El sabotaje de Simón

El espíritu de Simón el mago no era algo nuevo, ni tampoco algo que haya quedado en el pasado. Hasta nuestros días persiste el engaño, la malicia y el deseo de dañar la obra de Dios.

Transcripción

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Entre paréntesis, ayer les pedí a aquí a los de la Ciudad de México si alguien tenía un elemento que es el que voy a usar hoy día. Ahora sí, comenzamos.

¿Ha utilizado alguna vez, se ha puesto alguna vez un sueco en sus pies?

Sí los conoce, ¿no? Los suecos.

Bueno, es un tipo para los jóvenes, quizás no tienen ni idea lo que es un sueco. Es un tipo de zapato que se fabrica principalmente de madera. Hoy día hay otros materiales con los cuales se construyen y es de una sola pieza.

Antiguamente los suecos fueron usados en el campo por los granjeros en Europa.

Así también fueron utilizados por los empleados en fábricas y minas quienes los traían como un calzado de seguridad.

Es un calzado pesado.

Si usted lo ha usado o lo usa, y les voy a hacer una cosa muy gráfica que creo que nunca vamos a olvidar incluyéndome.

¿Se ha sacado alguna vez un zapato para lanzarlo lejos?

Lo ha hecho una vez, pero con molestia.

Voy a dejar mi zapato aquí un momento.

Y cuando vamos al desarrollo me lo pongo. Permítanme contarles un poco la historia de estos zapatos de madera que están vinculados etnográficamente con algunas provincias de España, los países bajos y obviamente con el país de Suecia.

En Francia, los suecos se les llama Sabots, S-A-B-O-T-S.

Y cuenta la historia que a principio del siglo XX como consecuencia del descontento de los obreros ferroviarios quienes empleaban suecos, no encontraban nada mejor que sacárselo suecos y tirarlos a la línea del tren, en una especie de huelga, de molestia.

Entonces sacaban sus suecos y los lanzaban ahí.

Otra, también se dice que los campesinos, porque se utilizaban en los campos, cuando estaban descontentos con sus jefes se sacaban los suecos y aplastaban toda la siembra, porque estaban descontentos por algo.

Entonces así le pedían a los jefes algo que ellos querían.

Y una tercera, que es la que más me gusta.

Hay una tercera anécdota, que es parecida a las dos anteriores. Se dice que los operarios de las fábricas, quienes por alguna razón estaban descontentos, se sacaban los suecos, no tengo un sueco, pero bueno, se entiende.

Se sacaban los zapatos, los suecos, y golpeaban las máquinas fuertemente y lanzaban los suecos a los engranajes de la línea de producción.

¿Para qué? Bueno, para demostrar su descontento, para detener la línea de producción, para obstruir el avance de esa fábrica a la cual ellos pertenecían.

Y esta es la que más me gusta, porque me imagino un operario con un sueco en la mano ahí, golpeando la máquina.

De hecho, 10 de la mañana me acordé que cuando niño, una vez vi una señora que no alcanzó a tomar la micro o el bus, el transporte público, y parece que se discutió con el chofer, y en medio segundo se sacó su zapato y le empezó a pegar al transporte, le pegó como cuatro veces y le dejó unos buenos abollones a la... Yo nunca olvidé esa imagen de la violencia, de la molestia de esta persona.

Como dijimos en Francia, los suecos se le llaman sabotts.

Ahora, la mala utilización de este cómodo zapato de seguridad como elemento de obstrucción y o de destrucción por los empleados descontentos, provocó que hayamos tomado esta palabra sabot, y hablemos hoy día de un sabotaje.

Sabotaje, ahí viene la palabra, la etimología, que es un sabotaje.

Es la destrucción deliberada de instalaciones o de infraestructura estatal causada como forma de lucha sindical, de lucha política contra el Estado o contra fuerzas de ocupación.

Entonces, con esto de los suecos y de los sabotajes, preguntamos, ¿Se le ocurre algún ejemplo de alguien que de manera figurada haya tomado un sueco y haya hecho un sabotaje en la Biblia?

De manera figurada, porque se entiende la idea.

¿Alguien que haya lanzado su calzado al engranaje del plan de Dios?

¿Se le ocurre alguna idea? Bueno, vamos a hablar hoy día de uno. De ellos. Y vamos a extraer unas lecciones interesantes de este individuo.

El título se llama, de hoy, es El Sabotaje de Simón.

Y me voy a poner el zapato, porque estoy cojo.

El Sabotaje de Simón.

Bueno, ese es nuestro personaje de hoy. Mateo Marcos, Lucas y Juan.

Son los evangelios que relatan principalmente la vida de Jesucristo en la Tierra.

Y los principios y las enseñanzas que nuestro Salvador le dio a su iglesia, a su cuerpo, que él fundó con los apóstoles.

Después de los evangelios viene el libro de los hechos.

El libro de los hechos de los apóstoles.

Que relata principalmente el cómo la iglesia primitiva aplicó los principios.

Que Dios, por medio de Jesús, le enseñó a la iglesia.

¿Cómo aplicó la iglesia estos principios?

Por eso, inicia en los primeros capítulos todo este evento del día de Pentecostés.

Porque ya había ocurrido la muerte, la resurrección, el ministerio.

Después de su resurrección, la ascensión de Jesús al tercer cielo.

Y entonces, en el capítulo número 2, ¿qué vemos aquí?

El día de Pentecostés.

Que entre paréntesis es la fiesta que viene muy pronto.

Desde este día de Pentecostés se formalizó el hecho de que la iglesia ahora sería la administración espiritual de las cosas de Dios en la Tierra.

Vamos a desarrollar ese punto un poco más.

Fue una transición que se venía trabajando y que en Pentecostés inició formalmente.

Estamos hablando de una administración.

De un cambio de administración. Bueno, ¿de dónde venía esto?

Si hacemos un muy rápido recuento, esta es una parte muy interesante que lo tenemos que poner. Si hacemos un rápido recuento, tenemos que comenzar con quién? Con Melchizedek en el Antiguo Testamento.

¿Se acuerdan aquel misterioso ser que se le aparece a Abraham?

Y Abraham le da los diezmos del botín. Eso lo podemos ver en Génesis 14, 18 y 20.

Y también lo habla Hebreos capítulo 7, 1 al 10.

Es muy interesante esta figura de Melchizedek, que no es tan misteriosa dentro de todo.

El orden o el sacerdosio de Melchizedek es lo primero.

Luego, ¿qué ocurre con ese sacerdosio?

Bueno, hay un movimiento del sacerdosio de Melchizedek a donde al sacerdosio de Arón.

En la Tierra, aquí, con varones.

Y comienza con el primer sumo sacerdote, quien fue Arón, el hermano de Moisés. Ahí se puede estudiar el éxodo y todo lo que tiene que ver con ese sacerdosio.

Entonces, ese es el primer sumo sacerdote físico, aquí en la Tierra, con la línea de Arón.

Entonces, a partir de aquí empieza una generación de sacerdotes en el templo, en Israel, y tienen una misión muy importante.

Tienen muchas, empezaban a los 25 años, si mal no recuerdo, y tienen una preparación de los 30 en adelante, ya de servir las cosas de Dios.

Cuando Jesús aparece dentro de las muchas cosas que Él hizo, lleva a cabo la transición de lo que tenían los sacerdotes del linaje de Arón, y viene ahora una nueva transición, un nuevo movimiento, que viene de Arón, o del sacerdosio de Arón, ahora a la Iglesia del Nuevo Testamento. Aquí vemos otro cambio, otra transición.

Veamos un punto muy importante aquí en Mateo 16, hablando de esta transición, que como dijimos, ya era algo que se venía gestando, que se formaliza en Pentecostés, pero aquí hay una escena que es muy malentendida, pero que nos va a ayudar a concretar el punto.

Mateo 16, y vamos a leer versículos 17 al 9.

Es un versículo que hemos leído muchas veces, y nos vamos a enfocar en lo siguiente.

Vamos a leer primero, del 17 al 19. Mateo 16.

Aquí viene el reconocimiento de Simón Pedro, que reconoce que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente. Y viene ahora la respuesta de Jesús en el 17. Entonces le respondió Jesús. Bienaventurado eres Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas de Lades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te daré las llaves del Reino en los cielos.

Y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Podemos hablar larga y tendidamente de esta escena, que está muy mal entendida, especialmente por quienes argumentan que la Iglesia fue fundada sobre un hombre, como Pedro, supuestamente el primer Papa, dicen por ahí, ¿no?

Vamos a limitarnos a decir que la Iglesia no fue fundada sobre la pequeña piedra de Pedro, que es lo que significa su nombre.

Y ni ningún hombre terrenal. La Iglesia no fue fundada sobre un hombre, ningún hombre terrenal. Porque la única manera de que la Iglesia no desaparecería es que tendría que haber sido fundada sobre algo más grande que un hombre.

Algo más robusto, algo inamovible, algo eterno, como dice la Escritura sobre la principal piedra del ángulo, como dice Efecio 220, que es Jesús, que es la roca. Ahí está fundada la Iglesia. No dice sobre esta roca, está hablando de sí mismo, ¿no? De Pedro.

Jesús le está diciendo a la Iglesia que aquella responsabilidad que tenía los sacerdotes del orden de Aaron, recuerda que estamos viendo aquí cómo se mueve esto, aquí la responsabilidad, ahora quiénes serían los responsables la Iglesia. ¿Qué está haciendo una transición, Jesús?

Ellos serían los responsables de administrar las cosas espirituales de Dios en la tierra. Esto de las llaves del reino de los cielos no son las imaginarias llaves de un tal San Pedro en la puerta del cielo, diciendo tú entras y tú no entras y te fuiste para abajo. Eso es una cosa muy imaginaria en la mente de los seres humanos y es una mala interpretación de esto. Lo que tiene que ver con estas llaves es la transición de la autoridad eclesiástica de la línea de Aaron a la Iglesia. Mateo 18 18, vamos ahí, Mateo 18 18, para esclarecerlo todavía más. No estaba hablando de ningún individuo o no hay en el contexto un individuo como Pedro que estaba dialogando con Jesús. Ahora vemos Mateo 18 15.

Este mecanismo para ganarnos al hermano cuando hay conflictos. Lo estudiamos en los tres sermones de los pacificadores antes de Pascua. Y miren lo que dice después de estos tres versículos cuando está hablando de que ya la persona no quiere nada, entonces hay que ir a la Iglesia. Hay que ir a la Iglesia entonces a ver cómo resolvemos el conflicto que tenemos con un hermano que el hermano no quiere solucionar. Dice el 18.

Al final, la gran comisión hablando de este mismo punto, en Mateo 18, vamos a leer versículos 18 al 20 que son los últimos.

Y aquí también esclarece bastante lo que estamos hablando aquí a este punto, porque está al final del Evangelio de Mateo. Dice versículo 18 y Jesús se acercó y les habló diciendo, ¿Quién es la mayor potestad mes dada en el cielo y en la tierra? No tenés esa frase. ¿Quién es el que tiene la mayor potestad ahí? Es Jesús. Es Jesús. Pero ahora le dice ¿a quién? ¿A su Iglesia? Versículo 19, por tanto, ir y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos, ahí debería decir, dentro, bautizándolos, dentro del nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándolos que guarden todas las cosas que os he mandado, y aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Entonces, ¿qué tenemos? Que la Roca, donde fue fundada la Iglesia, quien además tiene toda la autoridad de hacer estos cambios de transición, ¿por qué quién es él? La Roca es Melchizedec. Es la orden eterna de este sacerdote de Melchizedec. Entonces, él está diciéndole ahora a la Iglesia, ahora van a continuar ustedes, ¿qué van a hacer? Disipular, bautizar, y le dice a la Iglesia, voy a estar con ustedes.

Le encarga Jesús a la Iglesia, a estos varones, sobre estos hombros, que representaban la Iglesia, a esta gran responsabilidad de hacer discípulos y bautizarlos dentro del nombre del Padre y del Hijo del Espíritu Santo.

La Iglesia del Nuevo Testamento ya no estaría centrada en el templo. El Espíritu Santo ya había abandonado el segundo templo. Ya no estaba ahí. Seguía el mecanismo, seguía los sumos sacerdotes, incluso la época de Jesús. Habían dos sumos sacerdotes. Si uno lee bien la historia, aparecen dos. Había tanta corrupción. Y ni siquiera había uno, había dos. El Papa y el Hijo. Entonces, ya no estaba el Espíritu Santo ahí en ese templo físico de la construcción. Y tampoco mucho menos en ese sistema religioso tan corrupto de fariseos y sauceos que era el eco del sacerdosio de Arón. Hablamos de Arón, de principio, era el eco de todo lo que se venía Armando hasta ese punto.

Y ahora entonces, Dios, ¿dónde estaría? En los individuos creyentes y arrepentidos, bautizados, ¿qué serían templos? ¿De qué? Del Espíritu Santo. Esa es la iglesia del Nuevo Testamento. Por eso nosotros nos hablamos que venimos al templo. Nosotros somos el templo. Y aquí está la iglesia. Pero el templo no es este ladrillo, no es esta muralla de acá. Nosotros somos el templo de la presencia de Dios dentro de nosotros. Y eso ocurre cuando, en el día de Pentecostés, ahí empieza la iglesia. Ahí empieza a trabajar, empieza como estos engranajes a moverse de esta transición de Arón y los sacerdotes, los levitas, a la iglesia.

Pero sí como empieza la iglesia, empiezan también los lanzas huecos o los saboteadores. Porque siempre van a estar, siempre todo el tiempo van a haber. Entonces vamos a hablar aquí de este personaje, porque el título es El Sabotaje de Simón, pero no de Simón Pedro, sino de Quisimón el Mago. Les cuento un poco la historia. El diácono Felipe estuvo predicando en Samaria. Samaria queda entre Jerusalén y Galilea. Samaria era los enemigos de todos los israelitas o judíos. No se llevaban muy bien. Y la cosa es que Felipe, cuando estuvo en Samaria, hubo mucha gente que quería escuchar la palabra de Dios.

Hubo mucha gente que estaba interesada y dentro de todo este mar de personas, había un individuo muy misterioso, que era, como se dice, el mero mero de él. Y era muy respetado que todos lo conocían. ¿Qué se llamaba Simón el Mago?

Vamos a Hechos capítulo 8. Recuerden, estamos estudiando Hechos, donde vemos cómo la Iglesia aplica los principios que Jesús les enseñó de manera directa. Ahora ellos tenían que ejecutar todo esto con el Espíritu Santo que cayó, que estuvo en ellos en el día de Pentecosteste, ahí en adelante. Vamos a leer Hechos capítulo 8 y versículo 9 primero. Esta escena, siempre que se estudia, se pueden ver diferentes ángulos.

Es muy interesante. Hechos capítulo 8, versículo 9, dice, pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad y había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por algún grande.

¿Podría usted definir qué es la magia? ¿Quién es la magia? Hay dos acepciones de la magia, pero... y no vamos a hablar de Disney y todas las películas que hay con baritas mágicas y todo este mundo fantástico. Es un poco inocente, pero fíjense, la magia es, porque sigue siendo, una costumbre pagana que contempla ciertas acciones tangibles que un ser humano hace, que tiene que ver con la superstición también. ¿Qué tipo de cosas estamos hablando de la antigüedad? ¿La magia?

¿Qué cosas hacían estos magos sacrificios de niños? ¿Era un hecho concreto? ¿Era algo que se hacía? Incluso las antiguas civilizaciones precolombinas, aquí en México y en Latinoamérica? Esa era algo bastante común. O por ejemplo, clavar muñecos fudú. ¿Habéis estos muñecos fudú que le esclavan ahí? ¿Y como que la persona le va a doler también supuestamente? ¿O incluso decir frases o palabras de una manera específica?

Esto es como conjuros que hay en idiomas, así medios extraños y todo eso. ¿Qué sucede cuando el ser humano lleva a cabo estas acciones concretas, físicas, de esta manera se pueden, entre comillas, forzar a estos dioses paganos, que son los demonios, y están en un plano espiritual a que hagan algo por la persona en el plano físico? Es decir, por medio de ciertas manipulaciones físicas, voy a forzar al demonio a que haga algo por mí. Eso es. En otras palabras, la magia es la mecánica donde el hombre manipula a los demonios, de una manera muy sencilla y muy breve.

Es curioso considerar que esta costumbre pagana la vemos en todas partes. Y en las iglesias de toda índole, cristianas y no cristianas. Imágenes, por ejemplo, que imitan dioses, estamos haciendo algo físico para tratar de entrar en el mundo espiritual. Eso es la magia. Y en la religión cristiana, ¿cuántas imágenes hay? Rituales específicos con todas sus repeticiones. Han escuchado esos humbidos cuando empiezan como a rezar.

¿Y ya no se entiende nada? Eso ni que ver con la magia. Estas tipo de mandas. Yo hago tal cosa y entonces Dios me tiene... Dios, entre comillas, me tiene que dar tal cosa. Se fijan, eso es magia. Tratar de manipular el mundo espiritual por medio de lo que yo hago. Para que se cumpla lo que las personas quieren. Esta no es la manera de llegar a Dios. ¿Censualmente no va a funcionar con Dios? Puede que le funcione a los demonios. Y puede que haya una treta entre ellos. Pero con Dios no va... es una función así. No podemos manipular a Dios. No podemos imitarlo en imágenes o encendiendole velas y luces.

O ganándonos su favor repitiendo frases o palabras. O lacerando nuestros cuerpos. ¿Cuán común es eso y de las religiones? Bastante común. Y tiene que ver con la magia. Una costumbre pagana. Hablamos de los verdaderos adoradores de Juan 4. Verdad y espíritu. No dice de crear un artilugio y un sistema para llegar a Dios. Eso no lo vamos a ver en ninguna parte. Bueno, la estamos claro con lo que es la magia.

¿Estas costumbres las tenía Simón? El mago. El lanza suecos. El saboteador. Y todo el mundo lo escuchaba. Los tenía absortos por sus poderes. Sí, son poderes, pero bien pequeñitos, porque eran poderes demoníacos. Eso igual lo ocurre hoy en día. En tal iglesia resultaron tan milagros. Entonces, ¡Dios está ahí! Bueno, pero los demonios también tienen poderes. Ellos están absortos con todas estas señales que hacía este hombre, Simón el Mago.

Sigamos leyendo en hechos 8 y vamos a leer el versículo 10 al 11. A este oían todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo, este es el gran poder de Dios. Noten el engaño que ellos tenían. Este es el gran poder de Dios. Versículo 11, y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Estamos analizando esto de Simón. La gente creía que este hombre tenía el poder de Dios.

Ese era el engaño. La gente creía que Simón el Mago tenía el Espíritu Santo. Y estaba haciendo muchas cosas. No nos dice qué cosas. No nos dice. Pero sí dice que era un gran engaño. Y que llevaba mucho tiempo haciéndolo. Entre paréntesis es muy interesante ver que en los tiempos del fin va a surgir un varón con poderes.

Y toda la gente va a decir, ¡ahí está Dios! Porque no podemos negar los milagros o lo que vaya a hacer. No sabemos tampoco. Señora paréntesis, ¿dónde dice la gente hoy que ve el poder del Espíritu Santo en acción? ¿Dónde? Dicen que el Espíritu de Dios se manifiesta en sueños, por revelaciones, por visiones, por apariciones. ¿Pero quién lo dice la palabra de Dios al final?

¿Qué es una palabra que está escrita dispuesta para leer, para estudiar, para redar wheel, para enseñar? ¿Qué es lo que nos dice al final? ¿Que quién agregue o le quite algo para recibir las plagas y no tendrá su parte en el libro de la vida? Es decir, no va a tener el ofrecimiento en la vida eterna. Es una maldición. Ni nada de lo que está escrito en la Biblia. Eso lo menciona Apocalipsis 22 18-19. Es una que alguien podría interpretar como el supuesta acción del poder de Dios hoy, para verlo, para palparlo, para visualizarlo.

Y hay otra. Dicen también que el Espíritu de Dios se manifiesta en acciones un poco menos ortodoxas, como, por ejemplo, sanaciones milagrosas, bailes, gritos, saltos, lenguas ininteligibles. La gente que dice, ahí está el poder de Dios. Y está engañada. Porque yo no sé ustedes, mis hermanos, pero yo me esfuerzo por ver el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la dignidad, la bondad, la fe.

La mansedumbre y la templanza, que son los frutos del Espíritu Santo en estas acciones y no los encuentro. Galatas 5.22 habla sobre el fruto del Espíritu Santo. Si queremos saber dónde está la manifestación del Espíritu Santo, habría que leer entonces Galatas 5.22. Sigamos leyendo la historia de este hombre, de este farzante. Capítulo 8, y vamos a leer ahora del versículo 14 al 17. Recuerda que estaba Felipe, y ahora entra los apóstoles. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan.

Los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo, porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Versículo 17. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. Todo esto es muy importante entenderlo.

Porque recordemos que la autoridad eclesiástica de la administración espiritual ya se estaba ejerciendo desde Pentecostés en adelante. Capítulo 2, y este es el capítulo ya, 8. El bautismo en agua lo hizo el diácono Felipe, que era el bautismo de Juan el bautista. En agua. Y seguidamente había una parte faltante que fue lo que hicieron estos varones de Dios, Pedro y Juan, poniendo las manos sobre las personas, ¿para qué? Para recibir el Espíritu Santo. Ahí está bastante claro el cómo la Iglesia empezaba este engranaje a moverse, empezaba a trabajar, empezaba a administrar las cosas espirituales. Y el Espíritu Santo estaba entonces en la Iglesia y se distribuía de esa manera. Es increíble, pero Simón el Mago se bautizó. Habían visto ese detalle, está en el versículo 13. También creyó Simón mismo y se bautizó. Se metió al agua, se dio un chapuzón y se salió. Y este hombre formó parte de los cristianos de Samaria, porque estaba con Felipe todo el tiempo, y se estaba viendo todo lo que estaba pasando aquí, estaba absurdo. Él ahora mirando lo que hacían entonces los varones de la Iglesia. Es Felipe. Y había muchos milagros y señales que se estaban haciendo. Cuando llegó Pedro y Juan, me imagino a Simón ahí esperándolos, y a Simón pensó ver la fuente desde donde emanaba el poder de Dios, las manos. Las manos de Pedro y Juan. Recordemos que este hombre era un mago. ¿Cuál era la costumbre de él? Todos estos artilugios, el nosticismo, el misticismo, y de hacer ciertas cosas muy prolijamente para manipular el mundo espiritual. Por lo tanto, los ojos de él eran... ¡Mira! Le estaban imponiendo manos. Y ahí recibían el Espíritu Santo. Entonces, ¡mira las manos! Son algo aquí importante. ¿Eran mágicas las manos de Pedro y Juan? ¿Qué tipo de práctica era esta que él nunca había visto? Versículo 18. Versículo 18. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba al Espíritu Santo, les ofreció dinero. Diciendo, ¡dadme también a mí este poder para que cualquiera a quien yo impusiera las manos reciba al Espíritu Santo!

Ya no eran los sacerdotes del templo, o el sumo sacerdote de un templo, sino la Iglesia, quien tiene la administración espiritual de las cosas de Dios en la Tierra. Es como este maravilloso engranaje que empieza a funcionar. Con Belquisedec, luego Aarón, que funcionó un tiempo, y ya empezó a detenerse y ahora le tocaba. Ahora la Iglesia. Y lo estamos viendo aquí en funciones. Este engranaje comenzaba a funcionar. Estaba predicándose al Evangelio, como aquí en Samaria y en las otras áreas, y el mundo entero, y el testimonio de Jesús a todos los pueblos. Pero parece que este hombre se infiltra en la Iglesia haciéndose pasar por un cristiano arrepentido, bautizado, pero con una torcida noción de las cosas de Dios, y hace una solicitud absolutamente fuera del lugar. ¿Por qué esto no era un negocio? Me lo imagino yo como sacándose el zapato y lanzarlo ahí. Es decir, a su manera. Él lo que entendió con esa visión que tenía lo quiso imponer. Intentando sabotear la misión de la Iglesia, intentando manipular el como Dios, por medio de su Iglesia, administra las cosas espirituales. ¿Cuál fue la respuesta? Le damos en el versículo 20. Entonces Pedro le dijo, Tú dinero perezca contigo, porque has pensado que el Dón de Dios se obtiene con dinero. ¿Recuerden cómo pensaba Simón haciendo cosas? Mañana, las 3 de la tarde, parate en el árbol de la Plaza X y tienes que hacer 3 bailes al re... ¿Eso? Manipular algo que no podemos. Eso es la magia y eso es tan todas partes, que se difraza un poco con superstición, pero básicamente es la misma dinámica. Versículo 21. No tienes tu parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéndete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón. Versículo 23. Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. ¿Qué estaba viendo, Pedro? La ropa, el rostro de Simón, no. Estaba mirando la parte espiritual. Y le da un diagnóstico muy agudo a este hombre sobre el pobre estado espiritual, y el de amargura y prisión de maldad. Veo que estás en ese estado. ¿Qué visión tan impresionante de Pedro? ¿Qué diagnóstico tan difícil recibir que él después dice, bueno, ojalá oren por mí y quese yo y ya? Pero Simón desaparece. ¿No lo vemos más? ¿No hay más registros de él en la historia bíblica? Sin embargo, la historia extrabíblica, los registros de la historia, tienen y hablan bastante de él, y su gran influencia hasta el día de hoy. Pero no hay tiempo para analizar todo ese eco de Simón el Mago hasta el día de hoy, que es un análisis y un estudio muy extenso y muy interesante y absolutamente recomendable. Concentrémonos mejor en el zapatazo de Simón, en su intento de sabotaje. En su deseo de pervertir y frustrar el gran engranaje de la misión de la Iglesia, que es parte del plan de Dios, y que estaba girando en esta época, y que sigue girando el día de hoy, y que absolutamente recuerden, nadie va a poder sabotear el plan de Dios.

Por muy pesado y grande que sea el sueco, no se puede sabotear el plan de Dios. Es imposible. Pueden haber intentos.

Pero no se puede. ¿Y por qué decimos esto?

Porque la Iglesia de Dios no está fundada en los sombros de ningún varón.

No es un apellido, no es una familia.

Está fundada sobre la principal piedra del ángulo, de Fecios 2.20.

Eso es Jesucristo. Sobre esta roca edificaré en mi Iglesia. Eso son las palabras de Jesucristo. Estaba hablando de Él mismo. Y se cree que estaba esta roca ahí también detrás de Él, que está en esa zona arqueológica hasta el día de hoy, se puede ver. ¿Cómo Jesús ha formado la Iglesia? ¿Cómo lo ha hecho? ¿Qué nos dice la escritura al respecto? Vamos a Jefecios 4.

Jefecios 4.

Versículos 11 al 13.

Jefecios 11 al 13.

Jefecios 4 y versículos 11 al 13. Dice, viene hablando de Jesús. Y luego dice, y Él mismo, es decir, Jesús, constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para el servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Ahí está la esperanza y la enseñanza. Aún varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. ¿Cuántas veces hemos leído estos versículos?

Pero miren, según lo que hemos venido hablando, la misión de la Iglesia primitiva ya estaba funcionando.

La cabeza de la Iglesia, Jesús, Cristo, tiene la potestad del cielo y de la tierra y es quien constituye al ministerio, versículo 11. Eso es muy claro aquí.

¿Para qué? ¿Cuál es la misión de este cuerpo de personas? De este departamento podríamos decir. El versículo siguiente dice para edificar el cuerpo, perfeccionando a los santos.

Entonces, es un engranaje armónico.

Tiene una intención, Jesús, con instituir apóstoles, profetas, evangelistas, a otros, etcétera, pastores y maestros.

Es un engranaje armónico.

Y cuando esta maquinaria se mueve bien calibrada, cuando esta maquinaria está bien aceitada, provoca el producto edificante deseado, que a su vez es una protección de las falsas enseñanzas que hay afuera.

Leamos ahora el versículo 14 al 16.

Porque lo que acabo de decir viene a continuación. Dice, para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina por estrata gema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

Hombres lanzando suecos. Podríamos aquí imaginarnos.

15. Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La Iglesia es un órgano vivo.

Es un órgano vivo como nuestros órganos interiores, como nuestro corazón, nuestro riñón y tiene una función específica.

Cristo la fundó con la intención de que a quienes Él constituya sean los que impactan la sana doctrina, sean los que fortalezcan principalmente, los que guíen, los que sirvan a los santos.

Es un ecosistema en donde también todos se ayudan, van creciendo, animándose, edificándose. Todos somos parte de esto. Todos.

Simón no comprendió nada de esto.

Recuerden que Simón se sacó el zapato y lo lanzó. Su manera.

No lo quería hacer como se estaban haciendo las cosas.

No comprendió nada de esto porque estaba espiritualmente en tinieblas.

Estaba en la oscuridad, en hiel de margura.

Él pensaba que por sus propios méritos, por dinero o por lo que Él haya pensado, o como era la costumbre de la magia, quería adquirir el don inmerecido de Dios y hacerlo propio.

Recuerden que Él quería distribuirlo después a los otros y probablemente les iba a cobrar una buena cantidad. Era un buen negocio.

Pensó que podía cambiar las reglas del juego e imponer las suyas propias a la iglesia, a los apóstoles, a los ministros. Él quería poner sus propias leyes, magia, demonios.

Eso es lo que Simone el Mago quería hacer.

Y ya que era parte de la iglesia, ya que estaba autizado, quiso escalar, pero por sí solo para constituirse como un apóstol. Alguien capaz de administrar el poder de Dios con las manos. Se fijan lo que él estaba intentando hacer.

La mentalidad torcida y muy diferente a lo que la iglesia enseñaba y sigue enseñando.

Le comentaba a mis hermanos de Monterrey la semana pasada.

¿Se imagina, ya lo hago la misma pregunta, ¿se imaginan que la responsabilidad de impartir la sana doctrina estuviera de los hombros de todos los individuos de la iglesia? Es decir, que cada uno buscar a sus propias interpretaciones por medio del método que el corazón les diga en ese momento.

¿Cómo se imaginan esa iglesia? ¿Qué creen que sucedería?

Mientras pensamos, vamos a Tito. Capítulo 3.

¿Qué sucedería en una iglesia sin...?

Tito, capítulo 3, versículos 4 al 11.

Y no sólo 3 capítulos, Tito.

Vamos a leer, capítulo 3 y versículos 4 al 11. Vamos a leer aquí, vamos a hacer unas pausas.

Perseguro 4 dice, Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador y su amor para colos hombres, nos salvó. No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho. Ahí está. La magia no va a magia aquí. No va a ninguna frase. Incluso algunos dicen estos nombres sagrados. El cristanismo no es magia. No son palabras en un idioma X.

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el abamiento de la regeneración. No tenía ahí el bautismo. Y la renovación del Espíritu Santo. Bautismo en agua y imposición de manos. Ahí está. Ahí está el bautismo.

El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador. Entonces, esto es lo que no entendió simón el mago.

Y aquí también está descrito el proceso de la conversión con lo del bautismo y la recepción del Espíritu Santo. Sigamos leyendo versículo 7. 7 al... sí, adelante. 7. ¿Para qué? Justificados por su gracia, viníecemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel es esta. Y en estas cosas quiero que insistas con firmeza. Pablo le está diciendo a Tito y también a Timoteo.

En estas cosas quiero que insistas con firmeza para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. Entonces, Pablo, también hay varios pasajes a Timoteo y aquí en Tito, les habla de esto de la sana enseñanza, de la sana doctrina, de la importancia que tiene esta para qué para edificar el cuerpo de Cristo. Según lo que vimos en Efecios 4, el ministerio está trabajando en ese sentimiento, en esa misión, con esa intención. Y aquí ahora está hablando de las buenas enseñanzas y dice que esto es útil, esto es bueno. Pero aquí viene el contraste.

Versículo 9.

Pero evita las cuestiones necias y genealogías. Los judíos eran expertos al hablar de genealogías interminables para saber de dónde venían y todo, ¿no? Por eso está mencionada aquí genealogía. Pero dice, y con tensiones y discusiones acerca de la ley, porque son vanas y sin provecho.

Al hombre que cause divisiones después de una y otra amonestación, desechalo. Sabiendo que el tal se ha pervertido y peca y está condenado por su propio juicio.

Son palabras de Pablo, a Tito. Si una persona considera que, como tiene el Espíritu Santo de Dios, puede ser individualmente movido a comprender las agrases escrituras de una manera novedosa, de una manera diferente o tal vez más profunda que lo que el ministerio hace, puede que resulte esto más como un intento de sabotaje que una edificación integral de los santos.

Porque las cuestiones necias, las contenciones y discusiones acerca de la ley, dice Pablo a Tito, que no son provechosas y lo peor es que aquellos que persisten van causando división.

He visto que las personas que llevan muchos años en la iglesia no necesariamente maduran espiritualmente, entonces una realidad. Algo sucede, hay una contaminación.

Algo le sucede en su estómago que no pueden digerir alimento sólido, estoy hablando no literalmente.

Entonces, el ministerio que está tratando de edificar a todos trata de darle leche, vale decir lo básico, lo fundamental, los primeros rudimentos de la palabra de Dios.

Y no hablo del sábado, no hablo de las fiestas, de las carnes, etcétera, etcétera. Sino que vámonos a algo mucho más sencillo, más aguado y fundamental en esa nutrición espiritual. Cosas como el cuerpo espiritual que conformamos está dispuesto para edificarse.

Alguna vez se olvida eso. Este cuerpo espiritual que conformamos está dispuesto para unirse, para amarse mutuamente. Y tristemente, ¿hay quienes no quieren leche?

Quieren alimento sólido que buscan con su propia cuenta, se atoran, se ahogan, se hacen daño y es muy triste.

Si tenemos un pensamiento diferente en cuanto a lo que se enseña o el cómo se hacen las cosas en la iglesia, y si este pensamiento es utilizado como una herramienta de choque, es decir, sacarse un zapato, ir al choque, a la contención, a las discusiones, a la división, se convierte por consiguiente en un intento de sabotaje.

Veamos un ejemplo. Un ejemplo de leche en relación al conflicto. No sé si han leído acerca del conflicto que había entre el largo del cabello en la Iglesia en Corinto. ¿Qué sucede aquí? Bueno, Pablo argumenta bíblicamente la diferencia entre hombres y mujeres, el rol, el respeto, el orden que se debe tener en una iglesia. Y después de todo esto, no voy a leer todo lo que se ve ahí en I Corintios 11, sino que quiero que leamos el final. Vamos a I Corintios. Pablo, después de todo esto, luego hace un barniz de leche. Primera de Corintios 11, versículo 16. Primera de Corintios 11 y versículo 16. Entonces ya terminó la exposición bíblica, terminó la argumentación, los porqués, etcétera, etcétera. Y probablemente iba a haber gente que iba a decir, no, pero yo creo que el pelo tiene que ser dos centímetros y la mujer tiene que tener esto y los barones acá. Obviamente, suidad iba a existir. Iba a seguir con personas inmaduras espiritualmente que ya olvidaban las cosas básicas como la unidad, la armonía, la edificación.

Versículo 16, con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre ni las iglesias de Dios. Fin de la discusión. Ahí termina esto. Ahí termina Pablo, este tema. Aunque un poco más adelante, Pablo, que vuelve a, como reapuntar, dice que Dios no es autor de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos. Primero acorriente es 14, 33. Está un poquito más adelante. Y un tercer versículo en 1. acorriente es 14, 40. Hágase todo decentemente y con orden. Pablo tenía que poner orden en las iglesias y vuelve a hablar de la leche, de lo básico de estas discusiones que él solucionó y entonces cierra con este tipo de frases. Estamos en una iglesia para edificarnos, no para contender. Esto es lo básico para poder crecer.

Si una persona cree que sabe mucho, que se sabe toda la Biblia o todas las versiones, y se le olvida la leche, se le olvida lo básico, y hace lo que le dicta a mí en su corazón, lo más probable es que sea un intento de sabotaje, un zapato infructuoso que está lanzando sin dersecuentra. Y digo intento, porque la obra de Dios no se va a detener por un simple sueco. Concluyamos. Nosotros nos encontramos ahora a 29 días de la Fieste de Pentecostés. Es un gran día para celebrar por ser fiesta, anual, y por el gran entendimiento que nos ha dado de su perfecto plan a través de sus fiestas. Es el aniversario de la Iglesia de Dios. Es una fiesta muy bonita. Una Iglesia que no es perfecta, claro está, pero que debe estar unida en qué cosas, en esperanza y en enseñanza. Procuremos demostrar sabiduría y entendimiento, no por lo que digamos, sino por nuestras actitudes. Terminemos con Santiago 3.13. Santiago 3.13. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? ¿Muestre por la cantidad de libros que se sabe? No. ¿Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre? No.

No.

¡Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre!

¿No lancemos zapatos? Mejor, sigamos la verdad en amor creciendo con Cristo en la Iglesia de Dios y que el Espíritu de Dios que tenemos en nuestros cuerpos nos conduzca a tener buenas conductas en sabia mansedumbre para el beneficio de la edificación de los santos, quienes componemos el cuerpo de Cristo, la Iglesia de Dios donde las puertas de la des no van a prevalecer contra ella. Buenas tardes a todos.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.