer, quiere tener algo positivo más adelante en un futuro.
Ese algo no es la justicia humana, mis hermanos. Ese algo es la justicia que desciende de lo alto, que manifestó Jesucristo con su ejemplo.
¿Quiere leer una noticia realmente injusta? ¿Pero que ya no hay historia más injusta a vida ni por haber?
Un hombre. Fue tratado como hereje por las leyes humanas. Fue escupido, abofeteado, despreciado, desechado, magullado. Y escondimos de él su rostro. Llevó nuestras enfermedades e iniquidades, crucificados finalmente en un madero. Y jamás hizo lo malo. Y hasta su último aliento estuvo orando por quienes lo aborrecían.
Esa es una historia injusta. Esa sí que es injusticia.
Por eso, cuando la gente algunas veces pregunta, ¡Ay, Dios es muy injusto! ¡Mata la gente! Entrega mandamientos, después los quiebra en el Antiguo Testamento. Se contradice, hace diferencia entre los judíos y los gentiles. Es simplemente porque tal persona no entiende lo que es la justicia divina y aplica su justicia humana. Simplemente porque es algo muy complejo que no se puede responder en dos frases. O tal vez sí, Dios es amor. Entrego a su hijo para que tú seas considerado justo frente a él.
¿No es acaso eso justicia divina?
Espero mis hermanos que hayamos podido comprender un poco más con una mirada más profunda de lo que es la justicia divina.
Y que lamentablemente si la comparamos con lo que hay en este mundo no tiene comparación. Aquí cerramos con Apocalipsis 22. Apocalipsis 22.
Usted y yo oramos por el reino de Dios, que venga, pero oramos para que se haga justicia de un mundo injusto. Apocalipsis 22 y versículo 11.
Esto va para nosotros. 22.11. El que es injusto sea injusto todavía, y el que es inmundo sea inmundo todavía, y el que es justo, ¿qué es de ese justo? Practiqué la justicia. No se queda ahí. Santiago, capítulo 2. Perseverar en ello. Perseverar en la justicia todavía, y el que es santo santificio todavía. Comprendamos la justicia de Dina. Apliquemosla en nuestras vidas, y vivamos practicándola en este camino. ¿Qué? Dios me diante, cada día se va acercando a su fin. La justicia de Dina no es parte de un juego de fútbol, es parte de nuestra vida. Y nuestra vida, la Usted y la mía, está en juego. Buenas tardes a todos.