La Palabra de Dios es sumamente profunda y en cada lectura que damos puede enseñarnos nuevas lecciones sobre cómo Dios trabaja con la humanidad. ¿Sabemos todo acerca de la preparación para la Pascua?
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Y ahora sí estoy lito para el sermón de hoy día, y tal como se mencionó, que la Pascua está solamente a un mes, la noche del 31 de marzo, y la Biblia nos dice que debemos prepararnos espiritualmente para celebrarla. No es una ceremonia hueca, no es algo mecánico, no es cuestión de ir, sino de internamente estar preparado, porque Dios mira el corazón y ve si nosotros realmente nos preparamos para ello. Y por eso, obviamente, los mensajes durante este mes, muchos de ellos van a cubrir la preparación que tenemos que llevar a cabo. Y la Biblia es tan profunda que siempre puede ofrecer una perspectiva nueva de la preparación, para que no sea, ¡ay, aquí venimos otra vez! ¡Lo mismo! ¡El enfoque! ¡No! Esto es como un diamante con tantas facetas que siempre hay un ángulo nuevo, que uno puede prepararse viendo en particular esa faceta, ese ángulo, y así siempre es refrescante. Es como un plato nuevo que uno puede disfrutar. Y a mí siempre me impresiona ver cuántos hallazgos científicos terminan respaldando a la Biblia. Por ejemplo, un famoso psicólogo norteabricano William James del siglo pasado, dijo una vez, el mayor descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas al modificar sus actitudes. Esto es lo que la psicología descubrió en el siglo pasado, que uno puede cambiar su forma de actuar cambiando la forma de pensar, que nada está fijo, nada está escrito en piedra. Uno puede modificar sus pensamientos, sus actitudes, y eso es algo muy importante. De hecho, cuando yo leí esa cita en un libro que acá también tienen de Dale Carnegie, que se llama Como Ganar Amigos, Enfluir sobre Personas, y ahí mencionó esa cita. Y mencionó como uno no es esclavo de sus pensamientos, que es algo automático. No, uno es dueño. Uno puede cambiar su actitud y pensamiento si uno realmente lo quiere. La actitud es simplemente un patrón de pensamiento dominante en una persona que se manifieste en su conducta. Eso es lo que es la actitud.
Y para mí fue muy importante porque me di cuenta que mi vida no dependía solo de las circunstancias, al redorneo. Dependía cómo yo enfoco en esas circunstancias. ¿Qué voy a hacer con ellas? ¿Me voy a dejar de plomar? O voy a decir no, ni voy a pensar en forma positiva, esperanzados en lo que Dios puede hacer por nosotros. Y así vemos que hay personas que se desploman ante alguna desgracia y hay otras que superan y mejoran sus vidas a través de lo que aprendieron.
Entonces uno puede cambiar su actitudes y pensamientos porque tal como se ha descubierto en la neurociencia, que es el estudio del cerebro y como opera, que no es algo fijo.
Ese cerebro que pesa menos de dos kilos y sin embargo es algo muy plástico, muy maleable, que uno puede formar los surcos por donde los pensamientos y las acciones, el comportamiento, se lleva a cabo.
Nosotros somos el que moldeamos ese cerebro y la mente que Dios nos dio al respecto.
Y para la juventud es tan importante darse cuenta de eso, que uno dice, no, yo soy así, yo nunca voy a poder cambiar. No es así. Y eso, la ciencia misma ha descubierto que sí se puede cambiar y voy a aplicarles un poco detrás de esto. Es vital que los jóvenes aprendan lo que Pablo dijo en Filipenses 413. Filipenses 413 dice, todo lo puedo, en Cristo que me fortalece. Entonces, no dice, algo puedo, todo puedo en Cristo, no en mí mismo, solo, sino en Cristo, que Él me va a dar las fuerzas para canalizar mi pensamientos y actitudes.
Te acuerdo como Dios quiere que sea, se lleva a cabo. Ahora, en el siglo pasado, e inclusive el siglo anteriormente, bajo la influencia de Carlos Marx, el originador del sistema de socialismo y comunismo, por ahí por el año 1850, también Carlos Darwin, con la evolución, que decía que somos nosotros monos inteligentes, solamente somos criaturas, y que prácticamente todo ya está determinado por nosotros. Es cuestión de acciones que son gobernados por una mente que tiene solamente un instinto que fuerza a la persona a hacer ciertas cosas. Tenemos también a Sigmund Freud en la parte de psiquiatría y psicología, que él también dijo que el ser humano está condenado por todos sus complejos y que es algo que tiene que eliminar la culpa de las acciones malas. Por eso hay un chiste de una persona que tenía un vecino y que cuando sacaban el tarro de basura, el vecino empezó a patear esos tarros de basura. Así que él llegaba y se encontraba con los tarros de basura, con la basura en la calle. Y bueno, el hombre queriendo ser amable, no hacer tanta enemistad con el vecino, dice, mira, yo tengo un amigo que es psiquiatra, he enseñado la forma de Freud, y quiero que tomes varias clases y yo voy a pagar por ello, porque yo no quiero que estos tarros sigan siendo pateados por ti. Entonces ahí estuvo como una semana tomando el curso, y después llegó el día de la basura y salió, y ahí estaban, votado otra vez los tarros de basura. Así que va el vecino y dice, mire, todo el dinero que gasté hablaste con un psiquiatra, esto no ha servido a nada, y el vecino dice, no, no, sí, me ayudó, porque antes, cuando yo pateaba la basura, me sentía culpable, pero ahora ya no me siento culpable, porque ve, yo dice, no, hay que borrar la culpabilidad, y eso obviamente ha causado muchísimos problemas en la sociedad, la gente culpa todo menos a uno mismo por los problemas. Y así es como entonces, en el siglo pasado, también con el psicólogo B. F. Skinner, que dijo que el ser humano está predeterminado, ya todo está dicho, y también Richard Dawkins, que fue otro que siguió a Darwin, ellos han engañado a la humanidad, haciéndoles creer que el Libra al Bedrío y la Consciencia son solo una ilusión, porque ya estaba todo determinado de antemano por la materia de los átomos, pues ellos creen que eso es lo único que existe, y es una teoría llamada materialismo.
Y tenemos muchos de los profesores en las universidades, son materialistas, creen que lo único que existe en este universo, aquí en la Tierra, es la materia, lo físico, no hay nada espiritual.
Sin embargo, a pesar de todo, este camino trazado por Marx y Darwin y Freud y todo, ¿qué? Turo como 150 años, pero hoy día Freud ya fracasó, porque la psiquiatría tuvo que cambiar las normas, porque no funcionaba, como pensaba. La teoría de evolución está en crisis, y también el sistema comunista, socialista. Todavía no hemos tenido un sistema socialista con éxito en el mundo. Todo termina antártico temprano, con este sistema humanista que se desciende, y siempre primero se parte con ese liberalismo moral, y se llega entonces al liberalismo de la sociedad. Entonces, por ahí, no es por donde la Biblia dice que tenemos que repetar las leyes de Dios, su camino. Y así es como hay científicos en un libro que se llama El Cerebro Espiritual de este neurólogo Mario Beuregard, y él se autodenomina un neurocientífico no materialista. Entonces él no se suscribe a estos otros, y él habla, durante muchos años, los neurocientíficos creyeron que el cerebro humano adulto estaba esencialmente fijo, como que ya todo estaba determinado, y se no cambiaba, ni podía cambiar, como tampoco una bola de billar puede cambiar de lo que es. Dice, y también enseñaban que las neuronas individuales no se regeneraban, algo que hoy día sabemos que es falso, que sí se pueden regenerar.
Y dice, en este sistema tan cimentado, ciertos programas mentales simplemente se ejecutaban una y otra vez, como si el cerebro ya está preprogramado, y eso es lo que le dicen, bueno, yo no puedo hacer otra cosa, así es como nací, así es como yo soy, y eso no es cierto. Uno puede moldear sus pensamientos, sus actitudes, lo que uno es.
No obstante, dice este neurocientífico, en los últimos años, los neurocientíficos han descubierto que el cerebro adulto es en realidad muy maleable, como la macía. Si los sistemas neuronales reciben mucho tráfico, porque parece que los neurones son las células que controlan aquí la forma en que uno lleva a cabo las cosas, el cerebro se envía las señales a través de estos neurones, entonces aquí dice que si los sistemas neuronales reciben mucho tráfico, crecerán. Entonces son como ramas que si uno piensa mucho en esto, constantemente, ahí es donde se ramifica. Pero si deja de pensar en eso, dejan de multiplicarse y se pueden hasta achicarse. Lo que eran esos pensamientos y hábitos y todo se achica. Esto es lo que dice aquí. Dice, si reciben poco tráfico, se mantendrán igual o se reducirán. Podemos cambiar los patrones neuronales de nuestro cerebro al hacer algo constantemente. De nuevo, esto se ha demostrado. Mediante experimentos incluso se utiliza en tratamientos psiquiátricos para el trastorno obsesivo compulsivo. Personas que tienen ese tipo de manía y piensan que están siempre así, hay un tratamiento que tiene que ver con cambiar el enfoque de pensamientos y ahí es donde las neuronas se multiplican. Y la persona ya no tiene esa obsesión que tenía antes, por la limpieza, por una compulsión grande. Y así es como el cerebro forma sus surcos a través de esas neuronas que se van alineando y lo puedo aquí dar un ejemplo, por ejemplo, cuando mi esposa hace tortas y toma un cuchillo y se va cortando y por ahí se hace el surco porque la torta es suave y blanda y así es como uno hace en lo que uno enfoca más es donde se va ahondando ese surco. Y entonces, en forma natural, los pensamientos van de esa manera. Pero no tienen que ser así. Lo que se ha descubierto es que uno puede rellenar ese surco y abrir otros de acuerdo a sus actitudes.
En la Biblia nos habla de que el ser humano es un ser con libre albedrío que significa él es el que escoge el destino en que va a llegar por la forma en que uno encamina y encausa los pensamientos y actitudes. Noten acá en Proverbios 23, versículo 7. Mucho gusto el pensamiento sabático que tienen y que yo lo he estado haciendo y empecé acá en Chile haciendo ese pensamiento y todavía tengo 24 años. Pasamos por todo el libro a Proverbios ahí con el programa que tenemos, que siempre lo entregamos. Ahí está el pensamiento sabático con un comentario bíblico al respecto. Pasamos por todo el libro a Proverbios, todo el libro de Ecclesiastes y ahora estoy en el libro a los salmos. Sigue un salmo y después exposición. Todo escrito. Eso le puede servir en el futuro porque eso está disponible para compartir.
Entonces, vamos al punto central de este mensaje, que debemos estar conscientes de que nuestros pensamientos y actitudes pueden cambiar y renovarse según la Biblia. Y está respaldado por esa teoría predominante de la neurociencia hoy día que los pensamientos y los hábitos no están fijos, sino que se pueden cambiar. Y por eso Proverbio 23.7 dice porque cuál es el pensamiento de la persona en su corazón, tal es él. Que significa que son los pensamientos, los pensamientos que forman esos surcos y que van a convertir a la persona en lo que piensa. Y por eso el problema principal es que uno puede tener buenos hábitos y tener esos surcos que naturalmente van de ese lado o malos hábitos y sin que uno se dé cuenta que los pensamientos ya tienen vías, sanjas, por los cuales pasan y producen una acción. Entonces la única manera a largo plazo es tapar esos surcos. No, como dice la Biblia, no darle cabida en su mente al diablo, a su forma de pensar, en la cosa de los frutos del Espíritu Santo.
En Hobb 32.8 nos dice Hobb 38, versículo 8, lo voy a leer. Hobb 32.8, en una escritura muy importante al respecto, dice, ciertamente Espíritu hay en el hombre y el soplo del omnipotente le hace que entienda. El espíritu del hombre es lo que trabaja, lo que llamamos la mente, que trabaja con el cerebro. Por eso hay esa dimensión espiritual unida a nuestro cerebro, que es un componente no material que tenemos, que trabaja, que nos imparte el entendimiento, el poder ser humano. La diferencia entre un delfín que tiene un cerebro más grande que el ser humano, pero no tiene el espíritu del hombre. Y por eso, opirá a través del instinto. Pero nosotros tenemos libre albedrío. Ese espíritu del hombre capacita al ser humano y hay un momento antes de que se lleve a cabo esa decisión de pensar de una forma. Hay un momento en que está suspendido ese momento en la vida de uno en que si uno decide, entonces se vuelve realidad. Pero hay múltiples puertas que siempre están. Una vez que uno decide, se cierran las otras puertas. Y entonces tiene que esperar a otra ocasión para la siguiente decisión que uno toma. Noten en Dr. Domio, capítulo 30, Dr. Domio, capítulo 30, versículo 19. ¿Acaso Dios le dijo a los israelitas? No pueden cambiar. Ya está fijo a todo lo que ustedes son. No lo dijo para nada. De Dr. Domio 30, versículo 19.
Dice, a los cienos y a la tierra llamo por testigos o contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte.
La bendición y la maldición. Escoge pues la vida para que vivas tú y tu descendencia, amándole a Eterno tu Dios, atendiendo a Su voz y siguiendole a Él, porque Él es vida para ti y prolongación de tus días, a fin de que habitéis sobre la tierra y a tu amor, el eterno, a tus padres, a Bram y Saki y Jacob, que le sabía de dar. Y Dios está siempre hablando de guardar sus leyes. De hecho, el hábito para guardar el sábado también es un surco que desarrollamos y luego se vuelve como segunda naturaleza. Y ya cuando se habla de un día de descanso, de compañerismo, de honrar a Dios, de despejar las preocupaciones que tiene uno, no hay que estar pensando en las cuentas que hay que pagar. Por eso tenemos los demás días. Que ya uno se acostumbra. Pero hay personas que cuando recién empiezan, ¡Uy, mira lo que voy a perder, no voy a ver mi partido de fútbol el sábado! ¡Ay, ya no voy a poder hacer esto y lo otro! Tienen el mundo, ¿ves? Que ya ese surco se había formado. Y hay que taparlo. Al no dejar esos pensamientos gobernarlos, durar en el tiempo, hay que apagarlos. No, por aquí no van a pasar mis pensamientos. Por acá sí. Así es como la vida tiene que ver con decisiones que escogemos lo que va a suceder en nuestras vidas.
Y llegamos aquí a lo que es el título de este sermón romanos, capítulo 12, versículo 1. Romanos, capítulo 12, versículo 1.
Dice Pablo, Romanos 12, versículo 1. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional, es decir, es la cosa lógica que debemos hacer. Dice, no os conforméis a este siglo, a esta sociedad de falsos valores, sino transformados. Y esta palabra transformados en el catalano es metamorfosis, que se usa para un proceso igual que una oruga, se convierte en una mariposa. Es la palabra una transformación, igual que nosotros, que antes de Dios éramos una persona, con Dios somos otra persona. Ya tenemos el Espíritu guiándonos. Dice, no, transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento para que comprobáis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. Es decir, estamos hablando de la renovación de nuestra mente, y especialmente ahora antes de la Pascua. Cuán importante es prepararnos y renovar nuestras mentes para ser más gratos ante Dios.
En una revista, como ya saben, siempre me ha gustado la ciencia, y antes de que Dios me llamara, estaba preparándome para seguir el camino de la medicina, pero nunca he dejado de fascinarme con todo lo que es la ciencia. Y en la revista de la norteamericana científica American, que es el norteamericano científico, así como se llama la revista, en la edición de noviembre de 2025, dijeron en este artículo que dice, investigadores del cerebro y la psicología están indagando en cómo comienzan los deslizamientos por la pendiente moral. ¿Y qué los mantiene?
Así. Es decir, ¿Cómo es que la gente llega a tanta maldad y crímenes y todo esto que se deslizan por esa pendiente moral y que los mantiene? Así. Entonces, lo que hemos hablado, los surcos cabados en el cerebro. Y al principio, podemos horrorizarnos ante la idea de mentir, engañar o herir a alguien. Pero, a medida que cometemos errores, una y otra vez, nuestros cerebros tienden a insensibilizarse. Verde la sensibilidad. Ya no sienten el problema, como esa persona con los tarros de basura. Sin embargo, esa bola de nieve moral, que son las tendencias que uno tiene, también puede ocurrir en la dirección opuesta.
Es decir, en forma positiva. Y se sorprendentemente, así como una habituación neuronal, que significa creación de hábitos, puede impulsar el colapso ético, por un lado, también puede impulsar las espirales crecientes de la virtud. Y debido a que nuestros cerebros se adaptan, no tienen esa misión a comportamientos repetidos, el movimiento de una dirección moral determinada puede persistir en el tiempo. Esto es el artículo, se llama la neurociencia de la moralidad.
Qué cambio desde el siglo pasado. Cuando estas revistas decían que no, que eso todo ya está predeterminado. Por la evidencia, por los experimentos, todos tuvieron que cambiar la forma de pensar estos neurológicos. ¿Alguien ha estudiado esto acá, de la neurología un poco? Sí, aquí hay, obviamente, tenemos una doctora entre nosotros que conoce bien acá al respecto. ¿Ahora bien? Sí, sabelita. La Biblia nos habla constantemente de esa lucha por determinar qué hábitos se arraigarán más profundamente en nuestros cerebros.
¿Para bien o para mal? Y Pablo describió esa lucha enterna que tenemos todos entre la mente y los deseos canales. En Galatas capítulo 5, versículo 16, Galatas capítulo 5, versículo 16, dice, digo pues, andar en el espíritu, hay que formar esos surcos y no satisfagáis los deseos de la carne.
Porque si uno los alimenta, ¿qué está haciendo? ¿Está refursando? ¿Están neuronas? ¿Están multiplicándose? Y va a ser mucho más difícil vencerlas si pase el tiempo. ¿No satisfagáis los deseos de la carne? El deseo de la carne es contra el espíritu y el del espíritu es contra la carne y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisierais. Entonces, esas jalones canales y todos son poderosos y si estamos débiles espiritualmente, ¿quién va a ganar?
Es como el cuento de un indiesito que vino a su abuelo y le dijo, abuelo, yo siento que tengo dos lobos dentro de mí. Un lobo malo para que haga las cosas mal y un lobo bueno que quiere que haga lo bueno. Abuelito, ¿cuál de los lobos va a prevalecer? Y el abuelo sabiamente le dijo, el lobo que tú alimentas es el que va a ganar. Y así es como acá también nos dice, no, esos deseos de la carne no se pueden alimentar. Dice, versillo 18, pero si sois guiados por el espíritu, no estáis bajo la ley, que significa la pena, lo que es la condena de la ley.
Eso es todo el término de la gracia de Dios que se suspende esa pena que está encima de nosotros porque Cristo pagó por los pecados de uno. Entonces aquí dice que ya no estamos bajo esa condena de la ley. Y se manifiesta, son las obras de la carne. Vamos a ver, todos estos surcos equivocados, adulterio, fornicación, inmundicia, lacibia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, erigías, envidias, homicidios, burracheras, orjías y cosas semejantes a estas, acerca de los cuales os amo en esto. Como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas que andan ahí con su cuchillito y aquí están abriendo estas zanjas, están ahí.
Mira, cada vez que lo hago, se va más profundo. Y uno no se cuenta que entonces más arraizado va a estar ese mal hábitat. Pero eso se puede borrar. Ese surco se puede tapar. Entonces, cuando el pensamiento quiere ir por allá, no está la zanja. No dura en el tiempo. ¿A dónde se va? Hay esta otra zanja que no está cavando. Todo lo que es bueno, todo lo que es puro, todo lo que es de buen nombre. En Filipenses, capítulo 4, versículo 8, dice, por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud de alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensar.
Eso es lo que es la lucha. Pero ¿por qué tenemos esa lucha? Porque yo no no va a entregar el premio si no hubo lucha. Es como una persona que dice, ay, yo no corrí en esta carrera del maratón, pero se para al final y dice, ay, yo quiero mi trofeo ahora. No, usted no hizo ningún esfuerzo, usted no se va a merecer esa victoria. Y por eso es que Dios habla aquí que hay una competencia dentro de nosotros. ¿Cuál va a ganar al final? ¿Qué va a prevalecer?
Entonces, esos son los surcos equivocados y noten que no todos son terribles. Hay cosas aquí que habla de celos. El celo es algo que uno puede tener, quizás nadie más sabe. Pero ahí está el surco. Ahí está el surco por donde van los pensamientos y, tarde o temprano, las acciones nos hablan también en vidias. Pero aquí son todo tipo de pecados. Dice versículo 22, más el fruto del espíritu. Ahora vamos a ver esos surcos buenos que debemos de cavar. Dice, es amor, gozón, paz, paciencia, venignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Esos son los frutos que cuesta tanto. Si alguien alguna vez ha tenido ahí un huerto, ya saben que para dejar que crezcan la hierba mala, la maleza, no cuesta nada. Eso ni siquiera tiene que regarlo. Y ahí van a aparecer todas esas plantas. Pero cuando necesita plantar tomates o cualquier otra... ¿Cuánto cuesta que se desarrolle? Si deja que la maleza siga junto, la maleza va a sofocar esa planta. Y yo me acuerdo tratando de tener mi pequeño huerto de tomates, y ahí le puse el fertilizante, lo regaba, ya después vinieron los insectos que invadieron esa zona. Después estuve yo acá con el problema de que no tenía suficiente fertilizante. Así que saqué en toda la temporada, saqué 5 tomates. Y yo le dije, mira, aquí están estos 5 tomates, Cati. Cada uno me salió 10.000 pesos. Así que vamos a comirlos con gusto. Sabes que prefiero comprarlos ahora, porque ya después no valió la pena de todo esto. Pero aquí está este punto que nos habla de que, igual que las plantas buenas, así son aquí los frutos de la Espíritu Santa. Pero las plantas malas no cuestan nada. Es como el agua que busca su nivel más bajo. Así que si uno se deja llevar, se va ahí por el lado de los deseos, las codicias equivocadas.
Vayamos a Segunda de Corintios 10, porque también esta escritura es muy importante. Segunda de Corintios 10, versículo 3.
Pasando versículo 3 dice, pues aunque andamos en la carne, somos físicos, no militamos según la carne.
Eso no es nuestra forma de ser, de militar y matar y hacer cosas con armas, como vemos en el mundo. Ahora, nosotros queremos nuestro país, apoyamos, somos buenos ciudadanos, pagamos nuestros impuestos, pero nosotros como Iglesia nos separamos de lo que es las armas y la milicia y todo eso. Pero sí apoyamos a nuestros soldados y ellos tienen una función, igual que nos dice en Romanos 13, que habla de estar respetuosos, pero como Iglesia ya estamos en Cristo, es una nueva vida. Y aquí dice, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son canales, no estamos hablando de pistolas o algo así, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Aquí hay otra analogía, como estos surcos que son como fortalezas que se arman, no quieren soltar a la persona. Y entonces dice acá, derribando argumentos y toda altivés que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, ese surco hacia Cristo, hacia los frutos del Espíritu Santo, el ejemplo que Cristo nos da, y tener nuestra mente enfocada y que corra naturalmente la mente hacia esas cosas, y que pasa con los pensamientos canales y rebeldes, y dice y estando prontos para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea perfecta. Si fica que madura espiritualmente.
En Romanos 13, versículo 14, otras hejituras clásicas, yo puedo llamarlas porque son claves para entender estos conceptos que estamos estudiando. Romanos 13, 14, y sesino vestidos del Señor Jesucristo. Y no proveáis para los deseos de la carne.
Los apetitos.
Esa es la forma que Dios quiere que nos preparemos para la Pascua que viene. Entonces, tenemos acá que tengo tiempo para una escritura más aquí antes de empezar con la conclusión. En Ezequiel 33, otra vez es una sección clásica para entender cómo funciona la mente del ser humano y cómo nos juzga Dios. Es siempre bueno repasar acá en versículo 10. Esta es la forma que Dios juzga a la persona.
Dice, Tú, pues, hijo de hombre, dí a la Casa de Israel, vosotros habéis hablado así diciendo, nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros. Y a causa de ellos, somos consumidos. ¿Cómo pues viviremos? Hay personas que están agobiados con culpa, con esta idea que ya... nada se puede hacer al respecto. Y Dios le dice, no es así. Diles, vivo yo, dice el Eterno, el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y que viva. Volveos, volveos, de vuestros malos caminos. ¿Por qué moriréis, o Casa de Israel? Y Tú, hijo de hombre, dí a los hijos de tu pueblo. La justicia del justo no lo librará el día en que se revelare. Hablando de revelarse contra Dios y Su ley, dice, todo lo que uno ha hecho, esos surcos que uno se ocupó tanto tiempo en el lado bueno. Si uno se cambia al lado malo, le servirá todo lo que hizo anteriormente. Y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare. Se empieza en el camino del pecado. Cuando yo dijere al justo, de cierto vivirás. Y el confiado en su justicia no lo librará el día que se revelare. Y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad. Y el confiado en su justicia hiciera iniquidad. Todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo. Esto siempre es una abertencia, que porque lo hemos hecho bien, las justicias no son como un tipo de cheque que uno después puede decir, no, dice, mira, aquí está el cheque Dios. Yo he hecho todo esto por ti, así que ahora ya elimina todo lo que yo he hecho malo. Aquí está el cheque. Dios dice, no, no es así. Dicen, sino que morirá por su iniquidad que hizo. Y cuando yo dijera al impío, de cierto morirás. Si él se convirtiere de su pecado e hiciera según el derecho y la justicia y si el impío recituyere la prenda de volviera lo que hubiera robado, una parte de los mandamientos y caminar en los estatutos de la vida, que son esos diez mandamientos, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. Entonces depende ahí, los surcos que uno forma, Dios dice, tarde o temprano, lo que determina. Uno puede borrar el pasado, los daños, una vez que uno sigue el camino de la justicia y a través del Espíritu Santo en uno trabajando con su espíritu del hombre y con su mente y cerebro, que se puede poner los surcos correctos y es mucho más fácil y uno tiene paz, porque por ahí corren los pensamientos en forma natural. Igual que en un río que tiene todos estos riachuelos y todo, que uno sabe se van a desviar por el lado correcto, esos pensamientos. Si uno ha tapado los equivocados y aquí continúa diciendo, no se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido, hizo según el derecho y la justicia, vivirá ciertamente. Y así es como dice B. 20, no es recto el camino del Señor, pueden decir algunos, pero Dios dice, yo o sucare o casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.
Nunca es demasiado tarde para arrepentirse. Y siempre uno debe hacerlo lo más rápido posible, antes de que se formen surcos tan profundos que ya no se pueden cambiar. Pueden llegar un momento, se llaman los pecadores no arrepentidos, los pecadores que no hay cambio. Y eso, como digo, es porque al final la persona no quiere cambiar, no quiere seguir el camino de Dios y del perdón, se vuelven pecadores incorregibles.
Noten acá, hay cinco herramientas espirituales que Dios nos ha dado para establecer esos canales correctos e invertamente y tapar los canales incorrectos. Primero, la oración. Estar listos para economizar los pensamientos durante el día. Pues es tan importante esa oración matutina, porque ahí se establece ese acercamiento a Dios, esa fortaleza de Dios, porque de qué sirve si uno anda sin cargarse espiritualmente y al final del día se despide de Dios antes de dormirse. No es en la mañana, antes de todo lo otro, cuando uno tiene que fortalecerse espiritualmente para estar canalizando bien lo que viene en el futuro.
El estudio bíblico es el segundo punto. Acuérdense que la Biblia es nuestro manual de instrucciones. Igual que uno tiene un texto, cuando estudia algo, el texto para cómo vivir es la Biblia. Esa es la que nos enseña, según Dios. Número 3, la meditación. Es pensar en estrategias para poder en práctica. ¿Cómo voy a resolver esto? Según Dios nos dice. Entonces, se forman estrategias apropiadas. La cuarta es el ayuno ocasional. A veces, esta es la única forma de resolver problemas enraizados. Hay que sacar la artillería pesada, destruir los pensamientos y malos hábitos. Y la quinta herramienta, busque Consejo Ministerial. Dios nos puso acá para ayudarlos, pero si no nos usan, están perdiendo una valiosa herramienta, espiritual. Por eso es que esta renovación de nuestra mente va a requerir el esfuerzo de toda una vida. Y nunca podemos darnos por vencidos. Como Cristo dijo en Apocalipsis 2, versículo 26, y al que venza, o sea, victorioso, y obedezca mis mandamientos, hasta el fin, haciendo las obras que me agradan, le daré autoridad y poder sobre las naciones. Esa es la Biblia amplificada. Dios está ofreciéndonos esos dos caminos, el camino de la bendición, de la obediencia, y el camino de la maldición y la desobediencia. Y nadie, salvo uno, determinará esa responsabilidad. No le echen la culpa a los padres, a la sociedad, porque uno puede escoger al fin de cuentas. Vayamos a Apocalipsis 21, Apocalipsis 21, versículo 7, Dice, el que venciere esa lucha, ¿cómo terminará nuestra mente? ¿Qué tipo de surcos tendremos al final de nuestras vidas? El que venciere heredará todas las cosas, dice, y yo seré su Dios, y Él será mi Hijo. Y aquí es la familia de Dios, quiere incorporarnos, quiere darnos esa naturaleza divina que podemos compartir esa familia de Dios con Dios Padre Jesucristo. Y aquí vemos lo que no lo lograron, lo que siguieron enraizados en la maldad y no queriendo el perdón de Dios, dice, versículo 8, pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fonicarios y chiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y a sufre, que es la muerte segunda. Eso son los pecadores incorregibles. Yo hará que nunca, nadie llegue a ese estado. Pero depende de nosotros.
Entonces, aquí tenemos varias cosas que debemos poner en práctica. Hay tres puntos acá, tres pasos que seguir. Primero, recuerden que nada está escrito en piedra. No estamos condenados a la impotencia. Nuestra mente y cerebro pueden renovarse, formando nuevos patrones y hábitos. Sin importar cuáles eran anteriormente los picados que teníamos.
Como nos dice en Galatas 6, 7 y 8, dice, Dios no puede ser mofalo, porque todo lo que uno siembra va a cosechar.
Y si cosecha, si siembra del Espíritu, cosechará espiritualmente. Y el cosecha de la carne, que siempre hay carne, también va a cosechar. Así que, cuanto más sembramos espiritualmente, más profundas serán las pías que se forman en nuestro cerebro, fruto del Espíritu de Dios. Por lo tanto, depende nosotros con la ayuda de Dios y no tenemos a nadie más a quien culpar cuando comparezcamos ante el Triunal de Cristo. Segundo paso, apunto, además recuerden lo que dijo Pablo en Filipenses 4.13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Él no dice aquí que Él lo hace todo, no, en Cristo. Y para finalizar, número 3, necesitamos mucha paciencia y perseverancia. Como dice en Santiago 5, versículo 7, la nueva Biblia para todos. Y se sean pacientes, pues mis amigos, hasta que venga el Señor. Observen cuán pacientes son los agricultores mientras esperan que sus tierras produzcan cosechas preciosas. Esperan pacientemente las lluvias de otoño y pimavera. Ustedes también deben ser pacientes. Mantengan sus esperanzas altas porque el día de la avenida del Señor está cerca. Así que comencemos a poner en práctica estos pasos. Según nos preparamos para esa próxima pascua.
Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.
Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.