Antes del pecado de la primera pareja, el genero humano tenía acceso libre a la vida eterna. Aún con esto, Dios en su misericordia, dio inicio a su plan para extender su familia, con el Verbo como nuestro redentor.
Los constantes rechazos del pueblo de Israel hacia el Eterno, desembocaron con que Él se alejara de la vida del hombre. No obstante, habrá un tiempo en el que compartiremos morada con nuestro Dios.
¿Qué motivo tiene nuestra existencia? ¿Por qué es tan importante buscar a Dios y obrar conforme a sus deseos?
El género humano esta destinado a un fin muy particular: ser una familia con Dios. No obstante, esto requiere de un largo proceso que inicia con aquellos bautizados en la verdadera Iglesia. ¡La Iglesia son las Primicias de la siega del Eterno!
La Iglesia de Dios necesita tener un propósito central y particular que la cohesione y le de sentido. ¡Éste debe ser el mismo propósito que Dios tiene para la humanidad!