Nuestra revolución, nuestra esperanza

La importancia del ejemplo y de celebrar las fiestas santas de Dios como proceso de restauración de todas las cosas

Transcripción

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Muy buenos días a todos hermanos. Parece que están durmiendo buenos días. Por ahí sí, feliz sábado. Tengan todos aquí los presentes en esta sala. Hoy día Santiago amaneció, por lo menos, de donde yo estoy viviendo un poco nublado, pero ya el sol ha salido y ya nos ha calentado. Esperamos que no mucho este día, porque se pronostican altas temperaturas. Quiero darle un especial saludo a la gente que está reunida en Colombia, en la casa del señor Robinson Castro. Ellos se reúnen a las 8 y media de la mañana por la diferencia horaria. Así que muchos saludos a ellos, ahí en Colombia, a Montería, al señor Robinson Castro y los que están en esa casa. Así como también a la señora Esther Ferreira, quienes conocen ustedes. Yo no tengo el placer de conocerla personalmente. Muchos cariños a ella que también está conectada. A toda persona en México que vaya a escuchar este mensaje de Fasado, así como también en Temuco. A Brasil, la familia Macedo, que está conectada. También a Vaya Blanca Argentina, a Susana Albino en Argentina también, a Ana Núñez, que está conectada, a Sandra Jimena y también a una especial saludo a mi hermano, Gerardo García, que está con su familia ahí en Concon. Eso es este minuto de saludos que me estoy tomando para poder hacerle llegar un abrazo cariñoso y afectuoso a los que están más allá y que no vemos. Hace pocas semanas atrás disfrutamos de un hermoso campamento de jóvenes.

Hay muchos jóvenes hoy presentes y muchos jóvenes que estarán escuchando este mensaje también. En el campamento de la juventud en el sur de Chile, que se desarrolló hace pocas semanas, pudimos ver algo que los jóvenes presumen con mucha naturalidad, que es una alegría inminente.

Como decía el señor Jaime Gallardo, nuestro ministro, esa alegría que tiene los jóvenes. Y también los jóvenes son muy importantes porque hay una proyección en ellos, ya que ellos son el futuro de lo que hoy es la Iglesia. Ellos son el futuro inmediato que viene de la Iglesia.

Y la Iglesia trabaja arduamente en dos misiones las cuales fueron encomendadas porque su Cristo antes de ascender al cielo. Y esas dos misiones son las que tenemos escritas en nuestro escudo corporativo. Ustedes lo pueden ver aquí abajo, predicarle a Evangelio y preparar un pueblo.

Los jóvenes son quienes deben estar preparados para ese futuro que va a venir, quieranlo o no. Los jóvenes son los que deberían comenzar a tomar la responsabilidad en muchas cosas, como decía, van a ser la parte de la mayor domía de la Iglesia en unos años más.

Hay muchos jóvenes aquí ayudando y aportando en la cámara, allá en los equipos. Hay varios jóvenes ahí, la transmisión, el monitoreo, los hipnos. Son jóvenes que están aprendiendo sábado a sábado y ayudándonos de esa manera.

Y los jóvenes también son uno de los grupos más bombardeados por este mundo. Son bombardeados con miles de imágenes al día, con ideas, con colores, con música, con palabras.

Todas estas cosas deseando estar en esa inquietante búsqueda de identidad que tienen los jóvenes, esa búsqueda de identidad. Y además, para la juventud, pertenecer a la Iglesia, los jóvenes que están acá, es a menudo bien complicado.

Porque las directrices que hay en la Biblia son bastante claras. Y algunas veces los jóvenes, aunque las sepan y se las mostremos, no quieren hacerlo.

Y entonces se van apegando a un concepto que dentro de la juventud es muy llamativo.

Manifiestan entonces una actitud contraria a todo orden establecido. Porque desean hacer lo que ellos quieran hacer con sus vidas. Hasta nosotros mismos, acaso no hemos pensado alguna vez, a mí nadie me viene a decir lo que tengo o no tengo que hacer. ¿No es cierto? Revolución.

Esto, una revolución es una manifestación en contra de la autoridad o las leyes establecidas.

Y una revolución generalmente tiene el objetivo de buscar ideales olvidados. O de experimentar por las propias experiencias una calidad de vida.

No por casualidad, la mayoría de los líderes revolucionarios en la historia de la humanidad han sido jóvenes. No es por casualidad. Sin ir más lejos, hemos visto a menudo en la televisión, hemos escuchado la radio, leído en el periódico. Toda la juventud que está revolucionando al mundo entero con la imposición de este Estado islámico ISIS, que está imponiendo su califato a la fuerza con violencia, con sus rostros cubiertos de negro y con un rifle o un fusil en una de sus brazos. Esos son jóvenes revolucionarios que están intentando hacer un cambio en un orden establecido. Veamos un poco más lo que significa revolución, según Wikipedia. Una revolución está definida como de latín revolutio, que es una vuelta. Es un cambio social fundamental en la estructura de poder o la organización que toma lugar en un periodo relativamente corto. Eso es la definición de una revolución. Ejemplos de revolución. Usted ha escuchado seguramente la revolución industrial. Todos aquí somos hijos de la revolución industrial.

Esta revolución inyectó un cambio muy grande a nivel económico, social y tecnológico durante la segunda mitad del siglo XVIII en Europa y los Estados Unidos. Esto fue como una transición de siglos de trabajo manual o artesanal que fueron sustituidos por la maquinaria.

Otra revolución. Nicolò Paganini. Una revolución musical. A nivel musical también existen las revoluciones. Y es el caso de este guitarrista, violinista Nicolò Paganini. Muchos comentaristas musicales destacan a este excéntrico personaje y lo posicionan como un punto de inflexión entre lo que existía antes de Paganini y después de Paganini por el estilo que él marcó por ser un revolucionario en las composiciones musicales que se conocían hasta ese entonces. Un revolucionario. Y anexado. Este personaje también está anexado a otra revolución más grande o más social que es la revolución francesa. Este movimiento revolucionario francés es una de las más conocidas por el mundo occidental. Todos recuerdan esta imagen de la toma de la Bastilla en 1789 con esta destrucción como símbolo del derrocamiento del absolutismo. Un cambio de poder, una revolución que abrió oportunidades para las masas populares. También en la historia está la revolución Bolshevike o la revolución rusa. En 1917, finalmente el Partido Comunista de Rusia o Partido Bolshevike tomó el poder derrocando el régimen sarista, que es la dinastía romano, la que estaba antes, que era una monarquía absolutista, e instauró la de otro, la de Vladimir Ilych Lenin, más conocida simplemente como Lenin. Revolución cubana de Fulgencio Batista, derrocado en 1959 por el ejército guerrillero del joven Fidel Castro. Hasta el día de hoy sigue ese cambio que se logró en ese año, hasta el día de hoy sigue con ese mismo estilo de gobierno. También está la revolución mexicana, con estos revolucionarios. En 1910, Don Porfirio Díaz fue el derrocado por estos jóvenes revolucionarios, como Emiliano Zapata, Francisco Villa, Benustiano Carranza.

Y también en Chile tuvimos un cambio bastante brusco en 1973, que se conoce como el golpe de Estado, pero que también podríamos decir o catalogar como una revolución, en este caso, de los militares que tomaron el control del gobierno, sino hasta ese entonces socialista, y lo tomaron a la fuerza.

Las revoluciones cambian dramáticamente, o las revoluciones que aquí hablamos, cambiaron dramáticamente el cómo el país era gobernado, cómo estaba estructurado o organizado. Y estas revoluciones tuvieron como objetivo gobernar mejor, gobernar de una manera mejor, y aplicar ideales que no se veían, o que estos revolucionarios anhelaban. Querían ver esos ideales en sus gobiernos. Los líderes revolucionarios prometieron al pueblo una mayor seguridad, mejores oportunidades para todos, estabilidad, confianza, etcétera, etcétera.

Prometieron sustanciosos y maravillosos ideales para todos los que apoyaran esa revolución, los cuales quizás fueron cumplidos en un porcentaje muy mínimo, pero a medida que empezó a pasar el tiempo se les fueron olvidando estos ideales, y la historia demuestra que al final cayeron en las mismas redes de corrupción de un excesivo control de ese poder egoísta sobre los pueblos.

Es decir, los mismos errores que ellos criticaban al final terminaron haciéndolo, con otro color político, pero al fin y al cabo, los mismos errores. Y las revoluciones son una constante en la historia de la humanidad, y han pasado muchas revoluciones, muchos cambios en este globo. Algunas están ocurriendo en este preciso momento. Esta semana hubo bastante movimiento internacional, como se hablaba hace unos minutos atrás por nuestro diácono.

Y también vamos a hacer testigos de unas cuantas más en un futuro. Entonces la pregunta aquí es, si el concepto de revolución que nosotros somos testigos, o hemos sido testigos, tiene una connotación negativa en la mayoría de los casos. ¿Cómo es que estamos hablando de ellas? ¿Y qué tiene que ver con nosotros? ¿Una revolución? ¿Qué tiene que ver con nosotros? ¿Y qué sentido estamos relacionados con este concepto? Vamos entonces a exponer por qué todos los presentes en esta sala estamos siendo parte de una revolución. Una que realmente cambiará el mundo.

Pero ese cambio quizás no va a ser ahora, pero eventualmente así será. Ya definimos lo que es esto de la revolución y habiendo relatado algunas de las revoluciones en la historia, veamos ahora las revoluciones que hay en nuestras Biblias. ¿Cuál creen ustedes que es la primera revolución en la línea de tiempo descrita en la Biblia? ¿Cuál creen ustedes? Quizás usted pueda pensar que fue a Dani Eva por ese cambio, pero si nos vamos unos cuantos cientos o miles de años atrás, vamos a encontrar otra revolución.

La revolución de Lucero. Querovin Grande. Esta es la primera revolución que vamos a ver en la Biblia. La revolución de Lucero. Querovin Grande, protector y hermoso fue creado por Dios. En un día donde había una gran orquesta de flautas y tamboriles que estuvieron preparados para tocar cuando él fuera creado. Por Eden se paseaba y se vestía de toda piedra preciosa. Todo marchaba bien. Hasta que Lucero quiso un cambio. Quiso cambiar algo.

Algo pasó en él que comenzó a planear una revolución en el sistema en el cual él estaba en ese momento, el sistema de Dios. Lucifer quiso dar un golpe de Estado al trono de nuestro creador. Queriendo ser como Dios mismo. Veámoslo en ese Quiel 28. Ese Quiel 28. En el versículo 13, 13 al 17. Aquí está lo que estamos relatando. Ese Quiel 28. En Eden, en el huerto de Dios estuviste. La piedra preciosa era tu vestidura. De cornerina, topacio, jaspe, crisólito, verilo y ónice, desafío, carbunculo, esmeralda y oro. Los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el Santo Montes de Dios. Allí estuviste. En medio de las piedras de fuego te paseabas. 15. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado. Y aquí viene entonces en letras negritas que dice hasta que sea yo en ti maldad. Aquí hay una separación de lo que estábamos hablando antes. Versículo 16. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad y pecaste. Por lo que yo te eché del monte de Dios y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh, querubín protector. 17. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura.

Corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Si yo te arrojaré por tierra delante de los reyes, te pondré para que miren en ti. 18. Completamente embanecido por su hermosura, por su sabiduría y por sus contrataciones, dice la Escritura, en Altecido intentó la primera sublevación que podemos leer en nuestras Biblias.

Y es una gran revolución, ese cambio de giro que él quiso hacer a la fuerza en ese momento. Hoy día tenemos uno, dos, tres, cuatro ventiladores que están girando hacia el mismo lado. Yo traje mi pequeño ventilador. Y explicar un poco más lo que estamos hablando de las revoluciones, es como si Satanás o Lucifer en ese momento hubiera querido cambiar el curso de lo que estaba en ese momento del reino de Dios, detenerlo y querer girar hacia el otro lado.

Una revolución hacia el otro lado. Lo voy a dejar aquí. Como lo pongo así para que me des viento. No, mejor que no. Isaías 14. Revolución, la primera revolución. Isaías 14. Ese cambio de estructura. De Lucifer, luego Satanás. Isaías 14. Revolución, la primera revolución. Isaías 14. Revolución, la primera revolución. Cortado fuiste por tierra. Tú que debilitabas a las naciones.

Tú que decías en tu corazón. Se recuerda a los jóvenes la búsqueda del tesoro que tuvimos. Fíjese lo que había en el corazón de Lucifer. Y ahí estaba su tesoro. Subiré al cielo en lo alto, junto a las estrellas de Dios. Levantaré mi trono. Y en el monte del testimonio me sentaré a los lados del norte. Sobre las alturas de las nubes subiré. Y seré semejante al altísimo. Fíjense lo que había en el corazón aquí de Lucero.

Y el quince más tuvo derribado eres hasta el ceol, a los lados del abismo. Satanás ya no lucero fue arrojado entonces a la tierra. Y fíjense que el Dios del antiguo testamento, Jesucristo, lo vio caer. Lo vio caer. Fíjense esto en Lucas 10, un versículo muy interesante. En Lucas 10, versículo 17, volviendo aquí los 70 que Cristo había encomendado, Lucas 10, versículo 17, y volvieron los 70 con gozo diciendo, Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo, yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Cristo fue testigo de esta situación, de este evento.

Y si lo comparamos esta revolución o lo que había en Satanás, en su corazón, podemos compararlo y llegar a una conclusión muy interesante. Vayámonos a Hebreos 2. Hebreos. Capítulo 2 y versículo 6. Hebreos 2, versículo 6. Pero alguien testificó en cierto lugar diciendo, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles.

Le coronaste de gloria y de honra. Y le pusiste sobre las obras de tus manos. Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que sea sujeto a él. Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Aquí estamos todos nosotros, los hombres, que todavía vemos que todas las cosas no nos son sujetas y que fuimos hechos un poco menor que los ángeles.

Un poco menor que los ángeles. Y aquí en Apocalipsis 3, un poquitito más adelante, siguiendo con esta reflexión de lo que había en Satanás en su corazón, Apocalipsis 3, una de las promesas de una de las iglesias, de las mensajes a las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3. Y aquí en Apocalipsis 3, versículo 21, dice lo siguiente, Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi padre en su trono.

Si lo ponen en comparación con lo que había en Satanás en su corazón, él quería hacerlo bajo su propia manera. Quería descubrir y descifrar cómo hacerlo a su propia manera, pero no a la manera de Dios. Recuerden que quiso cambiar el curso con una revolución y hacerlo a su manera. Como la canción de Frank Sinatra. A mi manera canta Frank Sinatra. My way.

Satanás hizo esta revolución pecando, siendo muy altanero, egoísta, sin amor, quebrantando los mandamientos de Dios. Y Satanás sabe por qué nosotros hoy con paciencia, al ritmo de Dios y a sus tiempos estamos corriendo esta carrera. Y Satanás, lo único que desea es que nos fatiguemos, que nos cansemos. Y lo cierto es que Satanás y sus demonios ya perdieron su oportunidad. Ya la perdieron. Ya están sentenciados. Y sólo esperan entonces el día del juicio. Esa primera revolución de Satanás. Entonces la vamos a poner ahí. Y ahora vamos a ver la segunda revolución. Que quiero que veamos en este momento. Una segunda revolución también en la Biblia. Y esta revolución es Cristo. La revolución de Cristo.

Cristo y su mensaje, este Evangelio que comenzó a predicar la iglesia. Después de él. Este Evangelio tan esperanzador, tan pacífico, que cautivó a muchos, dice que lo seguían miles. Pero poco seguían. Este Evangelio que no había sido entregado a plenitud. Y que ahora se extendió. Y se perfeccionó con su venida. Y con su ejemplo. Su pacífica manera de actuar fue un acto tan distinto. De lo que en ese momento se edidía.

¿Cómo las personas pensaban en ese momento? Cuando vivieron y presenciaron a Cristo. Adiós en la carne. Jesucristo se enfrentó a las autoridades de aquel entonces. Y en muchas ocasiones le escatalogó como hipócritas. Estamos hablando de los fariseos, los aduceos. Y en esta elite que había religiosa política, o la creme de la creme, que ostentaba los mejores asientos en las sinagogas. Les encantaba hacer grandes saludos de manera muy política en lugares públicos.

Se saludaban de gran manera para que todos lo viera. Extendían sus oraciones solo para aparentar. Y que también demacraban sus rostros para mostrar a la gente que estaban ayurando. Para demostrarles a la gente. Y que también dehoraban las casas de las viudas. Así lo menciona la escritura. Eimponía leyes de hombres que ni siquiera ellos mismos podían cumplir. Invalidando entonces y olvidando el tronco de la ley Costa Buena y Santa, perfecta de Dios. En este contexto, entra la figura revolucionaria de Cristo. Vayamos a ver esto un poquito en Marcos 10.

Marcos 10 y versículo 33. Vamos a leer aquí unos versículos. Marcos 10, versículo 33. Y aquí subimos a Jerusalén y el hijo del hombre será entregado a los principales sacerdotes y los escribas. Y le condenarán a muerte. Y le entregarán a los gentiles. Y le escarnacerán. Y le azotarán. Y escupirán en él y le matarán. Más al tercer día resucitarán.

Fíjense que aquí resume este momento tan complicado que Cristo vivió aquí en la tierra. En solamente un versículo y medio habla de la condenación y del sacrificio de Jesucristo. Lo escarnacerán, le azotarán, escupirán y matarán. Más al tercer día resucitarán.

Y estaban aquí Jacobo y Juan, quienes al parecer no tomaron en cuenta lo que Cristo iba a padecer. Sino que se fijaron en otra cosa. Y aquí siguiendo en el versículo 35 dice, Entonces Jacobo y Juan, hijos de Cebedeo, se le acercaron diciendo, Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidieramos.

Él le dijo, ¿qué queréis que os haga? Ellos le dijeron, concedenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Ya no importaba el sacrificio de Jesucristo o lo que le iba a sufrir, sino que ellos estaban preocupados de lo que ellos iban a obtener. Después de eso. 38. Entonces Jesús les dijo, no sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?

Ellos dijeron, ¿podemos? Jesús les dijo, a la verdad del vaso que yo bebo, beberéis. Y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados. Pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes están preparados. Cuando lo oyeron los diez comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan.

¿Y aquí entonces hubo una discusión? Ma Jesús, llamándolos, les dijo, sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones, se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Y aquí vienen entonces estos tres versículos a continuación que deberíamos destacar. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Vuestro mayor domo. Y el que de vosotros quiera hacer el primero será siervo de todos, porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Este fue un cambio en la manera de pensar específicamente aquí con Juan y Jacobo y con los discípulos, los apóstolos que estaban aquí reunidos. Destacan estos versículos de la revolución que Cristo quería enseñarles a ellos. Noten que es absolutamente opuesto al sistema político religioso que reinaba en ese momento. Una revolución, una idea, una manera de vivir.

Por eso Cristo sabía que su revolución tendría grandes impactos y iba a ser un cambio fuerte. Fíjense aquí en Mateo 10, un poquito más atrás. Mateo 10, versículo 34.

Mateo 10, versículo 34. No penséis que he venido para traer paz a la tierra. No he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disención al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama padre o madre más que a mí no es digno de mí. El que ama hijo o hija más que a mí no es digno de mí. Cristo sabía lo que provocaría esta revolución que comenzó con su presencia enseñándole a los apóstoles, lo que continuó con los apóstoles. Y ahora que tenemos estudiado estas dos revoluciones, ¿cómo podemos ser parte de esta revolución? ¿Cómo usted y yo podemos ser parte de esta revolución? Sólo dos puntos que vamos a ver. Y el punto número uno es ser un buen ejemplo de servicio. Ser un buen ejemplo de servicio. Suena fácil. Vamos a ver esto. Mateo capítulo cinco, estábamos aquí mismo.

Mateo capítulo cinco, versículo 17. Mateo capítulo cinco, versículo 17. No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas. Todo lo que estaba escrito antes. No he venido para abrogar, sino para cumplir. Todos sabemos que esta palabra tiene la implicancia de completar hasta el tope en su idioma original. Completar hasta el tope. Vengo a cumplir. Completar hasta el tope la ley o los profetas. Porque de cierto os digo que hasta que pase en el cielo y la tierra ni una J, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Este versículo no lo leen muchas iglesias porque les causa ruido. Nos pueden catalogar como legalistas, pero Cristo aquí dice algo muy revelador. 19. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseña a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos. Más cualquiera que los haga, el ejemplo, cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.

Hermanos, no debemos ser servidores o buenos ejemplos solamente el sábado. Hay que ser buenos ejemplos el domingo, el lunes, el martes, todos los días de la semana. 24.7. Somos aún más observados por profesar nuestra fe, nuestra doctrina. Yo sé que muchos han experimentado lo siguiente en un grupo de estudio o de trabajo. Uno dice, yo soy creyente, yo soy cristiano, guardo los diez mandamientos de Dios, guardo la fiesta santa de Dios, etc. etc. Perfecto. Pero muchos compañeros o compañeras mienten, roban, falsifican, total, todos lo hacen y está bien. Pero cuando uno se equivoca tan solo un poquitito, ¿qué pasa? Ellos nos dicen, ¿qué te está pasando? Porque somos un ejemplo para ellos también. A ellos les causa mucho ruido, que nosotros nos equivoquemos un poco. Nuestro ejemplo es mucho más valioso por la fe que profesamos.

Y nuestra revolución comienza con cada uno de nosotros y con un buen ejemplo de servicio. Hace las demás personas. Entonces, por estar en este lugar, por estar hoy día sábado, profesando nuestra fe, seremos mucho más observados. Fíjense en lo que sucedía con los fariseos, quienes tenían la ley. Eran tan estrictos en sus costumbres que al final, las personas que los miraban, veían la hipocresía y blasfemaban el nombre de Dios. Fíjense aquí en Romanos 2, una persona no creyente puede creer menos si ve su mal ejemplo.

O podría nunca creer en nada. Romanos 2, versículo 21.

Romanos capítulo 2, versículo 21. Dice, tú pues que enseñas a otro. No te enseñas a ti mismo. Tú que enseñas a otro. Tú pues que enseñas a otro. No te enseñas a ti mismo.

Tú que predicas que no sea de aurtar. Urtas. Tú que dices que no sea de adulterar. ¿Adulteras? Tú que abominas de los ídolos. ¿Cometes acrilegio? Tú que te jactas de la ley. Yo guardo los diez mandamientos. Soy cristiano, soy creyente. Con infracción de la ley de sonras a Dios, un palabra muy fuerte para nosotros. Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Estas personas colaban el mosquito técnico y se tragaban el camello espiritual. Se olvidaban del tronco. Se olvidaban de lo que es la ley en su esencia. El amor de Dios. Y podemos aprender de lo que hacían ellos o dejaban de hacer y tomarlos como ejemplo a no seguir. A no ser como ellos. Y ser buenos ejemplos. Y ser un reflejo de Dios en nosotros, siendo consecuentes.

Uno de los jóvenes le preguntaba qué es lo que le llamaba la atención de esta religión. Y me decía la consecuencia. ¿Cuánto más aún somos responsables de lo que hacemos para seguir esa consecuencia de lo que hay en la Biblia y de lo que hay en nuestras vidas? Podría usted ofrecerle una revista de las buenas noticias a una persona cuando esa persona lo ha visto usted trabajar en sábado? Se invalidan, ejemplos. Se invalidan. No se invalidamos. Claro que no. El ejemplo es tremendamente importante y no solo para los extraños. Y también, aparte de los extraños o personas del mundo, también para los de su propia casa.

Padres prediquen con el ejemplo es lo más eficaz sobre nuestras casas. Marcos 10. El ejemplo.

Marcos 10. Y versículo 43. Marcos 10 y versículo 43. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse es el que se hace. Marcos 10 y versículo 43. Marcos 10 y versículo 43. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse es el que quiera hacerse. Marcos 10 y versículo 43. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse es el que quiera hacerse es el que quiera hacerse. Vuestro servidor y el que de vosotros quiera ser el primero será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar y para dar su vida en rescate por muchos. Dos veces aquí leemos esta misma instrucción de Cristo, el liderazgo Cristo servidor.

Ahora bien, sabemos que hay mucha gente en el mundo que hace muchos gestos de amor, que es un buen ejemplo. Algunas veces llegamos a pensar que la gente de afuera es más buena que nosotros. Yo sé que todos hemos pensado eso alguna vez. Afuera hay mucha gente buena. Eso es cierto. Hay gente famosa, que ha sido famosa por ser tan buena. Y hay gente que está en el anonimato y que hace cosas tan buenas, tan silenciosas que nadie las conoce.

La lista es extensa de personas que hacen el bien. No dudamos de sus hechos. Pero ahora viene el segundo punto para formar parte de esta revolución que estas personas no tienen. El segundo punto para ser parte de esta revolución que estas personas no tienen. Y el segundo punto es guardar las fiestas santas de Dios, las siete fiestas santas de Dios. Al comienzo de este mensaje hablábamos sobre las revoluciones históricas y mencionamos que quienes formaban parte de estas anhelaban un futuro mejor. Anhelaban un ideal, algo que no veían en su vida y querían tenerlo en un futuro. Y se tomaron el poder, la fuerza, etcétera.

Esos valores que muchas veces vemos perdidos en nuestro mundo. Hoy día vemos que cada vez el respeto, la empatía, el compañerismo, la sinceridad, la verdad, la paz. Y el amor son cada vez más escasos. A pesar de que la gente hable de ellos, el concepto de cada uno de ellos ha ido mutando. Y hoy significan cosas muy distintas. Hoy en el mundo hay escasez de valores. Escasez de valores. Se han perdido a lo largo del tiempo por la influencia de Satanás en este mundo, que lo engañan por completo. Nosotros también anhelamos un mundo mejor. Nosotros también buscamos ideales que están perdidos.

Ideales que están basados en el amor y en las Siete Fiestas Santas de Dios. Y las Fiestas Santas de Dios son una manifestación del infinito e inmarcesible, inmarchitable amor de Dios para con nosotros. ¿Cómo no querer ser parte de este cambio? ¿Cómo no querer ser parte de esta revolución?

¿Anhelamos que Cristo viva en nosotros? Pascua. ¿Anhelamos que el pecado sea parte de nuestras vidas? Panes y levadura. ¿Anhelamos ser parte de la primera resurrección? Pentecostés. ¿Anhelamos la segunda venida de Jesucristo? Trompetas. ¿Anhelamos el encadenamiento de Satanás? Expiación. ¿Anhelamos el milenio? Tabernáculos. ¿Anhelamos que toda la humanidad reciba el Espíritu Santo de Dios? Último Grandía. Siete Fiestas Santas. Ideales, olvidados. Una realidad que no vemos.

Nuestro anhelo es que el plan de salvación sea completado.

Y estas son las Fiestas Santas, las que nos recuerdan nuestro deseo que este mundo cambie, que este mundo dé una vuelta, un cambio, una revolución. Si sabemos el plan de Dios que fue forjado desde antes de la Fundación del Mundo, ¿no debería esto provocarnos una explosiva manera de hacer el bien? Hoy es nuestra oportunidad de hacer ese bien. Ser buenos ejemplos y guardar las Fiestas son dos puntos que tocamos aquí para ser parte de esta revolución, para ser parte de este cambio, de este mundo que hoy día vive enseguecido de la presencia de Dios.

Y en realidad, esta revolución que estamos hablando no es una revolución para tomar el poder. No es una revolución para hacer guerra contra nadie y para experimentar el cómo mejorarlo con algo nuevo o bajo nuestra propia manera de ver las cosas.

Cada vez que el hombre lo ha intentado hacer así resulta un fracaso. No importa el color o el tinte político, resulta un fracaso. Vuelve el perro a su bómito.

Saco de nuevo mi ventilador.

Satanás provocó una terrible revolución espiritual y luego desterrado contaminó al ser humano en el edel, a Daniela. Y se ha propagado esta revolución, este cambio que él generó hasta el día de hoy. No podemos ver encendiendo la televisión o lo yendo a un diario.

Y entonces lo que hizo Satanás, no lo hagan niños en casa, fue hacer esta revolución y girar hacia el otro lado. ¿Recuerdan? Girar hacia el otro lado. Él provocó esta revolución.

Y hablamos de la revolucionaria figura de Cristo.

Dios en la carne que extendió la ley de Dios para llenarla hasta el tope, para cumplirla por completo.

Satanás con su revolución y Cristo provocando otro cambio. ¿Para qué? Para que vuelva a girar como había estado en un principio.

Este cambio de Jesucristo significa más que nada una restauración de todas las cosas. Tal cual como estaba al principio, como está girando ahora este ventilador. Así estaba en un principio, hasta que se provocaron estos cambios.

Solía hacer todo bueno, dice la Escritura, pero se ha ido corrompiendo cada vez más.

Vayamos aquí al libro de los hechos. Capítulo 3, versículo 19.

Esto luego del día de Pentecostés, el día que se le entregó el Espíritu Santo a la Iglesia, y comenzó esta explosión de números y en espíritu sobre la Iglesia primitiva de aquellos años. Y en hechos 3, versículo 19, dice lo siguiente. Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

La palabra es anapsusces, que es revivir, recuperar el aliento, ese tiempo de refrigerio. Y envía a Jesucristo que os fue antes anunciado en la ley, en los profetas, en nuestras Biblias 21. Aquí está el versículo clave de este mensaje. ¿A quién desierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de qué? ¿A qué? De la restauración.

Restauración de todas las cosas. La palabra aquí, restauración apocatástasis, que es una restitución de cómo giraba este ventilador en un principio, en esa dirección. Entonces, restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas, que han sido desde tiempo antiguo. Siempre estuvo este mensaje. Vienen tiempos de refrigerio, vienen tiempos de restauración de todas las cosas. Nuestra revolución es ir en contra de este mundo acercándonos a Dios, siendo buenos ejemplos, guardando la Fiesta Santa y así adquirir su Sadduiría Celestial.

Recuerden que todo esto es el verdadero principio para ser sabios y entendidos, el lema del campamento. Sabios y entendidos, temer a Dios, obedecer a Dios, respetar a Dios. Salmos 111, versículo 10. Ya los jóvenes se lo saben de memoria.

Salmos 111, versículo 10. Es muy fácil acordarse. Son casi puros 1s. 1, 1, 1, 1, 0. Salmos 111, versículo 10, que también está al principio de los Libros de Porerbios, del 1 al 7, de la Sadduiría de Dios. Salmos 111, versículo 10. El principio de la Sadduiría es el temor, que la palabra ahí es yirá con y, que es reverencia, respeto, obediencia del eterno. Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos. Su loor permanece para siempre.

Nuestra revolución es la mejor y la más eficaz, porque nuestra revolución busca una restauración de las cosas, de todas las cosas. Una recuperación del aliento, tiempos de refrigerio, como nos habla nuestra Escritura, la Palabra de Dios. Y todo esto no es una búsqueda de una patria terrenal, un pedazo de tierra, un papel firmado. No buscamos un cúmulo de letras humanas, antagonistas, a la verdadera, justa, buena y santa ley de Dios, sino una patria celestial. Tesoros en el cielo, aquella que ledemente vivimos hoy, hoy vivimos los sábados en la Fiesta Santa como una delgada capa de barniz. Podemos ver solo un poco de eso. Cada Fiesta Santa como que se encienda un poco más esa visión, futura. Por eso, hermanos, nuestra revolución es nuestra esperanza. Y ese es el título de este mensaje. Lo digo tarde porque no quería revelarlo al principio. Porque nuestra revolución es nuestra esperanza. Es lo que viene después. No sabemos cuánto, pero pronto. Pero pronto, nuestra revolución es la búsqueda de la restauración de todas las cosas, tal cual como Dios lo hizo en un principio. Con un buen ejemplo, podemos hacer luces en este mundo.

Y podemos entregar un buen testimonio de que Dios vive en nosotros. Y guardando las fiestas, marcamos la diferencia de nuestra esperanza, de lo que todos anhelamos. Esa búsqueda de los ideales que no hay hoy. Porque está muy escasos.

Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Lenin, Francisco Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, o Pancho Villa, como lo conocemos. Benustiano Carranza y muchos hombres más en la lista. Buscaron ideales. Buscaron mal. Ese fue el gran problema. Buscaron ideales, pero buscaron mal. No conocieron a Dios. No sabían el plan de salvación. Y no tuvieron paciencia para comprender los designos de nuestro creador. Establecidos desde antes de la Fundación del Mundo. Primera de Pedro 1.18. Antes de la Fundación del Mundo ya estaba esto. Es Dios que impone y saca reyes. Y es Dios que finalmente retomará, restaurará el control de las cosas por medio de su Hijo Jesucristo. Durante ese tan ansiado milenio en el que ya queremos estar viviendo, que ya vemos a lo lejos o muy cerca. No olvidemos nuestros ideales basados en los diez mandamientos. No olvidemos el plan de Dios. No olvidemos que el mundo intenta aplacarle. El mundo intenta decir, eso ya está olvidado en ese libro lleno de polvo.

Hoy día están matando cristianos en el Medio Oriente. Se habla de un genocidio cristiano, tal cual como sucedía en el Imperio Romano a principios de esta nueva era. Un genocidio cristiano. Ni siquiera estamos hablando de gente que guarda el sábado o gente de alguna manifestación o de alguna denominación cristiana. Son una denominación específica. Gente está matando cristianos, están imponiendo sus leyes. Y frente a esto, hermanos, se damos buenos ejemplos. Frente a todos, a nuestra casa y a los que están fuera de ella. Hagamos el bien sin cansarnos.

Porque ese bien que hacemos hoy debe estar potenciado por lo que creemos del futuro que vamos a vivir. Que nadie nos quite la corona y sigamos caminando, celebrando cada año las fiestas santas de Dios. Ya viene la Pascua. Estamos pensando en la Pascua, estamos estudiando lo que significa la Pascua. Empieza el año con estas siete fiestas santas. Y estas siete fiestas representan el amor de Dios sobre nosotros. Con Cristo como figura principal. Y su sacrificio para poder acceder a ese trono muy confiados, dice Hebreos. Y llegar confiados a ese trono de Dios.

Jóvenes de espíritu que están escuchando este mensaje. Y jóvenes físicos y futuros jóvenes.

Vivamos nuestra silenciosa y pacífica revolución hoy. Para que mañana a Cristo al venir nos encuentre con fe y con obras. Renovemos nuestras fuerzas para ser parte de esta revolución. Para que algún día todo lo que hay sea finalmente restaurado. Recuerden, nuestra revolución hoy es la esperanza del mañana. ¡Felizabamos a todos!

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.