Contra viento y marea

El naufragio de Pablo en su viaje a Roma, nos enseña valiosas lecciones sobre la fe. Mensaje entregado el 12 de septiembre de 2020.

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Vivimos en un mundo bastante peligroso donde podemos clasificar los peligros en dos áreas. Primero podríamos hablar de los peligros que son más fabricados, que son los que el hombre genera, buscando el mal y nos ponen en peligro. Los ejemplos son variados, son muchos, hay todo tipo de manifestaciones agresivas, homicidios, pleitos, maledicencias, entre otras cosas negativas que son peligros para todos. Y no solamente para nosotros, sino que para el resto del mundo. Como dice Pablo, que estuvo en muchos peligros, de ladrones, de su nación, de los gentiles, en la ciudad, entre falsos hermanos, etc. Son peligros. Por otro lado vemos peligros que son de otro tipo de carácter o de naturaleza, que son provocados por la naturaleza. Como lluvias, unas lluvias tormentosas, un granizo, fuertes vientos, el excesivo de calor, el excesivo frío, un incendio, un sismo, un volcán. De alguna manera es más indirecto lo que el hombre inyecta sobre estos desastres de naturaleza. Y son un poquito más de carácter sin tener, nosotros, tener tanta influencia. Y son peligros de los cuales estamos expuestos cada vez más. Entonces, hablando de estos peligros, me gustaría el día de hoy que hiriéramos un pedazo de la historia de Pablo antes de que llegara a Roma, cuando partió de cesarea a la isla de Malta. Y vamos a rescatar de este naufragio varias lecciones para nosotros. El título del mensaje es Contra Viento y Marea. Contra Viento y Marea.

Aquí tenemos al protagonista Pablo. Antes de irse a Roma, había estado siendo acusado por, fíjense, por ser una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo y cabecilla de la secta de los nazarinos. Esa era la reputación que tenía Pablo y el cual lo estaban catalogando.

Esta reputación, tristemente, era de sus ex pares. Recuerden que Pablo fue instruido a los pies de Gamaliel y era muy dentro de la sociedad judía. Ahora ellos mismos lo estaban acusando de esta manera. Pablo fue llevado de un lado para otro. Nadie tenía pruebas convincentes, no tenían testigos de estas acusaciones. Y entonces era llevado de un lado para el otro. Entre esas defensas de Pablo vemos la que presenta frente al Sanedrin, este grupo de la élite judía. También hay defensas frente al gobernador de Judea, que se llamaba Félix. Félix conocía muy bien el camino, como ayúscula, de los cristianos. Porque, al parecer, como su esposa, Drusila era judía si estaba relacionado con el camino de los cristianos. Este matrimonio de Drusila y Félix le oyó predicar acerca de la fe en Jesucristo. Y este Félix dice en la escritura que se llenó despanto al escuchar la fe en Jesucristo, del juicio. Como que se llenó despanto, dice la escritura en Hechos. Después de dos años que tuvo Félix, entró por si ofesto, lo reemplazó frente a Festo. Es cuando solicitó ser juzgado en Roma por César. Pablo. A Festo es cuando le dice, yo voy a apelar ahora al César. Y Festo es quien dice al César asapelado, al César irás.

Andaba al rey a Gripa y Berenice, su esposa, y se sintieron atraídos por este personaje de Pablo, que tenía aquí Festo en sus manos, podríamos decir, y quisieron oírlo. Aquí es cuando Pablo describió de manera abierta y sincera la experiencia religiosa de su llamado en su camino a Damasco. Recuerdan el camino a Damasco de Pablo, cuando se le apareció Jesucristo. El rey a Gripa, al escuchar las palabras tan convicientes y sinceras y bien puestas de Pablo, el rey a Gripa le dice, por poco me persuades a ser cristiano. Es muy interesante esa frase.

Veamos parte de esta dissertación tipo defensa, que es muy, muy interesante, porque, vamos a verlo, hecho 26, porque Pablo aquí, ¿qué es lo que hace? Él resume de una bella manera la misión de Pablo, que fue lo que Jesús le dijo en esa aparición, del camino a Damasco. Hecho 26, por favor, y versículos 15 al 18.

Vamos a leer, hecho 26, versículos 15 al 18. Son las mismas palabras de Jesucristo, que aquí está comentándole Pablo al rey a Gripa, y que registra el médico Amado Lucas, escritor de la gran parte del libro de los hechos de los apóstoles. Versículos 15 al 18, yo entonces dije, ¿quién eres tu señor? Y el Señor dijo, yo soy Jesús, ¿a quién tú persigues? ¿Me recuerden así que Pablo iba a buscar a cristianos?

Adamásco iba con las cartas para encerrarlos, para darles muerte. Entonces aquí se aparece Jesús, y le dice, yo soy Jesús, ¿a quién tú persigues? Versículo 16, pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librandote de tu pueblo y de los gentiles a quienes ahora te envío. Y el versículo 18 dice, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban por la fe que es en mí, en Jesús, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Es el resumen más completo, preciso y bien puesto, que en este caso fueron las palabras de Jesús, que podemos ver el resumen de la misión de Pablo. Es realmente impresionante la misión que se le pone en los sombros a Pablo en este momento. Dejando asentada esta claridad misionera del apóstol Pablo, ahora sí me gustaría emprender el viaje. Después de la defensa del Rey Agripa, y vamos a ver aquí, vamos a estar leyendo casi todo el capítulo 27, y vamos a ir por fragmentos. Todo comienza en el capítulo 27 del libro de los hechos. Y vamos a leer el versículo 1.

Si me acompañan, por favor, pusimos toda la parte de los antecedentes de cómo era la situación de Pablo, y al final aquí, entonces el Rey Agripa y Efes, perdón, Festo, dicen en realidad, no tenemos nada de que acusarlo. Y entonces aquí en el versículo 1 dice cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, es decir, Roma, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio de la compañía a Augusta. Aquí comienza el viaje, del cual nosotros vamos a ir relatando.

Y cuando hemos escuchado, cuando hemos leído algunas veces incluso este viaje en particular de Pablo, lo imaginamos solito, que está en este barco. Pero la verdad es que no fue así. Obviamente habían presos. Estaba el centurión, estaba el patrón del barco, que era el comerciante, estaba el capitán, los soldados romanos. Pero Pablo tuvo dos compañeros, quienes fueron el médico amado Lucas y también Aristarco, un varón tesaloniscense. Esto lo podemos ver porque Lucas, el prolijo autor del Evangelio de Lucas, que lleva su nombre y de gran parte de los hechos de los apóstoles, se suma al relato como parte del viaje.

Leamos el versículo 2. Ya leímos el 1 que dice Aviamós de navegar para Italia. Y en el versículo 2 dice, y embarcándonos, fíjense que se incluye, en una nave adramitena, que iba a tocar los puertos de Asia. Sarpamos estando con nosotros a Aristarco, Macedonio de tesalónica. Entonces, los tres personajes que podríamos decir de la Iglesia que se subieron a esta embarcación. Eso está en el versículo 2, de hecho, en 27.

Entonces, embarcándonos, ya se iban entonces a tocar los puertos de Asia, el Asia menor. Y estaba Aristarco, Macedonio de tesalónica, junto con ellos. Pero, un aspecto importante del contexto de este viaje, es que, ¿en qué época del año se llevó a cabo? Porque la época era la salida del año, la época otoñal, en la cual se llevó a cabo este viaje. En la época otoñal era complicado navegar en el mar Mediterráneo, porque había muchos vientos contrarios. Vamos a ir viendo el relato. Recordemos, más adelante lo vamos a ver, pero hay una mención interesante sobre el ayuno, entre comillas. Que sabemos, y entendemos que es el día de expiación, que se produjo en este viaje de Pablo.

Pablo le tocó estar en un barco a la deriva, en plenas fiestas otoñales. Pablo, Lucas y Aristarco estuvieron entonces arriba de un barco a la deriva, en plenas fiestas otoñales. Leamos el versículo 4. Vamos imaginándonos este viaje, que nos va a ayudar mucho a meternos en la historia y a sacar estas elecciones, que es la sabia de la palabra de Dios y que nos va a refrescar y nos va a alentar y ayudar.

Para ayudar versículo 4 y haciéndonos a la vela, desde allí navegamos a Sotavento, de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Para cualquier marino, navegar en contra del viento es muy difícil, porque en estricto rigor no se puede avanzar en contra del viento, como lo haría un salmón que nada en contra de la corriente, sino que sería en zig-zag, tratando de desplazarse en el menor ángulo posible, enfrentando ese viento contrario. Entonces, es una lucha para controlar la embarcación, para avanzar y para no irse a la deriva. Ese tipo de navegación se llama cuando se ciñe la embarcación, que se va haciendo una navegación en zig-zag.

Para tratar de avanzar algo, no necesariamente en contra, pero al menos en un ángulo lo más cercano posible en contra de ese viento. Entonces, no es algo fácil. Y aquí Sotavento es eso, en contra del viento. Y en contra del viento. ¿Qué pasa con nosotros en esta época del año?

Vamos a ir hablando de nosotros también al mismo tiempo que vemos la historia de Pablo, de Lucas y de Aristarco. Hasta aquí el otoño, que todavía no comienza, y que tenemos por delante la verdad es que no se ve muy prometedor. Esa es la verdad de las cosas. Ya hace rato que andan vientos contrarios y junto con ello debemos estar organizándonos para celebrar las fiestas a Dios.

Quizás haya por ahí algún desánimo, hay problemas, hay inconvenientes. Quizás queramos dejarnos a la deriva. A la deriva significa soltar todo y para dónde me lleva el viento. Eso significa a la deriva, técnicamente, en la jerga marina. Si creemos que las cosas andan mal, volvamos a la historia de Pablo por un momento para ver qué es lo que le sucede.

Vamos a hechos 27 nuevamente y vamos a leer versículos 6 y 7. Porque para Pablo el camino se le empezó a poner peor. Porque vino un segundo sotavento. Ya vimos el primero. Y en el versículo 6 dice, yallando allí el centurión una nave alejandrina, aquí se cambian de barco, que se atpaba para Italia. Recuerden que iba a ir a Roma, a Italia, a pelar al César. No se embarcó en ella. De nuevo se incluye Lucas, quien registra este relato. Versículo 7. Navegando muchos días despacio y llegando a duras penas frente a Nido, porque nos impedía el viento, navegamos a Sotavento de Creta, frente a Salmón.

Las cosas para esta embarcación no eran muy sencillas, no eran muy fáciles. Habían 276 personas en esta embarcación. Estos barcos podían tener incluso hasta 600. De todas maneras, 276 personas arriba de un barco creo que es un número bastante considerable. En medio de toda esta travesía es cuando leemos acerca de estos varones temerosos de Dios, que seguían considerando las fiestas santas de Dios, 28 años después de que Cristo había resucitado. Ya Jesucristo había resucitado 28 años antes, año 31. Y estamos hablando aquí el año 59, si se aquí bien la cuenta, más o menos. Y están guardando el día de expiación. Hay mención del día de expiación. No hay pretexto para no haberlo guardado, a pesar de que estaban en esta situación tan extrema. Creo que nadie nos ha tocado guardar una fiesta en esta situación. Preso, casi naufragando, azotamento. Veamos el versículo 8 y 9, dice, y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de la sea. Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba. Recuerden, ayuno, a donde nos posicionan en las fiestas otoñales, otoño en el Mediterráneo, es peligroso navegar. Habían fechas que se decía, usted no navega de noviembre a diciembre o parte de enero, creo, porque ya los vientos son demasiado terribles, que es la parte del invierno. Entonces aquí entrando en el otoño estaban todos estos vientos, y era muy difícil la navegación, como lo está describiendo aquí, y estamos en la época de las fiestas de otoñales. Pasado el ayuno, está hablando de la fiesta de expiación del Yom Kippur.

Y estos hombres entonces, en plena situación circunstancial, estaban guardando las fiestas santas de Dios. Y si hablamos de expiación, también debemos hablar de trompetas, también debemos hablar de tabernáculos, debemos hablar del octavo día. Estas fiestas estaban en este contexto de esta embarcación y de este viento contrario. Este simple detalle nos coloca en medio de una situación adversa con circunstancias extremas, que podrían funcionar muy bien como excusas para no guardar las fiestas.

Si nos ponemos en esa embarcación, podríamos decir, yo no voy a guardar la fiesta en este barco. Yo tengo que tocar tierra, yo tengo que comer, yo tengo que estar libre. No puedo guardar la fiesta en este momento de peligro, pero aquí están las fiestas. Esa es la perspectiva que tenemos que ver en este viaje de Pablo, de Lucas y de Aristarco y de todas las otras almas que iban arriba de este barco. Lo cierto es que no se comparan nuestros problemas de este mundo de hoy con este viaje de estos tres hombres y toda la embarcación.

Esto nos da para reflexionar y pensar. ¿Alguna vez estamos tan cómodos? Que no nos damos cuenta de lo cómodo que estamos. Esa es la perspectiva y la comparación que son las lecciones que tenemos que sacar de este cuento, de esta historia. Sigamos con ella, sigamos con la historia. Hasta aquí que vimos habían enfrentado dos viajes peligrosos. A Sotavento, de Chipre, Amira y de Creta a Buenos Puertos. En ambos trayectos la situación no fue fácil. Vamos a leer ahora el versículo 10 de este mismo capítulo 27.

Vamos a ver lo que empieza aquí a relatar de Pablo. Pablo les dice en el versículo 10, Barones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida. Aquí están posicionados a punto de sarpar en este lugar que estaba pasando el tiempo, en este lugar que se llama Buenos Puertos, en la isla de Creta. Y entonces dice, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no solo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. Y versículo 11, pero el centurión daba más crédito al piloto, al capitán, y al patrón de la nave, al comerciante que alquila este tipo de embarcaciones.

¿Qué a lo que Pablo decía? Versículo 12, y siendo incómodo el puerto para invernar, buenos puertos, para dójico es buenos puertos, pero era incómodo para ellos, la mayoría acordó sarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, Puerto de Creta, que mira al Nordeste y Sudeste e invernar allí.

Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, elevaron anclas e iban costeando creta. ¿Quiénes iban en este barco? Más adelante, en el versículo 37, registra que eran 276 personas, las que estaban comandadas por principalmente el Centurión Romano llamado Julio, que había sido un buen Centurión, le había dado algo tipo de favor a Pablo. Lo vemos en el versículo 3, cuando dice que tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos para ser atendidos por ellos, en uno de los parajes.

Esta Centurión, llamado Julio, estas embarcaciones, como mencionamos un poquito atrás, eran alquiladas por los comerciantes, puesto que pertenecían al Imperio Romano, re indante. Y eran alquiladas por ellos, por estos comerciantes, para así transportar todo tipo de carga, materias primas, el trigo, el grano y también personas. En este caso, iban estos soldados custodiando a estos presos. Soldados romanos, muchos presos, el patrón, el capitán y el Centurión. El Centurión tomó la decisión final. Aquí, Julio, que había sido amable con Pablo, aquí no prestó atención a Pablo, al Consejo del versículo 10, y se apoyó en quien?

En el patrón de la nave, el comerciante y también en el capitán, que supuestamente serían, tal vez, los más expertos. Quizás no sabían que Pablo ya había naufragado y que también tenía bastante sabeduría. Y les fue incómodo quedarse durante el invierno en buenos puertos. Entonces aquí dice la escritura que sintieron una brisa del sur, una brisa sureña. Levantaron las anclas y pensando que ya todo iba a ser favorable.

No escucharon a Pablo. Mal que mal estaban apurados en llegar pronto, porque llegando podían cobrar, podían cumplir la misión los soldados. Al soldado romano no le gustaba andar en el agua, quería estar siempre en tierra. Entonces nadie quería estar en este proceso de esta navegación. Había muchos intereses involucrados. Nadie quería perder tiempo. Entonces ya no estamos hablando del otoño, estamos hablando más de lo que se acercaba del invierno, fecha en la cual era todavía mucho más peligroso navegar. Estamos hablando del otoño, ya estamos acercando al invierno. Y aquí era casi mandatario, mandatorio, que no había que navegar.

Entonces estamos acercándonos a ese tiempo más peligroso. Pablo sabía que tenía que llegar a Roma, pero lo vemos como un hombre sensato, equilibrado, y que no tentaba a Dios. Porque Pablo podría haber dicho, varones, vámonos, Dios nos va a cuidar en este viento del norte, en estos vientos contrarios. Pero nos vemos que Pablo se manifiesta de esa manera, dice, no sean necios, si salimos de aquí, vamos a morir, y todo se va a perder. No lo escucharon. No escuchar a Pablo fue como decirle, ¿y quién eres tú para opinar?

Si eres un preso. ¿Quién eres tú para tomar decisiones? Este error lo pagarían muy caro. Porque esta navegación se fue costeando la isla de Creta, y llegaron al último punto occidental, antes del mar abierto, por el cabo Matala. No les tengo un mapa hoy día, pero todas las bibles tienen un mapa de esta zona mediterránea.

Entonces, fue cuando la embarcación se enfrentó a lo peor. Habíamos visto los dos vientos contrarios, estaban en buenos puertos, vieron un viento sur, sintieron un viento sur, dijeron, vámonos, y Pablo les dijo, nos va a ir mal, no es época, quédmonos acá, y no le hicieron caso. Aquí es cuando fue la peor experiencia que esta embarcación sufrió, cuando empezó a navegar, a salirse de esta isla. Y no fue un kraken, sino que fue el Euroclidón. ¿Qué es el Euroclidón? ¿Lo han leído? Dejemos ahí ese nombre un poco extraño y vámonos a hablar otra cosa mientras tanto. Nos queda esa palabra, el Euroclidón. ¿Le ha pasado alguna vez que las cosas se ven mal, las cosas no están resultando, y de repente viene algo peor que lo anterior y lo va incrementando todavía? Yo creo que todo nos ha pasado, eso es muy humano. No sé, incuntancias, algunas veces que uno piensa que está todo el mundo como fabulada para que uno le vaya mal. A nivel individual, pero también creo que lo podemos ver a nivel mundial.

No sabemos hasta qué punto este año va a empeorar la situación mundial. No sé ustedes, pero pareciera ser que como un juego de dominó, evento tras evento, se van sumando y se van empeorando las situaciones anteriores. Si no es el virus, son los políticos, si no son los políticos, son los derechos humanos, son las protestas, son los incendios, son los avances tecnológicos, son las leyes que se firman sin preguntarle a nadie. Es una cosa tras otra que va avanzando. Mis hermanos, entendamos que este mundo nunca va a ser el mismo después de este año. Este mundo no va a volver a lo que éramos el año pasado, en diciembre, en enero. No va a volver a ser el mismo. Yo estoy seguro de eso. Ha estado cambiando muchísimo este año. Ya cambió en sus bases. Podríamos decir que se movieron las placas tectónicas de este mundo, simbólicamente hablando. Y la energía disipada ha removido una cosa tras otra. Sólo Dios sabe cómo va a terminar este año y sólo Dios sabe cómo va a comenzar el 2021.

Volvamos al relato. En todas partes del mundo creo, creo, que hay un dicho que todos nos sentimos familiarizados. En Chile se dice el mismo dicho que en Tabasco, por ejemplo, cuando lo escuché me llamó la atención, está norteando. Viene la lluvia. Viene un aguacero. Viene la tormenta. Está norteando. Viene viento del norte. Esto fue lo que le pasó a esta embarcación de Pablo. El Euroclidón, ¿qué son? Es un viento fuerte, un viento occidental de Euro y un viento del norte, Clidón.

Son vientos del occidente y del norte. La suma de estos vientos era el terrible Euroclidón. Una furia de la naturaleza que ninguna embarcación podía enfrentar. Este fue el tercer golpe que tuvo la embarcación. Habíamos hablado de esos dos vientos contrarios y ahora viene la tercera, que fue la peor. Hechos 27-14 al 20. Leamos aquí este relato.

Yo me lo voy imaginando cada vez que lo leo. A mí me gusta mucho esta parte de la historia. Es un registro fabuloso. Versículo 14 en adelante. Pero no mucho después. Dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón.

Y siendo arrebatada la nave y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. La lucha fue bastante dura aquí. Y habiendo corrido a Sotavento de nuevo en contra de los vientos de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. El esquife es como un barquito auxiliar, como un bote salvavidas que carga estos tipos de navegaciones grandotas. Dice, una vez subido a bordo el esquife, usaron de refuerzos para señir la nave y teniéndote el amor de dar en la sirte, arrearon las velas y quedaron a la deriva. Las sirte son bancos de arena, son tierras moverizas, que cuando un barco encalla ahí ya no sale más. Entonces, estuvieron miedos de que esta nave estaba siendo movida para allá y para acá, por estos vientos huracanados norteños, por el Euroclidón. Entonces, ¿qué lo que hicieron? ¿Tenían temor de quedarse estancados? ¿Bajaron las velas? Y dijeron, vámonos a donde sea, pero vámonos de aquí, a donde el viento nos lleve y quedaron a la deriva. Eso es, a la deriva, quedarse para donde le lleve el viento. 18, pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar. Es decir, lo que llevaba la nave empezó a votar cosas. Ya la situación estaba bastante complicada. Ya no había capitán, ya no había un patrón, quizás ya no se sentían tanto los presos, ni los soldados estaban todos ahí, a la deriva. Y al tercer día, con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Es decir, ellos mismos empezaron a lanzar cosas al agua. Vancemos las cosas al agua para ver si eso nos ayuda a movernos mejor.

Empezaron entonces a liberar la carga para intentar controlar la nave. Versículo 20. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, ¿cómo seguían los marineros? Con el sol, con las estrellas.

Y no había sol, y no había estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. ¿Ya lo que venía mal de un principio con estos dos vientos contrarios? Fíjense ahora aquí que este es el punto más oscuro de la embarcación. Los agarró el Euroclidón y se los llevó a la deriva. El viento y el oleaje habían roto la nave, perdieron parte de su carga, y las velas, entonces, arreadas hasta abajo, con las velas arreadas, se dejaron llevar para no estancarse en las arenas moviditas. ¿No dejaba de llover? El cielo estaba oscuro, sin sol, sin estrellas, sin ninguna orientación alguna, y las esperanzas de salvarse como una ancla ya se habían hundido al fondo del mar.

¿Pero quiénes iban en esta embarcación? ¿Por qué no era una embarcación cualquiera? Iban tres varones temerosos de Dios, los que habían estado guardando las fiestas, como ya vimos.

A uno de ellos se le apareció Cristo, y le manifestó que la voluntad de Dios era que ellos serían protegidos.

Leamos el versículo 5 de la década, y el rey de los que se le dieron la encarga, que ellos serían protegidos. Leamos el versículo 21. Ya vimos el punto más oscuro de la historia, real, muy vivo para nosotros.

Aquí, en este mar afectado por el Euroclidón, este viento del nor occidente. Versículo 21 dice entonces, Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo, habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no ser par de creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. En otras palabras, se los dije, señores, ¿por qué no me hicieron caso? Sin embargo, el versículo 22 dice, pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. ¿Por qué esta noche ha estado conmigo el ángel de Dios, de quién soy y a quién sirvo? El ángel, el mensajero, Jesucristo, se habla aquí como el ángel. Diciendo, Pablo, no temas, es necesario que comparezcas ante César, y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tener buen ánimo, porque yo confío en Dios, que será así como se me ha dicho. En medio de este momento más oscuro que viene la esperanza en voz de este varón, que se pone de pie y les dice, ¿por qué no me escucharon? Bueno, no importa, ya estamos aquí y Dios nos va a salvar a todos. ¡Cobrat ánimo! dice Pablo. ¡Os exhorto a que se animen!

Entre otoño e invierno, que ya vimos en esta época que se incluyen las fiestas de salida de año, Pablo, sus compañeros y toda la tripulación estuvo protegida. Y esto me hace recordar sobre la protección que nos ha sido manifestada a nosotros en estos tiempos.

¿Cuántas historias hay del Grupo de la Iglesia de Dios que se ha reunido en un lugar para celebrar la fiesta de los tabernáculos? ¿Cuántas historias que dicen, mira cómo pasó todo? Feralmente un milagro. ¿Cuántos huracanes convertidos en una simple lluvia en estos casi 10 años que estuvimos en Puerto Vallarta? Contraviento y marea se han realizado con éxito en todo el mundo cada año en las Fiestas Santas de Dios. ¿Cuántos jefes de trabajo enfadados que no quisieron dar el permiso para guardar la fiesta y que al regreso algo pasó que cambiaron de parecer y recibieron con alegría al empleado o encontró un trabajo mucho mejor después? Contraviento y marea muchos han puesto a Dios primero. ¿Cuántos accidentes durante las fiestas que por obra milagrosa no cayeron en desgracia?

Aquí en México, años atrás, un vehículo cargado con los implementos para la fiesta, que llegaba un par de días antes, se volcó. En este viaje entre Ciudad de México y Puerto Vallarta, que son como 12 horas, este vehículo que viniera cargado con todos los implementos para la fiesta se volcó en la peor esquina del camino. ¿Qué pasó? Había algo en el piso, en la carretera, algo lo hizo derrapar. Se perdió el control del vehículo y el conductor sintió que le tomaron el volante y le pisaron el freno con fuerza. Ese es el testimonio del conductor. Y fue dirigido, el vehículo, que era una camioneta grande, fue dirigido hacia la única barrera de contención que había en esa esquina y el auto fue literalmente cocido a lo largo entre el chasis y la barrera para contener el vehículo y que no se cayera el barranco. En la única barrera que había en esa esquina, el auto cayó ahí, el vehículo cayó ahí y literalmente la defensa lo coció para que el auto no se moviera de ahí con esa fuerza que venía. Por eso que no se cayó el barranco y no fue algo que lamentar. Nada se estropió, todo llegó a tiempo y funcionando porque también vi una persona que los vio y les dijo yo me llevo los equipos a Puerto Vallarta y dijeron bueno, señor, lléveselo. Y llegó todo al hotel y todo empezó en el día. Las personas tuvieron un par de machucones en sus cabezas que eran dos y la fiesta comenzó.

¿Cuántas muertes se han evitado en torno a estas fiestas? Mi hermana muy pequeñita pudo haber muerto en una fiesta de tabernáculos ahogada en el lago. Pero un ángel que ella todavía recuerda la tomó de la mano y la cruzó por todo el bosque hasta donde estaba toda la iglesia cenando. Son eventos reales que suceden durante las fiestas. ¿Cuántas cosas más han sucedido que hemos experimentado y cuántas otras que no hemos visto?

Y estas cosas que son tan buenas, que son de protección, que vemos la mano poderosa de Dios y protectora, no son solo para la gente de la iglesia, sino para quienes están alrededor de la iglesia, alrededor del campamento de la iglesia, porque ellos también son bendecidos, tal como la tripulación de Pablo, porque nadie perdió la vida. Se podrían haber ido en este barquito de salvavía a los tres y todos los otros soldados y presos que se mueran. Pero no sucedió eso. Nadie perdió la vida. Es como lo que pasa cuando vamos a la fiesta y el lugar que nos recibe dicen, estamos tan felices de que vengan ustedes, como que todo florece cuando estamos aquí de fiesta con ustedes. Y la gente se pone feliz y hay bendiciones en esos lugares que nos reciben. Entonces imaginémonos a Pablo con un gran huracán a sus espaldas, cuando él se pone de pie, entre medio de todo este Euroclidón, y nos dice a todos, pero ahora os exhorto a tener buen ánimo.

Todo lo malo va a pasar. Yo confío en la palabra de Dios. A mí me lo dijo, yo sé que va a pasar, dice Pablo. Nadie va a perder la vida aquí. Entre medio de ese viento y marea, entre medio de esa situación tan complicada que estaban a la deriva, ¿cómo este hombre pudo haberse puesto de pie de haber dicho estas palabras?

La confianza de Pablo no flaqueó. No era en él, sino que era en las palabras de Jesucristo, que le dijo, Dios los va a salvar.

Por eso no tengamos dudas que los millares de ángeles de Dios estarán acampando con sus hijos este año, cuidando y protegiendo su manada pequeña durante estas próximas fiestas.

Ya sea un grupo de, como antiguamente se habla, de 10.000 personas se reunieron en los Estados Unidos para celebrar la fiesta de los teodornáculos en el año 1900.

Bueno, ese no es el caso de hoy, pero tal vez, si no somos 10.000 personas, quizás hayan 20.000 grupos de 2 personas por decir un número para jugar con los números. Dios no nos deja. Este año Dios ha puesto su nombre en varias casas, en varias cabañitas, y todos estos lugares se estarán protegidos por Él, porque vamos a guardar sus fiestas.

Y espero que lo creamos, así como Pablo, con ese templo, nos animó, con estas palabras que nos llegan hasta hoy, que entendamos qué estamos haciendo. Esto no son unos días de no trabajar. Son días para celebrar una fiesta de Dios que nos ha invitado.

Yo espero que este extracto de la vida de Pablo nos ayude a poner en perspectiva que no importa dónde nos encontremos. Dios nos va a proteger contra viento y marea. Debemos hacer nuestra parte. Debemos ser precavidos. Recuerden, Pablo nos dijo, vámonos, vámonos al Euroclidón. Dios es el dueño del clima. Pablo dijo, quédense aquí. No sean, piensen, ¿no? Hay que pensar las cosas bien. Debemos hacer nuestra parte y debemos este año guardar los sábados semanales, como lo hemos venido haciendo, y también anuales. Nos deben ser interrumpidos. Contra viento y marea debemos llevarlo a cabo. De la mejor manera que podamos. Debemos animarnos. Debemos exhortarnos de lo que estamos haciendo aquí. Como conclusión, puede leer el capítulo 27 del libro de los hechos. Por favor, lealo. Lealo quizás mientras comen. A mí, como les digo, me entretenía mucho esta parte del cuento, del relato, de la historia de Pablo, con Lucas y Aristarco. ¿Y cómo termina hasta la isla de Malta? Porque el viaje comienza en Cesarea, en la parte de la costa. No a Cesarea de Filippo, que estaba a la forza del Montermón, como lo vimos unas semanas atrás, sino que la parte costera de Cesarea, donde estaba Sidón. De ahí partieron. Se pueden buscar los mapas y ver toda la ruta. También pueden complementarlo. Hay mucho más de tiran en el internet. Y esta historia de este naufragio de Pablo tiene todavía muchos más detalles. Que me gustaría que los leyeran. Porque una vez que este hombre se manifiesta lleno de fe y de confianza en Dios, ¿Qué pasa con los marineros? Deciden salirse del barco. Y deciden entonces dejarlo solos. Los marineros. Y Pablo les dice a los soldados, soldados, oigan, arreglense con los marineros. Entonces, se le empezaron a hacer caso a Pablo. Miren, qué curioso. Y así cortaron los amarros de los botes salvavías para que no se arrancaran en estos botecitos. Luego Pablo les anima a que comieran algo de pan. Porque sí, a 14 días que no comían. Porque estaban tan preocupados con esta ventisca que no comían nada. Entonces, Pablo pide la bendición sobre ese pan.

Entre medio de toda esta situación, dan las gracias. ¿Cómo ha sido esa oración de Pablo? Para allá y para acá. Todos mojados, todos gritando. Ahí está Pablo orando. Entre medio de esta ventisca y de la edad las gracias a Dios por ese pan. En pleno Euroclidón. Luego se atascan cerca de la playa. Querían los soldados dar muerte a todos los presos. ¡Oye, si no están escapando los muertos, mateo a todos los presos! Y Julio, el centurión que había caído en Gracia con Pablo, dice, no, no, no. Porque Pablo, yo no quiero que muera a Pablo. Fíjese cómo empezaron a valorar a Pablo. Y el capítulo termina cuando llegan a la isla de Malta, una isla al sur de Italia. Entonces empiezan ya más cerca de Roma. Ahí termina la historia. Leamos aquí el versículo 42 y 44, que son los últimos versículos del capítulo para ahí terminando. Versículo 42 al 44, de hecho 27, dice, entonces los soldados acordaron matar a los presos para que ninguno se fugase nadando. Pero el centurión, Julio, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros y saliesen a tierra. Y los demás, los que no sabían nadar, los que querían salvarse, fíjese cómo llegaron. Parten tablas, parten cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron soledad. Todos se salvaron saliendo a tierra. Algo muy agónico. Y llegaron en pedazos a la costa. Pero Dios cumplió su palabra. Y Pablo la creyó. Llegaron a tierra todas las almas, las 276 almas. ¡Ay! Es que no eran parte de la iglesia. Bueno, para que veamos cómo Dios trabaja con su misericordia, se siente su manto de misericordia sobre los lugares en los cuales estamos. Pablo cumplió la misión que leímos, que Jesucristo le dijo en el camino Damasco. Y la cumplió frente a todo tipo de circunstancias adversas. Hay muchos otros latos de Pablo. Y si bien es cierto, nuestras vidas no pueden ser comparadas con la de Pablo, ni con la de Reistarco, que eran los tres que estaban. Aquí podríamos decir de la iglesia en este barco. Estos tres varones iban a bordo de la nave que nos ofragó. Sí podemos extraer y quedarnos con esta gran lección de que Dios ayuda y protege a sus hijos. E incluso a quienes están con ellos. A pesar de que el viento sea contrario, a pesar de que venga un euroclidón, a pesar de no ver la luz del sol ni las estrellas, a pesar de estar empantanado o incluso a la deriva. Nosotros también tenemos una gran misión el día. ¿Saben cuál es esa misión? Perseverar hasta el fin. Esa es nuestra misión. Se siente cansado, fatigado, cansado de las noticias que estamos aquí empantanados. ¿Yo sí me he sentido así? Claro que sí. Todos. Le damos para finalizar el siguiente verso y se los voy a leer en la versión Biblia-Lenguaje sencillo. Se los voy a leer yo, que es Isaías 40 del 27 al 31. Y se los voy a leer entonces en esta versión Biblia-Lenguaje sencillo. Anoten la escritura y se las voy a leer para que no perdamos tiempo en finalizar este mensaje con esta escritura final. Versículo 27 hasta el 31 de Isaías 40. Pueblo de Israel, ¿por qué te quejas? ¿Por qué crees que Dios no se preocupa por ti? ¿Tú debes saber que Dios no se cansa como nosotros? ¿Debes saber que su inteligencia es más de lo que imaginamos? Dios les da nuevas fuerzas a los débiles y cansados. Los jóvenes se cansan por más fuertes que sean, pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse. Buenas tardes a todos.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.