Piedras vivas

Es necesario recordar el gran llamado y propósito que Dios tiene para nosotros, así como el trabajo que está llevando a cabo en cada uno, y nuestra labor en ello; especialmente en los turbulentos tiempos que vivimos. Mensaje entregado el 21 de mayo de 2022.

Este sermón se pronunció en el lugar de Fiesta de Cincinnati, Ohio 2018.

Transcripción

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Música A medida que todo esto va desarrollándose, hay una escritura que ha estado en mi mente. Sé que todos la conocen. Es en 1 de Reyes 3.

Salomón se encontraba en una situación y que puedo paraferecer diciendo que, versículos 7 al 9, que dice, «Dios, tú me has dado un trabajo para hacer. Me pusiste aquí en el medio de tu gran nación. Pero, y dice, tu siervo no sabe cómo entrar o salir.

Y yo, personalmente, me he sentido de la misma manera, porque es un trabajo abrumador que Dios nos ha dado para hacer. ¿Saben? Salomón sabía que Israel era el pueblo especial de Dios, lo mismo Moisés en Deuteronomio 7, cuando Dios lo comisionó para que quiera a su pueblo.

A la antigua Israel, para su pueblo, Jesús y el Padre aman a toda la humanidad y Jesús murió por toda la humanidad.

Pero en ese entonces Israel era el pueblo especial de Dios. Hoy, en 1 Pedro 2.9, dice que somos pueblo escogido, realza ser docio, el pueblo especial de Dios, llamados para proclamar sus grandezas.

Entonces Dios ama la humanidad y trabaja con grupos cada vez. Sabemos que toda la humanidad tendrá su oportunidad en algún momento, su portina de salvación. Y para algunos en el mundo, esos somos ustedes y yo.

Tenemos un llamado especial y una responsabilidad para con Dios. Salmón continuó diciendo, pidiendole a Dios, ¡dale a tu siervo un corazón de sabiduría!

El discernimiento para determinar entre bien y mal y ayudarme para que me ayudes a hacer el trabajo que tengo que hacer. Y yo, repito personalmente, me siento así. Que estamos todos para hacer la voluntad de Dios y para que Él nos guíe a hacer el trabajo que nos ha llamado a hacer. No es el trabajo de un solo hombre, no es el trabajo de un solo grupo, sino que es el trabajo de todo su cuerpo. Y espero que siempre recordemos que ser parte del cuerpo de Dios de la Iglesia es una gran, gran oportunidad. No es porque seamos algo especial, sino porque Dios nos llamó y nunca tengamos en menos el hecho de que lo mejor que nos ha podido pasar es el llamado. Que no hay nada en el mundo a lo que podamos comparar. Dios está trabajando con nosotros, nos está preparando para la eternidad. No hay absolutamente nada en el mundo que se pueda comparar si mantenemos esa visión en frente de nosotros. Y muchas veces necesitamos reenfocar, reafirmar esa visión y mantenerlo claro en nuestras mentes, porque si tenemos la visión tendremos el celo de hacer lo que Dios quiere que hagamos. Vayamos a 1 Pedro 2. Pedro reflexionaba acerca de su llamado y la gente de su época y escribió varios versículos inspiradores. Desde luego apropiado para todos nosotros hoy.

Vayamos un poco atrás en el capítulo 1, versículo 22 y 23, que después no llevará al capítulo 2. Recordemos que nos está hablando a ustedes y a mí. 22. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad mediante el espíritu para el amor fraternal, o sea, agape, no fingido, amados a unos a otros entrañablemente de corazón puro, siendo reo nacidos no de sabiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Y luego, salta al capítulo 2, versículo 1, desechando pues toda malicia, todo engaño, y porque es hipocresía envidias y todas las detracciones desead, como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación, crecer, siendo siempre más como Cristo, pensando, convirtiéndonos, actuando cada vez más como nuestro Señor. Desear como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, si es que habéis gustado la venididad del Señor. Sabemos que Dios es bueno, sabemos que el propósito por el cual nos ha llamado es bueno. Diferente a todo lo que pasa en el mundo y lo que nos ofrece, todo lo que Dios nos da es bueno y su propósito es increíble. Versículo 4, acercándonos a Él. Piedra viva, desechada ciertamente por los hombres más para Dios, escogida y preciosa. Llegar a Cristo como una piedra viva, más adelante Él se refiere a Cristo como la roca. Como la piedra angular de Su iglesia, de Su cuerpo. Jesús, cuando empezó la iglesia, en Mateo 16, dijo que sobre esta roca edificaré mi iglesia. Cuando pensamos acerca de rocas, pensamos en algo sólido. Y es muy difícil cambiar la forma de una piedra. Como si estuvieran muertas. Pero acá dice como piedras vivas.

Se refiriéndose a la... en el sentido de la dureza, de la firmeza que debemos tener en la verdad de Dios. Hay un propósito en mente. Y versículo 5 nos compara también como piedras vivas. Solidos en la verdad. Trabajar duro. Creciendo por cada palabra de Dios. Siendo cada vez más como Dios quiere que seamos. Ustedes también, como piedras vivas, en un tremendo contraste el que Dios hace aquí con nosotros. Estamos siendo construidos como una cazada. Construidos como una caza espiritual, un sacerdoseo santo para ofrecer sacrificios aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por eso es que estamos aquí. Piedras vivas. Siendo construidos como templo espiritual. Esas rocas que construirán el templo. Por eso Dios nos está preparando. A medida que nos va dando forma para llevarnos a ser que cada uno cace perfectamente, individual y colectivamente, en su templo.

Saben, si todos tenemos la visión de Dios, si todos recordamos lo que tenemos que hacer y apreciamos y buscamos en profundidad permitiendo a que Dios nos dirija, trabajaremos duro y dejaremos que Él construya su templo en forma colectiva.

Si hacemos todo de acuerdo a Su voluntad y tenemos la prioridad de construir Su casa, Cristo tendrá un templo a donde regresar.

Recientemente fuimos a través de repasar Pascua y Pane sin Levadura.

Hay muchas lecciones que podemos aprender de Dios sacando a Israel de Egipto. Pero hay cosas que podemos ver similitudes entre ellos y nosotros.

Estaba hablando en Orlando acerca de cuando ellos salieron de Egipto.

Y ellos, habiendo estado por tanto tiempo en ese ambiente, perdieron mucho de conocimiento a Dios y tuvieron que ser reentrenados y reeducados en las cosas que necesitaban hacer. Para honrarlo a Él, para mirar hacia Él y para adorarlo.

Y es lo mismo que pasa con nosotros. Necesitamos ese reentrenamiento porque, así como sucedía en esa sociedad, ellos caían, estaban bajo opresión, tenían que hacer lo que los mandaban.

Y una vez que salieron de ahí fueron libres de la esclavitud y se sometieron al verdadero Maestro, que es Dios.

Vamos a algunas cosas que sucedieron en cuando Dios los sacó de Egipto.

Vamos a empezar en Exo 3, versículo 5.

Antes de que Dios llamara a Moisés para ir ante el farabón, Dios le enseñó acerca de algunas palabras. Exo 3, 5. Esto es cuando Moisés quería saber qué estaba pasando, versículo 5, Dios le dijo, no te acerques, quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás tierra santa es.

Esta es la primera vez que en la Biblia se usa la palabra santa. Quítate los zapatos, Moisés. Estás en tierra santa. Y Moisés aprendió cuando nos acercamos a Dios el es santo.

Tenemos que estar muy pendientes. De lo que agrada a Dios y hacer las cosas que Él quiere que hagamos. Entonces santo es algo que Dios le enseñó a Moisés. Quítate los zapatos. No te acerques como si estuvieras llegando a cualquier lugar. Soy santo, soy sagrado.

Tú necesitas hacer lo que yo quiero. Vayamos a ver ahora a Exodo 12.

Cuando el pueblo está próximo a salir de Egipto.

Cuando estaban por llegar las plagas de Exodo 12-16. El primer día habrá santa convocación. Y así mismo el séptimo día tendréis una santa convocación. La gente debería reunir en ese primer día como una convocación santa. Eso es lo que Dios quería. Una ocasión santa. Y lo mismo en el séptimo día. Ninguna obra se hará en ellos.

Excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. O sea que cuando nos acercamos a la gente y cuando nos acercamos a una santa convocación y venimos ante Dios en la manera en que Él quiere.

Él espera que nos reunamos, si honramos a Dios, si buscamos a Dios por lo que Él es. Entonces estamos haciendo lo que Él quiere. No necesito ir a la Ebítico 23 porque yo sé que ustedes todos conocen las fiestas el sábado semanal, es el primero. Y luego lista siete días santos.

Esto es el tiempo de Dios.

Esto es lo que deben hacer en ese tiempo santo, en las convocaciones santas. Llegar delante de Dios como familia, como su cuerpo, Él nos quiere ahí.

Si no estamos con los demás hermanos, no podemos ser con vocación, no podemos estar en la convocación. Algo acerca de los días santos que he llegado a darme cuenta es que sólo la iglesia de Dios, la verdadera iglesia de Dios, guarda los días de la manera en que debe hacerse. Otros grupos lo guardan, guardan unas cosas, guardan otras, pero únicamente la verdadera iglesia de Dios guarda todas las santas convocaciones en la forma y en el tiempo, en el momento en que Dios lo dice, en la forma en que Él quiere que lo hagamos. Por eso es que en exo de 31 no necesita ir allá. Dice que el sábado es una señal entre ustedes y yo.

Eso es lo que hacemos, es como una pancarta que llevamos.

Es lo que Dios nos dice que debemos hacer. Así que, tenemos santo, santa convocación y ahora vayamos a exo de 16.

Otro momento en que en versículo 23, exo 16, y él les dijo, esto es lo que ha dicho el Eterno. Mañana es el día santo de reposo, el reposo consagrado al Eterno.

En el versículo 4 había dicho, Algunos del pueblo no quisieron obedecer la orden.

Por eso volvamos al versículo 23.

Mañana es el día santo de reposo, es el reposo consagrado al Eterno.

Lo que habéis de cocer, cocerlo hoy, lo que habéis de cocinar, cocinarlo hoy y todo lo que sobrara y guardarlo para mañana.

Así que tenemos la palabra santo, que Dios le está enseñando a Israel. Esta es la forma en que ustedes me honran.

Esto es lo que ustedes deben hacer. Dos capítulos más adelante, está capítulo 19. Están por encontrarse, por decirlo así. Con Dios es un tiempo, una oportunidad abrumadora.

Si leen versículo 19 y 20, van a ver el poder de Dios.

Ustedes necesitan tener el temor de Dios para no pecar.

Él estaba trabajando haciendo un propósito, tenía un propósito con el antiguo pueblo de Israel que era su pueblo especial, porque quería llevarlos a la tierra prometida para darles todo. Tenían que entrar en un pacto con Dios. ¿Qué es lo que ustedes quieren hacer? ¡Vengan a los propósitos!

Capítulo 19. Al pie del monte Sinaí, versículo 5.

Dios le está hablando a Moisés. Ahora pues...

versículo 4. ¿Vosotros viste lo que hice a los egipcios y cómo os tomé sobre alas de Águila si decidieres oído a mi voz y guardaréis mi pacto? ¿Vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos? Porque mía es toda la tierra.

Si ustedes hacen esto, dicen Isaías 58, versículo 13-14, si no traspasas mi mandato, mis días de reposo, si los observas, para mí, si hacen mi voluntad, ustedes serán mi especial tesoro. Tendrán todo lo que quieran, más allá de lo que puedan pensar, y serán lo que yo quiero que sean.

Si obedecen mis mandamientos, serán mi especial tesoro, sobre toda la tierra, pues toda la tierra es mía. Y serán una nación santa, la gente de Dios. Es lo mismo que dice de ustedes y de mí. Somos gente santa, llamados por él, escogidos por él.

Estas son las palabras que debes hablarles al pueblo de Israel. Y eso fue lo que hizo Moisés. Moisés preparó al pueblo para su encuentro con Dios. Ve a los pobres. Versículo 10 del capítulo 19.

El Eterno le dijo, Moisés, así es como debes preparar a este pueblo. Versículo 10. El Eterno dijo, Moisés, ve al pueblo y santíficalos hoy.

Que estén limpios. Se están acercando es a Dios, en el monte Sinaí.

Hoy y mañana, y laven sus vestidos, que estén limpios.

Y estén preparados.

Versículo 11. Estén preparados para el tercer día. Que estén limpios para que puedan servirme. Tomense el tiempo. Tomate el tiempo para prepararlos.

Si lo leemos, ellos realmente lavaron sus vestiduras.

Ellos estaban asombrados, estaban en temor reverente, es decir, la clase de adecuada de temor.

Dios nos ama y puede proveernos todo lo que necesitemos. Es un gran Dios.

A medida que Dios trabajaba con Israel, Él les recordaba y tenían que ser entrenados. Ustedes, si hacen...

Si me siguen, les daré lo que quieran. Bueno, no realmente lo que quieren, sino... lo que yo quiero. Es decir, hay similitudes entre lo que pasó con Israel y lo que ha pasado con nosotros, porque Dios nos ha sacado del mundo.

Vemos la diferencia entre lo que pasa en el mundo y, especialmente, en estos días, con respecto a la moralidad del mundo y la que hemos aprendido de Dios.

No hay nada intermedio. Es el modo de vida de Dios o el modo de vida del mundo.

A medida que hemos pasado en los últimos años, hemos pasado cosas que nunca pensamos que íbamos a hacer y que no se ha hecho. Y, por lo tanto, hemos pasado las cosas y hemos pasado la pandemia.

Como cuando la primera vez que se dijo que la iglesia no podía reunir. Esto se está esparciendo por todo el país. El país cayó en cuarentena.

Y en dos años las cosas han sido diferentes. Nunca esperábamos hacer cosas que estamos haciendo. Por ejemplo, los servicios a través de Zoom y los estudios bíblicos donde Dios estaba en el área que servía. Y hemos pasado a través de ese tiempo.

Quizá COVID y las cosas aledañas a eso han hecho que nuestros sentidos se adormezcan. Y necesitamos ser que Dios nos recuerde que debemos servirlo a Él. Cuando vamos a la Biblia y vemos que es lo que Dios quiere que hagamos vamos a Efecios.

Efecio 5 Pablo les está escribiendo la Iglesia Nefezo.

Versículos 8 y 10 Pero es lo que necesitamos volver a repasar la Iglesia Nefezo. Lo importante que es para Dios, que nosotros hagamos exactamente lo que Él quiere.

Versículo 8 de Efecio 5 Porque en otro tiempo eráis tinieblas En el tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz en el Señor, andar como hijos de luz. En el sábado pasado escuchábamos un sermón acerca de caminar con Dios como hijos de luz. No hijos de oscuridad, sino hijos de luz, caminar de la forma que Cristo caminó. Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad justicia y verdad y versículo 10. Comprobando lo que es agradable al Señor.

Comprobando es como averiguen lo que es agradable al Señor. Nos ha dado bendiciones y oportunidades que jamás hemos tenido. Y el mundo no tiene conocimiento de todo lo que Dios tiene en mente, pero nosotros tenemos esta tremenda bendición de saber lo que Dios quiere, cuál es su voluntad, cuál es su plan. ¿A dónde vamos? ¿Qué es lo que tiene reservado? Mi pueblo especial, tomen el tiempo, averiguen, investiguen qué es lo que a mí me agrada.

Si ustedes me aman con todo el corazón, con el amor agape, lo que a mí me agrada y háganlo. Y disciplínense a sí mismos para hacerlo. Tenemos una Biblia que nos dice exactamente qué es lo que a Dios le complace. En la forma en que Él quiere que lo hagamos, con todo el corazón, mente y alma. A medida que Dios nos ha llamado a salir del mundo, nos puso en su cuerpo. Jesucristo empezó su Iglesia, Mateo 16-18. Por alguna razón Dios nos miró y abrió nuestras mentes a su entendimiento. Y ahora tenemos la responsabilidad de reaccionar de acuerdo a su espíritu. Una vez que fuimos bautizados y recibimos la imposición de manos, tenemos la responsabilidad de averiguar qué es lo que a Él le agrada.

Con lo senso 1-18, Él pone cada miembro en el cuerpo. Así como nosotros tenemos miembros desde la cabeza hasta los pies, puede que estemos aquí, podemos que estemos en Orlando, en Jacksonville, en California, en cualquier parte, somos todos un cuerpo. Pero hay cuerpos locales, aquí en Cincinnati tienen un grupo. Y ese cuerpo es para que todos crezcamos de la forma en que Él quiere. Así como un niño tiene la fortuna de crecer en una familia, entonces nosotros también tenemos que buscar a Dios.

Es parte de nuestra responsabilidad, así como educamos a los niños. Así mismo nosotros nos educamos en el camino de Dios, no solamente un rato, un día, un tiempo. Volvamos ahora. Vayamos un capítulo tras a Ephesios 4. Leemos acerca de eso, acerca del cuerpo. Y como Dios ha establecido su cuerpo, ha organizado su cuerpo.

En estos versículos del 11 al 16 de Ephesios 4 que hemos hablado muchas oportunidades, vemos lo que Dios quiere para nosotros. No necesitamos repasar los diez mantamientos, pero tenemos que examinarnos y saber qué estamos haciendo física y espiritualmente lo que Él quiere. Versículo 11. Así es como Dios estableció su Iglesia. Y Él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profesores, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros.

¿Para qué? Para perfeccionar a los santos. Para eso estamos aquí, nos está preparando a ustedes y a mí, para este ministerio. Mi... esta mañana revisé para estar seguro de que tenía la traducción real. ¿Saben cuál es la primera definición que encontré?

La primera palabra, literalmente, servir. Serbir es interesante para equipar a los santos cuando asistimos, cuando nos convocamos. Es cuando Dios nos prepara para servir. Yendo otra vez a lo que dijo Salomón en primera de Reyes, a medida que él le hablaba a Dios, él no usó la palabra yo, no era acerca de sí mismo. Él continuamente se refería a sí mismo como tu siervo.

Tu siervo. Dale a tu siervo lo que él necesita para hacer el trabajo que tú le has dado para hacer. Dale a tu siervo el entendimiento y el corazón que pueda discernir entre lo bueno y lo malo. Dale a tu siervo esto. Y a medida que nos miramos a nosotros sería bueno recordarnos que estamos aquí para servir. Mateo 20, 28 dice que Jesús vino no para ser servido, sino para servir.

Vino a servir. Y si él vino a servir, ¿qué hay de ustedes y de mí? Vinimos a servirlo a él, claro, pero servirnos unos a otros. Y a medida que avanzamos, a medida que tratamos de completar el trabajo que nos ha dado para hacer. El servicio debe ser parte de nuestra mentalidad. Servirnos en las necesidades que cada uno tiene. Tenemos que servirnos. Y versículo 10 para edificar el cuerpo de Cristo. Para eso es que él nos ha llamado.

Estamos en Efecios 4. No era que fuéramos gente correcta en cualquier área que él nos ha llamado a servir. Continuando. Para la edificación del cuerpo de Cristo. Dice versículo 13, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento.

Del hijo de Dios a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Unidad de la fe. Replacemos esa palabra por unicidad. Que sufe exactamente lo que Cristo oró una y otra vez y otra vez. Porque quería que todos fuéramos uno. Pero para llegar a ser uno, así como Dios, el Padre y Cristo son uno. Eso toma tiempo. Eso no sucede de la noche a la mañana.

Eso se logra, viniendo a congregarnos, orando unos por otros, estar pendientes unos de otros. Todas las cosas que se refieren al amor agape. Yo sé que todos conocen estas cosas, pero otra vez, hasta que lleguemos a la unidad de la fe, a un cuerpo, un solo cuerpo. Otra vez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Es decir, volvernos como Él. A eso precisamente es lo que Dios nos ha llamado. Y eso es lo que ocurre cuando le permitimos a Dios que haga su voluntad en nosotros, que nos guíe, que nos haga crecer.

Versículo 14. Para que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina. Veamos si somos piedras vivas. Las piedras no se mueven fácilmente, sino que están sólidas, fundamentadas en toda verdad.

Una piedra no se remueve fácilmente de su lugar. Pero como piedras vivas, Dios mantiene su trabajo en formarnos como Él para darse la vida. Y aquí nadie es la cabeza, solamente Cristo es la iglesia. Él es la cabeza. Él es el que dirige lo que hacen las piernas, los brazos, la boca.

A propósito de lo que salga de en la cabeza, a propósito de lo que salga de nuestras bocas, que sea lo que Él quiere.

Versículo 15. Sino que sigamos la verdad en amor. Es algo que se ha hablado bastante en las últimas semanas. Cuando buscamos la concordancia, es interesante las traducciones, cómo traducen esta palabra.

Dice... ¿Espero encontrar la palabra?

¿Realmente amamos en la verdad? Es más que hablar la verdad. Pero hay gente que no vive la verdad, sino que debería ser algo que está en sus venas. Hablamos la verdad. Actuamos la verdad. Que viene de la cabeza, que es Cristo. Eso es lo que hacemos, eso es lo que asimilamos. Y lo que hacemos es que nos acercamos. No dice hablar la verdad, sino actuarla, hacerla.

De modo que nosotros continuemos creciendo. Y que nos acercamos. Y que nos acercamos. Y que nos acercamos. Y que nos acercamos. Y que nos acercamos. Y que nos acercamos. Continuemos creciendo.

Indigualmente crecemos. La iglesia como conjunto crece. Y siempre agregando más y más piedras. Hasta completar la obra del templo.

En todo aquel en que es la cabeza, esto es Cristo. Él es Él que dirige. Todos somos parte de su cuerpo. Y hacemos lo que la cabeza decide. Para eso es que estamos aquí.

Y en esto encontramos pleno gozo y satisfacción. En rendirnos a Dios.

Versículo 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las acoyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento.

Yo suelo decir esto, o solía decir esto en el área donde estaba.

Dios puede proveer exactamente todo lo que nosotros necesitamos. Todo lo que Él quiere para que la Iglesia crezca.

En cada cuerpo o en cada región, Él provee lo que necesita. Lo que cada región necesita. Así como en nuestro cuerpo tenemos exactamente todos los elementos que necesitamos, todos los miembros. Igualmente, Dios provee todos los recursos necesarios a través de todo su cuerpo.

Cualquiera que haya sido pastor sabe que si hay una necesidad, dice, oh, pulano tiene tal y cual característica o caractual habilidad. Pues de la misma manera, Dios en un campo más amplio, Dios sabe cómo construir Su templo y nos da a cada uno para hacerle. Volviendo al versículo 16, según la actividad propia de cada miembro, no es sólo una oficina o un par de individuos, es toda la Iglesia trabajando en conjunto para que hagamos todos la obra.

Y, por lo tanto, es una de las primeras actividades que tenemos. Recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Cada uno de nosotros aquí es parte integral del trabajo de Dios. No es accidente que estemos acá.

A todos nos ha dado algo para que contribuyamos. Alguna vez tenemos que buscarlo, una vez tenemos que investigar o preguntarle a Dios o a abriguar cuál es su perfecta voluntad, qué es lo que a Él le agrada. Abriguémoslo. Abriguemos qué podemos hacer para ser parte de este cuerpo, que somos una parte importante, que es parte importante de nuestro llamado, para hacer lo que Quiere que hagamos. Ahora, quién estamos en Efecios. Voy a mostrarles un par de cosas. De lo que dice Dios acerca de su iglesia. Es el vehículo a través del cual está preparando a su gente para la eternidad.

Efecio 5. Un versículo muy conocido.

¿Qué hizo Dios con el antiguo Israel? Prepararlos para encontrarse con Él en el monte Sinai. Y ahora Él se trabaja con ustedes y conmigo, preparándonos para el regreso de Jesucristo. Cuando estaremos con Él. Sí. Sí. Seguimos. Si nos rendimos. Si le permitimos que nos guíe. Tenemos que apartarnos para dejarlo que Él trabaje. Efecio 5. 25. Está comparando el matrimonio físico. En la relación que hay entre Cristo y Su Iglesia. V. 25.

Maridos amadas, vuestra mujer es así como Cristo amó a la Iglesia.

Y se entregó a sí mismo por ella. Para santificarla habiéndolo purificado. Éramos... estábamos muertos en vida, no teníamos futuro. Pero ahora se nos ha abierto el entendimiento. Tenemos una oportunidad de salvación.

Él se dio a sí mismo por Su Iglesia para santificarla. Recuerden que Moisés le dijo Moisés. Purificalos. Prepáralos. Habiéndola purificado. V. 26. V. 25. Habiéndola purificado. V. 26. En el lavamiento del agua por la palabra. ¡Prepára! A la Iglesia.

Viviendo por cada palabra de Dios, buscando estas escrituras, viviéndolas, implementándolas en nuestras vidas, escuchando lo que dice Dios, escuchando lo que se dice.

Y donde quiera que nos apartemos un poco, tenemos que acercarnos. V. 26. V. 26. V. 27. A fin de presentársela a sí mismo una Iglesia gloriosa, espléndida, hermosa, lista para encontrar a su esposo.

V. 28. V. 29. V. 30. V. 31. V. 31. V. 31. V. 32. V. 33. V. 34. V. 35. V. 36. V. 37. V. 38. V. 39. V. 40. V. 41. V. 42. V. 43. V. 44. V. 44. V. 45. V. 46. V. 47. V. 47. V. 48. V. 49. V. 49. V. 49. V. 50. V. 51. V. 52. V. 53. V. 54. V. 55. V. 56. V. 57. V. 58. V. 59. V. 59. V. 59. V. 60. V. 61. V. 61. V. 52. V. 52. V 먼저 la decisión. V. 53. V. 54. V. 54. V. 55. V. 55. V. 55. V. 56. V. 57. V. 58. V. 58. Tenemos que estar fuertes en Dios. La fortaleza viene de Dios. Y ahora es el momento de desarrollar esa fe en Él, de creerle a Él, de completamente someternos a su voluntad. Así que cualquier cosa que venga, vamos a estar listos. Por eso, Pablo dice en versículo 10, por lo demás hermanos, fortalecéonse en el Señor y en el poder de Su fuerza, vestidos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo. Estar listos. Aquí dice en alguna parte, hay que estar listos. Alístense. Este es el momento de estar alistándose, mirando hacia el futuro hoy. El futuro hoy es diferente al que veíamos hace tres años. Podemos ver las profecías de Dios y los tiempos que Dios profetizó. Lo vemos ya más de cerca. Si nuestros ojos están abiertos y prestando atención, es alistémonos. Váyamos a Hebreos por un momento. Hebreos 12. Estamos aquí en este periodo de entrenamiento que Dios nos ha dado. Permítanme leer unos pocos versículos en Hebreos 12. Ustedes lo pueden leer más tarde, pero yo voy a leer algunos. Vércico 1. Por tanto, nosotros, o sea, ustedes y yo, teniendo en el redor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y el pecado que nos acedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Las pruebas más difíciles están adelante. Dios nos va a preparar un obstáculo. El siguiente va a ser más difícil. Tenemos que buscar esas oportunidades para confiar en Dios, siempre haciendo su voluntad y mantener los ojos en Jesús. Versículo 2. Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él.

No dejemos que los cuidados de este mundo nos hagan olvidar lo que Dios nos ha llamado a hacer. Tenemos que recordarlo cada día. Por el gozo delante de Él sufrió la cruz menospreciando lo propio y se sentó a la diesta del trono de Dios, considerada aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo para que nuestro ánimo no se alcance hasta desmayar.

La vida se pone a veces muy difícil. No podemos rendirnos. Sabemos qué nos va a pasar si nos rendimos. Tenemos siempre buscar mirar hacia el frente.

Porque aún una vez resistido hasta la sangre, versículo 4, combatiendo contra el pecado.

Versículo 5, la mitad de versículo, dijo mío, no de menos precios la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él, porque el Señor al que ama disciplina y azota a todo aquel que recibe por Hijo. Versículo 7, si soportáis la disciplina, Dios os trata como hijos, porque ¿qué hijo es aquel aquí en el Padre no disciplina? Y ustedes pueden leer el resto después.

En disciplina en griego es payadea. Y esto significa que los muchachos eran entregados para ser educados. Los muchachos eran entregados a este entrenamiento para que se convirtieran en miembros aptos y activos en la sociedad. 연omieros, que son los miembros y los miembros que se convierten en miembros y activos. Los miembros y los miembros que se convierten en miembros y activos en la sociedad. Miembros bien preparados de esa sociedad. Eran enseñados en todas las culturas que existían en ese tiempo, de modo que estuvieran completamente conocedores, para que fueran líderes hábiles en su sociedad. Y entonces la analogía con nosotros es consistente, porque Dios nos ha preparado y nos viene preparando. Y si fuera una sociedad que no se convierte en miembros, nos viene preparando. Y si fallamos, Él nos dice que esto es lo que tienes que hacer la próxima vez. Así que una y otra vez Dios sigue preparándonos y todo con el fin de recibir a nuestro Señor Jesucristo. Así que esto es algo que debemos mantener siempre presente en nuestra mente. Cada vez que veamos la palabra disciplina, recordemos que es Dios que nos está preparando. Vamos ahora a Apocalipsis 19. Apocalipsis 19, versículo 7. Y veremos esta fantástica verdad del matrimonio entre Jesús y su novia. Es fantástico. Esto está más allá de nuestra imaginación. Puede que esto esté un poco como una nube, pero tenemos que parar y darnos cuenta de lo que dice acá en versículo 7, versículo 19. Gocémonos y alegrémonos y demos la gloria porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado. Está lista a través de todas las cosas que ha hecho en su vida. Y a ella se le ha concedido que se vista del lino fino. Limpió y resplandeciente. Lavados por la palabra, por el agua de la palabra. Lista para estar delante de su Señor. En completa sumisión y lealtad a la verdad de Dios. Porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Eso es lo que Dios está haciendo con ustedes y conmigo. Parece que algunas veces olvidamos el fantástico llamamiento que Dios nos ha hecho, que nada, nada se le compara en este mundo. Si realmente estamos pensando con claridad, si estamos haciendo las elecciones correctas, jamás, jamás pondremos nada en frente de este llamado. Nunca miraremos a nada en este mundo como más importante que la voluntad de Dios para nosotros. Y esa elección tiene que ser nuestra, porque si así lo hacemos, el celo por Dios se volverá completamente grande, de forma individual. Y si eso está pasando en la Iglesia como grupo, si tenemos esa visión clara, entonces, pero si no la tenemos, pidamosle a Dios esa visión. Él les mostrará el camino, Él no mostrará el camino como Iglesia. Está haciendo, nos está alistando para la eternidad. Está construyendo una casa espiritual, un templo. Y saben, ese templo, a medida que lo construye, están todas esas piedras, una con otra, moldeadas, formadas, perfectamente y de forma poderosa, de forma fuerte. Y nosotros, ustedes y yo, tenemos una parte en ese templo. Apocalisis 21, versículo 9. Leemos acerca de la esposa de Cristo. Ahora, versículo 21. Versículo 9.

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras y hablo conmigo diciendo, Ven acá. Yo te mostraré la esposa. La esposa del Cordero. Te voy a mostrar a la esposa. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima como piedra de haspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas y en las puertas doce ángeles y nombres inscritos que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Vayamos a versículo 18. El material de su muro era de haspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio, y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. Piedras vivas. El primer cimiento era haspe, el segundo me salte en algo en el verso 14. Me sigamos.

Safiro, Agatha, dismeralda y las demás. Estaba compuesto de todas estas piedras. Te voy a mostrar la esposa del Cordero. Dios nos ha llamado a hacer piedras vivas construyendo siendo parte del templo. A medida que avanzamos, pidámosle a Dios que nos guíe. Y comprometernos para hacer esas piedras vivas. Que quiere que nos volvamos para que seamos los servientes o los servidores que Él quiere. Y les garantizo que Dios va a trabajar en este cuerpo para que estemos listos cuando Jesús regrese.

Subtítulos por la comunidad de Amara.org

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Fue ordenado anciano en 2000 y se mudó al norte de Florida en 2004. Asistió al Ambassador College y se graduó de la Universidad de Indiana con una Licenciatura en Ciencias en Negocios, con especialización en Contabilidad. Después de disfrutar de una carrera gratificante en finanzas y administración de hospitales corporativos y locales, se convirtió en pastor en enero de 2011. Desde entonces, él y su esposa Deborah han servido en las iglesias de Orlando y Jacksonville, Florida. Rick se desempeñó como tesorero de la Iglesia de Dios Unida de 2013 a 2022 y fue presidente de 2022 a 2025.