¿Cuál es el precio por entrar al Reino de Dios? ¿Hay un precio siquiera? Las Escrituras nos revelan que sí lo hay, a la vez que nos presentan la interrogante ¿estoy dispuesto a pagarlo?
Glorificar a Dios significa ser parte activa de la misión de la Iglesia encomendada por Cristo.
Con Dios podemos lograr nuestros objetivos y llegar a su reino.