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De saludar acá en la Congregación de Santiago. En las últimas oportunidades que he tenido de hablar, he querido tocar el tema de la visión de la iglesia. Durante la visión de la iglesia, durante las últimas conferencias, que don Jaime nos invitó a participar como escuchas, pudimos ver que los temas que se trataron allá de la Conferencia General de Ancianos, el cual hizo mención don Gabriel también, eran temas que están bastante relacionados con lo que estamos haciendo nosotros. Me traería decir que estamos caminando por la misma vereda, y estamos haciendo las mismas cosas. Hablaron de las páginas web, de cómo la revista tiene que salir, y muchas cosas que yo lo sentí, por lo menos, de las tres conferencias que he tenido la opción de escuchar, que es la que estamos en el mismo camino, estamos mucho más unidos haciendo lo mismo. Es por eso que he querido seguir con este tema de la visión de la iglesia, porque es el tema que se tocó hace dos conferencias atrás. Entonces, creo que es necesario que, como iglesia tengamos la misma visión, y quiero terminar el día de hoy de repasar, según mi punto de vista, según lo que yo he hecho, el tema de la visión de la iglesia, que lo voy a leer una vez más, que dice una iglesia guiada por el Espíritu Santo, por este don que nos da Dios, unida y entrelazada, dice, con lo que cada miembro aporta, todos haciendo su parte, utilizando nuestros talentos, como lo decía don Gabriel, en el primer mensaje, donde cada miembro aporta, utilizando sus dones para la iglesia, dice, creciendo en amor. Este tema lo tocamos la semana pasada en Temuco, en el primer mensaje en el sermóncillo, creciendo en amor, una iglesia que crece en amor, y lo podemos estudiar más adelante. Pero el día de hoy quiero hablar del cúlmine de esta declaración de visión que un iglesia guía a prueba de Espíritu Santo, unía y entrelazada, con lo que cada miembro aporta, todos haciendo su parte, creciendo en amor, para llevar a cabo el gran propósito que tiene Dios para la humanidad. Traer muchos hijos a la gloria. Entonces el título del mensaje que le puse el día de hoy es el gran propósito o el propósito que Dios tiene para la humanidad.
Las conferencias se trataron de propiciando un ambiente, ¿cierto? O creando un ambiente para crecer con amor. En parte lo que conversamos en el sermóncillo la semana pasada y que viene de antesala a este gran propósito. Dios tiene un propósito para la iglesia. Y es un propósito para la iglesia. Tiene un propósito para la iglesia. Y tiene un propósito para la humanidad. Pero tiene un propósito de una iglesia. Tiene el propósito de ver una iglesia guiada por el Espíritu Santo. Tiene el propósito de ver esta iglesia unida y entrelazada. Tiene el propósito de ver esta iglesia donde cada miembro aporte. Tiene el propósito de ver esta iglesia creciendo en amor. El propósito de Dios, sin embargo, es uno solo. Dios es amor y Dios es unidad. En Juan, capítulo 1, versículo 1. Podemos ver aquí la naturaleza, el primer versículo. El primer versículo de la Biblia, si lo ordenamos cronológicamente. Juan, capítulo 1, versículo 1. En el principio era el verbo y el verbo era con Dios. Y el verbo era Dios. En un principio Dios era unidad. No estoy diciendo que ahora no sea unidad. Estoy diciendo que desde un principio fue así. Recordemos que para Dios el tiempo no existe. Esto es algo que en los tiempos verbales lo inventamos nosotros porque es para nosotros. Entonces al decir era, no me estoy refiriendo que ahora no sea. Pero en un principio fue así. Dios era una familia donde cada miembro aportaba, donde cada miembro crecía en amor, donde estaban unidos entre las hados. Y sin embargo, Él no necesitaba de un ser humano o de una creación. Él no necesitaba de todo esto. Pero Él lo hizo. Él comenzó con todo eso. Y sin embargo, Él pensó y dijo en Génesis 1, versículo 26. Dios vivía en perfecta armonía, en amor. La familia Dios. Y sin embargo dijo en versículo 26, hagamos al hombre a nuestra imagen conforme a nuestra semejanza. Entonces Dios, desde un principio, aquí tengo notada en mi Biblia, que este puede ser el propósito de la creación, el propósito de la Biblia, el propósito de Dios, dice hagamos al hombre a nuestra imagen conforme a nuestra semejanza. Dios, primeramente, creó seres físicos compuestos por, como hemos escuchado anteriormente, unos cuantos elementos químicos, que si uno los analiza y va al fondo, son los mismos elementos químicos de los que está compuesta la tierra, elementos físicos, eso lo podemos ver en Génesis 2.7, dice entonces Dios, un par de versículos más adelante, dice entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Entonces esto nos confirma de que el hombre, el ser físico que tenemos, es formado al igual que el polvo de la tierra, son los mismos elementos químicos.
La palabra muestra que somos formados de los mismos y presentes componentes químicos que tiene este planeta. No hay nada extraño fuera de lo común. También somos parte de una descendencia física. Si nosotros pudiéramos hacer cada uno de nosotros un árbol genealógico, investigar hacia atrás, nos daríamos cuenta que todos llegaríamos al mismo resultado, que somos parte de la misma descendencia. Generación, transgeneración podríamos llegar a nuestra ascendencia a Adán y Eva.
¿Lo cree? ¿Está convencido de ello?
Estamos compuestos de un cuerpo físico y un aliento de vida, un espíritu mortal. Cabe destacar que el alma no es inmortal, que el ser humano tampoco lo es. A pesar de que esta premisa es uno de los primeros engaños que Satanás ha tratado de introducir a las personas, en sus religiones que le ha inventado. Esto comenzó aquí para seguir en Génesis. En el capítulo 3, el versículo 4, esta es una de las primeras premisas que Satanás creó e inventó para confundir al ser humano. Le dice la serpiente, la mujer, no moriréis.
Desde un principio, creando esto de la incertidumbre, del alma inmortal o ese tipo de enseñanza. Que en contraste con la Biblia, que nos enseña claramente este tema. La Biblia, esto lo podemos leer nosotros en Ezekiel 18. Esto es lo que nos enseña la Biblia. En contraste con las creencias del mundo, con lo que algunos podemos haber aprendido en otras partes, en otras religiones o que se enseñan en otras fuentes de información que no son la Biblia. Ezekiel 18, el versículo 4. Y aquí, y aquí todas las almas son mías, como el alma del padre. Así el alma del hijo es mía. Y concluye el versículo, dice el alma que pecare, esa morirá. No dice el alma que pecare vivirá eternamente. Entonces acá nos da la premisa de que él creó un hombre físico con aliento de vida, un alma, pero con un alma mortal. Y el alma que pecare esa morirá. Entonces, ¿cuál es el destino del hombre? Todos hemos pecado. Pero Dios tiene un plan. Y lo ha tenido desde un principio. Lo leyó don Gabriel. No vayan allá porque lo leyó él. Mateo 25, 34 dice un plan desde la Fundación del Mundo. También en segunda edifición de este imoteo, 1, versículo 8. Aquí también queda de manifiesto que Dios tiene un plan que nos está improvisando como se quiso hacer ver en esa película que les comenté la última vez, que Dios improvisaba con la creación. Sino que Dios tiene un plan. Segunda edifición de este imoteo, 1, versículo 8. Dice, por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí preso a suyo, si no participan las aflicciones del Evangelio según el poder de Dios. Y en el segundo edificio de este imoteo, 1, versículo 9. ¿Quién nos salvó con llamamiento santo? No conforme a nuestras obras. Conforme a nuestras obras, el alma que pecar es amoridad. Esas son nuestras obras. Dice, pero Él nos salvó, no conforme a nuestras obras. Y dice, más adelante, si no, según el propósito suyo. De los tiempos de los siglos. Antes que fuera el tiempo. Antes de la creación del tiempo. Antes de la creación. Esto es algo que Dios tenía planificado desde antes de la fundación del mundo. Como leyó don Gabriel en el primer mensaje. Esto no es algo que Dios está improvisando.
El versículo 10. Pero que ahora ha sido manifestado por la aparición de nuestro Señor, nuestro Salvador, Jesucristo. El cual quitó la muerte. Ahí está el plan de Dios. Él tiene un plan. Porque Él sabía que el hombre iba a pecar. El cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio. Por medio de Él podemos alcanzar la inmortalidad que Él promete. Dios tiene un plan. Dios tiene un propósito. ¿Cuál es ese propósito? El propósito de Dios es limpiar de la muerte que merecemos por pecar cada uno de los hombres. Cristo fue el cordero que quitó el pecado del mundo. El alma que pecares es amoridad, pero Cristo fue el cordero que quitó el pecado del mundo. Él nos da esperanza. En Juan, el Evangelio de Juan, capítulo 3.
Versículo 16 también afirma esta parte. Dice... Vamos a ir a Juan. A pesar de que lo tengo, siempre me gusta ir a la Escritura para darles el tiempo de ustedes también lleguen a la Escritura. Y así asegurarme de que lo que traspasé sea efectivamente lo que está en la Biblia. Entonces, la primera parte del versículo 16 de Juan dice... Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito. Esta es la primera parte del versículo.
De tal manera, amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito. Para quitar el pecado del mundo. Para hacernos salvo. Para tener esperanzas en su salvación. El hombre, el ser humano, tiene la opción... ...se acepta la ayuda de Dios de corregir este destino. El alma que pecares es amoridad. Esa es nuestro destino. Pero el hombre, el ser humano, si acepta la ayuda de Dios, si se entrega, si acepta seguir este camino, tiene la opción de corregir este destino. Y hacia dónde nos llevará ese destino, hacia dónde nos lleva ese plan, estamos hechos a la imagen de Dios.
Eso fue lo que Dios planeó desde un principio, Génesis 1.26. Hagamos a la hombre imagen, a nuestra imagen, y conforme a nuestra semejanza. ¿Cuánto nos parecemos a lo que Dios quiso crear? El propósito de Dios es que nos convirtamos en réplicas de nuestro hermano mayor, que nos convirtamos en réplicas de Cristo. Esto lo podemos leer en Efecios 4. Versículo 13. Tengo la misma biblia que se le regaló a los jóvenes. La tenía también, y ahora que la veo, la empecé a usar, porque me dio un poco de envidia, que tenían esa biblia bilingüe, entonces también la traigo conmigo, y ahora la va a hacer mi biblia que voy a empezar a usar.
El versículo 13 de Efecios 4 dice... Esto nos indica la meta la cual se nos da acá. Voy a leer desde el versículo 12. Dice, a fin de perfeccionar a los santos, a los que son apartados, eso significa la palabra santo, apartados para Dios, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Hemos escuchado en otras ocasiones que cada uno tiene de un ministerio que rendir, don Gabriel lo dijo en su primer mensaje, somos ministerios vinedad administradores. Tenemos algo que administrar, que dar cuentas de aquello, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio.
Dice, para la edificación del cuerpo, para la unidad de la iglesia, para la edificación del cuerpo, dice, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe. Este versículo también, Efecio 4, es en cual se basó la visión de la iglesia. Se basó en Efecio 4 y en Hebreo 2, versículo 10. Entonces, a fin de que lleguemos a la unidad de la fe, dice, y del conocimiento del Hijo de Dios, dice, aún varón perfecto. Aquí está la meta que nos pone Dios, dice, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, a fin de perfeccionar a los santos para la edificación del cuerpo de Cristo, para que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento, aún varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Esa es la meta que nos tenemos que poner. Cuando odiaba a don Gabriel en el estudio bíblico con los jóvenes, les conversaba y les decía que hay una zona de confort donde está tranquilo, pero uno tenía que aspirar a una meta. Y para llegar a esa meta, antes de llegar a esa meta, a esa zona mágica, a esa zona de meta que uno se propone para el futuro, uno primero tiene que transitar por la fase de aprendizaje, decía él.
Y es así, esa es nuestra meta. ¡Ya tenemos que aspirar! Tenemos que administrar nuestros dones, tenemos que trabajar la unidad para llegar a esta meta, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Entendemos que el propósito de Dios es que alcancemos el nivel y el carácter de Cristo. Y Cristo es el Hijo de Dios. Es decir, la meta, el propósito, es que nos convirtamos en hijos de Dios completamente. No solamente por esto de la genealogía, que si uno llega físicamente, convertir, saber que es Hijo de Dios físicamente, sino hijos de Dios completamente.
Ese es el propósito que tiene Dios. Esto lo podemos leer en Romanos. Romanos 8. Romanos 8, versículo 29. Romanos 8, versículo 29, dice, porque a los que antes conoció, también los predestino. Para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. El apóstol Juan, que también lo explica con otras palabras, quizás es bueno que lo leamos, para que entendamos desde otro punto de vista, o sea, con otras palabras, expresa lo mismo en su carta en 1 Juan. Primera de Juan, capítulo 3, en el versículo 1, dice, el versículo 1 de 1 Juan 3, dice, mirad cuál amor nos ha dado el Padre.
¿Por qué es el amor del Padre? Para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios. Aquí el apóstol Juan, hablándole a los que ayudan a recibir esta carta, pero no nos conoce a Él. Ahora somos hijos de Dios. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.
Y que se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Esa es nuestra visión, nuestra esperanza, nuestro nivel de alcanzar. A eso es lo que tenemos que optar, a eso es lo que tenemos que aspirar, a eso tenemos que luchar. Muchas veces tenemos sueños como humanos, que son a lo mejor millonarios, como decía de talento, estoy hablando de talento de dinero, que nos inundan la cabeza, nos quitan el sueño, pero aquí nos están proponiendo o nos están haciendo un trato mucho mayor. Algo que nos debería llenar la cabeza, quitanos el sueño.
Esforzarnos por llegar a esa plenitud, por llegar a ese nivel. Y no semejantes a Cristo. Finalmente, el proceso culmina al crear seres espirituales semejantes en carácter, imagen y semejantes, y semejanza. Ahora, ¿cómo acceder a este plan? ¿Cómo acceder a este propósito? Pedro, bien digo, lo especificó la primera parte del proceso en hechos. Hechos dos. En el final del 37, los varones hermanos le preguntan qué haremos. Así como nos preguntamos quizá ahora, ¿cómo llegaremos allá? ¿Cómo accedemos a este propósito que Dios tiene para nosotros?
Pedro les dijo, arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Sin el Espíritu de Dios, es imposible lograr la concepción espiritual. Sin este primer proceso, es imposible que lleguemos a querer alcanzar, mejorar en nuestro carácter, en nuestro brindar amor, en nuestro entregar, en nuestros dones, en querer ser más unidos, más entrelazados, en querer ayudar a este propósito. Y basarnos en la primera parte que se disaca, que es arrepentirnos y bautizarnos para perdón de nuestros pecados y poder recibir este don del Espíritu Santo para lograr que Dios trabaje en nuestras vidas. Después viene el proceso del desarrollo. Cada uno de nosotros tiene que continuar en esto. Esa decisión se bautiza y queda con el trabajo cumplido. Porque la meta que nos puso es alta, llegar a la plenitud de su estatura, a la medida de la plenitud de Cristo. Entonces tenemos que continuar trabajando. Entonces el joven rico le preguntó a Jesucristo, ¿qué haría para obtener la vida eterna? Vamos a Mateo 19. Nos bautizamos, nos arrepentimos, nos bautizamos, recibimos el perdón de nuestros pecados, recibimos el don del Espíritu Santo. En el capítulo 19, el versículo 16, Jesucristo responde, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Pregunta el joven rico y Jesucristo le responde, ¿por qué me llamas bueno? ¿No hay ninguno bueno sino Dios? Jesucristo confirmando que la autoridad la tiene el Padre, en los cielos, y que él aún no había completado sus trabajos en la tierra, porque me llamas bueno, no hay ninguno bueno sino Dios el Padre, más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Nos bautizamos, recibimos el don del Espíritu Santo, tenemos que continuar mandándolo, guardándolo mandamientos, no como se enseñan a lo mejor en otras religiones o en otras creencias, de que una vez que uno toma el proceso o acepta o llega a un punto ya tiene asegurado, tiene comprado este seguro y no hay que hacer nada más. Guarda los mandamientos. Hermanos, nosotros recibiremos, según la promesa que Dios tiene para nosotros, dominio sobre un vasto universo. Recibiremos dominio sobre todas las cosas. Ayer no lo pude ver porque venía viajando en bus, pero había una lluvia de estrellas, me parece, y se transmitió por internet ahora por todo el mundo, pero no sé si alguno se levantó a las tres de la mañana a verlo por la televisión. No creo a lo mejor a algunos de los que están cabeceando. Es por eso. Pero ahí podemos ver que algo también que conversó Mario de que el universo está compuesto por... tiene un orden, ¿cierto? Pero es tan amplio el universo que es imposible que la información de un lado del universo haya llegado al otro lado, como para que sea una réplica, sino que esto comprueba de que tiene que haber sido diseñado porque el universo es tan amplio, es tan grande que el hecho de que tenga un patrón de crecimiento a los astrónomos ahora los dejó sin respuesta. ¿Cómo puede tener un patrón de crecimiento si el universo es tan amplio que la información no puede llegar de un lado a otro? Entonces tiene que haber crecido de una manera uniforme, de una manera ordenada. Entonces, Dios en Apocalipsis 21... Aquí nos da la esperanza o nos dice... Aquí estamos aspirando para que todo sea basado en la palabra de Él. Apocalipsis 21.7 dice...
Y el que se vere, al que venciere, heredará todas las cosas. Y yo seré su Dios y Él será mi Hijo. Recibirá todas las cosas. No parte de las cosas. Recibirá todo. ¿Se imaginan un ser humano con el carácter humano? El día de hoy, cuando dicen el poder corrompe, ¿cierto? Un pequeño municipio del sur de Chile, por poner un ejemplo, no estoy hablando nada en particular, no voy a dar nombre, recibe un municipio, un alcalde, y ya empieza a recibir sus beneficios por ser alcalde, hacer tratos especiales. ¿Se imaginan un ser humano que herede o que reciba el poder, la energía, o lo que proviene de un sistema solar completo? No, ¿cierto? ¿Cómo esperar que Dios comparte esta inmensa responsabilidad con simples seres humanos? Es por eso que Pablo escribió carne y sangre, no pueden heredar el reino de Dios, no pueden recibir el reino de Dios. Bueno, Dios tiene que crear y entrenar a sus nuevos integrantes para su familia perfecta. Dios está creando en sus hijos su mismo carácter, santo y justo. Una vida, un modelo que necesitamos desarrollar, cultivando mediante los hábitos que necesitamos hacer, escogiendo el camino correcto, escogiendo el camino del amor, el camino del dar, no el camino del recibir. En esta vida física, en nuestro campo de entrenamiento, así es la meta. Y un tiempo para desarrollar ese carácter. Como decía don Gabriel, tenemos que rendir cuentas de lo que hacemos en esta vida. Para llegar a ser como el padre e hijo en mentes, pensar como él en estilo de vida. Tenemos que desarrollarnos para alcanzar ese nivel de aceptación. Sometidos a su guía, sometidos a su camino, humildemente, no sometidos a nuestro camino, a nuestros pensamientos, a lo que nosotros creemos que es prioritario, a lo que nosotros pensamos que hay que hacer. Sometidos al servicio de los demás. De otra manera, no hay ninguna posibilidad de que se nos impregne el poder de Dios. Si no, nos acercamos a como Él quiere ser, a como Él quiere que seamos. Afortunadamente, para nosotros, lo que estamos pensando que es una tarea titánica, que nos vemos disminuidos ante esta meta que Dios nos pone, afortunadamente para nosotros y para nuestra naturaleza humana, Dios está ayudándonos. Y Dios va a completar la buena tarea que Él comenzó. Afortunadamente, para nosotros, es la medida que se lo permitamos, es la medida que entendamos que Él es nuestra guía, es la medida que aceptemos esa guía, y es la medida que atrellemos el control de nuestras vidas. Él va a terminar la buena obra, es la medida que nosotros aceptemos su guía y su control en las grandes decisiones de nuestras vidas, y también en los pequeños detalles. Afortunadamente, lo que para los hombres es imposible, para Dios es posible. Dejemos de sacar nuestras propias conclusiones, dejemos de buscar nuestras propias interpretaciones, aceptemos lo que Dios nos tiene que decir y que quiere hacer con nosotros en nuestras vidas. La visión era una iglesia llevada por el Espíritu Santo, de Dios unida y entrelazada, con lo que cada miembro aporta, todos haciendo su parte y creciendo en amor, para llevar a cabo el gran propósito, el gran propósito que Dios tiene para la humanidad, de traer muchos hijos a la gloria. Todo esto forma parte de un gran, de un maravilloso plan para la humanidad completa. Somos la primera parte de este plan, que abarca la humanidad completa. Hebreos 2, en el versículo 10, donde se basa esta declaración de visión.
Hebreos 2, versículo 10, dice porque convenía a aquel por cuya causa todas las cosas son todas las cosas y por quién todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, nosotros no somos una iglesia grande, ni en números de personas, pero aquí está diciendo que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria. Es importante que tendamos que este plan, este proceso que está haciendo Dios nos involucra a nosotros, primeramente, en su orden, pero está para brindar, entregar amor, y compartir con toda esta humanidad que así lo acepte, que así quiera ser partícipe de esto. Es por eso que hacemos las conferencias que tratamos de predicar al Evangelio, y es por eso que Dios tiene este plan, donde primeramente viene la fiesta de Pentecostea, donde es la primera cosecha, pero sabemos gracias al amor de Dios que nos ha revelado su plan, que hay un proceso donde nuestros seres queridos, que a lo mejor no son parte de la iglesia, nuestros parientes, amigos, compañeros de trabajo, de escuela, van a ser parte de este proceso.
Juan 316, nuevamente, ya para concluir, la versión reina valera que tengo, al lado de la New King James, Juan 3, el versículo 16, la versión reina valera que tengo, tiene un subtítulo en negrita, que dice, de tal manera, Amó Dios al mundo, que no nos se nos olvide que somos parte de un proceso de salvación del mundo. Tenemos que hacer nuestra parte y entregar amor para la salvación, para ser parte de y llegar a este propósito que tiene, que esta declaración de visión, ayudar en el propósito que Dios tiene para su iglesia. Dice, porque de tal manera, Amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo, a quien él cree, y aquí está el propósito que Dios tiene para la humanidad.
No se pierda, mas tenga vida eterna.