Cuatro lecciones para apreciar

La Iglesia de Dios se ha mantenido viva a lo largo de los siglos, dejando valiosas lecciones para aquellos que en ella crecen y se adiestran para el futuro. ¡Aqui 4 de ellas!

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

Empezando el mensaje ahora, extendiendo mis saludos a todos los que están viendo estos servicios. Yo pastoreo la Iglesia de Garden Grove, California. Son alrededor de unos 120 hermanos que tenemos allá, aparte de visitar y aquí supervisar el área hispana. Y el sábado pasado tuvimos un hito que fue el quincuagésimo aniversario de la Iglesia de Garden Grove, California. 50 años desde que se estableció tuvimos ahí a un pastor anterior, el señor Robin Weber. Los dos dimos sermones, tuvimos después una pequeña celebración, una comida que podíamos, después, reflexionar sobre los años que hay. Y también acá en Chile nos estamos acercando a esos 50 años de haber empezado la Iglesia. Hay algunos acá que estuvieron en ese entonces. La familia Roig es una de ellas que inició en el año 69 y realmente desde el año 68 que ya había ese contacto al respecto y estamos ya en el 2017. Así que ya estamos prácticamente a dos años de 50 años de haber estado aquí como Iglesia establecida. La Iglesia se remonta hasta los tiempos de Jesucristo. Siempre ha habido esa verdadera Iglesia a través de todos los siglos, pero ha sido siempre una manada pequeña, una mujer perseguida como dice la Biblia, no como la mujer majestuosa, poderosa. Esa es la que siempre ha perseguido a los santos, a los miembros de la Iglesia.

Y así entonces me planté como tuvimos este quincuagésimo aniversario allá y acá estamos muy cerca de ello, me pregunté ¿cuáles son las lecciones más importantes que podemos aprender de esos últimos 50 años que le podemos pasar a la juventud? ¡Ahí está nueva generación! Porque ellos no tienen que ser como esa generación en los días de los jueces de Israel que se debiaban, que nadie prestaba atención y que solo la Iglesia dependía de los padres, porque la Iglesia depende de los hijos. Ellos son la siguiente generación y todavía no sabemos cuándo Cristo va a volver. Entonces tenemos que planificar para el futuro.

¿Y cuáles son las lecciones que nosotros mismos debemos atesorar y a la vez pasar esas lecciones a la juventud? Yo he señalado cuatro lecciones que para mí son tan valiosas que atesoro pero después de 50 años, como yo empecé en el año 1970, cuando tenía 17 años, empecé este camino de vida. Y así estamos, mi esposa Cati y yo cumpliendo 40 años. De hecho, el lunes vamos a ir al mismo lugar que estuvimos cuando le pedí la mano, cuando me comprometí. Todavía está el lugarcito. Primera vez que ella comió comida china. Ni sabía lo que sabía la comida china.

Así que la llevé allí. Entonces quiero compartir cuatro lecciones para atesorar. Para mí son tan valiosas que yo quiero mantener estas lecciones vivas en mi vida hasta el final, al último aliento que doy. Dios quiera que sea así. La primera, y quiero aquí ir a la primera escritura, en 1 Corintios capítulo 10, Pablo le recuerda a los corintios que lo que les pasó a los israelitas son lecciones para nosotros que tenemos que aprender del pasado.

Noten en 1 Corintios capítulo 10, en el versículo 11 y 12, dice, y estas cosas les acontecieron a los israelitas como ejemplo y están escritas para amonestarnos, que significa advertirnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos, porque Pablo pensaba que Cristo iba a volver antes de lo que era la realidad. Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga, que no se descuide. Yo hice una traducción de la versión en inglés, el mensaje, la Biblia, el mensaje que es un poquito más contemporánea, dice, estos son todos los marcadores de advertencia, peligro.

Si uno no lo aprende, está en gran peligro en nuestros libros de historia, hablando de la Biblia, escritos para no repetir sus errores. Nuestros lugares en la historia son paralelas al principio ellos y al final somos nosotros en cuanto a la historia. Y somos tan capaces de estropearlo como lo fueron ellos. No seamos tan ingenuos y seguros de nosotros mismos. No estamos exentos. Podemos caer en nuestras caras tan fácilmente como cualquiera de ellos. Olvidémonos de la confianza en nosotros mismos es inútil.

Cultivemos la confianza en Dios. Si uno confía solo en uno mismo y no en Dios, va a caer. Hay un famoso psicólogo, se llama George Santallana, que dijo que aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo. Si uno no aprende del pasado, va a venir como un ciclo y va a volver a pasar por la misma tragedia, mismo error si no es que uno aprende, si no toma y es precavido al respecto, si no toma caldo de cabeza.

Así que vamos a repasar estas cuatro lecciones que en estos últimos 50 años debemos haber aprendido. La primera, la doctrina es absolutamente crucial. La doctrina significa las verdades bíblicas, lo que la Biblia enseña. La doctrina significa realmente enseñanzas inspiradas en la palabra de Dios. Y la doctrina es esencial. La Biblia muestra que la doctrina puede ser la gran unificadora. Venimos de distintos pueblos, de distintas culturas, a veces hablamos distintos idiomas, pero si tenemos el Espíritu de Dios y compartimos las mismas doctrinas, entonces estamos unidos. Pero la otra cara es que también puede ser la gran divisora, la que divide, porque a veces uno está junto con otros hermanos y de repente empiezan a cambiar, ya no tiene la misma doctrina y causa una división.

A veces uno en su hogar tiene creencias que no son compartidas. Y por eso Jesucristo fue muy franco al respecto en Mateo 10, versículo 34 al 37. Él no se disculpó al respecto. La doctrina iba a hacer separación en la misma familia. Dice, no penséis que he venido para traer paz a la tierra, no he venido para traer paz sino espada. Es significa que se van a dividir los vínculos, se van a cortar a veces, porque he venido para poner en disención al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.

Y los enemigos del hombre serán los de su casa. A veces, por poner la doctrina primero hay separación. ¿Por qué? Porque uno se va a unir con lo que comparten esas enseñanzas. En mi hogar era un hogar bastante unido. Éramos cuatro hijos, mi padre y mi madre estaban unidos.

Yo me sentía muy bien, era un hogar bastante sólido, pero cuando entró la doctrina, entonces yo tuve que decidir, voy a poner la doctrina primero o no. Y me acuerdo que una vez miré al espejo y dije, si yo pongo a mi familia primero y dejo de guardar lo que yo había aprendido eran las verdades, hice nunca, voy a poder mirarme directamente los ojos.

Voy a estar diciéndome el resto de mi vida. ¡Cobarde! Porque pusiste las cosas de los hombres primero que las cosas de Dios. Y que yo tenía que guardar el sábado. Mis padres me prohibieron guardar el sábado. Y llegó un momento que o era quedarme en la casa o guardar el sábado. Y yo llamé al ministro y le dije, fíjese que voy a tener que terminar mi escuela secundaria allá en la ciudad donde tenemos servicios porque me están echando de mi casa porque no voy a dejar el sábado. Y entonces fui a la casa, empecé a empacar mis cosas. Y entonces mi padre entró y dijo, no está bien, te vamos a dejar guardar el sábado.

Y nunca me molestaron después de eso. Pues ya sabían que yo no iba a tranzar. Y eso fue una espada. Yo no la busqué. Yo no estaba buscando religión, pero me topeé con la verdad. ¿Qué iba a hacer con ella? No podía hacerme el leso o el ignorante como que no lo había visto. Y así ha sido un camino en que hemos tenido buenas amistades y lamentablemente la doctrina. Si no han seguido, entonces no se puede continuar. Obviamente hay que también tomar en cuenta cuando han habido personas que han venido y que me han pedido consejos.

Yo le digo, mire, trata de vivir dentro de la familia. Sé paciente. No tienes que hacer todo una vez. No hay que guardar todo inmediato. Pero sí, a medida que va pasando el tiempo, se tiene que seguir incorporando más verdades. Uno no puede estar estancado porque Dios nos dice, y aquí mismo nos dice, en Mateo, dice, el que ama más a su padre y madre, hijo, o después propiedades, dice, no puedes ser mi discípulo. Dios no va a sentarse en el asiento trasero en la vida de uno. Uno tiene que dejar que él maneje. Entonces, la Iglesia es descrita aquí en 1º de Timoteo, capítulo 3, versículo 15.

1º de Timoteo 3, 15, se llama la Iglesia del Dios viviente, la columna y valuarte, que significa fundamento de la verdad. Una casa tiene que tener los cimientos sólidos, o si no vienen los temblores y van a destruir la casa. La diferencia que hay entre la construcción acá en Chile y lo que pasó en Haití.

¿Por qué creen que hay tantos Haitianos que están viviendo? Porque las casas ya no tenían ningún tipo de reforzamiento, como acá, que es fierro reforzado, lo que hay. Entonces, los techos están unidos por fierros. Entonces, es tiembla, pero se mantiene intacto los edificios. En Haití ponían las paredes, ponían las vigas, y no había ninguna conexión. Así que cuando vino el terremoto, que era un 7.5, que acá eso pasa todos los meses casi.

Era como 7.5 o algo así. Fíjese que todas las casas se fueron de lado, igual que dominó y murieron 200.000 personas. Y hasta hoy día no han podido levantarse, por eso están buscando hogar en todas partes. Pero el punto es que la Iglesia es la columna y valuarte de la verdad. Aquí es donde está la fuente de las doctrinas de Dios. La Iglesia tiene que proteger las doctrinas por sobre todo.

No dice que es la Iglesia de la gente amable, porque hay muchas iglesias donde la gente es amable. Normalmente alguien que sigue la religión va a ser amable y buena y sociable y ayuda a su hermano. Los musulmanes lo hacen con ellos mismos, los budistas lo hacen. Entonces eso no es lo que distingue. La Iglesia es porque las doctrinas bíblicas son respetadas por sobre todo. Así el gran punto de separación en la Biblia, que nos enserza, es que la Iglesia que nos enseña no es la raza, porque Dios no hace excepción de personas, no es la nacionalidad, no es el estatus de la persona rica tampoco.

Lo que divide ante Dios a la persona es si ama la verdad o si no ama la verdad, que son las doctrinas. Esa es la gran separación que Dios hace actualmente en el mundo. Noten, en Segunda de Teso Licenses, capítulo 2, versículos 9 al 13, Segunda de Teso Licenses, capítulo 2, 9 al 13, hablando aquí de un período que viene en el futuro, hablando del falso profeta y la bestia que van a estar en conjunto trabajando, dice el inico cuyo abenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden.

Los que son engañados, que van a seguir este falso sistema, dice por cuanto no recibieron el amor de la verdad para hacer salvos. Entonces, aquí lo que separa al que va a ser engañado no va a ser porque es un gran intelectual, porque es un profesor de teología en alguna parte, porque es una eminencia, no. Tiene el amor de la verdad o no lo tiene. Eso es lo que va a separar y distinguir el uno del otro.

Y noten que no es el amor de la verdad algo que uno ha hecho por su cuenta. Uno recibe el amor de la verdad. Es algo que Dios tiene que llamar a la persona a abrirle la mente a la verdad. Yo no estaba buscando una religión a los 17 años, pero de repente me encontré y Dios abrió mi mente a esa verdad. No abrió la mente de mi papá ni mi mamá, que sabían mucho más que yo.

Pero fue a mí el que abrió ese conocimiento y entonces me dio el amor a la verdad. Y ese amor es lo que hay que cultivar, hay que cuidar, porque vamos a hacer probados una y otra vez. Amas la verdad desde Dios, está dispuesto a hacer sacrificios para ellos o no? Esas son las preguntas que debemos hacernos. Noten, hay tres veces en este pasaje donde se habla de esto. Dice, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para hacer salvos, por esto Dios les envía un poder engañoso. Él permite esto.

Satanás es el medio que se lleva a cabo para que crean la mentira, que es lo opuesto a la verdad bíblicas, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino se complacieron en la injusticia. La injusticia es toda obra que va en contra de las leyes de Dios. Ahí nos habla Salmos 119, 172, que dice que todo tu mandamiento es justicia. Dice, pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios haya escogido, noten, es Dios el que hace la obra desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

Entonces Dios lleva a cabo la obra, le da el Espíritu Santo, le abre la mente a estas verdades y entonces la fe se produce por seguir las verdades de Dios. Ese es el primer punto, la primera lección. Y para mí hay cuatro grandes distintivos en la Biblia, por sobre todo demás, que separa el que ama la verdad y el que no ama la verdad. El primero es el sábado. ¿Usted ama el sábado o es algo que solamente lo hace como por obligación, como algo que lo hace en forma renuente o es algo que uno ama el sábado?

Es parte de la identidad de uno. Según el Espíritu Santo, crece en la persona, va a crecer en el amor al sábado. El sábado yo acabo de dar los diez propósitos bíblicos para el día sábado. Hay por lo menos diez propósitos que Dios creó el sábado, que están en la Biblia. Y Dios dice que es la señal entre Él y Su pueblo, porque esto no es algo que es hecho por el hombre, fue hecho por Dios. Y desde que creó a Dan y Eva, el día siguiente estableció el sábado como un día santo. Entonces es la santificación del tiempo. No es solo.

Hay gente que habla de la santificación y todo eso, y que ellos santifican una estatua, ahí le ponen agua santa y todo eso no es nada. Eso no sirve, porque el hombre no puede santificar algo. Es Dios el que santifica. Dios es santo y es el que produce la santidad. Entonces Él separó el espacio de tiempo como algo especial. Y entonces esto es la santificación del tiempo. ¿Lo va a respetar esa verdad en su vida o no?

¿Ve por qué? Yo no hice el sábado. Si lo hubiera hecho el día domingo, estaría guardando el domingo. Si lo hubiera hecho el día martes, estaría guardando el día martes. Porque no es mi voluntad. Es cuando Dios santificó y es santifico el séptimo día. Entonces para mí la única opción es ¿Lo voy a guardar o lo voy a deshonrar? Pero no hay termino medio para eso, porque uno no puede remover la santificación del sábado. O uno lo pisotea, o uno lo mantiene puro. La segunda marca distintiva son las fiestas santas, que esta es la santificación de los sábados anuales y es la revelación del plan de salvación.

A través de los días de la fiesta se ve el plan de salvación que Dios lo está llevando a cabo. Entonces eso es un distintivo, el amor a la verdad. Porque otra vez ¿Quién hace esto santo? ¿Es un hombre que está sentado ahí en un gran edificio en Roma? No. Nadie le dio autoridad para santificar algo. Es Dios. Dios santificó. ¿Qué dice ahí en Levítico 23? Dice, estos son mis días santos que guardaréis en sus temporadas, en sus tiempos.

Lo tercero, que es el distintivo, son los alimentos bíblicos, que es la santificación del cuerpo. Igual que Dios santificó el tiempo, santificó las fiestas. También dice, yo soy santo, que ustedes sean santos. Y entonces Él habla y que estos son los alimentos que yo permito, que ustedes coman. Porque a mí me preocupa sus cuerpos y así no quiere que comamos el equipo de limpieza de Dios, que tiene ahí todos los mariscos en el mar, como bombas filtradoras del agua, que se comen toda la carroña, todo lo que muere en el mar, todos estos tipos de criaturas, langostas, cangrejos, ellos son los que limpian el mar. Si se comen todo lo que son los limpiadores, se contamina el mar. Tenemos más mareas rojas que nunca. Un huracán que hubo en los Estados Unidos hace como 10 años atrás, que era el huracán Sandy, que le pegó a la costa de Nueva York.

Y ahí antes había un gran arecife de hostiones o de ostras. Y a través de los siglos se había acumulado este tipo de muro de esas hostiones que habían. Y entonces lo que pasó es que el hombre empezó a comerse todas estas hostiones y todo lo que había. Entonces al final no había un muro. Y cuando vino el huracán surgió el mar y le golpeó y se inundó toda la ciudad que los biólogos marinos dijeron si hubiera habido esa pared de hostiones, no hubiera entrado el mar. Dios tiene su forma natural de proteger las costas con todas estas hostiones, que se forman, es igual que ladrillos. Y según van aumentando la parte abajo se calcifica, pero la parte arriba están hechas por estas ostras vivas.

Y el hombre ha arruinado su medio ambiente, porque no ha obedecido y ha desecrado, ha arruinado la santidad de su cuerpo. ¿Te creen que es solamente una opción si uno quiere comer o no? Vayamos ahí, ahí a 66. Vamos a ver si Dios no toma muy en cuenta esto, si no es tan importante que al final esto es algo que ya fue abolido por Dios, como dicen tantos, pero noten aquí lo que nos dice en el versículo 15 de Isaías 66. Dice, porque he aquí que el eté no vendrá con fuego y sus carros como torbellino para descargar su ira con furor y su reprensión con llamas de fuego, porque el eté no juzgará con fuego y con su espada todo hombre y los muertos del eté no serán multiplicados. ¿Quiénes son? Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, lo que andan haciendo todo tipo de dolatría, dice, uno tras otros y los que comen carne de cerdo y abominación, que es más que nada como caldo de marisco, que es el término que equivale, y ratón y por ejemplo un tipo de ratón es el conejo y la liebre, es un roedor, es la familia, así que uno dice bueno, nosotros no comemos ratón, bueno los chinos sí lo hacen, pues hay que tener cuidado con la comida china de repente, pero aquí los chinos dicen, bueno, usted no come ratón, pero se come la liebre, que es un ratón con orejitas y se ve más simpático, pero un roedor igual. Entonces nos habla acá, que va a castigar y dice, juntamente serán talados, dice el eterno. Entonces Dios no está jugando, él quiere que uno tenga su cuerpo santificado.

Se acuerda lo que dijo Pedro cuando dio la visión, esa visión, porque iban a venir gentiles, que iban a entrar en la iglesia, y Pedro dijo, señor, yo nunca he comido nada en mundo, y Pedro no empezó a comer cerdos y todo lo demás, era que tenía que recibir a los gentiles, porque cuando fueron a Jerusalén le dijeron, tú comiste en casa de un gentil, no lo acusaron de comer cerdos, sino que había entrado y había comido y se volvió ritualmente así, no limpio.

Entonces ese es el tercer distintivo, que sí es algo que Dios dice, es una señal de su pueblo. Cristo nunca comió cerdos, el Apóstol Pablo tampoco, ellos siempre mantuvieron la palabra de Dios respetada. Y después tenemos el último distintivo, que son los diezmos, que es la santificación de los bienes de uno.

Los bienes de uno son santificados por Dios a través del diezmo, o son robados, porque Dios habla de que el que se queda con todo y no le da esa porción a Dios le han robado. En Malacías, vayamos allá, Malacías, capítulo 3, versículo 8, dice, robará el hombre a Dios, pues vosotros me habéis robado, y dijisteis, ¿en qué te hemos robado? Dios contesta, en vuestros diezmos y ofrendas, malditos sois con maldición, porque todos vosotros, la nación toda, me habéis robado. Trae todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa, y probadme ahora en esto, dice el Eterno de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición, hasta que sobrevunden.

¿Cómo sabe uno si Dios lo va a bendecir o no, si no lo pone a prueba, a través de la fe? Dios dice, usted entreguen los diezmos, yo me encargaré de suplir lo que necesitan, de ayudarlos, de multiplicarlo, pero tiene que tener fe. Entonces aquí vemos estos cuatro distintivos, que son un pueblo que respeta el sábado, las fiestas santas, que no comemos animales y mundos, y que santificamos nuestros bienes, respetando y honrando a Dios con nuestros diezmos. Obviamente hay más al respecto, pero esos son como cuatro señales que nos separan del resto del mundo.

Y vamos a ser probados en el futuro. Si llegamos el tiempo de este hombre y Nico y todo eso, van a estar basados en que hay que guardar el domingo o si no, persecución. Hay que guardar las fiestas eclesiásticas de ellos o va a ser perseguido.

¿Qué va a tener que comer cerdo? Y que va a tener que entregar sus ofrendas a otro grupo y no a la iglesia. Vamos a la segunda señal, aquí la segunda lección que debemos aprender. Porque fíjense que con el primero todos fuimos probados los que estaban en la iglesia en el año 1995, cuando a mí me probaron si iba a enseñar el sábado y las fiestas santas y los alimentos y los diérmios. Y hubo colegas míos que se doblegaron, traicionaron la fe para mantener su sueldo.

Y en ese entonces yo le escribí la carta al jefe de ese entonces y le dije lo siento, pero yo tengo que obedecer a Dios antes que a usted. Y aquí estoy y no voy a ceder porque he aprendido que estas son cosas de Dios y en la Biblia. Y estuve desempleado por un tiempo, pero tuve que ser probado. ¿Cómo voy a enseñar algo si yo mismo no estoy dispuesto a ser consecuente? Y me acuerdo que yo tuve como un sueño justo en ese tiempo y yo siento que eso lo envió a Dios como una advertencia y a la vez como un apoyo que era que yo estaba en un campo y que habían ovejas en el campo y que había fardos de este tipo de heno y que dentro del heno había plantas venenosas y me habían pedido que alimentara al pueblo con ese tipo, con esos fardos y me dio un miedo tan grande y yo dije si yo entrego un fardo y se vuelve la oveja enferma, si le da indigestion con qué confianza va a recibir el siguiente fardo, entonces no puedo, no puedo hacerlo y eso me dio más aliento que mire, yo no puedo alimentar al pueblo de Dios con algo que sea venenoso, tiene que ser alimento sano de la palabra de Dios.

Bueno, la segunda lección que también pasamos por esto en el año 95, el tipo de gobierno de la iglesia importa mucho, como dicen proverbios 28, 28 cuando los impíos son levantados se esconde el hombre más cuando perecen, los justos se multiplican y en proverbios 29, 2 añade cuando los justos dominan el pueblo se alegra, más cuando domina el impío el pueblo gime.

Y llegó un momento cuando hubo gente que entró a escondidas, disimularon, creer las doctrinas y después se sacaron la careta y empezaron a mostrar su verdadera colores. Esto ha sucedido antes en la historia. En los tiempos de los apóstoles mismos hubo gente que se colaron y que engañaron a los hermanos. Y esto ha pasado por 20 siglos. Veamos que se han hecho en el siglo 90, en el siglo 90, en el siglo 90, en el siglo 90, en el siglo 90, y que engañaron a los hermanos.

Y esto ha pasado por 20 siglos. Veamos en Judas versículos 3 y 4. Solamente tiene un capítulo. La Pistola de Judas versículos 3 y 4. Nos advierte, dice, amados restaurantes por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación. Me ha sido necesario escribiros exhortandoos que contendáis ardientemente por la fe, que ha sido una vez dada a los santos, la fe basada en la verdad bíblicas. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente los que desde antes habían sido destinados para esta condenación.

Cristo predijo eso en la parábola del trigo y de la cisaña, que habría una mezcla. Y que también en la iglesia tendríamos una mezcla de repente.

Y dice, hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, que dice que ya uno está libre para quebrantar los mandamientos, que ya han sido abolidos o que han sido cambiados, y niegan a Dios el único soberano y a nuestros señores de Cristo, porque son los mandamientos de Dios. Y están negando lo que Dios enseña. ¿Se acuerda que Cristo dijo mucho de Irán que señor, señor, pero dijo, están obedeciendo? ¿Lo que mi padre le ha entregado? ¿O no? En la traducción de la Biblia, el mensaje de nuevo es un poco más contemporáneo. Dice, queridos amigos, he dejado todo para escribirles sobre nuestra salvación que tenemos en común.

Tengo que escribir insistiendo, pidiendo que peleen con todo lo que tienen en sí, por esta fe que nos ha sido confiada como un regalo para guardar y cuidar. Lo que ha sucedido es que algunas personas se han infiltrado en nuestras filas. Nuestras quituras nos advirtieron que esto sucedería, que bajo su fachada piadosa son sin vergüenzas. Su plan es reemplazar la pura gracia de nuestro Dios con pura licencia. Lo que significa repudiar a Jesucristo, nuestro único maestro. Cristo enseñó a respetar las leyes de Dios. Dio que no vino para abolir, sino para hacerlas cumplir con ese elemento espiritual que carecían los israelitas de Atáño. Es interesante que en la Biblia Dios nunca puso a un solo hombre a cargo de todo. Tenía por lo menos un mínimo de dos que estuvieran para hacer contrapeso. Tendríamos los dos lados, el lado civil y el lado religioso. Incluso Abram tuvo que respetar a Melchizedek como sacerdote. Y le pagó los diezmos a Melchizedek porque Abram no era el sacerdote. Él era el guía, pero siempre había el lado sacerotal, del cual Abram no era. Tenemos a Moisés por el lado civil, pero tenemos a Arón por el lado eclesiástico. Tenemos a los jueces y los reyes, pero ellos tenían el lado de los sacerdotes para otra vez equilibrarlos. Cuando se debíaban estaba el otro para corregirlos. En segundo de crónicas 26, no voy a ir ahí, pero tenemos el caso del rey Ucias, que fue un rey bueno. Pero dice que se ensalzó, se elevó su corazón, y entonces él quiso presentar el incienso en el templo. Los sacerdotes lo enfrentaron y le dijeron esto, no te corresponde. Tú eres el rey, tú estás a cargo de la parte civil, pero no te metas en la parte religiosa, que no te corresponde. Y él igual insistió y centró con ahí el incienso para ofrecerlo, y de repente apareció la lepra en su frente. Y descendió la lepra, y tuvieron que ese día apartarlo como rey. Y vivió en su casa leproso el resto de su vida, por atrevimiento que tuvo de tratar de asumir todo el poder.

En el Nuevo Desamento vemos que Cristo entrenó y eligió a doce para que estuvieran a cargo una vez que él muriera y resucitara. Fueron doce apóstoles, no uno solo como sucesor. Pedro incluso fue reprendido por Pablo cuando se equivocó.

Los apóstoles todos tenían el rango igual y podían corregirse el uno con el otro. Había ese espíritu de humildad entre ellos. Y así entonces no estaba a cargo un solo hombre. Era un sistema colegial con pesos y contrapesos.

Y lo que vemos después de los apóstoles fue que los que estaban bajo ellos asumieron cargos como pastores. La palabra obispo es sencillamente un pastor que supervisa más de un rebaño. Pero ahí no hay otros apóstoles que fueron elegidos.

Y estos pastores fueron los que mantuvieron la iglesia después de los apóstoles. Lamentablemente se perdió eventualmente porque la iglesia falsa surgió. El pastor en Roma no quería y ya se había desviado, habían adoptado otras enseñanzas mientras que los pastores que sucedieron al apóstol Juan, que fue el último, que fue Policarpo y después Polícrates, ellos enseñaron las verdades fielmente. Pero ellos nunca se pusieron a cargo de todo. Igual había un espíritu colegial. Los pastores se unían. Tomaban decisiones entre ellos.

Y con el alejamiento de los pastores judíos cristianos, en particular de la área de Israel de Jerusalén, después de la Segunda Rebellión Judía fueron excluidos de esa parte. Y los romanos dijeron aquí los que van a estar a cargo de la iglesia. Esto fue en el año 138, después de Cristo. Los conquistadores romanos dijeron aquí, ahora en Jerusalén, solamente permitimos a gentiles que se encarguen de la iglesia. Y hasta ahí Eusebio, uno de los historiadores, menciona, primero, que ya no siguieron las enseñanzas bíblicas. Y en el famoso Concilio de Nisea, en que se juntaron como 30 de estos pastores, no hay uno con el nombre judío cristiano. Todos eran gentiles, descendencia griega, que no eran parte de la verdad iglesia. Entonces aquí la iglesia tiene un sistema de gobierno en que no se puede poner todo el poder en solo una persona. La lección es que mientras tengamos la naturaleza humana en nosotros, se necesitan pesos y contrapesos. En la multitud de consejeros dice la Biblia, está la seguridad y la sabiduría. Tiene que estar en la iglesia enraizada en la humildad, porque tan pronto como surge uno, inclusive los reyes de Israel, como este Uzias, que se elevó su espíritu y echó a perder tanta cosa. En Mateo 20, 25 al 28, Cristo nos dijo, aquí esta es la regla de gobierno de Dios.

Dice entonces Jesús, llamándolos dijo, Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas. Estos están ahí para mandar sobrelos abajo. Ellos sean cargos. Y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así.

Sino que el que quiera serse grande entre vosotros será vuestro servidor. Tendrá ese espíritu de humildad. Y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo. No es la competencia hacia arriba, es la competencia hacia abajo. Quién es más humilde, quién sede más ante Dios, quién es el que tiene el espíritu de servicio y atiende a las personas con amor, que se preocupan más de los demás que de uno mismo. Dice, como el Hijo del Hombre, no vino para ser servido. Nos dio un excelente ejemplo. Sino para servir y para dar su vida en rescate por nosotros.

Así que en la Iglesia los puestos y las responsabilidades están demarcadas por ese espíritu de sacrificio, de entrega y de no exaltarse al respecto. La elección mirando 50 años atrás, que el gobierno de la Iglesia debe haber aprendido, y esto, si lo hubiéramos hecho en los tiempos del señor Armstrong, hubiera cambiado mucho, que fuera, había puesto a un sucesor, pero ese sucesor debía tener un consejo de ancianos, el señor Armstrong tenía un consejo de ancianos, pero al final le dio todo el poder a un sol hombre. Y ese fue un error tremendo. Claro, él pensaba que el hombre iba a ser fiel, pero mientras que tiene naturaleza humana, puede cambiar. El sucesor debe tener un consejo de ancianos, y que ese sucesor no puede nombrar a su sucesor. El consejo de ancianos nombra su sucesor otra vez, para mantener el equilibrio en la autoridad. Y que ese sucesor no debe cambiar doctrinas. Es el consejo el que tiene que tener una mayoría, por lo menos una pluralidad de dos terceras partes, para que si Dios revela algo nuevo, la iglesia está flexible. Pero no que de repente vayan y cambien el sábado, o que ataquen las fiestas santas. Entonces, igual necesitábamos esta protección. Y finalmente, que el sucesor no tiene derecho de cambiar el consejo. Los hombres dentro del consejo. Por mayoría, también, si hay alguien que muere, son ellos. Para que el sucesor no se apodere y cambie a todos los del consejo, para que sean sus compinches. Bueno, estos son las cosas que uno tiene que aprender. Y por eso hemos visto una y otra vez, que cuando la iglesia pasa por pruebas, normalmente hemos tenido problemas en el lado administrativo. Quizás el presidente de repente ya no quiere prestarle atención al consejo, quiere empezar a hacer sus cosas, quiere tener a sus propios compinches alrededor. Y el consejo los ataja. Y hemos tenido ya que el consejo ha tenido que remover al presidente, porque ya se volvió al tanero. Y el consejo ha tenido que remover. Directoras regionales cuando ellos desafiaron al consejo. ¿Por qué? Porque ya se elevan. Ya empiezan a sentirse que están por encima de los demás. Entonces, la segunda lección es que el sistema de gobierno de la iglesia vale mucho. Es muy importante. Uno puede tener las doctrinas, pero si tiene un sistema de gobierno débil, entonces alguien puede apoderarse, entrar encubiertamente y empezar a cambiar las cosas. Vayamos a la tercera lección.

Y es que todavía tenemos una gran obra por hacer. Todavía tenemos una gran obra por hacer. No podemos sentarnos sobre nuestros laureles y pensar que ya se ha hecho todo. Aunque el señor Hamson ya hizo todo, cuando predicó ya cumplimos 30 años desde que murió.

La iglesia no puede estar sentada con los brazos cruzados. Todavía esa obra de Lía tiene que salir adelante. Tenemos que preparar el camino para la avenida de Jesucristo. En Mateo 24, versículo 14, dice, Y este Evangelio del reino será predicado en todo el mundo como un testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Hay de nosotros si no estamos llevando el testimonio a todas las naciones. No estamos cumpliendo nuestra labor. Y aquí nos dice como un testimonio, igual que en una corte viene un testigo. Queremos escuchar su testimonio. ¿Significa que los demás personas van a quedar convencidas? ¿No? ¿Cuando uno va? Si alguien ha tenido que ir una vez a un caso, aquí tenemos a un juez, Omar, que tiene muchos casos y... ¿Qué pasa con el testigo que viene? Y que bueno, lo interrogan y todo. Pero el testigo no puede decir, bueno, ahora voy a convencerlos a todos ustedes, a tener que creer lo que yo digo. No, él da su testimonio. Los demás son responsables, si aceptan o no. Igualmente, no es nuestra labor tratar de convencer al mundo entero, pero sí dar un testimonio. Aquí están las verdades, pero usted va a tener que buscarlas. Usted va a tener que aceptarlas, porque nosotros no vamos a estar conquistando a punta de espada para tratar de convencer como muchas veces. Los falsos cristianos lo hicieron y los musulmanes están tratando de hacerlo ahora.

Nosotros no podemos imponer la verdad por la fuerza, sino por la persuasión, por el testimonio, pero no en forma violenta y carnal. En Mateo 24, 25 y 46, Cristo preguntó, ¿quién es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bien aventurado aquel siervo, al cual cuando su Señor venga, cuando Cristo vuelva, le haya haciendo así, cumpliendo con su obra. Y después da el ejemplo, y bueno, si es el siervo malo, empieza a descuidarse, empieza a entrar en el mundo y olvidarse de dar el alimento a su tiempo. Dice que va a ser duramente castigado.

Pero este, que fue fiel hasta el final, dice de siervo, digo que sobre todo sus bienes le pondrá. Fue una gran recompensa. Y todavía esas maravillosas promesas en el futuro, de entrar en su reino, de ser parte de esos futuros reyes y sacerdotes, esa tremenda e inigualable promesa sigue allí para el que quiera, tomarla. Está disponible. Entonces, todavía estamos en una etapa de ensayo. Estamos practicando cada sábado, fortaleciendo nuestra fe. Pero este es un ensayo para el futuro. Todavía no se ha realizado la venida de Jesucristo. Estamos practicando estos principios, estamos aprendiendo, estamos proclamando, estamos preparándonos y estamos siendo probados. Somos dignos, mensajeros dignos del reino. Y ver quiénes serán aprobados por Dios. No se sabe cuándo seremos llamados a hacer cosas mayores, pero tenemos que estar listos. La obra tiene que estar posicionada y preparada para cuando Dios abra las tremendas puertas en el futuro. Y la última lección, la cuarta, es que Cristo sigue preparando a la novia. Es una de las metas fundamentales. Cristo sigue preparando a la novia. Sí, la verdad es son importantes, muy importantes. El sistema de gobierno. También la obra que hay que hacer. Pero ahora viene la parte personal. Se está preparando la novia para Cristo. Y eso es algo que yo he aprendido un término clave en estos últimos seis meses en la Biblia. Hay varias cosas que he entendido en estos últimos seis meses que no había entendido con la misma profundidad. Una se centra en la palabra griega coinonia, que es K-O-I-N-O-N-I-A, coinonia, que significa el compartir con personas que creen lo mismo el compañerismo cristiano. Es un término que acuñaron para hablar de una relación de socios en una gran empresa que tiene un gran propósito. Noten, en Hechos capítulo 2, versículo 42, Hechos capítulo 2, versículo 42, nos dice y perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Aquí vemos la importancia de la doctrina en la comunión. La palabra en el griego es coinonia, que es el compartir la misma fe y en una forma de hermandad entre todos ese tipo de amor que hay en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. El apóstol Pablo explica que esta coinonia es un concepto clave para entender la relación que vamos a tener en el futuro con Dios Padre, con Jesucristo y con los hermanos de la Iglesia. En Hechos capítulo 3, versículo 8, lo voy a leer en la versión reina Valera Gómez, un poquito más actualizada, dice a mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me es dada esta gracia de predicar entre los sentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo y de aclarar a todos cuál es la comunión del misterio escondido desde el principio del mundo en Dios que creó todas las cosas por Jesucristo. Bueno, el misterio de esa comunión y ese compañerismo es que Dios nos creó para tener un compañerismo con Él y con Jesucristo que compartamos la creación que Dios ha hecho y que vivamos en una hermandad en que Él es Padre, Jesucristo es el hermano mayor y todos nosotros vamos a ser hermanos y es la coinonía, el propósito que Dios tiene de tener ese vínculo íntimo, personal con nosotros mismos. Noten en 1 Juan 1, estos apóstoles entendían este concepto a pesar que la mayoría de la gente no tiene idea al respecto, nos dice en 1 Juan 1, en 3, dice, lo que hemos visto o oído, hablando de Jesucristo y lo que les enseñó, eso os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, coinonía, esa comunidad, compañerismo, esa sociedad entre socios.

Y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. De hecho, ahora esa coinonía ya se puede llevar a cabo. Cuando uno hora, y eso me ha cambiado un poco, cuando yo oro al principio y honro a Dios, digo, ¿qué rico tener esta coinonía con ustedes dos? Que se preocupan de mí y que piensan tanto de mí cuando yo no soy nadie, y que quieren compartir el universo conmigo un día, y que yo puedo hablar como un hijo amado, y que hay esta coinonía, esta sociedad entre socios, que Dios habla de que ustedes van a ser coerederos con Jesucristo, de la creación. Entonces, es un concepto muy especial, muy íntimo, que Dios nos entrega.

Fíjense, lo último que quiero compartir acá, de esto, que Cristo sigue preparando a la novia, es mantenernos en el territorio de Dios, y no permitir que ese territorio de Satanás nos atraiga y nos lleve a su territorio, porque eso es lo que Satanás quiere. Él sabe que mientras que estemos en el territorio de Dios, ahí no tenemos ese tipo de tinieblas, no tenemos esos pensamientos, pero Él quiere llevarnos al territorio. Satanás quiere llevarnos a su territorio. No tienen con lociences. Capítulo 1, versículo 11 al 14, Pablo Losanima dice fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo, dando gracias al Padre, que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz, el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados. Entonces, nos traslada de ese territorio de pensamiento con Satanás y ese mundo, y nos traslada a este otro territorio, que tiene que ver con las actitudes y pensamientos de Dios, los frutos del Espíritu Santo, amor, gozo, paz, paciencia, fe, veninidad, bondamas, sedumbres y templos. Si vivimos dentro de ese mundo, entonces ya Satanás no puede tomarnos, porque él trabaja en su mundo. Y mientras que uno reuse, no voy a ir a ese territorio de tinieblas. No voy a cruzar esa frontera. Y el problema es que siempre es una frontera que no es todo blanco y negro, es gris. Entonces uno se empieza a acercar y ¿qué pasa? que empieza entonces otros pensamientos, ya pecaminosos, ya empieza uno a entretener esas cosas. Y de repente, ahí está el territorio. Y ahí entonces Satanás hace de las suyas. Tenemos que mantenernos en el territorio de Dios. Por más que uno le cueste, le digo que uno después se habitua. Se habitua, no, yo no voy a estar ahí. Ya no tengo esos deseos. Ya no quiero pensar así. Ya no quiero entregarme eso. Ya, yo moría eso. Ya eso no me interesa. Yo quiero estar en el mundo donde Dios en luz, donde no hay tinieblas, ya me trasladó y mantenernos en ese reino espiritual. Porque después, cuando Cristo venga ese territorio que nosotros conocemos se va a extender al mundo entero. No va a haber tinieblas. Ya no va a haber el mundo pecaminoso de Satanás. Eso se va a eliminar. Pero tenemos que acostumbrarnos al mundo de Dios. Y así, no mantenemos puros. Y no tenemos esas caídas y que después tenemos que cambiar y repentirnos y limpiarnos de nuevo. ¿Por qué? Porque nos dejamos llevar. Nos trasladamos de ese reino de Dios y de luz. Ya, caímos en el reino de las tinieblas. Y ahí es donde Satanás puede hacer mucho daño.

Entonces, Cristo sigue preparando a la novia. Pero esa novia tiene que limpiarse. Tiene que purificarse. No va, Cristo, a resucitar a nadie que esté fuera de su reino en cuanto a su forma de pensar y actuar. Él está preparando un pueblo para enseñar el resto a vivir de esa manera. Entonces, hermanos, son aquí cuatro lecciones de 50 años de convivencia en la iglesia para permanecer fiel hasta el fin. La mayor de las recompensas está esperándonos. Así que, debemos recordar esas cuatro lecciones y perseverar hasta el fin. Y Dios quiera, y lo creo firmemente, que el próximo quincuagésimo aniversario estaremos en el reino de Dios con Cristo guiándonos y ya todo este mundo y sus pruebas y la vanidad y toda la impureza que hay, serán una memoria del pasado. Porque nosotros brindamos a ese futuro reino y mantengámonos firmes hasta el fin.

Gracias.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.