Escuchando a Dios

Cuando oramos le comunicamos a Dios nuestros agradecimientos, necesidades e inquietudes. Sin embargo uno puede llegar a preguntarse... ¿cómo recibimos la respuesta de parte de Dios? Mensaje entregado el 9 de diciembre de 2023.

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

Bueno, para comenzar el mensaje de hoy les quiero contar que hace un par de semanas atrás conversando con mi hijo Pablo y conversando acerca de la oración, de cómo tenía que orar y quizás creciendo un poco más en esta instrucción de la oración que él hace en las noches. Yo le comenté que él tenía que quizás ir variando un poco más la oración que él hacía y ir no haciéndola tan estructurada, sino más bien conversando con Dios, hablando, contándole las cosas que hacía, contándole lo que él, las dudas que tuviera, las preguntas que quisiera hacer y las agradecimientos y las peticiones que tenga que hacer para que no sea tan igual una noche con otra y no se transforme en una rutina, lección que es para cada uno de nosotros al igual, mientras uno está conversando con él, está pensando, o por lo menos así los hago yo, en cómo yo debería hacerlo mejor. Y por eso se los comparto esta tarde a todos ustedes. Pero él me hizo la siguiente pregunta, me dijo, ¿Cómo puedo saber o cómo escucho a Dios cuando me responde? Porque yo le dije que él podía hacer preguntas y podía hablar. Entonces él me dijo, ¿Cómo puedo escuchar la respuesta de Dios? Y fue una pregunta de esas que son de niños, que son a veces muy difíciles de contestar en el momento, pero aún no lo llevan a reflexionar y a tener que investigar para contestarle de una manera más amplia y mejor. Obviamente esa noche le di una respuesta, pero este mensaje quisiera también dedícárselo para que hiciera una respuesta a la pregunta que él me hizo. ¿Cómo escuchar a Dios? Escuchando a Dios.

Y hemos estado conversando, hemos estado repasando los estudios bíblicos de miércoles este concepto de caminar con Dios, este concepto de encontrar sus sendas, encontrar su camino y ser guiados por Él.

Y lo hemos leído de un salvo. Hemos leído este concepto de encontrar los caminos de Dios.

Leerlos, buscarlos, caminar sus sendas. Hablamos de la importancia entre esos estudios de ser guiados por el Espíritu Santo. Escuchar cuando Dios nos habla.

Y nosotros, todos los que seguimos, el pueblo de Dios, seguimos este camino. Sabemos que recibimos el Espíritu de Dios tras un proceso de arrepentimiento, bautismo e imposición de manos. Y podemos ver ese patrón que es bíblico. Vayamos allá al libro de Hechos, el capítulo 2.

Esto hablando de cómo escuchar a Dios cuando Él nos habla.

Cuando le preguntan a Pedro, ¿y ahora qué haremos? Hechos 2.

Y este es un versículo que conocemos. Y voy a leer del versículo 36 para entender el contexto. Dice, sepa pues, ciertísimamente, toda la casa de Israel. Nosotros podemos leer hoy día, sepa el pueblo de Dios. Sepa todo el pueblo de Dios, que aquél que crucificaron, aquél que vosotros crucificasteis, y nos hablamos a nosotros mismos, porque sabemos que Cristo se crucificó por nosotros. Aquél que vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo. Entonces, al oír esto, al entender esto, al momento de hacer este clic dentro de nuestra mente, entender de que Cristo, quien murió por nosotros, Dios lo hizo Cristo, en ese momento se compugieron los corazones. Se produjo un momento de aprendizaje, donde está involucrado la emoción. Como la neurociencia ya ha demostrado, que para que exista un verdadero aprendizaje, tiene que estar incluida la emoción, uno se tiene que emocionar con el mensaje. Entonces, o con la enseñanza, le dijeron a Pedro y a otros apóstoles, o Pedro dijo y otros apóstoles dijeron, ¿qué haremos? ¿Qué haremos? Y Pedro responde, este patrón que conocemos, que le dice, arrepentíos. Lo primero es arrepentirse, y esto es reconocer que uno ha transgredido la ley de Dios. En cualquiera de sus facetas, y nadie queda impune de aquello, de transgredir la ley de Dios, ya sea de no odiar, de mentir, o de otros mandamientos que están explícitos para ser cumplidos, y nosotros los vamos transgrediendo periódicamente, y somos incapaces de guardarlo. Bueno, reconocer, arrepentirse, y luego que uno reconoce eso, y que necesita a Cristo como su Salvador, y que uno reconoce que necesita cambiar, uno se bautiza. Y bautirse cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para recibir el perdón de los pecados. Entonces uno recibe el perdón de pecado, y entonces, y sólo entonces, uno recibe el don del Espíritu Santo. Uno recibe esa pequeña porción de Espíritu Santo, que lo ayuda a uno a ser guiado por el Espíritu Santo, a hacer, a trabajar con el Espíritu Santo. Ahora bien, entendemos, y por una escritura que dice anteriormente Jesucristo, hablándole a los apóstoles, y entonces para entender las personas que aún no están bautizadas, como los nuestros hijos, y como los jóvenes, o personas que están aprendiendo, que Dios igualmente trabaja con las personas cuando el Espíritu Santo está alrededor de las personas. Entonces también los va guiando, y también tienen la opción de escuchar a Dios. Sin embargo, estamos leyendo aquí el proceso como la Biblia lo está indicando. Y este, igualmente, anoté aquí en mis apuntes, creo que es importante recalcar que el Espíritu de Dios ha guiado a su pueblo a través de la historia. Esto no es algo reciente, no es algo que solamente ocurrió desde hechos en adelante, que el Espíritu Santo de Dios está trabajando con el pueblo. Y para eso podemos ir a un salmo que es conocido, el 51. Salmo 51. Pueden anotarlo, ir allá o recordarlo de memoria. Todos aquellos que se lo sepan de memoria.

Y una forma, ayer lo escribíamos en el boletín, una forma de aprenderse los salmo de memoria es cantarlo. Y seguramente muchos de ustedes reconocen este salmo con el himno que tenemos nosotros, que es el himno 31, que regularmente lo cantamos en la época de la Pascua. Entonces aquí el salmo, voy a leer del versículo 3, dice, porque reconozco yo mis rebeliones. Y mi pecado siempre está delante de mí. David, reconocía que él había pecado. Contra ti, contra ti solo he pecado, para que seas reconocido justo en tu palabra. Y he tenido puro, por puro en tu juicio. Y aquí la maldad me ha formado. Y el pecado me ha conseguido. Y aquí amas la verdad en lo íntimo. Y en secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame y seré limpio. Lávame y seré más blanco que la nieve. El versículo 8 dice, oír el gozo de la alegría. Y enviamos ayer este versículo, porque es muy interesante leer sobre todas las personas que están con dolores y sufriendo y necesitan reconocer que la palabra de Dios hace lo que dice acá, dice. Y se recreará a oír el gozo y alegría, el versículo 8, y se recrearán los huesos que has abatido. Es un analgésico la palabra de Dios. Borra mis maldades. Crea en mí, o Dios, un limpio corazón y renueva un espíritu recto de mí. Y luego te lo que dice el versículo 13, 11, que diga. No me eches delante de ti. No me quites de mí tu santo espíritu. El rey David, reconociendo que él trabajaba con el Espíritu Santo, que él tenía el Espíritu Santo, del mismo que hablaba Pedro, del mismo que siguieron trabajando después los apóstoles y que estuvo desde el principio y ha sido el ingrediente que el pueblo de Dios, el verdadero pueblo de Dios, necesita para enderezar sus pasos y caminar delante de Dios para estrechar su relación con Dios. Este es el ingrediente esencial, tener el Espíritu Santo. Luego la Biblia nos aclara y nos cuenta y nos comenta que el resto de los apóstoles siguió siendo guiado por el Espíritu Santo. Incluso el Espíritu Santo a veces se ha hecho con el Espíritu Santo y se ha hecho con el Espíritu Santo. A veces dice el relato voy a volver al libro de Hechos 16. ¿No te lo interesante qué dice el capítulo 16? De hecho, hechos 16, voy a leer desde el versículo 6. Hechos 16-6. Dice, ya atravesando Frigia y la provincia de Galicia les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. O sea, el Espíritu Santo lo seguía guiando, lo seguía incluso diciendo por dónde no ir y avisando por dónde ir, dónde tenían que seguir trabajando en su palabra. Y nosotros sabemos que Dios nos quiere guiar, quiere que nos quiere hablar, quiere hacer que nosotros estrechemos nuestra comunicación con Él, nuestra relación de amistad con Él y nos quiere hacer caminar por Su senda, nos quiere tomar de la mano y llevarnos. Y para eso Él nos pide ser que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo. Ahí reconocemos y nos recordamos, quizás en este momento lo voy a traer a la memoria, ese versículo que dice que Dios es Espíritu. Reconocemos eso y lo enseñamos. Dios es Espíritu. Y nosotros, al recibir el Espíritu Santo, estamos recibiendo a Dios dentro de nosotros. Y entonces esa escritura, también conocemos mucho, que dice, ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Cristo literalmente vive dentro de nosotros. Dios vive dentro de nosotros. Y es lo que nos ayuda a guiarnos dentro de este camino. Pero ahora, volviendo un poco a lo práctico, a verlo, cuando queremos aplicar esto en nuestras vidas, en decisiones particulares, en decisiones específicas, ¿cómo podemos estar conscientes de que estamos caminando con Dios? ¿Cómo podemos estar conscientes de que estamos andando en sus sendas? ¿Cómo podemos estar tranquilos de que estamos dejando que el Espíritu de Dios nos guíe? Y es muy importante dejar que Dios nos guíe, porque no te mire, vamos a ir a Romanos, el capítulo 8. Romanos, el capítulo 8.

Voy a leer versículo 13 para entender el contexto, pero el 14 del versículo que quiero leer dice el 13, porque si vivís conforme la carne, moriréis. Más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Y el 14 es el versículo que traje para este punto, y es importante que lo recordemos, porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son los hijos de Dios. Los que son guiados por el Espíritu, los que se dejan guiar, los que se dejan tomar de la mano, los que caminan en la senda de Dios, son los verdaderos hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de Esclavitud para andar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos papito. Eso es lo que dice Abapadre, por el cual clamamos papito. Y esto de llamar papito no es solamente ponerle un nombre, sino es realmente tener la confianza que hemos estado viendo en los estudios bíblicos de miércoles, de acercarse a Dios, de hablarle con confianza, de pedirle, negociar con Él como lo hizo Abrán, pedirle explicaciones en forma ordenada como lo hizo las amigas de Jesús, cuando le dijeron que por qué no había llegado a tiempo a la muerte de su hermano, con respeto, pero pidiéndole y hablándole. Pero cuando uno tiene ese nivel de relación, uno es capaz de nombrarlo y decirle, papito, ¡Ah, papadre! Entonces, ser guiados por el Espíritu de Dios es sinónimo de ser hijos de Dios, de estrechar esa relación. ¿Y cómo saber que estamos siendo guiados por su Espíritu? ¿Qué hacemos las cosas por su Espíritu? Somos guiados por Dios. Muchas veces tenemos una idea, una idea grande, ¿cierto? O a veces ideas pequeñas. Y queremos saber acerca de... ¿Qué opina Dios al respecto? Preguntarle a Dios y escuchar su respuesta. ¿Cómo saber quién es lo que Dios nos está avisando? ¿Como saber si esa idea que tenemos es de Dios, es de parte de Dios o no? Un primer filtro está en primera de Juan, que es interesante leer esto. Primera de Juan 4. Porque primera de Juan, el capítulo 4.

Le voy a leer desde el versículo 1.

Dice Amados. Pedro contó el cariño que él demostraba en sus escritos. Dice Amados. Y Pedro escribiendo por instrucción de Dios. Así que Dios, hablándonos a cada uno de nosotros. Amados, no creáis a todo Espíritu. No todos las ideas que se nos vienen en la cabeza. No todos los amigos que nos hablan. No todos lo que escuchamos. No todos lo que vemos por Internet. Tenemos que creerlo. Porque dice acá, si no, probad los Espíritus si son de Dios. Probad si son de Dios. Porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. Y aquí nos da una pista. Dice, en esto conoced el Espíritu de Dios. Todo Espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Y aquí nos remontamos a la doctrina, ¿cierto? A Juan 1.1. En el principio del verbo y el verbo era con Dios. Juan 1.14. Y el verbo se hizo carne. Literalmente. El verbo, el segundo ser de la Divinidad, se hizo carne. Y habitó entre nosotros. Emanuel, Dios es con nosotros. Y en eso conocemos si el Espíritu es de Dios. Importante. Y versículo 3 dice, y todo Espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en la carne, no es de Dios. Y este Espíritu, y este es el Espíritu del Anticristo. Contrario a Cristo. El cual vosotros habéis oído que viene, que va a venir el Espíritu del Anticristo, pero que ahora ya está en el mundo, ya en los tiempos de Pedro. Porque algunos piensan que el Anticristo es solamente un ser que va a aparecer el final de los tiempos. El Espíritu del Anticristo es hablar en contra del plan de Dios, en contra de lo que Dios está explicando acá. Y específicamente en este punto nos dice que es en contra de decir que el verbo se hizo carne, un elemento esencial dentro del plan de la salvación. Porque déjenme hacer un paréntesis dentro del tema general. Si usted pudiera resumir, todavía en un par de versículos creo que esos versículos de Juan resumen el concepto de lo que Dios está haciendo. El verbo, el Espíritu se hizo carne y habitó entre nosotros para que la carne se pudiera hacer como Dios. Porque él le no ha hecho a punto de lanza. Ese es el plan de salvación de Dios. Y creo, no creo, estoy seguro porque la obvia se pongo en la feria del libro. Hay una revista que se titula así. Una revista de la buena noticia. Cuando Dios te hizo hombre para que el hombre se haga como Dios. Le aconsejo un buen material de lectura para leer. Entonces, volviendo al mensaje, lo que dice Juan aquí, dice probar los espíritus para saber si son de Dios. Entonces, cuando se trata de nuestra vida cuando queremos ser hijos, porque vimos que para ser hijos de Dios debemos dejarnos guiar, como David, como Simeón, como Abraham, como Pablo, como todos los personajes que trabajaron con el Espíritu Santo, fueron guiados por el Espíritu de Dios. El impulso de Dios, el mensaje del Espíritu Santo, lo llegó a hacer esto o aquello. Y nosotros oramos por aquello. Y ese debería ser un punto también esencial. Comunicarse con Dios, pedirle. Vamos a pedir que Dios nos responda. Si nosotros le preguntamos, nos hablamos con Él. Nos oramos, nos arrodillamos ante Dios y le pedimos que Él nos muestre, que Él nos dé su sabiduría, que Él nos viede, nos dé su buen juicio, su buena comprensión.

Alguna situación que tenemos. Aceptar un nuevo trabajo, vender algún bien que tengamos, cambiarnos de casa, ser parte de un negocio, aceptar un contrato, contraer matrimonio, que es parte de un contrato. Todas esas son decisiones que uno tiene que tomar y vivir con los resultados de las consecuencias que esas decisiones que tomamos en nuestra vida. Y podríamos... No podemos, pues aquí no podríamos determinar una lista finita, porque esta lista es... va creciendo, va creciendo y hay muchas preguntas y muchas varias situaciones que podemos... y necesitamos la inspiración de Dios para tomar esas decisiones. Entonces, pedimos, primero pedimos a Dios ser guiados y dejarnos guiar por su espíritu. Y luego de ponernos de pie de nuestra oración, de nuestra suplica a Dios, de solicitar su intervención, debemos actuar, debemos tomar la decisión.

Y hay muchos puntos que debemos poner, debemos aplicar en la práctica. Primero, debemos preguntarnos en forma sincera. Y no engañarnos a nosotros mismos. Esto es lícito ante la ley de Dios, de lo que queremos hacer, el trabajo que queremos emprender, el negocio, que dice la ley de Dios al respecto del banquete que quiero comer o de lo que sea. Es lícito. ¿Qué dice Dios? Y respondernos sinceramente frente a su palabra. Porque la palabra de Dios es donde Él habla. Y preguntarnos también, igualmente, ¿es lícito ante la ley del hombre? Igualmente, ¿es lícito ante la ley de Dios? ¿es lícito ante la ley del hombre? Y muchas veces, este primer filtro responderá a nuestra pregunta. Y será muy evidente la respuesta. Y no tendremos que seguir tratando de discernir qué Dios opinará al respecto. Porque la palabra de Dios muchas veces es muy clara al respecto cuando nos habla. Y también nos podemos preguntar ¿esto que queremos hacer, esta decisión que queremos tomar, ¿está conforme a su palabra? Esto quiere decir, existen principios, historias o enseñanzas a las que podamos recurrir para que hablen de lo que queremos o estamos preguntando para hacer. Existen principios. Hay muchos ejemplos bíblicos que nos dan guías, patrones y caminos que otros anduvieron antes que nosotros, y quedaron registrados para darnos ayuda. En el primer corintio, no voy allá porque no me sé la escritura, pero me parece que el capítulo 10 explícitamente que el antiguo testamento quedó como ejemplo para nosotros para enseñarnos a andar.

Siempre digo este ejemplo. Tenemos dos formas de aprender que la plancha quema. La primera es obedecer, escuchar el consejo o ser advertidos por aquellos que ya vivieron las incunstancias y no tocar la plancha. Y la otra es tocarla. Y esto la puede aplicar a cualquier otra situación. Y entonces, reconocer los caminos de Dios y los registros que quedaron hechos para nosotros para investigarlo en la Biblia. Y aquí podemos incluso investigar, por ejemplo, en el sermón del monte, donde Dios, Jesucristo, Emmanuel, Dios con nosotros, escribe un modelo de principio, de paz, y escribe en este sermón, que está en Mateo 5, 6 y 7, si alguien quiere anotarlo, el sermón del monte, donde es un amplificador de la ley de Dios, donde tan solo no habla de matar, sino de no odiar. No habla tan solo de no formicar, sino de no mirar con locura. Y así va amplificando la ley, hasta hacerla más específica para nosotros poder tomar decisiones, como por ejemplo, que es música escuchar, por ejemplo, que es serie ver en la televisión, o por ejemplo, que película ver. ¿O qué tipo de conversaciones tener con nuestros amigos? ¿Ustedes tienen algo? Usar el sermón del monte es una excelente idea, igualmente cuando uno tiene decisiones que tomar, cuando uno quiere escuchar la respuesta de Dios, estudiar y leer esa porción de la Biblia. También es muy importante, y lo hemos conversado otras veces, evitar la obstinación. Cuando queremos hacer algo, y no se nos da, y volvemos a tratar de hacerlo, y no se nos da, y volvemos, y no se nos da, y a veces la línea que separa la perseverancia, que es un asunto importante, dentro el que tenemos que perseverar, hasta lograrlo, y la obstinación es delgada, y cuesta diferenciarla. Entonces, estamos pensando que somos perseverantes, y cuando realmente somos obstinados, y queremos hacer las cosas a nuestra manera. Noten lo que dijo Jesucristo al respecto. Vamos a ir a una escritura, Mateo 13. Mateo 13.

Desde el versículo 15, voy a leer. Mateo 13, versículo 15.

Un poquito más, Mateo, capítulo 13. Desde el versículo 15.

Escuchando a Dios, escuchando lo que Él nos dice en Su palabra. Dice...

Cuando Él les habla, porque habla en parábolas, dice cualquiera, pero les hablo por parábolas, porque viendo, no ven. Viendo, no ven. Les están mostrando los caminos y no quieren ver. Oyendo, no oyen. Ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías. De oído, oiréis y no entenderéis. Y viendo, no veréis y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, se ha endurecido. Y los oídos, hoy, empezadamente, han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos. Y el corazón no entienda. Y entonces, la gente se cierra en sus ideas y quiere perseverar y no se da cuenta que, en vez de perseveración, se llama optimación, seguir y seguir repitiendo los mismos patrones y los mismos problemas una y otra vez.

Y el reconocer, y noten que reconocer que un camino que no está resultando, y uno reconoce que lo que está haciendo no está resultando y no da buenos resultados, y uno hace un cambio en la vida y da un giro, esa es la definición que tenemos del verdadero arrepentimiento. Cuando uno cambia lo que está haciendo y hace otra cosa. Eso es el verdadero arrepentimiento, cambiar nuestros caminos, cambiar nuestras decisiones personales, nuestros caminos, como nosotros vemos las cosas, por como Dios quiere que se haga las cosas.

Escuchar la voz de Dios, escuchando a Dios, vivir escuchando a Dios, lo que Él nos quiere decir. Igualmente, tenemos la herramienta y deberíamos usar la herramienta del consejo. Y muchas veces seguimos adelante en nuestra decisión, contraria a cada uno de los consejos que se nos han dado. No tomar ese trabajo, no visitar, no comprar aquello, y preguntamos, pedimos decisiones, y igualmente hacemos lo que se nos ha dicho, se nos ha aconsejado en hacer. Y nosotros tenemos y debemos utilizar estos consejos. Tenemos ministros a quienes podemos recurrir, personas con más experiencia, nuestros padres, pero igualmente seguimos nuestra propia voluntad, a veces porque queremos hacerlo o por resolver urgencias del momento.

Y a veces las urgencias son enemigas de lo verdaderamente importante. Y esto de la obstinación de seguir nuestros propios caminos, a veces no es algo solitario, a veces se da en conjunto cierta obstinación por alguna construcción o actividad. Nos puede llevar como organización a cometer errores muy grandes, que nos lleven finalmente a divisiones y peleas entre nosotros, por estar obstinados en construir algún edificio, a empezar de las señales que la economía y el mundo tiene alrededor. Y a veces podemos confundir nuestra voluntad colectiva por algún asunto, porque por lo que Dios realmente nos está tratando de decir.

Y después tenemos que vivir las consecuencias y los frutos nos van a mostrar si era o no una decisión que estaba conforme a Dios. Igualmente aquí surrallé una palabra que podemos usar porque hay un dicho que el sentido común es el menos común de los sentidos, pero hay veces en que podemos nosotros aplicar si tiene sentido lo que queremos decidir, gastar una cantidad de plata para alguna actividad.

Podemos pagarlo. Es más duro hacer aquello. ¿Cómo nos da para hacer lo que queremos hacer? ¿Va a crear problemas a otro? ¿Mi decisión que yo tome en particular va a solucionar problemas a otro o va a crear problemas en otros?

¿Es edificante finalmente? ¿Sirve para algo? ¿Tiene sustento? ¿Y podemos utilizar estos filtros? Y muchas veces hemos visto en el ejemplo de esta semana en Marta que a veces tomamos decisiones que no necesariamente son pecados, pero no son la mejor decisión, no son la más edificante, no nos ayudan. Igualmente, otro punto para escuchar la voz de Dios, para escuchar lo que Dios nos está diciendo, como decíamos ayer en el boletín, los que tuvieron la opción de leerlo, lo repito, es leer estos libros de sabiduría, estos libros poéticos que son más fáciles de aprender, de memorizar debido a que se pueden cantar.

Los cantamos recién, cantamos tres hermosos hipnos antes de los servicios y sirve para memorizarlo de esa manera. Bueno, leer estos libros de hop, salmos, proverbios, eclasiatés, cantar de los cantares y otros libros también, que se suman todos los libros de la Biliason, pero estos libros de sabiduría están escritos de esta manera, que nos ayudan a memorizarlo y nos ayudan a situaciones específicas y generales muchas veces.

Mantengámonos, leyendo las escrituras también, es importante aprendiendo de las profecías, del plan de Dios, de lo que va a ocurrir en el futuro, para estar familiarizados con ellos. Y así, cuando vengan estas voces extrañas, que no son las voces del pastor, nos demos cuenta. No hay una eclipse de luna, y pensemos que son las lunas rojas que están profetizadas en la Biliason, o que hay un terremoto en el sudo este asiático, y pensemos que son parte de las plagas que se están desatando, porque conocemos cómo se tienen que ir desarrollando una tras otra en madera concatenada.

Escuchemos a Dios, escuchemos lo que Él nos escribió, cómo Él nos va hablando.

Nosotros, los mayores, los que ya hemos cumplido cierta edad, podemos mirar hacia atrás. Este es un buen punto. Podemos mirar hacia atrás en nuestras vidas, y reconocer momentos en los que vivimos situaciones, decisiones de nuestras vidas en las cuales fuimos guiados. Todos podemos reconocer momentos donde Dios intervino en nuestras decisiones, donde Dios tomó decisiones por nosotros. Bueno, reconocerlo, vivirlo y tratar de imitar esos patrones. Si ya lo vivimos una vez, volver a sentirlo, volver a vivirlo de esa manera.

Y reconocer aquellos momentos que nos llevaron a nuestros puntos más altos en nuestra relación con Dios. Piensa para atrás cuándo fue nuestro punto más alto de relación con Dios. Ojalá sea dentro de estos últimos días. Pero a veces no es así. A veces podemos intentar, como se dice, formatear el equipo, sacarlo en el computador. Cuando uno se echa a perder, uno tiene que volver a un punto de actualización anterior, sacar los programas que haya podido causar un daño en el computador y volver desde un punto anterior. Bueno, reconocer en nuestras vidas que ha sido lo que hemos añadido últimamente, que nos ha quitado nuestra relación con Dios, que nos ha alejado de Dios. Y quitarlo de nuestras vidas, desintalarlo de nuestras vidas. Aprender de nosotros igualmente y, contrariamente, igual. Aprender de los puntos altos de nuestra relación con Dios y de los puntos que nos quitan esta relación con Dios.

Bueno, hemos hablado y sobrevolado mucho de estas escrituras. Y algunas de estas nos ayudan mucho en poder mejorar nuestra relación con Dios, en poder aprender a escuchar lo que Dios nos está diciendo. Entonces mi invitación esta tarde, al terminar este mensaje, es que, porque yo entiendo y sé que cada una de estas escrituras nos ayudan a obtener mucha más información de lo que Dios nos está queriendo decir y de lo que Dios nos está avisando. A tomar nota de sus propias escrituras, de las que yo les acabo de recomendar, o de otras, y hacer un estudio exhaustivo de la palabra de Dios para tener certeza de lo que Dios nos está diciendo. Y así poder analizar sus versículos y comprender exactamente lo que Dios nos está queriendo decir en cada uno de ellos. Esperemos que este enfoque también sea instructivo para poder mejorar nuestra relación con Dios. Y cada uno de nosotros haga lo mejor posible para buscar el camino del Dios para andar en su senda y dejarse guiar por Dios y finalmente escuchar cuando Dios nos hable. Buenas tardes a todos.

Ministro de las congregaciones de la Iglesia de Dios Unida en Chile y Argentina. También junto a su esposa Lorena trabajan en otros servicios de la organización, como publicaciones, ayudas y eventos producidos por la Iglesia.