El matrimonio es una institución establecida por Dios con un propósito particular. Este propósito no es solamente terrenal, sino que trasciende a la felicidad que podemos alcanzar en nuestra vida física.
En su infinita misericordia, nuestro Padre nos da la oportunidad de disfrutar su fiesta de Tabernáculos.
La Iglesia de Dios necesita tener un propósito central y particular que la cohesione y le de sentido. ¡Éste debe ser el mismo propósito que Dios tiene para la humanidad!