Estar siempre gozosos

En 1 Tesalonicenses 5:16 el apóstol Pablo exhorta a estar siempre gozosos. En medio de difíciles pruebas y dificultades ¿cómo permanecer siempre gozoso?

Transcripción

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Ahora tengo el sermón principal.

Y como bien saben, ya dentro de un mes, poco más, llegamos a la Pascua. Es un tiempo que Dios dice que debemos examinarnos. Yo no puedo darles alimento fuera de tiempo. Tengo que darles alimento en su tiempo. Como dice el Mayor Domón, fiel que da alimento a su pueblo, a su tiempo. Ya tiempo.

En Segunda de Tesoroysenses, capítulo 13, pasemos ahí, segund... perdón, Segunda de Corintios, 13, versículo 5. Segunda de Corintios, 13, versículo 5.

Porque esta es la temporada que ya debemos estar reflexionando sobre nuestra vida, sobre este año que ha pasado. ¿En qué podemos mejorar? ¿En qué estamos ocupados en mejorar? Segunda de Corintios, 13, versículo 5, el apóstol Pablo dijo, examinados a vosotros mismos, si estáis en la fe, probados a vosotros mismos, o no os conocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados, más espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados.

Esto es algo que cada uno tiene que ocuparse en su salvación con temor y temblor. Y a la vez también es una temporada de gozo, por lo que Jesucristo ha hecho. Él pagó el sacrificio máximo, se entregó a ello, y Él dijo que mi gozo les dejo a ustedes. Inclusive, mencionó aquí en 1 de tesorlicenses, capítulo 16, 1 de tesorlicenses, capítulo 5, versículo 16. Dice sencillamente, estar siempre gozosos. Es un estado de ánimo. Eso no significa que todas las cosas le van a ir para bien. Como todos sabemos, hay días en que parece que nada sale bien. Y son días de prueba. Cada semana es una mezcla de alegría y dolor. Y como dicen en la Liga Mexicana de Béisbol, nadie batea mil. El promedio del bateador, si es muy bueno, es de 300. Que significa que de cada tres veces que va al bate, una vez logra entrar y llegar a una base. Pero dos veces queda fuera de juego. Nadie batea mil, porque la temporada primavera, todos empiezan con el nivel de mil. Y después, ahí baja, cada vez, porque nunca le van a poder golpear a la pelota. Y van a hacer lo que se llama aquí, llegar a la primera base o la segunda. Y por eso, en la vida tampoco, vamos nosotros a lograr todo lo que quisiéramos. Habrán dificultades y pruebas que superar. Van a haber dudas, que tenemos que también vencer. Y rendir cuentas. Por los hechos. La pregunta es, ¿cómo enfrentamos estos desafíos de la vida? Un miembro de allá de Gaden Grove, una vez me dijo, sabemos las verdades de Dios, pero lo difícil es cómo ponerlas por obra, cómo aplicarlas. Tenemos la teoría, pero en la práctica, ¿qué tanto? Realmente, lo ponemos en acción. Eso es lo que cuesta. Y la vida consiste en una multitud de emociones, de experiencias, y que todo lo que uno experimenta, hay una lección detrás de ellos. Mire que Rico fue el desayuno que pudimos comer, pero alguna vez han reflexionado cuánto le costó a Dios diseñar cada uno de sus sabores.

Las frutas, los alimentos, los huevos, todo eso, y uno lo ha porcentado. Pero no Dios. Dios diseñó todo para que hubiera un sabor que pudiéramos disfrutar de ello.

Y la vida está diseñada como una carrera de obstáculos para vencer. Hay barreras que hay que superar y sabemos que la vida no es un paseo campestre.

Por eso es tan importante tener esa panorámica, esa vista más allá de lo inmediato. Hay un famoso refrán español que dice que el puerco no mira más arriba de su osico.

¿Por qué? Porque lo único que le interesa es todo lo que puede comer debajo de los hijos. Se come basura, se come esto, se come lo otro, siempre andan buscando qué comer. Pero Dios dice que tenemos que elevar la vista. Imagínense cómo el apóstol Pablo, en una prisión ocura, malolienta, pudo estar tan positivo en medio de esas pruebas, mucho más fuertes que las nuestras. Noten, en Segunda Ecorintios capítulo 4, él no se desanimó a pesar de que pasó por muchas penurias y penas, trictezas, pero no dejó que eso lo venciera. Segunda Ecorintios 4, versiclos 7, dice. Pero tenemos este tesoro, esta verdad es de Dios, el Espíritu de Dios, en vasos de barro. Somos humanos, somos imperfectos, pero tenemos estos tesoros espirituales en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, que no nos jactemos. Como que todos logramos por nuestro esfuerzo, y no porque Dios estaba trabajando en nosotros. Que debe ser Él, la honra. Nosotros debemos aceptar el crédito por las cosas cuando la hacemos mal, porque esas son las nuestras. La cosa que salen bien, démosle el crédito a Dios.

Porque gracias a Él, que salen así. Dice. Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados. No tengo aquí hay dos cosas diferentes. Uno dice atribulado. Estaban siendo perseguidos, estaban pasando por pruebas. Esas son cosas afuera de uno. ¡Extenas! Pero como estaba Él internamente? Estaba todo anhelado, ansioso y desesperado. Dijo Él. Mas no.

¿Derribados? Dice aquí atribulados en todo, mas no angustiados. La angustia es algo adentro. Cuando uno está angustiado, está atemorizado, muchas veces lleva la cobardía, lleva la falta de fe, la debilidad. Pero si uno encuentra esa paz y esa tranquilidad dentro de uno, eso ayuda a no caer en peores cosas. Él dice después.

Estamos en apuros por toda la presión desde afuera, mas no desesperados. Siempre sabía que Dios está ahí, que Él está apoyando, que Él está cuidándonos. Cuando uno pasa por esas pruebas, no puede descartar a Dios. Dice, somos perseguidos, mas no desamparados, derribados, mas, pero no destruidos. Algo era lo que pasaba afuera, y otra cosa era lo que pasaba por dentro. Él tenía fe, una fe viviente, una esperanza, un gozo, por lo que Dios había hecho que nada podía quitarle.

Nosotemos en segunda de Corintios, un poco más adelante, en esta misma epístola. Según Corintios 11, versículo 20, dice aquí que estaba censurando algunos de los corintios que no les prestaban la atención y el debido respeto a Pablo.

Y por eso dice, pues toleráis si algunos os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma a los vuestros, si alguno se enaltece, si alguno os da debofetadas. Hay gente que parece que les gustan que los maltraten y que los griten y que los sometan. Hay personas así. Y si uno es paciente, tolerante, amoroso, longánime. Ah, no, esa persona no es. Yo necesito igual que el caballo, que anda ahí con el látigo. Ahí sí, entonces el caballo anda. Pero no somos animales. Pablo no era así. Pero los corintios como que tenían este otro grupo que venían y que decían que, bueno, ellos eran de Jerusalén, no habían sido enviados por los apóstoles. No tenían la autoridad, pero ellos se estaban haciendo, imponiendo la voluntad de ellos. Y él dice, mire, parece que les gusta. Eso es como hay un término que se llama vasoquista. Que les gusta, que les den, los sometan a uno a dolor. Y a veces pasa eso. Esposas que son maltratadas y golpeadas ya. Y hay un momento que vuelven al esposo.

¿Y por qué? No es que me acostumbré. También pasa en el trabajo. Que son humillados, son maltratados. Y después vuelve. ¿Por qué? Bueno, es que ya me acostumbré. Necesito que me gritoneen. Necesito que me humillen. Porque si no, no lo tomen cuenta. Pasa con los niños. Que los niños, ah no, es que si no se castiga fuerte, entonces como que no prestan atención. Y que llega un momento que dice, no hay que estar haciéndolo. Y obviamente no se debe estar golpeando los hijos. Y maltratándolos. Que hay un momento, cuando hay cierta disciplina, pero se hace con amor, con paciencia. No como que el niño es un enemigo de uno. Como dice la Biblia. Para que no se desalienten. Para que no se amarguen. Como muchas veces pasan que los hijos después no quieren nada que ver con los padres. Y que hacen después los hijos, casi siempre repiten lo mismo que hicieron los padres con ellos. Entonces Pablo estaba aquí frustrado. Porque veía que, como que no apreciaban, como él los estaba tratando. Siguiendo aquí dice. Para vergüenza mía, lo digo. Para eso fuimos demasiado débiles. Mire Pablo diciendo. Él podía ser mucho más brilloso, mucho más severo. Pero el Espíritu de Dios en él no producía eso. Producía amor, gozo, paz, paciencia, fe, penimidad, bondad, mansedumbre y templanza. Son los frutos del Espíritu Santo. Pero cuánta gente aprecia eso? O quizás quieren que los otros se lo den a uno, pero no uno a nosotros. Así es, de carnales, somos. Pedimos más, en vez de pedir que podemos nosotros hacer más. Dice versículo 21. Dice. Pero en lo que otro tenga osadía, hablo con locura. Dice. Bueno, si ustedes me obligan aquí, que ellos se jactan de cosas. Dice. También yo tengo osadía. ¿Ustedes quieren que empiece a decir lo que yo he pasado? Dice Pablo. ¿Son hebreos? Ah, ellos salían. Que bueno, mire, nosotros todos somos. ¡Judíos! ¡Desentientes de Abraham! Estaban hablándole a los gentiles, tratándolos como ciudadanos de segunda orden. Pablo dice. ¿Con qué ellos se jactan de ser hebreos? Dice. Yo también. Yo me podría jactar, pero no han visto eso.

¿Son israelitas? Que ya no solamente del pueblo hebreo, sino de las tribus mismas de Israel. Pablo dice. Yo también. Yo me podría jactar de eso. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.

Son ministros de Cristo, como si estuviera loco hablo, porque estos estaban en la iglesia, no estaban dando frutos, pero ellos se jactaban de sus credenciales.

Y Pablo dice. ¡Dicúlpenme! Pero yo he sacrificado más que ellos. En trabajos más abundantes, en azotes sin número, en cárceles más que cualquiera de ellos, en peligros de muerte muchas veces.

De los judíos, cinco veces he recibido 40 azotes, menos uno. Que eso era lo máximo que se podía entregar de golpes. Y él sufrió cinco veces de su propio pueblo. Tres veces he sido azotado con varas. Una vez apedreado. Tres veces he padecido naufragio. Una noche y un día he estado como naufragó en Altamar. Agarrado ahí, a un madero flotante por un dientero. ¿No creen que él oró? ¡Dios, yo soy tu oponstor! ¿Cómo puede pasarme esto, no? Él sabía que era parte de lo que tenía que pasar. Y que siguió fiel. Y se encaminó muchas veces en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los dominación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos, como habían en ese entonces. Y hay hoy día también. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos. Imagínense, ¿cuántas veces tenía que acercarse a Dios? En frío y en desnudez. ¿No tenían cómodos hoteles para quedarse? Dice, y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. Es fácil criticar cómo gustaría estar en los zapatos de la persona que tiene que estar preocupado. De mejorar la iglesia, de cuidarla. Y yo les puedo decir, el motivo principal, que yo me esfuerzo para cumplir, para que conozcan bien cómo yo trato a las personas, obro en las personas. Mi pregunta es, a largo plazo, cuando se vea a largo plazo, lo que yo hice, ayudó a la persona a poder entrar en el reino de Dios, o no. Esa es mi preocupación principal. A veces, eso significa corrección. Tener que ayudar a la persona a ver su situación, pero para ayudarla a que tenga mayor probabilidad de entrar en el reino de Dios. Y por eso no se hace acepción de personas. Obviamente, todo el mundo está en distintos niveles espirituales. Yo no puedo tratar a la persona espiritualmente fuerte y madura, con la misma vara que trato al principiante, que está ahí, como decía Pablo, en Hebreos capítulo 12. Hebreos capítulo 12. Hebreos 4. No, 5. Hebreos 5, versículo 12. Lo estoy haciendo de memoria. Esa es la escritura. Hebreos 5, 12. Y sé porque la palabra de Dios es viva y eficaz. Y más cortante que todo es pade, dos filos. No es una pluma, la Biblia. Es una espada. A veces es para corregir. Y penés hasta partir el alma y el espíritu. Va a la profundidad de las actitudes y los motivos de las cosas. Y se... a partir el alma y el espíritu, la coyuntura, si lo tuécanos y disiernan los pensamientos en las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Antes bien, todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquella quien tenemos que dar cuenta. Cristo es nuestro Maestro. La Biblia es el libro de texto. Sigue el v. 14. Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que trapasó los cielos. Aquí estoy leyendo en el capítulo 4 primero. Dice v. 12 al 14. Trapasó los cielos. Jesús el Hijo de Dios. Retengamos nuestra profesión.

Es una profesión de fe. Estamos siendo entrenados. No solo estamos preparándonos para el reino, como si es algo en el futuro. No es como un aniversario que nos dice, bueno, va a llegar nuestro aniversario y ahí se va a celebrar. No, esto es un entrenamiento. Que estamos ahora en entrenamiento.

Estamos preparándonos para asumir responsabilidades en el reino de Dios. Y dice v. 5, v. 11. Acerca de esto tenemos mucho que decir y difícil de explicar por cuánto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo hablando en la iglesia, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Ya habéis llegado a hacer tales que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez.

Para los que, por el uso o la experiencia, tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal, que ya han ido avanzando, creciendo espiritualmente. Y eso es lo que estaba hablando Pablo, a los corintios. Entonces, nosotros estamos ahora en esta etapa de prepararnos para la Pascua. Y tal como dice Pablo, la actitud que debemos tener es la que se menciona siempre gozosos. El gozo es un estado de ánimo en lo profundo del ser que no es alterado a pesar de las circunstancias que nos rodean.

La imagen que siempre viene a la mente es del mar Pacífico. Este profundo mar que tenemos, y acá también tienen el Atlántico, los dos grandes mares. Pero en las profundidades, si uno baja en un submarino, a pesar de que haya un huracán por arriba, si uno baja miles de metros ahí, se encuentra una tranquilidad. Esas ondas no llegan a esas grandes profundidades. Y así es como nosotros también. Podemos estar agitados por arriba, por las circunstancias, pero abajo hay un gozo.

Una tranquilidad que proviene del Espíritu de Dios, que no hace que las cosas externas nos lleguen a afectar a lo más profundo del ser. Es como una protección. Cristo, antes de ser crucificado, sabiendo a lo que iba a ir, un sufrimiento como ningún otro. Porque los romanos perfeccionaron la tortura humana. Estaba viendo en una revista arqueológica que recibo que hay tres imágenes de crucificaciones, que son las más antiguas que existen. Una de ellas considera que era todavía a fines de primer siglo, hicieron un dibujo y tenían a la persona crucificada en un madero.

Pero la espalda la tenían completamente cortadas, flajeladas. Se veía pero con un pedazo de carne que se había cortado. Y ahí se desclavaban, ahí te dejaban colgar hasta que te asfixiabas y ya al final te ahogabas en el dolor y todo. Cristo sabía que iba a pasar eso y después, y a pesar de eso, le dijo a sus discípulos en esa noche, antes de ser entregado el gozo que les doy. Y la paz, porque él tenía esa tranquilidad a través de ello.

Pero eso a través de las pruebas se ve la profundidad espiritual de la persona. Lo más maduro que es la persona espiritualmente, la tranquilidad que hay, que uno ve esa calma, que hay ese gozo interior y esa paz. Dios está aquí, yo confío que todo va a salir para bien de los que aman a Dios y siguen sus propósitos.

Así que quisiera compartir, antes de terminar acá, tres pasos para tener ese gozo y esa actitud positiva en medio de las dificultades. Las dificultades no van a dejar hasta que terminemos descansando de nuestras obras. Acuerdo un ministro una vez que allá en Colombia, visitó cuando yo viví en Colombia y le pregunté cómo iban las cosas. Y él dice, bueno, ahí, él tenía su propio trabajo, no le estaba yendo muy bien y todo.

Pero me dice, mire, si al final de cuentas cuando morimos, ahí tenemos mucho tiempo para descansar. Ahí nos podemos relajar completamente. Ya no hay pagos que hacer y dificultades. Así que, mientras que estamos vivos, sabemos que estamos siendo probados. Entonces, el primer punto para ayudarnos a ser siempre gozosos es este dicho. A veces no podemos cambiar las circunstancias, pero sí podemos cambiar nuestras actitudes hacia ellas.

No podemos cambiar las circunstancias, pero podemos cambiar cómo vamos a reaccionar. Como un buen marino que estaba con su velero en alta mar y de repente tiene el viento en su contra. ¿Y qué hace él? Bueno, él ajusta las velas, las en ángulo y se va zigzagueando, pero igual sigue adelante. Igual cuando vienen las dificultades, no hay que decir, ah, no, aquí, hasta aquí llegué. No, sepa cómo ajustar las velas. Siempre hay un poco de vientecito que lo va a propulsar adelante. William James, un psicólogo famoso, dijo algo que hace muchos años atrás. Nunca me olvidé. Y este es un psicólogo a principios del siglo XX que dijo, El mayor descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas cambiando sus actitudes.

Hay personas que, bajo las mismas circunstancias, dicen, yo voy a ser más firme. Esto me va a ayudar a acercarme a Dios. Hay otra persona, con la misma circunstancia, y dicen, no, con esto ya me voy, ya no creo en Dios, ya no hago esto. Las mismas circunstancias. ¿Qué cambió? No la situación, pero la actitud sí. Es igual que yo le puedo contar cuando fuimos, Katy y yo, por primera vez a Chile. El grupito había menos personas que los que hay acá.

Y era un grupo dividido. Nos habían enviado allá porque estaban desesperados, porque estaba mal el grupo. Y nos tomó tres años con paciencia, trabajar, que tuvieran que irse, lo que tenían que irse, y quedarse lo que tenían que quedar por las actitudes, por el enfoque. Y sabes que una vez que se fueron toda la gente mal contenta, la gente toda que estaban ahí, queriendo puestos, querían manipular esto, manejar... Cuando se fueron todos esos y tuvimos una iglesia, que realmente estaban en la iglesia para crecer, para colaborar, para servir.

Se nos fue todo lo negativo. Y sabe que Dios hizo aumentar la iglesia de tal manera que tuvimos más de 300 personas en como siete años. Ya no más, porque ya no puedo con tanto grupo. Cuando antes le pedí a Dios unas pocas personas que venga, por favor que no me siento que estoy ganando mi sueldo. Un momento que ya... y la cosa se estaba en forma explosiva. Llegamos a 320 personas y más personas hasta que vino el quiebre en 95, que eso detuvo. Pero si no, hubiéramos tenido...

¿Quién sabe cuántos cientos de personas? Pero hay uno aprende que las actitudes son muy importantes. En Proverios 24, versículo 10, en Proverios 24, versículo 10, dice, Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida. En otras palabras, si se desmayen una crisis, usted es débil.

No le eche la culpa a otra persona. Acepte que no fue suficiente mente preparada y fuerte para ello. Mire cómo el fútbol mexicano ha llegado a este nivel. ¿Te cree que eso se hizo de un año al otro? ¿Cuántos años de sufrimiento, de humillaciones? Pero los hizo más fuertes. Ellos empezaron a dedicarse con más empeño. Han llegado a un muy alto nivel, respetado por todo el mundo. Pero no se desmayaron ante una crisis. ¿Esto significa que uno está aplicando una estrategia equivocada? Me recuerdo cuando fuimos a Chile, que le escribí una vez a mi jefe, que la situación en Chile estaba tan difícil, que me recordaba un cuento de dos vendedores de zapatos o de calzado, que fueron a la India en el siglo XVIII, y que después enviaron sus telegramas.

En el siglo XIX, teníamos telegramas, y uno de ellos, recorriendo todo el país de la India, dice, situación terrible. Nadie usa zapatos en la India. ¿Cómo voy a venderlos? Nadie los usa. Y el otro vendedor recorrió lo mismo, y envió un telegrama. ¡Situación fantástica! Todos necesitan zapatos en la India. ¿Y quién tuvo la razón? Ahora andan todos con zapatos. Pero era la misma situación. ¿Ve usted el vaso mitad lleno o mitad vacío?

La Biblia nos dice en Filipenses 4-6. Dice, por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acción de gracias. A veces uno no sabe por qué pasa por las cosas, pero hay lecciones que aprender de todas ellas. Dice, y la paz de Dios. Que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo. Eso es lo que se dice. Mirando hacia atrás en mi vida, he tenido cinco personas que han afectado mi vida en forma negativa. Por engaño y mentiras o lo que sea, he pasado por pruebas. Les puedo contar la primera. Fue a los siete años. Cuando Fidel Castro tomó el poder, en Cuba dijo que iba a hacer una democracia, que iba a hacer elecciones. El dictador batista había sido expulsado, todo el mundo felices. Y dentro de un año había puesto una dictadura peor que la de batista. Una dictadura tan grande como una dictadura total. ¿Y qué pasó? Mi padre tuvo que enviarnos como refugiados. Perdimos todo. Casa, empleo, cultura. Tuvimos que partir de nuevo. ¿Por qué? Porque alguien mintió. Pero sabe que si no fuera por eso, probablemente nunca hubiera entrado en la iglesia. Porque me hizo abrir los ojos y de lo falso que esto, esta sociedad, que uno se cree, que está tan seguro a uno. Bueno, le tengo un día al otro. Lo único que tenía era la ropa puesta. Subimos en uno de los últimos aviones, sino el último, porque mi madre me dice que quizás fue el último avión que nosotros logramos tomar de esos viajes de libertad que se llamaban en el año 60. Y después Fidel lo terminó. Después tenía uno que hizo embalsas. Pero nosotros volamos a los Estados Unidos. Y ahí perdimos todo. Entonces eso me hizo más fuerte. Te lo perdí toda una vez. La segunda vez no cuesta tanto. A los 17 años, cuando entré en la iglesia, también ya yo estaba enfilado. En el último año de estudios, ya pensaba que iba a estudiar medicina. Mi padre era médico, iba a tener una vida y de repente Dios me llama y me dice ¡No vas a hacer esto! ¡Vas a guardar mi sábado! ¡No vas a meterte en esto! Y me di cuenta que el papa me había mentido. Y que no era lo que se enseñaba en la Biblia. Segunda vez. Perdí familia, perdí religión, perdí amistades en la escuela. Entonces, ¿pero qué me hizo? Me hizo más fuerte. Porque después, cuando trataron de cambiar el sábado, yo ya había pagado un precio por guardar el sábado. Y no era algo que me habían enseñado a través de mis padres, como algo aceptable que uno guarde el sábado. Yo dejé familia, trabajo, todo por ello. Así que no lo iba a sacrificar con tanta facilidad. Y hasta hoy día eso mí. Entonces uno pasa por esto. Pero, ¿sabe? Tenía gozo. Que Dios me había ofrecido algo mejor que el plato de lentejas del mundo. En los tesoros transitorios de los egipcios. Como Moisés que dijo, que vio más importante el reino de Dios que los tesoros pasajeros y que renunció ser príncipe de Egipto. La segunda lección. Elija cuidadosamente las palabras que usa en su vocabulario diario.

Dense cuenta de las fuerzas, las fuerzas de las palabras que se usa. Y si usted es una persona acostumbrada a usar palabras negativas esto es malo, no puedo, eh... la vida es negativa, no vale vivirla, siempre me va mal, nadie me entiende, sabe que esas cosas se van a cumplir después, porque usted así piensa, así va a actuar. Entonces cuídese mucho de las palabras que usa. Es muy distinto. Cuando usa palabras, estoy pasando por dificultades, pero, yo sé que Dios está conmigo, ¿que lo voy a superar? ¿que no me voy a dar por vencido? Es muy distinto eso. Hay que tener palabras ganadoras en su vocabulario, porque eso produce acciones ganadoras. Uno, muchas veces, se derrota a sí mismo antes de empezar, porque ya piensa que va a perder. En Proverbios 18, versículo 21, Proverbios 18, versículo 21, y a propósito, yo di este sermón hace dos semanas atrás, allá en Garden Grove. Así que esta es la segunda vez, porque allá lo necesitan, acá en todas partes. Entonces quiero que entiendan que esto es algo universal. Esto lo podría dar en cualquier congregación. Proverbios 18, versículo 21, dice, La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

La palabra correctas, habladas de forma adecuada, puede traernos amor, dinero y respeto, mientras que las palabras equivocadas van a llevarnos a la derrota, y hasta ha llevado a países a la guerra, por lo intercambio de palabras que han habido. Un escritor de estos motivadores, Anthony Robbins, dice sobre este punto, las palabras que se usan consistentemente darán forma a su destino. Primero, son los pensamientos que llevan a las palabras, que forman las actitudes, que producen las acciones, y después los resultados. Esa es la cadena que empieza todo. Él sigue diciendo las palabras negativas conducen a la derrota, las palabras positivas a los triunfos. Eso no quiere decir que va a ganar siempre, pero mejorará en gran forma las probabilidades de ganar. Por eso es que hay pocos líderes, que esos son los que levantan el ánimo y hacen que muchas veces ante lo que parecía una derrota se va a la victoria.

Por eso el vocabulario que se usa es tan importante, sea realista, pero solucionador de problemas, no un creador de problemas. Es usted parte de la solución o parte del problema. La palabra que utilizarán, que darán forma a su vida. Vemos a grandes líderes que inspiraron, que no hicieron con palabras negativas. Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, cuando estaban siendo bombardeados por los alemanes, no estaba diciendo, ¡ay, todo está perdido! No él dice aquí, ¡nunca vamos a vencernos! En los mares, en las orillas, ¡nunca nos vencerán! Seguiremos adelante. Y levantó el ánimo y lograron derrotar a Hitler. Y en el slugger, todas sus cartas son así. Él ha sido un veterano y muy alentador, en todo sentido. Es una de las personas más positivas que yo he conocido en mi vida.

Entonces, hay que aprender a usar palabras diplomáticas, la forma que se usan prohébios 15, versículo 1.

Dice, la blanda respuesta, quita la ira. Más la palabra áspera, hace subir el furor, el poder que tienen las palabras. Una vez dice, ¡bueno, así me criaron! Así es como usaban vocabulario a mis padres. Eso no es una excusa.

Uno no tiene que repetir los mismos errores, porque lo cometieron los padres. Aquí estamos aprendiendo un camino de vida, que es distinto. Y el tercer punto, dice, mira la versidad como un desafío y una oportunidad para crecer y podarnos. Miremos la versidad como un momento, como una oportunidad de mejorar, de podarnos y crecer. A mí me gusta ver el tenis, de repente, especialmente los abiertos, como el abierto de Australia, que fue hace un mes atrás. Y hay un joven inglés que se llama Andy Murray. Y realmente él era bueno, pero era de segundo nivel. Y este reportero mencionó que gracias a el campeón Federer elevó tanto la vara para poder derrotarlo, que Andy Murray tuvo que cambiar su forma de alimentación, de hacer ejercicios, de practicar, porque sabía que Federer siempre lo iba a derrotar si él se mantenía en el mismo nivel. ¿Y qué hizo? Hizo sacrificio. Se disciplinó, ya no comía puras hamburguesas y barra de chocolate y bebidas gaseosas. No, ahora una, con proteínas, con cuidado. Y sabe que ya ha derrotado a Federer y lo derrotó en el abierto australiano. Bueno, por lo menos él llegó al final, donde perdió contra Djokovic. Pero Federer quedó derrotado. Entonces el reportero dice, mire, sin un Federer no tendríamos un Murray, que sería tan excepcional. Y también, si no hemos pasado por estas pruebas, nunca llegaríamos a madurar y crecer espiritualmente. Hay un dicho que también la Biblia, Pablo dice, no han sufrido hasta la muerte, ¿verdad? Y lo que no te mata, te va a ser más fuerte. Así que, no vemos, veamos las pruebas y la adversidad, como que bueno, hay esto lo peor que me pueda ocurrir. Quizás sea un tiempo para mejorarnos, pulirnos y mostrar las deficiencias que tenemos que superar. Por eso, para terminar, quiero otra vez recalcar estos tres puntos que hemos cubierto. Primero que nada, aquí cubrí el primer punto. Dice a veces, no podemos cambiar las circunstancias, pero podemos cambiar nuestras actitudes hacia ellas. Número 2. Utilice el vocabulario positivo. Yo sé que cuesta, pero es esencial. Una persona que, pura palabra, derrotista, negativa, va a producir hechos negativos. No podemos caer en eso. Veamos la adversidad también como una oportunidad para crecer, para apodar lo que no está bien, lo deficiente para elevarnos y superar vallas más altas en el futuro. Para terminar, vayamos a esta escritura. En Juan 15, versículo 1, que vamos a estar leyendo este pasaje y otros durante la Pascua, Juan 15, versículo 1, Cristo dijo, Yo soy la vid, verdadera, y mi padre es el labrador. Todo pánpano que en mí no lleva fruto lo quitará. Y todo aquel que lleva fruto lo limpiará para que lleve más fruto. Y vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado, por las verdades que él le ha dado. Permanecé en mí y yo en vosotros, como el pánpano no puede llevar fruto por sí mismo. Si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pánpanos, el que permanece en mí y yo en él se lleva mucho fruto. Se va a ver ese fruto espiritual, porque separados de mí nada podéis hacer. Está hablando en términos espirituales. El que no permanece será echado fuera como pánpano. Y se secará y los recogen y los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedí todo lo que queréis, yo será hecho. Hay una relación cerca que Dios nos escucha y nos atiende. Dicen esto, está glorificado mi Padre en que lleveis mucho fruto y seáis así, mis discípulos. Eso es lo que Dios quiere. Los frutos en el futuro quieren que seamos parte de su reino. Por eso este no es una iglesia de diversión.

Es una iglesia de instrucción, porque estamos siendo instruidos para ese reino venidero. Ha sido un placer estar con todos ustedes y espero que tengan unas páscoas muy provechosas y panes sin levadura de sinceridad y de verdad.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.