¿Cuál es el precio por entrar al Reino de Dios? ¿Hay un precio siquiera? Las Escrituras nos revelan que sí lo hay, a la vez que nos presentan la interrogante ¿estoy dispuesto a pagarlo?
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Para este mensaje.
Comencemos entonces.
Yo creo que muchos de nosotros, algunas veces cuando nos hacen preguntas tales como ¿por qué no celebran Navidad?, ¿por qué no celebras el Día de Muertos?, ¿por qué no celebras Halloween?, ¿por qué no celebras Santos, virgenes, etcétera, etcétera? Que son las fiestas que empiezan en esta oscuridad de este hemisferio norte a serse cada vez más notorias?
La respuesta que incluso yo les enseñaba a mis hijos es que no está en la Biblia.
Son celebraciones que no están registradas en las escrituras. Por lo tanto, no tenemos la costumbre ni el argumento o la moral ni la instrucción para ser parte de ellas.
Y el otro día estaba escuchando a una persona, conocedora de muchas cosas, no es de la Iglesia, conocedora de historia, de política, de filosofía, economía, religión, por nombrar algunas áreas.
Entonces, esta persona argumentaba la existencia real de un ser mitológico y tenía sus propios argumentos. Son respetables, pero es una figura mitológica que él decía que era real.
Y después se mofó, se burló de quiénes decimos que como no está en la Biblia, no existe.
Entonces me llama un poco la atención este comentario de esta persona.
Y la verdad me sentí identificado y también molesto, porque es una respuesta que acostumbramos a decir muchas veces. Es que no está en las escrituras, no está en la Biblia, pero no lo practico.
Y me quedó dando vueltas entonces esta frase.
Desde el punto de vista intelectual, hoy día contamos con una cantidad de información abismante, tremenda.
Es cosa de abrir un teléfono y buscar algo para encontrar mucha información. Eso no ocurría antes.
Entonces desde el punto de vista intelectual y del acceso a la información decir que no creemos algo o no practicamos algo, por lo que dicta un solo libro, puede parecer una respuesta de una persona limitada o estrecha de mente.
Y creo que deberíamos considerar y aclarar lo siguiente. Cuando nosotros utilizamos nuestras Biblias y lo ponemos como el libro más importante de todos, eso no nos limita a leer otro tipo de información.
No nos dice no hagas o no busques nada más que esto.
Sino que la utilizamos, utilizamos nuestras escrituras con principios tales como lo que dice Pablo, todo mes lísito, pero no todo conviene.
No todo edifica.
Y en complemento con esta instrucción, tenemos examinadlo todo, retenedlo bueno, absteneos de toda especie de mal.
Lo que acabo de mencionarles es Primera Corinthians 23 y Primera de Tessanolicenses 521-22, respectivamente.
No creo que seamos ignorantes, no creo que seamos estrechos de mente, sino que utilizamos nuestro libro de texto y como es el más importante, es la palabra de Dios la que nos dicta y nos ayuda a discernir qué cosas podemos leer o no.
Pablo dice no todo edifica y absteneos de toda clase de maldad.
Entonces, hay principios que aplicamos para informarnos, para aprender, para edificarnos, que es lo principal.
Entonces es bastante simple. Por si por ahí, alguna vez nos hacen el comentario.
La Biblia es un libro que nos guía y nos enseña las preciosas verdades de Dios y Dios es quien abre el entendimiento a esas verdades.
Podrían quemar todos los libros del mundo y nos podríamos quedar con uno solo, con la Biblia.
Y aun así tendríamos mucha información de todo tipo, principalmente la más importante, aquella que habla de la trascendencia de nosotros como seres humanos, de la salvación, de la vida eterna.
De hecho, como parte de la introducción de este mensaje, me gustaría que me acompañaran y abrieran nuestras Biblias, todas las Biblias que trajimos para estudiar el día de hoy, en Isaías 53. Vamos a Isaías 53.
Son unos versículos que leemos todos los años, por ahí cuando empieza a acercarse Pascua, que ya se empieza a acercar, Isaías 53 y versículos solamente el 7 y el 8.
Isaías 53 y versículos 7 y 8. Angustiado él y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero y como beja delante de sus trasquiladores. Enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado. Y su generación, ¿quién la contará?
Porque fue cortado de la tierra de los vivientes y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Nosotros tenemos algún tipo de idea de estos versículos.
Algunos años atrás, unos cuantos siglos atrás, un hombre muy importante y sabio leyó estos versículos.
Hace 2000 años atrás y no lo entendió. Quería entenderlo.
Dios, en sus insondables y misteriosos propósitos, utilizó a sus instrumentos para concederle una explicación a este hombre y así ser llamado.
¿Cómo reaccionó este hombre?
Y vamos a hablar de eso. Y me gustaría hablar del arrepentimiento y también de la imagen de Jesucristo y del reino de Dios, del cual habla el profeta Isaías. Vamos a hacer una mirada a este profeta y vamos a hablar de estos tres conceptos. Arrepentimiento, el Mesías y el Reino. El título del mensaje de hoy para los que les gusta notar es El costo del Reino y del Mesías. El costo del Reino y del Mesías.
Los profetas. Los profetas se pueden dividir en tres grupos en los pre-exílicos, es decir, aquellos que fueron antes de ser llevados en cautiverio, que es la gran mayoría de los profetas. También están los exílicos, es decir, aquellos quienes fueron llevados cautivos. Por ejemplo, el profeta Daniel fue llevado a Babilonia. Es un profeta exílico. También Ezekiel y Abdias.
Y están los post-exílicos después del exílio, después del cautiverio, como Ajeo, Sacaria, Simalaquias.
Antes de que Judas fuese llevado en cautiverio, Dios llama a Isaías, hijo de Amos, cuando el rey Amacías muere. Esto es alrededor del año 745 a.C., para ponernos en perspectiva y en el contexto de la línea de tiempo. Isaías es un libro extenso, si alguno de ustedes lo ha leído, tiene 66 capítulos y contiene múltiples visiones de eventos que ocurrirían en un futuro.
Pero también eventos que ocurrirían en su tiempo.
Y en un futuro cercano, con, podríamos decir, la primera avenida, y en un futuro mucho más lejano, con la segunda avenida, Jesucristo. Es un libro que requiere comprender el concepto profético, no sé si a usted ha escuchado de la dualidad de la profecía, es decir, se cumple una vez y luego se cumple otra vez en un aspecto mayor. También Isaías, aparte de la dualidad, se habla de la triplicidad algunas veces de la profecía, es decir, un evento que se vuelve a repetir y cada vez en una escala mayor. Son conceptos importantes para poder leer este profeta Isaías.
De las profecías que están descritas aquí, hay algunas que están destinadas específicamente a las naciones que estaban alrededor del antiguo creciente fértil. Hablamos de Assyria, de Egipto, de Babilonia, y por supuesto Israel, la Casa del Norte, y judá su pueblo, el pueblo de Isaías, la Casa del Sur.
Me gustaría leer Isaías capítulo 2 para ver que no solamente las profecías de Isaías tenían que ver con estas naciones en las cuales él estaba viviendo, para entender un poco la cobertura de las escrituras o de estas profecías de Isaías. Isaías capítulo 2 solamente versículos 4 y 5. Por favor, leamos todo esto en nuestras Biblias. Eso nos ayuda a estar pendientes y a estudiar nuestro libro de texto.
Isaías capítulo 2 y versículos 4 y 5. Y juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos y volverán a sus espadas enrejas de arado y sus lanzas en oces. No alzará espada nación contra nación. Ni se adiestrarán más para la guerra. Venido Casa de Jacob, caminaremos a la luz del eterno. El profeta no está describiendo una paz que llegaría en Israel en unos años más adelante, cuando todo esté bien ahí entre las naciones, ni en 100, ni en 200 años después, sino que está profetizando algo que todavía no ha ocurrido y está haciendo referencia, sin lugar a duda, al Reino de Dios en la Tierra.
Y está incluyendo a todas las naciones de la Tierra. No es solamente a donde él vivía. Ya mencionamos a algunos países, a Siria, Egipto, Babilonia. En el Reino de Dios es cuando estará la verdadera paz. No la que hoy día dicen, hemos hecho un tratado de paz, me saco una foto y ya las 24 horas ya se está rompiendo.
Todos quieren ganar el Premio Nobel de la Paz. Pero esa paz no es duradera, si leemos un poco las noticias. ¿Cuántos tratados de paz se han intentado hacer o se han hecho para la fotografía? Pero no perduran el tiempo. Todas las naciones, finalmente, en la Tierra estarán en paz. Y eso ocurrirá en el milenio, tal como lo aprendimos en Tabernáculos.
Isaías habla tanto del reino, habla tanto del milenio, que se le llama también el profeta del milenio. O el profeta del reino. Se le puede hablar también así a Isaías. ¿Por qué? Por las muchas profecías que hablan de esta era de armonía, donde habrá una restauración de todas las cosas. Eso es lo que leímos. Algunos versículos en Tabernáculos se citaron varios versículos. Y a propósito, es el libro que deberíamos estar leyendo en la lectura bíblica.
Deberíamos ir como el capítulo 44 más o menos de la lectura bíblica que llevamos a partir de marzo del año pasado. Si bien es cierto que el profeta de Isaías habla del reino, también habla de quién lo trae. Me estoy refiriendo al Mesías. Tanto en su primera como en su segunda aparición. En el fascículo número 171 de la Biblia Bajo Lente de la Ciencia, en número 19 profecías que están en el libro de Isaías y que tienen que ver con su primera aparición. Ponga atención a lo siguiente. Todos los profetistas que han estado en la Biblia Bíblica ponga atención a lo siguiente.
Todo lo que les voy a decir ahora está profetizado en el libro de Isaías. Nacería de una Virgen. Vamos conectando lo que realmente ya ocurrió, Primera Avenida de Jesucristo. Tendría una niñez humilde. Viviría en Galilea de los Gentiles. Galilea era un pueblo alejado de Jerusalén. Se voló con Gentiles y celes. Hacía llamar Galilea de los Gentiles. Por la mezcla que tenían los judíos con los Gentiles. Sería delinaje de David. Sería un Bástago de Nazaret. Dios estaría contento con él.
Su carácter sería tranquilo. También manso. Vendría a engrandecer la ley de Dios. Sería obediente. Se hubiera conectado la figura de Jesucristo. De Isaías con lo que ya ocurrió en su primera avenida. Sería golpeado y escupido. Sería desfigurado. Sería firme en sus convicciones. Sería rechazado por su pueblo. Pagaría por nuestros pecados. Callaría frente a los enemigos. Moriría por nosotros. Su sepultura sería en lugar de ricos.
Y resucitaría. 19 profecías de la primera avenida de Jesucristo. Del Mesías que están en el libro de Isaías en el Antiguo Testamento. Vamos a nombrar solamente una brevemente. Siento que es interesante. Que habla acerca de la ley de Dios. Vamos a Isaías 42. Si se fijan bien, estamos utilizando este libro. Muy extenso. Muy interesante. Isaías 42. Leamos solamente el versículo 21. Solamente el versículo 21 de Isaías 42. El eterno se complació por amor de su justicia. En magnificar la ley y engrandecerla.
A ver cómo estamos conectados con este versículo. ¿Dónde vemos este versículo cumplido en el Nuevo Testamento? ¿Alguien se atreva a decir dónde puede ser? Magnificar la ley y engrandecerla. Mateo 5. Versículo. Por ahí, por ahí. Mateo 5.17. No he venido para abrogar la ley, sino para cumplirla, para engrandecerla, para llevarla hasta el tope, que es esa palabra en griego. Noten que interesante que Isaías ya viene hablando de lo que ocurría con él, Mesías, en su primera venida.
Y así podemos ver los otros 18 puntos y pueden estudiar ese fascículo, donde este que ya vimos, Jesucristo vino a mostrar la dimensión desconocida de la ley. La dimensión espiritual. Una profecía de las tantas. Isaías es el profeta más citado en el Nuevo Testamento. Muchas veces que estemos leyendo el Nuevo Testamento, dice, ¿Cómo dice el profeta Isaías? Está muy citado en el Nuevo Testamento.
Es el más citado. Si malo, recuerdan como más de 150. Por ahí me corrigen después. Recuerden que Isaías es un profeta pre-exílico, antes del cautiverio que sufrió la nación de Judas en este caso. Estuvo durante también el exilio del norte. Pero se fue con el pertenecía a Judas, la Casa del Sur. Isaías vino a advertir a su pueblo antes de que fueran llevados cautivos, principalmente Judas.
Vamos a Juan capítulo 12. Vamos a volver a Isaías después, pero acompáñeme al Evangelio de Juan capítulo 12. Y versículos 38 al 41. Esta es una de las tantas citas que se mencionan acerca del profeta Isaías. Versículos 38 al 41 de Juan capítulo 12, dice Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías. ¿Qué dijo? Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
Por esto no podían creer porque también dijo Isaías. Se gobló los ojos de ellos y endureció su corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan y yo lo sane. Isaías dijo esto cuando vio su gloria y habló acerca de él. Aquí, hasta ahí leemos. Está hablándole a un pueblo que no lo escuchó. Está hablándole a Isaías, está citado, del antiguo testamento, a un pueblo prexílico que fue llevado en cautiverio, como lo mencionamos. Pero lo que más aquí me llama la atención es el último versículo, el 41. ¿Qué me dieron cuenta?
Isaías dijo esto cuando vio su gloria, la gloria de quién? Y habló acerca de él. ¿De quién habló Isaías? Isaías, estamos hablando del año 700 a.C. ¡Interesante! Isaías habló del reino de Dios porque es el profeta del reino, profeta del milenio, como ya lo dijimos. Y mencionamos que Isaías habla de mucho de quién traería esa paz, es decir, el Mesías. Entonces, ¿de quién habló el Mesías?
¿Qué gloria vio Isaías? ¿De quién habló el Mesías? No. ¿De quién habló Isaías? Del Mesías. Habló del reino. Estos dos temas están ampliamente expresados a lo largo y ancho de los elegantes versos escritos por el profeta Isaías, hijo de Amos. Entonces, hasta ahí tenemos una información importante para continuar ahora con este otro punto. El reino del Mesías. Recuerden esa parte. Sin embargo, Isaías, con todo lo que escribió, le pasó lo mismo que al profeta Daniel. ¿Qué preguntaba tanto Daniel a Dios?
Y le decía, no entiendo. Y Dios que le dijo, tú tranquilo, escribé que esto no es para ti y vas a descansar. Y Isaías escribió una cantidad de profecías que él no entendía. Él no tenía el conocimiento pleno de lo que estaba escribiendo porque ese entendimiento se completaría en el futuro. Muchos de los profetas escribieron sin entender muy bien de lo que estaban escribiendo. Compáñame, 1 Pedro, capítulo 1.
Porque Isaías también tenemos esta misma situación. 1 Pedro, capítulo 1. Y versículos 10 al 11. Primera de Pedro, capítulo 1, versículos 10 al 11. Dice, los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, es decir, también nosotros, ingirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación. ¿De qué está hablando aquí, Pedro? ¿De qué hablaban los profetas de la salvación? El concepto muy grueso, muy amplio, muy profundo. Dice, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo, que es el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo de Dios, que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos.
Versículo 12, continuemos con el 12, por favor. A esto se le reveló que no para sí mismos, sino para nosotros. Administraban las cosas que ahora son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo, cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Estos versículos son maravillosos y nos da una perspectiva de lo que pasaba antes y de lo que ellos, tal vez, quisieran ver hoy día a nuestro alrededor o quisieran entender. Estamos en una posición privilegiada, en un tiempo privilegiada. En la introducción que hicimos hace unos minutos atrás, nosotros leímos dos versículos del profeta Isaías.
Si usted me está escuchando y nunca los ha leído, tal vez se preguntó a qué se refiere el profeta Isaías con esos dos versículos que leímos. Fueron comprendidos por la Iglesia primitiva definitivamente. Una Iglesia que fundó Jesucristo, no lo fundó Pedro, no lo fundó Pablo, lo fundó Jesucristo porque él es la roca, él es la cabeza de la Iglesia. Y eso ocurrió hace unos 2.000 años atrás.
Y cuando la Iglesia empezó a expandirse, recuerden en hechos capítulo 2, que ahí habían aproximadamente 15 diferentes lenguas o dialectos, se anunció el Evangelio del Reino de Dios y la Iglesia empezó a expandirse. Las noticias empezaron a expandirse, las buenas noticias.
Dentro de todo ese movimiento, un hombre importante y también sabio que no era judío, que no era hebreo, estaba leyendo Isaías, pero no entendió y quería entenderlo. ¿De quién hablamos? ¿Y a quién descubrió el personaje secreto? ¿No se les ocurre? ¡Compañeme a Hechos capítulo 8!
Hechos capítulo 8 versículos 26 al 28. Un ángel del Señor habló a Felipe diciendo, ¡levántate! ¡idea hacia el sur! Por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etiope, Eunucho, funcionario de Candace, que se ha hecho el Evangelio de Dios, le dio que un etiope, Eunucho, funcionario de Candace, reina de los etiopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro y leyendo al profeta Isaías. Ya descubrimos al personaje. Ya conocemos la historia, pero le di un poco más de suspenso, para entrar de lleno en esta parte. Dios le indica a Felipe, que fuera este camino para encontrarse con este alto funcionario de Candace. ¿Qué es esto de Candace? Bueno, es un título tan importante como Farahón, o como César. En aquel tiempo en etiopía, estos hombres eran subordinados de una reina madre, porque los hijos eran adorados como dioses, y las reinas administraban el Imperio, en este caso el Imperio Etíope, o la nación de Etiopía. Y aquí estaba este hombre, entonces, muy importante.
¿Cómo podemos conectarnos esto con poco con la historia? Bueno, Etiopía tuvo relaciones comerciales desde muchos años atrás con Israel, en la época de Salomón. Salomón hizo unas relaciones comerciales con toda esta zona, y Etiopía fue una de ellas. Por eso no es extraño considerar que este hombre culto conocía las sagradas escrituras. Recuerden que él vino a adorar a Jerusalén. Por tanto, él tenía un entendimiento de las cosas. Uno podría decir que no era judío, que no era hebreo, pero él tenía la información y venía de adorar a Jerusalén. Había venido a adorar a Jerusalén. Eso es interesante notar de él.
Incluso tenía una copia de el profeta Isaías. Y, obviamente, no era un teléfono celular como hoy en día, que conseguimos en cualquier parte. No era unos cuantos dólares para comprar una biblia. Era mucho más caro antes. Era mucho más difícil. Y, obviamente, la gente importante, culta y docta, tenía acceso personal a las sagradas escrituras.
Isaías. No olvidemos que mencionamos que hay dos temas fundamentales en el libro de Isaías, que hablábamos del reino y hablábamos del Mesías. Quedémonos con esos dos puntos como global. Sigámos leyendo ahora el versículo 29 al 31. Esta historia tan interesante, le doy lectura. Y el Espíritu dijo a Felipe, acércate y juntate a ese carro. Acudiendo Felipe le oyó que leía al profeta Isaías y dijo, ¿pero entiendes lo que le es?
Y el 31.
¿Cómo podré, si alguno no me enseñar, y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él? ¿A qué hay algo interesante que hay muchas cosas que uno puede detenerse? Una de ellas es que no era un hombre del vulgo, un hombre poco importante, no era un hombre de cualquiera, era un hombre muy importante. Pero él demuestra una calidad humilde. Y le dice a Felipe, oye, ¿me enseñas?
Mateo 18 dice que los niños tienen un espíritu muy noble y muy humilde. Y que de los tales es el reino de Dios. Aquí vemos esa actitud de decirle, oye, es que yo no entiendo, podría decir, oye, yo soy el más importante en etiopía, ¿qué me vas a enseñar tú? ¿Cuánta gente hemos visto con estos años? Para lo largo de los años que tienen esa actitud y el día de hoy ya no están acá, porque tienen algo más importante, encontraron en el Internet más información y se creen todavía más sabios y tienen ideas muy extrañas. Este hombre presenta una actitud correcta, no entiendo, te animas y me enseñas.
Y Felipe no era cualquier persona tampoco. Dios lo puso en este momento porque él conocía bastante bien las escrituras hebreas y podía explicarle perfectamente.
En definitiva, podría perfectamente hablarle del mensaje del Evangelio del Reino de Dios y el rol del mensajero, el Mesías.
Si nosotros retrocedemos unos versículos al versículo 5, acompáñeme por favor, ha hecho 8-5 donde andaba Felipe antes de encontrarse con el Enlunucco para entender un poco la...
las creenciales podríamos hacer de Felipe, no era cualquier persona, en el sentido de instrumento y servidor de Dios. Entonces Felipe, versículo 5, descendiendo la ciudad de Samaria les predicaba a Cristo. Entonces, si él conocía a Jesucristo, claro, esto fue antes de que fuera Pedro y Juan porque Felipe realizó una obra muy fructífera en Samaria.
Ahí cuando se encontró con este hombre, Simon el Mago, y después quería ese poder, quería comprarlo. Hay todo un tema ahí con Pedro y Juan más adelante. Pero no es el enfoque de la historia. Versículo 12, noten el efecto de la predicación de Felipe al hablar del reino de Dios y del Mesías. Dice, pero cuando creyeron a Felipe que anunciaba el Evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, ahí están los dos temas de Isaías. ¿Se fijan?
Está los dos temas de Isaías. El nombre de Jesucristo y el reino. El Evangelio del Reino de Dios. Dice, se bautizaban hombres y mujeres. Aquí hay un efecto, un costo que ocurre cuando una persona entiende el Evangelio y le da sentido al nombre de Jesucristo.
Felipe anunció el Evangelio del Reino de Dios, que son las buenas noticias de lo que hablaba el profeta Isaías. Y también habló de Jesucristo, la importancia de su nombre, pero no nos enredemos en semántica o lingüística, no. Dios, Jesucristo, son más que un nombre.
Habló de la importancia del nombre de Jesucristo, no en términos técnicos, semánticos, o lingüísticos, sino que en relación a su obra redentora para la salvación de los hombres. Entonces, hay que ampliar la mirada en ese aspecto. No estaba ahí. No vemos a Felipe perdiendo el tiempo con situaciones que no fructifican, que no edifican, que no dan fruto.
Estos dos temas, el reino y el mesías, son los que habla el profeta Isaías. ¿Lo conocía a Felipe? ¿Conocía a Felipe? Estaba preparado para predicar esto, por supuesto que sí. ¿Vemos el fruto? ¿Vemos las semillas de estos hombres, los samaritanos, que todavía tienen algunos vestigios de todo esto?
Estaba muy bien preparado a Felipe. Leamos lo que el Eunuco estaba leyendo del profeta Isaías. Vamos al versículo 32 al 34, que fueron los versículos con los cuales iniciamos esta conversación, esta exposición. Dice el versículo 32. El pasaje de la escritura que leía era este. Dos puntos. Como beja la muerte fue llevado y como cordero mudo delante del que lo trasquila. Así, no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia. Más su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida. Son versículos realmente intrigantes si lo lee una persona que no está familiarizada con la escritura o con alguna religión.
Y el versículo 34, respondiéndole a Unucco, dijo a Felipe, te ruego que me digas de quién dice el profeta esto. De sí mismo o de algún otro.
Explícame. ¿De quién está hablando? Una pregunta muy válida. Muy, muy válida. ¿Sería Isaías? ¿Quién sería llevado, humillado, crucificado? Vería su generación sin contarse por lo grande que sería. ¿Cómo? ¿Cómo es eso? ¿O está hablando de algún otro? Evidentemente le intrigaba mucho a este hombre. ¿Quién es este? ¿De quién habla? ¿De sí? ¿Del profeta que está escribiendo? ¿O hay otro personaje que yo no alcanzo a visualizar?
Alguna vez he recibido algunas disculpas de ustedes y me dicen que me quiero hacer tantas preguntas. Y yo digo eso es lo mejor. Porque si estamos aquí tenemos que hacer los preguntones. No podemos estar diciendo sí, sí, amen, amen, sí, sí, todo el tiempo. Si tenemos dudas y preguntas siempre digo acérquense. Aquí habemos dos ministros. Por ahora. Y después se va a ir. Muchos de los que están aquí son buenos preguntones. No en el sentido despectivo, sino que en el sentido edificante.
Un buen alumno que quiere aprender debe preguntar. No pidan disculpas por preguntar. Bueno, después de 120 preguntas como que ya por ahí, pero mantengamos un margen. Esto es lo que hizo Leonuco.
Porque Leonuco no entendía. Y Leonuco dijo, quiero que me expliques. Versículo 35. Entonces Felipe, abriendo su boca, comenzando desde esta escritura, comenzando desde Isaías, le anunció el Evangelio de Jesús.
¿Se imaginan cuánto tiempo habrán compartido en ese caminar, en ese carro real, hablando de Isaías que él tenía consigo? ¿Se imaginan todo lo que le contó Felipe? ¿No había ocurrido hace mucho la muerte, la resurrección de Jesucristo? ¿Pente que usted se había ocurrido hace relativamente poco tiempo? Un par de décadas atrás, un poco menos. Entonces, esto estaba fresco. Y Felipe le empezó a anunciar esto comenzando en Isaías. O sea, hizo una abarrida de mucho material. ¿Alguna vez se me han dicho, ¿Ay, por qué tanta charla para prepararme para el bautismo? Bueno, porque es bíblico. Tenemos que preparar a la gente, tenemos que enseñarle, tenemos que guiarlos, tenemos que dar un proceso porque no somos negligentes con esto.
No se nos sabrá muchos detalles del relato, pero lo importante es que Isaías comenzó con Isaías el relato y eso funcionó como la punta del Eisberg para que este hombre comprendiera el verdadero evangelio del reino de Dios y la obra redentora de su mensajero, del Mesías. ¿De quién habla? ¿De él o de otro que no conozco? ¿No sé quién es? Veámonos en el contexto. Los grandes líderes no eran los que sumillaban en esta época y todavía no lo son. No eran los que mueren, no eran los que no abren su boca. Entonces era un poco extraño para este hombre considerar a este mensajero, a este Mesías como parte importante de este plan. Felipe no tuvo necesidad de hablarles de hablarle a Eleonucco de los grandes misterios de Babilonia. Toda la el tema místico que viene de Babilonia no tuvo necesidad de hablarle de eso, no tuvo necesidad de hablarle de toda la mitología griega o del Pantión Romano y todas esas telenovelas que hay inventadas por el ser humano o las tantas versiones que tienen las antiguas civilizaciones del diluvio universal. Hay muchas versiones del diluvio universal.
Son todas estas cosas muy interesantes, claro que sí, hablando de la información al cual podemos acceder y podemos estudiar. Pero no vemos que Felipe tiene necesidad de hablarle todo esto porque empezó de Isaías y su mensaje, su clase magistral, su master class fue la obra redentora de ese otro del que habla Isaías y no del mismo, de Isaías del mensaje del Reino de Dios. Entonces empezó con Isaías y le habló todo esto. ¿Cuál fue el resultado? Después de que este hombre dijo, ah, ya sé de quién estás hablando. Entiendo que viene algo que todavía no viene. Mercículo 36. Yendo por el camino llegaron a cierta agua y dijole a Unucco, ¿a qué hay agua? ¿Qué impide que yo sea bautizado? Estos son los resultados de este personaje que Dios le abrió el entendimiento de una manera sobrenatural, de una manera en que Él intervino, porque mandó a Felipe a ponerse justo en este lugar. Felipe dijo, si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo, creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Ojo, en el primer mensaje se hablaba esto de decir algo y es como un poder mágico. Yo creo, ah, ya eres salvo. Yo decreto, ah, esto va a ocurrir. Porque tengo poder. Sí, en efecto, hay poder. Pero ¿cómo funciona ese poder en nosotros? Aquí hay un proceso. Aquí hay un tema de fe muy importante en esto. Yo creo, sí, sí creo. Yo creo y hago lo que este hombre hizo, que es el Hijo de Dios. Entonces, dice versículo 38, mandó para el carro y descendieron Samos al agua, Felipe y el Eunucho y le autizó. Cuando subieron del agua el espíritu del Señor, arrebató a Felipe y el Eunucho no le vio más y siguió gozoso su camino. Acuérdense el efecto que tuvo en Felipe la parte final. Siguió gozoso. ¿Qué había ocurrido en él? Algo maravilloso. Ya les voy a comentar algo, pero quiero hacer un paréntesis.
Siempre lo hago, pero no creo que está de más. Felipe no se fue al cielo a tocar el arpa en ese momento. Como algunos han mal interpretado, junto con el relato de Enoch y Elias, Felipe fue arrebatado sobrenaturalmente y llevado a 30 km por el aire hacia la localidad, llamada Asoto, desde donde entonces continuó su obra evangelística. ¿Saben cómo le dicen a Felipe? ¿Saben cómo se refieren a Felipe las escrituras? Se le llama Felipe el Evangelista, hechos 21-8. Felipe el Evangelista, Dios dijo a ver, nos tomo esto, lo pongo aquí y que empieza a predicar. Lo voy a mover con el Etiópe, un personaje importante que él trajo esa noticia a su lugar, lógicamente. Y luego lo mueve a este lugar Asoto hacia la zona norte, hacia la zona de Césarea, de Felipe. ¿De qué habló Felipe a los amaritanos? Que lo vimos versículos al principio del capítulo. ¿De qué le habló Felipe a los amaritanos? ¿De qué le habló Felipe a la Unucco? ¿De qué le habló Felipe a los gentiles de la zona en la cual empezó su obra evangelística en esta zona de Asoto hacia arriba, hacia el norte? ¿De qué le habló? ¿De qué habla Isaías? ¿El verdadero, el Evangelio? ¿El verdadero Evangelio del Reino de Dios? Las buenas noticias. ¿Y la obra redentora de su mensajero? Dos temas. Noten que toda la Biblia está hablando de esto.
¿Se acuerdan en tabernáculos que entregamos su mensaje y pusimos un talero de ajedrez? Hicimos una analogía a lo que se acuerdan de eso. Yo mencionaba que algunas veces movemos las piezas y cometemos un error.
Y yo mencioné, animé y todos para seguir adelante, a pesar de los errores que cometemos. Siendo el tiempo escaso y la trema de la traducción y todo eso, no tuve oportunidad de mencionar que de esos errores cometidos, vamos aprendiendo a jugar mejor. O sea, no nos vamos a regalar los peones después, porque sí, porque sabemos que vamos aprendiendo más reglas, vamos aprendiendo cómo se juega mejor el ajedrez. Felipe y los profetas del antiguo testamento dejaron en claro no sólo el conocimiento del reino y el mesías, sino también el costo y el beneficio que implica escuchar, comprender y como consecuencia actuar. Hay un concepto fundamental en todo el mensaje profético que no hemos mencionado, sino que levemente al principio en el objetivo. Acompáñeme a Isaías 1.
Isaías capítulo 1.
Isaías capítulo 1. Y versículos 16 al 18.
Dice, ya estamos todos ahí, muy bien, dice la vau y limpiaos, quitar la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos deja de hacerlo malo, aprender a hacer el bien, buscar el juicio, restituir al agraviado, hacer justicia, al huérfano, amparad a la viuda.
Versículo 18. Venid luego, dice el Eterno, y estemos a cuenta si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán en blanquecidos. Si fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. ¡Qué lindos versículos! Pero, ¿cuál de qué nos está hablando Dios por medio del profe de Isaías? Evidentemente, un tema profundo de limpieza.
De quitar algo, de dejar de hacerlo malo, de ponerse a cuentas con Dios, de cambiar, de cambiar.
Vamos al capítulo 55.
Capítulo 55 y versículos 6 al 7.
Capítulo 55 de Isaías y versículos 6 al 7. Buscad al eterno mientras puede ser hallado. Llamadle en tanto que está cercano. Deje limpio su camino y el hombre iniquo sus pensamientos y vúélvase al eterno el cual tendrá de él misericordia y al Dios nuestro el cual será amplio en perdonar. Cuando dice vúélvase a Dios una palabra en hebrea, pero el homólogo en español es arrepentirse.
Esto significa un cambio radical, un regreso lleno y dedicado a Dios. Hay un mensaje de arrepentimiento en los profetas constantes. Vúélvanse, vúélvanse. Vamos a 1º decorintios capítulo 6.
1º decorintios capítulo 6 y versículos 9 al 11.
1º decorintios capítulo 6 y versículos 9 al 11. Dice, no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios. Aquí estamos hablando de este, uno de los temas, el reino de Dios. No es reis. Ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos. Entre paréntesis ya no. Así que no vengan algunas personas a malentender esto de decir yo soy ladrón, así que aceptenme en la iglesia porque Dios es amor. Sí, pero es que tienes que cambiar tu actuar. No es correcto que estés robando. Y te jactes de la gracia para que abunde por los pecados que manifiestas. Dice, esto erais algunos. Más ya habéis sido lavados. Ya habéis sido santificados. Separados por Dios. Ahí está. ¿Qué proceso es este? Ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús. Y ahora, en nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. ¿Qué es eso? El bautismo. El bautismo, principalmente. Es todo lo que está resumiendo acá.
El mensaje que encontramos en el Nuevo Testamento es el mismo que el de antaño.
Dios puede limpiar los rojísimos pecados y dejarlos como la nieve o lana blanca, como leímos en Isaías 1-18.
Hoy, en este nuevo pacto que tenemos, la obra redentora del mensajero de Jesús se aplica limpiando y perdonando y se suma el poder de Dios en la persona. Ese es el nuevo pacto, el Espíritu Santo dentro de la persona. Empece a ser transformada. Esto provoca el cambio de no actuar como antes y de dejar todas las inmundicias que la gente hace y que las aleja del reino de Dios. Es el mismo mensaje. Se vuelve a aplicar y ahora de una manera mucho más profunda. Compáñame a Marcos.
Ya estamos llegando al final. Marcos capítulo 1 versículo 15. Diciendo que el tiempo se ha cumplido el reino de Dios se ha acercado a repentíos y creed en el Evangelio. Una simple frase.
Este es el otro que le unuco a la persona que le ha cumplido y que le ha cumplido y que le ha cumplido y que le unuco le preguntó que quizás retóricamente a Felipe ¿De quién habla? ¿De Isaías o de algún otro?
Este es el mismo que las Escrituras Hebreas mencionan cuantiosamente el que ahora inicia su predicación no se enfoca en sí mismo que sobre esto muy pocas veces está ahí diciendo yo soy el que no sé qué y venía y todo eso. Se preocupa más en el mensaje de salvación. Se preocupa más en las buenas noticias del reino de Dios y en la necesidad de cambiar y de creer sobre todo ahora que estaba ese reino más cerca. Ese hombre del cual fue anunciado ahora está el mismo como portavoz diciendo el tiempo se ha cumplido, el reino de Dios se ha recercado a arrepentidos y creed en el Evangelio. El arrepentimiento es el costo emocional que envuelve el conocimiento del reino y de la obra redentora de quien lo trae. Ese es el costo. Hay un costo emocional que nos empuja a hacer ciertas cosas. Segunda de Corinthians 7, 8 y 9 recuerde que este mensaje es el costo del reino del Mesías. Aquí hay un fragmento interesante que tiene que ver con ese costo. Lo comentamos con un grupo en la fiesta de tabernáculos. Dice Segunda de Corinthians 7, 8 al 10 porque aunque os contristé con la carta y no tenemos copia de esa carta no me pesa aunque entonces lo lamenté. Porque veo que aquella carta aunque por algún tiempo os contristó. Ahora me gozo no porque hay sido contristados sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento, porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padeciese por nuestra parte. 10 porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación de quien no hay que arrepentirse. La tristeza del mundo produce muerte. No sé si ustedes cuando leen esto se rascan la cabeza porque está medio confuso. Recuerden que la reina valera es literal. Entonces, trata de traducirla todo como uno sobre otro. Entonces, les traigo la traducción lenguaje actual de estos mismos versículos y escuchen con atención. La carta que les escribí hizo que ustedes se pusieran tristes. Pero no lamento haberla escrito. Lo lamenté al principio cuando supo que por un tiempo esta carta lo gino de tristeza. Pero ahora estoy contento porque esa tristeza hizo que ustedes cambiaran y que le pidieran perdón a Dios. En realidad, Dios así lo quiso. Por eso, no creo que hayamos hecho mal al escribirles. Versículo 10 Cuando Dios los ponga tristes no lo lamenten, pues esa tristeza hará que ustedes cambien y que pidan perdón y se salven. Pero la tristeza provocada por las dificultades de este mundo los puede matar. Creo que queda bastante claro el costo de ser llamado. El costo emocional al comprenderla a profundidad nuestro estado de pecadores Yo creo que nadie se pone feliz de saber que uno es un pecador. Hay ahí un golpe bajo, ¿no?
Y otra parte también de ese costo es la obra redentora y el sufrimiento de Cristo. ¿Se acuerdan? El eunucho de ¿quién habla? ¿Quién es ese hombre que va a sufrir tanto? Hay un hombre que iba a sufrir mucho.
Y también un costo emocional asociado al reino venidero que trae a esta tierra este hombre. ¿Y de la tristeza? ¿Se acuerdan cómo salió el eunucho?
¿Cómo salió? ¿Que le dije que hay que recordar? Gozoso. Salió contento. Habían sido limpiados sus pecadas.
Juan 16.
Juan 16. 22.
Juan 16. 22. Dice Desierto, desiertos digo que vosotros lloraréis y lamentaréis y el mundo se alegrará. Pero aunque vosotros estéis tristes vuestra tristeza se convertirán Vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da luz tiene dolor porque ha llegado a su hora, pero después de que ha dado luz a un niño ya no se acuerda de la angustia por el gozo que de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver y se gozará a vuestro corazón y nadie os quitará vuestro gozo. Como dicen los primeros versos de la Carta a los Hebreos, Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres, los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien a sí mismo hizo el universo.
Hace 2.000 años atrás o hace 2.700 años atrás, este mismo tema se puede incluso rastrear hasta en los tiempos de la Iglesia Primitiva, en los tiempos de Isaías y el mensaje es cambien, regrecen, vuelvan, arrepiéntanse. No en el sentido duro que alguna vez se ha utilizado, porque tenemos el Reino de Dios, que no es para nada malo, y tenemos la obra redentora del Mesías, que tampoco es para nada mala. Incluso podríamos hablar de Génesis 3.15, la cimiente de la mujer. El Reino de Dios está ahí, que le iba a golpear la cabeza a la serpiente.
Ahí está, en Génesis, en el huerto del Edén, hablando del Reino, y también podríamos hablar de lo que Dios le dice a Caín. ¿Por qué ha decaído tu semblante? ¿Por qué estás allá y no estás acá? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Ahí está la posibilidad. Vuelve, arrepiéndete Caín. Ya sabemos el resultado.
Vamos a concluir este mensaje que ya me pase un poco. Tal como siempre, hemos utilizado este libro maravilloso, donde siempre encontramos información muy valiosa, la que hemos expuesto para edificarnos y para valorar nuestro llamado. Principalmente para motivarnos al arrepentimiento, que es el costo emocional que conlleva la comprensión del Reino de Dios y la obra Redentora del Mesías. El costo del Reino del Mesías. Entender eso tiene un costo emocional que de tristeza puede pasar a gozo. Ya se ya vamos, hacia ese gozo. No hay libro en este mundo que se compara la Biblia. No hay libro en este mundo que se compare porque ninguno genera el verdadero cambio de un Hijo de Dios como está escrito aquí. Ningún libro del mundo produce ese cambio, solamente la palabra de Dios. ¿Probóca tristeza? Sí, pero también gozo. Solo se puede entender esto leyendo este libro que tenemos en nuestras manos, ningún otro. Este año en Tadernáculos ocho miembros aceptaron la obra red en toda el Mesías en sus vidas. Se arrepintieron de sus pecados, recibieron el Espíritu Santo y están gozosos porque miran al Reino de Dios y ellos tomaron la mejor decisión de sus vidas.
Próximo año, si en todos miembros de esta Iglesia de Dios en México tenemos la responsabilidad de renovar el pacto con Dios con arrepentimiento sincero el 1º de abril del 2026 se celebra el día anterior.
Nos quedan cinco meses y una semana. No lo olvidemos.
Y nunca nos olvidemos que todos los que estamos escuchando este mensaje, todos los que estamos leyendo este libro, debemos entender el costo emocional cuando comprendemos el Reino de Dios, cuando comprendemos la obra redentora del Mesías arrepintiéndonos diario y constantemente, arrepintiéndonos de manera diaria y constante, especialmente cuando se formaliza en un bautismo y también en la páscoa de tristeza a gozo. Ese es el costo emocional, ese es el costo de entender el maravilloso Reino de Dios y la obra redentora del Mesías, nuestro Marano Mayor, nuestro Señor y Maestro, Jesucristo.