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Bien, vamos a comenzar entonces abriendo nuestras Biblias inmediatamente. Dinámicamente vamos a ir a Daniel capítulo 12. Vamos a comenzar inmediatamente aliendo nuestras Biblias. Daniel capítulo 12. Y el versículo 4. Daniel 12, versículo 4. Un versículo probablemente muy conocido por varios. Al último ya de el libro de Daniel. Dice, pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá y la ciencia se aumentará.
Muchos correrán de aquí para allá y la ciencia se aumentará. Estas dos características que vemos aquí son muy interesantes, ya que fueron escritas en una época en que el transporte y la ciencia, que es el conocimiento, no tenían y no sufrieron un desarrollo exponencial, como hoy sí lo hemos sufrido y lo seguimos sufriendo. Por ejemplo, cuando habla de correrán de aquí para allá, la primera característica, ese correrán de aquí para allá viene del griego shoot, S-H-U-T, que significa empujar hacia, como una presión hacia algo. Esto podemos verlo cada día. El pan de cada día es la presión, este empuje hacia ir más rápido, hacia ir más allá, en las grandes y medianas ciudades.
Todos conocemos esta realidad de la presión, de querer movilizarse lo más rápido posible. Y cuando uno llega al lugar y pasa un rato, ya quiere devolverse y rápidamente volver a su lugar de origen. Lo que habla aquí de muchos correrán de aquí para allá, habla de la capacidad de poder correr de aquí para allá, y de que son muchos. Hoy día somos 7 mil millones de personas y la tecnología y la ciencia avanzan cada vez más.
Hablando de la segunda característica de que la ciencia se aumentará, el griego dat, de a a t. La ciencia se aumentará, habla de el conocimiento, el entendimiento, la inteligencia. Esto sería aumentado y también lo vemos con los medios de comunicación, especialmente a través de internet. Ambas características de correrán de aquí para allá y de la ciencia se aumentará de alguna otra manera están relacionadas. Por ejemplo, el avance del transporte. La historia del transporte nos cuenta que el transporte básico de la antigüedad era los dos pies.
Os mueven por ahí en docho, los dos pies, donde civilizaciones ideaban caminos interconectados a lo largo y a lo ancho para llegar a sus destinos. Luego, con los animales, se lograron mejores capacidades de carga. Luego llegó el transporte marítimo, que con remocibiento se movían grandes distancias hasta llegar a la energía proveniente del vapor. Hablamos del año 1768. Esto luego dio cabida a los trenes a vapor y su rápido crecimiento.
Y luego saltamos ahora al petróleo, 1882, que abrió entonces la época de oro del desarrollo de transporte con mejores ferrogarriles, mejores barcos. Se creó el automóvil hasta que llegamos a los aviones. Eso con respecto al transporte acerca del avance de la ciencia, sabemos que el siglo XIX, en pleno auge de la revolución industrial, fue una época de oro para toda clase de inventos.
Hoy, gozamos muchas comodidades que hombres, con mucho esmero y esfuerzo, combinando un poco de locura, un poco de conocimiento, de coincidencia, lograron lo que hoy conocemos. Como por ejemplo, la lineotipia, que fue un invento, fue una mejora de la imprenta de Gutenberg del siglo XVI, donde ya se podían hacer los tipos o cada una de las letras por una máquina, generando una plana y poder imprimir.
Y se lo llamamos ahora al día de hoy. En este siglo XIX de la revolución industrial, cabe el invento de la máquina de cocer, del refrigerador, el telégrafo, la cerradura del cilindro, que usamos cada día, la batería recargable, la máquina de escribir, el teléfono, el fonógrafo, el ventilador eléctrico, para los días de calor, el cierre o la cremallera que todos usamos, los rayos X, la aspirina, la motocicleta, la tarjeta perforada. Este invento, que es la base del código binario, que es la computación que hoy día nosotros tenemos al alcance y también la fotografía, así como muchos otros inventos.
Todos estos han sido el intento de querer hacer la vida del hombre más cómoda, más moderna, más fácil, más segura y más rápida. Como ven, el desarrollo de la ciencia implica un empuje. Hablamos del chute, implica un empuje, empujar hacia, hace llegar más allá, hace llegar a algo ser más cómodo, más seguro, más rápido.
Unos ejemplos que podemos hablar hoy de lo que el hombre ha llegado con respecto al conocimiento. Esta semana leí a que, ya en América Latina, se ha implementado lo que se llama los bitcoines, que son los bitcoines. Esto es básicamente poder comprar a través, no de un dinero efectivo, no de un cheque, no de una tarjeta de crédito, sino que a través de nuestros teléfonos inteligentes. Aquí ya vamos a ser capaces, ya es aplicable esto de tener dinero y poder comprar con nuestros teléfonos. En Estados Unidos hay miles de comerciantes que aceptan los bitcoines. En América Latina ya se está implementando poco a poco, aceptar. Este dinero proveniente de un celular. Otro ejemplo, también hablando de los teléfonos inteligentes, para mejorar la competencia, una reconocida marca de telefonía celular pretende lanzar dentro de los próximos meses del presente año el primer celular con reconocimiento de iris. Es decir, que va a ser capaz de leer los ojos de cada uno de nosotros. Esto es lo que tanto veíamos en las películas de ciencia ficción, que donde nos leía el iris o el personaje le leía el iris y podía entrar a una compuerta. Esto ya potencialmente es muy cercano tener esta tecnología de manera masiva para cada uno de nosotros.
También hablando de otro ejemplo de la ciencia, como avanza. Este es un avance bastante significativo dentro de la medicina y de la genética. Hace 50 años atrás se descifró el código genético con los 64 codones o las 64 letras que componen esta información. Muy bien. Hace poco, esta 64 letra se descubrió que cada 4 de ellas existía un doble significado de lo que se interpretaba de estos codones. Estos se llaman duones por el doble significado. Y ahora, además de entregar, el cómo se hacen las proteínas en el organismo, ahora estos duones entregan la información del cómo son controlados los genes. Es decir, se ha abrido todo ahora una expectación muy alta de investigación sobre las nuevas posibilidades que nos va a poder entregar. Este conocimiento para el avance de la ciencia y de la medicina. Dicen por ahí que es como contar una historia que ya se sabía, pero ahora cada 4 letras esa letra va a significar otra historia. Y así se va a ir maximizando el conocimiento. Esto es lo que podemos hablar de lo que es de hoy, del tiempo presente. Pero la historia, si retomamos un poco el proceso de estos inventos o de este avance de la ciencia, muchos de ellos se han basado en lo que había antes y han ido perfeccionando. Y muchos de ellos también han sido basados en la misma naturaleza, en la creación. Intentan imitar parte de la creación de Dios. Veíamos, no sé si recuerdan, hace algunos meses atrás, un pequeño animalito que tenía en granajes en sus piernas para dar un salto muy alto. Los engranajes no los inventó del hombre, estaban en la naturaleza. Los caballos de fuerza, o el HP, o el Horse Power, de ahí viene el HP, es una medida de potencia en base a lo que estos animalitos, los caballos, podían hacer en la antigüedad. Y era la capacidad de cuánta fuerza podían imprimir sobre una carga. Esa es lo que hoy se conoce como el HP y que muchos de los automóviles y motores se miden para ver qué capacidad de fuerza tienen, basados en los caballos, en los animales. Otro ejemplo, los aviones. Después, no sé si han visto ustedes en la televisión, que se ríen un poco de todas las invenciones que tuvo el hombre fallidas para poder volar. Muchas salas, trajes muy extraños, vestidos de plumas, incluso por ahí. Hasta que se dieron cuenta la importancia de las salas de las aves. Esta semana pasada conversaba con Bruce, quien trabajó para el gobierno, para la parte militar, construyendo helicópteros y construyendo alas allá en Bruce, están en Monterrey. Me comentaba la importancia que tenía la trayectoria del viento y del perfil que debía tener el ala de todos los aviones que hoy día vemos volar, que no entendemos cómo pueden ser tan grandes y volar al mismo tiempo.
Y bueno, ¿qué me dicen de la fotografía? Todos sabemos y conocen lo que es la fotografía.
Este ingran invento de la fotografía no es más que una imitación de nuestra increíble visión, de nuestros ojos, nuestra capacidad de comprender y crear una imagen en nuestro cerebro. Años atrás yo estudiaba en la universidad y tuve la oportunidad de estudiar un semestre completo el proceso de la fotografía en blanco y negro y del revelado. En todo un semestre se nos enseñó la lección de una cámara fotográfica, del rollo, de cómo sacar una foto, de revelar y también el increíble momento de cuando uno está en el cuarto oscuro y con la película que está como una hoja así.
La mete en un lugar con sales, perdón, con un un un revelador, un líquido revelador, gracias, y se va soltando la imagen y va creando una imagen a través de un papel que como que no se ve nada y se produce una imagen. Es un momento bastante bonito y quizás alguno por ahí lo hizo, así que puede entender este proceso de crear una imagen a través de este proceso. El objetivo, a través de esta introducción que les he dado, que tenemos en este mensaje, es, vamos a ver estos mecanismos de fotografía y revelado que fueron perfeccionados de cada hacia atrás y vamos a ver dos procesos para crear una imagen, dos procesos para crear una imagen, de sacar una foto, de crear una foto.
El más antiguo viene a ser el más misericordioso y el más moderno, más rápido, directo, letal y prejuicioso. A ver, con cuál nos vamos a quedar. Yo traje mi cámara fotográfica aquí, así que los voy a pedir que sonrían. Por aquí y por acá. Algunos que no están mirando la cámara, otros que sí. Bueno, por ahí están todos. Ya les saqué la foto. Lo que tengo en mis manos aquí es una cámara fotográfica moderna que todos hoy día podemos reconocer. Yo sé que varios les gustan estas máquinas, porque tienen una buena capacidad de captar una imagen de manera inmediata, de manera rápida.
Yo puedo ver la fotografía que les saqué metamente aquí, en este visor. El proceso fotográfico de capturar y generar la imagen ni siquiera me ha tomado medio segundo. Según lo que hice técnicamente, la cámara acá, en sacar la fotografía me demoré la quimienta aba parte de un segundo. La quimienta aba parte de un segundo. Ni siquiera lo podemos medir nosotros a si en se acierta. Es demasiado rápido. Hoy, en el mundo digital no existe un proceso real de revelado de las fotografías.
Lo que sí se hace es ir a imprimir una fotografía al, a la copiadora o al centro de copiado. Este es el revelado moderno que hoy día conocemos. Y, por ejemplo, aquí, en esta cámara, hay una pequeña memoria que guarda, con una calidad bastante buena, 3.000 fotografías puedo guardar aquí, en este pequeño pedazo de tecnología, que es una memoria.
Mi intención no es venderle una cámara fotográfica, sino más bien. De manera empírica, en este momento, hemos dejado demostrado, empírica, me refiero a pasándonos en la experiencia y en la observación de los hechos, hemos dejado demostrado la rapidez y las capacidades inmensas que hoy día tenemos para poder sacar una foto, para poder crear una imagen del mundo. Pero antes, no era así. El proceso de la imagen, el proceso para generar una imagen, fue descubierto por casualidad. Por allá por el año 1727, donde un químico dejó una placa y esta placa fue afectada por los rayos de sol, entonces generó una imagen. Oficialmente se conoce como la primera fotografía, aquí les voy a mostrar algo, oficialmente se conoce como la primera fotografía aquí ya tomada por Nietzsche, que desde la ventana de su casa muestra una imagen.
Aquí la pueden ver ustedes. Esta podría ser la que se considera una de las primeras fotografías. Esto es 100 años después de haber descubierto casualmente lo que producía el sol sobre una placa con plata, con sales de plata. Esto fue en el año 1826, como pueden ver ahí. Ahora, ¿recuerdan cuánto tiempo nos demoramos en sacar una fotografía y poder verla?
Una quinientada parte de un segundo. Bueno, esta fotografía que ustedes ven aquí no se demoró nada más y nada menos que ocho horas. Ocho horas tomó que esa imagen se creara y el sol quemara las sales de plata para generar una visión desde la ventana, con unos techos. El cielo se puede ver un poco. Es bastante borrosa y es bastante poco descriptiva. Nietzsche estuvo varios años desarrollando y mejorando estos procesos, los cuales se vio en bancarrota, como todo inventor loco.
Se vio en bancarrota y tuvo que asociarse con un pintor llamado Luis Jax Mandé de Aguirre. No sé si les suena familiar el último apellido de Aguirre. Ya lo vamos a ver. Nuestro fotógrafo estrella Nietzsche falleció y entonces todas las investigaciones que le había hecho pasaron ahora a ser parte de Aguirre. Este pintor, quien fuera también un excelente negociante, ofreció el invento de manera abierta en Francia, pero lo había patentado antes en Inglaterra.
En 1839 se considera el año oficial del cual comenzó la fotografía en esta historia del hombre. Y esta fotografía fue tomada en este año de 1839 y ya tiene un proceso mucho más definido, como ustedes pueden ver. Nuevamente, desde la ventana de su habitación y su laboratorio, Aguirre genera esta imagen en este año, pero hay un detalle en esta imagen. Se los voy a mostrar en estos momentos y les pido que pongan su atención.
¿Por qué esta fotografía? Ustedes pueden ver, hay un edificio y también hay una persona. Por lo tanto, es la primera fotografía en donde existe el registro de la silueta de una persona. ¿Dónde está esa persona? ¿Miren bien? Hay un círculo rojo y hay una pequeña personita ahí que tiene el pie sobre una banca.
Nos vamos a acercar y ahí está nuestra persona. En realidad, son dos porque entendemos que hay alguien que le está lustrando el zapato. Y la otra persona está ahí esperando. Eso es lo que se cuenta. Podemos especular sobre lo que estaba haciendo el personaje aquí y podemos reflexionar un poco sobre esta escena. Podemos opinar que, por ejemplo, desde nuestro punto de vista con nuestra visión, podemos decir que es una fotografía en blanco y negro o cepia, de un color más cafecito. Podemos decir que es una imagen poco clara, no está muy definida.
Muy distinta a la que vivía, conocemos como fotografía. Pero se percibe, entonces, aquí la silueta del hombre, aquí parado y está de lado, ¿cierto? ¿Por qué la fotografía está tan borrosa? Se podrían preguntar. ¿Por qué cuesta tanto que se genere, por ejemplo, un buen rostro o algo acá que hace que se vea tan borroso? Por la distancia es un buen punto, pero básicamente también es por el tiempo de exposición que estuvo esta película o esta placa hacia la luz. Si ustedes han sacado una fotografía y se les ve borrosa, ¿por qué pasa?
Porque falta luz. Generalmente es porque le falta luz. Aquí estuvo tanto tiempo generando la imagen que la persona que está aquí se movió. Y entonces generó una imagen borrosa. Tendría que haberse quedado estática para poder generar una imagen más clara.
En estos tiempos, aquí hay un dibujo del Almanaque de 1855, que es una sátira respecto a la fotografía familiar, aquella que algunos tienen en sus casas colgadas con toda la familia. Bueno, esta sátira muestra una familia que está lista para la fotografía. Pero como el tiempo de exposición era tan alto, aquí se reíne un poco y el resultado era esto. Personas movidas y personas borrosas. Porque claro, no se puede mantener a un bebé quieto todo el tiempo para que la fotografía salga clara. El pequeño niño aquí está con una cara de preocupación, quizás queriera ir al baño, no lo sabemos. Y los rostros aquí se van perdiendo. Fíjense ustedes, esta es una sátira de la época respecto a cómo se sacaban estos daguerrotipos. Esa es la palabra técnica correcta de este tipo de imagen que se creaba.
Al principio, yo le saqué una foto y la imagen la tengo guardada aquí en esta cámara. Y fue generada de inmediato, como ustedes lo vieron. Bueno, no se la mostré, pero ustedes saben que es así. Con esto podemos comparar entonces la fotografía moderna con esta cámara y los daguerrotipos, lo que les acabo de demostrar.
Y el factor y la gran diferencia aquí que hay entre uno y otro es el tiempo. Eso es lo más diferente entre uno y otro, el tiempo. ¿Y qué tiene que ver todo esto? Estas exposiciones de películas y desarrollos de técnicas de antaño y las contemporáneas para generar imágenes con nosotros.
La palabra clave aquí es imagen. Imagen. El ser humano se genera la imagen con estos inventos. Porque como ya mencionamos, nosotros, el ser humano, intenta imitar muchas veces lo que la naturaleza hay. Y en el tema de la cámara fotográfica, lo que el ser humano intenta imitar es el sentido de la vista. Creas hacia todos aquí, gozamos. Entonces, aquí tenemos un cuadro comparativo entre nuestra visión y una cámara fotográfica. Y el paralelo que hay entre uno y otro. No es nada más que eso. Un intento de recrear cómo capturar la imagen. Nuestro cerebro sería como una especie de disco duro que puede grabar esta imagen y puede recordarla más adelante.
Está el iris, que es una cortina que abre o cierra la pupila, que sería como el diafragma de una cámara. Y así podemos ver un montón de otras similitudes que tiene una cosa con otra. Obviamente, el ser humano nunca va a ser capaz de generar lo que el ojo hace, naturalmente. Somos creación de Dios. Ahora seguíamos todo esto a la vida cristiana. ¿Qué tenemos? ¿Qué podemos, entonces, sacar de provecho de todo esto?
Y le pregunto lo siguiente. ¿Cuánto se demora usted en sacarle la foto a alguna persona? ¿Cuánto se demora usted en sacarle la foto a alguna persona? ¿Cómo deberíamos crear nosotros la imagen de alguien para decir finalmente, ah, y esa persona yo la conozco, cuánto debe pasar, cómo debemos hacerlo? Lo cierto es que nosotros no tenemos la capacidad de conocer a fondo el corazón o la intenciones del humano. No tenemos la capacidad de conocer la mente de la persona y de sus intenciones a cabalidad. Dios es el único ser capaz de conocer el corazón de alguien. Vamos a ver esto aquí en nuestras víbiles.
Entonces, en 1 de Samuel, vamos a leer aquí un poco. 1 de Samuel, capítulo 16. Aquí está Samuel, teniendo una respuesta de Dios, porque Samuel iba a buscar ahora al Rey David a quien encuentra. Y la descripción aquí, o la intrucción del Eterno a Samuel es, dice el versículo 7. Y el Eterno respondió a Samuel, no mires a su parecer ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho, porque el Eterno no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Eterno mira el corazón.
Saltémonos ahora a Salmos 139. Salmos 139 de luno al seis. Ya están ahí. Salmos 139 de luno al seis. O Eterno, tú me has examinado y conocido, tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos, has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos, pues aún no está la palabra en mi lengua. Y he aquí, o Eterno, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Alto es, no lo puedo comprender. Aquí con estos dos versículos hay muchos otros que hablan de que solamente Dios conoce el corazón de los hombres, pero vamos ahora a lo que hizo Jesús.
Al nuevo testamento, vamos a Juan. Juan, capítulo 2, versículo 23. Capítulo 2 y versículo 23. Cristo conocía las intenciones ocultas de los hombres. Veámoslos aquí. Juan, dos. Versículo 23, del 23 al 25. Estando en Jerusalén en la Fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre y viendo las señales que hacía, pero Jesús mismo no se confiaba de ellos porque conocía a todos y no tenía necesidad de que nadie le dice testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en el hombre. Otro ejemplo más, avancemos ahora a Lucas.
Perdón, retrocedamos a Lucas 20. Partamos en el 21, un par de hojas más atrás. Lucas 20 y versículo 21. Lucas 20. 21. Y le preguntaron diciendo, Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. Bastante bonita la frase que le dieron aquí a Jesús. Pero ahora viene la pregunta, ¿nos es liso dar tributo a César o no?
Y el versículo 23 es el importante que estamos viendo aquí. Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo, ¿por qué me dentáis? Después dice, mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondieron ellos, de César. Entonces les dijo, pues, dá a la César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Esta tremenda respuesta que Jesús dio aquí a las personas que le estaban preguntando con una intención de hacerlo tentar, de hacerlo caer, de probarlo, fue realizada porque él conocía el corazón del hombre, él conocía las intenciones de estas personas.
Ahora, si sólo Dios es capaz de conocer los corazones, de los hombres, ¿qué podemos hacer nosotros? ¿Cómo podemos sacar una fotografía? ¿Cómo podemos crear una imagen de alguien? ¿Cómo podemos conocer a alguien? Antes de saber esta respuesta, vamos aquí de primera de Corintios.
Capítulo 4, versículo 5. Primera de Corintios, capítulo 4, versículo 5.
Solamente el cinco dice, Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones, y entonces cada uno recibirá su lavanza de Dios. En otras palabras, no nos debemos adelantar, no debemos juzgar antes de tiempo, porque Dios manifestará las intenciones del corazón, no nosotros. Y ahora sí viene la respuesta al cómo podemos nosotros comprender y conocer a alguien, cómo podemos sacarle esa imagen, o esa fotografía en nuestra mente. Vamos aquí a Mateo 7.
Mateo 7.
No, no es Mateo 7.
Mateo 18. Mateo 18.
O sí, hay algún segundo.
Ah, sí, Mateo 7.16. Mateo 7.16.
Mateo 7.16 dice, por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso no recoge uvas de los espinos? ¿O higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, vuelve a repetir, por sus frutos los cogeréis. Un árbol no da un fruto inmediatamente. Hay que esperar que pase el tiempo para ver y conocer qué fruto nos da, si es bueno o malo. Recuerden, entonces, la diferencia más fundamental entre lo que vimos de la fotografía, que era entre una fotografía moderna y un daguerrotipo, que era el tiempo. El tiempo de exposición para generar esta imagen. Y, por lo menos, el tiempo de exposición para generar una fotografía moderna, que era el tiempo de exposición para generar esta imagen. La respuesta a esto para saber cómo podemos conocer a una persona es que no debemos sacar una fotografía precipitadamente de alguien. Una fotografía rápida, implacable, moderna. Sino que debemos generar un daguerrotipo, algo que tome tiempo para generar esa imagen. Esta es la herramienta que nos enseña la Biblia para conocer un poco a las personas. Sabemos que no la vamos a poder conocer cabalmente, como Dios lo hace. Pero los dos puntos son, recuerden, 1º, 40 y 4, 5, no juzgar precipitadamente ni interpretar las intenciones de los corazones. Sólo Dios lo sabe y Dios lo manifestará en un futuro, en su tiempo. Y el 2º, por sus frutos, los conoceréis. O podríamos decir, en función de la analogía que estamos aquí desarrollando, por sus frutos podremos sacarle un daguerrotipo. Sin embargo, con todo lo que hemos estado desarrollando aquí, seguramente todos ustedes han escuchado una frase que dicen por ahí cuando una persona hace algo que no esperábamos. Uno dice algo bueno o algo malo, uno nunca termina de conocer a alguien. Todos alguna vez hemos dicho o escuchado esta frase. Si el tiempo ha pasado, ha pasado meses, años, décadas y ya conocemos a las personas, según nosotros, que lo que hemos hecho es un daguerrotipo de ellos. Ya lo aplicamos, hicimos un daguerrotipo, pasó el tiempo, hasta le pusimos un marco a esta imagen y lo tenemos colgado dentro de nuestra mente, dentro de nuestro cerebro, nuestro disco duro. ¿Qué sucede si lo que tenemos colgado es una mala imagen? ¿Qué sucede si lo que vemos nos produce rencor, nos produce malos recuerdos, nos producen cosas negativas que nos han contado o que hemos vivido? Vayamos ahora sí a Mateo 18, por favor.
Para elaborar ahora esta respuesta, Mateo 18, y vamos a comenzar en el versículo 21. Al principio del capítulo 18 de Mateo, que su Cristo habla de que debemos pensar como niños. Ustedes lo pueden leer después. Niños no ingenuos para que nos lleven por cualquier estrata gema o doctrina y semos fluctuantes en el viento, sino que niños es la relación entre los hermanos, es la relación entre uno y otro. Veamos aquí entonces el 21, después de todo lo que habla acá, también de las instrucciones de cómo resolver los problemas entre los hermanos. Después de todo esto, en Mateo 18, 21, entonces se le acercó Pedro y le dijo, Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pequi contra mí? ¿Hasta siete? Pedro quería un número, quería algo para seguir al pie de la letra, así tal cual, que suele dijo, no te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete.
Aquí tenemos, por ejemplo, una placa antigua para generar una imagen. Habíamos dicho que podemos nosotros generar una imagen de una persona que le damos tiempo, que se vaya generando una imagen de la persona, que le demos tiempo para que desarrolle sus frutos y entonces veamos qué es lo que hay en esta persona. Lo presentamos así y ahora preguntamos qué sucede, si lo que vemos y que lo que se genera en el tiempo es una imagen que no nos gusta. Es una imagen que no es bonita o que nos puede producir quizás risa o quizás nos puede producir no un respeto o algo quizás feo que nosotros estamos viendo. Eso aunque ustedes no lo crean es un perrito. Perdón al dueño del perrito que lo estoy usando, pero eso es una imagen real. Lo que debemos considerar aquí en este momento es que la imagen puede volver a reconstruirse basado aquí en Mateo 18. La imagen puede volver a reconstruirse y puede borrar lo que el cerebro interpreta como imagen. Aquí tenemos una imagen y tenemos encasellada una persona. Estoy aquí haciendo un poco caricaturizando esta andología que tenemos a una persona que no nos agrada y que la vemos así. Pero esta imagen puede borrarse porque nos podemos perdonar unos con otros hasta 70 a ese 7 cuando un hermano peca contra nosotros y podemos generar entonces una imagen distinta, una imagen que provoque una sensación diferente, una imagen agradable y algo que nos produzca una sensación bonita de la persona.
Siempre tenemos la oportunidad de reparar los errores. Siempre tenemos esa oportunidad de reparar. Vaya por favor aquí a Ebreos 10.
Ebreos 10, y vamos a comenzar en el versículo 19.
Vamos a leer del 19 al 25. Aquí es muy importante lo que vamos a leer. Ebreos 10, 19. Así que, hermanos, teniendo libertad para poder entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, fíjense todas las cosas que tenemos a nuestro favor hoy. Tenemos la libertad de poder estar en este lugar santísimo a través de la sangre de Jesucristo. Tenemos nuestro gran sumo sacerdote sobre la casa de Dios. Todo esto está a nuestro favor. Y el 22 dice, acerquémonos con qué? Con corazón. Sincero. En plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, nuevamente hablando del corazón acá, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firmes sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es Él que la prometió. Y el 24, consideremos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejando de congregarnos lo que todos estamos haciendo aquí sábado a sábado. El sábado no solamente es para entender y comprender un poco más de la palabra de Dios, sino que para animarnos unos con otros. Ese también es el objetivo del sábado, en familia, como cuerpo de Cristo. Dice aquí, no dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca.
Hace algunas semanas atrás estuvimos conversando de nuestro verdadero aniversario, de nuestro verdadero pacto que debemos celebrar anualmente con Dios. El cual contempla esta renovación del pacto y se desarrolla en la primera fiesta de la Fiesta Santa de Dios de la Pascua. 92 días quedan para la Pascua. Sólo tres meses. 92 días a contar de hoy. Pensar en la Pascua es pensar en esa imagen de alguien que nos incomoda y que podemos reconstruir. Podemos exhortarnos los unos con los otros congregándonos, perdonándonos. Pensar en la Pascua es pensar en las 490 veces que debemos perdonar a nuestros hermanos, incluso aún más. Pensar en la Pascua es pensar en que debemos prepararnos para tomar la cena dignamente. Si usted no puede crear la imagen del hermano, no puede reconstruir la imagen porque ya está hecha en su mente y no la puede rehacer. Lo más probable es que hoy día al final del día, o cuando vaya a orar a Dios, en su intimidad, vayamos a decir perdóname Dios por tal cosa.
¿Usted cree que Dios nos perdona? Claro que sí. Todos pecamos, todos los días. ¿Nos perdona Dios a diario? Usted sabe que la respuesta es afirmativa. Y si Dios nos perdona a diario y además borra y limpia nuestras vidas pecaminosas y carnales, cada año en la renovación de nuestro pacto con Dios en la Pascua, ¿qué nos queda nosotros con los hermanos? ¿Qué queda? Aquí está nuestro ejemplo. Aquí está nuestro amor para con Dios y para con el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. También habíamos hablado hace poco de que la verdad nos hace libres en Juan 832 cuando pasaron todas estas fiestas del año nuevo, de Navidad, etc. ¿Libres de qué? Del engaño y la mentira que encadena a este mundo. El mundo no comprende por qué el ser humano está en la tierra. Pero la verdad también nos libra de las mentiras que podrían entorpecer nuestras relaciones con los hermanos. Nos libra para que no nos hagamos una mala imagen del hermano y juzgarlo. Debemos prepararnos para la Pascua desde hoy y si ya lo está haciendo, ¿cuán aún mejor?
Ya vimos que debemos conocer las personas por sus frutos. Por sus frutos lo conoceréis, sacar este Daguerrotipo con mucho tiempo. Además, que entre los hermanos debemos considerar rehacer estas imágenes cuando están un poco negativas y perdonándolos 70 por 7, 70 veces 7.
Aquí les voy a mostrar un pequeño ejemplo muy práctico. No sé si alguien ha escuchado hablar de los tres filtros de Aristóteles. Yo sé que muchos por ahí quizá lo escucharon, pero hay tres filtros que podemos nosotros aplicar en nuestras vidas, ya sea para hablar o para escuchar. Primero filtro. Bueno, esto relata una conversación entre dos personas. Un primer filtro dice lo que vas a contar de nuestro amigo es verdadero?
La otra persona dice no lo sé. Segundo, volví a preguntarle lo que vas a contar de nuestro amigo es bueno? La persona dice definitivamente no. Tercero, por último le preguntó Sócrates a esta persona lo que me vas a contar de nuestro amigo ¿me es útil? La persona le dice no. No creo que te sea útil. Entonces aquí viene la respuesta. Si lo que me vas a contar de nuestro amigo no es verdadero, uno ni es bueno, dos. Y tampoco me es útil ¿para quién me lo vas a contar?
Verdadero, bueno y útil tres conceptos aquí en cada conversación nuestra. Estos tres filtros se pueden aplicar a nuestras conversaciones ya sea que nos quieran decir algo o que nosotros mismos queramos decir algo a alguien.
Todo esto funciona como un aporte para generar una buena imagen o va también en desmedro cuando no se aplica bien generándonos una mala imagen.
Aquí están entonces los tres filtros de Aristóteles. ¿Es verdadero? ¿Es bueno? ¿Me es útil? ¿A ver, pueden anotar a ustedes? Entonces estos tres factores podrían ser unos importantes para generar una imagen buena o una imagen mala. Depende de ustedes de lo que vayan a hacer.
¿Por qué me he basado en estos tres principios?
Porque nuestras palabras deben ser para la edificación. Para la edificación. Estas tres palabras ayudan a que nuestras palabras y lo que escuchamos sea para edificar la iglesia y no para otra cosa. Vamos aquí a primera a Corintios 10, por favor. Ya estamos casi terminando. Vamos a llegar a la conclusión pronto. Primera de Corintios 10.
Versículo 23. Sólo un versículo que nos da una información muy interesante. Primera de Corintios 10 y versículo 23. Ya están ahí. Todo me es lícito.
Pero no todo conviene. De nuevo. Todo me es lícito. Pero no todo edifica. Entonces aquí hablamos de estos tres filtros. Podemos hacer lo que queramos. Tenemos nosotros el libre albedrío para poder hablar de nuestro corazón sobre alguien o poder escuchar lo que nosotros queramos. Sin embargo, no todo conviene. No todo edifica. En el sentido opuesto a este versículo, podemos decir que debemos hacer practicar y hablar lo que nos conviene y lo que edifica. Debemos hacer, practicar y hablar lo que nos conviene y lo que edifica. Ese es el título de este mensaje. Lo que nos conviene y lo que edifica. Podemos generar imágenes de la persona que queramos. Escuchando todas las cosas y entonces podríamos generar aquí una imagen buena. Pero esa imagen nos va a convenir o lo que escuchemos nos va a edificar o va a generar algo positivo como la imagen que está aquí abajo. Para nuestro bien y para el bien de la iglesia hagamos lo que nos convenga. Hagamos lo que nos provoque y la edificación. Vamos aquí a Romanos 14, por favor.
Romanos 14, versículo 13.
Romanos 14, versículo 13.
Dice, así que ya no nos juzguemos más los unos a los otros. Si no más bien, decidid no poner tropiezo u vocación de caer al hermano. Escuchen ahí. Decidid. Es una decisión que debemos tomar. No es un momento que debemos sentir en el corazón y dejarnos llevar por la emoción de esos sentimientos, sino que es como se habla de nuestro culto racional en Romanos 12. Es una decisión que debemos tener en cuenta. ¿Por qué? Porque en este caso, hubo ocasión de acercar a él, al hermano. 18, versículo 18. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Y a la mutua edificación. Ya como conclusión de este mensaje vimos los avances de la ciencia en Daniel 12. Profecía que vemos hoy día que se ha estado cumpliendo en los últimos 100 años un crecimiento exponencial de estos desarrollos tecnológicos y el conocimiento que ha avanzado. Vimos entonces también uno de estos inventos de la fotografía. Y, por último, podemos generar una imagen muy rápida, instantánea y mucho detalle. Y también, cómo se hacía en la antigüedad con estos taquirrotipos que hasta 8 horas tuvo expuesta la primera imagen para generar la primera placa para generar una imagen. Recordemos pues también que sólo Dios conoce el corazón de los hombres. Sólo Dios conoce el corazón de los hombres. No nosotros. Asimismo, Cristo, en todas las veces que lo intentaron, fue capaz de darles una respuesta magistral a cada una de ellas. ¿Por qué? Porque Jesucristo conocía las intenciones de ellos. Así nosotros debemos ser capaces de desarrollar paciencia en nuestras relaciones con los hermanos y conocer a las personas por sus frutos, como se nos dice en el 15 de la noche. Y nuevamente, ser pacientes, porque al final de todo, Dios va a aclarar lo oculto que hay en las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones, como leímos en 1 Corintios 4-5. Todo esto en función de una palabra, edificación. Y una edificación mutua. No es una edificación egoísta o solamente para mí. Es una edificación mutua. Esto nos servirá como una reflexión para prepararnos para la Pascua. Desde hoy, recuerden, 92 días quedan. Comencemos a prepararnos. Recuerden los tres filtros de Aristóteles en su pregunta. Si lo que me vas a contar es bueno, es verdadero, es útil, ahí están los tres. Verdadero 1, 2, útil 3. Si no es nada de ello, ¿para quién me lo vas a contar? ¿Va a edificar nuestra relación? ¿Va a mejorar la imagen que yo tengo de mi hermano? O la va a echar abajo. Pregúntense eso antes de hablar o de escuchar alguna cosa de sobre alguien. Hablemos entonces y escuchemos cosas verdaderas, buenas y útiles para esta edificación mutua. Entonces, y también hagámonos buenas imágenes de las personas.
Porque todo esto nos conviene y todo esto nos edifica. Todo esto conviene y todo esto nos edifica. Vayamos entonces a leer el último pasaje de la Biblia que está aquí en Efecios 4.
Efecios 4.
Vamos a leer, primeramente, el versículo 29.
Efecios 4. Versículo 29. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y, por lo tanto, vamos a leer el versículo 30. Esa es la edificación. Vamos a leer un poco más para la edificación. Vayan a ver un poco más atrás al versículo 12. Para leer un poco acá. Lo que se nos dice.
Versículo 12. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. De la palabra, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Para quien ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento, de doctrina, por estrata gema de hombres que para engañar emplean con astucias las artimañas del error. En verdad, en amor, nuevamente aquí, hablando de la verdad, en amor, crezcamos en todo, en aquel que es la cabeza. Esto es Cristo. De quien todo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí, por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, eso somos nosotros, las coyunturas que se ayudan, se edifican y se apoyan mutuamente a la propia de cada miembro. Recibe su crecimiento para ir que, edificándose en amor.
Saltémonos al 30 ahora. versículo 30 al mismo capítulo. Y no contristeis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda margura en ojo, ira, en el día, mala licencia, y toda malicia. Antes, sed de enignos, unos con otros, misericordiosos, perdonandoos, unos a otros, como también, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Prepáremonos entonces,