Elegidos para sobresalir
No fuimos creados para ser comunes y corrientes, sino para destacarnos y ser una luz en este mundo.
¿Alguna vez te has sentido como pez fuera del agua? ¿Que por mucho que lo intentes, no logras encajar en la escuela, la Iglesia, tu equipo o las redes sociales? No creas que estás solo: muchos jóvenes luchan contra la sensación de estar fuera de lugar. En un mundo lleno de creadores de contenido (influencers) adolescentes y distintas tendencias, sentimos la presión para acomodarnos. Es posible que te esfuerces por parecer “normal”, pero eso solo hace que pierdas la confianza en ti mismo. Es fácil pensar que tienes que cambiar para ganar aceptación.
Sin embargo, la verdad es que no fuimos creados para amoldarnos, sino para destacarnos y ser una luz en este mundo. Tu valor como persona no depende de que tengas amigos famosos, sino de algo más profundo e importante: lo que Dios dice que tú eres. Y cuando empezamos a vernos como Dios nos ve, nuestra confianza comienza a crecer. La Biblia es muy clara al respecto, y en Efesios 2:10 afirma: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Este versículo afirma que Dios nos hizo, que él es nuestro Creador. Versículos como este nos llenan de esperanza y aumentan nuestra confianza.
Fuiste creado con un propósito
Jeremías 1:5 dice: “Yo te elegí antes de que nacieras; te aparté para que hablaras en mi nombre a todas las naciones del mundo” (Traducción en Lenguaje Actual).
Aunque este versículo se refiere específicamente al papel de Jeremías, es un poderoso recordatorio de que no eres alguien que deba tratar de encajar. Antes de que tus padres te tuvieran en sus brazos, Dios ya te conocía. Él nos diseñó con cuidado y con un propósito para la vida y el amor.
Quizá te sientas tentado a actuar como alguien que no eres para poder encajar, pero al hacerlo solo estás impidiendo tu crecimiento como la persona que Dios quiso que fueras. La confianza surge cuando empezamos a amar quiénes somos según el designio de Dios. Él creó las estrellas y los océanos, y también nos creó a nosotros. Somos valiosos y necesitamos crecer aquí en la Tierra para que podamos ser hijos e hijas
en Cristo.
Dios tiene un plan para ti
Jeremías 29:11 dice: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Eterno, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. ¡Este versículo nos dice lo grandioso que es el plan de Dios! La vida puede ser muy confusa y llena de soledad. Es posible que a veces te preguntes: “¿Por qué estoy pasando por esto?” o “¿Por qué siempre soy yo quien pasa por pruebas?”. Bueno, no estás solo en este camino, porque Dios nunca se ha olvidado de ti. Un versículo que realmente afirma esto es Isaías 43:2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán”. Este versículo es muy importante, porque siempre queremos saber si Dios está con nosotros. De hecho, Dios te está mirando en este momento y se siente muy orgulloso de la persona en que te has convertido.
Es fácil querer comparar tu vida con la “vida perfecta” de otra persona. Tal vez alguien que conoces tiene más autoestima que tú, o al parecer tiene más amigos. Pero Dios no comete errores en nuestra historia. La historia de tu vida no tiene por qué ser igual a la historia de vida de otra persona. ¡Puedes confiar en que Dios te está cuidando y estará contigo!
Cuando dejamos de buscar la aprobación de alguien, podemos empezar a confiar en el plan de Dios para nosotros y a vivir algo llamado paz. Incluso si tu vida es complicada o llena de obstáculos, no significa que debas poner en duda su magnífico plan. La forma de fortalecer tu confianza es recorrer con fe el camino que tienes por delante. Confiar en nuestro Dios nos ayuda a creer que el futuro está en buenas manos.
Tus diferencias son tus dones
1 Corintios 12:4-6 dice: “Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos. Hay distintas formas de servir, pero todos servimos al mismo Señor. Dios trabaja de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros” (Nueva Traducción Viviente).
No tenemos que esforzarnos por ser como otra persona para ser importantes, puesto que Dios nos hizo a cada uno diferentes de alguna manera. Él jamás te miró y deseó que fueras alguien distinto. En el pasaje de más arriba, Pablo habla de cómo Dios da variados dones a cada individuo. La gente puede tener habilidades de todo tipo, ¡y tú tienes que recordar cuáles son las tuyas! Muchas veces me dicen que soy una persona muy extrovertida y que se preocupa por los demás. Por ejemplo, un sábado escribí mensajes positivos y los entregué incluso a personas que ni siquiera conocía; esas pequeñas cosas alegran el día a alguien. Que alguien sea muy vivaz o extrovertido no significa que una persona introvertida no sea tan valiosa. ¡En el mundo son necesarias tanto las personas extrovertidas como las introvertidas!
Es posible que no seas deportista, pero pintas, o que no seas popular, pero eres tranquilo y te gusta escribir. A veces quizá te sientas incómodo en grupos, ¡pero eso no es problema! Lo que te hace diferente es lo que Dios quiere que impacte a otra gente. Cuando te enfocas en ti mismo comienzas a descubrir tus dones, ¡y eso es simplemente maravilloso!
Encajar no vale la pena si arriesga tu integridad
Encajar es difícil, pero imagínate si fuera más fácil: no tendrías que preocuparte de que te juzguen ni de sobresalir. Una cosa que he aprendido es que, a menudo, encajar significa que uno compromete sus principios. Significa esconderse y fingir ser alguien que uno no es. Hacer el intento de encajar puede estar bien, pero solo en el corto plazo, no en el largo, porque después de un tiempo uno empieza a sentirse vacío.
Cuando Dios te llamó, quería que fueras valiente, no una persona diferente, y eso puede significar que a veces tienes que sobresalir. Muchos adolescentes quieren complacer a los demás y llegan a perder su identidad en el intento desmedido de impresionar a alguien que, por lo general, no responde recíprocamente. Cuando vives para ser popular, te olvidas de Dios, pero cuando vives para él, encuentras verdadera confianza, paz y propósito, aunque puede que pierdas algunos seguidores. Encontrarás a las personas adecuadas, y te respetarán por ser auténtico y sincero.
Cómo desarrollar confianza
Tal vez tengas algunas ideas sobre todo esto y sobre cómo aplicarlo realmente a tu vida. He aquí algunos consejos sobre cómo adquirir una confianza auténtica.
Dedícale tiempo a Dios.
Pasa tiempo con Dios, ya que es una de las cosas más valiosas e importantes. Una vez que llegas a conocerlo, ¡empiezas a conocerte a ti mismo!
Lee la Biblia con regularidad.
La Palabra de Dios te convertirá en una persona increíble y verás la diferencia.
Deja de compararte con los demás.
Tu historia debe ser diferente a la de los demás. No intentes ‘copiar y pegar’ la historia de otra persona, porque no te llevará a ninguna parte.
Pon a trabajar tus dones. Aunque simplemente se trate de sonreír o cantar en la Iglesia, usa los talentos que Dios te ha dado.
Encuentra personas afines. Puede que te lleve un tiempo encontrar a las personas auténticas en la vida, aquellas en las que realmente puedes confiar y con las que puedes contar, pero vale la pena buscarlas, te lo aseguro.
Ahora te aconsejo: la confianza no se consigue rápidamente, sino que tienes que crecer con ella a lo largo de tu vida. Crecerá y crecerá, dándote el valor para lograr más cosas.
Comentarios finales
Mi caminata para adquirir confianza no ha concluido. Aún lucho con algunas cosas, y eso está bien, porque no todos somos perfectos. Recuerda que fuiste creado con un propósito y que no necesitas encajar todo el tiempo, porque Dios te eligió a ti, y solo a ti, para que seas tú mismo.
No pierdas tu tiempo tratando de ser otra persona, porque debes tener confianza en quien eres hoy. No busques la aprobación de las personas, sino la de Aquel que te creó. Dios nos ama incondicionalmente y no nos creó para que nos amoldemos sino para que seamos una luz en este mundo. Permite que tu brillo resplandezca, para que seas la luz que el mundo ahora tanto necesita. EC